Los personajes de Slam Dunk no me pertenecen, son propiedad de Inoue Takehiko, pero si me quiere regalar alguno no le diré que no (me conformo con Rukawa, Sendoh, Mitsui, Kogure o Hanamichi, el orden no importa) El resto son míos.
Puede contener shonen-ai.
Cdm presenta... Seis Meses
Cursiva: pensamientos de una persona
Capítulo 7: Enero 2
-Varón adolescente. Accidente de tráfico. Varías fracturas y contusiones. Gran perdida de sangre- indicaba el camillero a los médicos que se harían cargo del paciente.
-Preparen plasma y el quirófano 4 / Ritmo cardíaco bajando, lo perdemos / Deprisa dejen paso- los médicos harían todo lo posible para salvar esa joven vida que se escapa a cada segundo que pasaba. Era un día como cualquier otro en el área de urgencias del Hospital Central de Kanagawa.
Desde una ventana un joven observó la llegada de la ambulancia.
-Tienes suerte. Ese podrías haber sido tú- Shûichi no se había movido ni un momento de al lado de Rukawa, a quien le acababan de poner unos puntos en la frente.
-Listo- dijo dando al joven unas palmaditas en la espalda- quizás te deje una pequeña cicatriz. Tendrás que estar ingresado un par de días para controlar la evolución de tu brazo.
¿Podré jugar a básquet- fue lo primero que dijo desde que lo trajeron.
-Claro. Sólo es un esguince. Pero hasta que no esté completamente curado no quiero que cojas un balón. No serías el primero que por una lesión mal curada no pudiera volver a jugar.- dicho esto el médico dejo solos a los dos jóvenes. Un silencio incómodo se adueñó de la habitación. Sabían que tenían que hablar, pero ninguno sabía como empezar. Hasta que uno encontró el valor necesario.
-Como no sé donde vives he dicho que avisen a tu instituto- dijo como quien no quiere la cosa.
-...- Rukawa se mantenía en silencio, observando las interesantes sábanas de su cama.
¿No piensas decir nada- preguntó con un tono neutro.
-Gracias- susurró
-Sabes que no es eso a lo que me refiero- le respondió suavemente. -Sea lo que sea, si se lo cuentas a alguien te sentirás mejor- se sentó en la cama e hizo que le mirara a los ojos -Por favor Rukawa confía en la gente... -dijo abrazándole -...confía en mí.-
Una extraña sensación, mezcla de miedo y bienestar, recorrió el cuerpo de Rukawa. Hacía tiempo que no se sentía tan tranquilo.
-Cuando he visto que ese coche se te acercaba... yo... he sentido mucho miedo...- dijo escondiendo su cara en el cuello del moreno. El corazón de Rukawa empezó a latir rápidamente, y por el contacto con el cuerpo del rubio, notó como el suyo también se aceleró cuando Rukawa le devolvió el abrazo.
-Yo...- el menor iba a decir algo, pero el sonido que hizo la puerta al ser golpeada por alguien provocó que ambos se separaran inmediatamente. Shûichi se levantó de la cama y aún sonrojado abrió la puerta -vendré mañana- dijo antes de marcharse, dejando extrañados al grupo que iba a visitar al paciente por la prisa que tenía por dejar el lugar.
-Rukawa ¿Rukawa qué te ha pasado / Nos has dado un susto de muerte- por la puerta entraban Hanamichi, Sakura, Youhei, Okus, Takamiya y Noma.
-Qué hacéis aquí- escupió fríamente al verlos.
¿Cómo que qué hacemos aquí- preguntó extrañado el pelirrojo
-Largaos. FUERA DE AQUÍ- esta reacción les cogió desprevenidos por lo que salieron por la puerta corriendo.
¿Qué le pasa a Rukawa? Se ha golpeado la cabeza y se ha vuelto tonto o qué-
-Esperadme aquí- dijo Sakura- iré a hablar con él.- Al entrar en la habitación encontró a un Rukawa con la mirada perdida. -Estábamos todos muy preocupados- Rukawa la miró. Al ver que no le echaba se sentó en la silla que había al lado de la cama -El equipo quería venir, pero el entrenador dijo que tantos molestaríamos. Él está hablando con los médicos. Luego vendrá.- silencio. ¿Quieres hablar- más silencio. -Bien. No le digas a nadie lo que te pasa.- dijo con indiferencia fingida -Es tu vida, tu sabrás lo que te conviene. Pero tengo derecho a saber porque nos has tratado así. Y no me iré de aquí hasta que me lo digas- sentenció cruzándose de brazos. -Y te advierto que soy muy cabezota.
