Holas... Bueno aki ta el capitulo 12... Les aviso este fics tiene 15 capitulos... y kiero ke me digan si desean o no un epilogo pa empezar a escribirlo jejejeje...Bueno nos taremos viendo abajito... (hoy ando sin inspiracion...)

Avisos economicos: Rurouni Kenshin no me pertenece... u.u ATENCION ESTE CAPITULO CONTENDRA LEMON ASI KE ESTA DEBIDAMENTE SEÑALIZADO PARA A QUIENES NO LES GUSTE SE LO SALTEN...

negrita y (...): Mis comentarios.
cursiva: Dialogos.
"...": Pensamientos de los personajes...


Chantaje al Novio.

CAPITULO 12.

Llevaban una hora en el muelle, y ya estaban listos para empezar a navegar en la barcaza. No era grande pero tenia, como había dicho el agente, de todo y todo lujoso.

Habían dedicado veinte minutos a ver un vídeo, para familiarizarse con todos los aspectos de la navegación y el funcionamiento del barco y el resto del tiempo lo habían pasado recorriendo la propia casa flotante, viendo todos los muebles y aparatos, los distintos armarios y las provisiones que llevaban. Y, naturalmente aprendiendo el manejo del panel de mandos.

Por fin, con el equipaje a bordo y el folleto explicativo y el mapa en manos de Kaoru, el patrón Kenshin acababa de poner en marcha el motor, que era sorprendentemente silencioso y estaban apartándose suavemente del muelle. Kaoru tenia una increíble sensación de renovación a medida que el barco salía a aguas abiertas. Dejo los papeles y se acercó a proa un momento a admirar la anchura y belleza del río y volvió luego al interior, donde encontró a Kenshin al timón con una de sus raras y radiantes sonrisas.

- ¡Esto me encanta! –exclamó, echándose en pelo con los dedos hacia atrás, mientras la brisa lo empujaba- ¡Es como si saliéramos de aventuras!.

Eso era exactamente lo que sentía Kenshin. Claro que empezaba a pensar que ir a cualquier parte con Kaoru, siempre tendría un aire de aventura, porque estaba llena de vida y respondía a todo imprevisto, no cesaba de sorprenderlo.

También la casa flotante lo había sorprendido gratamente. No había esperado tanto al optar por el río para alejar a Kaoru de su vida cotidiana y de su padre. Se había acordado de un programa dedicado a las distintas tipos de embarcaciones que había visto hace bastante y afortunadamente la realidad correspondía al recuerdo que tenia de la belleza salvaje del río, con la vasta anchura del curso principal, los curiosos meandros y la vegetación de las orillas prácticamente intacta desde la época de los samurais.

Una vez que Kaoru accedió a acompañarlo, Kenshin había tenido que pasarse horas al teléfono y gastarse una pequeña fortuna, para disponer en 24 horas escasas, no solo de la versión más lujosa del barco, sino de cosas que normalmente llevaban los turistas, como ropa de cama y toallas, comida y vino. Al final, le habría costado lo mismo pasar aquellos diez días con Kaoru en la suite nupcial del hotel más caro de Tokio, pero una vez visto en la realidad todo lo que había adquirido, incluida la reacción de ella, daba el dinero por muy bien empleado.

Sus ojos azules resplandecían como el cielo sobre sus cabezas y todo le parecía estupendo, desde el tiempo, hasta el río, pasando por el barco. Sobre todo, el barco. A Kenshin también le gustaba, tenia tres espacios: el del timón, decorado con estilo náutico, que servia de salón; el siguiente con armarios en pino rústico y encimeras de granito, para cocinar y comer, y el de popa en el que se encontraban el dormitorio y el cuarto de baño.

Del dormitorio sus pensamientos pasaron sin solución de continuidad a Kaoru, que estaba como a un metro de él, mirando el paisaje por la ventana panorámica. Se había quitado al fin la chaqueta pero, al hacerlo había sacado los faldones de la camisa por fuera ocultando su figura. De repente Kenshin necesitaba tenerla cerca muchísimo más cerca.

