Los personajes de Slam Dunk no me pertenecen, son propiedad de Inoue Takehiko, pero si me quiere regalar alguno no le diré que no (me conformo con Rukawa, Sendoh, Mitsui, Kogure o Hanamichi, el orden no importa) El resto son míos.
Puede contener shonen-ai.
Cdm presenta... Seis Meses
Cursiva: pensamientos de una persona
Capítulo 6: Enero 1
El incesante ruido del timbre le hizo despertar.
-¿Quien será a estas horas?- un molesto Rukawa se dirigía hacia la puerta para echar, no muy agradablemente, a aquel que se había atrevido a despertarlo tan temprano y ¡encima un día de fiesta! Definitivamente había mucha gente sin escrúpulos suelta por el mundo. Pero que sorpresa se dio, cuando al abrir se encontró a un sonriente pelirrojo y, claro está, a su novia con él.
-A ver si lo adivino...- bromeó el pelirrojo- estabas durmiendo- a lo que sólo obtuvo un gruñido a modo de respuesta- eres un kitsune dormilón. Si son pasadas las 12.- Y antes a que pudiera responder algo, el kitsune se vio arrastrado al interior de su propio apartamento.- Vamos arréglate- le ordenó empujándolo hacia el cuarto de baño- que llegaremos tarde. Te espero en la salita y date prisa- le gritó ya des del pasillo. El moreno aún sin entender nada hizo lo que le pedía.
Una hora más tarde, los tres jóvenes se encontraban haciendo cola para entrar al templo. Se notaba que era Año Nuevo. El lugar estaba abarrotado de gente, que como ellos hacían la primera visita del año al templo para pedir sus deseos para este año que acababa de entrar.
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-Nos invitas a pasar- afirmó más que preguntó el pelirrojo.
-Claro, total, ya me han estropeado los planes de dormir todo el día- mientras subían las escaleras que le conducían a su apartamento no pudo evitar una sonrisa melancólica, que por suerte ninguno de sus acompañantes percibió- Será el primer cumpleaños que paso con alguien desde hace tiempo- y es que en ese día tan festivo Kaede Rukawa cumplía 17 años. Pero la verdad es que él hacia tiempo que pasaba ese día como cualquier otro. Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando al abrir la puerta
-SORPRESA- una lluvia de confeti, serpentinas y globos calló sobre él. ¿Qué hacia la gundam en su casa? O mejor dicho ¿cómo había entrado? Aún sin decir nada, fue guiado hacía su propia sala donde había un montón de comida.
-¿Por qué?- fue lo único que preguntó
-Porque ahora somos tus amigos- respondió Sakuragi
-Para lo bueno y lo malo- siguió Youhei
-Vamos todos en el mismo paquete- dijo un sonriente Noma
-Si te quedas con uno te quedas con todos- prosiguió Okus
-Y quizás tengas el honor de entrar en la gundam- bromeó Takamiya
-Bakas- dijo con un fingido pose frío
-¡Que empiece la fiesta!- gritó Sakura
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-Porque ahora somos tus amigos- Rukawa recordaba las palabras dichas por Sakuragi en la fiesta. Pero lo que más le sorprendió fue el plural utilizado "somos" ¿Desde cuando él y la gundam eran amigos? Es cierto que Hanamichi le obligó a salir con ellos un par de veces, pero nada más. Nunca había tenido una conversación con algunos de ellos. Bueno... ni con ellos ni con casi nadie, a excepción del pelirrojo y de... Kudo. Una imagen del joven corriendo por el parque cruzó su mente. Ya hacía días que no lo veía, desde que salieron a celebrar la anti-navidad en aquel local, para horas más tarde despedirse en el parque. Siempre aquel parque... ¡Un momento!
