Capítulo 8: Miedo.

Perdón por el gran retraso que tuve pero no tenía computadora y luego por causa de fuerzas mayores no he podido continuar, pero no se preocupen que esta historia llegará hasta el final. Gracias por los reviews que me han mandado, he aquí la contestación de ellos.

Hillary: que bueno que te haya gustado el capítulo 7, en este van a pasar cosas más interesantes creo yo, espero que lo disfrutes, perdón por el gran retraso.

Aska Ishida: He aquí el nuevo capítulo, espero también lo disfrutes.

SkuAg: Me alegra que te haya gustado la historia, aquí regreso con un nuevo capítulo.

Angel Nemesis: Gracias también por haber dedicado un poco de tu tiempo a leer y conocer mi historia. La verdad es que si Matt fue demasiado odioso al principio, pero creo que era de esperar de una persona que se creía el centro del mundo y que de repente lo trataran como una persona normal lo espantó.

Kibun no tenshi: Verdad que sí está padre la canción de "Call your name" me alegro que compartas mi opinión. Perdón si no actualicé, pero pasaron muchas cosas en estos TRES MESES! Que no actualicé, trataré de que no vuelva a ocurrir. Que bueno que te ha gustado hasta donde está y espero que este capítulo te guste. Por cierto Sora si tiene un tema y se llama "Shinny days".

Kari: Perdón por la tardanza, aquí está el nuevo capítulo.

BLAck soPHIa: Graciias por dedicarle de tu tiempo para leer mi fic, que bueno que te gustó, por ti y por lo que lo siguen llegaré hasta el final.

Alexeigirl: Me alegra que te haya gustado, y en efecto, Sora tiene una voz más hermosa que la de Mimí por que la de esta aún sigue siendo muy aguda e infantil, en cambio la de Sora es una delicia para lo que seria temas tranquilos.

Izumi Frontier: Que bueno que te gustó y una vez más perdón por haberme tardado en actualizar.

Sorita-DG1: Que bueno que te haya gustado y la verdad creo que me cuesta un poco de trabajo poner escenas realmente románticas, pero hago mi esfuerzo ¿eh? Jajaja.

Sakura-hop: Bueno los sentimientos de ambos se revelaran a su debido tiempo la mayoría de tus preguntas se contestarán en este capítulo.

Matt se encontraba viendo la entrada de una floristería, parecía indeciso, no sabía si entrar o largarse de ahí, después de la plática que había tenido hace ya unas semanas con su amigo de cabello alborotado, había tomado la decisión de conquistar a la chica de la que estaba enamorado, tenía pensado entrar a pedir un ramo de rosas rojas y luego dirigirse al apartamento de la pelirroja.

----Recuerdo----

-Vaya, de verdad que me cayó de sorpresa esa noticia amigo- decía un chico de cabello café alborotado poniendo su mano en la parte posterior en la cabeza. Ambos estaban en un parque sentados en una colina con un gran árbol que les daba sombra.

-Tai ¿a ti te gusta Sora?- preguntó el chico rubio con un semblante muy preocupado.

-No ¿Cómo crees?- decía el chico con despreocupación.

-Pero si tú siempre hablas con mucho cariño de ella, además de que siempre cuidas de que nada malo le pase- decía el rubio incrédulo.

-Bueno, es normal que le tenga mucho cariño, digo, hemos sido mejores amigos desde que tenemos memoria, el cariño que le tengo es más de como una hermana, no permitiría que nada malo le pase- explicó el chico de cabello café. Matt se quedaba callado.

-Bueno, creo que deberías decirle lo que sientes- dijo finalmente Tai.

-¿Pero cómo?- decía el rubio intrigado.

-Sólo se tú mismo- dijo simplemente el chico.

-¿Y como sabes que funcionará?- dijo el rubio molesto.

-Bueno, me funcionó a mí- dijo el Tai sonrojado y rascándose la cabeza.

