Holas, como estan? espero que esten tods bien... lo ke es yo... Toy feliz porque ayer termine el ultimo capitulo de este fics, asi ke se los tengo listito ujujuju solo me keda subirselos jejeje Y toy empezando un nuevo fics.. el cual estoy terminando el primer capitulo, tambien es de K/K asi ke espero ke lo lean y esperare sus comentarios... Espero subirlo hoy dia... Para todas aquellas que me preguntaron por lo de la virginidad de Kao, al fin aki les traigo la respuesta... jajaa (salio medio fome pero es lo ke hay)

Bueno aki vamos con los avisos comerciales... Como ya todos saben Samurai X no me pertenese (aunke como me gustaria tener a un Kenshin para mi sola (emmm menos mal ke mi novio no se mete a esta pagina jajajajaja))

Negrita y (): Mis comentarios varios y medios locos XDDD

Cursiva: dialogos.

"...": Pensamientos de los personajes...

Bueno aki les dejo el Capitulo 11, nos vemos al finaaaaall!...


Chantaje al Novio.

CAPITULO 11.

El jaguar de Kenshin acababa de detenerse junto a la alta valla de protección de la mansión, cuando Kaoru apareció, saliendo de una puerta lateral. Iba vestida con unos jeans y chaqueta negra y llevaba una bolsa de deportes grande y un bolso en bandolera de gran capacidad.

Desde detrás del parabrisas se sintió atenazado por los nervios al ver el glorioso espectáculo de la larga melena negra como la noche, ondeando al viento detrás de su cabeza, radiante con el sol de la mañana. Llevaba las mejillas sonrosadas y la cara aparentemente limpia y fresca aunque debía de tratarse en parte de una ilusión porque el hematoma de la cara era casi invisible, así que el maquillaje se debía de haber aplicado con gran habilidad.

Pero de todos modos, así vestida, aparentaba los mismos dieciséis del día que la conoció. Y ni siquiera aquel día vestida con el uniforme del colegio, la había podido considerar Kenshin como otra cosa que no fuera una mujer tremendamente atractiva. ¿Por qué se sentiría tan culpable, si no estaba haciendo más que tratar de darle lo que ella había dicho que quería?. Una estupenda vida sexual, y entrega.

Ya había cambiado de opinión en lo de divorciarse inmediatamente después. Eso ya se podía considerar compromiso¿no?. Bueno, y si Kaoru quería tener niños, vale, por él, de acuerdo. ¿Qué más podía pedir de un marido?. La culpabilidad tenia que proceder del mito ése de cuatro letras que no entraba en la ecuación.

Amor.

No, no la amaba y no pensaba mentirle en eso. Abandonando esos pensamientos, se colgó una sonrisa como un cartelito de bienvenida de los labios, y bajo del coche.

"Ay Dios mío, qué guapisimo que está", fue lo que pensó Kaoru al ver salir a Kenshin del auto y dirigirse a su encuentro sonriente.

Su expresión habitual era bastante seria y las raras veces que sonreía aun resultaba más atractivo, si cabe.

- Dame ésta –le dijo, tomando las asas de la bolsa de deporte. Kaoru le dio las gracias en un murmullo, y se concentro en disimular lo excitada que estaba. Era la primera vez que lo veía con jeans. Nunca lo había visto tan... accesible.

Llevaba además una camiseta azul claro y una chaqueta azul marino sin cerrar. Al andar, se podía apreciar perfectamente su musculatura del pecho y lo muy ceñido que llevaba los pantalones. Tenia el pelo todavía húmedo de la ducha, más rojo y brillante que nunca, y además más natural, no tan rígidamente peinado hacia atrás como lo llevaba cuando andaba con traje. Invitaba a pasar los dedos por él, como sin duda había hecho él hacia un rato, todavía sin vestirse del todo...

- Pesa bastante –comento Kenshin, interrumpiendo sus fantasías-. Ya te dije que no te haría falta mucha ropa.

