"Sirius Black: La Verdad detrás del Velo"
por Cecyet Black
¡Hola estimados lectores¡Es un placer volver a estar con ustedes!
He recibido algunos comentarios bastante agradables respecto al capítulo anterior y me alegro mucho de que les haya gustado y les haya despertado alguna emoción. Me pidieron que siguiera escribiendo y es por eso que de nuevo estoy aquí, molestándolos de nuevo con las locuras que se me van ocurriendo para continuar esta historia.
Como saben, los personajes no son míos, le pertenecen a J.K. Rowling, así como sus características y derechos de autor y publicación; a excepción de Vivian, Orión y Paleydis, que son personajes inventados por mí. Yo sólo tuve la idea de una historia que tratara de explicar como fue la vida de Sirius desde su infancia hasta su caída detrás del velo del Departamento de Misterios.
Antes de comenzar de lleno con el segundo capítulo, que promete ser más emotivo que el primero (y que por supuesto, espero que les guste), quisiera dedicar este fic a todas esas personitas que leyeron el anterior y que esperaban ansiosamente este: Nona, Alexis, Luna, Allen, Alexandra y Graciela, a mis dos grandes amigas, Rosario y Gaby, a mi mam�, y por supuesto, a Sabrina.
Y algo que no quisiera olvidar: agradecerles a todos los magos y brujas que se tomaron la molestia de leer el capítulo anterior y de quienes recibí bastantes halagos para alimentar mi autoestima. Vuelvo a pedirles solamente dos cosas: un poco de paciencia para leer esta historia sobre nuestro amado Sirius y que cualquier comentario, duda, aclaración, sugerencia, jitomatazo o excomunión, la hagan llegar a esta revista o a la siguiente dirección: ¡Comenzamos!
II. RECUERDOS.
A pesar de la tristeza que sentía por la muerte de Sirius, Harry no podía evitar decirse a sí mismo que tal vez esas serían las mejores vacaciones de su vida: Dumbledore le permitiría quedarse con sus mejores amigos, Ron y Hermione, y con el mejor amigo de su padrino y de su padre, Remus Lupin, que era una persona bastante amable y comprensiva.
Harry no lo había tratado mucho, sólo como profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras y algunas veces cuando se reunía la Orden del Fénix, pero Lupin se esmeraba para que los chicos disfrutaran de su estancia en aquella casa. Era cierto que Lupin tenía un carácter radicalmente opuesto a Sirius, pero podían disfrutar de su compañía charlando alegremente de monstruos, equipos de quidditch y sus épocas de estudiante en Hogwarts.
Lupin era una persona sumamente inteligente, había leído mucho y conocía una infinidad de hechizos Anti– Artes Oscuras. Hermione parecía ser la que mejor encajaba con él, sin embargo, Harry no pudo dejar de notar que Lupin no era tan serio como parecía a simple vista y no dudaba que esa parte de su carácter era la que afloraba cuando estaba con su padre y Sirius, en su época de alumno de Hogwarts.
Llevaban una semana en la casa de Grimmault Place y Harry aún no sabía a que cosas se refería Lupin en su carta. Tirado en la cama del dormitorio que Ron y él habían ocupado el año anterior, cuando Grimmault Place había sido el cuartel general de la Orden del Fénix, dejó que afloraran las múltiples preguntas que habían surgido en su cabeza¿Qué era lo que a Sirius le hubiera gustado que conservara¿Acaso su padrino le había dejado alguna herencia¿O fue simplemente el pretexto para traerlo de nuevo a ese lugar, que Harry había empezado a detestar por todos los recuerdos que le provocaba?
Justo cuando se prometía preguntarle a Lupin sobre lo que mencionaba en su carta, él apareció en el marco de la puerta.
Remus¿puedo preguntarte algo?
Sí, claro – respondió el licántropo mientras se acomodaba la rasgada túnica.