-¿Qué?- dijo el rubio atónito de lo que acababa de escuchar – Tai ¿tienes novia?-

-Je, je, que pena, pero sí, la única persona que lo sabe es Sora- dijo el chico sonrojado y con una tímida sonrisa.

-¡¿Y se cuando se supone que me lo ibas a decir!- dijo el chico un poco indignado.

-Bueno, en primera, apenas llevo tres semanas de noviazgo y en segunda, nunca me lo preguntaste- dijo el chico encogiendo los hombros.

-¿Y se puede saber quién es?- dijo el chico rubio curioso.

-La conoces, es Maki- dijo Tai.

-Vaya, no me lo esperaba- dijo Matt un poco sorprendido.

-Bueno, como sea, ¿Por qué no le regalas un ramo de flores a Sora, la invitas a salir y luego le sueltas la sopa? Sabes, las flores favoritas de Sora son las rosas rojas- dijo el chico con una mirada traviesa.

-Tai, no es tan fácil como parece-

-¿Por qué no debería de serlo?-

-Tai, recuerda que fui muy grosero con Sora cuando la conocí, no puedo simplemente llegar y decirle "hola Sora ¿sabes qué? Te amo" no, no es así de fácil.-

-¿Por qué no? Digo Sora es una persona comprensible, no creo que te guarde rencor sólo por que hayan empezado con el pie equivocado, además ella es de las personas que te contesta con el corazón, ella sabrá como responder a tus sentimientos- dijo Tai. Matt sólo se quedó callado su mirada estaba perdida en el horizonte.

----Fin de recuerdo----

Cerró los ojos, suspiró profundo y decidido se metió dentro de la floristería.

-¡Señorita, quisiera un ramo de rosas rojas por favor!- dijo el chico entrando bruscamente y alzando la voz debido al nerviosismo que llevaba, había estado tan nervioso que sus movimientos habían sido demasiado toscos. La floristería era un agradable lugar y tenía de alguna manera un ambiente cálido.

-En un momento le atendemos- se escuchó una voz femenina del otro lado del muro que estaba detrás del mostrador. Luego de la puerta salió un chico alto de cabellos azules –Así que un ramo de rosas- decía el chico con una sonrisa de cortesía.

-¡¿RYu!- gritó Yamato sorprendido y espantado

-¡Ishida-san!- gritó Ryu sorprendido al darse cuenta de la presencia de Yamato -¡Pero que demonios haces tú aquí!- gritaron ambos al unísono y apuntándose con el dedo.

-¿Pero que sucede? ¿Por qué gritas tanto Ryu?- se oyó una tercera voz al otro lado de la puerta, la misma que había recibido al principio a Yamato. Luego la silueta de una chica salió del otro lado de la puerta.

-¡¿Sora!- gritó aún más sorprendido Matt y comenzó a sonrojarse ante la situación en la que estaba.

-Oh, Matt, ¡que sorpresa!- dijo Sora con una dulce sonrisa.

-¿Pero que hacen ustedes dos en este lugar?- preguntó el rubio al no poder explicarse la situación.

-Eso a ti no te importa- gritó Ryu encaprichado.

-Ya, ya- dijo Sora posando su mano sobre el hombro de su hermano, que de por sí era muy celoso, sobretodo con ella –No te preocupes yo me encargo de este cliente, no necesitamos que espantes a la gente que viene a darnos el trabajo, así que tu ve a preguntar a mamá si necesita ayuda ¿ok?- dijo Sora llevando a su hermano con sus manos sobre su espalda, Ryu no hizo otra cosa más que darle una mirada asesina a Matt, la cual lo puso nervioso, y obedecer las órdenes de su hermanita ya que aún siendo más pequeña que él, podía actuar con más sentido común.

-Lo lamento, a veces no se que hacer con él- dijo Sora con una sonrisa.

-No, no hay problema- dijo Yamato sumamente nervioso.

