C A T A R S I S
Año 787, Calendario del Dragón.
¿Por qué me esta pasando esto?
No lo se, quizás es la edad, pero, no me siento tan vieja como para empezar a sentir nostalgia de esa vida que ya se fue. Pensé que para ello faltaban años, cuando estuviera tan anciana que no tuviera otra cosa que hacer mas que recordar, como lo hacen todos aquellos que saben que su vida pronto llegará a su fin.
¿Será algún mal presagio?
No, no claro que no, estoy imaginando de más. Mi hijo menor tiene razón al decir que me preocupo demasiado por tonterías.
Miro al espejo, a pesar de todo lo que me ha tocado vivir, mi cabello sigue siendo tan negro como antaño, mis manos un poco maltratadas no tiene arrugas, y en mi cara, bueno en mi cara solo unas cuantas, pero no muchas. Aunque no me gustan.
¡Ah mis recuerdos!, son tantos y tan hermosos, como tristes y llenos de dolor. Dicen que recordar es volver a vivir, mas no todos mis recuerdos me gustan. Vienen de repente, en el momento menos esperado y no los puedo alejar de mi mente. Suspiro al pensar en todo las cosas que han sucedido, son tan irreales que no puedo creerlo, todos mis recuerdos me parecen repentinamente tan lejanos, como si ya no fueran míos. Pero, los latidos rápidos de mi corazón me afirman con total convicción que todo eso me pertenece.
Todo...
Recuerdo cuando conocí por primera vez a mi esposo, la emoción tan intensa que sin saberlo el detonó en mi corazón de niña con su sola presencia; el extraño pacto que le hice jurar a expensas de él y que me mantuvo a su espera durante largo tiempo, pensarlo me hace sonreír en lo ridículo y en lo extrañamente increíble que fue, cuando el supo el alcance de tal juramento.
Pero fue hombre de palabra, cumplió, aunque no sintiera lo mismo que yo, ni supiera en verdad que era amar a una mujer. No me importó, aun cuando saberlo fue un golpe que creí no soportar, yo no me iba a rendir, sabia que lo amaba y que lo único que necesitaba era ser paciente y darle todo mi amor, y al final, lo logré.
Vaya que si lo hice todo alrevés, empezamos el noviazgo en nuestro matrimonio y fui yo quien tuvo que conquistarlo. Río quedamente y muevo la cabeza, ahora si que me parece ridículo.
Pero en esos tiempos era joven e idealista, demasiado ingenua para entender el alcance de mi enorme empresa.
Volteo hacia la ventana de la cocina suspirando de nuevo, es tan maravilloso ver Paozu Yama después de una lluvia nocturna, todo parece nuevo, mas colorido y limpio que antes; a mis espaldas se oyen pasos, conversaciones sueltas y risas; pero es su voz la que hace a mi corazón saltar de alegría, su voz, escuchándola en casa como siempre añore.
Como siempre, pero para ello tuve que pasar lo indecible. ¡Malditos!, y de golpe parto la tabla de picar con el cuchillo.
Tuve que vivir tres espantosas crisis en el planeta, sufrir enemigos poderosos listos a aniquilar a mi familia y al mundo, soportar las muertes, los abandonos y el llanto. Todo aquello que se interpuso entre nosotros, entre mis hijos y él. Como detesté esos momentos, a esos seres que sin compasión separaban a mi familia, y mas que nada odié las peleas.
Las odié desde el instante en que aquella batalla, hace tantos años, entre mi esposo y Piccoro inició, tanto dolor lastimando mi corazón al ver lo que mas quería sufrir frente a mis ojos, sin poder hacer nada mas que rezar y esperar; no, no seria capaz de soportarlo una vez mas, no mas.
Ya lo he soportado suficiente y no quiero volver a sentir tal angustia jamás.
Ese solo recuerdo, me afecta mas que ningún otro y mi mano aprieta el mango del cuchillo que sostengo, hasta casi romperlo. Casi, de no ser por su mano, mas grande que la mía, sus dedos anchos y mas largos, que me obligan a dejar el cuchillo en la mesa, entrelazándose con mis dedos, mientras siento su cuerpo detrás casi pegado al mío.
