Tercer historia de "Cuentos prohibidos"
Pareja: Fred y George
Advertencia: Este capitulo contiene yaoi explicito y twincest. Aquellos que se puedan sentir ofendidos por esto¡no lean!
Los personajes de este fic pertenecen a "Harry Potter" de su respectiva autora, yo solo los tomo prestados para hacer estas paridas de cuentos.
Era se una vez, en un pueblo alejado de la mano de Dios, donde absolutamente nadie que viviera allí tenía un solo euro, una familia bastante numerosa que esta autora esta segura, ya todos conocemos. Ellos eran los Weasley, una familia que como ya bien nos ha descrito nuestro Rubio Dorado Draco Malfoy, consistiría en "Todos los Weasley son pelirrojos, con pecas y más hijos de los que pueden mantener" Y ninguna otra afirmación sobre ellos hubiera dado mas cerca del clavo, ya que aun que eran una antigua familia de magos "pura sangre", la escasez de dinero y su aceptación de los "sangre sucia" les hacen el centro de las burlas de familias como los Malfoy.
Como todos sabéis, esta historia esta basada en el famoso cuento de Hansel y Gretel, solo con mi toque pervertido personal, así que nos pondremos manos a la obra para que esto se empiece a parecer algo al susodicho cuento.
Nos encontrábamos en un verano particularmente duro, en el cual la comida prácticamente se vendía a un precio exorbitante para cualquier persona de aquel pueblo. La familia Weasley era una de los que mas duro lo tenía para salir de aquella situación ya que con siete hijos, de los cuales solo tres trabajaban para alimentar… bueno no hace falta decir que aquel verano no era uno de los mejores para ellos. Sin embargo había algo que iba a cambiarlo todo por completo y sería gracias al cuarto y quinto hermano. Los gemelos Weasley.
-Pero mama… ¡Como puedes hacernos esto! A nosotros... tus queridos y amados hijos- Decía un chico con bonitos ojos almendrados y el cabello como el fuego. Su rostro podría decirse que era más que agradable a la vista, ni siquiera las pecas que adornaban su nariz hacían por opacar el aspecto angelical de George Weasley.
-Nada de peros señoritos, estoy harta ya de vosotros- Dijo una rolliza mujer. Molly, que así se llamaba, miro a sus dos hijos gemelos con frustración y es que ya estaba cansada de que siempre fuera lo mismo.
-Es una barbaridad lo que estas diciendo, como se supone que nos la vamos a arreglar para hacerlo?- Pregunto el otro de los gemelos, Fred, que al igual que su hermano era muy guapo, solo que su picara sonrisa y un especial brillo en sus ojos hacía que pareciese un diablo mas que un ángel, aun que seguía siendo adorable.
-Esta es la ultima vez que os lo repito chicos. Estamos en una situación claramente precaria, no tenemos de que comer con lo que ganamos y vosotros ya tenéis 17 años. ¿Es que no os da vergüenza estar todo el santo día haciendo el vago mientras vuestra familia se desloma para conseguir comida!
-Pero nosotros no tenemos la culpa de que la gente no nos quiera dar trabajo- Dijo Fred y con eso no solo se gano una mirada cortante de su madre si no también de su hermano- Bueeeeno… puede que un poco de culpa si tengamos…
-¿Dijiste… tengamos?- George pronuncio eso en un tono de infinita sorpresa y es que todavía, después de 17 años de convivencia con el, su descaro podía llegar sorprenderle- ¡Por si no te acuerdas fuiste tu el que destrozo el local de flores de nuestro ultimo trabajo por que "el señor que había entrado te estaba tirando los tejos" y claro no te quedo otra que tirarle todo lo que encontraste a la cabeza. Pero después resulto que el pobre hombre solo quería tu consejo sobre flores para regalarle a su novia, y tú pensando que eran para ti… O como en el trabajo de panaderos, quemaste la tienda por que pensaste que por que te echaras una "pequeña" siesta mientras se horneaba el pan no pasaba nada… Pero claro, supongo que el que el pan se quemara después de estar seis horas con el horno a tope y se terminara quemando la tienda entera fue solo coincidencia, nada que ver con tu siesta. O cuando trabajamos en aquella tienda de escobas voladoras y arruinaste al hombre por que vino un tío diciendo que era miembro de la liga nacional de quiditch y tenia que llevarse todas las escobas para revisarlas, y como no, tu fuiste tan amable de dárselas con una alegre sonrisa sin pedirle identificación ni nada por el estilo. Quien podría haber imaginado que el tío quería robar.. ni siquiera cuando dijo que también se llevaba el dinero de la caja para coger el "autobús de vuelta a su casa..." Y tampoco seria tu culpa cuando….