-¡No nos intercambiemos teléfonos ni sabemos donde vivimos! SERÉ BAKA!- se gritó a sí mismo antes de seguir con sus pensamientos- y ahora por qué me pongo así. En que estaba pensando...-recapitulando su relación con la gundam: al principio de su amistad con el pelirrojo los seguí ignorando, después les respondía el saludo con algún gesto, y más tarde les contestaba. Incluso en alguna ocasión se sorprendió participando, monosilábicamente, en alguna conversación. ¿Había cambiado tanto en tan poco tiempo? No era de extrañar que sus compañeros al principio le miraran extraño. Aunque después de que se hiciera pública su amistad con Sakuragi, no había muchas cosas que pudieran sorprender en Shohoku, ni siquiera un perro verde con manchas rosas. Bueno... el moreno suspiró. Si con eso ellos ya se consideraban amigos suyos... quizás el también tendría que empezar a verlos así. Después de todo, ya era hora de cambiar y de dar otra oportunidad a la gente. Y siendo sinceros, se lo pasaba bastante bien con esa panda de locos, aunque no lo fuera a reconocer. Se lo pasaba bien con ellos y también con... ahora fue una imagen del rubio bailando lo que le vino a la mente.
-Se puede saber que te pasa, Kaede Rukawa- se dijo a sí mismo.
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En la casa de los Akagi una muy sonriente Haruko acababa de preparar sus cosas para el inicio de las clases.
-Tengo tantas ganas de que llegue mañana-
Mientras tanto en el parque una silueta estaba sentada en un banco cercano a la cancha de baloncesto.
-¿Por qué estoy aquí? Seguramente hoy tampoco vendrá.
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Iba bien de tiempo. Aún faltaban diez minutos para el inicio de las clases. Tenía tiempo de sobras para llegar y acomodarse para dormir antes de que llegara el profesor. A la hora de la comida iría a buscar a Sakuragi y luego volvería a dormir hasta la hora del entrenamiento. Sería un día perfecto. Pero a medida que se acercaba a la preparatoria y se encontraba con otros alumnos, notó como se tensaba el ambiente y murmullos que no llegaba a entender llegaban a sus oídos. Lo que más le descolocó fue que cuando pasó al lado de ese trío que siempre le seguía, no empezaron a gritar como locas sino... a ¿llorar? ¿Qué estaba pasando? Fuera lo que fuera él era la causa, por lo que agudizó sus oídos para escuchar lo que decían. Pero no fue necesario, ya que cerca suyo había un grupo de chicos que no disimulaban al hablar, sino que más bien parecía que le hablaran a él indirectamente.
- Quien lo iba a decir que a la estrella de Shohoku le van los tíos. Sólo de pensarlo me dan arcadas.
No necesitaba oír más. Y siguiendo una estela de murmullos se dirigió a su aula. Las sucesivas clases las pasó sin hacer ni un solo gesto. El resto pensaba que dormía, pero ¿cómo hacerlo con toda esa tensión a tu alrededor? Por lo que sólo podía hacerse el dormido y tratar de asimilar lo que estaba ocurriendo, y entender como era que se habían enterado. No es que estuviera avergonzado de su sexualidad ni nada de eso, estaba contento y feliz con lo que era, sino que más bien quería ahorrarse esa situación. No era de hielo como todo el mundo decía, y eso le estaba matando. -¿No me irían a echar del equipo verdad? El entrenador Anzai no es de esos, pero la opinión pública... -¿Y Sakuragi y el resto?- El pelirrojo ya conocía su condición, pero la gundam no. Podría ser una panda de locos, pero eran buena gente y le habían dicho que serían amigos para lo bueno y lo malo ¿y más malo que eso? ¿qué le atropelle un coche? Pero no era eso lo que temía, sino que recuerdos que quería olvidar amenazaban con hacerse presentes.
El timbre sonó anunciando el inicio del descanso. Rukawa se dirigía hacia la azotea buscando tranquilidad cuando escuchó unas voces conocidas que se acercaban.
-..... maricón de mierda. Y pensar que todas las tías van detrás suyo. Se ha reído bien de todos el muy cabrón.- escuchó que decía Okus.
- No entiendo como puede haber personas así- dijo Mito.
Antes de que fuera visto, Rukawa se alejó y sin que nadie le viera salió de la preparatoria, con los recuerdos que ahora volvían a su mente. Pero si hubiera escuchado sólo unos segundos más...
