"Sirius Black: La Verdad detrás del Velo"
por Cecyet Black
¡Hooola a todaslas brujas, magos y muggles que siguen esta historia capítulo con capítulo! Pues… yo estoy aquí de nuevo dándoles un poco de lata y tratando (en la medida de lo posible, debido a la agitada vida "muggle" que me tocó) de seguir actualizando a la brevedad posible esta historia nada más para complacerlos y darles un pequeño entretenimiento…
Y debo decirles que ustedes mis amadas lectoras (porque parece que a los hombres se los tragó Voldy) han respondido maravillosamente haciendo trabajar a la haragana de mi lechuza con sus reviews que me motivan para seguir escribiendo con brío y entusiasmo, a tiempo que me hacen llegar sus sugerencias, comentarios y todas aquellas dudas, preguntas o interrogantes quesurgen en sus cabecitas mágicas respecto a este Fanfic. Sip, ya sé que a veces no me da tiempo de contestarlas todas, pero las invito a que sigan haciéndolo, aunque nos llevemos las cosas con calma (a veces demasiada, pero en fin...). Se vale de todo, desde el clásico: - Ayy, me gustó mucho tu capítulo – hasta comentarios como: -¡Oýeme¡cómo te atreves a tratar a Sirius de esa manera! Y ya saben, la lechuza es la que sigue: donde pueden enviar de todo, menos virus (aclaraciones, sugerencias, jitomatazos, excomuniones y fotos de mi padre, je,je… XD).
Bueno, y como un escritor no es nada sin las críticas de quienes lo leen (porque ledan una idea de para donde debe encaminarse... aunque algunas cosas ya no van a cambiar, pero otras sí, je,je ), pues me dedicaré a contestar algunos de los comentarios que ustedes amablemente me hacen llegar... ¡ahh! y de antemano ¡gracias por eso:
Prongs-Sexy-Potter317: Gracias por los halagos, amiga. Y¿cómo no les iba a dedicar el capítulo a todas ustedes que siguen esta historia con singular alegría y que me hacen muy feliz cada vez que abro esta página para ver los reviews? Bueno, pasando a tus preguntas, chiquilla: los nombres de los padres de Sirius los tomé de personas malvadas, muahahaha... je,je,je... no es cierto, la verdad es que siempre quise que tuvieran nombres fuera de lo común y que sobre todo, tuvieran un significado (que es muy importante para la trama), porque como decía mi teacher: "el nombre de un personaje, marca su destino". Y respecto a Rebecca... ¡Prongsy eres muy lista! Estás cerca... pero no se preocupen: Rebecca aparecerá cuando menos se imaginen para aclarar algunas cosas... Je,je,je,je. Por lo que corresponde a mi "cuñis" Harry: pues lógicamente debía tener buenos resultados... ni modo que le frustraran sus sueños como Auror (bueno, por lo menos yo no pienso hacerlo... y espero que Rowling tampoco... le rezaré con devoción a San Paddy para que no lo haga... XD!). Y por supuesto que te agregué en mi MSN, pero para que no haya duda, te dejo mi mail en hotmail(escrito para que esta cosa lo acepte): cecyet (guión bajo)black (arroba... lo que sigue) Espero que ya no te resulten tan crueles los capítulos que siguen...
fer-black: ¡Gracias por los besos, Fer! Y lamento hacer sufrir a Sirius como no tienes idea, pero la verdad es que yo siempre he pensado que su infancia fue realmente trágica... y lo marcó para siempre. Si te fijas bien, Rowling nos da algunas pistas de eso... Y yo también espero actualizar pronto... si es que me dejan los compromisos muggles...
