Holaaaaa... perdon por la demora de este capitulo, pero he estado un pokitin ocuapda con lo de la universidad... Si se qque ya los tengo listo este fics.. pero mi cabeza anda en otro lado..

Pero ya no las hago esperar mas, asi que aqui les dejo el capitulo...

Pero antes.. Ya saben Ruruoni Kenshin no me pertenece.. yo solo ocupo sus personajes... Aaahhh, antes ke se me olvide Este capitulo contendra Lemon, pero para que los tiernos ojos de los ke no les gustan ese tipo de escenas esta debidamente marcado el termino e inicio de estas... mmmm Algo mas ke se me olvide... AAah de veras. Les doy a las gracias a todos lo que han mandado reviews... se los agradesco mucho me dan muchos animos para seguir escribirndo nuevas historias...

ya saben la simbologia pero no esta demas repetirla...

negrita y (): mis comentarios.

cursiva: dialogos...

"...": Pensamiento de los personajes...

Yaps.. les dejo el capitulo 13 de mi fics...

Cuidense... nos vemos abajo...


Chantaje al Novio.

CAPITULO 13.

Maravilloso...

"Ella si que es maravillosa" seria un pensamiento que cruzara por la mente de Kenshin una y otra vez durante los siguientes días. Maravillosa como compañera, como amante y oh sorpresa, maravillosa escuchando. Con ella sentía ganas de hablar, de confiarle cosas que nunca había dicho antes a nadie, por miedo a desacreditarse o que se rieran de él.

Ya hacia dos días que le había contado la historia de su vida, desde su nacimiento en un pueblecito del sur de Japón, como hijo de una madre soltera. Su Madre, Kane, era la oveja negra de una familia de campesinos, una adolescente desvergonzada, que andaba detrás de los hombres desde los 14 años, y que tuvo un hijo de padre desconocido, incluso para ella, que no estaba segura de su identidad, pero que debido al color del cabello de Kenshin pensaban que era un escocés. No había mas indicios que la estatura del niño y el color de sus cabellos, que no correspondía a las características de ningún japonés que hubiese pasado por ese pueblo. A Kane le gustaban los hombres altos, claro que también le gustaban los bajos, los gordos, los ricos, los pobres...

Como sus aventuras continuaron, además de la murmuración de todo el pueblo, sus padres acabaron por echarla de casa, a ella y al pequeño bastardo. Kane se marcho a Tokio y trato de encontrar trabajo para mantenerse a si misma y a su hijo, pero, ante las dificultades, acabó cayendo en la prostitución. Kenshin se acordaba perfectamente de las noches en las que lo mantenían despierto en su cama los ruidos que llegaban de la habitación contigua, donde los clientes estaban usando o pegando a su madre. Terminaría muerta a manos de un borracho, cuando el niño no tenia más de siete años.

- ¡Pobrecito mío! –había exclamando Kaoru cuando llegó a ese punto de la narración, abrazándolo-. ¡Pobre criatura!.

Él le devolvió el abrazo, entendiendo, por primera vez en su vida, por qué le producía una reacción tan visceral la violencia contra las mujeres.

El resto de la historia era mucho más fácil de contar. Sus abuelos lo recogieron, pero avergonzados de su existencia lo enviaron a vivir con unos parientes lejanos en Kyoto. Estos lo habían tolerado y por lo menos, lo enviaron al colegio. Kenshin descubrió allí, que tenia una facilidad para los idiomas, y se volcó a aprender cuantos más mejor. En cuanto pudo se independizó de sus parientes, cosa que ellos agradecieron mucho, y no había vuelto a verlos. En cuanto a sus abuelos, ya hacia mucho tiempo que había averiguado que habían fallecido.

- ¡Que pena! –fue la reacción de Kaoru-. Les habría gustado mucho verte ahora, enterarse de cómo has salido adelante en la vida.

La comprensión y el cariño con los que escuchaba aquella historia tan sórdida, lo habían conmovido. Tenia buen corazón, un corazón tierno. En ese momento se dio cuenta de lo buena madre que iba a ser. También él le pregunto por su madre. Pero ella no sabia mucho más que él de Kane. Unicamente que se había criado en varias casas de acogida porque era huérfana. No había sabido nunca de ningún pariente.

Kenshin suponía que el haber conocido toda la vida la pobreza y no haber tenido nunca mucho cariño habían convertido a la madre de Kaoru en un ser duro.

