Holaaaaaaaaa! he regresado al fin... jejeje espero ke no me hayan hechado de menus snif... aunke igual no me kejo... lo pase genial... (Tal vez haga una modificacion de lo ke me paso pero con los personajes de Samurai X... no se habra ke pensarlo)

A lo que iba... Muchisisisisisisisisisisisisisiisisisisisisisiimas gracias por sus reviews... no saben lo feliz ke me hacen sus comentarios... Gashias Kaoru-ryu por sus animos... gracias tb por sus comentarios a Dalaila, Daulaci, Fenixgirl, Carmen, Mitsuki Himura, Milan Kaoru KH, y gabyhyatt Y en general a todos aqquellos ke la leen aunke no me dejen sus comentarios...

Recuerden Rurouni Kenshin no me pertenece (aunke como me gustaria tener a kenshin o al maestro hiko XD ) emmm en ke iba (Ghia se limpia la baba al acordarse el capitudo de anoche de samurai X) a yaps me acorde... Y bueno asi ke nada de andar denunciando ni esas cosas...

ADVERTENCIA: EN ESTE CAPITULO HAY UN LENGUAJE UYN POKITO SUBIDO DE TONO ASI QUE LO LEEN BAJO SU RESPONSABILIDAD. DENTRO DE POCO COMIENZAN LAS ESCENAS LEMON PERO COMO DIJE ANTERIORMENTE AVISARE ESTAS...

Simbologia:

negrita y (): mis comentarios estrafalarios y metiches.

cursiva: dialogos.


Chantaje al Novio

CAPITULO 5.

El corazón de Kaoru aceleró al mismo tiempo que el jaguar. Durante los breves instantes en los que volaron por el camino de gravilla y luego atravesaron la verja y se incorporaron a la carretera, se sintió parte del motor.

- Ya puedes soltar el cinturón.- oyó decir con guasa a Kenshin.

Se miro las manos y, en efecto, tenia el cinturón agarrado con ambas manos, como se agarraban los niños a la barra de seguridad de los coches de los parques de diversiones. Y es que así se sentía, excitada, contenta y un poco asustada.

- ¿Qué crees que quería decirte mi padre?.- le preguntó, sentándose en una postura más natural.

- Seguro que algo que puede esperar.- dijo, con una mirada de seguridad que la dejo admirada.

La verdad es que Kenshin tenia muchas cosas admirables. Y no se trataba sólo de su físico, aunque seguía siendo uno de los hombres guapos que ella hubiera visto en su vida. Cierto que parte de su encanto se basaba en lo enigmático que resultaba. Contradictorio. Kaoru no dudaba de que era profundamente apasionado, pero con un control férreo sobre si mismo en publico en toda ocasión, y una extrema frialdad en los negocios. Si ella tuviera aunque no fuera más que la mitad de aquel dominio de sus emociones y de su propia vida...

En ese punto volvió a aterrizar en el presente. ¿Qué estaba haciendo ella en ese coche, con Kenshin, dejándose arrastrar una vez más por sus emociones, embarcándose en una cita que sólo podía conducir a una parte?.

Por cierto, que la parte menos admirable de Kenshin era, sin duda, su comportamiento con las mujeres. Apenas tenía más trato con ellas que el puramente sexual. Pensándolo bien, quizá era por eso por lo que a su padre le había molestado que se fueran juntos. Él debía de estar bien informado de cómo acababan esas citas para tomar café irlandés. Seguro que no le molestaba lo más mínimo lo que Kenshin hiciera con otras mujeres, pero que su propia hija fuera utilizada del mismo modo no podía sentarle bien. No era cuestión de cariño¿cuándo se había preocupado Saitoh de ella, sino de ego masculino. Su padre despotricaba de sus relaciones con hombres, y el único motivo era lo que pudieran pensar los demás de él. Probablemente, lo que le preocupaba en aquel momento era tener que seguir viendo a Kenshin con frecuencia, sabiendo que ese hombre había "conocido" a su hija.

"Conocido"... Aquella palabra estuvo a punto de hacerla llorar. Puede que el termino bíblico sonara a eufemismo a muchos pero en realidad, era increíblemente explícito. Si se acostaba con Antonio, él llegaría a conocerla como ningún otro hombre la había conocido jamás. Nunca había dado su corazón y alma, junto con su cuerpo.

