Holas... Como estan? Muchisisisisisisisisisisisimas gracias a todas las que me han mandado reviews, y tb a las que me han agregado a msn, es un placer y honor para mi poder hablar con ustedes n/n
Bueno no les dare mucho la lata, ya que este es el ultimo capitulo de Chantaje al Novio, Asi que aqui las dejo el capitulo...
Bueno antes ke todo, los tipicos anuncios... ya saben, ke Ruroini Kenshin no me pertenecen...
negrita y (): Mis comentarios.
Cursiva: dialogos...
Chantaje al Novio
CAPITULO 15.
El día de su boda, Kaoru se despertó temprano, sintiendo una gran felicidad, y no poco nerviosismo. Hacía un día perfecto, templado y con sol. Como habían sido aquellos dos últimos meses en la casa, tan ingrata casi toda la vida. Casi no podía crees la amabilidad mostrada por Kasumi, cómo la había ayudado con los preparativos.
Y en cuanto a su padre... estaba como embobado, insistía en que todo tenía que ser perfecto, que no reparar en gastos. Estaba empeñado en satisfacer hasta su ultimo capricho.
Tampoco ella le daba mucho pie, porque la verdad era que lo único que deseaba era el regreso de Kenshin. El teléfono y el correo electrónico eran cosas estupendas, pero sólo servían para notar más la falta de su presencia física. Así que, en aquel día lo que más la encandilaba era el volver a verlo. Hasta el día anterior no había llegado, y aunque la llamó en cuanto tomaron tierra diciéndole que iría a verla, si ella quería, le había dicho que no, que se fuera a descansar, porque su voz anunciaba que estaba exhausto. Lo vería en la iglesia, a las 5 en punto. Le había prometido no retrasarse, aunque fuera en contra de la tradición (NA: Si sé que en Japón usan otro tipo de matrimonio pero es mi fics y hago lo ke yo kerooooooo!).
Se casaban en la parroquia de la novia, y luego iba a celebrarse un banquete grandioso en la mansión. Aunque ella habría preferido algo mucho más intimo, su padre se empeño en invitar a todo el mundo y, abrumada por sus atenciones, le había dejado hacer.
Kenshin se plantó en cambio, cuando Kaoru le dijo que su padre pretendía regalarles una casa. Contestó que muchas gracias, ya se la compraría é. De momento, el departamento estaba vendido, y los muebles en un almacén. Había varias inmobiliarias rastreando Tokio para dar con la casa ideal de Kaoru.
No podía ser demasiado grande, Kaoru quería intimidad. Tenia que estar cerca del mar. Tenia que tener un patio muy grande, cerrado, en el que los niños y el pero pudieran jugar seguros.
- Todo lo que pidas Kaoru –le dijo Kenshin-. También el perro.
Kaoru, no llegó tarde a la ceremonia, pero sí es un estado de total agitación, que luego apenas recordaba nada, salvo lo guapísimo que estaba Kenshin de chaqué. También ella había arrancado muchos "oh" y "ah", de los invitados, aunque llevaba un vestido sencillo, con el cuerpo de encaje y la falda de tul, y un velo largo pero sin cola, ni ningún adorno aplicado. Como damas de honor estaban Megumi y Misao, su mejor amiga del colegio mientras Sanosuke la miraba orgulloso desde uno de los asientos del frente. El padrino de Kenshin era Aoshi, el investigador privado, que se sonrojó al ver lo hermosa que estaba esa pequeña de largo pelo trenzado negro y vivaces ojos verdes, que conoció cuando investigaba donde estaba Kaoru y que aunque ustedes no lo crean se convirtió al poco andar en su novia.
- Lo primero que hay que hacer, en cuento estemos en nuestra nueva casa –le dijo a su flamante marido en el coche, de vuelta de la iglesia es tratar de conocer personas y cultivar amistades.