Kaoru se puso un poco colorada, al pensar en algunas de las cosas que había metido en la bolsa. Por supuesto, llevaba el vestido de lamé de oro, así como el muy provocativo bikini rosa que llevaba puesto el día en que se declaró a Kenshin. La idea de llevarlo se la había dado él, al hablar del lazo del vestido de noche. El bikini consistía en cuatro triángulos más bien pequeños, unidos entre si por otros tantos lazos. Si a Kenshin le estimulaba la idea de soltar lacitos... bueno, ésa era la prenda ideal. ¡A Kaoru, de momento, le había dado para fantasear un par de horas la noche anterior.

- Oh ya sabes como somos las chicas –le contestó, mientras se sentaban en sus asientos y se ponían los cinturones de seguridad-. Nunca sabemos qué ponernos, ni qué meter en la maleta. Bueno, ni nada –dijo sin pensar mucho lo que decía. Para la cara que puso Kenshin comprendió que había hablado fuera de tiempo.

- Espero que sepas porqué vienes conmigo y sobre todo que no cambies de opinión cuando llevemos 200 kilómetros río arriba.

- Claro que no Kenshin –respirando hondo Kaoru emprendió la rehabilitación de su imagen-. No sabes las ganas que tenia de volver a verte –hablaba en un tono mucho mas serio-, y de estar contigo –La mirada de él se dulcifico al oírla.

- Si has sentido algo parecido a lo que yo he sentido, querida Kaoru –dijo, con coquetería-, me hago una excelente idea –con lo que dejó de mirarla y el coche arrancó-. Y ahora por favor, no me hables hasta que hayamos salido de la ciudad –siguió al incorporarse a una avenida cargada de tráfico-. No estoy acostumbrado a llevar el coche a horas punta, y no me gustaría que pasara nada que nos retrasase. Ya es bastante distracción llevarte al lado. Si me dices cosas como ésa, y me miras como me has mirado, me empotrare contra lo que llevemos delante.

Así Kaoru se reservo sus pensamientos durante los siguientes veinte minutos. El primero en volver a hablar fue él, cuando estaban parados en un cruce de un pueblo de los alrededores de Tokio.

- ¿Te dijo tu padre algo ayer?.

- ¿Sobre nosotros dos, quieres decir?.

- Sí.

- No. No lo vi en todo el día. Cuando me levanté él ya se había ido, y por la noche no vino a cenar a casa. Esta mañana, no he bajado hasta que él a salido. Pero le he mandado un fax a la oficina justo antes de las nueve –lo que no pensaba hacer jamás era dejarle nota alguna a Kasumi. Estaba segura de que tenia una olla con agua hirviendo, en la cocina para poder abrir al vapor cualquier sobre que pasara por sus manos.

La fastidiosa mujer se había pasado el día pendiente de sus idas u venidas. Kaoru tuvo que aprovechar los diez minutos que salió a media mañana de compras para llamar a Kenshin por teléfono y pedirle que no preguntara por ella si llamaba a casa, porque Kasumi solía llegar la primera al teléfono. Fue un alivio que él no la tomara por paranoica.

- ¿Qué le decías en el fax? –Preguntó Kenshin.

- Que me iba a pasar diez días con una amiga en la playa, y que luego volvería a casa, pero solo hasta encontrar otro sitio para vivir –había renunciado a marcharse a Kioto. Pensaba quedarse en Tokio, para cuando Kenshin volviera.

- ¿Y son esos tus planes? –Kenshin la escrutaba, esperando su respuesta.

- Pues... sí ya te habrás dado cuenta de que no resisto mucho tiempo en esa casa –claro seria mucha pretensión esperar que él la invitara a acompañarlo de vuelta a Europa a la vuelta de diez días.

- Ya veo –contestó él y arranco. El auto iba un poco menos deprisa que antes, como si el conductor no pudiera concentrarse del todo en la carretera. Kaoru dio algunas vueltas a la cuestión de en qué estaría pensado, hasta que decidió preguntarlo.