Laura P.E.: Créeme, yo me alegré más cuando ví que había más reviews... no lo creerán, pero hacen tanto bien... Y bueno, la verdad es que me alarmé también porque ahora si me colgué con lo de la actualizada (necesitaré que me jalen las orejas más seguido... lo siento). Y sí, pobre de Paddy... sufre mucho en su casa, pero ya verán lo bien que se la pasará cuando entre a Hogwarts... je,je,je,je... es la venganza. Y respecto a lo de la separación de tiempos y espacios... pues lo he intentado, chiquilla, pero nada más este invento muggle no me permite poner mis asteriscos, ni mis guiones de diálogo, ni nada de nada, para que ustedes no se me pierdan dentro de la historia... voy a seguir intentándolo, para facilitarles la lectura. Aunque les agradecería si alguna de ustedes me puede decir como hacerlo... Y repito lo mismo de Rebecca... ella guarda muchas sorpresas... demasiadas, pero tendrán que tener paciencia.
alex black bird: ¡Mil gracias, chiquilla! Me da gusto que hayas disfrutado de los capítulos...y sí, les dije que iba a subir dos a la vez, tratando de compensar la carestía que luego surge cuando no pongo nada... Y pues... trato de ser una "autora dedicada" como tú dices, pero a veces me agarran las carreras... tendrán que perdonarme... Y respecto a lo de la Tesis, gracias por preocuparte... ahí va, lenta pero segura, algún día la terminaré (pero bien hechecita). ¡Y ya ví tu fic! Disculpa por no dejarte review, pero es que lo estaba leyendo a las ¡cuatro de la mañana! y la verdad, ya me estaba durmiendo, pero la próxima vez que lo vea, prometo dejarte alguno... me pareció muy divertido, sobre todo por Dombli, je,je,je.
Bueno, después de la sección de preguntas y respuestas (y de líos existenciales de su escritora), ya saben que este capítulo va dedicado a todas ustedes que siguen leyendo esta historia. Y también a los entrañables amigos con quienes comparto cada sábado: Nona, toda la "Familia Black": Luna (mi "madre adoptiva" y mejor amiga bruja), la tía Galia, mi primo Pepe Potter Weasley Black (que me hace reír mucho, je ), mi hermanita Kath (sipo, nuestro padre debe estar muy orgulloso de nosotros… weeee!), mi tía Zoe Gryffindor, mi abuelo Aluckard, el tío abuelo Lord Sirius y Citlalli Timberlake (que supongo sigue teniendo algún parentesco con la familia, je,je,je ).
Y no puedo olvidar a mis "hermanitas muggles", Rosario y Gaby, a mi mamá, y por supuesto, a Sabrina, que cada reunión hace posibleun sueño común yque sin su amistad, mi vida no sería la misma.
Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a la gran J.K. Rowling, así como sus características, derechos de autor y publicación; a excepción de Vivian, Orión y Paleydis, que inventé yo, junto una historia que trata de explicar como fue la vida de Sirius desde su infancia hasta su caída detrás del velo del Departamento de Misterios.
¡Thestrals! (Creo que ya me extendí demasiado +)… pues terminaré pidiéndoles lo mismo de siempre: que sigan leyendo esta historia sobre mi papá (Sirius) y que tengan un poco de paciencia para esperar el siguiente capítulo. Y ahora sí… ¡Comenzamos!
VIII. LA LLEGADA A HOGWARTS.
¡Harry¡Harry!... Si no despiertas pronto, tendré que inventar alguna buena excusa para convencer a Ron y a Hermione de que permanezcan en sus camas.
¿Ehh!
Abrió los ojos y se dio cuenta de que al igual que su padrino en aquel recuerdo escrito en su diario, se había quedado dormido. Estaba en la habitación de Sirius, tumbado en la cama y con el diario sobre las piernas. Tardó unos minutos en reconocer a Remus, que esperaba de pie junto a la puerta con expresión de impaciencia.
¡Vamos, Harry! Ron y Hermione comenzarán a preguntar por ti en cualquier momento… date prisa.
Sí, claro – y al tiempo que respondía, Harry cerró el libro de golpe, lo guardó en el baúl escolar de Sirius y salió por la puerta, que su antiguo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras cerró mediante magia.
