Se secó las lágrimas.
Se lavó la cara y se vio en el espejo.
Tenía los ojos rojos.
Todo por culpa de Harry.
El maldito Harry que se vino a meter en su mente y en su corazón y no se lo podía sacar.
¿Qué le tenía por reprochar Harry?
Ella NO le fue infiel jamás.
Él si.
Sin embargo ¿él se tiene que enojar?
No, al contrario.
Ella lo vio besándose con otra.
Ella no fue la que se besó con otro chico, que según Potter era Draco Malfoy, en el pedio del pasillo y la vio.
Que descaro.
Y en cima su hermano lo defendía a el.
Que machistas.
Se terminó de cambiar y salió del baño.
Por suerte no había nadie en la habitación.
Salió de ésta y bajó las escaleras.
Se dirigió al retrato y pasó hacia el pasillo.
Fue al Gran Comedor a desayunar.
Llegó y vio a Hermione haciéndole señas para sentarse al lado de ella.
Le hizo una seña indicando que ya iba y buscó al rubio.
Lo vio sentado mirándola.
Fue hacia la mesa de la casa de él.
Todo el salón la estaba viendo.
No era común que un Gryffindor, y más una Weasley cuya familia tenía jurada la guerra con los Malfoy, se acerque a la mesa de Slytherin.
El chico de los ojos grises se levantó.
Ella se aproximó y lo abrasó.
Minutos después se separaron.
Ella le susurró un 'después hablamos' y se fue a la mesa de su casa.
Todo el Gran Comedor en silencio y mirándola caminar le hacía perder los estribos.
Dirigió una mirada de reproche y todos empezaron a murmurar.
Feliz de haber logrado eso, se fue a sentar al lado de su mejor amiga.
Ella era a la única que no le importaba si Draco era amigo de la pelirroja. Después de todo, las amigas están para poyarse en todo¿no?
-¿Cómo te sientes?
-No sé-la castaña alzó una ceja. 'No sé' no era una respuesta concreta.-Hermione, ponte en mi lugar. No se cómo me siento. Ayer por la noche me sentía peor, pero no me siento bien. No sé como me siento.
Granger se quedó callada.
Ginny se sintió feliz, por primera vez tenía razón y Hermione no.
De pronto alzó la mirada y la fijo en su hermano y Harry.
Estaban más cerca de lo que esperaba.
Y su hermano la estaba viendo con sus ojos azules.
Ella le envió una mirada de odio.
Y el se la devolvió.
Eso la sobrepasó.
-¿Qué quieres, Ronald?- eso seguro que le dolió al chico. Odiaba que lo llamaran así y más si venía de su hermana.
-¿No te puedo mirar, Ginebra?- ella sonrió. A ella no le molestaba su nombre, es más le gustaba. No le iba a ganar tan fácil.
Todo el Gran Salón los miraban.
No era muy común verlos discutir.
-No. Así que déjalo de hacer ya.
-¿Qué pasa si no lo hago¿Vas a llamar a Malfoy?
Ella se paró, no iba a soportar que insulte a Draco.
-¡No lo metas¡Te lo advierto!
Él hizo lo mismo.
-¿Qué me vas a hacer sino?
-¡Basta!-Era McGonagall-Veinte puntos menos para Gryffindor. Si siguen discutiendo así me temo que voy a restar más. Ginebra, venga conmigo. Ronald, siéntese.
Una última mirada furiosa le dirigió Ginny a Ron y se fue al despacho de la directora.
-Siéntese. ¿Quiere algo?
-No, gracias.
-Bien. Explíqueme que es eso que usted anda de amiga con el señorcito Malfoy.
Ella le contó todo.
Desde que habían hablado civilizadamente por primera vez hasta momentos antes.
La directora pareció meditarlo.
-Señorita Weasley, le pido que por favor esté atenta. Puede que el no quiera, pero es mortífago. Además, no estamos al cien por ciento seguros que sea inocente. Entiéndame.
-Profesora… yo le voy a hacer caso. Pero entiéndame usted a mí. Él me apoyó muchísimo. Me parecen razones buenas para confiar en el.
-Puede ser, pero hay que estar seguros. Ahora vaya a clase. Y esta vez, por favor, no vaya a su sala común. Ah, y otra cosa. Intente no hacer un papelón como hoy en el Gran Comedor¿si?
-Lo intentaré- dijo la chica con una sonrisa y se fue.