Las palabras del pelirrojo fueron cortadas cuando su hermano Fred le tiro un cojín a la cara
-Esos fueron accidentes- Dijo cruzando los brazos sobre el pecho y poniendo un puchero digno de un niño de tres años.
-Pero ahora por TU culpa nadie de por aquí cerca nos da trabajo… - George se volvió hacía su madre con los ojos como platos e inundados en lagrimas, si… al mas puro estilo suichi de Gravitation. Pero Molli no por nada los había parido y no se dejaría engañar por aquella escenita ya tantas veces ensayada.
-Mira George, deja de hacerte el inocente, o quieres acaso que te recuerde la vez que sedujiste a la dueña del bar donde trabajasteis hace siete meses para que así no te mandara trabajar. Claro que cuando su marido apareció solo se te ocurrió decir que ella te había echado una imperdonable y te tenía bajo su control… Aun no me explico como ese hombre te creyó y no creo que quiera saber alguna vez que fue de la pobre mujer.
George bajo la mirada con las mejillas totalmente ruborizadas y moviendo las manos nerviosamente a sus costados.
-A partir de mañana os iréis de casa hasta que empiece el colegio y seréis vosotros los que os busquéis la vida. Más os vale que encontréis un trabajo y podáis conservarlo, si no… os moriréis de hambre.
Nadie dijo ni una palabra más, sabían que era inútil. Su madre era el ser mas cabezón que habían traído al mundo por lo que los dos hermanos se dirigieron hacía el cuarto que ambos compartían, que ahora resultaba ser uno de los rincones del pequeño comedor de la madriguera. Y no es que aquella vieja casa no tuviese una habitación para ellos, lo que ocurría es que como no... llevaban una semana castigados durmiendo allí.
-¿Que vamos a hacer Fred?- Pregunto su hermano mientras los dos se quitaban la ropa para acostarse en el suelo solo con la protección de una manta. George creía que su madre se había pasado con el castigo, en verdad ellos tampoco habían hecho algo tan malo como para estar una semana durmiendo en el suelo, pero por otra parte…
George se dio la vuelta mirando a su hermano, quien en aquel momento se quitaba la camisa y no se percataba de la triste mirada de su hermano que le recorría toda la piel que quedaba al descubierto. Un suspiro salio de los labios de George, que sin darse cuenta levanto una mano, en señal de aquellos sueños que guardaba en su interior y nunca se atrevería a mostrar a su hermano. Tocar aquella piel, algo tan deseado, tan hermoso y a la vez tan horrible.
Juraría que aun que fuese torturado, no lograrían sacarle desde cuando exactamente su hermano dejo de ser eso para pasar a ser la figura que aparecía en sus sueños atormentándole con caricias prohibidas que aun que su piel se moría por sentir, el sabía que eran inalcanzables.
-¿Te ocurre algo George?- Pregunto Fred, haciendo que su hermano saltara de la impresión para quitar corriendo su vista de encima de su hermano. Dándose la vuelta para que el otro no viera su sonrojo, George se dirigió a la cocina
-Nada, solo tengo hambre así que voy a ver que encuentro.
-No habrá nada de comer, ya sabes los momentos que estamos pasando.
-Si- Dijo George suspirando y volviendo al lado de su hermano rezando por que su cara no mostrara la vergüenza que sentía en aquel momento- No creo que esto se nos pueda olvidar fácilmente. Además mañana tendremos que irnos de casa y sinceramente… No tengo ni idea de cómo lograremos sobrevivir solos por ahí sin ningún trabajo ni nada de lo que vivir.
Fred se acerco a su hermano y le abrazo por la espalda como tantas veces había hecho de pequeño para consolar al más sensible de los dos gemelos, tan solo un gesto fraternal de hermanos, pero lo que el no comprendía era la lucha interior que en aquel momento libraba su hermano por no lanzarse a sus brazos y besarle con toda la pasión y cariño que guardaba para él.
-No te preocupes más. Lo lograremos… ¿O es que ya no recuerdas de todas las que hemos salido? Cada vez que nos pillaban en el colegio en alguna gamberrada, cuando robábamos en la tienda de golosinas que había junto a la taberna de Tom y nos terminaron pillando. Hemos pasado por mucho junto George y esto no será diferente, lo lograremos.