Remus…
¿Sucede algo, Harry?
Pues… quería preguntarte algo, respecto a mi padrino… - dijo el chico de ojos verdes mientras caminaba hacia la habitación que compartía con el menor de los Weasley.
Tú dirás…
¿Crees que si él hubiera estado en Slytherin su vida habría sido totalmente diferente a lo que fue en realidad?
No. No lo creo. – respondió Lupin con una seguridad que desconcertó a Harry.
¿Por qué?
Bueno… te daré un ejemplo – dijo Remus mientras se llevaba una mano a la barbilla, como meditando lo que diría a continuación – Si Malfoy hubiera estado en Gryffindor¿se habría convertido en tu amigo?
Claro que no. Malfoy y yo no seríamos amigos aunque no existieran más personas sobre la tierra.
Es exactamente igual con Sirius. Aunque hubiera estado en Slytherin, sus padres no lo habrían querido, ni lo hubieran tratado mejor. Simplemente ellos no sentían el más mínimo aprecio por su hijo, y eso no hubiera cambiado si el Sombrero Seleccionador lo hubiera convertido en un Slytherin… Claro que estar en Gryffindor se convirtió en un excelente pretexto para que sus padres pudieran mostrarle abiertamente su odio.
Hay otra cosa que me gustaría preguntarte…
Entonces… hazlo.
¿Cómo fue que aparecieron las huellas de perro junto a mi cama?
Pues…
¡Harry! Pensé que ya habías bajado a desayunar… como no te ví cuando me levanté… - dijo repentinamente una silueta pelirroja que apreció justo enfrente de ambos.
No… todavía no he desayunado… yo estaba… estaba
Harry fue a mi cuarto a preguntarme el itinerario del día de hoy. Hay muchas cosas por hacer antes de que vuelvan a Hogwarts: tendremos que ir a comprar sus libros y unas túnicas nuevas en vista de que todos han crecido bastante.
Pero… - agregó Ron poniéndose rojo – la verdad es que mi mamá no ha mandado suficientes galeones como para que pueda comprarme una túnica nueva… siempre he usado de segunda mano.
Pues dejarás de hacerlo – sentenció Lupin – aún no les he recompensado las buenas notas que obtuvieron en sus TIMOS…
Eestee… no tienes que hacerlo… de verdad, Remus – agregaron Harry y Ron al unísono.
Vamos, chicos. Veánlo por el lado práctico: ambos necesitan una túnica nueva para sus dos últimos años en Hogwarts y a mí me gustaría regalárselas.
Pero nosotros no queremos que gastes tu dinero en nosotros¿verdad Harry¿Ron? – preguntó de improviso una voz femenina, antes de que los tres pudieran distinguir la silueta de Hermione.
Sí, Herm… Hermione tiene razón. - contestó Ron con las orejas aún coloradas.
No admito discusión sobre el tema. Los tres tendrán una túnica nueva hoy en la tarde. – y diciendo esto, Remus Lupin bajó hacia la cocina de la Mansión Black para preparar el desayuno, mientras los tres amigos permanecían mirándose por unos instantes en el pasillo que daba hacia las escaleras.
El sol empezaba a asomarse por la ventana dejando que sus débiles rayos matutinos iluminaran levemente la oscura habitación. Era una de las pocas noches en las que había dormido sin sobresaltos de ningún tipo; sin pesadillas o sin voces que lo despertaran en la oscuridad. Asomó despacio la cara sobre las cobijas para tratar de observar el despertador viejo y mohoso que colgaba de la pared de enfrente y estuvo a punto de sufrir un susto de muerte…
¡AHH¡KREACHER¡No vuelvas a hacer eso! – gritó Sirius al elfo, que se había posado sobre sus rodillas para despertarlo.