- ¿No quieres que haga eso?.

- Depende –contestó con brusquedad.

- ¿De qué depende?.

- Del tipo de gente con el que te vayas a vivir, supongo. Según tu padre, tus compañeros de departamento son siempre hombres y siempre acaban usando un solo dormitorio. Una vez se quedo horrorizado, al enterarse de que compartías departamento con dos hombres y que los dos decían que tenían relaciones contigo.

Kaoru sin poder evitarlo soltó una carcajada.

Kenshin la miró escandalizado al oírla reír y ella comprendió que por mucho que le molestara dar explicaciones se imponían algunas. Le daba exactamente igual lo que su padre creyera. Él desde luego, no era quien para juzgar a nadie, con su red de amantes por todo el mundo civilizado.

Pero no quería que Kenshin siguiera creyendo que se había estado acostando con todos los hombres con los que había vivido, aunque hasta entonces no lo hubiera desmentido. La situación había variado desde la noche del lunes.

- Me imagino que estás hablando de Ghon y Kamatari -empezó.

- No tengo ni idea de quienes son ésos –replico Kenshin muy dignamente-. Pero si fue con ellas con quienes formaste un ménage à trois, si, hablo de Ghon y Kamatari.

Kaoru dio un suspiro. Si hubiera sabido que su padre sentiría la necesidad de comentar las noticias que le diera su investigador privado, habría procurado que fueran un poco más exactas. Pero en aquella época estaba tan furiosa con su padre que casi prefería que creyera lo peor de ella. Pero resultaba que Kenshin también participaba de aquellos prejuicios, y era preciso aclararlo todo.

- Ghon y Kamatari eran homosexuales, Kenshin –dijo con firmeza-. Todos los hombres con los que he compartido departamento en los últimos años lo eran. A fuerza de experiencias desagradables, he aprendido que es más fácil convivir con gays que con otras chicas y mucho más cómodo que con hombres heterosexuales. Creo que debes saber que con el único hombre con el que de verdad he vivido desde que me marche de casa fue Sano. Hasta mudarme a casa de Jed, quiero decir. También iba a vivir con él pero ya sabes lo que pasó.

Aunque ella miraba hacia delante, sintió la ojeada de incredulidad y pasmo que Kenshin le dedicaba.

- Más vale que mires la carretera –le advirtió, al ver que se aproximaban peligrosamente al carril de su izquierda, por el que se acercaba un taxi con dos pasajeros con cara de susto.

Kenshin soltó un juramento, pero a partir de entonces, no quitó la vista del parabrisas o del espejo retrovisor. Eso sí apretó el volante hasta que los nudillos se le volvieron blancos.

- ¿Me estas diciendo que les pediste a tus compañeros de piso que le contaran un cuento a Aoshi sobre sus relaciones? –rezongó.

- Más o menos... sí –confesó ella-. Lo que les dije fue que el tal Aoshi aparecería en algún momento y que le contaran lo que él quisiera oír. Creo que a Ghon y Kamatari disfrutaron mucho pavoneándose como si fueran... mis sementales. Claro está que tenían un aspecto muy masculino, como muchos homosexuales. La verdad es que me han servido de mucho cuando algún tipo se ponía pesado.- aquella explicación no acababa de satisfacer a Kenshin, porque sus cejas seguían formando una sola.

- Así que, al decirme que habías vivido siempre con tus novios, me estabas mintiendo¿no?.

- Pues no. Eso es cierto.

- Eso no tiene sentido Kaoru –dijo él con irritación-. Si, al decir "novio", quieres decir alguien que también es tu amante...

- Sí eso quiero decir.

- Pero entonces –estalló él y el coche volvió a desviarse peligrosamente, mientras la miraba lleno de exasperación-, entonces... No esperaras que me crea que no te has acostado más que con dos hombres en toda tu vida, y uno de ellos intento forzarte.