-Ven pasa- dijo Sora invitando a pasar la puerta detrás del mostrador que daba entrada a los viveros del negocio. Matt se quedó callado y observó la belleza de aquel lugar que era como un pequeño campo lleno de diversas flores y además añadiéndole la presencia de una hermosa ninfa que cuida de ellas.- ¿dijiste un ramo de rosas?-la voz de Sora lo sacó de sus pensamientos.

-¿Eh?- dijo Matt saliendo de su trance. Sora se rió por la distracción.

-Venías por una ramo de rosas ¿no?- aquellas palabras hicieron regresar al chico a la realidad y se dio cuenta que estaba en problemas su rostro de repente se puso completamente rojo. -Ah, eh, yo- trataba de decir algo pero no podía.

-¿Son para tu mamá?- preguntó la pelirroja pero, temiendo la respuesta, que para su mala suerte se convirtió en una negativa, por un momento el semblante de la chica se volvió triste y esbozó una débil y triste sonrisa. –Son para una chica en especial ¿verdad?- el chico aún con la cara más roja no podía ver a la chica a los ojos temiendo no poder contener sus sentimientos, sólo asintió mirando el suelo. La chica cerró los ojos y dio un profundo suspiro, para su desgracia era la encargada de la tienda y no podía mezclar sus sentimientos con el trabajo, si se encontraba triste, su arreglo de flores sería triste y su cliente no quedaría satisfecho y no era bueno para el negocio. Con las fuerzas que la identifican disimuló lo más que pudo. –Bueno, necesito saber un poco de que tipo de obsequio quieres entregar- dijo la chica con una muy bien fingida sonrisa aunque su corazón estuviera llorando. –Si te vas a declarar, lo mejor será un arreglo de rosas rojas- dijo la chica caminando hacia el final del pasillo en donde estaba un pequeño pabellón de rosas rojas, tomó unas tijeras y unos gruesos guantes de una mesita, se los puso y con las tijeras comenzó a cortar delicadamente tomando cada rosa del tallo.

-Lo más importante es cortar las rosas con amor y delicadeza para que permanezcan bellas por más tiempo- explicaba la pelirroja mientras cortaba las flores y poco a poco juntaba un ramo –Y dime ¿Ella ya sabe lo que sientes?- Yamato se sorprendió por la repentina pregunta, pues había estado observando todos los movimientos de la chica como hipnotizado por lo que lucía más relajado.

-N-no, aún no lo sabe- respondió simplemente.

-Bueno, eso significa que el ramo debe de dar una buena primera impresión para asegurar el sí- dijo la chica, su rostro se había llenado de una tristeza profunda, todo era como cavar su propia tumba para luego meterse en ella, pero como estaba de espaldas al chico, este no lo notó.

-¿Desde cuando trabajas aquí?- preguntó el rubio para cambiar el tema.

-Bueno, se podría decir que siempre lo he hecho, es un negocio familiar. En realidad, más que una floristería es una escuela de arreglos florales- dijo la chica luego de haber juntado el ramo de rosas para después dirigirse hacia un pequeño lugar donde se encontraban plantadas unas pequeñas flores blancas que acomodó alrededor de todo el ramo creando un hermoso obsequio.

-Mi madre es la directora-continuó la chica-mientras ella esta dando clases, mi hermano y yo atendemos el lugar. Aunque de vez en cuando tengo que subir a dar una que otra clase- dijo la chica luego de dirigirse hacia una mesita en donde se encontraba una pequeña pila de papel celofán transparente y en volvió el ramo con el para finalmente rematarlo con un hermoso moño de color rojo.

-¿También das clases? Eso suena interesante- dijo el chico, la chica solo se limitó a sonreír por el comentario del chico.

-Toma- dijo la chica con una sonrisa y le dio el ramo, cuando el chico lo recibió se provocó un pequeño roce de sus dedos causando que ambos sonrojaran, Sora volteó la cara apenada para que el chico no se diera cuenta que el rubor había invadido sus mejillas, pero al hacer eso no notó como las de él se sonrojaban también.