Como diga el joven amo… pero madame envió al viejo Kreacher a despertar al amo para que vaya a comprar los utensilios que necesitará para el Colegio. Madame desea que el joven amo vaya a la cocina a leerle la lista de útiles, para que sepa cuantos galeones debe darle.
Mi mamá… ¿mi mamá va a acompañarme?
No. – dijo el elfo en un tono que parecía de satisfacción –Es por eso que el amo debe ir con madame para que le dé el dinero. Y el viejo Kreacher espera que el amo baje a la cocina en 10 minutos, en lo que prepara el desayuno. – y con esta última frase, el elfo salió del cuarto de Sirius.
Tenía sólo diez minutos o el elfo empezaría a llamarlo a gritos para que bajara por el desayuno. ¡Cómo odiaba eso! Odiaba los gritos chirriantes y desentonados del elfo que lo llamaban por toda la casa recalcando su ingratitud por no apreciar la comida que preparaba… Y odiaba más el hecho de tener que desayunar con toda la familia: su padre, su madre y su hermano menor que lo miraban fijamente y con un desprecio tan mal disimulado, que hacía que cualquier cosa que comiera le supiera casi como la alfombra carcomida que había en el recibidor.
Pero no tenía tiempo para pensarlo: tenía sólo 10 minutos para levantarse, bañarse, vestirse, peinarse y buscar la lista de útiles que necesitaría en Hogwarts antes de que el elfo comenzara a gritar…
¿Qué tal dormiste, Harry?
Bien, Hermione. ¿Por qué la pregunta?
Oí que te levantaste anoche… pensé que tal vez no podías dormir – dijo la chica vagamente mientras agregaba más miel a sus hot-cakes.
Sólo me levanté… por… por un vaso de agua. Tenía algo de sed.
Es extraño.
Bueeeno… si mal no recuerdo, la otra noche tú hiciste lo mismo. ¿Por qué resultaría extraño que yo tuviera sed?
Lo que resulta extraño… - agregó la joven de ojos cafés con su bien conocida perspicacia, que hizo voltear a Ron y que ocasionó que Harry agregara demasiada mermelada a sus hot-cakes – es que cuando nos encontramos en la escalera, hace un rato, tú traías puesta la misma ropa de ayer…
¡Vamos, Herm… Hermione¿A ti que más te da si Harry quiere dormirse con la ropa puesta?
Ese no es el punto, Ron.
¡Vamos, chicos! Si no se dan prisa se hará tarde para ir por todas las cosas que necesitamos comprar… ¿por qué no suben por sus listas de útiles?
Buena idea, Remus. – agregó Harry mientras se levantaba como una exhalación de la mesa y subía las escaleras casi corriendo, aún sin terminar su desayuno.
Ron… ¿viste si Harry destendió su cama anoche,… si durmió en ella?
¿Por qué repentinamente te interesa tanto el sueño de Harry? – respondió molesto el pelirrojo, tratando inútilmente de disimular cierto tono de reproche en la pregunta.
Porque a mí nadie me quita de la cabeza que Harry nos está ocultando algo…
¡DIEZ MINUTOS! - gritó la voz grave y áspera de Jason Black, que retumbó por toda la estancia.
¡Ohh¡El viejo Kreacher tiene listo el desayuno, pero el joven amo se rehusa a probarlo¡Ohh¡Pobre Kreacher¡Su ama lo resprenderá por no lograr que el joven amo pruebe su comida¿Qué será del viejo Kreacher, si el amo no agradece la comida que él prepara!
¡SIRIUS!