Y con Kenshin, los entregaría. No podría evitarlo. Y al recibirlos¿qué vería él¿Qué se diría al conocerla?.

- Parece que mi padre se ha quedado un poco preocupado porque saliéramos juntos.- consiguió decir para romper el silencio.

- Ya se hará a la idea.

- ¿Qué?.- Kaoru tuvo que parpadear varias veces, y luego se volvió lentamente, para mirarlo a la cara, por si no había entendido bien.- ¿Qué es lo que quieres decir?.

- Pues lo que he dicho. A la mayor parte de los padres les cuesta reconocer que la propia hija es ya una mujer. Incluso el tuyo Kaoru.

- Él siempre me ha considerado una niña tonta.- rezongó.- Exactamente igual que tu Kenshin.

- ¿Yo¡Nunca!.

- ¿Cómo puedes decir que no?.- le preguntó, tan escandalizada como sorprendida.

- Pues con toda la tranquilidad, porque es la verdad.- contestó él, tan fresco.

- No es eso lo que me dijiste aquel día.- Kaoru hablaba con gran vehemencia-, el día de la piscina. Y, desde luego, no es lo que decían tus ojos cada vez que nos hemos vuelto a encontrar después.

- Pero Kaoru.- dijo él serenamente.- no puedes pretender descubrir qué piensa un hombre mirándolo a los ojos. En lo que tienes que fijarte es en su cuerpo. Si lo hubieras hecho, me creerías cuando te digo que lo que me has parecido siempre es una mujer impertinentemente atractiva.

- ¿Impertinentemente?.

- ¡Pues claro¿Qué quieres que opine un empleadillo de la belleza de la hija del jefe, que por si fuera poco no tiene más que 17 años¿qué pretendías que yo hiciera¿Acaso crees que sintiera lo que sintiera, podía comportarme de otro modo?.

- ¿Quieres decir que sí sentías algo?.- Kaoru se había quedado sin aliento.

- Digamos.- respondió él, con la sonrisa más provocativa que le había visto jamas.- que me vino muy bien estar cubierto por una toalla. (NA: pa variar los hombres pensando con sus hormonas ¬¬)

El corazón de Kaoru perdió de repente las alas. Sexo. Eso era todo. Lo que había sentido y lo que sentía por ella. No tenia derecho a sorprenderse. A la mayor parte de los hombres le ocurría lo mismo.

- Bueno, no creo que tuvieras que dominarte mucho tiempo. A un hombre como tú no le falta nunca ese tipo de compañía.

- Ni a una chica como tú.- contesto Kenshin. Pero como siempre que algo le hacia daño, Kaoru se rió.- Ha dicho tu padre que estás a punto de cumplir 23 años. ¿Qué día exactamente?.

- El miércoles de la semana que viene.

- Tendremos que organizar algo.- Kaoru se puso rígida. Si lo de "tendremos" quería decir que su padre y él le iban a encargar a Kasumi una fiestecita aborrecible, que se fuera olvidando.

- A no ser que hayas hecho otros planes, claro.

- No.- replico con frialdad.- no hay planes ¡Pero tampoco habría fiesta!.

- ¿No te vas a reconciliar con tu novio?.- la estupidez e insensibilidad que reflejaba la pregunta eran intolerables. (NA: es estupido a ke... con un tipo ke se atreva a pegarle a una mujer no merece vivir... busken las antorchaaas iremos de caceria...)

- ¿Eso lo preguntas en serio¿Tu crees que se puede volver con alguien capaz de hacer esto?.- y al decirlo Kaoru se echó el pelo por detrás de la oreja, para que apareciera el cardenal (o moretón como gusten) en toda su extensión. Hay que concederle a Kenshin que esa vez sí que se reflejaron sus sentimientos en su dorada mirada, aunque había más ira que compasión.(NA: Yo de ser kao le pego a Kenshin por tonto y lanzar esos comentarios ¬¬#)

- Espero que no.- concedió.- -

- Quizás porque no tienen ningún otro sitio a donde ir.

- No me cuentes esa historia Kaoru. Eso no es más que una excusa. Siempre se puede ir a otro lugar. A veces el peor enemigo de una mujer es ella misma.

- ¿Y tu qué sabrás de cómo es ser una mujer, o de qué se siente cuando te pegan y no puedes defenderte? Es fácil decir qué se puede hacer, desde tu punto de vista.