- No te preocupes – contestó Kenshin, sonriente-. Tendrás amigos antes de que puedas darte cuenta.
- No veo cómo. Yo estaré en casa con mis niños .-dijo ella sonriendo y tocando levemente el vientre.
- Bueno, y fuera también. Una chica inteligente como tú no puede pasarse los días con bebés. Te aburrirías mucho. Tengo una propuesta de trabajo para ti.
- ¿Ah sí¿De verdad? –preguntaba ilusionada, porque lo cierto es que ya estaba un poco arrepentida del impulso romántico que la llevó a decir que se quedaría en casa todo el tiempo. Le gustaba estar con la gente. Por eso lo había pasado bien incluso trabajando de camarera y como recepcionista.
- Esta noche te contaré.
- ¿Y por qué no ahora?.
- Porque tengo que hablar primero con tu padre. Y no voy a hablar con él hasta que se haya marchado el último invitado.
- ¿Tiene que ver con Saitoh Productions?.
- Sí.
- Fantástico. Siempre he querido trabajar ahí.
- ¿Y eso? –se puso serio.
- ¿Y por qué no?. Me encanta la televisión, y has de saber que tengo muy buenas ideas para nuevos programas. Creo que tengo mucha más noción de lo que puede atraer a la gente ahora que mi padre. ¡Esta un poco pasado de moda!.
- Bueno. Me alegro oírte decir eso, cariño -y le dio un beso en la cara-. Hablaremos de todo esta noche.
- ¿Qué?. ¡No voy a permitir que el señor Himura me estropee la noche de bodas, hablando de negocios!.
- ¿Tengo que hacerlo?.- la cara de fingida desilusión que ponía era adorable.
- ¡Ya lo creo¡Es tu obligación!.
- Bien, si insistes...
Y llegaron a la recepción riéndose,
Kasumi los vio llegar, pero cualquier gesto de felicidad, sólo servia para alimentar su anticipación del placer que ella misma iba a procurarse esa misma noche. Cuando se terminó la fiesta, vio cómo se marchaban Kenshin y Saitoh hacia el despacho. Comprendiendo que el yerno iría a recoger el contrato, dirigió su atención hacia Kaoru, que se retiraba a cambiarse para el viaje.
Estaba previsto que pasaran esa noche en un hotel de la ciudad, y que a la mañana siguiente salieran en avión para Italia. Regresarían a tiempo de pasar las Navidades en la mansión. Bueno, eso era lo previsto.
Pero Kasumi, dudaba mucho que hubiera luna de miel alguna luego de su charla con la recién casada. Le latía el corazón aceleradamente al subir las escaleras para ir al dormitorio de Kaoru. Era lo más excitante que le había sucedido en la vida. Todo estaba dispuesto, ella sí que llevaba puesto un traje para viajar y todo su equipaje estaba esperándola en su coche. Llevaba un sobre con la carta de dimisión en la mano, que pensaba entregarle a Saitoh al salir.
Esa vez no se molestó en llamar a la puerta. Entró directamente y sorprendió a Kaoru casi desnuda. Estaba a punto de vivir su desquite, así que Kasumi se dio el maligno gusto de contemplar el cuerpo de la novia, en el que no había rastro de grasa, ni un solo defecto físico. Qué maravilloso era sentir que estaba a punto de nublar esos ojos azules, tan radiantes hacía unos minutos, y ya ligeramente preocupados.
- Podías haber llamado, Kasumi -dijo Kaoru, echándose encima rápidamente una bata.
- Pues sí podía -replicó la otra con toda desvergüenza, cerrando la puerta. Al oírla las entrañas de Kaoru se congelaron. Se sintió desnuda entonces, desprotegida.
- ¿Qué pasa? -preguntó, aunque ya sabía que la comedia de Kasumi, durante los preparativos de la boda había sido eso, una comedia y que se había acabado.. ¿Pero por qué se habría molestado en fingir?.
