Holas... como tan? espero ke bien yo akip recien de pasar 4 diuas maravillosos con mi novio shiiiiiiii vino a mi casa desde el jueves y se kedo hasta el domingoooo! toy muy happy, despues de estar 1 mes sin verlo ke haya venido pa mi me hace demaciado feliz (mi novio vive como a 300 kilomentros de mi.. onda yo vivo en santiago y el en concepcion u.u ) Pero bueno por eso mi demora en suvirles un capitulo porke me rapto y nu me dejo casi conectarme jejejej

ya saben Ruruoni Kenshin no me pertenece u.u y too lo ke escribo es por el mero deleite mio y de los ke leen el fics...

negrita y (): mis comentarios extraños...
cursiva: dialogos.
"...": pensamientos de los personajes,


Chantaje al Novio


CAPITULO 10.

En la mesita de noche, junto a la oreja de Kenshin, empezó a sonar el teléfono a las siete de la mañana. Y siguió sonando, a pesar de que dejó pasar seis o siete llamadas sin descolgarlo. Al final, completamente despierto, tuvo que reconocer que solo había una persona en el mundo capaz de ser tan grosera y lo bastante persistente.

Agarro el auricular y se lo acercó al oído.

- Saitoh –dijo, sin el menor matiz de duda-, estoy de vacaciones.

- Solo aparentemente –contesto su jefe, con descarada franqueza-. Bueno¿Qué sucedió anoche?. Kasumi me ha contado que Kaoru ha llegado de madrugada.

- ¿Y es ese –se exalto un poco Kenshin- uno de los cometidos de tu ama de llaves¿El espionaje?.

- Es una empleada y se encarga de cuanto puede serme útil.

- Y no se cuestiona ni tus motivos no tus medios –repuso, sarcásticamente.

- Es una persona muy observadora.- Kenshin recordó la palpable tensión entre Kaoru y Kasumi a la hora de los postres y se puso totalmente de parte de Kaoru.

- ¿Fue la observadora Kasumi quien le contó a Aoshi la escena de la piscina de hace tantos años?.

- Me imagino. Pero ¿Qué tiene eso que ver con nada? –salto Saitoh-. Te he llamado para enterarme de lo que pasa ahora, no en el pasado remoto. ¿Le has hecho o no el amor a mi hija¿se va a casar contigo o no? (NA: Mou el papito ke se gasta Kao... ufff ni en mis peores pesadillas esperaría ke mi padre le preguntara algo asip a mi novio UUUU)

- No pienso contestar a ninguna de esas preguntas Saitoh –contestó Kenshin con la misma crudeza-. ¿Me pides acaso los detalles de las negociaciones que llevo adelante en nombre de tu empresa?.

- Claro que no, para eso te encargo las negociaciones, para que las ejecutes tú. Confío en ti.

- Pues confía en mi para esto también. Créeme, en cuanto Kaoru dé su consentimiento a casarse conmigo, tu serás el primero en enterarte.

- Vaya, parece que tienes seguridad en que lo hará.

Kenshin tenia firmes esperanzas, pero lo ultimo que pensaba hacer era darlo por seguro, porque esa era la vía más directa al fracaso. Kaoru era un ser bastante más complicado de lo que él había supuesto. Y, también, mucho más interesante, estaba deseando que llegara el miércoles.

- Mañana nos marchamos a pasar unos días juntos afuera –explico, algo malhumorado-. ¿Te parece suficiente?.

- ¡Bendito sea Kamisama¡Esto va como la seda¿Con que de vacaciones juntos¿Y a donde?.

- Eso, si no te importa es asunto reservado.

- Aja, discreción ante todo.

- Si hago esto, lo hago por mí mismo. Y no me gusta que me presiones.

- Ya, pero lo de anoche sí te debió gustar ¿eh, Kenshin? –dijo su jefe con una risita maliciosa (NA: Saitoh riendo? Aaaaaaaahhhhhh ke miedooooooooo).

- Eso solo me atañe a mi –le replico en tono gélido. La verdad era que en aquel momento le parecía odioso-. Y, por cierto, hazme el favor de no aplicarle el tercer grado a Kaoru para enterarte de lo que no te importa. Y no le tires pullas. Lo gracioso es que tu hija teme por mi carrera si empezamos a salir. Con el numerito de padre estricto que hiciste anoche, está convencida de que no te hace gracia que nos veamos.

- Sí. Pero mi oposición es un tanto a tu favor. El numerito ha funcionado.