- Ven aquí –le dijo con voz suave, apartando una mano del timón para indicarle que se acercase.

Kaoru solo dudó un segundo antes de colocarse en el hueco que él había dejado entre su cuerpo y el timón. Kenshin volvió a poner la mano en el timón, cerrando el abrazo y ella apoyó la espalda contra su pecho y dando un suspiro de contento. Para ella no era una situación sexual, sino que la invadió un sentimiento de paz, era como si hubiera vuelto a casa de verdad.

Kenshin era su casa.

- Más te vale que no te relajes tanto –dijo él-. Se supone que tú examinabas los canales, aparte de recordarme lo que se me esta olvidando ya.

- ¿Cómo que? –murmuro ella, entreabriendo los ojos para mirarlo.

- Como qué lado es babor y cual es estribor. Y porque lado se supone que hay que cruzarse con los demás barcos. Veras viene uno cinco veces más grande que este, directo hacia nosotros y me parece que somos nosotros quienes debemos apartarnos. – Kaoru dio un grito y miro por el visor. Efectivamente un yate enorme se les echaba encima, sin ninguna intensión, al parecer de variar el curso. Por suerte ella se acordaba bien de la explicación dada en el video de los derechos de paso.

- ¡A la derecha! –ordenó-. Siempre debes pasar por la derecha, y siempre debes ceder el paso a los barcos a vela.

- ¡Sí señor! –contestó Kenshin virando el timón. También el yate había empezado a virar, con lo que, finalmente se cruzaron muy sobrados de espacio.

- Permíteme que te felicite –dijo él dándole un beso en la coronilla-. Acabas de aprobar el examen de primer oficial.

Era absurdo que aquello la llenara de felicidad, pero no había recibido demasiadas alabanzas a lo largo de su vida.

- ¡Que bien lo vamos a pasar!.

- No lo sabes tú bien. Así que date la vuelta y dame un beso.

- ¿Cómo? –Kaoru estaba muy sorprendida.

- Ya me has oído. Haz lo que dice tu capitán. No se toleran motines a bordo.

Kaoru trago saliva. Su platónico bienestar se convertía vertiginosamente en excitación. Se le acelero el corazón y una llamita interna empezó a difundir calor por todo su cuerpo, en unos instantes, Kenshin estaba llevándola de la amistad a la pasión más desenfrenada.

Se dio vuelta despacio, tratando de no resultar demasiado fácil, pero deseando cumplir aquella orden. Levanto la mirada hacia él al mismo tiempo que se apoyaba de puntillas, entreabriendo los labios al acercarse y cerrándolos fuertemente una vez en contacto con los de él. Kaoru empezó a besarlo suavemente y luego aumento gradualmente la presión, tratando de que abriera la boca, deseando encontrar su lengua. Dio un quejido al encontrarse con sus labios firmemente pegados y acabó por separar su boca de la de Kenshin y apartarse levemente mirándolo con reproche.

- Creo que no ha sido buena idea –fue la única explicación que le dio-. Será mejor que vayas a deshacer el equipaje.

Pero ella no quería ir a ninguna parte, quería seguir donde estaba, entre sus brazos. Sin embargo, al verlo con los ojos entrecerrados y expresión dolorosa, fue dándose cuenta de la crueldad que eso suponía para él, allí donde estaban, no podía hacer nada, salvo empeorar la situación.

- Voy a cambiarme¿Te parece? –dijo, con mucha sensatez, aunque sin entusiasmo-. Y luego prepararé algo para comer -ya había comprobado que los armarios de la cocina y el refrigerador que funcionaba con gas, estaban llenos.

- Bien pensado –le contestó él-. Pon una botella de vino blanco a enfriar. Ah y pásame el mapa, antes de marcharte -su principal sentimiento era de frustración, no tenia ninguna gana de apartarse de él, quería besarlo, quería tocarlo, quería...