- No pasa nada -repuso la odiosa mujer, con un brillo de malignidad, en los ojos que desmentía por completo sus palabras-. Todo es perfecto. No habría salido mejor, de haberlo planeado yo. Siempre me has parecido tonta -dijo sonriendo despectivamente-, pero, desde luego, hoy has hecho el tonto como nadie. Kaoru trató con todas sus fuerzas de no reaccionar, de no mostrar para satisfacción de aquel ser repelente la confusión en que acababa de sumirla.
- No entiendo de qué me hablas -consiguió decir bastante fríamente.
- ¿Ah, no?. Bueno, quizá yo te lo pueda explicar. Se trata de tu marido de hace unas horas, que no se ha casado contigo por amor, guapa, sino porque tu padre le ha hecho chantaje para que se casara. -Kaoru no dijo nada, pero el horror le decía que, a pesar de lo que ella había visto y oído, Kasumi debía de tener razón. Estaba tan segura...
- Fue la mañana del día siguiente a que volvieras a casa con la cara hecha una lastima. Kenshin llegaba ese día de Europa y Saitoh no lo dejó ir a casa. Hizo que Cho lo trajera aquí directamente. "Cásate con mi hija", dijo tu padre, "y serás el nuevo consejero Delegado de Saitoh Productions". Pero con esa zanahoria no bastaba. Después de todo¿qué hombre quiere casarse con una ramera, que además es medio tonta?. Así que, viendo que no lo convenía, tu padre siguió, esta vez con el palo. "Si no te casas con ella", añadió, "le haré esta misma oferta a Enishi Yukishiro". Como es lógico, Kenshin comprendió que si el americano se convertía en jefe, ahí se acabaría su carrera en la empresa, así que, muy a su pesar cedió.
A pesar del bloqueo que parecía haberse apoderado de su mente, Kaoru recordó los brindis de Kenshin y su padre, aquella noche. ¿Qué explicación dio Kenshin?. Que celebraban una próxima fusión...
La fusión era, claro está, la boda.
- Saitoh quería que Kenshin se comprometiera contigo antes de volver a Europa -Kasumi estaba arrebatada-. Cuando el otro le preguntó cómo podía conseguirlo en tan poco tiempo, tu padre le dijo unos cuantos excelentes consejos. "Sedúcela una noche. Eso no te será difícil. Luego le dices a esa tonta que la amas y si todo fallara, la dejas embarazada".
No pudo evitar el recuerdo de la primera vez, de cómo Kenshin, después de preguntar por su historial sexual, se abstuvo de utilizar preservativo. Así que no actuó por deseo incontrolable, sino por calculo.
- Pero no le ha hecho falta llegar tan lejos¿verdad? -se mofo Kasumi-. Claro que no, tú querías creer que tu Kenshin podía enamorarse de una tontaina como ti. Querías pescar a tu príncipe azul. Pero él no te quería a ti. ¡Su meta es la empresa!. En estos momentos está en el despacho de Saitoh, recogiendo su premio. Es un chico listo y se lo merece.
Kaoru no podía dejar de mirarla. La horrible boca de Kasumi, de la brotaban aquellas palabras horribles, contra las que no podía decir ni una sola en defensa de Kenshin, porque veía clarísima que Kasumi no mentía.
- Conociéndote -siguió con el mismo desprecio-, ni siquiera tendrás el valor para decirle que sabes la verdad. Seguirás arrastrándote a sus pies y, por supuesto, a su cama. Bueno, hagas lo que hagas, tu vida será un infierno. Saber la verdad, saber que tu padre se vio forzado a comprarte un marido, para librarse de ti. La gente dice que la belleza y el dinero no dan la felicidad y ahora veo que tienen razón. ¡La felicidad es sentir lo que yo siento en este momento!.
Kaoru nunca sabría cómo consiguió no desplomarse en aquel momento, pero alguna fuente de orgullo y valor encontró en su interior para afrontar a aquella diablesa con dignidad y desdén.