-... Yo les escuché.
En la sala de espera Sakuragi y su ejército esperaban noticias del oficial de información, o sea, de Sakura.
-Arrrggg! Ya llevan media hora ¿Porque tarda tanto- gritaba el pelirrojo sin acordarse de donde estaba
-Tranquilo Hanamichi, o nos echarán- su mejor amigo intentaba tranquilizarle -Mira allí llega- dijo señalando a la chica.
-Lo he dejado con el entrenador Anzai- explicó antes de que hablaran
¿Pero has averiguado algo- preguntó el pelirrojo
-Sí- los cinco prestaron atención -que sois unos bocazas.- dijo con resignación
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El entrenador Anzai había ido a visitarle por la mañana, ya que no tenía que dar clases. Sakura y el ejército fueron después de clase, mientras Hanamichi estaba en el entrenamiento. Ya a última hora llego Shûichi. Sólo hablaron de trivialidades, sin mencionar nada de lo que pasó o dijeron el día anterior. Era como un pacto no hablado. Si tenían que decirse algo, un hospital no era el mejor lugar.
-Mañana me dan el alta- dijo Rukawa ofreciéndole uno de los bombones que alguien le había traído.
-Gracias ¿vendrán tus padres a buscarte?
-No- respondió fríamente.
-Creo que he metido la pata- se recriminó mentalmente -pues si no te parece mal, vendré yo.- dijo con una sonrisa.
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-He convocado esta reunión por una cuestión muy importante- el ejército al completo se encontraba en la terraza de uno de los edificios de la preparatoria, ya que su jefe había convocado una reunión de urgencia -Antes de que Rukawa regrese hay que encontrar y dar su merecido a la persona que difundió el rumor- dijo con llamas en los ojos.
-No se yo...- habló la voz de la razón, digo, Youhei. -a parte de que va ser muy difícil saber quien empezó ¿no crees que lo mejor será olvidarlo?
-Si! Vamos a dar su merecido al bocazas- gritaron el resto. Cualquier excusa es buena para buscar pelea.
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Después de dos días sin presencia de vida, el apartamento de Rukawa parecía un frigorífico de lo frío que estaba, por lo que lo primero que hizo cuando entraron fue encender la calefacción. Después de comprobar la correspondencia, propaganda principalmente, y que parte de las frutas y verduras y otros alimentos del frigorífico se habían estropeado, se sentó frente a Kudo para beber el té que habían preparado entre ambos.
¿Vives solo- el moreno asintió -Pero supongo que tus padres vendrán a cuidarte estos días.
-No- dijo removiendo su té -Mis padres y yo no nos tratamos desde hace años. Tampoco se preocupan por mí ni yo de ellos.- una amarga sonrisa se perfiló en sus labios- Sólo sé que me ingresan cada mes dinero para mis gastos. Es su obligación hasta que cumple la mayoría de edad- dijo sarcásticamente.
-Lo siento- se excusó el rubio.
-No tienes por que. No me soportan y punto- dijo sin darle mayor importancia.
Ante estas palabras el chico más mayor no pudo hacer otra cosa más que sorprenderse. ¿Cómo que y punto? No se creía que Rukawa le diera tan poca importancia. A nadie le es inmune la indeferencia de las otras personas, y menos aún la de sus propios padres. Pero lo que no podía, ni quería entender, es como unos padres son capaces de abandonar a un hijo, y más aún en la etapa tan dura que es la adolescencia, cuando son más necesarios. Aunque se negara a reconocerlo, estaba seguro de que a Rukawa le dolía muchísimo el trato de su familia.
¿Quieres saber por qué me odian- la mirada perdida y la voz rota le dieron la razón. Y así el chico de mirada zorruna empezó a hablar. Le explicó el cuando y como descubrió su sexualidad. La confusión que le causó por descubrirla en tan temprana edad, lo que provocó que se fuera refugiando de la gente y la indiferencia de los demás ante ello. El como sus padres avergonzados, lo repudiaron. Y no sólo eso, sino que tratándolo como a un enfermo le enviaron un psicólogo, la única persona en donde encontró refugio. Pero que también lo traicionó. También habló de los hechos ocurridos en los últimos días: la reacción de Shohoku al descubrir su homosexualidad y el malentendido con sus amigos.
