Holaaaaaaaas, bueno aki les traigo el penultimo capitulo de este fics... shiiiiiii keda un solo capitulo para terminar... asi ke empiecen a decir si desean o no el epilogo jejejeje

Muchas gracias por los reviews ke me han dejado, me suben mucho el animo y seguire escribiendo song fics... jejeje ya toy pensando en uno :P

Con respecto a Casi Perfecto, lamento mi demora, pero espero mañana tenerles listo el capitulo y subirselos u.u pero he tenido demaciados atados y peleas y no me he podido concentrar u.u..

Como ya saben pero es deber decir, Ruroini Kenshin no me pertence u.u (aunke la vane chan, me dio una pagina donde descargar los discos y en eso toy aunke suben uno por semana ya van en el 5 n.n)

Ya saben:

negrita y (): mis comentarios
cursiva: dialogos.
"...": pensamientos de los personajes...
creo ke no se me keda nada mas en el tintero... y nus vemos abajo...


Chantaje al Novio.

CAPITULO 14.

- Muchísimas felicidades, cariño –dijo Kenshin, que al levantar su copa de Champaña, no solo brindaba por el cumpleaños de Kaoru sino por su propio éxito.

¡Él ganaba!. Y sin tener que comportarse como un gusano. Estaba haciendo feliz a Kaoru, él era feliz, todo había salido muchísimo mejor de lo que él podría haber soñado.

Hicieron chocar las copas y él se quedó mirando los resplandecientes ojos azules de su prometida. No recordaba hacer sentido tal alegría nunca. Y no podía esperar para ver la cara que ponía Saitoh al enterarse. Cuanto antes, habían dicho ambos, pero él no pensaba apresurar la boda de modo que Kaoru tuviera que prescindir de cosas bonitas. ¡Ni hablar!. Aquello era para toda la vida, y merecía la pena hacerlo bien.

Y hablando de cosas bonitas...

- Tengo una cosita para ti –dijo.

- ¿Me has comprado un regalo de cumpleaños? –Kaoru estaba sorprendidísima.

- Naturalmente –y empezó a rebuscar en los bolsillos, sin dejar de sonreírle.

Nunca lo había visto tan guapo como estaba esa noche. La semana a bordo le había borrado todos los pliegues de tensión de la cara, y el sol le proporcionó un bronceado glorioso. Al dejar de ponerse fijador, la ondulación natural de su pelo le daba un aspecto de guerrero absolutamente irresistible. Llevaba pantalones de color crema y una camisa de seda negra, desabrochada. Hacía media hora, al subir los escalones que llevaban del desembarcadero al restaurante, todas las cabezas femeninas se volvieron a mirar, primero a él con avidez e inmediatamente a ella con envidia.

Ella corría peligro de reventar, de orgullo y felicidad.

- Ajá, lo encontré –dijo Kenshin y depositó sobre el mantel un estuche largo y estrecho, de terciopelo azul. Le guió un ojo y lo empujo hacia ella. Kaoru lo miro unos segundos al reconocer el logotipo de una conocida joyería de Tokio, le preguntó frunciendo el entrecejo.

- ¿Pero esto has debido de comprarlo antes de salir de Tokio? – ella suponía que le habría comprado alguna chuchería en la tiendecita a la que se habían acercado esa mañana.

- Ya te dije que tu padre me comentó que cumplías años esta semana.

- Sí, pero no me esperaba un regalo así.

- Sabes, es una cualidad fascinante en una mujer: no esperar regalos así –le susurró él-. Espero que la conserves cuando estemos casados. – Kaoru le hizo una mueca y se apresuró a abrir el estuche. Estaba claro que tenia que ser una joya, pero no se imaginaba la opulencia del diamante que apareció, colgando de un collar de oro.

- ¡Madre mía!.

- ¿Te gusta?.

- Kenshin, es... es demasiado. De verdad, tiene que haberte costado una fortuna.

- No tanto. ¿Por qué no te lo pruebas?. A lo mejor me distrae de ese lazo que llevas al cuello.

Kaoru se hecho a reír. Esa noche llevaba el famoso vestido de lamé de oro. Y para que el lazo se viera bien, se había peinado con un moño italiano. Lo que Kenshin por supuesto, no sabia, era que debajo del lazo, había un taimado corchete. Si hubiera osado tirar de los cabos del lazo, no por eso el vestido iba irse al suelo.