¡Voy! Un momento…
¡Te quiero ver aquí en este instante! – agregó la voz disgustada e impaciente de su padre – 10… 9… 8…
Estaba casi listo. Ya estaba levantado, bañado, vestido, peinado… sólo faltaba la carta. ¿Dónde la había dejado? Recordaba que se había dormido justo después de leerla… pero no recordaba donde la había puesto. Y justo en ese preciso instante, cuando su padre parecía haberse levantado de mal humor y empezaba a contar…
7… 6… 5…
A lo lejos podía oír la risa de Regulus. Lo odiaba. Parecía que él, el único niño con el que convivía en la tétrica Mansión Black, lo despreciaba tanto o más de lo que lo hacían sus padres. Siempre estaba riéndose de él, de todo lo que le pasaba. Parecía que su pasatiempo favorito era burlarse de su hermano mayor mientras su padre lo reprendía o lo golpeaba. ¿Dónde estaba la carta¡DÓNDE?... Sí, eso era. El pantalón que se había puesto ayer.
4… 3… 2…
Fue rápidamente hacia donde lo había dejado y extrajo el sobre de pergamino, mientras corría desesperadamente hacia las escaleras (que bajó de dos en dos) y luego hacia la cocina. Al entrar, sólo alcanzó a distinguir el rostro de su hermano, que se doblaba de la risa…
¡PAFF!
¿DÓNDE ESTABAS¡HACE HORAS QUE KREACHER ESTÁ LLAMÁNDOTE PARA EL DESAYUNO!
Lo – lo siento, papá. Es que… es que no encontraba la carta… - respondió Sirius débilmente, mientras se llevaba la mano derecha a la mejilla, que comenzaba a hinchársele por el golpe que le había dado su padre.
¡Dame eso! – agregó Idelia arrebatándole a su hijo el sobre de pergamino de Hogwarts – Veamos. Regulus, cariño¿podrías leerla?
Claro, mami. – respondió el chico de ojos grises con aires de suficiencia y mientras comenzaba a leer con una voz que de tan empalagosa resultaba molesta:
COLEGIO HOGWARTS DE MAGIA
UNIFORME
Los alumnos de primer año necesitarán:
Tres túnicas sencillas de trabajo (negras).
Un sombrero puntiagudo (negro) para uso diario.
Un par de guantes protectores (piel de dragón o semejante).
Una capa de invierno (negra, con broches plateados).
(Todas las prendas de los alumnos deberán llevar etiquetas con su nombre).
LIBROS
Todos los alumnos deben tener un ejemplar de los siguientes libros:
El libro reglamentario de hechizos (clase 1), Miranda Goshawk.
Una historia de la magia, Bathilda Bagshot.
Teoría mágica, Adalbert Waffling.
Guía de transformación para principiantes, Emeric Switch.
Mil hierbas mágicas y hongos, Phyllida Spore.
Filtros y pociones mágicas, Arsenius Jigger.
Animales fantásticos y dónde encontrarlos, Newt Scamander.
Las Fuerzas Oscuras. Una guía para la autoprotección, Quentin Trimble.
RESTO DEL EQUIPO
1 varita.
1 caldero (peltre, medida 2).
1 juego de frascos de vidrio o cristal.
1 telescopio.
1 balanza de latón.
Los alumnos también pueden traer una lechuza, un gato o un sapo.
SE RECUERDA A LOS PADRES QUE A LOS DE PRIMER AÑO NO SE LES PERMITE TENER ESCOBAS PROPIAS.
Bueno, parece ser que enviarte al Colegio hará que gastemos una buena cantidad de galeones…
Podríamos comprarle cosas usadas…
¡JA! Cosas usadas… Idelia, que cosas se te ocurren – agregó Jason con un tono burlón que no ocultaba un profundo desprecio - ¿CREES QUE YO PERMITIRÍA QUE UN BLACK FUERA LA BURLA DE HOGWARTS POR USAR COSAS USADAS¿ACASO CREES QUE PODRÍAMOS CAER TAN BAJO COMO LOS WEASLEY! – exclamó el mago de ojos azules mientas sujetaba violentamente el rostro de su esposa con una mano - ¿ACASO ERES ESTÚPIDA?
Fue una sugerencia…
Pues nadie te la pidió… ¡KREACHER!
Sí, amo. ¿Qué desea? – contestó el elfo mientras hacia una reverencia que provocó que su nariz rozara el suelo por unos segundos.
