Holas bueno aki les traigo un nuevo capitulo de mi fics... Perdon por la demora pero la semana ke recien esta pasando fue de los mil demonios... (muchas cosas que hacer pa la U TT-TT) emmm Gueno en ke iba yaps... recorde... Rurouni Kenshin no me pertenece (aunke lo debo confesar kiero al maestro hiko para mi... en defecto de kenshin... )

negrita y (): Mis comentarios locos y entrometidos...

cursiva: Dialogos.

"...": Pensamientos de los personajes...

Bueno les dejo con el capitulo... espero ke los difruten y manden muchos rewiews, nos veremos abajo ...


Chantaje al Novio.

CAPITULO 9.

- ¿Qué vas a hacer mañana?.

Kaoru estaba esperando que le hiciera esa pregunta. La hizo al parar en el primer semáforo en rojo.

- Hoy, querrás decir.

- No seas pesada Kaoru.

- Tengo mucho que hacer –le contestó al fin.

- ¿Hacer qué? –Kenshin la miraba con incredulidad -.Estas sin trabajo ahora mismo.

- Exactamente. ¡Y pretendo dejar de estarlo cuanto antes!.

- Pero un martes no se puede hacer gran cosa. Los anuncios del periódico del domingo en los que se pedían que se llamase por teléfono ya se habrán cubierto. Y para los demás tienes tiempo de mandar los curriculum por correo.

- Me parece que no te acuerdas, Kenshin, de que yo trabajo para una agencia. Ellos siempre tienen sustituciones, y otros trabajos temporales. Si los llamo a primera hora, probablemente tendré una entrevista esta misma tarde. El único problema es que no tengo nada que ponerme, salvo lo que llevo puesto.

- ¿No tienes absolutamente nada más?

- Lo que llevaba puesto, cuando llegue a casa. Unos jeans, una camisa blanca y una chaqueta negra.

- ¿Pero en casa de tu padre no queda nada?

- Hay unas cuantas cosas de hace un montón de años. Este traje es de entonces, pero es que es lo único aprovechable. Lo demás, aparte de algún biquini, pantalones cortos y camisetas, son vestidos de mi etapa de "kenshinitis". No creo que te acuerdes de ellos, pero créeme, no pueden llevarse a una entrevista de trabajo. A no ser que el trabajo sea en un club nocturno –concluyó, con una sonrisa irónica.

- Pues la verdad –contestó él sonriendo también con melancolía - es que sí me acuerdo de los vestidos que llevabas. Y tienes toda la razón. En aquella época alimentaban mis fantasías (NA: pervertido ¬¬).- Al ver la cara de desconcierto de Kaoru, Kenshin se echó a reír.

- Qué carita. Ya te he dicho que siempre me has atraído. ¿Es que no me has creído?.

- Pues no.

- Entonces, créeme ahora –dijo con firmeza al pasar a verde el semáforo y volver a circular.

Kaoru se quedo callada y un tanto enfurruñada. La afirmación de Kenshin parecía sincera, pero son podía serlo. Debía de estar adulándola. Si tan atractiva la encontraba, podía haberla invitado a salir una vez que fue mayor de edad, o después de cumplir veinte... Cuando fuera que dejara de considerarla menor, sintió su mirada posándose brevemente en ella, cuando redujo la velocidad al aproximarse al peaje, pero siguió mirando hacia delante.

- ¿Aun tienes el vestido rojo aquel? –Preguntó-. ¿El que llevabas en la ultima noche vieja?

- ¿Cómo? –Kaoru giró la cabeza bruscamente, sobresaltada -. No, no, no lo tengo –añadió igual de bruscamente.

Aquel trapo había terminado en el incinerador del jardinero, la misma mañana de año nuevo. Al recordarlo, Kaoru sintió que entendía un poco la reacción de Jed. Era cierto que quemar algo que te recordaba un fracaso resultaba liberador.

- ¡Qué pena! –dijo Kenshin, a la vez que soltaba una moneda en el puesto de cobro automático.