A Dios gracias, Kaoru no se le parecía en nada. Y tampoco había heredado mucho de su padre, salvo quizás su inteligencia y su gusto por la vida.

La verdad era que a bordo la actividad principal iba siendo hacer el amor, en todos los lugares y posturas imaginables, salvo la cubierta. A Kaoru le gustaba la intimidad. De vez en cuando, se sentían culpables y navegaban un ratito, hasta que encontraban otra ensenada discreta en la que lanzar el ancla. Él había leído el primer capitulo de una de las novelas que llevaba, y echado el sedal un par de veces. Kaoru pasaba bastante tiempo cocinando. Todavía no se habían acercado a tierra, no les había apetecido, pero la verdad era que ya estaban a lunes, cómo volaba el tiempo.

De todos modos, para el miércoles por la noche sí que Kenshin tenia mesa reservada en uno de los restaurantes de la orilla, puesto que era el cumpleaños de Kaoru. Y de Tokio había ido con varios regalos comprados. Esperaba que no se hubiese precipitado con uno de ellos, pero el miércoles ya quedaría muy poco tiempo y no tendría más remedio que lanzarse. ¿Se habría enamorado de él Kaoru, como dijo que podría suceder?.

No había pronunciado esas palabras, pero una o dos veces Kenshin la había sorprendido mirándolo con esa dulce expresión de adoración que tanto lo trastornaba. Cierto que otras veces lo miraba con ojos vacíos de ninguna otra cosa que no fuera la más pura lujuria. Eso si que estaba seguro que sentia. Ojalá no fuera lo único.

- ¡Ya estás otra vez haciendo lo mismo!. –Kenshin levanto la cabeza que tenia pegada a una toalla extendida sobre la cubierta y vio unos finos tobillos y luego unas preciosas pantorrillas.

- ¿Haciendo qué? –pregunto, haciéndose sombra con una mano, para seguir mirando piernas arriba.

- ¡Nada!.

La mirada de él había seguido subiendo y respondió con una sonrisa más a lo que veía que a lo que oía. Llevaba un par de pantalones muy cortitos, de otro de esos colores pastel, esos eran malvas, y una camiseta que no le tapaba el ombligo, a rayas blancas y malva, y que era una invitación, puesto que bastaba con que moviera un poco los brazos para que vislumbrara la curva inferior de sus pechos. A bordo nunca llevaba nada y durante el crucero, a Kenshin le bastaba con mirarla para excitarse cosa que tampoco podía ocultar cuando no llevaba puesto mas que un traje de baño (NA: No sé si ustedes han visto unos ke son como boxer apretaditos, pero que son trajes de baño, kien haya visto una peli o documental de Brasil los debe haber visto, emmm ya me puse babosa Kiero ke mi novio use uno asip TT.TT...) afortunadamente en ese momento estaba echado boca abajo.

- Para eso me apunte a estas vacaciones¿no te acuerdas? –le pregunto- para no hacer nada, precisamente.

- Pero no todo el tiempo. A ver ¿qué otras actividades útiles tienes planeadas para hoy?.

- Pues... esta tarde, voy a dedicarme intensamente a la pesca. Nos estamos quedando sin comida.

- Si no es más que la una. Los peces no pican hasta la puesta de sol. Faltan muchas horas.

- Bueno, en ese caso¿por qué no te hechas aquí conmigo para que podamos concentrarnos en tomar el sol?. Te quitas toda esa ropa, y conseguirás un precioso bronceado sin marcas (NA: No kiere na este hombre no?) –al no conseguir respuesta insistió.

- ¿Qué pasa? –preguntó, impacientándose-. No va a verte nadie. Si no recuerdo mal, anoche solo llevabas un delantal cuando serviste la cena.

- Eso es diferente –le dijo ella muy digna-. Anoche era por la noche. Y además no quiero tener cáncer de piel dentro de diez años.

- Tengo una cremita... –sugirió él resuelto a conseguir que se quitara la ropa-. Podría darte un poquito en la espalda y luego otro poquito en todos esos rincones difíciles de alcanzar –añadió en un todo sugerente.

- A ver... ¡Valiente porquería! –exclamo Kaoru-. Esto es peor que no ponerse nada. Aceite de coco, para freírte mejor¡y un factor de protección cuatro!. No sirve para nada Kenshin.