- ¿Te ayudo? –se ofreció sin darle importancia.

- No, muchas gracias –contestó rápida Kaoru, mientras seguía luchando con el cierre del collar, justo por encima del lazo-. Quédate sentadito, y mantén las manos lejos del lazo mientras estemos en público.

- Aguafiestas –murmuró él. El profundo escote parecía hecho para lucir el colgante.

- ¡Perfecto! –se extasió Kenshin-. Ahora sólo falta una cosa.

- ¿Y que puede ser eso?.

- Esto –y sacó otra cajita, cuadrada y más pequeña. Kaoru se la quedó mirando.

- ¿Es que no la vas a abrir?.

Como no se decidía, lo hizo él, tapando el contenido con una mano, mientras abría con la otra y colocándolo luego bajo sus ojos y bajo la lámpara, para que el soberbio solitario atrapara la luz y la devolviera multiplicada.

- Para la futura señora Himura –susurró suavemente-, y que todos sepan que está comprometida. –Kaoru no pudo evitarlo, se le llenaron los ojos de lágrimas. Aunque consiguió restañarlas pronto Kenshin parecía afligido.

- Lo siento –le dijo sirviéndose de la servilleta como de un pañuelo-. No lo he podido remediar. Esto es tan... romántico.

- Ah... –al parecer, la explicación le quitaba un peso de encima-. Ya entiendo. ¿Te lo probamos?. –Costó un poco que pasara por el nudillo, pero Kaoru no se quejó. No pensaba dejar que el anillo de Kenshin saliera de su mano en mucho tiempo.

- ¿Brindamos ahora por nuestro compromiso? –sugirió él-. ¿Pedimos otra botella?. De esta casi no queda nada.

- Estupendo. Esta noche no tenemos que conducir, ni coche, ni barco, ni nada. Ni siquiera hay que remar.

Habían echado el ancla por la tarde, bastante cerca y, un empleado del restaurante se acercó a recogerlos con una motora y los llevaría de vuelta a su barco. Un servicio más del establecimiento para impedir que los clientes que más hubieran disfrutado con sus caldos no llegaran solos a sus respectivos barcos.

- ¡Pero que conste que esto me va a achispar bastante! –dijo Kaoru muy contenta.

- Yo llevo años son saber que es eso –respondió Kenshin-. En una cena de negocios no me puedo permitir no tener la cabeza clara. Y todas mis cenas son de negocios –añadió, con cierto sarcasmo, llenando de nuevo la copa de Kaoru. Ella dio unos sorbitos reflexionando, sobre lo que le acababa de decir.

- La verdad es –dijo al fin-, que no entiendo por qué sigues trabajando para mi padre. Es un tirano uy con tu experiencia y los contactos que tienes, podrías establecer por tu cuenta en cuanto quisieras.

- Eso es fácil de decir –replicó él con viveza-, pero levantar una empresa desde cero, en un sector en el que hay otras establecidas, es bastante más expuesto de lo que crees. Y además, para llegar a donde estoy, he trabajando demasiado duro para arriesgarme ahora a perderlo todo.

- Lo siento –dijo Kaoru, en tono sumiso-. No pretendía encizañar. Sé lo mucho que has trabajado, por cierto¿dónde vamos a vivir cuando nos casemos¿Crees que seguirás en Europa?.

- La verdad es que no. Tengo que volver la semana que viene y seguir allí unos meses, pero cuando regrese por Navidad será para quedarme, espero no ser indiscreto pero tu padre tiene previsto retirarse a finales de año.

- ¡No dirás eso en serio¿Retirarse, mi padre¡No me lo creo!.

- Pues deberías, por eso te dije que no te preocuparas por tu padre. Yo le hago falta para ser su nuevo Consejero Delegado de la empresa.

- ¿Te ha ofrecido el puesto?.

- La semana pasada estuvimos discutiendo los términos del contrato.

- ¡Pero eso es maravilloso¡Enhorabuena, Kenshin!. Estarás encantado.

- Ya lo creo.

- Hay que brindar¿no?.

- Brindo por ello –y ambos levantaron sus copas y bebieron.

- Y ahora –declaró él-, me parece que deberíamos hablar de cómo queremos que sea la boda. Creo que podríamos casarnos en cuanto yo regrese, justo antes de Navidad. ¿O es demasiado precipitado?. No vas a tener mucho tiempo para los preparativos, como un mes o poco más. –Pero eso no preocupaba a Kaoru, lo único que le interesaba era convertirse en la señora Himura.

