¡Hola una vez más mis estimados y muy apreciados lectores!
No me lo van a creer, pero son casi las dos de la mañana y yo estoy aquí subiendo más capítulos de mi fic en vista de la emoción que me da recibir comentarios suyos, je,je,je. Ya ven, la vida es así y hay que aprovechar los buenos momentos de inspiración sin importar la hora, el día o el tipo de ropa que uno traiga (a ahora que lo menciono, este pantalón me está matando... je,je,je ). Esta vez, debo confesarles quedespués de múltiples, cruentas y sangrientas batallas con mi computadora y con la inspiración, estoy subiendo dos capítulos completos (este y el anterior), hecho que sólo se puede traducir de una forma: hay Fanfic para rato. (¡Yupi! ).
Y bueno, antes de continuar esta historia producto de mi loca imaginería, quiero agradecerles una vez más sus comentarios a esta humilde escritora, sobre todo de parte de Laura E.P.me hizo llegar sus comentarios y reviews vía Internet ¡mil gracias!
Y bueno, sin tanto rollo de por medio, empiezo con el acostumbrado disclaimer y las dedicatorias: Como saben, los personajes le pertenecen a la gran J.K. Rowling, así como sus características y derechos de autor y publicación; a excepción de Vivian, Orión y Paleydis, que inventé yo, junto una historia que trata de explicar como fue la vida de Sirius desde su infancia hasta su caída detrás del velo del Departamento de Misterios.
La dedicatoria va esta vez a todas las personitas que no se han cansado de leer esta historia y que esperan lo que sigue con ansia: a Nona, a Pepe, a Alexis, a Grace, a Allen, a mis grandes amigas Luna, Shelly, Kath,Laura y a mis "hermanitas", Rosario y Gaby (unas muggles encantadoras). Por supuesto, tambiéna Sabrina y a mi mamá... inspiración constante de esta historia.
Y ya para terminar, vuelvo a pedirles un poco de paciencia para leer esta historia sobre nuestro amado Sirius y que cualquier comentario, duda, aclaración, sugerencia, jitomatazo o excomunión, la hagan llegar a la siguiente dirección: encantaría leer más comentarios, opiniones y dudas respecto a lo que pasará en los siguientes capítulos (aunque como Rowling, no les puedo adelantar mucho). Y por fin… ¡Comenzamos!
IV. EL INICIO DE TODO.
Harry aún conservaba las últimas palabras que había dicho Remus en la cabeza, dando vueltas como todos los pensamientos que le inquietaban y que nunca habían llegado a morir. El único inconveniente de ese día, fue que justo cuando estaba por continuar la lectura del libro de Sirius, Ron y Hermione habían regresado al número 12 de Grimmault Place.
No era que Harry no quisiera compartir con ellos todos los recuerdos de Sirius que ahora le pertenecían, sino que no estaba seguro de los sentimientos que le provocaban cada una de esas cosas que Sirius había colocado en aquella habitación. Además, no sabía con certeza cómo sería la reacción de sus mejores amigos respecto a la "herencia" de su padrino.
Lupin, viendo la indecisión de Harry, y con ese extraño don que poseía para adivinarle los pensamientos, bajó hacia el vestíbulo y entretuvo a los dos amigos en la cocina, ofreciéndoles un vaso de jugo de calabaza frío. Harry aprovechó el gesto para cerrar la habitación que ahora le pertenecía mediante magia y olvidarse por un instante del diario de Sirius, que dejó sobre aquella misteriosa mesilla de noche.
Mientras bajaba las escaleras hacia el recibidor, tuvo una idea: regresaría a aquella habitación en la noche, sólo y escondido bajo la capa invisible regalo de su padre. No creía que hubiera algún problema: Remus le había dicho que podía quedarse en la habitación si así lo deseaba y ni Hermione ni Ron conocían el camino que llevaba hacia ella. Parecía que ahora estaban más interesados en otras cosas…
Durante la noche, la oscuridad que invadía la casa de Grimmault Place era casi total. Cuando no había luna llena (épocas que Harry y los demás disfrutaban charlando hasta tarde con Remus), la única luz que llegaba a filtrarse era la de las miles de estrellas que comprendían el firmamento. Caminar de noche en aquella casa era casi alarmante: el mobiliario de la casa ofrecía una atmósfera siniestra y deforme, y el menor ruido causaba estragos en los nervios de quien se animaba a emprender semejante aventura.
No obstante, el chico con la cicatriz en la frente comenzaba a familiarizarse con todo esto. Después de todo, estaba acostumbrado a esconder ciertas cosas en el número 4 de Privet Drive…
La madera crujía a medida que avanzaba hacia la puerta de la habitación, pero a Harry lo había invadido una extraña urgencia por averiguar más cosas, por averiguar los secretos que su padrino le había ocultado incluso a su padre.