- Lamento desilusionarse, Kasumi -dijo con frío menosprecio-, pero no me estás diciendo nada nuevo. Kenshin me contó lo del pacto con mi padre durante las vacaciones que pasamos juntos. Una vez nos enamoramos, me lo contó inmediatamente. Quizá te interesara saber que él me ofreció renunciar al cargo, pero yo le rogué saber que él me ofreció renunciar al cargo, pero yo le rogué que lo aceptara. Así que, Kasumi, tu felicidad no va a ser muy duradera, y has perdido tu trabajo en esta casa por bien poca cosa. ¿Supongo que eso que llevas en la mano es tu renuncia?.
Y sin más tendió la mano. La conmocionada Kasumi le entregó el sobre, que había estado estrujando sin darse cuenta de lo que hacia. Luchando por que sus manos ni su voz temblara, Kaoru siguió.
- Yo se la daré a mi padre. Confío en que no se te ocurra dar su nombre de referencia. -Kasumi se recuperó, pero su recuperación fue muy imperfecta.
- No... no te creo. Tú no... no sabías nada hasta que yo te lo dije.
- Ya¿También crees que no sé que tú mataste a mi perro? -la interpeló bruscamente Kaoru. Kasumi se quedó con la boca abierta.
- No Kasumi, no soy la tonta que tú prefieres pensar que soy. Sí, quería estar con Kenshin, y resulta que acabo de casarme con él. Me importa un bledo quién, cómo y por qué lo empujara hacia mí. Mi padre me ha hecho un favor enorme, puesto que ahora soy su esposa y eso es lo que piense seguir siendo el resto de mi vida. Y ahora, te sugiero que desaparezcas cuando antes, porque si Kenshin se encuentra en casa te vas a arrepentir de la demora. Ojalá hubieras visto lo que hizo con el tipo que se atrevió a pegarme.
Kaoru resistió hasta ver a Kasumi esfumarse, pero, en cuanto se quedo a solas, se le doblaron las piernas y acabó arrodillada en el suelo, apoyada en la cama, rota de dolor. Desesperada, buscaba motivos para creer algo de lo que le había dicho a Kasumi. ¿Había sido todo una sarta de mentiras, de principio a fin?. ¿Subiría Kenshin de un momento a otro, a decirle que teniendo el contrato en el bolsillo se había terminado la función?.
Seguía en el suelo, convulsa, pero son verter una sola lágrima, cuando Kenshin irrumpió en el dormitorio.
- ¡Kaoru, vamos¡Deprisa!. Tu padre está mal. -lo miro son reaccionar y él frunció el ceño.
- ¿Es que no me has oído?. A tu padre le ha dado un ataque al corazón, creo. Se ha derrumbado, y dice que le duele horriblemente el pecho. Acabo de llamar una ambulancia y he dejado a Cho, acompañándolo. ¿Qué demonios te pasa, Kaoru¿Qué haces ahí sentada, mirándome¿Es por el disgusto?. Dios mío, claro eso debe ser; a veces se me olvida lo sensible que eres. ¿Quieres que le diga a Kasumi que suba a ayudarte?.
- No la encontrarías. Se ha ido -al oír el odioso nombre, Kaoru salió por fin de su postración.
- ¿Cómo que se ha ido?.
- Ha renunciado. Acaba de traerme su carta de dimisión y se ha marchado. Para siempre.
- ¿Y a qué viene hacer tal cosa, precisamente hoy?. Bueno, a quien le importa. No te importa¿Verdad? –añadió, mirándola con extrañeza.
- No –contestó ella con gran frialdad-, desde luego que no. Vuelve a bajar con mi padre –le dijo, levantándose-. Yo voy a vestirme, y bajaré enseguida –dio un paso, apartándose de su marido. Tenia plena conciencia de las vacilaciones y el asombro de él, pero, en ese momento no soportaba mirarlo.