- Bueno a ti no te sirve, pero a mi sí. Anda dame a mi un poco en la espalda, yo ahí no llego de verdad.

Volvió a tenderse boca abajo y aguardo. Y siguió aguardando a la espera de que se moviera o al menos dijera algo. Por fin volvió a incorporarse y vio que Kaoru lo miraba muy seria.

- ¿Qué te pasa? –preguntó muy sorprendido de que encontrarla inapetente. ¡no le encajaba en absoluto!.

- Nada. Yo... esto... bueno, de acuerdo –le contestó y dio un suspiro.

Sonaba como si se resignara a hacerlo por él aunque no le apetecía en absoluto.

Al tomar la botella de aceite, Kaoru era consciente de que no debería hacer lo que iba a hacer. Se trataba de una fantasía y habría debido seguir siendo una fantasía, llevarla a la practica podría arrastrarlos a un conflicto grave.

Desde luego en los días que habían pasado embarcados, había tenido oportunidades de tocar todo su cuerpo y de besarlo. Pero ese capricho era algo muy serio, que exigía mucho, se requería que se entregara por completo a la sensualidad, hacían falta habilidad y gracia y osadía. Era precisamente una entrega total, un amor absoluto.

Por eso precisamente era peligroso, ella lo iniciaría pero no estaba en su mano encausar las cosas. Era una invitación a lo imprevisto, a lo desconocido. ¿Qué pasaría si, al perder el control se le escapaba una afirmación de su amor por él¿Y si la intensidad de sus sentimientos asustaba a Kenshin y volvía a espantarlo?. Una vez más.

Estabilidad y compromiso eran una cosa, la obsesión otra muy distinta.

No, la verdad era que no debería hacerlo. Su sentido común se lo advertía. Estaba poniendo en juego su felicidad por un poco de placer físico, por desgracia, el sentido común nunca había tenido ni la mitad de fuerza que las emociones que Kenshin despertaba en ella, había acariciado aquella fantasía durante demasiado tiempo: tenia una vida propia era mas fuerte que ella.

--------------ATENCION AKI COMIENZA EL LEMON----------------

El que suspiro fue Kenshin, en previsión del placer que esperaba, ya que Kaoru finalmente se había agachado con la botella de aceite en la mano. Él tenia la cabeza apoyada en las manos, vuelta hacia la izquierda con los ojos entornados, la vio verter unas gotas en la mano derecha y cerro los ojos, para mejor concentrarse en el regalo que le esperaba a su espalda.

Pero entonces ella hizo algo que lo tomó por sorpresa. En lugar de extender la mano desde donde se hallaba, Kaoru puso una pierna a cada lado de las caderas de Kenshin y se sentó sin miramientos sobre sus glúteos, presionando su pelvis contra la cubierta produciéndole una fiera mezcla de placer y dolor.

"¡Demonios!"

Hizo una mueca, sin decir nada y trato de relajar toda su musculatura...

Kaoru renuncio a seguir dilatando el instante de empezar a tocarlo, ya que iba a interpretar y dirigir su propio guión, lo haría con toda la destreza de que fuera capa. Confiando en su larga practica del masaje, procuró apartar la atención de sus pensamientos y concentrarse en cambio en sus manos. Empezó por relajar los hombros y omoplatos de Kenshin para luego, ir descendiendo lentamente por la columna.

- Aaay... qué bien –gimió a cámara lenta el masajeado-. Te podrías ganar la vida con esto.

- He practicado muchisimo.

- ¿Ah sí¿Dónde¿Cuándo?.

- Cuando trabajaba en un sauna. –él levantó la cabeza como si le hubieran pinchado y ella le obligo a apoyarla de nuevo en las manos.

- Era broma, luego te cuento, no puedo hablar y concentrarme en esto al mismo tiempo –y era cierto. Él tacto de la piel y los músculos de Kenshin bajo sus manos, más el pensar en lo que quería hacerle, la estaban excitando de tal modo que apenas podía pensar.

- Voy a pasar a tus piernas –le previno y se levantó de donde estaba para arrodillarse a sus pies.

Con suma atención y delicadeza le masajeo primero los dedos de los pies luego la planta y el arco, los tobillos, las pantorrillas, las corvas y las rodillas y finalmente los muslos. El erotismo de su tarea la tenían fuera de su, y hacia mucho que Kenshin no decía palabra aunque a veces se le escapaban una especie de lamentos.