Los brazos de Fred seguían rodeando el torso de su hermano, este sentía un agradable calor salir del cuerpo de Fred y casi por inercia se vio a si mismo recostando su espalda en el pecho de su hermano.
-Tienes razón, sea como sea, saldremos adelante.
Después de calmarse algo, George se soltó del abrazo de su hermano y se metió en la improvisada cama con una sonrisa que mas bien parecía entupida en aquella situación, pero que le podía hacer si el solo hecho de ser abrazado por su hermano le hacía que todos sus miedos desaparecieran como si nunca hubiesen existido.
Fred se acostó en la cama muy cerca de su hermano y con un suspiro que a cualquiera le hubiese parecido pura felicidad, se abrazo a su hermano.
((((((A LA MAÑANA SIGUIENTE)))))))
Ron bajo al comedor a despertar a sus hermanos, su madre, al parecer incapaz de echarlos ella misma, le había dado a el la "desagradable" tarea. Pero la imagen con la que se encontró le dejo clavado en el suelo a tan solo un metro de los gemelos. Estos estaban tumbados y durmiendo, si… Hasta ahí cualquier persona encontraría la escena normal. Lo que no era normal es que los dos estuviesen de cara, fred sujetaba a su hermano con un abrazo que Ron juraría podría haber ahogado a George por el pecho mientras que este tenia la cabeza en el cuello de su hermano. Sus cuerpos estaban tan pegados que parecían una sola persona y en definitiva había algo ahí que no debía ser.
Más que hermanos parecían dos amantes protegiéndose. Sin embargo Ron sacudió la cabeza ante tales pensamientos y sin más miramientos se acerco a zarandear a sus dos hermanos.
- Arriba pequeños y vagos parásitos- Dijo alegremente y viendo con satisfacción como sus hermanos abrían los ojos y le miraban con malas pulgas.
-Piérdete mocoso- Dijo Fred a la vez que se separaba de su gemelo y se levantaba desperezándose cual largo era.
-Vaya… que animado te veo hermano. ¿Es que acaso no recuerdas que día es hoy?
-Día… ¿Qué pasa con este día?- Pregunto aun algo adormilado
-Fácil hermano, hoy por fin os pierdo de vista a los dos por un mes- Ron no pudo mas que reír al ver las diferentes expresiones que cruzaban por el rostro de su expresivo hermano, desde la sorpresa a algo muy cercano al miedo. No es que disfrutara del sufrimiento de sus hermanos, Dios sabía que los quería como a nadie a aquellos dos. Pero sinceramente el castigo que su madre les había puesto les serviría para madurar algo.
-¿Qué demonios pasa?- Dijo el otro gemelo aun desde el suelo con su malhumor matutino- ¿Es que acaso no sabéis que no se debe molestar a la gente que esta descansando?
-¿Descansar? Pero si tu no has hecho nada que te pueda cansar desde hace siglos…- Ron se acerco a su hermano tras esas palabras y le abrazo, había pensado que el verles partir le alegraría, después de todo se libraría de sus tonterías por un mes. Pero la verdad es que los iba a echar de menos a los dos.- Espero que estéis bien y encontréis trabajo. De todos modos si no lo hacéis siempre podéis avisarme, ya me las apañare para ayudaros sin que mama se entere.
Los dos gemelos terminaron de vestirse y tras despedirse de Ron con abrazos y alguna que otra lagrima por parte de algún que otro pelirrojo, los dos partieron rumbo al pueblo más cercano, el cual se encontraba a 20 kilómetros.
Llevaban tres horas andando cuando Fred de pronto se sentó en medio del camino de tierra y puso su típica expresión de niño desdichado.
-Estoy cansado, hambriento y seguro de que habré adelgazado mas de lo que lo he hecho en tres meses con la caminata que me e dado. Estoy cansado.- George se acerco a su hermano y cogiéndole de una de sus manos empezó a tirar de el
-Vamos levántate. No podemos quedarnos aquí parados por mucho tiempo o nos terminara por dar una insolación.- Siguió tirando de su hermano, pero fue en vano. Aun que los dos fueran gemelos, tenia que reconocer que su hermano era más fuerte que el, sus músculos estaban más marcados que los propios y aun que a simple vista no se notara George cuando se desnudaba daba la impresión de una fragilidad nada típica en los chicos de su edad.
-Pero es que…
-Pero nada- Dijo George empezando a enfadarse, se supone que era él mismo el que debía quejarse como el hermano mas débil que era… - O te levantas ahora mismo o me voy y te dejo aquí solo.