- Vete –le dijo sin volverse del todo.
Y el se fue.
Entonces pensó en su padre, y se dijo que lo mejor sería que reventara de una vez pero no consiguió convencerse que lo odiaba. Y, después de intentarlo en vano, lloró. Lloró de humillación, de confusión y de dolor. Lloró temiendo que Kasumi tuviera razón, que le faltara valor para enfrentarse a aquellos dos canallas, porque, de hacerlo, no habría ningún futuro para ella, ni amor, ni hijos.
¿Y como vivir sabiéndolo, sin haber hablado?.
Sintiéndose enferma, se vistió con el traje de seda azul con el que iba a iniciar su luna de miel y bajó. La ambulancia ya se había llevado a su padre, pero Kenshin la esperaba en el vestíbulo con expresión de gran ansiedad.
- ¿Estás bien, cariño? –le preguntó, tomándola del brazo para llevarla afuera-. Estás muy pálida. No te asustes, el enfermero ha dicho que estaba en una fase muy precoz. –Cho, los esperaba al pie de la escalinata, al volante del coche de la empresa para llevarlos al hospital.
- No tenia ni idea de que estuviera delicado del corazón –murmuró Kenshin, sentándose junto a Kaoru en el asiento de atrás.
- ¡Pero si no lo está! –protestó ella.
- Parece que sí. Ahora resulta que los cardiólogos le han recomendado una operación de bypass, pero no quiere operarse. Por eso se jubila, para llevar una vida más tranquila. Si me hubiera dicho la verdad. Le habría planteado las cosas de otro modo.
- ¿Qué... qué quieres decir?.
- Espero que esto no te inquiete todavía más, Kaoru –le dijo mirándola con preocupación-, pero acabo de presentar la dimisión de mi puesto en Saitoh Productions.
- ¿Cómo? –graznó Cho, desde el asiento delantero-. Narices, Ken¿cómo has hecho algo así?. Tú eres el único tipo decente de esta empresa.
- Tenia que hacerlo, Cho –le contestó y posó inmediatamente una mirada escrutadora en su esposa-. Necesitaba independencia. Tengo que construir mi propia vida, con el apoyo de mi mujer. La amo más que a nada en el mundo, y no puedo seguir trabajando para su padre. Cualquier avance de mi carrera parecería puro nepotismo. No creo que pudiera conservar el respeto de la gente no sobre todo –tomó la mano de Kaoru-, el de mi esposa.
Kaoru ahogó un sollozo. Todo lo que había inventado para detener a Kasumi, todo... estaba resultando cierto, puede que su padre haya presionado a Kenshin, pero sí se había enamorado de ella. De hecho, su amor era tan grande que lo empujaba a renunciar al objetivo por el que había peleado durante años.
Emocionadicima, Kaoru luchó por dar la respuesta adecuada. ¿Qué hacer¿Decirle que sabia la verdad sobre cómo había empezado su relación?.
No, no podía hacerle eso a un hombre que acababa de obrar así para conservar su respeto. Tenia que fingir que no se había enterado de nada.
- Creo –dijo con voz trémula y ojos resplandecientes- que has hecho bien al presentar la dimisión.
- Pero tu padre se ha llevado un disgusto tremendo.
- A mi padre todo lo que no sea salirse con la suya, le supone un disgusto –le contestó, sin poder perdonarle a él su participación en el engaño-. Se le pasará Kenshin y se curara. Bicho malo...
- Kaoru, ya sé que ti no lo crees –dijo su marido-, pero tu padre te quiere. Yo no estaba muy seguro, hasta esta noche. Mientras estuve con él me dijo que se sentía culpable por lo mal padre que ha sido. Se ha acusado por lo que sigue creyendo ha sido tu conducta turbulenta. Al enterarse de que podía de que podía no quedarle mucho tiempo de vida, le urgía verte felizmente casada con el hombre adecuado. Me ha dicho que el día de hoy era uno de los más felices de su vida.