- Chichi... - murmura y volteó mi rostro para encontrarme con sus preocupados ojos negros que me piden una respuesta, lo he vuelto ha hacer y yo que me había propuesto no volverles a causar angustia.
- Nada, no es nada Goku - y sonrío débilmente.
- Pero tus ojos siguen tristes - responde y bajo la vista, 'el pasado, pasado es y el presente es lo que cuenta', pienso para mí, no puedo vivir en ese pasado que ya se ha ido, o sino arruinaré este maravilloso presente que tanto soñé tener.
- Lo siento - y me abrazo a él con todas mis fuerzas, sintiendo como el rodea mi talle con sus brazos. Soy tan feliz de tenerlo de vuelta otra vez.
- Mamá, ¿ya está la co... ? - los dos volteamos a la vez, Goten en la puerta observa apenado. - Lo...lo siento - y coloca una mano detrás de su cabeza.
- Oye Goten vas... - y el recién llegado también se queda a media palabra cuando nos ve, aun abrazados.
Goku y yo nos separamos con un ligero rubor en las mejillas y sonrío a mis jóvenes guerreros, al parecer ya hambrientos y cansados de tanta espera.
- Ya, ya entendí el mensaje, ¿pusieron la mesa?
- ¡Si Chichi san! - se adelanta el pequeño con una gran sonrisa.
- Bien, en un momento serviré los platos, anden a lavarse las manos - ordeno a los tres y los hecho de la cocina.
Goku voltea antes de desaparecer por la puerta y me mira diciéndome un silencioso 'te quiero', antes de increpar a los chicos.
- ¡Vamos Goten, Uub, apúrense que ya tengo hambre!
"Uub"
Ese niño, el me lo quitó y el me lo regresó 3 años después de su partida en aquel Budokai. ¿Quién creería que ese dulce niño, es la reencarnación de aquel terrible demonio?
Solo oigo la madera crujir, seguido del sonoro golpe de la madera al caer, vaya, ahora tiro árboles con el pensamiento, lo cual me parece algo entre divertido y aburrido.
Meneo la cabeza resignado y me distraigo un instante observando las copas de los árboles, todo es tan tranquilo en Paozu Yama.
¿Quién diría que volvería tan pronto?, hasta a mi me resulta increíble, como si fuera un sueño, pero no lo es; estoy de vuelta, después de tan solo 3 años fuera. Cojo el enorme tronco y me lo echo al hombro, como quien se echa un fardo y emprendo el camino rumbo a mi casa, a la casa donde se supone debí haber permanecido toda mi vida.
Pero aquel encuentro con Bulma decidió otra cosa y cambió mi vida por completo, gracias a ella supe que había un mundo mas allá de las montañas y conocí a mis maravillosos amigos. Descubrí también que dentro de mi había un alma de aventurero sin remedio, que me hizo lanzarme a correr mundo y mas allá en busca de retos para superar mis límites, y desde ese día mi querida Paozu Yama se convirtió en un lugar de paso para alguien tan libre como yo.
Hasta hoy... porque aquí esta el único motivo para volver, la única persona en este mundo que se ha convertido en mi ancla y que me ha dado las mejores razones para extrañar mas que nunca una vida tranquila y estable a su lado, como alguna vez la añoré.
Si, recuerdo que ese sentimiento siempre me acompañó cuando niño, en todos mis viajes cuando no tenía mucho que hacer, sentía esa necesidad, quería volver a tener algo que tuve al principio de mi vida, pertenecer a un lugar y tener a alguien que me acompañara. Quería una familia.
Pero siempre me guardaba ese sentimiento, mis ansias de pelea y aventura se encargaban de apaciguarlo, pero el reencuentro con mi abuelo y aquella familia llena de hijos, que me dio hermanos por un rato y me hizo sentir totalmente niño; me recordaron con fuerza que yo ya no quería estar tan solo.
Creo que Kami Sama lo sabía, y creo que lo supo desde siempre, por eso pasaron todas esas cosas y ella acabo yendo a ese Torneo. Fue extraño, aunque ella dice que fue ridículo... y especial. Yo le había prometido algo que no entendía, pero acepté, había dado mi palabra y era mi amiga, no podía lastimar a mis amigos.