Cuando me enviaste aquella nota, tú… mencionaste algo sobre Sirius y,… algunas cosas que había dejado…
Claro,…ehh… supuse que te gustaría saber de que se trataba tanto como a mí, pero no supe si te gustaría compartirlo con tus amigos, por eso no lo había mencionado de nuevo. – Se dirigió a la ventana, con aire pensativo – A Sirius le gustaba coleccionar algunas cosas: artefactos muggles, libros de transformación, fotografías, algunas escobas de carreras… decía que cuando él,… bueno,… le gustaría dejarle todo a la persona que más hubiera querido en el mundo.
¿Y todo eso está aquí? Yo no recuerdo haberlo visto cuando estuvimos aquí el año pasado.
Eso es porque Sirius hechizó sus pertenencias. No quería que sus padres o Kreacher intentaran deshacerse de ellas… Bueno, creo que tú sabes perfectamente a lo que me refiero; toda su familia tenía cierta afinidad con el Lado Oscuro y a tu padrino lo despreciaban por no pensar como ellos.
Entonces… ¿Sirius ocultó todo eso de su propia familia?
Sí. Algunas cosas las guardaba en su otra casa, donde vivió antes de ser enviado a Azkaban… pero si mal no recuerdo, las trajo aquí cuando supo que tú vendrías… quería compartirlas contigo, sin duda.
¿Podemos verlas?
¿Ahora?... Hermione y Ron salieron a dar una vuelta… ¿no quieres esperarlos?
Bueno… la verdad es que me gustaría saber qué es lo que dejó Sirius para mí… a solas.
Si es así,… ven conmigo.
Harry acompañó a Lupin hasta un cuarto situado en el último piso de Grimmault Place, donde en otro tiempo debía existir un pequeño cuarto a manera de desván. Pasaron por muchos de los pasillos que Harry ya conocía de la vez anterior que había visitado ese lugar y en los que existían innumerables objetos relacionados con las Artes Oscuras que daban un aspecto siniestro a la mansión de los Black: las cabezas reducidas de los antiguos elfos domésticos de la familia, artilugios de plata que trataban de morder las manos cada vez que alguien quería cambiarlos de lugar, alfombras que atrapaban los pies de quienes las pisaban y ropa vieja que había pertenecido a los Black y que trataba de estrangular a todos aquellos que la tocaban. Harry recordaba perfectamente todo lo que habían tirado de aquellos artículos el año anterior.
Sin embargo, al llegar al cuarto del último piso, Harry se sorprendió de lo que sus ojos veían. Era un cuarto que contrastaba totalmente con el resto de la casa: las paredes estaban pintadas de azul, con una pintura que parecía muy reciente y que cambiaba de color cuando se posaban sobre ella los rayos del sol, el techo se parecía enormemente al de Hogwarts, pues reflejaba el cielo, que ese día era de un azul profundo y despejado, y las ventanas, sumamente amplias, estaban abiertas y dejaban pasar la luz en todas direcciones.
Los muebles también eran sumamente distintos: la cama era suave y mullida, con un dosel azul que hacía juego con la pintura de las paredes y con colgaduras de color plata; al lado había una mesilla de noche en la que se podía observar un reloj de manecillas con diferentes mensajes como "ya levántate" y "es hora de dormir". Enfrente de la cama estaba un armario de color caoba que al abrirlo hacía sugerencias sobre que ropa ponerse y al lado de éste, un espejo de cuerpo completo parecido al que los Weasley tenían en la Madriguera, y que al ver a Harry exclamó: "¿Pretendes salir con esos cabellos?".
Harry aún no podía salir del asombro que le produjo aquella habitación cuando Lupin preguntó a sus espaldas:
¿Te gusta?
Es… es magnífica – respondió Harry caminando alrededor de la cama.
Sirius la estaba arreglando para ti,… pensaba que quizá… bueno,… que Dumbledore podría dejar que te quedaras con él…
�¿De verdad!
Sí, yo lo ayudé a decorarla. Bueno, está casi como recuerdo que era su habitación en nuestra época de estudiantes en Hogwarts.