Kaoru no creía nada de aquello. Lo único que hacia feliz a su padre era salirse con la suya, y véase lo que sucedía cuando no era así, le daba un ataque al corazón. Pero, como había decidido no revelar que se había enterado del pacto entre ambos, con mucho esfuerzo y atragantándose dijo.
- Supongo que me querrá a su propio y retorcido modo. Y supongo que también yo lo quiero. Después de todo es mi padre.
- Entonces¿me perdonas? –Kenshin lo preguntaba con expresión de necesitar aquella respuesta más que nada en el mundo.
- ¿Por qué tengo que perdonarte?.
- Por dimitir. Por alterar a tu padre. Espero no haberlo matado.
- Por favor Kenshin –Kaoru le apretó la mano-, no tienes de qué sentirte culpable –dijo con firmeza-. Mi padre se recuperara enseguida. – La culpabilidad de Kenshin se redujo en cuanto vio a Saitoh que volvía a tener el aspecto de siempre. También Kaoru sintió alivio. No quería mucho a su padre pero lo quería.
- Qué susto me has dado –fue lo primero que Kenshin dijo.
- Qué susto me he llevado yo. Puede que me opere después de todo.
- Bien pensado –intervino Kaoru-. Así dejaras de hablar de retirarte y podrás ocuparte de tu empresa, como has hecho siempre.
- Verlo para creerlo –dijo Saitoh, sonriendo a su hija-. La señora lleva casada menos de un día, y ya le dice a su padre lo que tiene que hacer. Pareces una persona diferente. Es increíble lo que puede conseguir el hombre adecuado... Kenshin, ya sé que no vas a cambiar de opinión, pero¿aceptarías una interinidad mientras yo me recupero?.
- ¿No seria Enishi Yukishiro el indicado para eso? –preguntó Kenshin nada ingenuamente.
- ¡Enishi Yukishiro!. Estarás de broma, ha habido que llamarle la atención varias veces. El muy estúpido toma drogas. No va a volver después de Año Nuevo.
- Una de las mejores decisiones que has tomado en tu vida Saitoh. Yo en cuanto a tu propuesta, no, muchas gracias, no me quedare como consejero delegado interino. Ya te he expuesto mis motivos que tendrás que reconocer son muy poderosos.
Saitoh asintió con resignación, y luego les sonrió a ambos. Kenshin le devolvió la sonrisa, era un viejo truhán y se había comportado con ellos como tal, pero Kenshin le estaría agradecido de por vida por empujarle hacia una felicidad muy superior a lo que él hubiera podido imaginar. Y poco a poco, Kaoru llegaría a pensar algo parecido.
Para cuando Kenji Himura vino al mundo, 6 meses y medio después, sus felices padres vivían en una casa preciosa, con cuatro dormitorios, junto a la playa. Habían pintado de verde la habitación en la que dormirían de pequeños, él y el siguiente niño, por si era una hermanita, y rescataron de la perrera un perrito mestizo que ya tenia cuatro años.
Además ya habían terminado la producción de la primera serie de un programa que se llamaba "la hora romántica", idea de Kaoru.
Tuvo un gran éxito, inmediato y duradero. Claro que, no poca parte de su notoriedad se basaba en las imágenes difundida de los productores. Eran guapos, y sexys, y a la gente les encantaba cómo se miraban, cómo reían y se tomaban de las manos. Eran la encarnación del tema del programa.
Estaban enamoradísimos y eran felices...
Fin...
Bueno, espero ke les haya gustado este capitulo porke de verdad me costo mucho escribir este fics... Buaaaa no puedo creer ke sea el fin...
Pero como peticion del publico vamos a tener el epilogo asi ke esperen ke seguiremoooos XD
Cuidense todos...
beshos a toos
byes