-No serías capaz- Le dijo el otro con una mirada burlona que encolerizo a su hermano. George soltó completamente al otro gemelo y sin decir nada más empezó a andar por aquel camino que a algún maldito lado les tenía que llevar.
Fred al ver que su hermano se iba sin el dejo inmediatamente su rabieta y corrió para ponerse a la par del otro. La verdad es que últimamente la actitud de su hermano le extrañaba. No es que fuera distante o frío con él, simplemente algo entre ellos había cambiado y Fred no podría la mano al fuego por saber lo que era.
Sin embargo por mucho que las cosas cambiaran y se torcieran George siempre seguiría siendo George, alguien a quien siempre había apreciado y querido por encima de cualquier otra persona y que con solo verle le entraban ganas de protegerlo de cualquier cosa que le hiriera.
De pronto algo llamo la atención de Fred, a la izquierda del camino se veía una pequeña ramificación de este y detrás de los espesos árboles se podía ver el humo de una chimenea.
-George ven aquí un momento- Ante la seriedad de su hermano George se giro a mirarlo intrigado y cuando su mirada siguió a la de su hermano entendió la razón.
-Vaya… Siempre has tenido buena vista para todo, mira que ver ese pequeño camino…
-Hay una casa, podemos ir a ver si nos cambian algo de comida por dinero. Tenemos que conseguir comida lo antes posible o nos terminaremos muriendo de hambre en este maldito camino.
George pensó por un momento en las posibilidades que tenían y llego a la conclusión de que Fred tenía razón. Después de todo si el camino se seguía alargando sin ningún lado donde comprar comida, ellos morirían de hambre. Pero aquello le daba mala espina. ¿Qué hacia una casa en medio de aquella nada y tan escondida?
Los dos siguieron el camino, que les condució entre aquellos frondosos árboles y cuando por fin llegaron al claro donde estaba la casa los dos se quedaron de piedra, delante de ellos tenían una casa completamente hecha de dinero. Las paredes estaban completamente recubiertas de monedas.
Esta autora sabe perfectamente que el día que alguien andando vaya y se encuentre una casa será el día que empiece a llover oro. Pero como esto es un cuento y una casa de chocolate es tan improbable de encontrar como una de dinero, tomare la libertad de escribir algo tan estupido.
Volviendo a la historia podemos ver como los dos chicos miraban con ojos redondos e inmensos de la incredulidad aquella visión. Fred se fue acercando poco a poco a la casa, como si en cualquier momento fuera a desaparecer y cuando estuvo a menos de un brazo de ella levanto la mano para tomar una de las monedas.
-Es real- Susurro, pero esto fue oído por su hermano que una vez recupero la cordura dijo:
-Deben ser falsas, esto no es posible, deben ser falsas.- George se acerco a la casa y tomando otra moneda se la llevo a la boca para morderla, no sabía si aquello serviría de mucho para saber si eran o no de verdad, pero lo había visto hacer en películas y si eran duras siempre eran de verdad.- Es de verdad- Dijo cuando sintió que la moneda no se partía por mucho que la mordiera, su incredulidad marcaba su cara.
-Cojamos un puñado, no parece haber nadie cerca- Dijo Fred mientras se llenaba los bolsillos con monedas de oro, su hermano le miro algo indeciso, pero tras ver que nadie aparecía pronto se unió al otro en la tarea de despojar a la casa de las monedas. Sin embargo una voz aguda y más conocida de lo que esperaban hizo que sus corazones casi salieran de sus pechos.
-¿Qué creen que están haciendo?- Dijo la voz y cuando los hermanos se dieron la vuelta sus sospechas fueron confirmadas, después de todo habían estado escuchando a esa persona por demasiado años como para no reconocerla.
-¡Profesora McGonagall!- Exclamo Fred mientras veía incrédulo como iba vestida su "adusta maestra" y es que prácticamente lo único que tenia en común aquella mujer con su profesora eran aquellos ojos felinos que la caracterizaban.
Los dos gemelos vieron incrédulos el vestido ajustado y rojo que apenas cubría el cuerpo de la profesora, no es que fuera un cuerpo bonito, pero para la edad que tenía la profesora se mantenía bastante bien. Su pelo lucia brillante y suelto sobre sus hombros y estaba maquillada como una… a los hermanos les dolió admitir esto de la jefa de su casa, pero es que en verdad parecía toda una zorra.