- Eso sí. -recalcó Kenshin-, nos casaremos por la iglesia. A mí una boda civil no me parece que sea casarse, y por supuesto, no creo en el divorcio, Kaoru –eso se lo dijo con extraordinaria severidad.

- Yo tampoco –corroboró ella, muy ufana-. ¿Brindamos por la cláusula anti divorcio?.

- ¿Es que quieres que firmemos un contrato prematrimonial? –Kenshin estaba muy sorprendido.

- No, tonto. Era una forma de hablar. Pero te darás cuenta, que al casarte conmigo, te conviertes en heredero de una considerable fortuna, es decir, si mi padre no me borra de su testamento por casarme con su mano derecha. –Al Kaoru le gustó ver la cara de desconcierto que se le puso al oírlo.

- Si he de ser sincero –dijo, con sus hermosos ojos violeta, nublándose un poco-, no había pensado en eso. –aquella reacción era un poco excesiva.

- ¿Pero tampoco es tan grave, no?.

- No, claro –le contestó, mirándola directamente, pero aún con expresión preocupada-. No voy a renunciar por eso. Pero me molesta que pueda parecerte que me caso contigo por tu dinero, porque no es verdad.

- Pero Kenshin –exclamó ella, sonriente-, ¿por qué iba yo a pensar tal cosa?. Si hubieras querido mi dinero has tenido todos estos años de ir por él. No, caballero, no creería nunca una cosa así de usted. Vamos amor mío, brindemos por no divorciarnos jamás.

Kenshin alzó su copa, pero no bebió mucho entonces, ni en lo que quedaba de velada. Ya no le apetecía, procuró seguir sonriendo y charlando, por Kaoru, pero ya nada podía borrar de su mente la creencia de que en efecto, era un canalla. Ni siquiera se había limitado a dejarse manipular por Saitoh. Se había aliado con él oír sus propios motivos, que no eran otros que una morosa venganza. Venganza contra la vida, contra Tomoe.

Y lo que es peor, era que Tomoe le importaba un bledo. Maldita sea, él, Kenshin Himura, había conseguido, por su propio esfuerzo, cuanto pudiera desear, y tenia a Kaoru, que valía 10 veces lo que Tomoe. Estaba muy clara cuál debía ser su conducta, pero, naturalmente lo haría después de la boda. No quería alterar de momento a Kaoru, ni levantar las sospechas de su padre.

- Muy rico, pero no ha servido de mucho –declaró Kaoru, dejando la tacita de café que acababa de beber en el platito-. Sigo bastante bebida, tú no has bebido casi nada de esta botella Kenshin. –le dijo cariñosa y acusadora, con las mejillas sonrojadas, y los ojos azules brillantes. Kenshin volvió al presente y pensó que nunca la había encontrado más deseable, con aquel pérfido vestido que apenas la cubría y su diamante en el escote.

- Vaya, parece que mi plan funciona.

- Pero bueno –Kaoru soltó unas risitas-. ¿Desde cuando hace falta que me emborraches para que tus planes funcionen conmigo?. –Kenshin pagó la nada modesta cuenta, se puso en pie y ofreció el brazo.

- Volvamos princesa, volvamos al barco, y a la cama.

Hasta que no la vio levantarse y dar unos pasos, apoyada en su brazo, no se dio cuenta de lo muy bebida que, en efecto, estaba. La motora los acercó prontamente al barco, pero ella insistió en quedarse en cubierta unos minutos.

- No, no. No quiero irme a dormir, soy demasiado feliz para dormir. Enseguida se me pasará, en cuanto me dé un poco el aire –insistió soltándose del brazo de él y agarrándose del pasamano de la borda.

- Pero es que hace frío –dijo él al ver la carne de gallina-. Voy a traerte una chaqueta¿de acuerdo?.

- Muy bien.

Llevaba un par de minutos dentro, y tenia la mano puesta en el tirador del armario, cuando la oyó gritar y, al mismo tiempo, un motor que se ponía en marcha. Volvió corriendo a cubierta. Kaoru lo tomó del brazo y se lo sacudió violentamente.

- ¡Acaba de tirarlo al agua! –gritó-. Y no hace nada por sacarlo. Ha puesto su barca en marcha, y lo va a dejar para que se ahogue.

