Holas, como tan, espero ke bien... yo aki con atados por la U... me kieren alargar medio año mas solo por la tesis asi ke ando de un genio horrible... Pero eso no significa que me olvide de ustedes... a pesar de que han sido pokitos los reviews que me han mandado nu importa.. les subo este otro capitulo...
Atencion: Rurouni Kenshim no me pertenecen aunque cada vez kiero tener en mi propiedad a Hiko sensei y a Kenshin (ufff el parcito XD )
Negrita y (): mis comentarios varios.
Cursiva: Dialogos.
"...": Pensamientos del personaje.
Chantaje al Novio
CAPITULO 6.
- ¡Ni hablar!.- Kaoru había pegado la espalda contra el asiento, y vuelto a sujetarse el cinturón con las manos, como si quisiera impedir que Kenshin la obligara a levantarse-. ¡Yo no vuelvo allí¡No puedes obligarme!.
- No te llevo al departamento de ese bastardo, sino al mío. Y luego seré yo quien pase al suyo.
- Pero... ¿Para qué?.
- Para recuperar tu ropa, para empezar. Y para decirle dos palabritas- dijo, en un tono suave, civilizado, frío, que a ella le sonó como el que un pistolero especialmente inteligente emplearía con su presa.
- No puedo permitir que hagas eso Kenshin- dijo comprendiendo que no eran precisamente palabras lo que quería intercambiar con su vecino.
-¿Qué haga el qué?.
- Ya sabes qué. Pulverizar a Jed. Lo veo en tus ojos.
- ¿Así que me he vuelto transparente?. Bueno, no podré jugar póquer. Pero no pasa nada porque le quiera dar una lección a ese maldito que no olvide nunca. ¿O me estas diciendo que no lo haga, porque aun sientes algo por ese gusano?.
- No, pero si lo siento por ti- al decirlo siguió mirándolo serenamente, aunque su corazón palpitaba desatinadamente-. No quiero que acabes ante un juez acusado de agresión, por mi causa. Me gustaría mucho recuperar mis cosas. Pero, en cuanto a enseñarle nada... preferiría que lo dejaras correr y salieras sano y salvo.
Kenshin no sabia si se sentía encantado o preocupado. Nada iba como lo había planeado. La Kaoru que siempre lo había sacado de quicio, no sólo resultaba ser una mujer muy atractiva, sino que parecía sensata y cariñosa. Se sentía intrigado, como si le hubieran puesto un puñado de piezas de un rompecabezas, y necesitara tiempo para encajar unas con otras. ¿Era Kaoru tan boba y tan frívola como siempre había creído, o se había equivocado con ella¿De verdad era promiscua, o era una mujer sedienta de cariño, buscándolo sin encontrarlo en un hombre tras otro?.
En ese momento, al flexionar, se dio cuenta de que todos habían sido unos cuantos años mayores que ella, como si lo fallara y hubiera que sustituir fuera la relación con su padre. Kenshin sabia por propia experiencia que las personas que no han recibido suficiente amor de pequeñas tienen una ansiedad de una droga. También él había sentido una necesidad así, algo que creyó llenaría con Tomoe. Pero él se había engañado con Tomoe tanto como Kaoru con Waltham.
Le habría gustado saber qué había sucedido exactamente la noche anterior. De todos modos ese tipo, se iba a arrepentir muy pronto de haberle puesto la mano encima.
En ese momento, Kenshin se felicitó de no haber hecho ningún comentario preciso a su vecino acerca de su trabajo. Además, el que aparecía siempre ante los medios de información era Saitoh. A él la publicidad le molestaba, y en ese momento se alegraba de poder reinterpretar como mejor la viniera su relación con Hayime Saitoh.
- ¿Sabe Waltham que eres hija del señor Saitoh?.- pregunto de pronto.
- Claro que no. ¡Eso no lo voy contando por ahí¿No soy idiota, sabes?
- ¿Idiota?.
- Aparte de los riesgos innecesarios, está la cuestión de que prefiero tener amigos por mi misma, no sospechar que lo que les interesa es la influencia de mi padre.
Kenshin tuvo que reconocer que el que fuera la hija de un hombre rico había sido, en efecto, un obstáculo, para que él se convirtiera en su amigo, para que pudiera reconocerse siquiera a sí mismo que le gustaba.
Hasta esa noche, claro. Esa noche estaba descubriendo que Kaoru le gustaba mucho (NA: Al fin se está dando cuenta el tonto!). Demasiado, la verdad, habría preferido seguir como antes: que de ella sólo le gustara el cuerpo. A eso estaba acostumbrado y no creía correr ningún riesgo.
- ¿Vas a subir?- preguntó, con la nota de acidez que aparecía cada vez que observaba sentimientos "no autorizados" en sí mismo-. ¿O vas a esperar aquí a que vuelva con tu ropa?.