Y sin saberlo, ella cumplió aquel deseo que siempre guardé en lo mas hondo de mi corazón. Y mucho mas.
- Chichi...
Me enseñó tantas cosas y me hizo feliz, a pesar de lo difícil que fue todo al principio, cuando entendí que ella sentía algo por mí que yo tampoco podía comprender. Pero fue paciente y tenaz como pocos seres en este mundo, por eso la admiro, nunca había conocido aparte de Bulma, a otra persona con ese inquebrantable espíritu de lucha.
Eso fue lo que mas me gustó de ella. Y conocí ese sentimiento que va mas allá de la amistad.
No importa si los muchachos crean que estoy loco, pero hasta enojada me hizo feliz, solo bastaba ver sus ojos para entender el mensaje entre tantos gritos; tenia miedo, mucho miedo, no por el mundo, ni por los demás, no... era miedo por nosotros, por este deber que llevamos a cuestas. Por si acaso volveríamos o nos perdería para siempre.
Dice Bulma, que si yo pienso todo eso de Chichi, quiere decir que soy un hombre muy enamorado. Me llevo una mano a la cabeza, hace unas décadas no sabia siquiera que era una esposa.
Supongo que entre todas las cosas, fue eso lo que me trajo de vuelta, aquí con ella, para acompañarla hasta el final.
Ya han sido muchas aventuras y aunque me gusta correr mundo, también añoro otras cosas.
Por eso tomé este camino, me traje al pequeño Uub conmigo, dos pájaros de una pedrada, ¿por qué no lo pensé antes?, no se, quizás con 10 años de paz me dieron ganas de no romper la rutina; pero 3 años lejos de ella y de ellos ya no se me hicieron soportables.
Y aquí estoy, entrenándolo todavía, se que podré lograr mi sueño, lo haré un gran guerrero, se que lo haré, lo hice con Gohan y con el no será distinto. Ya es hora de que el futuro de la tierra no este solo en mi, también en los demás, no soy eterno, algún día partiré y se que lo haré peleando, pero que sea con la tranquilidad de que hay alguien que velará por este mundo.
Salgo al claro e involuntariamente me cubro los ojos al sentir los rayos del sol directo a mi cara, y poco a poco visualizo mi casa con ella en la puerta como siempre, esperándome, radiante y feliz.
He vuelto a casa y es para siempre.
El desayuno estuvo delicioso, de solo acordarme me dan ganas de regresar a la casa y pedirle a Chichi san otro poquito mas, pero se que después del entrenamiento me estará esperando una comida mucho mejor. Y ya llevamos un buen rato volando.
¡Volando!
Si me vieran mis amigos de la aldea; ¡volar es sensacional! y me adelanto a Goku San y Goten para hacer piruetas en el aire, me gusta la sensación de volar y el aire pegando en mi cara, los árboles y las casas se ven pequeños desde aquí pero la vista es genial.
- ¡Uub, no gastes muchas energías!
- ¡Lo siento Sensei!
Paro de dar de vueltas en el aire, hoy el entrenamiento va a ser mas duro, así que debo estar al cien por ciento. Volteo de nuevo hacia ellos, Goku Sensei sonríe como siempre y Goten vuela a su lado, con esa cara de resignación que luego se vuelve sonrisa.
Recuerdo muy bien el día en que lo conocí, había ido al Budokai para llevar dinero a casa y sentía mucho miedo, estaba solo por primera vez, ni papá ni mamá me habían acompañado por lo caro del viaje, así que ahí estaba, solo con mi primera gran responsabilidad en la vida y de pronto, apareció el. Iba ha ser mi oponente y según lo que sabia, era uno muy fuerte.
Y mi miedo creció cuando subí a la plataforma, de pronto recordé que yo era distinto, muy distinto al resto, desde que tuve conciencia supe que mi fuerza no era algo normal. Podía romper piedras con mis manos y derribar arboles con un dedo, ni los guerreros mas fuertes de mi aldea eran rivales para mí. Y Goku san, había ido con su familia que lo apoyaba desde lejos, si se me pasaba la mano y lo lastimaba, me odiarían y yo no quería eso. Nunca lo he querido, mi poder siempre me dio miedo, miedo a lastimar a mi familia, o a alguien mas débil que yo.