- ¿Y qué hiciste?- preguntó Takamiya a Okus.
- Pegarle una paliza. Nadie se mete con mis amigos.
Hanamichi Sakuragi de segundo curso, tiene una llamada
- Vayamos a ver si Hanamichi lo ha encontrado.
Justo cuando llegaron a secretaria, el pelirrojo colgaba el teléfono.
- Era Saku- dijo al ver a sus amigos- en Ryonan tampoco se habla de otra cosa. Sigamos buscándole.
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- ¿Cómo te encuentras Haruko?- Matsui acababa de encontrar a su amiga después de pasar un rato buscándola. No sabía como se encontraría después del notición del día.
- Muy bien ¿por qué lo preguntas?
- Por lo de Rukawa... pensé que estarías como ellas- le dijo señalando al trío Ru-Ka-Wa que seguía llorando.
- No te preocupes. Superé lo de Rukawa hace mucho- dijo sonriendo.
- Haruko... ¿era eso lo que descubriste?- Fugi observaba distante a sus dos amigas -Espero que no hayas sido tú-
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-Ha sido una gran fiesta ¿no crees Kaede?- preguntó una mujer joven elegantemente vestida.
-Uhm una fiesta aburrida como todas. Sí- respondió ocultando lo que en realidad pensaba.
-Hijo ¿has visto cómo te miraba la hija de los Miyamoto? Es una muchacha muy hermosa y el hombre con quien se case controlará todas las empresas de su familia. Y creo que le has gustado ¿qué dices Kaede?
-No me interesan las chicas- respondió con su habitual apatía
-Claro. Sólo tienes doce años, pero ya verás como dentro de un par de años no dices lo mismo. Creo que podríamos arreglar un buen compromiso- añadió su padre tomando una calada a su puro.
-No me interesan...- repitió
-Ya lo veo- insistió haciendo caso omiso a su hijo- controlarás las empresas Rukawa y Miyamoto. Serás uno de los hombres más poderosos del país. Mañana los llamo y …
-NO- gritó- No queréis entender. A mi no me gustan las chicas. Me gustan los hombres!!!
No recuerdo una discusión como aquella. Mis padres, unos empresarios respetados y tradicionalistas, no podían tolerar eso. Qué diría la élite social si supieron que le heredero Rukawa era un invertido. Mi madre lloraba mientras mi padre no paraba de gritar.
-La culpa es del básquet. !!Ver tanto hombre en la ducha ha hecho que enfermes!!!
Eso si que no lo podía tolerar. ¡Cómo se atrevía!
-El básquet no tiene nada que ver!!- grité con todas mis fuerzas
-Te ha convertido en un maldito homosexual!!
-Pues es lo que soy. Y antes prefiero eso a casarme por compromiso y vivir amargado como vosotros por lo que dirán los demás.
Aún me duele la cara cuando recuerdo el bofetón de mi padre. Esa fue la última vez que vi a mis padres, pero no la última que tuve noticias suyas.
Rukawa estaba sentado bajo un árbol apartado del parque, apretando y estirando la banda que usaba cuando jugaba.
- ¿Te encuentras bien?
Kaede levantó la mirada para encontrarse con unos ojos dorados que lo miraban con preocupación. Allí estaba él, aparecido de la nada. Pero no le respondió, simplemente desvió su mirada y volvió a sus pensamientos. Shûichi entendió que algo malo le había pasado, por lo que se sentó a su lado esperando poder hacer algo por él.
Aún recuerdo ese día. El día en que lo conocí. Yo acababa de llegar del colegio cuando alguien llamó a la puerta. No estaba preparado para tan bella visión.
-¿Eres Kaede Rukawa?- yo asentí- Me envían tus padres- mi única reacción fue cerrar la puerta en las narices de ese hombre.