Las lágrimas se agolpaban para salir de sus ojos rasgados. Que tontería ¿no? Tenía ganas de llorar por algo que se juró mil veces que no le afectaba. Los firmes brazos del rubio lo abrazaron y con dulzura guió su cabeza hasta su pecho.
-Llora- le susurró. El llanto contenido por años empapó su jersey. Pero no le importaba. Era consciente de la trascendencia del momento. Rukawa había abierto su corazón, y se lo había abierto a él. Se sentía honrado por la confianza que el joven le había depositado. Y teniendo a aquel adolescente entre sus brazos, también fue consciente de que quería protegerlo de los fantasmas que atormentaban su corazón. Poco a poco el llanto fue cesando, hasta que sólo quedaron suspiros.
¿Te encuentras mejor?
-Gracias- susurró avergonzado Kaede.
-Sabes...- la voz de Shûichi seguía sonando dulce, pero ahora se había vuelto melancólica. Era un momento de confesiones. -A mí me pasó lo contrario.- Rukawa se separó del pecho del rubio sin entender, pero dispuesto a escuchar su historia. -Cuando tenía dieciséis años y todos mis amigos sólo pensaban en chicas, a mi no me atraía ninguna. Fue cuando descubrí que era homosexual.- el más joven no se esperaba esta declaración. ¿Sería por eso que se sentía tan a gusto con él ¿Por qué había pasado por lo mismo -Pero a diferencia de ti, yo no lo quise aceptar. Que idiotez ¿verdad- el chico rió -Ni que se pudiera cambiar algo así. Pero yo quería ser como el resto y entré en una gran depresión- su voz volvía a sonar melancólica. -Por suerte mis padres supieron comprenderme. Nunca les podré agradecer suficiente lo que hicieron. Si no fuera por ellos yo ahora...- el rubio calló y Rukawa comprendió lo que iba a decir. -Claro que hubo gente que me dio de lado. En cambio, hubo otra que siempre se mantuvo conmigo. En estas situaciones es cuando descubres quienes son tus verdaderos amigos.
-Tienes razón-
-Si ya es la hora de comer- exclamó de pronto el mayor. ¿Qué te parece si encargamos unas pizzas? Luego te acompañaré a comprar. Necesitas llenar esa nevera urgentemente- y así, la atmósfera que se había creado se rompió. Pero ambos eran conscientes que a partir de ese momento había algo que los unía.
Resumen rápido: encargaron las pizzas, hablaron de banalidades, llegaron las pizzas, se comieron las pizzas, vieron la televisión, jugaron a juegos, salieron, pasearon por "su" parque, fueron a comprar, regresaron al apartamento de Rukawa.
Ya era de noche y, después de asegurarse de que el jugador de Shohoku no necesitara nada, Shûichi se dispuso a marchar. Ya en la puerta, el rubio sacó un bolígrafo de uno de los bolsillos de su abrigo.
¿Puedo escribirte algo en el vendaje- el moreno asintió. -Este es mi número de teléfono. Llámame cuando quieras.- y despidiéndose con la mano se marchó -Quiero aliviar tu corazón, pero no quiero presionarte. Por ahora me conformo estando a tu lado.
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Después de días de "a mí me lo dijo x, que se lo dijo y, que lo escuchó a w", "no me lo dijo nadie, se lo oí a un grupo de tercero", "para no oírlo, si todo el mundo lo decía", la investigación seguía igual.
-Así no averiguaremos nada.- se lamentó Okus. El grupo se encontraba en Danny's cotejando la información obtenida hasta la fecha. Y el balance era negativo.
-Ya os dije que era mejor dejarlo correr- dijo Mito. Los chicos suspiraron.
-Estaba pensando- intervino Sakura- que la persona que lo dijo, o bien se lo inventó y resultó que era verdad, o bien lo sabía.- los chicos asintieron. -Si es lo primero tiene que ser alguien que odie mucho a Rukawa- instintivamente se giraron hacia el pelirrojo.
¡Se puede saber que miráis? paf-puf-pof-paf ¡Que somos amigos- dijo después de repartir cuatro cabezazos mortales.
-La otra opción- interrumpió la muchacha- es que ese alguien lo sabía.