- Date la vuelta –le ordenó, después de situarse a un lado. Él abrió los ojos lo justo para encontrarse con los de ella.

- No creo que sea buena idea –balbució.

- Yo creo que sí –insistió Kaoru. Entonces abrió los ojos un poco más y, dando un suspiro que hizo temblar todo su cuerpo, se dio vuelta.

- Maravilloso –murmuró, mirándolo extasiada. Kenshin se la quedo mirando a su vez un buen rato, y al cabo, se incorporo, se quito la prenda que llevaba y volvió a tenderse.

- Mímame –susurró, cerrando los ojos de nuevo.

Y ella lo hizo, lo hizo con sensualidad imaginación e impecable exquisitez técnica (NA: Ustedes se imaginaran ke hizo ella no? Es ke me da mucha pena escribir y describir esop n/n). En algún momento también ella se quito la ropa pero no le permitió tocarla de ninguna forma.

- Esta es mi fantasía –masculló ella, retirándole las manos y obligándole a que siguiera con ellas extendidas impacientemente junto al cuerpo.

De todos modos, aunque las manos se morían por tocarla, el contemplar a Kaoru, haciendo otro tanto con él, tan imperiosamente, lo excitaba como nunca se había excitado, naturalmente, eyaculó, pero su decadente seductora no pareció darle mayor importancia, sencillamente, siguió, volviendo a excitarlo hasta que tuvo de nuevo una erección completa.

Y finalmente, volvió a sentarse a caballo sobre él, y ensartó la torturada carne de Kenshin en su propio cuerpo, para entonces, la cabeza y el cuerpo de él seguían caminos separados y lo único que estaba a su alcance era mirarla, contemplarla cabalgándolo con total desenfreno, admirar sus pechos relucientes por haber recorrido con ellos todo el cuerpo de él ungido en aceite.

- Kaoru –trató de avisarla, porque de nuevo estaba a punto del clímax.

Pero no hacia falta que se preocupara porque ella ya estaba alcanzando el suyo, jadeando a grandes bocanadas, tensando los muslos y glúteos al comenzar los espasmos. Él gimió al notar la fuerza de las convulsiones y se abandono a sus propias sensaciones, de modo tal que sus respectivos orgasmos se potenciaron mutuamente. Después de toda aquella violencia, Kaoru se derrumbó hacia delante y su pelo cayó como una cortina sobre su cara y el pecho de Kenshin. Siguieron jadeando unos minutos, pero finalmente, se tranquilizaron y permanecieron quietos, agotados ambos. A Kenshin no le quedaba ninguna duda sobre el genero de sentimientos que Kaoru experimentaba hacia él.

-------- AKI TERMINA EL LEMON----------

Una lujuria así no era confundible (NA: Pueden los hombres llegar a ser más estúpidos ¬¬). Aunque su corazón o su amor propio o ambos, sufrieron un poquito Kenshin aceptaba la situación. Kaoru había amado y aquel amor pervivió durante años después de la perdida del amado (NA: y dale con esop, parece que no escucha a Kaoru u.u). Tal vez se hubiera quedado sin la capacidad de amar, como le había sucedido a él.

Pero eso no equivalía a decir que no quisiera casarse. Para empezar¿se daría cuenta de la diferencia entre querer a alguien y desearlo?. A fin de cuentas, seguía siendo poco más que una chiquilla. Así que Kenshin la abrazó y le dijo que era maravillosa, Kaoru no le contestó limitándose a acurrucarse contra él. Bueno, por lo menos había dejado de llorar cuando hacían el amor.

- Y ahora – le dijo suavemente, al cabo de un rato apartándole el pelo de la cara, para verle los ojos-. ¿Me vas a contar cómo aprendiste a dar masajes como una profesional?. –El pecho de Kaoru se henchió con un suspiro.

- Aprendí mirando a Megumi que venia a atender a Sano –confesó-. Cuando pasamos por una temporada en que Megumi estaba haciendo su practica en otra ciudad así que un día me ofrecí a darle yo el masaje y, así fue hasta que se fueron.

Algo crujió dentro de Kenshin al oír aquello. Pensó en Kaoru, haciéndole a Sano, todo lo que acababa de hacer con él y toda la benevolencia hacia el luchador se convirtió en unos oscurisimos celos, terriblemente escoceses.