- ¿Y por qué? – Preguntó ella, con una mezcla de curiosidad y cinismo- Tampoco era algo que sirviera para ir a una entrevista.

- No –Kenshin habló sin mirarla, mientras la ventanilla eléctrica volvía a subir y el auto se ponía nuevamente en marcha-. Pero pensaba que podrías habértelo puesto esta noche cuando salgamos a cenar –dijo, siempre sin mirarla, aparentemente pendiente del trafico. Kaoru tuvo que reconocer que su persistencia era admirable. Su presunción, en cambio era intolerable. Lo mismo que su arrogancia.

- Pues te quedaras con las ganas. No...

- No importa –la interrumpió él, sin dejarle decir dónde podía guardarse su invitación-. Ponte cualquier otro de aquéllos que llevabas entonces. Me acuerdo mucho de uno dorado, con la espalda al aire, y una falda muy, muy corta. Se ataba al cuello con un lazo, y yo me pasaba horas pensando qué pasaría si tiraba de un cabito.

Kaoru enmudeció, trastornada al oírle describir con esa exactitud un traje que había visto una o dos veces, hacía 6 años.

- Dime¿Qué habría pasado? –Le preguntó, fijando sus abrasadores ojos dorados en los de ella- ¿O más vale que siga fantaseando? –Kaoru no conseguía articular palabra.

- Te he avergonzado –dijo él-. Lo siento no era mi intención.

- No pasa nada –se apresuró a tranquilizarlo-. Me has sorprendido, eso es todo. Se he de ser sincera me he llevado muchas sorpresas esta noche.

"Pues no eres tú la única" se dijo Kenshin furioso. Lo que había empezado como una cesión ante el chantaje de Saitoh, esa misma mañana, se había convertido a lo largo de la noche en un desafío personal. A Kenshin le daba ya igual la extorsión. Lo único que quería era conseguir que se casara con él.

A lo largo de su vida, cada vez que alguien le había dicho que había algo que no podía hacer, o a lo que tenia que renunciar, lo único que había conseguido era reforzar su determinación de triunfar en el proyecto que fuera, ya se tratase de negocios, o como en ese caso, de una mujer.

Porque eso es lo que resultaba ser la niña de Saitoh, una mujer. Una impresionante, había que reconocer, en más de algún sentido. Alguien fuerte y con ideas propias a la que había subestimando, como lo había hecho su padre. Pero él Kenshin, había dejado de subestimarla. Y además, entendía su conducta mucho mejor. Le estaba empezando a gustar su mente casi tanto como su cuerpo.

Ese era el camino del triunfo, se dijo Kenshin, el bellísimo cuerpo de Kaoru, con sus vehementes deseos, que ha veces parecía la mujer mas experimentada del mundo, pero a la vez fuera como si esa noche había hecho el amor por primera vez. Se había dado perfecta cuenta del ansia con la que lo miraba mientras él se vestía. No estaba seguro si era de él de quien tenia tanta "hambre", o si era, sencillamente, del sexo. Pero la violencia de la necesidad que la había arrojado en sus brazos, no una, sino dos veces, esa noche era evidente. Siempre había dado por supuesto que Kaoru debía ser ardiente, solo que no había podido apreciar hasta qué punto.

Bastaría con que pasaran bastante tiempo juntos, preferiblemente a solas. No una noche de vez en cuando, sino unos cuantos días y noches, seguidos. No dudaba de que entonces, Kaoru no pensaría en rechazarlo como estaba haciendo en ese momento.

Y entonces se le ocurrió algo. Era una buena idea, y no lo obligaba a mentir ni a decirle que la amaba.

- Yo no sé tú, Kaoru –dijo, dulcemente-, pero a mí esta noche me ha parecido fantástica. Sinceramente nunca he sentido nada igual con otra mujer.

¡Maldita sea¡Ya volvía otra vez a mirarlo con esa cara!. Con aquella expresión de absoluta vulnerabilidad, de susto y de adoración. Aquella mirada le arrancaba las entrañas.