Al cabo de unas horas decidí salir a entrenar, y ahí me lo encontré, sentado ante la puerta de mi apartamento, sonriéndome. Si antes ya lo sabía, ahora no había duda, me gustaban los hombres, y yo, a mis trece años me enamoré por primera vez. No sé como, pero acabemos hablando en una cafetería cercana y me explicó el motivo de su visita. Era psicólogo y lo habían enviado mis padres para que me "curara" y así volver a casa a hacerme cargo de mis responsabilidades. Pero como él mismo me dijo, no sabía que era lo que tenía que tratar. Entonces se lo conté. Le conté los hechos que ocurrieron hacía un año, por lo que me fui de casa. Era la primera vez que se lo decía a alguien. Estuvo serio durante todo el relato, pero al acabar empezó a reír. Yo le miré con cara de what?
-Lo siento- me dijo limpiándose una lagrimita- ¿y por eso me contratan? Si la homosexualidad es lo más normal del mundo. Creo que son ellos lo que tendrían que ir al psicólogo.
Y así empezó nuestra amistad. Me visitaba a menudo. Decía que era como tener un hermano pequeño. Eso era lo que era yo para él. Pero un día simplemente no vino. Le esperé horas, días… No apareció. Fui a su consulta, estaba cerrada. Fui a su apartamento, estaba vacío. Lloré, lloré mucho. Porque dolía. Nunca más, me dije. Pero el corazón no obedece órdenes.
- A veces hablar te hace sentir mejor- dijo de pronto Kudo sin dejar de mirar el cielo.
-No creo que te importen mis problemas...- dijo ausente-...ni a nadie- susurró
-A mí si- Rukawa lo miró extrañado- quiero decir... que no hace mucho que nos conocemos y eso- dijo nervioso- pero no me gusta verte así. -ahora si que Rukawa no entendía nada- Seré tu psicólogo particular- trató de disimular- te prometo que no diré nada de... ¿Rukawa?- el rubio se sorprendió cuando el moreno se levantó repentinamente y se alejó corriendo.
-Rukawa espera!!!- Kudo empezó a seguirlo, pero Kaede no se dio cuenta, como tampoco del coche que se le acercaba.
CONTINUARÁ…
N/A: ejem.. ejem... gomen, gomen, gomen, por tardar tanto, pero por fin Cdm ha vuelto!!! Primero de todo Feliz Año a todo el mundo!! (aunque ya es un pelín tarde) Segundo: dentro de dos semanas acabo los exámenes (por fíiiiiiinnnn) así que espero actualizar más seguido. Y referente al capítulo.... iba a ser más largo pero siempre he querido acabar un capítulo dejando suspense (soy mala jeje) Y ahora los reviews:
Shadir: opino lo mismo. Ru y Hana hacen muy buena pareja, ya se sabe que los polos opuestos se atraen, y Haruko... es que no pega ni con pegamento!!! Con respecto a Sakura (no es que yo sea muy buena definiendo personalidades) pensé que a Hana le pegaba alguien enérgico, pero a la vez femenino. No se si lo habré conseguido. Asta otra.
Elian: uooo, eres de Martorell, si estamos al lado, weno a una hora en tren (sin contar los retrasos) Sí, tienes razón, Haruko es una p. (al menos en mi fic) y parece tan buenecita... Y lo de la ducha... esa era mi intención ;p
Nian: holas de nuevo. Espero que este capítulo también te haya gustado. Abrazos.
Aska ishida: holitas!! Parece que no tienes mucha suerte con los resfriados, pues ya somos dos (coff, coff) Espero que te encuentres bien y que también te haya gustado este capítulo. Nos vemos!!
Haruko Sakuragi: holas!! me hizo mucha ilusión tu review ya que no esperaba que después de tanto sin actualizar me llegara alguno. Me gusta mucho que te guste la historia (sube mi baja autoestima) Y ten por seguro que no la dejaré. Acabar esto es como un reto personal. Jeje. Y tu fic me encantó, además que es el único yuri de SD que he encontrado. Besos y abrazos
Muchas gracias por vuestros mensajes, me hacen muy feliz y me animan a actualizar rápido, aunque está vez he tardado. Ya sabéis, si me queréis decir vuestra opinión o lo que sea la aceptaré encantada. Enviar reviews o e-mails
Dewa mata