Trae la llave de la Cámara Black en Gringotts.
¿Papá? – preguntó Sirius con una débil vocecilla.
¿Ahora qué?
¿Qui – quién irá conmigo a comprar los útiles?
Kreacher, por supuesto.
¿Tú no vas a ir conmigo?
¿PIENSAS QUE TENGO TIEMPO DE SOBRA PARA PERDERLO EN COSAS TAN TONTAS COMO ESAS¿QUIÉN CREES QUE VA A TRABAJAR COMO ELFO PARA PAGAR ESOS LIBROS!... – exclamó Jason Black mientras se levantaba bruscamente de la silla y acercaba su rostro iracundo al de su hijo mayor – Ni tu madre ni yo tenemos tiempo para semejantes tonterías. Ella debe quedarse a cuidar de tu hermano.
Regulus puede cuidarse sólo… - agregó Sirius mientras miraba a su hermano con un profundo desprecio.
¡EXACTAMENTE IGUAL QUE TÚ! – respondió Jason mientras dejaba bruscamente la silla en su lugar y extendía la mano para que Regulus pusiera en ella la lista de Hogwarts.
Amo, la llave de la Cámara Black…
Correcto. – agregó Jason mientras le daba un sobre sellado al elfo en el que Sirius pudo distinguir el escudo de armas de las Black. – Ahora tú y este chiquillo idiota, vayan al Callejón Diagon a comprar todo lo que aparece en esta maldita lista… - y al decir esto, arrojó el pergamino hacia el lugar donde estaba Sirius, que dobló cuidadosamente la lista y la guardó en uno de sus bolsillos. ¿ NO ME OYERON¡LARGO DE AQUÍ!
Ya sólo nos faltan los recambios del equipo de Pociones… y un poco de polvo de raíces de asfódelo… - dijo Hermione consultando la lista que tenía entre las manos.
Bueno… también faltan sus túnicas nuevas… - agregó Lupin como quien no quiere la cosa.
Remus… de verdad no tienes… no tienes que hacerlo… - respondieron los tres al unísono y atropelladamente.
¡Bah! Déjense de tonterías… además yo también tengo que comprarme una túnica nueva. La que traigo puesta no tiene nada que envidiarle a Mundungus. - agregó mientras jalaba de un hilo que colgaba de la parte delantera de su túnica.
Y… si no es indiscreción… - se excusó Hermione ruborizándose levemente - ¿de dónde obtuviste tu repentina bonanza económica?
Ja,ja,ja. - río el ex Profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras - A ti nunca se te va una, Hermione. - dijo mientras le daba una palmadita afectuosa en el hombro - No piensen mal. Verán… esto… cuando tu padrino se dirigía al Departamento de Misterios, Harry, dejó algunas órdenes de lo que quería que se hiciera con la fortuna que guardaba en su cámara acorazada de Gringotts si algo llegaba a pasarle. - hizo una pausa - Por supuesto, tú eres el heredero de la mayor parte de su fortuna, que será tuya cuando cumplas 18 años… y el buen Canuto tuvo a bien ser un poco generoso con los amigos que aún le quedaban.
Entre ellos tú, supongo…
¡Ron¡No seas descortés! - le reprendió Hermione a tiempo que le daba un golpe en la cabeza.
Ja,ja,ja. Bueno… sí… parte de mi actual bonanza económica se la debo a tu padrino, Harry. Y más vale que nos demos prisa para comprar sus túnicas…
¿Hogwarts, guapo? - le preguntó a Sirius una bruja sonriente y regordeta, vestida de color malva.
Ehh… sí, primer año de Hogwarts…
Bueno, pues ahora mismo hay varios chicos midiéndose las túnicas… creo que también empiezan en este curso en Hogwarts… tal vez quieras platicar con ellos en lo que voy por una cinta métrica…
El amo no conversa con nadie. - dijo Kreacher en tono contundente, pero al ver la expresión que adoptó Madame Malkin, agregó: - No es bueno que hable con extraños.