- No sé si haya funcionado o no. Solo sé que no quiero que Kaoru lo pase mal.

- Vaya, vaya, si resulta que la chica te importa y mucho.

Kenshin estuvo a punto de tirar la toalla (o terminar el asunto, como prefiera). Qué sabia Saitoh de lo que era que una persona importase a otra. Si una persona te importa, no se le hace lo que él le estaba haciendo a Kaoru. Aunque a la vista estaba que Kaoru significaba bastante más para él que para su padre.

- Velo por mis intereses Saitoh –dijo-. No quiero tener que pasarme las vacaciones tranquilizando a Kaoru.

- Entonces la dejaremos en paz, muchacho.

- No me llames muchacho, Saitoh.

- Tienes razón, no lo eres. Eres un hombre y siempre te he admirado, Kenshin. Por eso te elegí para yerno (NA: Saitoh admirador de Kenshin, ya si sé, es extraño, pero ya ke va...)

- ¿Ah sí?. Bueno, no dudo ni por un momento de que me preferirás a Enishi. Yo también prefiero que él no tenga que intervenir.

- Te aseguro Kenshin, que no hará falta.

- Eso está en manos de Kaoru.

- Mira que lo dudo Kenshin. Creo que está justamente en tus manos -, y con aquella frase de doble sentido, colgó.

Kenshin se quedo un momento mirando con ira y frustración el auricular, antes de soltar a su vez el aparato dando un golpe.

Solo entonces volvió a colocar Kasumi, muy suavemente, el auricular del supletorio con el que había estado escuchándolo todo (NA: La vieja pa arpía y más encima copuchenta ¬¬).

Al cabo de una hora, la sonrisa que le había dejado aquella conversación seguía en su cara, cuando entro en la habitación de Kaoru, que estaba profundamente dormida. El ama de llaves se detuvo un momento a contemplarla, con la bandeja del desayuno, y sintió un espasmo tal de resentimiento, al ver el bellísimo perfil de la durmiente, que tuvo que hacer un esfuerzo para no volcar todo lo que llevaba encima de aquella cara sin tacha. Se apartó de la cama y dejó la bandeja sobre el tocador.

Siempre había odiado a esa niña rica. La odiaba por la belleza y el dinero que poseía, y a los que Kaoru no daba ningún valor. No se la podía hacer daño con esas cosas. Pero a Kenshin si le daba valor.

Claro que sí. Kenshin le importaba a la chica. La destrozaría enterarse de que no se casaba con ella por amor, sino por ambición. Porque, de lo que Kasumi no tenia ninguna duda era de que la pobre tonta le diría que sí. No podría resistirse a su héroe de la adolescencia. Estaba aún más segura que Saitoh y que el propio Kenshin de que éste conseguiría ponerle la alianza y meterse el contrato en el bolsillo en un tiempo récord. Y allí estaría Kasumi, esperando hasta el momento exacto en el que comunicar a la bella desposada la verdadera razón por la que su escocés se había casado con ella.

Seria después de la boda, por supuesto. No pensaba abrir el pico hasta que Kaoru hubiera caído en la trampa. Kasumi, quería que Kenshin consiguiera el premio, el contrato. Kenshin era uno de los suyos, había nacido pobre, había tenido que luchar para abrirse paso en la vida, trabajar duro y soportar a canallas como Saitoh, que lo estaba chantajeado.

No como la señoritinga, que había nacido con todo. Belleza, dinero, atractivo.

Claro que todo aquello no dejaba de ser un pan perdido. Nada de aquello le iba a dar a Kaoru la felicidad y ella seria la ultima en reír, cuando viera cambiar la expresión de aquellos ojos azules. Ver qué efecto le producía oír la verdad seria casi tan estupendo como verla el día en que volvió del colegio y se encontró a su perro muerto.

Pero Kasumi tendría que pagar ese plan un poco más caro, naturalmente, y no le preocupaba tener que marcharse después de soltar la bomba. Ya estaba un poco harta de servir a los ricos, y su sueldo de todos esos años en la mansión, junto con pellizquitos aquí y allá, le daban para retirarse tranquilamente.

Estaba decidido. Esperaría con impaciencia su gran día y algo le decía que no tardaría en llegar.

Kaoru despertó sobresaltada al percibir la presencia del ama de llaves en su dormitorio y, al abrir los ojos, se la encontró mirándola con tal expresión de odio que sintió autentico terror.

- ¡Ay!.

Dio un grito sin poderlo remediar, aunque, de inmediato, procuró encubrir su reacción espontánea con una sonrisa, echándose el pelo hacia atrás, incorporándose a medias y apoyándose en un codo.