- Si tú lo dices.- respondió con sequedad.- No tengo intención de pelearme contigo. Lo único que quiero es averiguar quien te ha hecho esto. Y te agradecería que no lo defendieras Kaoru.

- No pienso hacerlo. Pero, la verdad ni es asunto tuyo ni de mi padre.

- Siento no estar de acuerdo. Los hombres como él son una ofrenta para los demás. No se los puede dejar impunes, para que sigan comportándose como si lo que una chica pueda decirles fuera motivo suficiente para darle una paliza.(NA: Siiiii al fin algo coherente... ya me cayo y no interrumpo)

- Tampoco me dio una paliza. Me dio un golpe. Un mal golpe, eso sí.

- Es más que suficiente.- insistió Kenshin con calor.- si llegas a quedarte allí, la próxima vez habría sido peor.

- ¿Y porque crees que me fui de allí?.- a Kaoru le daba la sensación de que no la escuchaba del todo.

- ¿Y que fue lo que lo saco de sus casillas?.- volvió él a la carga.- ¿Qué fue lo que hiciste?.

- No fue lo que hice.- murmuro ella.- sino lo que no hice.

- ¿O sea?.

Kaoru se sentía trastornada, mientras que Kenshin seguía tranquilamente sentado al volante, persuadido, además de que estaba ocupándose de ella, tratando de ayudarla. Casi lo detestaba en ese momento al verlo felizmente ignorante de que, en el fondo todo era por culpa suya.

A lo mejor tenia razón en decir que el peor enemigo de una mujer es ella misma. A veces las mujeres prescinden de la inteligencia al amar, aman sin ninguna razón de peso y persisten en el amor contra toda esperanza. De golpe sentía un terrible deseo de gritarle la verdad a la cara. Estuvo a punto de hacerlo, pero en el ultimo momento, su amor o él le dicto unas palabras más veladas.

- Acababa de mudarme a su departamento, a un cuarto vacío que tenia, y él trato de forzarme a que hiciéramos el amor, yo me negué y me pego.- Kenshin permaneció largo rato en un silencio atroz y tensisimo, con el coche detenido ante un semáforo rojo, sin mirarla, y completamente tenso. Kaoru se convenció de que estaba lleno de ira.

Bruscamente Kaoru volvió a ser consiente de donde se hallaba al observar que estaban llegando al centro de Tokio.

- ¿Adónde me llevas?

- ¿Dónde quieres que vayamos?

- Creí que íbamos a tomar un café o una copa. Suponía que iríamos a algún local cerca de casa.

- En lugar de eso he pensado que mejor íbamos a mi apartamento.- dijo como quien no quiere la cosa.- Está bastante cerca del centro y tiene dos grandes ventajas sobre cualquier local nocturno. Para empezar el estacionamientos y además la vista a la torre no tiene comparación. Creo que el sitio más agradable en el que podamos tomar un café es en la terraza de mi casa.

- Seguro que si.- dijo ella pensando que, sin duda la principal ventaja para Kenshin era la proximidad con su dormitorio.

Quería decirle que diera la vuelta, que la llevara a un local publico, pero se le había despertado una curiosidad morbosa, por no hablar de cuánto le apetecía estar con él. Se dijo que, si lo rechazaba esa noche, tal vez no habría una segunda ocasión. No era muy grato para su orgullo, pero parecía evidente que recién llegado de vacaciones Kenshin le apetecía compañía femenina para pasar la noche. Y quizás para los quince días. "Es el destino el que ha querido que te viera esta noche precisamente, Kaoru, y finalmente se diera cuenta de que eres una mujer".

Por otra parte, la hora no era ni mucho menos avanzada y estaba segura de que debía de haber en Tokio, varias docenas de mujeres que dejarían encantadas lo que estuvieran haciendo para ir a reunirse con Kenshin, si él las llamaba. Los hombres como Kenshin no tenían porqué pasar ni una noche solos, sino querían. ¿Y se podría ir ella a casa sola, sabiendo que estaba en cualquier casa u hotel de Tokio, haciendo el amor con otra mujer, cuando podía haber sido con ella¿Acostarse sola y pretender dormir, con semejantes pensamientos?. No, no podía.


- ¿Falta mucho para llegar?.