Pero ese día supe que no estaba solo, porque descubrí que había alguien tan fuerte como yo, que era capaz de entenderme y guiarme. La pelea fue grandiosa, y Goku san una gran persona, a pesar de todas esas cosas que dijo de mi familia. Bueno, aunque luego se disculpó. Dijo todo eso para hacerme enojar y ver mi poder.
Hemos entrenado duro, y ya se como controlar mi fuerza para no herir a nadie, y ahora estoy aquí en su casa, para seguir lo que empezó conmigo, extraño un poco a mi familia, aunque apenas han sido 8 meses lejos, pero se que un día de estos los veré, Goku Sensei lo prometió y el nunca falta a sus promesas.
Además, es maravilloso estar aquí, ahora si me siento normal, porque su familia es tan fuerte como yo, y hasta tengo dos hermanos mayores que son geniales.
Goten es muy bromista y me divierto a lo grande cuando me lleva a la ciudad, su amigo Trunks es tan divertido como él; aunque no entiendo mucho eso de querer enseñarme a "ligar" chicas cuando sea grande; dicen cada cosa rara, pero suena emocionante. Y nunca deja de reír, aunque a veces me hace bromas, es un buen hermano mayor.
Aunque Gohan es distinto, es una persona alegre, pero mas tranquila, y es mi mejor amigo. A pesar de todas las cosas que tuvo que pasar, nunca deja de sonreír, como su papá. Pero lo mejor de todo es que entiende mi corazón, aun mejor que Goku Sensei. Es una lastima que no lo pueda ver tanto como quisiera, bueno, es un medico importante. Aun así, me ha enseñado que nuestro poder es una bendición y debemos sentirnos orgullosos de ser lo que somos; porque aunque sintamos miedo, nunca estaremos solos.
Lo aprecio mucho, aunque su hija me odie.
- ¡Vamos Uub en Guardia!
Oigo su voz firme y me saca de mis pensamientos, estoy entrenando asi que no debo distraerme. Me pongo en posición, los entrenamientos son siempre duros y debo estar muy pero muy atento a cualquier movimiento de mi maestro. Mis ojos se mueven en busca de una abertura en su defensa y al encontrarlo...
- ¡¡Hyaaaaaa!!
Cargo contra él y le lanzo rápidos puñetazos, pero es muy veloz y esquiva fácilmente todos mis golpes, ¡rayos! Esto es muy difícil, ataco con más fuerza y el me reprende, dice que no estoy peleando con todas mis fuerzas.
- ¡¡Vamos Uub tu puedes!!! -grita Goten
Si, yo puedo, me digo a mi mismo, me separo de él y hago explotar mi Ki, vuelvo al ataque y esta vez soy más veloz, el se da cuenta pero no se sorprende, solo me sonríe complacido y nuestra velocidad aumenta, el enciende su ki, lo que me indica que va ha pelear un poco mas en serio, no ceso mi ataque, y a cada momento mi velocidad se incrementa, me percato de que empieza a dificultársele detener mis golpes lo que me hace sonreír orgulloso de darle problemas a mi Sensei, pero el gusto me dura poco, con un movimiento me estrella un puñetazo en plena cara que me hace chocar contra unas rocas, ¡Auch! ¡Eso duele!.
Lo veo venir sobre mi, y me incorporo lo más rápido logrando esquivar su ataque, entonces ¡desaparece!! ... y me lanza una certera patada al estomago que me deja sin aire y voy a dar al suelo.
- ¡jajajajaja!, ¡eres muy lento!!
El señor Goku se detiene al oír esa voz tan conocida, aun adolorido volteo y los veo, suspendidos en el aire están ellos dos. Ella me mira con arrogancia y me siento como un tonto.
"Pan"
La nieta de Goku Sensei, tan solo 5 años menor que yo, pero ha su edad tiene un poder que hasta a mi me sorprende, nunca creí que hubiese otro niño tan fuerte como yo, y me alegra mucho mas, lastima que ella no piense lo mismo.