- ¿Cómo sabes que lo vas a encontrar en casa?
- ¿No es su coche el que está ahí estacionado?- dijo, señalando un Ferrari rojo, aparcado al otro lado del pasillo. Kaoru simplemente asintió.
- Pues entonces es que está en casa. Los que se compran un Ferrari, no andan por ahí el taxi.- Kenshin se quedó esperando medio minuto más, mientras ella se mordía el labio y reflexionaba.
- ¿No vas a dejarle que se me acerque, verdad?.- Ver el miedo que tenia, reforzó la resolución de Kenshin de darle a probar a ese gusano algo de su propia medicina. Le respondió:
- Tienes mi palabra.
- De acuerdo, entonces- cerró los ojos un momento y luego bajo del coche.
La dejo en su apartamento, con instrucciones de no abrir a nadie. Le mostró las bebidas, el refrigerador, la televisión, el video, el equipo de música. Le dijo que se instalara a su gusto y le prometio que volvería en cuanto fuera posible.
- Ten cuidado, Kenshin.- le dijo al despedirse.
Por mucho que él le sonriera, no se quedaba nada contenta. Pero tampoco él podía consentir que su natural oposición femenina a la violencia le impidiera hacer lo que debía. Durante unos minutos, Kenshin llegó a creer que Waltham, después de todo no estaba en casa. Pero, al cabo de un buen rato, apareció semidesnudo, y con expresión de profunda frustración.
- ¿Quién demonios...?- empezó a preguntar con extrema agresividad, y luego se interrumpió, para proseguir, más moderadamente.- ¡Ah, eres tú¿Ken, no?.
- Kenshin- le corrigió el otro, fríamente-. Kenshin Himura.
- Perdona que aparezca así. La verdad es que me has interrumpido- y aquí le dedico una sonrisa de complicidad masculina a Kenshin. Este solo se le quedó mirando, con disgusto e incredulidad. ¿Cómo podría haber engatusado a Kaoru ese ligón baboso?. El corredor de bolsa, no parecía percibir la frialdad de su vecino y seguía con una sonrisa fatua pegada a los labios.
- ¿En que puedo ayudarte, Ken¿Necesitas azúcar¿Sal, una caja de condones?
- ¿Ah pero té queda alguno?.- aquella respuesta empezó a hacer mella en su sonrisa y en ese momento se oyó una voz de mujer desde bastante lejos:
- Cielo¿quien es?. Me estoy quedando fría. No tardes, que me tendré que vestir.
- Iré dentro de un momento guapa.- grito el bastardo en dirección a las profundidades del apartamento-. Metete en el jacuzzi y manténlo caliente hasta que llegue- y volviéndose hacia Kenshin, en un todo mucho más reflexivo-. ¿Ya veo que no es una visita de buena vecindad?
- No, no lo es- le respondió-. Vengo a recoger la ropa de la señorita Saitoh.
- ¿La señorita Saitoh?.- repitió la sabandija bursátil, que al parecer, ni siquiera se había enterado del apellido de Kaoru.
- El nombre de pila es Kaoru- dijo en un tono que podía haber empleado un forense-, aunque seguramente la habrá llamado "cielo", o "guapa" o "nena"-. El gusano ese se centro al fin y su rostro se ensombreció primero y luego se endureció.
- Ya veo. Así que se fue a refugiar a tu casa¿no?. Y te habrá contado un montón de mentiras sobre la paliza que le di. Pues no fue mas que una torta. Cualquier otro hombre le habría dado unas cuantas bofetadas. Oye no te dejes engañar por ticas como esa, no es más que una simple putita barata. Nunca lo creerías al verla, claro- seguía él-. No con ese cuerpo y esa forma que tiene de moverlo. Me he gastado una fortuna en llevarla a los mejores restaurantes, al teatro, yo que sé. ¿Y he sacado algo en limpio¡Nada!. Al principio que era demasiado pronto, y luego que solo se quería acostar con alguien que la amara. Me puso de tal modo que le dije lo que quería y la invite a vivir conmigo a un cuarto vacío, para demostrárselo. Y ese naturalmente era su plan, instalarse en casa de alguien con dinero, para luego ir al juez a contar una pelea de pareja de hecho y reclamar otro dineral. En condiciones normales no se me caza tan rápido con un truco así, pero con ella estaba tan frustrado que ni me lo pense. No me habría importado que se quedara, si me hubiese permitido tocarla e ir a la cama con ella, pero se puso a llorar porque no quería tener sexo conmigo. Debió ser ahí cuando me harté y le dí. La muy tonta, se fue corriendo a encerrarse en el baño. Tardo tanto en salir que a mí me dio tiempo de tomarme varias copas y luego me quede dormido. Me imagino que aprovecharía para salir entonces e irse a su casa.
A Kenshin le estaba costando mantener las manos separadas del cuello de la sabandija aquella.