Me hubiera encantado tener una habitación como esta – dijo Harry con un dejo de melancolía.
Aún es tuya. Puedes venir aquí cuando quieras, cuando Dumbledore te lo permita.
No será lo mismo… - Harry volvió a sentirse triste repentinamente. Lupin al notarlo, se acercó a él y le dijo suavemente:
Yo sé que no, Harry… Sirius era tu padrino y mi mejor amigo… Pero mira: aquí está todo lo que él hubiera querido que disfrutaras.
Harry guardó silencio un momento. Al oír pasos detrás de él, volteó a ver a Lupin. Estaba inclinado sobre un baúl grande de color caoba en el que Harry alcanzó a distinguir unas iniciales: "S.B." Se acercó pensando que probablemente se trataba del baúl escolar de Sirius y al avanzar unos pasos tuvo que retroceder y tirarse al suelo, al igual que Lupin. Cubriéndose la cabeza, alcanzó a distinguir la punta de una de las Bengalas del Doctor Filibuster que salía por la ventana. Lupin soltó una carcajada.
¡Ja, ja, ja! – dijo tratando de contener la risa – Padfoot tenía formas muy especiales de proteger sus cosas¿no te parece?
¡Vaya¿Sirius siempre fue así de bromista?
Era muchísimo peor. Tu padre y él tienen el récord de detenciones en Hogwarts. Podría apostar que después de graduarnos recordaban exactamente cada rincón del despacho de Filch.
Bueeeno... tal vez los gemelos Weasley también lo recuerden perfectamente.
Sirius y James eran un caso especial. Podían hacer cualquier cosa que se propusieran y cuando se proponían alguna broma generalmente no terminaba bien. Sólo cuando tu madre apareció en la vida de James empezaron a madurar un poco… no mucho, en realidad.
Harry recordó aquello que había visto en el Pensadero de Snape el año pasado, y la conversación posterior que tuvo con el mismo Lupin y Sirius. Aún le costaba trabajo imaginarse a su padre como un muchacho alborotador e inmaduro, que se comportaba de una manera muy infantil y arrogante… quizá era porque él había tenido que madurar más rápido…
Lupin volvió a inclinarse sobre el viejo baúl y sacó un libro forrado en piel, negro, con las hojas un poco maltratadas y en cuya pasta se leían las mismas iniciales que en el baúl: "S.B." A Harry le recordó el diario de Ryddle, que había encontrado en su segundo curso en Hogwarts.
Bien, esto es tuyo Harry – dijo Lupin acercándose a Harry y depositando el libro en sus manos – Lo encontré hace poco tiempo, realmente, cuando empecé a buscar las cosas de Sirius por toda la casa. No fue muy específico cuando me mencionó el lugar donde las había guardado…
¿Qué es?
Digamos que es la biografía de Sirius escrita por él mismo…
�¿Su diario!
Bueno, a Sirius le avergonzaría reconocer que tenía un diario, pero… sí… es una especie de diario.
¿Él me… me dejó su diario?
Verás… cuando Sirius murió… bueno, fue muy repentino,… yo pensé que tal vez él podía haber tenido un deseo, un último deseo… algo que no hubiera alcanzado a realizar… así que regresé a esta casa y me di a la tarea de buscar todo aquello que le hubiera pertenecido, algo que me pudiera indicar si él tenía algún deseo que no hubiera podido cumplir. Fue muy difícil, en realidad. Empecé por esta habitación, que estábamos arreglando juntos, y donde yo sabía que estaban algunas de sus cosas más queridas, las que pretendía que tú conservaras. Recuerdo que él alguna vez me mencionó que había hechizado una llave para que sólo aquella persona a la que él más hubiera querido pudiera abrir aquella mesilla – señaló la que estaba junto a la cama con dosel – donde están sus mayores secretos, cosas que él nunca le confesó a nadie, ni siquiera a James.
¿Sirius tenía secretos para mi padre¿No era él su mejor amigo?