Paf-puf-pof-paf -Os la estáis ganando- advirtió el pelirrojo antes de que sus amigos dijeran nada. -Que yo sepa, sólo lo sabíamos yo y...- mientras pensaba se rascaba la barbilla -naaa imposible.- dijo agitando la mano.
¿Quién- preguntaron todos
-Haruko. Pero ya os digo que es imposible.
-Completamente imposible- repitieron los chicos
-Akagi- pensó la muchacha.
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¡Hanamichi me ofendes- dijo una muy indignada Haruko ¿Acaso insinúas que lo dije yo?
-No Haruko no es eso...- intentaba excusarse el pelirrojo- pero quizás se lo comentaste a alguna amiga...
-Como quieres que se lo haya dicho a alguien- los ojos azules de la muchacha empezaban a humedecerse- Creía que éramos amigos. ¿Cómo puedes pensar eso de mí- la muchacha se cubrió el rostro con las manos para que no viera su llanto.
-Ay no Haruko no llores- mientras el pelirrojo intentaba consolar a la chica, dos personas los observaban escondidos.
-Ya te dije que era imposible que fuera Haruko- susurró Mito -es demasiado inocente e idolatra a Rukawa.
-Idolatraba- corrigió la chica.
¿Cómo?
-Pues eso. Digamos que ha cambiado de gustos- dijo mirando como SU pelirrojo hacía tonterías para que ESA dejara de llorar.
-Vamos Sakura, Haruko es una buena amiga de Hanamichi y se preocupa mucho por él. ¿No será que estás celosa- preguntó con picardía.
-Llámalo paranoia o intuición femenina, pero no me fío de Akagi.
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Pitos y cornetas anunciaban la llegada del grupo más escandaloso de la preparatoria de Shohoku. Detrás de ellos iba Rukawa sintiendo una gran vergüenza ajena (aunque no la mostrara) escoltado por el pelirrojo. Ese día Kaede volvía a clase, y también se cerraba, oficialmente, la investigación con un resultado negativo.
-No te preocupes kitsune, si alguien se mete contigo yo me encargaré de él.- el pelirrojo empezó a reír con su risa escandalosa patentada. Rukawa estaba a punto de salir corriendo. Ahora sí que la gente los miraba. Pero de pronto Sakuragi se puso serio. -Que suerte tienes Rukawa- dijo el pelirrojo. El susodicho alzó una ceja. ¿Suerte? Si no recordaba mal había pasado por uno de los peores momentos de su vida, le había atropellado un coche, etc. -Te has librado de un montón de clases. Auch-
-Pero mira que eres bruto Hanamichi Sakuragi- detrás de él se encontraba ni más ni menos que Ayako abanico en mano. -Me alegro de que ya estés mejor Rukawa.
-Perdón por las molestias que os he causado- se disculpó inclinándose.
-Venga no digas tonterías.- dijo moviendo la mano rápidamente -Ahora lo que tienes que hacer es acabar de recuperarte pronto para volver al equipo.
-Pero tampoco hace falta que corras mucho- interrumpió el pelirrojo -ya que gracias a este genio tu ausencia casi no se nota. JAJAauch Ayako- ahora se refregaba el nuevo golpe que la manager le había dado.
-Do'aho-
-Teme kitsune ¿A quien le dices do'aho- los ahora amigos se encaraban como en los viejos tiempos mientras Ayako los observaba divertida.
-Una cosa Rukawa- dijo la manager antes de marcharse -ni se te ocurra aparecerte por el gimnasio. Y que no me entere de que has estado practicando a escondidas. O si no...- un zarandeo de su abanico mostró cual sería el castigo por desobedecerla. -Y tú Sakuragi, más vale que no llegues tarde al entrenamiento. Adioooos.
Después de que Ayako se alejara, intentaron seguir su camino hacia el edificio, pero no pudieron. Había veinte o quizás treinta, y en cabeza unas personas demasiado conocidas. Los dos jugadores de básquet se miraron con miedo mientras el sudor les recorría el rostro. Estaban rodeados.
¡KYAAAA/ Rukawa¿Cómo estás Rukawa/ Te hemos extrañado mucho/ Rukawa te queremos- una mole de chicas cargadas con flores, peluches y regalos varios se abalanzaron sobre el moreno. El pelirrojo pudo escaparse como pudo, pero Kaede estaba atrapado. Tantos días sin verlo había hecho que el ejército de animadoras de Rukawa se volviera aún más peligroso. Daban miedo.