Se puso como un tomate al darse cuenta de lo que estaba pensando, Kenshin podría perfectamente haberle pedido lo mismo que Jed, y ella lo habría hecho. Cuando Jed trato de empujarle la cabeza, le había dado tanto asco que había salido huyendo como alma que lleva el diablo.

Pero no era asco lo que sentía al pensar en el sexo oral con Kenshin, sino excitación, de todos modos, le agradecía mucho que no se lo hubiera pedido. Revelaba su consideración para con ella, y que su interés no era exclusivamente sexual.

Kaoru puso su bolsa encima de la cama y empezó a sacar las cosas. Al aparecer el bikini rosa, no lo dudó. Por mucho que apreciara que Kenshin tuviera sentimientos no sexuales por ella, no era cuestión de que entre ellos reinara solamente la consideración (NA: mish esta niña... ).

A solas con el timón, Kenshin soltaba todo el aire que le parecía haber estado reteniendo antes. Menuda ocurrencia había tenido. Pedirle a Kaoru que lo besara, cuando estaban en medio del maldito río y él tenia entre manos el timón del barco, ése no era momento ni lugar para una escena romántica y, además, el romanticismo se había ido al traste en cuanto los labios de Kaoru se posaron con aquella avidez sobre los suyos, gracias a Dios, había seguido con los suyos cerrados, porque, de no ser así, todo se habría ido a la punta del cerro.

No dudaba que Kaoru se habría avenido a librarle de la instantánea y dolorosa erección que se le había presentado. Era evidente que también ella estaba muy excitada. Pero ninguno de los métodos que se le ocurrían para solucionarlo le iba a conquistar las simpatías de Kaoru en el futuro. Hay un tiempo y un lugar para ese tipo de satisfacciones y ésos claramente no lo eran. Su objetivo para los próximos diez días no consistía únicamente en la seducción sino en la construcción de una relación total.

- ¿Te acuerdas de esto Kenshin?.

Antes de volverse ya sabia que habría problemas.

No, no se acordaba, pero lo reconoció al verlo. ¡Más lazos, dos en sus caderas, y un tercero entre sus suculentos pechos, y los tres responsables de impedir que aquellos retazos de tela se despegaran de su precioso cuerpo.

Kenshin había visto algunos bikinis sugerentes, pero ése era algo aparte. Siempre lo había sido, pero aún resultaba peor, al haber madurado la figura de la portadora. Y lo gracioso era el ingenuo color rosa de la prenda. Casi tan subido como el de las mejillas de Kaoru, que evidentemente no se había enfriado.

- Ya veo por qué me costaba tanto no lanzarme sobre ti cuando tenías diecisiete años –murmuró de forma apenas intangible.

- ¿De verdad? –pregunto ella, dando unos pasos hacía él. Al moverse, aquellos pechos tan inadecuadamente enfundados cobraron vida propia que habrían corrompido a un asceta (NA: Si no me ekivoco un asceta es aquel ke se aleja de los "placeres carnales" y en general todo tipo de placeres para vivir en abstinencias en razón de un principio mayor...).

- ¿Cómo puedes dudarlo?. Pero tengo que prevenirte, Kaoru, si sigues acercándote, van a ocurrir cosas que más tarde lamentaremos los dos, puedo ver los titulares de mañana: "¡El Barco del amor se va a pique¡Amantes ahogados desnudos en el río!".

Kaoru dejo de avanzar, no por sus palabras, sino porque en ese momento se cruzaron con otra casa flotante que pasó a babor, bastante cerca. Había un hombre al timón y tres adolescentes tomando sol en la cubierta superior. Al pasar vieron a Kaoru y Kenshin a través de la amplia ventana panorámica de su propio barco y los tres, una chica y dos chicos, se les quedaron mirando. Uno de los chicos silbó.

Kenshin los saludó con la mano. Kaoru se quedó clavada al suelo, furiosamente sonrojada. Al desaparecer el otro barco Kenshin le pregunto.

- Y¿Qué vas a hacer? –él no se sentía con fuerzas para resistirse, si ella insistía.

- Yo... creo que voy a ponerme unas bermudas y una camiseta.