-Así que robando… Vaya muchachos no hubiera esperado menos de vosotros- Los dos chicos dieron un paso atrás al ver la expresión calculadora y cruel en la cara de su maestra- Pero habrá que castigarlos por lo que hicieron… Veamos a ver que se me ocurre.
-Espere¿Cómo que castigarnos? Le devolveremos el dinero y nos marcharemos de aquí- Dijo Fred en un intento de parecer valiente.
-De eso nada, vosotros robasteis y por ello… Trabajareis para mi hasta que empiece el instituto- Los dos chicos empezaron a protestar ante lo dicho por la profesora, pero tras un momento George se dio cuenta de algo
-Espera… ¿Nos pagarías?- Dijo ignorando la estupefacta mirada de su hermano- Vamos Fred, necesitamos trabajo así que no estamos en disposición de rechazar nada.
-Pues... tendréis comida y una cama para cada uno y las propinas que os den podéis quedárosla.
-Propinas.. ¿Es un bar o algo así?- Pregunto Fred, quien ya tenía experiencia en eso de los bares.
Ehhh.. Sip, mas o menos.- Ninguno de los dos reparo en la vacilación que había en la respuesta y pensando que de un bar se trataba, los chicos dijeron a su profesora que trabajarían allí. A continuación McGonagall apareció dos pergaminos que entrego a los gemelos.
-Firmad- Dijo dándoles una pluma- Fred la miro algo sorprendido pero tras un momento cogió la pluma y estampo la firma en el contrato mágico. A continuación George hizo lo mismo- Bien, esto me asegurara de que los dos cumplís vuestra palabra.
Tras eso los dos hermanos entraron con la profesora a aquella extraña casa, pero para su sorpresa lo único que allí había era una raída barra y alguna que otra mesa medio destruida. Ninguno dijo nada sobre el aspecto del lugar y momentos mas tarde la mujer les enseñaba los cuartos que tendrían.
-¿Por que separados? Nosotros podemos compartir cuarto perfectamente, después de todo es que lo hemos estado haciendo desde siempre- Dijo Fred sin reparar en el sonrojo que causaban sus palabras en su hermano quien solo atinó a mirar al suelo. Pero la respuesta de la profesora llamo toda su atención
-No, cada uno tendrá su dependencia personal, pero para veáis que soy comprensiva os daré habitaciones continuas.
-Pero es que…- Intento protestar Fred, pero fue interrumpido por una fulminante mirada de parte de la mujer que le hizo callar al instante.
Después de que McGonagall les dijera que a las diez empezarían con el trabajo y que bajasen vestidos con algo de la ropa del armario, esta les dejo solos.
-Esto es demasiado raro- Dijo George mientras se acercaba a mirar dentro del armario y cuando lo hizo deseo haberse quedado en la maldita cama aquella mañana.- Pero que demonios se cree esa mujer- Dijo mientras sacaba uno de los trajes que se encontraban en las perchas. Este consistía en un chaleco negro descuero cerrado hasta mitad del pecho y acompañado por unos pantalones también de cuero cortos. Muy cortos.
-Vaya... Tal vez esto sea un club. Pero vamos a estar detrás de una barra, tampoco creo que se nos vea mucho.- Dijo inocentemente el pelirrojo, pero con ello logro serenar a su hermano, que tras un rato se fue de nuevo a su cuarto a ducharse. Aquel día paso relativamente corto, los chicos comieron en sus cuartos abundante comida, después ambos estuvieron en la habitación de Fred con una baraja de cartas mágicas pasando el tiempo, hasta que llegaron las nueve de la noche y con ello cada uno se fue a preparase para el trabajo.
((((((21:55, SOLO 5 MINUTOS PARA BAJAR Y EMPEZAR SU TRABAJO…)))))))
Los dos chicos salieron de su cuarto rumbo al de su gemelo a la vez y ambos con la cara tan roja como un tomate y con la mirada baja, por ello ninguno fue capaz de ver al otro y evitar así el chico que los hizo caer al suelo a los dos.
-Pero que…- Empezó Fred, pero todas sus palabras murieron en su garganta cuando al levantar la vista vio a su hermano, este vestía con un traje negro que tenia una camisa de tirantes y muy corta que dejaba ver mas arriba del ombligo y unos pantalones de cuero también negros que casi no le tapaban ni el trasero y que se le ajustaban perfectamente. El mismo iba muy parecido. Con el traje negro que había sacado su hermano antes del armario, solo que el de George llevaba una cadena plateada en la cintura que colgaba mas por el lado izquierdo.