- ¿Quién¿Dónde?.

- ¡Ese hombre¡El de las cañas¡Acaba de tirar a su perro!. –Efectivamente, la luna llena, mostraba la silueta de una barca, que se alejaba lentamente, con varias cañas a bordo, y Kaoru señalaba un pequeño bulto, que nadaba detrás del bote.

- Pero, Kaoru, es un perro. Está nadando. No va a ahogarse.

- Se puede ahogar, es muy pequeño y falta mucho para la orilla. ¡Dios mío, no lo puedo soportar¡Haz algo Kenshin!. –Kenshin dudó uno segundos, y luego, encogiéndose de hombros, al verla tan afectada, se dirigió hacia el bote que tenían a bordo.

- Cálmate, ahora voy a buscarlo. –Pero Kaoru no podía esperar el tiempo que llevaba soltar las amarras del bote y colocar los remos en los escálamos.

- ¡Es muy pequeño Kenshin¡No va a poder resistir! Así vas a tardar mucho, yo llegaré antes, nadando.

- ¡Nooo! –gritó él al ver horrorizado cómo se quitaba los zapatos de un puntapié, se subía a la borda y se lanzaba a las aguas negras.

Él no dudó, y ni siquiera se quitó los zapatos. Simplemente, subió a la borda y saltó detrás de ella.

Era una excelente nadadora, que pronto le sacó ventaja. Pasaron nubes, ocultando la luna, y dejó de verla. La llamó, pero no le contestó. Siguió nadando, cada vez más deprisa, tratando de no dejarse dominar por el pánico.

De golpe, la luz de la luna llena volvió a iluminar el río, y pudo verla, delante de él, ligeramente a la derecha, nadando en círculos, buscando desesperada al maldito perro. Kenshin casi se marea con el alivio y el enfado mezclados al verla. ¿No se daba cuenta la muy insensata, de que, si algo le ocurría, él no podría seguir viviendo?. (NA: ujujuju parece que alguien se nos enamoro XDDD)

Unas cuantas brazadas y pudo tomarla por la cintura y sacar fuerzas para sostenerla, al ver lo agotada que estaba.

- ¡Eres una majadera¡Podrías haberte ahogado!.

- ¡Eh, ustedes¿Están bien?. No es buena idea bañarse en el río a estas horas.

Kenshin giró, siempre sujetándola, y vio que un bote a motor se les acercaba despacio. A bordo iban el hombre que los acababa de interpelar, varias cañas puestas de pie, y un perrito mojado, que se sacudía el agua muy contento.

¡Es él! –Kaoru apuntaba, jadeante al hombre, no al perro-. Usted... usted ha intentado ahogar al perro. ¡Lo he visto!.

El tipo se echó a reír, con lo cual se atrajo una buena parte de la ira que sentía Kenshin. Llegó hasta ellos y les tendió la mano, tomando primero la de Kaoru. La sacó sin mayor esfuerzo. Era alto y grande, tenía la barba entrecana y la cara morena, arrugada y simpática.

- A Mitzy no podría ahogarla en esta poca de agua, aunque quisiera –le dijo a Kaoru-. Haría falta el Canal de la Mancha, por lo menos. Ya ves, esta perfectamente –y volviéndose hacia Kenshin-. Creo, muchacho que más vale que tú también salgas del agua. No son horas de bañarse. Sobre todo con esa ropa –añadió. Kenshin se dejó ayudar a subir, deseando que también él probara lo bien que se estaba el río a esas horas. ¡El agua estaba helada!.

- ¡Pero si fue usted quien echó la perra al agua! –Kaoru no olvidaba así como así. El hombre del bote sacó una manta y se la echó a los dos por los hombros.

- Pues sí, lo hice. Mi mujer no aguanta que entremos los dos en casa oliendo a pescado. Yo me lavo fuera, antes de entrar, y a Mitzy tengo que ayudarla a darse un bañito. Una vez en el agua le gusta nadar, pero, de noche, no le apetece entrar, así que hay que ayudarla a decidirse.

- Mi prometida ha estado a punto de ahogarse por salvar a su perra –murmuro Kenshin, dando diente con diente (NA: Por si no sabes es cuando tiritan y te castañean los dientes por el frío). Fue en ese momento cuando el pescador se hizo cargo de la situación.