Como gusten… - respondió la bruja mientras subía por una pequeña escalera de caracol.
El pequeño Sirius Black observó cada rincón del establecimiento, seguido por el elfo. Había todo tipo de túnicas: negras, rojas, azules y verdes; de vestir, casuales, de gala y para eventos especiales; y de todos los tamaños: chicas, medianas, grandes y algunas enormes que bien podrían servir de lonas para un patio pequeño. El chico se preguntó quienes serían las enormes criaturas que utilizarían esas túnicas… sin embargo, cuando comenzó a examinarlas detalladamente y se acercó, encontró el rostro de un chico, pálido y puntiagudo cuyo cabello rubio platinado contrastaba con sus ojos grises, carentes de emotividad.
¡Ho - hola! - saludó Sirius tímidamente al chico.
¡Hola! - contestó él en un tono aburrido y casi arrastrando las palabras. ¿También irás a Hogwarts?
Pues… sí. Eso creo.
¿Tus padres son magos?
Sí, ambos. - respondió Sirius extrañado. Nunca le habían hecho esa pregunta.
El joven amo es el heredero de un gran linaje mágico… es el heredero de la dinastía Black - agregó Kreacher poniendo énfasis especial en las últimas palabras.
¡Ahh! Ya veo… así que eres un Black… - dijo el chico sin inmutarse, con una ligera mueca sarcástica - Yo soy Lucius Malfoy - dijo extendiéndole la mano a Sirius - Supongo que habrás oído hablar de mi familia…
La verdad… no. - respondió el chico de ojos azules tímidamente.
¿Ah no?… bueno… no tiene importancia - contestó Lucius con desprecio. Y en la mueca que hizo después de decirlo, Sirius pudo comprender que había metido la pata.
Recuerde amo…lo que le dijo su padre… - le susurró Kreacher al oído
- "Tendremos que estrechar relaciones con los Nott, los Crabbe, los Malfoy y algunas otras familias dignas de ser tratadas. Recuerda esos apellidos, porque serán las únicas personas que merecerán que tú hables con ellas"...
Oye…Lucius… - dijo Sirius casi para sí, después de recordar las palabras de su padre.
¿Ya estás listo, cariño? - preguntó Madame Malkin mientras se acercaba a Sirius con un banquito en la mano izquierda y una cinta métrica en la otra.
Claro.
De nuevo había metido la pata. Si tan sólo… si tan sólo hubiera recordado a tiempo el apellido de aquel chico… aunque con toda seguridad, no era el tipo de chico con el que le habría sido fácil entablar amistad. Después de medirse la túnica y esperar a que Madame Malkin la dejara con el largo adecuado, no volvieron a ver al chico Malfoy.
Ya casi tenían todos los útiles que se pedían en la lista, sólo faltaban los libros, así que el elfo llevó a Sirius hacia Flourish y Blotts. El chico de ojos azules estaba confundido¿acaso eran tan importantes los apellidos de todos los magos¿debería recordarlos todos con exactitud para poder entablar amistad con alguien?
Te dije que esos libros son muy costosos… no puedo comprártelos. Además… ¿para que necesitarías tú un libro de Artes Oscuras¡Deja de mirarme de esa forma y sácate eso de la cabeza! y ¡TEN CUIDADO CON ESOS LIBROS, QUE SON BASTANTE CAROS!
Sirius ni siquiera supo como sucedió. Había entrado a la librería demasiado ensimismado en sus pensamientos y en lo que había sucedido con aquel chico Malfoy y… ahora estaba tirado en el suelo, lleno de una sustancia viscosa y amarillenta, con un montón de libros desparramados a su alrededor… por añadidura, junto a él estaba un chico de pelo negro y grasiento que lo miraba con cara de pocos amigos…
¿Por qué no te fijas por donde caminas¡Mira lo que hiciste!