Al oír la tensión sexual que había en la voz de Kaoru, Kenshin sintió que se le erizaba todo el vello. En ese momento, casi le da lastima el maldito tipo, sin duda él creía que ella estaba tan loca por él como él por ella. Las mujeres como Kaoru era un peligro publico. Su mirada, su cuerpo, parecía prometer el paraíso, y la hija de Saitoh era un prototipo de belleza femenina. Tenia un rostro de rasgos clásicos, con una frente amplia, enormes ojos azules con largas pestañas, nariz recta y más bien pequeña, y labios carnosos. Claro que era principalmente el resto de la persona de Kaoru lo que había desquiciado a Kenshin en el pasado tantas veces y estaba desquiciándolo en ese momento.

Soñaba ver su oscuro y largo cabello esparcido sobre las almohadas, con devorar glotonamente sus pechos, con sentir como se enlazaban sus largas piernas alrededor de su cintura mientras él se hundía más y más dentro de ella.

Bueno, ya faltaba poco se dijo al salir de la autopista. Su departamento estaba en el último piso de un edificio de veinte plantas que daba a la torre. Ya estaban a dos cuadras cuando Kaoru, que iba mirando hacia la derecha, por la ventanilla dio un brinco en el asiento y miro rápidamente al frente y a la izquierda. Al enfilar el auto la breve calle sin salida en la que estaba el edificio de Kenshin, este sintió como lo taladraba la mirada de su pasajera.

- ¿Qué significa esto, Kenshin¿Es esta tu idea de una velada agradable con una mujer?

Mientras bajaba por la rampa del estacionamiento, la miro rápidamente por el rabillo del ojo y vio que estaba pálida de ansiedad. No entendía que sucedía, pero tenia que concentrarse en las complicadas curvas del estacionamiento. En cuanto llego a su doble plaza y hubo detenido el coche y apagado el motor, se volvió hacia Kaoru para preguntarle a qué se refería, pero no le dio tiempo.

- Jamás habría creído que tú fueras capaz de algo así.- se lanzó ella, roja de ira.- Supongo que la idea te la habrá dado mi padre. ¡De él cabía esperarlo, pero no de ti Kenshin! Que me hayas traído engañada a casa de Jed no tiene nombre. Si mi padre quería pedirle cuentas, allá él, pero que tú hayas fingido que me invitabas a salir...- temblaba de emoción y hablaba completamente en serio.- ¡No pienses que voy a subir contigo a su apartamento!.- Después del asombro inicial, Kenshin comprendió la situación y a su vez experimento una violenta subida de adrenalina.

- ¿Me estás diciendo que el hombre que te pegó también vive aquí?

- Pero es que tú vives de verdad en este edificio?.- pregunto ella con los ojos como platos.

- Me compre uno de los áticos.

- Será una broma.- dijo, tratando de reírse, pero pálida.

- ¿Te parece que estoy bromeando?

- No...- Kaoru negaba con la cabeza, como si no pudiera creerlo.

Tampoco Kenshin le resultaba fácil de admitir. Ya conocía la identidad del amante de Kaoru y, por supuesto su dirección. Ella lo llamaba Jed, y Jed no era un nombre tan común. El dueño del otro ático del edificio se llamaba Jed Watham y era un extranjero que trabajaba en la bolsa y tenia una considerable fortuna. Como era lógico, lo había visto y saludado varias veces, puesto que los dos apartamentos de la ultima planta compartían el ascensor y la piscina. Waltham tendría unos treinta y tantos, era moreno, tenia buena planta y un ego del tamaño del Everest.

- ¿Cuánto llevas viviendo con Jed Waltham?.- preguntó, tratando de refrenar los sentimientos que despertaba en él saber quien era el oscuro amante de Kaoru. Una cosa era suponer, con desdeñoso snobismo, que estaba compartiendo la cueva del bohemio de turno, y otra muy distinta, imaginársela en un apartamento de lujo, en una cama de lujo, en la que además estaba Jed Waltham.

- ¿Tú... tú conoces a Jed?.- preguntaba ella aun sin poder creérselo del todo.

- No sé nada de cómo es. Pero, como es lógico, me lo he encontrado unas cuantas veces en el ascensor, y una o dos veces en la piscina.

- ¿La piscina?.- aquello tomaba a Kaoru muy de nuevas.