- No –le contestó ella con un poco de nerviosismo, mientras sentía que sus esperanzas se venían abajo, ante la incredulidad de que Kenshin no se hubiera dado cuenta-, claro que no. La verdad es que me he acostado solo con uno. Es decir solamente contigo Kenshin. -volvió a soltar varios insultos, y se quedo un rato callado.

- ¿Es que no me crees? –Preguntó Kaoru desafiante y sonrojada. Antes de responderle, sacudió la cabeza con frustración e incredulidad, y luego dio un suspiro.

- Tengo que creerte, porque no consigo dar con una razón para que me estés mintiendo.

- ¿Y por qué lo buscas entonces?. –Todavía siguió mirando la carretera en silencio por unos minutos, antes de asentir.

- Eres una desaprensiva ¿sabes?. Mira que dejar que tu padre se creyera que coleccionaba machos... Casi lo matas de preocupación. Por no hablar de mí... –por muy contenta que estuviera Kaoru con su reacción, Kaoru no podía dejar de pasar aquello.

- Venga Kenshin, de qué preocupación hablas.

- Yo me puse enfermo de ansiedad, la primera vez que huiste de casa. –Aquello la dejo estupefacta.

- Me odiaba por haberte hecho daño, por decirte cosas innecesariamente crueles. Cuando Aoshi dio contigo, y Saitoh me envío a buscarte fui encantado, agradeciendo a Dios la oportunidad de pedirte perdón. Lo malo es que, al verte, al ver que no tenias exactamente el corazón destrozado, mi preocupación desapareció y con ella mi arrepentimiento. Por cierto ¿qué te ocurrió con Sano?. No diste ninguna explicación al volver a casa.

- A mí no me ocurrió nada. Fui muy feliz con él.

- ¿Y porque lo dejaste?

- No lo deje, él se fue con su novia Megumi al extranjero.

- ¿Queeeeee¿No que era tu novio?

- ¿Sanosuke? No, para nada era como mi hermano, y Megumi era mi hermana mayor, ellos dos cuidaron de mí cuando me fui de casa y me sacaron de la depresión en que me encontraba.

- Estas llena de sorpresas¿eh?.

- Eso espero.

- ¿Por qué lo esperas?.

- Porque no me gustaría que te aburrieras conmigo. Me da que te aburres con facilidad, sobre todo de la compañía femenina.

- ¿Ah sí¿Y en que se basa tu suposición?.

- En el desfile de mujeres que por tu vida hasta la fecha.

- No soy un seductor de opereta, Kaoru. Todas las mujeres que han salido conmigo sabían a que atenerse, ya te he dicho que yo no hago falsas promesas. Quizás debas saber que yo también me enamore una vez, no mucho antes de empezar a trabajar para tu padre, Tomoe me abandonó, de una forma traicionera dijo que me amaba, pero no era cierto en absoluto, la verdad es que aun siento amargura por esa deslealtad.

Kaoru, oía la amargura, no solo en sus palabras, sino que en el tono en que las decía. Nunca se le había ocurrido que lo que le sucedía a Kenshin era que sufría un desamor y había sufrido todas esos años. Tuvo que hacer un esfuerzo para disimular la violenta reacción que sentía en contra de aquella Tomoe.

- Debe haber sido una belleza –dijo con una voz débil y sin expresión.

- Lo era –Reconoció Kenshin, secamente zanjando el asunto.

Kaoru no tuvo ánimos para seguir preguntando por ella, pero la sombra de Tomoe se instalo en el auto, coartando toda conversación. Hasta mucho después cuando empezaron a vislumbrar el río entre la vegetación que había a la derecha, no se aclaro ese ambiente enrarecido. Fue él quien dijo:

- Ya casi estamos –en un tono de optimismo que despejo todas las dudas de Kaoru.

- Qué bien –respondió ella con una sonrisa radiante-. Dime cómo es el barco.

- Más vale que o veas por ti misma.

- Me parece que no sabes muy bien lo que te espera.