Lo - lo siento. No fue mi intención. - respondió Sirius incorporándose rápidamente y tratando de ayudar al chico a que lo hiciera. Sin embargo, cuando estiró la mano para que la agarrara, sintió que otra mano, más fuerte que la suya, lo jalaba del cuello como a un cachorro y lo levantaba a un poco menos de 20 centímetros del suelo.
¡Ayy¡Lo siento, no fue mi culpa! - exclamó Sirius al comprobar que quien lo sujetaba era el padre del chico que estaba en el suelo.
Eso lo veremos. - y al instante, el señor levantó la mano para asestarle un golpe a Sirius.
El chico sólo cerró los ojos.
¡BASTA!
Sirius abrió los ojos. Frente a él estaba otro adulto, pero totalmente opuesto al que lo estaba sujetando. Tenía el rostro delgado, de apariencia bonachona y tranquila (como suelen ser los hombres que viven en paz con la vida), un bigote negro y fino, ojos color avellana y el pelo negro, bastante alborotado para su edad. Llevaba de la mano a un niño de la misma edad de Sirius que era su vivo retrato, salvo por el bigote. Ambos usaban gafas y tenían manos delgadas.
¿No cree que hay mejores formas de resolver los problemas? - preguntó dirigiéndose al mago que sujetaba a Sirius del cuello, y agregó - Sinceramente, yo no creo que pegándole a este chico los libros queden limpios del contacto que tuvieron con el Libro de la Viscosidad…
Y al instante, dio unos cuantos golpes con su varita a todos los libros que estaban esparcidos por el suelo diciendo "¡Fregotego!", y estos quedaron limpios de cualquier líquido amarillo viscoso. El mago los tomó y se los entregó al chico de pelo grasiento en sus manos, mientras su hijo acomodaba de nuevo el Libro de la Viscosidad en los estantes de ofertas que estaban a la entrada de la librería.
¡Vámonos! - dijo por toda respuesta el hombre que sujetaba a Sirius a su hijo, y dejó al joven Black sobre el suelo.
¡Me las pagarás! - susurró el chico de pelo grasiento al oído de Sirius antes de irse.
Lo - lo siento.
¿Estás bien, chico? - preguntó a Sirius el hombre de cabello negro y alborotado.
Sí… gracias…
Será mejor que continuemos nuestras compras, amo. Madame se enojará con el viejo Kreacher si regresamos después de lo previsto. - dijo el elfo regresando a Sirius a la realidad, y mirando con desprecio a sus salvadores. - Déjeme limpiarlo. - y con un movimiento de uno de sus largos dedos, hizo que aquel líquido amarillo y viscoso desapareciera de la túnica de su amo en su totalidad. - Con permiso señor. - agregó mientras hacia una reverencia y jalaba a Sirius hacia los estantes del fondo.
Nada estaba saliendo bien. Nada era como lo había pensado. ¿Sería acaso que estaba destinado a que ninguna persona en el mundo le tuviera un poco de aprecio?... y… ¿si aquel chico que había tirado era parte de las familias con las que tenía que relacionarse cuando llegara a Hogwarts?...
Algo era seguro: el hijo mayor de los Black había comenzado con el pie izquierdo. Tendría que esforzarse más de lo que había pensado. Pero… ¿cómo conseguir el cariño de la gente que te desprecia?... ¿por qué no podía ser tan afortunado como aquél chico, el de las gafas, cuyo padre y él iban conversando animadamente mientras el primero le alborotaba aún más el cabello al niño?
Mientras se alejaban con el dependiente que los llevaba a la estantería donde estaban los libros que necesitaba, Sirius pudo oír un pequeño retazo de aquella conversación:
¡Eso estuvo genial, papá¿Algún día podré ser tan buen mago como tú?
Claro, hijo. Serás un gran mago, el orgullo de la familia… y lograrás hazañas increíbles, de las que todos hablaran por mucho tiempo…
