Ginny Weasley se despertó apurada, llegaba tarde y todavía peor, a su clase mas odiada, pociones, que era enseñada por el peor profesor de toda la escuela, Severus Snape.
Se levantó, se cambió y se fue corriendo.
Cuando iba corriendo por las mazmorras, vio a un rubio con ojos grises, Draco Malfoy. Se le quedó viendo, y el la vio.
Siguió su camino y seguía sintiendo la mirada penetrante del rubio, pensaba que jamás la dejaría de mirar. Finalmente entró al aula de pociones.
-Diez puntos menos para Gryffindor por llegar tarde y otros diez por interrumpir la clase así- dijo con una sonrisa burlona- Siéntese, Weasley, si no quiere que le baje más puntos.
-Si, señor- murmuró.
La clase de pociones pasó normalmente, solo les bajo treinta puntos en total, lo cual era un milagro ya que el profesor acostumbraba a bajar no menos de cincuenta por clase, lo que significaba que ese día se había levantado de buena.
Al pensar esto, la chica sonrió. ¿Snape de buena¿En que estaba pensando?
El año pasado el profesor había asesinado al director Albus Dumbledore.
Sin embargo, muy a su pesar, su novio había descubierto que era inocente esas mismas vacaciones y finalmente fue reincorporado a la escuela como docente y volvió a su ex cargo como profesor de pociones, dejándole el puesto como profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras a Horace Slughorn, la persona que el año pasado había ocupado el cargo de profesor de pociones.
Al terminar la hora, la chica salió del aula tan pronto como pudo.
Al salir de la mazmorra, logró divisar a su hermano junto con sus dos amigos: Hermione Granger, su mejor amiga y su novio, Harry Potter, alias 'El Elegido'
El año pasado Harry Potter, en el funeral de Dumbledore, había terminado la relación con ella, pero en la boda de su hermano Bill, volvieron, dado que se seguían gustando.
Al llegar junto a ellos, saludó a su hermano y Hermione y besó a Harry.
-¿Qué tienen ahora, chicos?-dijo Ginny
-Pociones- dijo Ron de mala gana.
-Yo acabo de tener. Ron, me parece Snape hoy se levantó de buen humor, solamente le bajó treinta puntos a Gryffindor.
-Bien!-dijo sarcásticamente. Ginny le dirigió una mirada asesina.
-¿Y tú que tienes?- le dijo Harry.
-Nada.
-Que suerte…Bueno¿nos vamos? Sino llegamos tarde y Snape nos mata.
-Bien, adiós Ginny!
-Adiós!
Iba distraída cuando se chocó con alguien.
-¡Perdón!- dijo ella tapándose los ojos y agarrándose la cabeza.
-Ten más cuidado, Weasley-dijo la persona con la que se chocó, Malfoy.
-¿Otra vez tú, Malfoy¿Me estás siguiendo o qué?
-Por favor... ¿Yo siguiéndote a ti¡Ja! Que buen chiste-Dijo, aunque Ginny seguía pensando que la estaba siguiendo.
-Si bien, bueno Malfoy, me encantaría seguir charlando contigo pero me tengo que ir a clase- mintió.
-Si Weasley, si tú vas a clase, a mi me gusta Goyle.
-Si tú lo dices… No conocía ese lado tuyo.
-¿Te levantaste graciosa hoy, no?
-Si. Bueno Malfoy, me…
-¿Me tienes miedo que te vas?
-Perdona, pero ¿tú no tienes pociones?
-Si.
-¿no deberías ir?
-No tengo ganas.
-Me voy.
Y esta vez si se fue, caminando hacia quién sabe donde, dejando a Malfoy solo. Y, por segunda vez en el mismo día, seguía sintiendo la mirada de Draco.
Se dio vuelta, estaba intrigada. ¿Qué tanto la miraba?
-¿Tengo algo en la cara o qué?-dijo ella fastidiada.
-¿No te puedo mirar, acaso¿Hay alguna ley que lo prohíbe o algo?
-Escúchame Malfoy, deja de mirarme, sigue tu camino sin mirarme y yo sigo el mio¿vale?
-Y si no quiero¿Qué¿Me vas a pegar o algo?
-No, algo peor… ¿Recuerdas mi hechizo moco-murciélagos que te hice una vez hace dos años, cuando estábamos en la oficina de Umbridge? Por que si no lo recuerdas, te puedo refrescar la memoria, no tengo problema-dijo burlonamente. Y se dirigió a la torre de Gryffindor.