-¿Cuánto te debo?- preguntó el chico para cambiar el tema.

-Ah, no es nada, esta va por cuenta de la casa- dijo la chica con una sonrisa.

-¡No! ¡No puedo hacer eso! ¡No puedo aceptarlo!- dijo el chico alarmado.

-Insisto y no aceptaré un no por respuesta- dijo la chica insistentemente.

-Eh, Sora, tengo que decirte algo- dijo el chico repentinamente.

-¿Qué sucede?- preguntó la chica curiosa.

-Lo que pasa es que yo…-intentó decir el chico pero algo lo interrumpió. Ryu había entrado a la habitación repentinamente junto con la madre de Sora.

-Sora hija, necesito que cubras la clase de esta hora- dijo la madre de Sora quien vestía elegantemente un kimono color azul turquesa.

-En seguida voy mamá- dijo Sora –Lo lamento Matt, me tengo que ir, nos veremos después- terminó de decir la chica y más que como una excusa se fue de ahí.

-Eres el chico que trajo a Sora la otra noche ¿verdad?- dijo la Madre de Sora dirigiéndose al rubio.

-Sí- se limitó a decir el chico ya que naturalmente el de pocas palabras.

-Muchas gracias por haberlo hecho, te estoy agradecida- dijo la Sr. Takenouchi mientras daba una pequeña pero muy formal reverencia que puso tan nerviosa a Yamato que al responder lo hizo bruscamente. La señora aún teniendo un hijo de 22 años lucía joven y hermosa, muy parecida a Sora según la opinión de Matt.

-¿Te gustaría venir a ver nuestra escuela?- preguntó repentinamente la Sra. Takenouchi.

-¿De verdad puedo?- dijo Matt incrédulamente.

-Claro hijo- dijo la señora con una amable sonrisa, sonrisa que le había heredado a su pequeña hija –Ryu, corazón, haz el favor de llevar al joven a la clase de principiantes-

-Si madre- dijo el joven muchacho a regañadientes.

Ryu dirigió a Yamato por una serie de pasillos hasta llegar a un salón de puesta corrediza, al entrar había varias señoras de edad avanzada y uno que otros pequeños niños sentados sobre sus rodillas y frente ellos una mesa de suelo con materiales para la clase, el profesor aún no había llegado.

-Bueno, busca en donde sentarte, yo me tengo que retirar por que tengo cosas que hacer- dijo Ryu alejándose. Matt estaba dispuesto a entrar al salón cuando la voz de Ryu lo detuvo.

-Ishida, por cierto, disculpa si he sido grosero, si Sora ve algo bueno en ti, no tengo por que ser así, espero que entiendas- termino de decir el chico y se alejó.

-"¿Qué Sora ve algo bueno en mí? ¿Que significa eso?"- pensó el chico desconcertado mientras se dirigía a un lugar vacío.

Después de unos 5 minutos, la puesta corrediza se abrió y la maestra entró al salón, Matt casi se cae de espaldas al darse cuenta de que la maestra era nada más y nada menos que Sora y lo que más lo impresionaba era lo hermosa que se veía, de alguna manera se había recogido su corto y rojizo cabello en un elegante chongo y vestía al igual que su madre un elegante kimono color azul cielo. Cuando Sora notó la presencia de Matt no pudo evitar sonrojarse y darle una tímida sonrisa a la que Yamato respondió de la misma manera. Mientras daba la clase no pudo evitar dar continuas miradas hacia donde estaba el chico que al igual que ella no le apartaba la vista. Después de haberle explicado durante un buen rato a una señora el como arreglar su florero sin romper las ramas de las flores sin que se rompieran, la pelirroja volteó nuevamente hacia el lugar donde se encontraba Matt, pero ya no se encontraba ahí, y en su lugar sólo estaba el ramo de rosas abandonado.