-A ver dejad paso- el otro ejército de Shohoku se abría camino entre el mar de hormonas rugientes. Una vez llegaron hasta Rukawa, Okus, Noma y Youhei formaron un cordón de seguridad. Takamiya, con un brillo especial en sus gafas, sacó de quien sabe donde un megáfono.
-Todas en fila y sin empujar. Nosotros nos encargamos de que reciba vuestros regalos.
Desde la ventana de una de las clases, un grupo de chicas observaba la curiosa escena.
-Valla, parece que todo vuelve a la normalidad- dijo con desgana Matsui.
¿Acaso te disgusta- preguntó Fugi
-Es que era tan divertido verlas deambular como fantasmas porque no estaba Rukawa- expresó divertida ¿verdad Haruko?
-Bah. No son más que unas escandalosas- la joven fijó su vista en el alto muchacho que caminaba ignorando a la fila de chicas que caminaban detrás de él.
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Estaba feliz. Aunque por su rostro inexpresivo se podría pensar todo lo contrario. La razón: le habían quitado el vendaje. Por fin podría volver a los entrenamientos. Sólo esperaba que todos esos días de casi inactividad no hubieran afectado demasiado a su forma física. Y digo casi, porque ¿alguien se cree que Kaede Rukawa iba a estar tanto tiempo sin hacer botar un balón? Sólo tenía inmovilizado un brazo, lo que significaba que con el otro iba haciendo ejercicios. Eso sí, sin que nadie se enterara. No estaba dispuesto a soportar un sermón de Ayako con abanicazo incluido, y menos aún de Sakuragi. Estaba tan lleno de energía que en vez de esperar el ascensor que le llevaría a la planta baja del hospital, decidió bajar por las escaleras. Bajaba tan tranquilo el kitsune, pensando en los entrenamientos que se auto-pondría, cuando divisó una persona conocida que salía de una de las consultas de esa planta. Extrañado leyó en la placa de información de la planta, a que especialidad se encargaban en ese piso. Y no se equivocaba.
-¿Qué hace aquí Matsumoto?
CONTINUARÁ…
N/A: Pido tres millones de disculpas por el retraso. Y encima el capítulo me ha quedado extraño, mi imaginación es un desastre (snif-snif), las musas me han abandonado (snif-snif).Y encima al guardarlo en el document manager me comete errores, sobretodo en los guiones, exlamaciones, intorragantes y algunas separaciones. Una aclaración: no se si en un esguince se pone escayola o venda, y tampoco se cuanto tarda en curarse; por suerte nunca he tenido uno y a quien he preguntado me decían cosas distintas. Así que sorry si no se cura como lo he puesto. Y por si alguien no se acuerda, Matsumoto es el apellido de Sakura. Una pregunta ¿alguien me puede decir cuando se celebra el día blanco? Ahora los reviews:
Shadir: Holas de nuevo. Estamos de acuerdo: Hana-Haruko no. Me alegra mucho que te guste Sakura como pareja de Hana. Aunque si te digo un secreto: soy una apasionada del Ru-Hana. Para mí son la pareja ideal. Algún día escribiré uno. Muchas gracias por leerme. Besos y abrazos.
Sakare: Hola y muchas gracias por el review. Espero que este capítulo también te haya gustado. Gomen por tardar tanto en subirlo. Cuídate!
Sakuragi 5: Hola! Domo arigato por leerme y dejarme un mensaje. Perdón por la tardanza.
Nian: Ohayou! A ti también, perdón por la demora. Espero que te haya gustado el capítulo. Gracias por el review. Nos leemos!
Mitzu-chan: Holitas! Y primero de todo: perdón por tardar tanto. No he entendido muy bien tu pregunta. ¿Te refieres a físicamente? Pues no sé...: 19 años, tan alto como Rukawa, esbelto pero atlético, ligeramente bronceado, rubio y típico corte de pelo (en el manga) que cae sobre los ojos, y ojos color miel/dorados. Imagínate a quien quieras: Eiri Yuki, Setsuna Mudo... Imaginación libre. Hasta otra!
Y el próximo capítulo: Febrero, es decir, San Valentín (jiji)
Muchas gracias por vuestros mensajes, me hacen muy feliz y me animan a seguir la historia. Lo de siempre, si me queréis decir vuestra opinión o lo que sea la aceptaré encantada. Enviar reviews o e-mails a: caritadmanga(arroba)3xl (punto)net
Dewa mata
