Perdidos
- Yasuda, Keiko?
- Sí
- Yamino, Takeishi?
- Presente
- Yukawa, Mayura? – silencio – Yukawa, Mayura?
- No ha venido, señor Yuuki
- Bien, haced los ejercicios de la página treintaidós y si acabáis estudiad para el examen de la semana que viene.
Mientras usa alumnos empezaban a trabajar, fenómeno poco usual, el profesor se dejó caer en la silla abatido. Se llevó las manos a la cabeza, como podía haberlo olvidado? Mayura Yukawa, su mejor alumna. La única chica dispuesta a leer cualquier libro que cayera entre sus manos, la única alumna de aquella escuela que se hubiera sentido atraída por aquel viejo libro que yacía cubierto de polvo en la planta baja de la biblioteca del colegio. Intentó pensar en algo para poder rescatarla, pero como? Como demonios sacarla de un mundo solo presente en el interior de un libro? Cerró los ojos preocupado pensando en como habría reaccionado Mayura. Veía a Mayura como una chica algo tímida, pero bastante simpática una vez se había cogido confianza con ella. Demasiado madura para su edad y tan fría como hielo se imaginaba que aquella sacerdotisa no iba a ser como Miaka. No, a Mayura le costaba demasiado confiar en la gente y por más buen corazón que tuviera jamás dejaría ver sus sentimientos a sí por que sí. Y podía llegar a tener grandes problemas por culpa de su insolencia. Sí, aún recordaba aquella vez que se le ocurrió llevarle la contraria. Pasaron dos horas discutiendo y ahí Yuuki se dio cuenta de lo que realmente valía esa chica. No le había quedado más remedio que acabar dándole la razón… por que la tenía. Fue aquel día cuando Yukawa se convirtió en su alumna preferida. Y ahora, estaba encerrada en un libro misterioso convertida en la nueva sacerdotisa de Suzako.
- No tendrías que haberlos amenazado, que hubiera pasado si yo no llego estar allí? Si no te llego a rescatar ahora serías… Me estas escuchando?
- Eh?... No – dijo tras bajar de las nubes
- Como que… Pero serás!
- Te haré caso cuando madures
- Cuando madure? Pero de que vas? Me llamas inmaduro?
- A ti que te parece?
- Pero serás! Dios niña, no te soporto
- El sentimiento es mutuo
- Que!
- La vejez debilita el oído, no? Que yo tampoco te soporto! – dijo la chica gritando
- Eres odiosa, insolente y…
- Y tu no tienes sentido de la orientación!
- Que? Porque?
- Porque es la undécima vez que pasamos por enfrente de esta casa!
Tasuki miró curioso alrededor dándose cuenta de que era verdad, que ya hacía dos horas que caminaban y aún no habían llegado al palacio, cuando solo estaba a media hora de aquella montaña.
- Er… Esto… Hum… Si me distraes no querrás que encuentre el camino!
- Encima te distraigo! Si eres tú que te has pasado todo el camino soltándome u discurso de lo valiente que eres, y lo útil que me has sido, que eres todo un héroe…
- Así que me estabas escuchando!
- Er…Esto…Hum… - dijo la chica bajando la cabeza e intentando encontrar alguna excusa – Vámonos, a este paso se hará de noche
- Con que si que lo has oído todo, eh? – Dijo Tasuki mientras seguían caminando sin saber a donde les llevaba aquel sendero.
- Yukari! – dijo una chica rubia saludando
- Hola, Shiori! Que tal?
- Bien… Y Yukawa? – Preguntó la chica extrañada de no ver a Yukari junto su amiga inseparable
- No se… Hoy no ha venido a clase. Supongo que se habrá quedado dormida, es normal
- Tu crees? Quizá se encontraba mal
- No se. Pero siendo Mayura no sería de extrañar que se hubiera quedado dormida
- A no, se, tú la conoces mejor
- Si
- Has hecho el trabajo de literatura?
- Sí
- Yo lo estoy haciendo sobre un libro genial. Trata de una chica que se mete en un libro y se convierte en la protagonista
- Ciencia Ficción?
- Porque? Tu no crees que quizá pudieras entrar a un mundo diferente a través de un libro mágico? Sería genial!
- Bah, Shiori, eso solo pasa en las películas.
- Noriko, donde está Tasuki? – Preguntó el emperador algo preocupado
- No lo se, hace más de cuatro horas que ha salido
- Estoy preocupado… Y si le ha pasado algo a Mayura?
- No creo… No puede haber ido muy lejos, Tasuki la habrá encontrado
- Y porque no vuelven?
- No se… A lo mejor se han perdido…
Cuanta razón tenía Noriko. Llevaban ya unas seis horas sin encontrar el camino de vuelta, habían recorrido cada rincón del espeso bosque donde sin querer se habían adentrado y no habían encontrado el camino de vuelta. Ya había empezado a oscurecer y seguían sin ver más que un árbol detrás de otro.