- Sé y no sé. Las casas flotantes aparecían de pasada en un programa de televisión, pero yo no las he visto en realidad, ni mucho menos estado en una. Te puedo decir lo que me han asegurado en la agencia que la que hemos contratado es lo ultimo en lujo, y más fácil que manejar que un carrito de supermercado. Nos han dado el barco nupcial.

- ¿Es que creen que somos recién casados?

- No. Es que el barco nupcial es el más lujoso y además esta pensado para dos personas claro. Qué pasa¿te gustaría que la gente creyera que estamos de luna de miel? (NA: Yo kiero ir en es barcoooooo! )

- No, no me gustan las mentiras.

- A mí tampoco. Así que seremos, sencillamente amantes (NA: Si vieras no te gustan las mentiras vieras... ¬¬)

- Eso es –sugirió ella con picardía-. Dos amantes que se escapan diez días juntos.

- Suena muy bien –murmuró Kenshin, mirando con una intensidad que la hizo derretirse por dentro-. ¿Esas provocaciones forman parte de tu plan para no aburrirme?

- Eso es algo que yo sé y que a ti te toca averiguar.

- Pues eso pretendo averiguar todo lo que se pueda saber de ti en los próximos diez días Kaoru Saitoh.

- Lo mismo digo, Kenshin Himura –replico ella con el corazón a cien.

Kenshin siguió mirándola unos segundos en silencio, antes de volver a concentrarse en la carretera. Kaoru volvía a revelarse como una persona enormemente distinta de lo que siempre había imaginado, ya la otra noche le había parecido que sus palabras y su comportamiento no encajaban con la imagen preconcebida que él tenia pero ese día iba de revelación en revelación. ¿Qué más sorpresas habría?.

Le había impresionado enterarse de que Sanosuke vivía con su novia y se había ido al extranjero por trabajo, pero lo que más le impresiono, fue el enterarse de que ella era virgen y él debido a su pasión no se dio cuenta, dentro de su mente se registró un pensamiento... "ella es mía, solo mía" haciendo que sus ojos se tornaran dorados, pero sacudió su cabeza alejando esos pensamientos que lo turbaron. La verdad era que, después de haber hecho el amor con Kaoru, ni siquiera como compañera carnal se podía decir que Tomoe hubiera sido gran cosa. No muy imaginativa y bastante egoísta.

Tomoe...

Ojalá no hubiera vuelto a acordarse de ella. Odiaba su recuerdo, estaba asociado al fracaso y Kenshin odiaba el fracaso.

Inconscientemente, su mirada se deslizó hacia la muchacha que llevaba a su lado. Bella, sexy... Kenshin recuperó el animo, esa vez no habría fracaso, estaba decidido a conquistar, no solo el consentimiento de Kaoru, sino su corazón, esa vez se quedaría con todo: el trabajo y la chica.

- No miras la carretera –amonestó Kaoru.

- No puedo remediarlo –confesó, sonriendo a medias-. No puedo dejar de mirarte.

- Pues más te vale que lo hagas –le dijo un poco seca-. Te vas a tragar el desvío al pueblo del río.

No le quedó más remedio que concentrarse en cambiar el carril para llegar a tomar el desvío. A menos de un kilometro, estaba el puente.

Continuara...


Ehhh, llegarooon, espero ke no se hayan aburrido mucho.. pero les prometo que el proximo capitulo contiene lemon (ujujujuju)...

Muchisisisisismas gracias a todos los que me han mandado Reviews, se los agradesco mucho, eso me da mucho mas animo para continuar escribiendo nuevas historias para ustedes... (jajja me bajo mi etapa productiva porke tengo artas ideas pa otros fics U)

Nos taremos viendo pronto...

beshos

Matta ne...

PD: Porfaaaa actualicen pronto sus fics, ke me encanta leer... antes ke escritora soy lectora y y y y siempre me dejan en lo mejooooorr buuuuuaaaaaa TTTT)