Desde que llegué me ha declarado la guerra y sigo sin entender, yo no quiero robarle a su abuelo, ¡para nada!, no se porque no lo entiende y sigue tratándome como a un ladrón. Goku Sensei la quiere como a nada y se siente tan orgulloso de ella, el siempre me lo dice.
Observo como Gohan san le reprende y obliga a pedirme disculpas, ¡ay no!, seguro que en la noche no me salvo, siempre es lo mismo, la regañan, según que por mi culpa y luego ¡pum!, me toca a mi ser castigado por ella.
- Anda hermano, que sea menos, cuenta que te trae por aquí - interviene Goten.
- Bueno, Pan quería ver a su abuelo e invitarlos a ver un eclipse total de sol en el Tenka, dentro de una semana.
- ¿El eclipse raro ese? - pregunto.
- Ese mismo Uub, toda la comunidad científica ira a verlo en la Capital del Este, pero nosotros tendremos asientos de primera fila.
- Suena bien, hace días que no tenemos un respiro, ¿qué dices papá? - pregunta Goten en un tono algo, suplicante.
- Mmmh... no se, todavía te falta mas entrenamiento has estado flojo y a ese paso Uub te dejara muy atrás.
- Oh, vamos papá. - se queja.
- Di que si abuelo, te divertirás, haremos un Pic Nic y la abuelita preparará un gran almuerzo para ti.
A Goku Sensei se le iluminan los ojos, vaya que si conoce a su abuelo.
- Iremos todos papá, tendré día libre y también irá Vegeta, así que después del Eclipse, bien podrían entrenar - remata Gohan san con una sonrisa triunfante, ese es el punto débil de su padre.
- ¡Perfecto, hace tiempo que no tengo una buena pelea con Vegeta! - exclama feliz.
Dicho y hecho, todos acabamos platicando, adiós entrenamiento, aunque Pan no deja de lanzarme miradas hostiles mientras se prende al brazo de su abuelo, bueno al menos Goten y Trunks irán, así que nada arruinará el día.
Solo se oyen mis pasos por todo el recinto, ningún alma. Me estiro un poco para desentumir mejor los músculos y subo las escaleras que me conducirán a la terraza. A sido un día bastante tranquilo para mi gusto, mas que todos los demás días de estos últimos 13 años. Y la rutina no es algo que me guste, al contrario, la detesto y ni siquiera ejercitarme en la Cámara a ayudado mucho, eso también ya es una rutina. Pero una que nunca dejaré.
Quizás habré dejado atrás mi estúpida obsesión de competir contra Kakarotto, pero no mi instinto guerrero que me pide estar alerta por si acaso algún enemigo tiene la grandiosa idea de hacernos una visita. Lo cual no me caería nada mal si he de ser sincero.
Al fin salgo a la terraza y soy enceguecido momentáneamente por la luz del sol. Es mediodía y los rayos cae con toda su fuerza, boto la toalla que llevo al cuello y acaba en el espaldar de una silla que yace cerca de ahí. Si, esto esta demasiado tranquilo y me recargo en el barandal distraídamente, no está caliente, Bulma nunca deja de cuidar hasta los detalles mas pequeños.
- Terrestres...
Son débiles, escandalosos, absortos en su propio mundo y hacen un ruido infernal por pequeñeces, como ese estúpido eclipse, ¿que mas da si se adelantó dos días o un año?; pero no, ellos tienen que poner al mundo de cabeza y armar un ruido infernal, ahora el dichoso asunto lo traigo bailando en la cabeza, por la fantástica idea de compartir mi vida con una terrícola que adora esas cosas, ¡científicos, bah!, y encima hace mas ruido que ese montón de payasos juntos.
Resoplo fastidiado y los veo caminar por la acera, o en esas latas inútiles que Bulma siempre me pide que use. A pesar de ser tan débiles, tengo que reconocer que son tenaces y bastante ingeniosos. Como ella, mi mujer.
Puedo sentir la sonrisa en mis labios a su recuerdo y alzo la vista a este cielo que me cobija, siempre me ha gustado ver el cielo, es tranquilo, inmenso y poderoso; y aquí en la Tierra, tiene el color de su cabello.