- ¡Alohomora! – susurró debajo de la capa invisible y sosteniendo la varita frente a la cerradura.
Todo estaba igual, justo donde lo había dejado.
Abrió nuevamente el diario. La fotografía mágica de su padrino a los dieciséis años le sonrió ligeramente y acto seguido desapareció. Harry, acostumbrado a que las fotografías en el mundo mágico hicieran esto no se sorprendió, pero lamentó el hecho de que lo hiciera en ese preciso momento. Cuando empezaba a preguntarse cómo iba a continuar leyendo el libro, apareció de nuevo la cabeza de Sirius.
Tú debes ser Harry, supongo…
El chico se sobresaltó y dejó caer el libro al suelo de golpe. Le dolía el pecho de lo fuerte que había latido su corazón en un instante. Reponiéndose del susto, recogió cuidadosamente el diario y lo abrió en la página que tenía la foto de su padrino…
¡Oye¡No hagas eso! Mira que dejarme caer de golpe…
Lo – lo siento. No era mi intención. – dijo acomodándose bien las gafas sobre la nariz y soltando de repente aquella pregunta que había empezado a dar vueltas sobre su cabeza - ¿Eres realmente tú, Sirius¿Cómo es que ahora estoy hablando contigo?
Bueno, puede ser porque decidí hacer algunos cambios en mi diario… suponía que algún día habrías de leerlo… y la verdad, como realmente no había mucho que hacer en Grimmault Place… pues me entretuve hechizando lo que me pertenecía…
¿Eso quiere decir que… podré hablar contigo siempre que abra el diario! – preguntó un Harry bastante asombrado, cuyo corazón empezaba a latir con emoción.
Pues… - respondió la foto de Sirius, en actitud pensativa – No, me temo que no… El hechizo que hace que en este momento esté hablando contigo sólo puede ser invocado y respondido una sola vez, o sea, yo sólo puedo hacerlo una vez y tú sólo podrás verlo una vez…
¿Por qué! – preguntó el chico de ojos esmeralda, cuya emoción se había desinflado rápidamente y comenzaba a convertirse en rabia.
Harry, supongo que te habrás dado cuenta de que este diario no es un artefacto común… - respondió Sirius pausadamente y midiendo bien sus palabras – Supongo que también te habrás dado cuenta de que se parece a otro diario que tú encontraste alguna vez, el de Tom Ryddle…
Sí, pero… el tuyo es diferente¿no?
Tal vez. Tal vez sea diferente en su contenido y en que yo no podría regresar a través de él, pero el principio que lo rige es el mismo… Tú sabes que esta casa y todo lo que la rodea tiene que ver con el lado oscuro. Este libro también, porque lo hechicé con magia oscura, con un hechizo que sólo magos como los Malfoy o Voldemort conocen…
Pero… pero… - articuló Harry, bastante sorprendido (¿su padrino utilizando magia negra!) Tú… yo… este diario…
Precisamente por tí fue que lo hice… - agregó Sirius sonriendo ligeramente – Porque hay demasiadas cosas que no alcancé a contarte, cosas que debes saber…
¿Y pretendes que las sepa leyéndolas¿Pretendes que un diario lo solucione todo! – Harry comenzaba a sentir esa rabia tan particular que se había apoderado de él durante su último curso en Hogwarts.
Oye, cálmate. Por supuesto que no pretendo solucionar todo con este libro. Mucho menos espero que entiendas cada anotación que realicé… sobre todo las que hice cuando era más joven, casi de tu edad… pero si me gustaría que a través de mí conocieras algunos de los misterios que rodean mi pasado y el de tus padres…
¿Y CÓMO PRETENDES QUE CONOZCA A MIS PADRES Y A TI A TRAVÉS DE UN LIBRO!