Por supuesto, pero Sirius era una persona un poco… digamos, orgullosa… a veces su ego no le permitía expresar lo que de verdad sentía, ni siquiera a nosotros… Por eso busqué la llave por toda la habitación, por toda la casa, y buscándola encontré esto… - le entregó a Harry un sobre de pergamino escrito con tinta azul donde se podía leer: "Para mi ahijado: Harry J. Potter" – Ábrelo. Tal vez Sirius quería decirte algo importante en esa carta.
Harry se quedó petrificado. ¿Acaso Sirius sabía que iba a sucederle algo¿Sabía que tal vez no volvería nunca del Departamento de Misterios? Con los pensamientos revueltos en la cabeza, Harry sólo pudo articular una pregunta incoherente:
¿Y el diario? – preguntó todavía con el sobre en la mano.
Ahh,… sí,… el diario. Lo encontré después de hallar tu carta. No sabía que era un diario, pero lo descubrí cuando accidentalmente, al estar ordenando todo, derramé una botellita de tinta sobre él. Bueno- agregó con voz amable – no creo que Sirius pusiera una bomba fétida en el sobre¿por qué no lo abres?
Harry abrió la carta con dedos temblorosos. De ella cayó una fotografía mágica que Hermione les había tomado el año anterior, donde pudo apreciar su rostro y el de su padrino, sonrientes y ataviados con sombreros de Navidad. La recogió, se sentó sobre la cama y leyó el contenido de la carta:
Querido Harry:
Si estás leyendo esta carta, significa que yo ya no podré estar a tu lado y mostrarte personalmente todas las cosas que había guardado para ti. Realmente no sé si te guste volver a este lugar, tan lleno de recuerdos amargos tanto para ti como para mí. Probablemente Remus ya te haya hablado de tu habitación, de cómo la decoramos y de lo feliz que me sentiría si pudieras disfrutarla por lo menos una vez cada verano. Espero que sea de tu agrado y que Dumbledore te permita quedarte cuando lo desees.
¿Sabes? Creo que el poco tiempo que llegamos a estar juntos fue de los mejores momentos de mi vida. Después de todo lo que he vivido, tú eras el único motivo por el que valía la pena seguir luchando, por el que valía la pena arriesgarlo todo. En verdad tu parecido con James es sorprendente. Era como tener de nuevo a mi mejor amigo de vuelta, como volver a vivir nuestra época de estudiantes una vez más. Él estaría orgulloso de ti. Y Lilly también, por supuesto.
Como sabes, estar en Azkaban no me permitió disfrutar de muchas cosas e hizo que me olvidara de otras tantas; pero lo más importante, lo que de verdad marcó mi vida está guardado bajo llave dentro de una mesilla de noche, la que está al lado de tu cama. Quiero que la abras y conserves todo lo que está dentro, pero para eso, tendrás que romper el hechizo que le puse a la mayor parte de las cosas.
Moony sabe de eso, pregúntaselo y él te lo explicará.
Tal vez no tenga derecho a pedirte esto, pero me encantaría que pudieras recordarme tal como era antes de Azkaban, como fui las pocas veces que pasamos juntos y como el mejor amigo de tu padre hasta su muerte. Ojalá que así sea. Para ello, te dejó el libro que está dentro de mi baúl de Hogwarts: es donde guardé los mejores recuerdos y algunos de los momentos más amargos de mi vida. Consérvalo y no me guardes rencor si alguna de las anotaciones no es lo que tu esperabas de mí o de tus padres. Si alguna vez nos lastimamos, siempre fue más fuerte la amistad que nos unió. Ten la seguridad de ello.
Finalmente, quiero que sepas que nunca estarás solo. Es mi última voluntad (y así se lo pedí a él y a Dumbledore) que si algo me sucede Remus Lupin cuide de ti hasta el día de su muerte. Confía en él, es la mejor persona que podrías encontrar y un excelente amigo. También están Arthur y Molly, que siempre podrán ayudarte si lo necesitas, al igual que Tonks, Ojoloco y Dumbledore.
Un fuerte abrazo de
Sirius.