- Una chica sensata –dijo él. A su cuerpo no le gustaba la idea, pero a su cabeza sí.

- ¿Tu quieres que sea una chica sensata Kenshin?

- No.

- Bien –le contestó ella con sentimiento, y siempre sonrojada, pero sonriente dio media vuelta y se fue. Él se quedo mirando al vacío un momento y luego se hecho a reír.

- Tú espera hasta que el barco este parado y a salvo y verás –gritó. Kaoru asomo la cabeza de nuevo en el salón, pero únicamente la cabeza.

- ¿Me va a aplicar un correctivo capitán?

- Puedes estar segura.

- ¿Antes o después de comer?.

- Uno antes y otro después.

- Ooooh –exclamó ella, formando un circulo sumamente provocativo con los labios.

- Ah, sí eso también.

- ¿Cómo?.

- Eso es algo que yo sé y que a ti te toca averiguar. Verás, tengo el pálpito de que eres ese tipo de chica que se aburre fácilmente de un hombre. ¡Y eso no puede ser, si buscamos la estabilidad y el compromiso!.

Kaoru pasó los siguientes tres cuartos de hora en un estado de total desquiciamiento sentimental y sexual. Ése fue el tiempo que le costó a Kenshin dejar el barco sujeto a una pequeña ensenada. Su cuerpo seguía deseándolo intensamente y sus emociones estaban disparadas.

Kenshin la deseaba, y además, deseaba llegar a un compromiso entre ambos. Ya no hacia falta que siguiera prescindiendo de su amor por él. No tenia que esconder sus sentimientos. Por primera vez en muchos años, podía darse el lujo de manifestarlos.

Estaba terminando de repartir unas lonchas de carne asada fría en dos platos, con ensalada, cuando entró él. Se quedo parado dentro de la cocina, mirándola y sin decir nada pero con expresión de avidez.

- ¿Qué pasa? –tuvo que decir ella, halagada y turbada a la vez.

- ¿Sigues llevando ese bikini debajo de la ropa?.

- Sí¿Por qué?.

- ¿Te apetece darte un chapuzón conmigo antes de comer?.

- ¿En el río?. ¡Estarás de broma!. El agua estará helada a estas alturas del año.

- Precisamente de eso se trata. De refrescarnos un poco para poder comer primero.

- ¿Tanta hambre tienes?.

- Mmm... –primero le clavó aquellos ojos dorados en los suyos y luego la recorrió lentamente con la mirada. Y ella se sintió desnudada.

---------- AQUI COMIENZA EL LEMON...----------

Todas las terminaciones nerviosas de Kaoru empezaron a vibrar, y en cada una de sus zonas erógenas se disparo una alarma. No era posible que Kenshin pretendieran que se sentaran a comer en el estado en que la estaba viendo.

- –acabó por decir-, me muero de hambre.

- Ah –ella se sentía desmoralizada y defraudada. Apartó la vista de él, llena de confusión.

- Así que, olvídate de la lechuga y quítatelos.

- ¿Qué?.

- Los pantalones, y la camiseta –le ordenó-. El bikini, no. Me reservo ese placer.

- Pero ¿aquí?.

- Aquí mismo ahora mismo.

Aunque las bermudas tenían la cinturilla elástica, a Kaoru le costó un poco hacerlas pasar de las caderas. Las dejó caer al suelo y dio un paso para salir de ella, la camiseta tenia que sacársela por la cabeza y al hacerlo le dio la sensación de que se movía en cámara lenta. Sentía un peso extraordinario en el cuerpo, en los pechos al levantar los brazos y unirse aquellos. En el par de segundos durante los que tuvo la cara tapada, pero el cuerpo al descubierto tuvo sensaciones aun más extrañas. Sentía la mirada de él sobre su cuerpo, su deseo le llegaba en oleadas, como el mar, pero de calor. Y encendían en ella una respuesta tan intensa que esa vez nada podría interponerse. Aunque aparecieran extraños a espiar.