- Me has sobresaltado, Kasumi –dijo, en un tono tranquilo, resuelta a no darle la satisfacción de verla alterada. Pero la velocidad a la que la otra mujer se puso a su vez la careta, ocultando su malevolencia bajo una expresión de mansedumbre, la dejo estremecida de miedo.

- Lo siento –le dijo-. Tengo ordenes de ser muy metódica con tus comidas. He llamado a la puerta, pero no me has contestado. – Kaoru estaba casi segura de que no se había molestado en llamar.

- Ya hubiera bajado yo, y me habría preparado algo –dijo, tratando de ser cortes-. No hace falta que estés pendiente de mí.

- Ya –contesto el ama de llaves, apretando los labios hasta que apenas se veían-, pero ya sabes que las ordenes no las das tú bonita. En esta mansión manda tu padre. Y lo que él ha dicho es que hay que hacerte comer.- Sus palidisimos labios se aflojaron bruscamente, en una imitación aproximada de una sonrisa

- No podemos consentir que adelgaces demasiado –dijo-. A los escoceses les gusta que las mujeres tengan más carne que hueso, ya sabes –y, una vez dicho, dio media vuelta y salió de la habitación, dando un buen portazo.

Kaoru siguió un rato en la cama, tratando de tranquilizarse. La indirecta sobre los escoceses era malintencionada, pero no respondía realmente a nada, salvo a las ganas generales de Kasumi de sacarla de sus casillas. Kasumi no podía saber nada y Kaoru se resistió activamente a dejarse persuadir de que no resultaba atractiva. Era posible que con las preocupaciones de los últimos días, hubiera perdido uno o dos kilos, pero ni estaba flaca, ni Kenshin había encontrado su cuerpo nada que lo repeliera.

Y, con ello, volvió a pensar en su queridisimo y guapisimo Kenshin. Se avergonzaba de haberse dejado cegar por el parecido superficial de Jed con Kenshin Kaoru dudo un momento. Ella creía a Kenshin honrado y honorable. Entonces ¿Le habría mentido para que se acostara con él? La verdad era que no creía que hubiera mentido nunca a las mujeres que se iban a la cama con él, ni siquiera a las que no pasaban de una noche. Así que, si decía que aspiraba a una relación duradera, probablemente estaba diciendo la verdad. Y por increíble que pareciera, si afirmaba que ella siempre le había parecido atractiva, también eso debía ser cierto.

Y una enorme sonrisa iluminó el rostro de Kaoru. Sí iba a ser verdad, que era una niña boba. Mira que preocuparse a esas alturas por si Kenshin iba o no con buenas intensiones. Kenshin no era ningún cazadotes (NA: No sabes lo acertado que es ese pensamiento... u.u). Era un caballero y aunque aun no estuviera totalmente enamorado de ella, bueno... no parecía negarse a la experiencia.

Y el optimismo surcó sus venas, como si acabaran de inyectarle una potente droga. Se incorporó y decidió que ella le haría enamorarse. Le haría una demostración de lo maravilloso que era vivir a su lado, y él acabaría preguntándose cómo había podido prescindir de ella hasta entonces. Al termino de esos diez días, Kenshin no querría dejarla marchar. A lo mejor era un poco precipitado, pero no descartaba que le pidiera que se casase con él.

CONTINUARA...


Y bueno, espero ke les haya gustado este nuevo capitulo..

Quiero agradecer a todos aquellos ke me mandan sus reviews con sus comentarios y felicitaciones... con respecto a lo de la virginidad de kaoru, eso ya lo tengo solucionado, no toy segura si en el proximo o el sub siguiente capitulo se solciona y se "destapa la olla"... veremos ke pasa no? aer si Kao y Ken se kedan juntos o soy mala y los separo definitivamente haciendo ke aparesca algun personaje extraño ke se lleve a Kao y por ende a la empresa mmmm podria ser... tendre ke meditar el asunto...

Bueno, agradesco a Kaoru-ryu gashias por suapoyo niñaaa siempre sus comentarios me dan animos pa continuar.. espero pronto empezar a subir una nueva historia... ya casi termino de escribir esta asi ke empezare una nueva y haber si termino la ke te mostre...

Beshitos a toos...

nos taremos viendo en el prox capitulo...

chauuuuuuuuuussss!

"Musarum sacerdos,
virginibus puerisque canto"

("Sacerdotes de las musas,
Canto para las almas inocentes y puras")