- ¿Ah sí?. –Se le debió notar mucho en la voz, porque Kaoru irguió enseguida la cabeza, que había vuelto a apoyar en su pecho.

- Eh, que no es lo que estas pensando. Los masajes que le daba a Sano no tenían nada que ver con sexo, Megumi me hubiese matado. – Kaoru se había asustado al ver la actitud de Kenshin y trataba desesperadamente de establecer contacto visual para comprobar las explicaciones que le daba estaban haciéndole efecto -. Por favor Kenshin créeme; lo que acabamos de hacer no lo había hecho con ningún hombre, acaso se te olvida que me entregue a ti siendo virgen. Has sido el primero, he tenido mucho tiempo la fantasía de hacerlo contigo, y al fin he reunido el valor para llevarla a cabo.

Kenshin saboreo aquella confesión, disfrutando de la escalada de su vanidad sexual. Se trataba de algo que Kaoru le había reservado. Nadie más la había visto así no la había sentido así.

- ¿Por qué necesitaba Sano masajes? – de su voz habían desaparecido la dureza y el escepticismo. Sentía simplemente curiosidad. Con un pequeño suspiro, esa vez de alivio, ella volvió a reclinarse contra él y él le acaricio la cabeza.

- Tenia un problema con sus manos. Debido a las constantes luchas callejeras que tenia, sus manos quedaron resentidas, por lo cual necesitaba esos masajes para que sus articulaciones pudieran volver poco a poco a la normalidad.

- Ya. Y ¿cómo lo conociste?.

- Ah, pues lo conocía desde pequeña. Yo siempre he ido mucho a la playa y el trabajaba en un sitio de comida para llevar. Sanosuke no podía trabajar en nada a jornada completa, por su lesión. Bueno, lo cierto es que él fue muy amable conmigo, un verano que tenia un disgusto muy grande y desde entonces iba a verlo siempre que tenia vacaciones en el colegio, era muy fácil hablar con él.

- ¿Y se te insinúo?.

- No, jamas.

- Pero le tienes que haber parecido atractiva.

- Sí más adelante me dijo que le había gustado siempre. Y que estaba muy feliz de tener una "hermanita" como yo, mal que mal había logrado que al fin se entendiera con Megumi, cual de los dos era más terco.

- ¿Era bastante mayor que tú, no?.

- No tanto, aunque de todas maneras no aparentaba su edad.

- Entonces ¿cuánto te demoraste en enamorarte de él después de mí?.

- Acaso no escuchas, nunca me enamore de él, Sano era mi hermano mayor. Lo que paso es que luego de lo que sucedió aquel día, después de hablar contigo, me fui corriendo a verlo, para contarle mis penas. Pero él se marchaba ya al norte, junto a Megumi, así que me dejaron acompañarlos, porque les daba miedo que hiciera alguna tontería, si no tenia a alguien con quien desahogarme. Yo vivía en su casa cuando tu llegaste, Kenshin, pero no vivía con él. Él dormía en su cama con Megumi, y yo en el sofá.

Kenshin decidió dejar en tema, no creía que pudiera llegar a entender la relación de Kaoru con Sanosuke, seria que cada persona sentía el amor de forma diferente, para él la pasión era un ingrediente imprescindible, no podía renunciar a él, por Tomoe había sentido autentica obsesión, y nunca llamaría amor a algo más débil que aquello.

Muchas veces había pensado que lo que Kaoru necesitaba era un padre dentro del amante, un hombre de mas edad y con mayor experiencia y estabilidad que ella que pudiera darle seguridad. Eso era una ventaja para él puesto que podía perfectamente cumplir ese papel, ser mentor y amante al mismo tiempo.

- Ya que estamos con el tema –le dijo afectuosamente-, dime a qué tipo de compromiso te referías cuando dijiste que lo andabas buscando.

El corazón de Kaoru le había dado un salto dentro del pecho, e inmediatamente, la que se puso de pie de un brinco fue ella. Recogió su ropa y se la puso rápidamente, quedándose de pie. Hasta no estar vestida no dirigió la vista a Kenshin, a su perturbadora desnudez cetrina, que seguía reluciente, con el rastro de la fantasía de Kaoru hecha realidad.