Cuando tiró la camiseta, Kenshin dijo:

- Acércate.

Y ella acudió directamente a sus brazos, y a un beso que no se parecía en nada al que ella le había dado hace una hora. Era un beso que no trataba de persuadir, ni mostraba ternura alguna, solo la ferocidad brillaba en él, ese beso provocó la abolición de cuando Kaoru creía saber sobre la técnica del amor. O sobre el amor.

Porque, si realmente era el amor lo que la impulsaba hacia ese hombre o quizás contra ese hombre, entonces el amor era la emoción más peligrosa que pudiera existir, bastante más que la ira. Su intensidad la convertía en violenta y estaba cargada de posibilidades de autodestrucción. Ninguno de sus dos encuentros anteriores con Kenshin la habían preparado para aquello... para aquella pasión poderosa y omnívora.

Kaoru comenzó a devolverle el beso..., o, mejor dicho, a corresponder a su asalto oral, con la misma brutalidad que él hundiéndole los dedos en el pelo, clavándole las uñas en el cuero cabelludo. También él se apoderó entonces de su cabello negro, enroscándolo en una de sus manos y obligándola a echar la cabeza hacia atrás, separándole así la boca de la suya, y el cuello y la espalda de su propio cuerpo... todo para poder contemplarla a su placer mientras con la otra mano soltaba el lazo que llevaba entre sus pechos.

Se miraron un momento a los ojos y él volvió a acercársela para besarla, pasándole el brazo libre por la cintura e incorporándola con ímpetu. Kaoru puso ambas manos en su nuca y se pego a él frotando sus pechos desnudos con los pezones erectos, contra su tórax. Mientras tanto temblaba al sentir la lengua de Kenshin tomar posesión de su boca y su pene endurecido contra su vientre. Sin saber muy bien cómo, descubrió que sus pies se habían despegado del suelo y que él la estaba llevando a popa, con ella aun abrazada fuertemente a su cuello. En cuanto legaron al dormitorio, Kenshin se soltó, la dejo sobre la cama, en un estado de anhelante pasividad inducida por la propia excitación y se quitó la ropa rápidamente para luego acabar de desnudarla a ella.

Desde luego no llevó mucho tiempo soltar los dos lazos del bikini. A Kaoru le pareció que se le paraba el corazón mientras él se la quedaba mirando. Fue como si transcurriera una eternidad.

- Qué bella eres –le oyó decir al fin, momento en el que empezó a acariciarla con una insospechada delicadeza, pasando con las yemas de los dedos por donde su mirada había pasado antes.

Kaoru respondió con un gemido y tuvo que pasarse la lengua por los labios resecos, para mordérselos al momento siguiente, cuando Kenshin sustituyó las manos por la boca. A pesar de ello, gritó... gritó al sentir un placer desconocido y agudo. Los labios y la lengua de Kenshin la hacia sentir bella, sensual y amada profundamente amada.

- Kenshin –su voz era un quejido, porque su amor demandaba una comunicación física-. Kenshin por favor...

Al pasar él a la penetración, volvió a pronunciar su nombre, que resonó por todo el barco, y seguramente en torno a ellos, por el río, por las márgenes y en respuesta él dijo también el nombre de Kaoru cuando ambos alcanzaron juntos el clímax, expresándole en aquel momento de demoledora intimidad cuando significaba él, que era con ella, no con una mujer con quien deseaba hacer el amor.

- Es maravilloso –le dijo en un murmullo, al cabo de unos minutos abrazada a él-. Eres maravilloso.

CONTINUARA...


Bueno... otro capitulo mas jjaja espero ke les haya gustado...

Respodiendo a sus preguntas Este no es el final... kedan unos cuantos capitulos mas , y dependiendo de ustedes un epilogo asi ke tienen de mi pa rato y ahora subi el primer capitulo de una nueva historia y estoy empezando a hacer un one shot... aer como resulta XDDD

Muchisisisimas gracias por sus reviews me animan cada vez mas a continuar escribiendo...
nos taremos viendo pronto...

matta ne...