- Oh dios, estoy muerta – dijo Mayura cayendo sobre una piedra y tumbándose en ella – Llevamos horas caminando
- Te recuerdo que esto ha sido culpa tuya
- Que? Como quieres que conozca Konan en solo dos semanas? La culpa es tuya, que deberías haber encontrado el camino desde el principio
- Sí, ahora échame las culpas a mí!
- Claro, es que es tuya
Se dirigieron una mirada de odio entre la cual saltaban chispas y se cruzaron la cara para no volver a dirigirse la palabra
- Como odio a las mujeres – murmuró Tasuki entre dientes
- Ah, entonces eres… Es decir, te gustan los hombres- Preguntó Mayura mirándolo curiosa
- No! Pero que dices?
- Que quieres, si dices eso una lo puede mal interpretar…
Volvieron a darse la espalda
- Ahhhghaaaaaaa! – Sonó de repente un grito agudo
Tasuki se dio la vuelta para ver como Mayura había tropezado con una piedra y estaba cayendo a las profundas aguas del río desde el acantilado donde estaban.
- Mayura! – dijo Tasuki mientras se tiraba al agua, y ya fue demasiado tarde cuando se acordó de que no sabía nadar, su cabeza estaba entrando al agua tras un patoso salto y no sabía como mantenerse a flote.
- Voy a enviar a la guardia real, ya hace un día que Tasuki y Mayura no aparecen, por mucho que se hayan perdido…
- Acuérdese del sentido de la orientación de Tasuki, señor
- Bueno, si… Pero les podría haber pasado cualquier desgracia. Guardias!
En decir esto un escuadrón de guardias se dirigió enfrente del emperador, todos con paso acompasado.
En abrir los ojos sólo vio una cabellera ondulada morena que le hacía sentir algo dulce y cálido entrelazaba sus labios
- Pero que haces! – Dijo Tasuki empujando a Mayura varios metros más allá y con un color en la cara que se acercaba a ser como su pelo – Te estabas aprovechando de mí, de un pobre y guapo hombre indefenso que dormía tranquilamente – decía mientras ponía cara de víctima ofendida. Rápido calló sus comentarios, cuando recibió un fuerte golpe en la cabeza – Auch! Y ahora me maltratas?
- No te hagas ilusiones, yo solo intentaba salvarte la vida
- Salvarme la vida? A mi? Hahahaha, ahaahahahaaa…. – rió fuertemente Tasuki – Por favor, eso no se lo cree nadie – Hahahaaha, hahahaha – Siguió riendo mientras lloraba de tantas carcajadas
- Ni tan solo alguien que sepa que no sabes nadar? – Tasuki paró en seco
- Que, que… Que no, no se…. – Dijo este entonces al recordar lo ocurrido
- Si, sí, no te acuerdas? Te tiraste en plan hombre que va a rescatar a una pobre damisela y luego empezaste a mover los brazos chapuceando y diciendo: socorro, socorro, no se nadar! – Ahora fue Mayura quien empezó a reír – Al final, tuve que rescatarte yo, llevarte hasta a la orilla y hacerte el boca a boca, porque habías tragado tanta agua que… - Estalló también a carcajadas
Tasuki sólo refunfuñó algo incomprensible y se dio la vuelta totalmente humillado.
- Mira, valiente – Dijo Mayura a Tasuki señalando algo al fondo
- Que! – dijo Tasuki al ver que pocos metros más allá se encontraba el palacio – Sólo había que cruzar el río para llegar!
- A esto le llamo yo un buen sentido de la orientación
Los dos se dirigieron hacia el palacio cansados, hambrientos y completamente empapados
- Suerte tienes de mí – Dijo la chica imitando el tono orgulloso de su compañero. Si no llega a ser por mí, quien sabes como estarías ahora, muerto o…
- Cállate! – Dijo Tasuki enfadado – Te recuerdo que fue por tu culpa, que te caíste
- Así que estabas tan preocupado que te tiraste a por mí sin sabes nadar, eh?
- Que te calles! – Dijo mientras aceleraba en paso. Mayura no pudo evitar que se le escapara una sonrisa
- Que os ha pasado? – Dijo el emperador aliviado de volver a ver a aquel par
- Una larga historia – respondió Mayura – Oh! Que bien huele! – ladeó un poco su cuerpo para ver lo que había encima de la mesa – Oh! Que buena pinta!
Y se fue corriendo a degustar hambrienta aquellos manjares
- Es una cualidad necesaria en las sacerdotisas el tener hambre a todas horas? – Preguntó Chichiri
- Creo que no – respondió el emperador
Todos bajaron la cabeza resignados a que las sacerdotisas de Suzako comieran siempre con una voracidad implacable.
- Que Tasuki, te lo has pasado bien con Mayura? – Preguntó en tono pícaro Noriko
- No soporto a las mujeres! – respondió furioso Tasuki, mientras acariciaba sus labios con la punta de los dedos