- ¿Qué... en qué tipo de compromiso piensas tú? –pregunto ella, a su vez, aterrada. ¿Acabaría de echarlo a perder con su osadía erótica¿O eran sus revelaciones respecto a Sano¿En qué pensaba Kenshin¿Por qué había hecho semejante pregunta?.

- Lo habitual –dijo él muy sereno-. Amistad primero, enfocada al matrimonio y los hijos.

- ¡Ah! –exclamo ella, sintiendo que su corazón volvía a latir- ¡Ah, bien!. No sabia... no creía... no tenia ni idea... de que pensabas en el matrimonio y en los hijos, eso es.- el se incorporó, apoyándose en un codo y clavando sus ojos dorados en los de ella.

- ¿Tú no?.- el corazón de Kaoru galopaba como un loco. De repente todos los sueños parecían posibles.

- Sí, claro que sí. Los quiero.

- ¿Cuándo?.

- ¿Qué quieres decir? –aquello era demasiado, el corazón volvió a parar en seco.

- Que si estas interesada en casarte y tener hijos pronto, o quieres dejar para más adelante. Me doy cuenta de que eres aún muy joven, y...

¿Cómo contestar esa pregunta¿Podía decirle "Me casaría contigo mañana mismo", o "Hazme un niño esta noche"?.

Esa ultima apasionada barbaridad se convirtió en una poderosa tentación, pero Kaoru supo resistirse. No pensaba jugarles una pasada así a sus hijos. Sus hijos tendrían un padre de cuyo cariño y deseo de paternidad ella estuviera segura.

- No creo que la edad tenga mucho que ver con eso –le contestó finalmente-. Con tal de estar segura.

- ¿Segura de qué?.

- De que la otra persona me quiere y me necesita de verdad.

- ¿Y te ama, no¿Esta enamorada de ti? –preguntó Kenshin una vez más desconcertado.

- Eso seria maravilloso por supuesto. Pero hay veces que eso llega con el tiempo –"Dios mío ilumíname", pensaba al hablar porque ya sabía que él no la amaba. Se lo había dicho prácticamente, todavía no había olvidado a aquella Tomoe. Era evidente que estaba considerando lo que ella le acababa de decir, pero una vez más su rostro era inescrutable.

- Entonces, si te dijera que te quiero y necesito¿A ti te bastaría por ahora?.

- ¿Lo estas diciendo ahora?.

- Lo digo ahora.

- ¿Me estás pidiendo de verdad –los ojos de Kaoru se abrieron mucho- que me case contigo?.

- Te lo estoy pidiendo. – A Kaoru se le doblaron las rodillas y acabó apoyándose en ellas a su lado.

- Dios mío.- Susurro. Su reacción casi le hizo reír.

- ¿Eso es un sí o un no?.

- Sí. No. Sí...

- Tengo que reconocer que me halagaría que estuvieras más segura.

- Pero¿Tu estas seguro que esto es lo que realmente quieres? –le preguntó ella, con voz aun ahogada de emoción.

- Kaoru, amor mío... –la rodeo con sus brazos y la tendió en la toalla, junto a él, apartándole el pelo suavemente de la cara y la besó en la boca-. Estoy loco por ti. Cásate conmigo. Cuanto antes.

- ¿Cuánto antes?.

- En cuanto se puedan hacer todos los trámites.

Kaoru sintió que iba a estallar de alegría. En ese momento, ni siquiera le hacia falta que le hablara de amor. Hay veces en que las palabras son solo palabras. En cambio el cariño con el que la miraba y la firmeza de su voz y de sus palabras daban alas y fuerzas a su alma. El amor llegaría, estaba segura. Su amor bastaría para los dos.

¿Y la joven responde...? –le recordó él.

- Como tú quieras Kenshin – le dijo acariciándole una mejilla con dedos temblorosos.

- Quiero que seas mi mujer ante la ley y todos los demás, porque desde que te hice el amor por primera vez te convertiste en mía. –Afirmo él, serenamente, y el corazón de Kaoru dijo "amen".

CONTINUARA...


Bueno, espero ke les haya gustado este nuevo capitulo, porque se los subi con arto cariño eh? mmmm Bueno no se olvende de dejarme artos reviews, espero poder terminar el nuevo capitulo de Casi perfecto para mañana sino me tendran ke esperar un pokito mas, porke aun me falta harto para terminarlo...

Saludos a todos los que me dejan reviews.. n/n son muy amables...

me despido hasta la proxima

beshitos

matta ne