- Pues no, no vino a mi casa.
- ¿Ah, no¿Y que ocurrió entonces¿Te la encontraste en el ascensor¿Fue eso?. Bueno, como fuera, ten cuidado amigo. La chica da problemas. No te dejes enredar. Y sobre todo, no creas ni una palabra de lo que ella te cuente.
- Con el golpe que tiene en la cara, no hacen muchas palabras- escupió Kenshin-. En cuanto a que la llame "putita", me parece que lo que acaba de describir no es precisamente la conducta de una puta. Ellas no ponen ninguna objeción a hacer lo que les pidan los tipos como usted. Y eso de que la señorita Saitoh ande tras su dinero, perdone, pero cualquiera a quien se lo cuente, daría por descontado que el cazador es usted.
- ¿Qué¿De qué demonios estas hablando?. La chica no tiene un centavo. Ni siquiera trabajo, ahora mismo.
- Puede que Kaoru no tenga dinero. Pero el padre de Kaoru podría comprar su ridícula agencia de bolsa y otras veinte como ésa, y no notarlo. Teniendo en cuenta que es la única hija y heredera de Hayime Saitoh, la mayor parte de la gente pensaría que seria una suerte pescarla.- Exactamente cara de pez era lo que se le había puesto a Waltham.
- Ya veo que ha oído hablar de Hayime Saitoh, de Saitoh Productions- Kenshin disfrutaba, viendo que Waltham no conseguía cerrar la boca-. Da la casualidad que yo trabajo para él- En ese momento de aquella boca se escapo una palabrota (NA: garabato, taco o como kieran decirle)-. Como sabrá, los escoceses somos muy ligados a nuestro clan. Mediando lealtad al jefe, estamos dispuestos a... todo.- Viendo ya a Waltham había ya cambiado de color. Kenshin prosiguió con otro tono.
- Así que ya ves Jed, es asunto mío que le hayas levantado la mano a la hija de mi jefe, y que, además le hayas hecho amenazas- eso no lo había dicho Kaoru, pero a la vista del miedo que tenia, Kenshin lo creía probable.- Waltham no lo desmintió, sino que se puso lívido.
- Tienes suerte que la señorita Saitoh no quiere que te hagamos daño. Lo único que quiere es que le devuelvas sus cosas personales. Así que, cuanto antes me los des, antes me marchare.
- Yo... yo... no te puedo dar la ropa.
- ¿Por qué no?
- Yo... yo... la he quemado- susurró.
- Tú... la... has... quemado.
- Oye, al despertarme, y ver que había desaparecido, como es lógico me sentí molesto- trato de explicar.
- ¿Cómo es lógico?- repitió Kenshin, sin ninguna inflexión. Waltham sintió ira, además del miedo.
- Maldita sea¿y qué esperaba¿Qué me iba a aguantar con lo que ella tuviera a bien darme? Que vaya tomando nota, soy un hombre (NA: Maldito machista de porkeria te voy a mataaaaar ¬¬).
- No, no va a tomar nota. Y no, no eres un hombre. Eres un gusano, y tú eres el que necesita una lección- y el dorso de la mano izquierda de Kenshin paso con fuerza contra la cara de Waltham, antes de que éste pudiera prepararse. El golpe contra el pómulo, más o menos donde él le había pegado a Kaoru, le hizo volver la cabeza. Pero no pensaba dejarlo en eso. Agarrando al sobresaltado Waltham de los hombros, Kenshin le planto un rodillazo en los genitales. Al soltarlo, el hombre se vino a bajo, con ambas manos en la entrepierna gimiendo (NA: Bien hechoooo te felicito y si tu no lo hubieras hecho yo lo haría... maldito pervertido ¬¬)
- No te preocupes, que no te vas a morir de esto- le dijo a la nuca de ese maldito-. Hasta puede que vuelvas a funcionar, aunque desde luego, no será esta noche. Me parece que tu amiguita tendrá que mantenerlo caliente unos días más. No hace falta decir que, como vuelvas a molestar a Kaoru, mejor dicho, como le dirijas la palabra, en persona o por teléfono, no saldrás tan bien librado la próxima vez. ¿Me has captado? -. Dijo con los ojos dorados y una mirada absolutamente fría y peligrosa. Waltham consiguió solo asentir con la cabeza, luego de mirar los fríos ojos de Kenshin.
- Tipo listo- dijo Kenshin, alejándose hacia su departamento.
CONTINUARA...
Holas... Bueno aki les deje otro capitulo para que lo disfruten... porfiiiiiiiiiiss espero sus comentarios ke me hacen mucho bien y necesito arto animo... Muchisismas gracias a los que postearon, especialmente e kaoru ryu... ke me ha dado demaciado animos para seguir adelante..
Beshos...
"Tu descubriras por tus propios ojos... si es un sueño o la realidad..."
