Capitulo 3

Por egoísmo. Porque no soportaba la idea de que ella fuera feliz en otro lado, por completa y total egolatría la haría regresar.

No la necesitaba, no requería de ella, incluso a veces pensaba que ya ni siquiera la amaba, pero repugnaba la visión de que ella en algún lugar del mundo fuera eternamente feliz. Él no lo era, ¿por qué habría de Anna serlo entonces?

Tomó el teléfono que el joven ainu le extendía y apretó un solo botón, inmediatamente escucho como llamaba y al cabo de un instante una voz grave le respondió.

-Haló.

-Manta, necesito que localices a mi prometida-dijo tajante.

-Yoh yo no... –murmuro tembloroso.

-No me mientas-le cortó ácido-Sé muy bien que intercambias correo electrónico con Anna desde hace tiempo, quiero que la encuentres y le digas que ha llegado el momento de regresar.

-Pero pensé que ya no querías que regresara-chilló.

-He cambiado de opinión, la quiero de vuelta y la quiero ya- su voz era grave, y sin previó aviso inminentemente colgó.

Del otro lado del teléfono Manta Oyamada soltó un respiro de tristeza, después de la turbación inicial y con todo el dolor de su corazón encendió su computadora, tecleo algunas palabras y una dirección, presiono enter y el mensaje fue enviado.

-No debiste hablarle así a Manta-le reprendió su amigo mientras lo miraba con reproche.

-Yo le hablo a la gente como se me da la gana-respondió duramente y evito la mirada del ainu.

-¿Qué ha pasado contigo Yoh?-pregunto con nostalgia-¿Qué le hiciste a mi amigo?

Yoh Asakura sintió un golpe en el pecho, se detuvo.

-Lo mate-respondió sin siquiera atreverse a mirar a la cara a Horo Horo.

Sí tan sólo hubiesen visto la expresión de su rostro en el momento en que dijo aquellas duras palabras, también hubieran comprendido que era todo una mentira de su parte. Pero no, no pudieron apreciar el agua salada acumulada en sus ojos negros, sus labios entreabiertos, sus facciones tensas y mucho menos el temblor de su mirada. Hubieran tal y como yo lo hice, reconocer al Yoh adolescente, porque pese a que se comportaba como un tirano déspota, sus ojos brillaban con aquel extraño resplandor que deja la serenidad y la tranquilidad.

Si tan sólo Yoh y ustedes hubieran visto la expresión que yo vi.

-CDE-

-Te ha llegado un correo-anuncio desde su lugar su compañero de habitación.

Anna entraba con dos bolsas de víveres en las manos, las mismas bolsas que cayeron al suelo al escuchar de quien se lo enviaba y el motivo de su mensaje, no pudo evitar sentirse conmocionada y caer de rodillas al suelo mientras lagrimas confundidas con una risa un tanto demencial salían de su cuerpo como un torrente de agua feroz y brutal.

Su amigo se acercó a ella y suavemente la ayudo a incorporarse, en cuanto la sentó en el sillón regreso a recoger cada uno de los frascos y esperó, en tanto los acomodaba en la alacena, a que Anna se tranquilizara.

Sus manos blancas le extendieron la taza de té y sus ojos la miraron compasivamente, acaricio con cariño su mejilla y se sentó a su lado a esperar alguna palabra que le dijera en que estado de animo se hallaba su amiga.

-No lo puedo creer-articulo débilmente la sacerdotisa.

-Creí que era eso lo que deseabas.

-Maurice, lo deseaba, es cierto pero realmente no quería que ocurriera-su mano derecha se acomodo los cabellos-No te das cuenta que ahora tengo que renunciar a mi libertad.

-Siempre puedes negarte-intentó sonar reconfortante.

Lo miró sarcástica y le sonrió.

-No puedo, es mi destino, no sé puede huir de lo que le toca a cada uno en este mundo, la ira de lo supremo puede desatarse y yo hace mucho que dejé de entrenar para luchar en contra de lo supremo. Jamás debí de olvidarme de mi cargo, tenía que haberme preparado para esto, para lo que vendrá... y en lugar de proseguir con mis entrenamientos-ahogo un sollozo-me dedique a jugar a lo incierto.

-¿Quieres que te acompañe?-cuestiono sincero mientras le daba suaves y cariñosos golpecitos en su espalda

-No quiero involucrarte.

-Es inevitable, ya estoy involucrado desde hace mucho-argumento con seguridad-Además no pienso dejarte sola-sonrió-Me haría mucho bien cambiar de aire.

-Bien Maurice-lo miró penetrante y el joven reconoció a la itako dormida en el interior de su amiga- nos vamos a Tokio.

-CDE-

A Anna siempre le encantó esa hermosa historia de Prometeo. Todos la conocemos, dio el fuego a los hombres y desafío a Zeus, quien enfadado lo encadenó en las rocas del Cáucaso y envió un buitre a que le royera sin cesar las entrañas. No había limite para el dolor, ya que el hígado, la parte más sensible de Prometeo se renovaba cada noche para que al despuntar el alba el buitre volara y le picoteara una vez más.

Y muy a menudo cuando vivía en la pensión soñaba que ella estaba en lugar del ser mitológico. Atada y siendo mordida una y otra vez, experimentando dolor eterno.

Su historia personal era más o menos similar, le entregó todo su conocimiento y amor a Yoh, aún en contra de su maestra Kino, que la ató en la roca del compromiso y obligó al buitre de la frialdad a agujerearle, no el hígado sino el alma sin descanso alguno.

Esa noche, mientras volaba hacía Japón, pudo verse atada desnuda en las rocas del Cáucaso y a un Yoh con alas blancas y sonrisa perversa comiéndose pedazo por pedazo su piel.

CONTINUARA...

Notas: Bien un capitulo más esta a merced de ustedes nuevamente. Tal vez a algunos les moleste la sumisión de Anna pero es un tanto necesaria y entre más pronto regrese a Tokio más problemas se encontrará. Agradezco a: GabR, Seinko, Xris, Pretty Ice Ángel, ch2, Pipochi, Minamo y yo-chan1, por sus reviews, tengo muchas ganas de contestárselos pero como ya saben reglas son reglas y hasta que no me avisen que puedo volver a responderlos estaré refunfuñando en mi casa. Cuídense mucho, aliméntense sanamente, hagan ejercicio y mi recomendación de esta semana es para la película Charlie y la fabrica de chocolates, esta muy loca y Jhonny Deep actúa fenomenal, vayan a verla, portéense mal y yo los veo en el próximo capitulo, chao.