El pelo de George, el cual era algo largo, por debajo de las orejas, caía en suaves ondas remarcando así su cara. Fred llevaba el pelo algo mas corto que su hermano, aun que mas bien poco. Muy poca gente podría diferenciarlos así.
-Vaya… ¿Y así me veo yo? Seguro que esta noche triunfo- Dijo Fred haciendo que su hermano casi se muriera de un infarto.- Pero bajemos, seguro que esa vieja nos espera para servir en este bar ruinoso.
Los dos se pusieron en camino bajando las escaleras que conducían al piso por donde habían entrado, pero al llegar allí los dos se pararon y miraron sin poder creer lo que veían a su alrededor. El que antes había sido un bar en penosas condiciones ahora se veía inmenso, una barra con luces rojas se encontraba a la izquierda y mediría unos 15 metros de largo, había una pista de baile en el centro del salón y lo que mas llamo la atención de George fue una pista que era también para bailar pero que se encontraba en una plataforma lo bastante alta como para que el resto del local la viera. Era bastante grande pero lo extraño es que en medio había una barra como las que se podían ver en los bailes de bares nocturnos muy poco decentes.
De pronto el silencio fue roto por el sonido de una canción que ninguno de los gemelos había oído nunca pero que invitaba a bailar educiendo con su melodía.
-Por fin bajáis- Les sobresaltó la voz de su profesora, al mirar en la dirección de donde provenía la voz, los dos vieron como los ojos de la mujer, llenos de lujuria, les recorrían de arriba abajo.- Muy bien… Esto será interesante, nunca e tenido a gemelos por aquí. Bueno, hoy os toca la barra, solo tenéis que servir y tenerlo muy presente. Si alguien se sobrepasa podéis defenderos como queráis. Pero mañana ya no tendréis tanta suerte.
Los dos miraron incrédulos como la mujer se alejaba perdiéndose en una de las puertas que rodeaban el local y sin saber bien que hacer, ambos se dirigieron a la barra. De pronto una voz les sobresalto, era como si proviniera de un altavoz o algo parecido y decía: "Dos minutos para apertura de puertas"
-Métete ahí Fred- Le dijo el pelirrojo a su hermano mientras el mismo lo hacía, una vez dentro vieron que había todo tipo de botellas de variados colores por todas partes.- ¿Como se supone que vamos a saber es cada botella?
-Mira, están ordenadas por orden alfabético, solo tienes que fijarte bien en el nombre no vayas a cagarla con alguna combinación. Recuerda que primero tienes que echar la bebida alcohólica y después lo que te pidan.
-¿Y tu como demonios lo sabes?
-Recuerda que trabaje en un bar, se como servir y te aseguro que pronto le pillaras el tranquillo- Fred iba a decir algo mas pero de pronto las puertas del local se abrieron y por ella empezó a pasar gente. George sintió como el cuerpo se le congelaba al ver que no paraban de entrar. ¿Es que acaso cabría tanta gente en aquel lugar? Los primeros clientes se fueron acercando a la barra y empezaron a pedir todo tipo de bebidas. Fred parecía moverse en s salsa, pero George varias veces tubo que preguntar a su hermano sobre alguna que otra bebida. Una hora mas tarde la música ceso y la voz que había anunciado la apertura de las puertas volvió a sonar.
- "Empieza el primer baile con Ángel y Andrew"- George se pregunto que estaría pasando pero pronto aquello fue respondido. Dos chicos muy bellos salieron a la plataforma y cuando empezó a sonar la música ambos empezaron un baile que de solo verlo hacia que te excitaras. George no podía apartar la mirada de los dos chicos, uno era rubio claro, los ojos aun que no eran visibles desde tan lejos, parecían ser muy claros y tenia un cuerpo que aun que era pequeño, estaba demasiado bien proporcionado. El otro era moreno y llevaba el pelo bastante corto, su piel olivácea relucía con las luces y en contraste con su compañero de baile, el era alto y con unos músculos bien marcados.
-Vaya hermanito, no sabía que tus gustos fueran hacía esa dirección- Dijo Fred haciendo que su gemelo pegara un brinco por la sorpresa. George se dio la vuelta a mirar a su hermano y como tantas veces le pasaba, simplemente no fue capaz de quitarle la vista a aquellos ojos iguales a los suyos y la vez tan diferentes.- ¿Estas bien? Era una broma, aun que si te gustaran los hombres sabes que a mi no me importaría.