¡Por las barbas de Merlín! Me recuerdas a Lilly cuando se ponía furiosa con James… - agregó Sirius, divertido – Eso depende de ti. Depende de ti si lees este libro a la manera en cómo lo haría Rita Skeeter, tratando de enterarte de los aspectos más interesantes y aprovechables de la vida de los demás; - dijo adoptando un tono más serio y pausado, que a Harry le recordó la actitud que solía tener con él cuando tenía algún problema - o si lo lees de modo distinto: como un testimonio de una gran amistad, de una gran historia que incluye a personas maravillosas que lograron cambiar mi vida… como un testimonio de la historia que gira alrededor de ti y de tus padres…
Harry no dijo nada. Sostenía el diario de su padrino apoyándolo en sus piernas, mientras empezaba a calmarse y a pensar. Quizá (aunque a veces le doliera aceptarlo) le hubiera gustado tener más tiempo libre para pasarlo con alguien que hubiera conocido a sus padres, que pudiera contarle más cosas sobre ellos…
Después de todo, desde pequeño se había imaginado que tenía un pariente que lo salvaba de los maltratos de los Dursley, que sabía de su existencia y que podía ayudarle a completar los huecos de su historia, y de la historia de su familia… de la historia de sus padres, Lilly y James Potter… y ese papel lo había desempeñado Sirius, aunque no con mucho éxito…
Bueno… - dijo finalmente – supongo que si el libro es tuyo hablará más sobre ti que sobre mis padres… pero sí me gustaría conocer tu historia… - agregó mientras le sonreía a la fotografía de su padrino.
Créeme. Tal vez no exista nadie que haya conocido a Lilly y a James mejor que yo… espero que pueda ayudarte y que tú también sientas que los conociste tanto como yo… - mencionó Sirius en tono paternal y sonriendo ligeramente – Sólo me queda decirte una cosa, Harry: no me encontrarás más a lo largo de este diario, así que cualquier cosa que no comprendas o que no te resulte muy clara, pregúntasela a Moony, que aunque no quiera aceptarlo, sé que ya leyó este libro.
Entonces… - comenzó el chico de ojos verdes, tratando de ocultar su tristeza - ¿No volveré a verte?
Siempre que me necesites yo estaré cerca de ti… sólo búscame en tu interior… - respondió su padrino, mirándolo directamente a los ojos. Hubo una pausa, en la cuál Sirius se acomodó el cabello hacia atrás, para después agregar en el tono de quien está a punto de cometer una travesura - ¿Qué te parece si empezamos de una vez?
Las hojas fueron pasando rápidamente frente a los ojos de Harry. Aún permanecía en su mente la foto de su padrino y lo que le acababa de decir. A pesar de todo, a pesar de tener sobre sus piernas el diario que le había heredado, se sentía triste porque sabría que no volvería a verlo. Cerró los ojos tratando de conservar su imagen en la cabeza. Cuando volvió a abrirlos, se sorprendió al encontrarse en una página distinta, sobre la que iban apareciendo frases con la letra de Sirius, como sucedía con el Mapa del Merodeador. Comenzó a leerlas…
Mi nombre es Sirius Orión Black, soy el hijo mayor de Idelia y Jason Black, integrantes de una de las familias más respetadas dentro del Mundo Mágico. Mis padres se enorgullecen de decir a cada instante que la Noble y Venerable Dinastía de los Black aún conserva la sangre limpia de todo contacto con aquellos que consideran indignos de practicar la magia; es decir, los hijos de muggles y los mismos muggles. Sólo tengo un hermano (al que detesto por tragarse cada una de las palabras y tonterías que mis padres dicen respecto a quienes "no son como nosotros"): Regulus Black, que es dos años menor que yo.
Mi familia son únicamente mis amigos de Gryffindor a los que he tratado por casi siete años y que han estado conmigo durante toda mi estancia en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, compartiendo momentos buenos y malos (y alguna que otra travesura): James G. Potter, a quien considero casi como el hermano que nunca supo ser Regulus, RemusJ. Lupin y Peter Pettigrew, "Los Merodeadores". Al resto de la "venerable familia Black" no los he visto desde que tenía aproximadamente 11 años y no me considero como un miembro activo de su clan. Además de los amigos que ya mencioné, guardo especial afecto por Lillian Evans, novia de mi mejor amigo, James, y por Vivian A. Fomalhaut, novia de mi otro amigo, Remus.
Mis peores enemigos son Severus Snape y Lucius Malfoy, de Slytherin, con quienes "Los Merodeadores" hemos tenido infinidad de problemas, gracias a sus ideas estúpidas sobre la "limpieza de sangre" y su afán de entrometerse en cosas que no les importan; además de molestar a Lilly y a Vivian, nuestras amigas de padres muggles.
Este libro (que según James será el Diario de Sirius Black) fue un regalo de Navidad que él me hizo cuando cursábamos el último curso en Hogwarts. Quien lo lea seguramente notará que lo que se relata de ese año es mucho más detallado que el resto, que trato de conservar aún en mi memoria. No pretendo que sea un diario en toda la extensión de la palabra, mas bien me gustaría que fuera el lugar donde todos mis recuerdos estén seguros por siempre.
Dedico cada una de las líneas a quienes las hicieron posibles: J. G. P.(Prongs), R. J. L. (Moony), P. P. (Wormtail), L. E. y V. A. F.
SIRIUS O. BLACK.