- ¿Pero es que no te has bañado en la piscina de la azotea?

- No... yo... me acababa de instalar en casa de Jed ayer mismo.- Puede que fuera una estupidez, pero Kenshin sintió un alivio enorme al oír aquello. Imaginársela debajo de Jed pared con pared con su casa era insoportable.

- ¿Y hacia mucho tiempo que eran amantes?

- Llevábamos... saliendo juntos algún tiempo.- le contesto sin especificar nada.

- ¿Dónde se conocieron?.

- En la oficina.- era el turno de Kenshin de quedarse pasmado. Kaoru hizo una mueca al ver su expresión.

- Ya veo que el detective de mi padre lleva algún tiempo sin seguirme.- constató.- Es lo que me había parecido, pero no estaba segura.- se paró para tomar aire, y luego suspiró-. La verdad es que no entiendo porque lo contrato. Como si yo le importara un pito.

Kenshin suponía que a Saitoh si que le importaba Kaoru, dentro de su peculiar organización ,mental, pero desde luego, no era algo que llevara a hacer nada que una niña y luego una joven pudieran apreciar. Nuevamente, volvía a simpatizar mucho más con Kaoru de lo que le convenía para llevar a cabo su misión. Estaba empezando a remover cosas en él. Y no sólo físicamente. También él dio un suspiro.

- No hace falta que te lo tomes tan a pecho. Kenshin.- dijo ella, pero su tono melancólico desmentía hasta cierto punto sus palabras-. Hace mucho que me hice a la idea de que mi padre no siente ningún cariño por mí.

- No me has contestado- pregunto algo desabridamente, tratando de cerrar el paso a la compasión.

- ¿Qué me habías preguntado?

- Como conociste a Waltham.

- Ah, eso. Bueno, pues en el trabajo. Tenia un contrato de tres meses en su empresa. Y antes de que preguntes como lo conseguí, pues muy sencillo, haciendo un curso de secretariado en un curso nocturno en el politécnico. Me había cansado de ser camarera, y necesitaba algo mejor pagado. Así que, con mí titulo en el bolsillo me inscribí en una agencia especializada en sustituciones de secretarias. En la propia agencia me dijeron que con mi físico, me contratarían seguro como recepcionista y eso es lo que hacia en Waltham & Coates, sustituir a su recepcionista que estaba con permiso de maternidad.

Kenshin se quedó sorprendido, y gratamente impresionado. Así que, después de todo, había empezado a madurar.

- ¿Cuánto llevas trabajando allí?

- He trabajado tres meses, hasta el viernes de la semana pasada

- Ya, Y a los dos días, te trasladas a la casa del jefe.- resumió en voz alta, pensando que eso no había cambiado. Siempre tenia que haber algún hombre en su vida.

- Y con ello llegamos al territorio de lo que no se comenta.- replico Kaoru, sacudiendo desafiante la cabeza-. Vuelvo a repetirte Kenshin. Lo único que puedo decir es que creí que me amaba, pero no me parece que esto sea el tipo de cosas que un hombre hace a la mujer que ama¿verdad?.- y se volvió a echar hacia atrás el pelo, para que viera la muestra de violencia de Waltham.

A Kenshin le pareció que el moretón, se había extendido y oscurecido desde la ultima vez que lo vio. Y al dejar de mirar el daño físico y ver el daño sentimental que se leía en los ojos de Kaoru, todo vestigio de comprensión que pudiera haber albergado hacia el ex amante desapareció.

- Tienes toda la razón. No hay nada que justifique eso. Vamos Kaoru. Subamos.

CONTINUARA...


Bueno espero ke les guste este capitulo nuevo lo escribi con arto cariño denuevo agradesco a los ke me mandan constantementes sus comentarios... me hace miuy feliz esop...

Ahhh lo pase genial en la playa n/n uff vi cada personaje ke ni les cuento y pa variar me pasan cada talla... en todo caso mi novio andaba conmigo asi ke me tenian bien protegida... jejejejeje

bueno no les kito mas su tiempo... espero ke me dejen sus comentarios miren ke se los agradesco un monton y asi me ayiudan a mejorar lo ke estoy escribiendo (se aceptan nuevas ideas) Mañana vuelvo a clases y mas problemas... Nos veremos en el proximo capi

chaus

"Tu descubriras con tus propios ojos... si es un sueño o la realidad"