Esas palabras hicieron que el corazón de su hermano se encogiera de dolor, y antes de ponerse a llorar frente a el, George salto la barra dispuesto a ir a los servicios ante la atónita mirada de Fred.
-Espera!- Grito Fred dispuesto a seguir a su gemelo, pero algo paso, tan rápido que no se hubiese podido evitar de ninguna manera. En un momento George se dirigía al servicio totalmente visible aun para Fred y al siguiente un tío alto y moreno le cogió pegándole a su cuerpo y agarrándole las muñecas y para asombro de los dos hermanos instantes después su boca bajaba para capturar la del pelirrojo.- ¡Pero que demonios..!
Fred salió también de la barra dispuesto a ir y salvar a su hermano de ese pervertido, pero antes de llegar allí otra persona ya lo había hecho
-Suéltale- Dijo una voz dulce- El no es esa clase de servicio, por lo menos por hoy.
Tres pares de ojos se fijaron en la persona que había llegado y George se dio cuenta de que era el chico rubio que antes había estado bailando en la plataforma.
-¿Qué dices? Mírale como va vestido, es uno de vosotros- Dijo el hombre moreno aun sin soltar a George.
-Maldito carbón- Se escucho de pronto la voz de Fred, que acercándose a los otros tres, agarro a su hermano por los brazos para soltarle del agarre de aquel pervertido.
-Vaya... Ahora los venden por pares- El hombre miro lujuriosamente a Fred hasta que sintió como una varita le apuntaba a la cabeza, era el chico rubio.
-Suéltale, solo esta de camarero hoy, ya tendrás otras oportunidades- El hombre miro incrédulo como la voz de aquella persona había sonado fría y sin ningún rastro de sentimiento alguno. George aprovecho el momento de desconcierto para soltarse y alejarse de aquel hombre.- Ahora abandone el local.
-¿Estas loco? E pagado por la entrada
-No se lo voy a repetir, abandone el local o tendrá problemas con mi varita, otro día podrás venir, pero por hoy ya causaste suficientes problemas.
Los dos gemelos vieron algo sorprendidos como el hombre miraba con algo de temor la varita del rubio para después salir de allí refunfuñando.
-Gracias- Dijo George acercándose al rubio con una hermosa sonrisa.
-No pasa nada. Pero deberías llevar tu varita por si esto vuelve a ocurrir- El chico paseo sus ojos turquesas por el cuerpo de George- Y seguro que ocurrirá. Me llamo Andrew y soy vuestro compañero.
-Yo soy George y este de aquí es Fred- Tres estrechar las manos los chicos se dirigieron de nuevo a la barra.
-Menos mal que la jefa me mando aquí para hablar con vosotros, si no... a saber donde estarías ahora con ese tipo- El rubio se sirvió una bebida de color rojizo y volviéndose hacía Fred le dijo- ¿Por cuánto vais a trabajar aquí george?
-Ohh… Lo siento, es que sois casi iguales, quitando la casi apenas visible diferencia de pelo…- Un adorable sonrojo cubrió las mejillas del chico y George se vio incapaz de apartar la mirada de el con aspecto de estar viendo algo exótico y maravilloso sin percatarse si quiera de que la mirada de su hermano estaba clavada en el con una intensidad extraña en Fred.- Bueno la cosa es que me han dejado la tarea de informaros en que consistirá vuestro trabajo a partir de unos días, no es agradable el ser yo quien os lo diga, pero son ordenes de ella.
-Espera…- Le interrumpió Fred con el ceño fruncido- ¿McGonagall es la jefa de esto? – Dijo sin poder creérselo aun.
-Sí, pero tranquilos, aun que es severa pocas veces la vemos. Bueno como iba diciendo seguro que ya habéis notado que esto es un club para hombres y de hombres. Vosotros tendréis que bailar, para ello yo y Ángel os enseñaremos en caso de que no sepáis como.- Fred y George abrieron los ojos horrorizados ante la noticia, pero Andrew siguió hablando como si nada- Y esto… Emmm, como habréis visto este club… bueno…- Ante la vacilación del chico los dos hermanos le miraron una más asustados.- Es una casa de citas, si ellos piden llevaros a la cama… bueno tendréis que hacerlo.