- ¿De verdad?. Por Dios, lo siento muchacho. Creía que os estabais dando un chapuzón. –miró a Kaoru de arriba abajo, y luego sonriendo, le guiño a Kenshin un ojo-. Podía haberme fijado mejor. No es muy normal que la gente se ponga a nadar, aunque sea a media noche, vestidos de fiesta¡y con diamantes!. Menos mal que está estupendamente, y tienes suerte, muchacho de casarte con una damita tan valiente.

- –contestó Kenshin, pasándole a la empapada Kaoru, un brazo por los hombros. Bajo la manta-. Ya lo creo que tengo suerte.

- Lo siento muchísimo, Kenshin –susurró Kaoru, mientras él le subía el cubrecama-. He echado a perder esta noche tan bonita¿verdad?. –estaba asustada y arrepentida, al verlo tan serio, y silencioso, desde que habían vuelto a bordo.

- No he pasado tanto miedo en mi vida –le contestó sentándose al lado de la cama-. Qué miedo de perderte... –el corazón de Kaoru se llenó de alivio. No estaba enfadado con ella, sino preocupado. Sacó una mano de debajo del cubrecama, le tomó la suya y la estrechó.

- Nunca me perderás –él la miró a los ojos y a Kaoru no le quedó más remedio que decirlo lo que estaba en su corazón-. Te amo Kenshin. –Al ver como los abría los ojos, dudó. Quizás al decirle todo lo que sentía iba a perderlo, pero ya no podía seguir callando.

- Siempre te he amado –siguió y los ojos se le llenaron de lágrimas-. ¿Es posible que no te hayas dado cuenta?. Siempre has sido tú, y ningún otro. Sano fue mi amigo, casi mi hermano. Me empeñe en salir como fuera de la desesperación que sentí al verte con aquella mujer, en la fiesta de Noche vieja. No podía continuar así, queriéndote, deseándote, viviendo ara ti, que ni te acordabas de que existía. Traté de vivir sin ti... –Para ese entonces Kenshin tenia sus dos manos entre las suyas y la miraba hipnotizado y afligido.

- Kaoru, queridísima Kaoru... no tenía ni idea...

- ¿Cómo ibas a saberlo?. Sólo te lo he dicho una vez el día de la piscina.

- Cuando te hice tanto daño...

- Ya se ha pasado. Tengo un corazón nuevo, si lo quieres.

- Que si lo quiero... –se llevó las manos de Kaoru a los labios y le besó las yemas de los dedos-. No sé cómo empezar a decirte lo mucho que te quiero, Kaoru, Yo también te amo. –Se incorporó instantáneamente al oírlo.

- ¿De verdad?.

- De verdad. No puedo decir que siempre te haya amado, no ha sido así. Si he de ser sincero, acabo de darme cuenta de todo lo que siento por ti ahora, hace unos minutos, cuando creí que podía perderte. Llevo tanto tiempo, jugando al cinismo con las mujeres que, sencillamente no me daba cuenta de lo que sentía por ti era amor. Verdadero amor, vida mía, no la obsesión narcisista que tuve por Tomoe. Lo que siento por ti es mucho más grande, porque tú eres más grande. Eres la mujer más maravillosa que he conocido, y me muero por casarme contigo y tener hijos contigo.

Aquel torrente inesperado inundó a Kaoru de una alegría que no sabía siquiera que existiera en este mundo.

- Bueno, no tendrás que esperar mucho –le respondió dulcemente.

- ¿Qué quieres decir?.

- Emmm no te enojes si, pero nunca he tomado la píldora... así que es probable que ahora lleve en mi vientre a un hijo tuyo u/u .- Kenshin se quedo sorprendido ante esas palabras pero solo atino luego de algunos momentos a abrazar a Kaoru y decirle lo mucho que la amaba.

CONTINUARA...


Bueno ke les parecio, espero ke les haya gustado el capitulo jejeje shiiiiii Kenshin esta enamorado de Kao... y como dije el proximo es el ultimo capitulo asi ke se viene el desenlace de la historia jejejeje

Muchisisisisissimas gracias a todos los ke han mandado reviews, gracias por sus animos y buena onda... sigan escribiendo nu mas porke me dan muchas ganas,...

mmmm ya les dije del fics casi perfecto, espero mañana subirles un capi junto con un songfics jejeje aer si lo termino n/n

Mmmm aaah acuerdense de decirme si kieren o no el epilogo porfis jeje pa escribirlo o nops...

cuidense
beshitos

matta ne