Solo que él no tenia entrañas. Ojalá Kaoru se diera cuenta. Él la prefería de chica dura, y un poquito cínica. La otra versión que prefería era Kaoru desnuda, gimiendo. Desde luego, de cualquier manera que no le recordara que era un canalla.

Aunque Kaoru trataba de no reaccionar excesivamente ante una declaración semejante, le era imposible atajar la oleada de esperanza que la invadió al oírle decir lo fantástico, que había sido. Sus ojos registraron el rostro de Kenshin, pero solo hallo una sonrisa en los labios. Los ojos parecían singularmente fríos.

Kaoru creyó entender. Lo único que pretendía era que ella no se escapara de su cama. Así que también ella adopto una mascara de frialdad y soltó una risita seca.

- ¿Fantástica¿Mejor que tu acompañante de la ultima noche vieja? –en sus preguntas apuntaba el desprecio-. ¿La que prácticamente violaste en la terraza?-. Tuvo la vengativa satisfacción de verla turbarse.

- Venga Kenshin, -le increpó-. He oído ese rollo antes. Tendrás que contarme algo mejor, y más creíble, si quieres que sigamos saliendo-. ¿Estaría ella pensando en algo así como te quiero, Kaoru, y me gustaría casarme contigo? Pensaba Kenshin.

- La verdad es que prefiero que no sigamos saliendo –le contestó él, con calma y el corazón de Kaoru dio un tumbo-. Lo que me gustaría es que te vinieras conmigo –completó y ella se quedó sin respiración.

- Tengo una barcaza alquilada, para diez días –prosiguió Kenshin trastornando por completo a Kaoru-. Es una casa flotante y la recojo el miércoles. Lo que pensaba hacer era navegar lentamente, pescar, tomar sol, leer, oír música. Es lo que me hace falta a la vuelta de Europa. Iba a ir solo... hasta esta noche, ahora no creo que me fuera posible relajarme ni descansar, estaría pensando continuamente en ti. En cuanto a mi cuerpo...- la expresión con la que le decía esas palabras no tenia nada de fría. Sus ojos volvieron a arder, y a contagiar de su fuego a Kaoru.

- No te voy a hacer falsas promesas Kaoru –siguió-, pero yo también estoy llegando a un punto y a una edad en que la estabilidad me parece deseable. Así que, si has hablado en serio al decir que querías a alguien que se comprometa, si sigues sintiendo algo, lo que sea, por mí... entonces, vente conmigo. Te lo ruego.

¿Cómo podría Kaoru, dejar pasar una oportunidad de hacer realidad sus sueños, por muy frágil que fuera la oportunidad?. Claro que no era una inocentona. Con Jed había aprendido que algunos hombres harían y dirían cualquier cosa para llevarse a una chica a la cama. Y para que no se escapara de allí.

- Si me voy contigo –le planteó-, ¿qué le digo a mi padre?.

- ¿Estas diciendo que vienes?.

Kaoru procuró conservar el aplomo, y hablar con cierta indiferencia, sabiendo que eso era mucho más atractivo para un hombre que demostraba interés.

- Digo yo. Ya te he dicho que siempre me has gustado. Sospecho –dijo, con un poco más de seriedad-. Pero yo tampoco te voy a hacer falsas promesas, Kenshin. Quiero algo más de una relación que una estupenda vida sexual.

- Por supuesto –contesto él suavemente-. En cuanto a qué dirá tu padre¿cuándo te ha preocupado?. Pero si te preocupa, no se lo digas. Te marchas el miércoles conmigo, cuando él esté en la oficina, y le dejas una nota explicándole que te vas unos días de vacaciones con amigos. De ese modo, no hace falta que se entere de que hemos estado juntos a no ser que sí que haga falta luego que se entere.

- ¿Y qué pasara si luego hace falta decírselo?. Tener una relación conmigo podría afectar a tu posición en la empresa. ¿Has pensado en eso?.- No, no había pensado en eso, a juzgar por la cara de sorpresa que puso. (NA: si tu como no... pobre Kao, me da mas rabia, hombres ¬¬)

- No veo cómo, ni por qué.