Ninguno de los gemelos fue capaz de articular palabra. Aquello no podía estar pasando, sin embargo Fred consiguió articular unas palabras
-Eso es.. imposible- Andrew les miro apenado, el sabía lo que era saber que tendrías que vender tu cuerpo,pero lo mejor para ello sería que pronto se acostumbraran a su nueva realidad.- No lo permitiré, hoy mismo nos iremos de aquí Y dicho esto cogió la mano de su hermano dispuesto a correr fuera de aquel horrible lugar, sin embargo las siguientes palabras de Andrew le pararon en seco.
-No es tan fácil… Habéis firmado el contrato ¿Verdad? Eso no os permite abandonar la casa. Más de uno ha intentado salir de aquí, pero es imposible.
-Pero nosotros…- Fred intentaba convencerse a si mismo de que aquello era alguna broma cruel y George aun no podía pronunciar palabra alguna y solo seguía de la mano de su hermano con expresión de poker.
-¿Sois vírgenes?- Pregunto el rubio haciendo que los dos reaccionaran y se pusieran del color de sus pelos.
-Yo con chicos si, nunca… nunca e estado con un chico- Dijo George con la mirada clavada en algún punto invisible de la pared que tenía a su lado y totalmente colorado.
-Yo igual que el.. Un momento, tu te has acostado con una tía? Y por que no me lo has dicho nunca! Yo pensaba que lo mas cerca que habías estado fue con la mujer aquella del trabajo, pero que nunca lo habías llegado a hacer- Fred vio como las mejillas de su gemelo tomaban aun mas color y por alguna extraña razón aquello no le gusto nada.
-Bueno eso ayudara, por lo menos lo básico lo sabéis, de todos modos al igual que vamos a dar clases de baile, daremos clase de seducción y sobre el acto sexual entre hombres. No podéis subir a vuestros cuartos con alguien sin saber si quiera que hacer…
Los dos chicos se dispusieron a discutir aquello con el rubio pero este solo se despidió de ellos y desapareció detrás de la barra.
-No podemos hacer esto, es demasiado- Le dijo George a su hermano
-Lo se, pero veremos que podemos hacer, siempre terminamos librándonos de lo que nos molesta- George intento creer las palabras de su hermano pero el hecho de que este mismo tuviera aquella expresión de duda no lo ponía fácil.
George se paso las siguientes tres horas pensando en lo que pasaría a continuación, se convertirían en putas y encima tendrían que dar clase de baile y seducción. Pero lo más extraño de todo era que lo que más le molestaba era el hecho de pensar en su hermano vendiendo su cuerpo a otros hombres. Aquello iba a ser todo un caos.
Aquella noche George le dijo a su hermano que dormiría en su propio cuarto y solo, habían pasado demasiadas cosas y necesitaba privacidad. Fred le miro con el ceño fruncido y a regañadientes Acepto. Esa noche ninguno de los dos pudo dormir demasiado y a la mañana siguiente a las siete en punto unos golpes en la puerta despertaron a los gemelos.
-¿Quién esta llamando a estas horas?- Decía Fred mientras abría su puerta, allí estaba el chico que la noche pasada había bailado con Andrew que solo le dijo:
-Dentro de cinco minutos en la habitación 10 y tras esto se marcho de allí. George recivió el mismo mensaje por parte de Andrew y asi los dos gemelos a los 5 minutos se dirigían al lugar citado.
-Esto no me gusta nada- Iba diciendo Fred por el camino, pero cuando llegaron a la habitación 10 la puerta estaba abierta, su hermano la abrió y momentos después se podía escuchar el grito de Fred por todo el local- - ¡Pero que demonios es esto!
En la habitación había un gran cama con sabanas negras de seda, un armario de cristales que ocupaba toda una pared de aquel cuarto y un diván que parecía bastante cómodo. Pero lo que mas les llamo la atención fue que los dos chicos que les esperaban dentro del cuarto estaban semidesnudos y tumbados en la cama muy cerca el uno del otro.
-Bueno chicos- Dijo Andrew, yo pensaba empezar por el baile, pero por ordenes de la jefa, hoy nos dedicaremos al arte de seducir y lo básico del sexo entre hombres.
Nadie dijo nada por un buen rato hasta que los dos gemelos terminaron entrando en la habitación con la cabeza gacha y un muy mal presentimiento.
Bueno aquí va mi historia sobre Hansel y Gretel, que como habéis podido ver no tiene casi relación con el cuento… Que se le va a hacer… Pensaba hacerla de un solo capitulo pero esta historia esta resultando inmensa por lo tanto la continuare si a vosotros os gusta. Así que si queréis más dejarme reviews Si os parece muy empalagoso o tenéis alguna queja también me gustaría que me lo dijerais.