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Yamato estaba sentado en la misma colina en la que le había confesado a Tai los sentimientos por la pelirroja, el mismo donde había decidido darle a conocer sus sentimientos y el mismo donde ahora había decidido dejarlo mejor así. El haberla visto tan hermosa en su traje, tan entregada en sus compromisos le hizo sentir que la chica era inalcanzable para él, era irónico, él era el que gozaba de fama y popularidad, cualquier chica que el quisiera estaría encantada de estar a su lado y sin embargo era ella la inalcanzable para él. Tenía miedo de no ser correspondido, tenía miedo al rechazo, Sora era la única persona que podría ser capaz de lastimar sus sentimientos, el siempre había sido tan frío, tan carente de emociones como esa, era como si el siempre hubiera estado en un invierno permanente y luego… llegó ella como un Sol en primavera derritió la nieve de su corazón y los cerezos comenzaron a florecen en su corazón en forma de capullos a punto de abrirse para dejar escapar todo ese sentimiento que había nacido por ella. Tenía miedo de perderla, perder a la persona que había causado tal milagro, no podía permitírselo ya que eso le dolería más que cualquier otra cosa en el mundo.

-¿Matt?- de repente una inesperada voz interrumpió los pensamientos del chico, tal fue su sorpresa al ver que Sora se encontraba a espaldas de él.

-¿Sora? ¿Qué…que haces aquí?- preguntó el chico aún sin poder creer lo que veía.

-Se te olvidó esto- dijo la chica tímidamente con un leve sonrojo en las mejillas y extendiendo hacia él el ramo de rosas. Matt se le quedó viendo un momento a hermoso obsequio que sostenía la pelirroja en sus manos como pensando si tomarlo o no, al final solo volteó la cara lentamente y agachó la mirada con un semblante triste y melancólico.

-Matt ¿Qué sucede?- preguntó la chica preocupada por el extraño comportamiento del chico y sentándose a su lado –Te fuiste sin despedirte y dejaste el ramo de rosas que era para…-se detuvo no pudo continuar ya que decir esas palabras le causaba dolor.

-Creo que ya no son necesarias, lo siento- dijo Matt sin quitar la triste mirada del piso. Sora lo miraba con compasión, su dolor le dolía.

-No te des por vencido- dijo finalmente la chica después de unos momentos de silencio.

-¿Eh?- dijo el chico ante tal inesperado comentario.

-Si de verdad te gusta, díselo- dijo la chica, ahora era Matt quien la miraba y Sora quien miraba al piso.

-Pero, no estoy seguro de sus sentimientos, estoy seguro que no me ama ¿Qué pasará si no soy correspondido? ¿Qué pasará si después se aleja de mí? No podría soportarlo- dijo el chico de ojos azules apretando el puño por impotencia y cerrando los ojos.

-Eres una persona maravillosa Matt, creo que si eres tu mismo no habrá que temer- dijo la chica simulando nuevamente una sonrisa.

-Que curioso, Tai me dijo exactamente lo mismo- dijo Matt con una leve sonrisa –Bien… entonces seré sincero- dijo Matt tomando coraje desde lo más profundo de su ser se levantó de donde estaba y miró fija y decididamente a la chica - Sora, me gustas mucho-.

------Fin de capítulo------

Por fin acabe el capítulo 8. Ahora si que me tomé un largo tiempo para terminarlo, lo lamento pero estos tres meses estuve completamente incomunicada, incluso con mis amigos, mi computadora se descompuso, luego se la llevaron, lo único que podía hacer para entretenerme era viendo la tele -- y jugando nintendo (:p) ja,ja,ja, mientras estuve de baquetona volví a notar que pasaron Digimon adventure y no me la perdía, sobre todo porque comencé a notar leves soratos en la serie (no se si ya será trauma pero yo los ví ja, ja, ja) les prometo que no volveré a tardarme tanto tiempo en actualizar, bueno no tres meses, mil disculpas nuevamente y espero que les haya gustado el capítulo.

¡Hasta la próxima!

Prisschan P