Kaoru se arrepentía de haberlo mencionado. Quizá Kenshin se desdijera de la invitación. ¿Cómo no se había acordado de lo implacable que podría llegar a ser su padre?.

- Ya has visto cómo se puso anoche –se sintió obligada a recordarle. Muy a su pesar-. No le hizo gracia que saliéramos juntos. Y también le podría molestar mucho que lo engañáramos. Tu tienes que saber mejor que nadie que a mi padre no se le puede contrariar impunemente. Podría darle por despedirte, o por cualquier otra jugarreta por el estilo.

- No te rompas esa preciosidad de cabeza por mi –Kenshin volvía a sonreír-. Te aseguro que yo no perderé mi trabajo por relacionarme contigo. Es más , creo que lo que más podría agradar a tu padre es verte con un hombre que no este exclusivamente interesado en tus encantos más inmediatos.

- ¿Y es así Kenshin?. ¿Tú estas interesado en algo más?.

- No sabes cuánto, queridisima Kaoru –murmuró, acariciándola una vez más con la mirada. Los ojos de ella se abrieron como platos, mientras el corazón le daba un vuelco. De repente, parecía que faltaba una eternidad hasta el miércoles.

- ¿Sigues queriendo que... salgamos a cenar esta noche?-. Pregunto sin aliento. Él tardo unos segundos en contestar.

- Creo que no –dijo al fin-, como te preocupa la reacción de tu padre, será mejor que renunciemos a salir esta noche.

- Oh... –no pudo evitar que la desilusión asomara en su voz y en su cara.

- Si, es una pena. Yo también lo siento. Pero merece la pena esperar para disfrutar de las vacaciones tranquilos. Espérame el miércoles a las nueve de la mañana.

- Ten en cuenta –le dijo Kaoru, con dificultad- que... que no tengo mucha ropa.

- Tampoco necesitaras mucho. Las camisetas y las bermudas que dijiste que tenias en casa te servirán. El pronostico del tiempo es sol para los próximos días, pero tráete los jeans y la chaqueta, por si se estropea. Y lo que llevas será perfecto si vamos a tierra a cenar cualquier noche.

Kaoru penso inmediatamente en el vestido de lamé del que Kenshin se acordaba tanto. ¿Se atrevería a llevarlo a bordo, y a ponérselo para él una de esas noches¿Qué pasaría entonces?.

"Lo mismísimo que pasara las demás noches, si él se sale con la suya", la informo la voz de la experiencia o por lo menos, del escepticismo. Esa era la base del viaje en el barco, claro. El sexo. Con algo de sexo, naturalmente, e incluso un poco de... mmm sexo. Probablemente lo que había dicho acerca de la edad y la estabilidad no era más que palabras (NS: shiiiii te apoyo malditos hombres... te amo Ken pero esta vez te pasas ¬¬)

Pero ya era demasiado tarde para echarse atrás. Y lo cierto era que ni quería echarse para atrás. Su resolución de no volver a quedarse a solas con Kenshin había sido barrida por una frágil luz de esperanza, unida a un poderoso deseo. Pensar en tenerlo a su entera disposición durante diez días, a solas en la casa flotante, era irresistiblemente excitante. Y ¿Quién sabe?. A lo mejor sí que había luego algo que comunicar a su padre.

CONTINUARA...


Holas.. Bueno espero que les haya gustado mucho este capitulo... Muchisisisisimas gracias a todos los ke han mandado un reviews Se los agradesco mucho porke me dan animos para continuar escribiendo otros nuevos fics...

Espero que me sigan escribiendo (porke me da mucha penita no saber de ustedes TTTT) y y nos veremos en un prox capitulo no?

(trankilos ya vendra mas lemon ya lo estoy escribiendo... y en cuanto a lo de ke Kenshin no se haya enterado de ke Kao era virgen... pues ya veremos como lo solucionamos jejeje el resto es secreto U )

Bueno nos veremos pronto

cuidense muchisisisimo

beshitos

Hasta la proxima...

"No hay que temerle a las sombras, solo indican que en un lugar cercano resplandece la luz donde estoy esperandote..."