He cambiado sin duda alguna, 3 décadas no pasan en vano para nadie y yo no podía ser la excepción, aunque alguna vez creí que si. La mejor prueba esta en el Pandemónium que ha armado esa esposa de Kakarotto, ¡un día de campo con todos!. Y Bulma se le ha unido, arrastrándome con ella, para variar. Antaño hubiese bastado largarme hacia las montañas y aparecerme después del dichoso numerito, pero ahora... no.
Se que me quedaré, e iré, aunque siga sin acostumbrarme del todo, pero se que no me la pasaré tan mal.
En efecto, no soy el mismo de antes, no desde que llegué a este planeta donde todo mi mundo cambio. Ha sido reinventar mi vida y pasar por un proceso tan largo como doloroso, donde al final yo fui el vencedor. Ni siquiera Kakarotto me dio una batalla tan memorable como la que libre conmigo mismo. Una batalla donde la victoria no pudo saberme mas dulce, ni la recompensa pudo ser mas grande...
Ahora tengo un lugar aquí, un verdadero lugar en este universo y no necesite conquistar mas mundo que el de ella para obtenerlo.
Ahora te entiendo Kakarotto.
- Maldito Kakarotto.... maldito seas... amigo...
- ¿Qué murmuras Vegeta?
Volteo y la veo ahí parada, a unos cuantos pasos de mí, trae su overol puesto y al igual que sus guantes, esta sucio. Aun así, eso jamás le quita ese porte digno de reina.
- Nada - y me volteo a mirar al cielo.
Oigo sus pasos acercándose y pronto se recarga a mi lado. Mientras coloca una de sus manos desnudas sobre las mías.
- Es un bonito día, ¿no lo crees?
Yo gruño por respuesta.
- Vamos, no es tan malo, estoy segura de que te acabarás divirtiendo. Mira, te prometo que prepararé tus platillos favoritos. Además, no puedes negarle ese gusto a Bra
- Ni siquiera a ti - pienso.
Esta vez volteo a verla manteniendo la expresión seria de siempre, ella y mi hija son como dos gotas de agua, así que levanto la mano y acaricio su mejilla con mis dedos, sacándole una sonrisa.
- Venga, vamos, mamá ha cocinado esta vez y los chicos nos esperan en la mesa - dice mientras me jala al interior - ¡mañana tendremos un gran día!
- ¡Ja!, Espero que sea mejor que estos, la vida tan pacífica empieza a aburrirme y hace tiempo que no tengo una buena pelea.
Ella tan solo ríe.
- Calma cariño, Goku irá.
- Mas le vale, o seré yo quien lo tenga que llevar, aunque sea arrastrando.
En fin, es bueno estar aqui que en cualquier otro lugar... aun así, mientras la veo colgarse de mi brazo y sonreir feliz, siento de repente una extraña preocupación que me hace preguntarme...
... ¿por cuánto tiempo nos durará esto?
- ¡Yaaaaaaa, no lo aguanto!
Me dejo caer sobre mi cama, papá me ha regañado por su causa, yo no tengo la culpa de que sea tan tonto como para caer en una broma tan idiota como esa, debía estar atento, eso no son los reflejos de un guerrero. Pero tenia que ser él, cualquiera pudo haber esquivado ese cubo de agua, o hacerlo levitar con la mente o algo, pero no, el baboso se tenia que mojar todo. Hasta el abuelo me miró serio.
Y ahora estoy castigada.
No lo entiendo, ¿por qué el abuelito trajo a ese niño a la casa?, desde el día que llego con su sonrisa boba las cosas no son iguales aquí. Claro que no, mi abuelo parece haberse olvidado de mí, y todos en casa viven pendientes de él, como si fuera la gran cosa.
No lo quiero, ni lo voy a querer, ese niño alejó a mi abuelo de nosotros, de mí, y no fue justo. Yo lo quiero mas que ese niño y soy mas fuerte que él. ¿Por qué se regreso con él?, ¿Por qué no lo dejo en su casa?, Eso hubiera sido lo mejor y habríamos sido felices. Me habría entrenado todos los días y seguiríamos paseando por la tierra como antes.
Hasta a Bra le cae bien, a todos les cae bien, mi papá lo defiende mas a él que a mi, la abuela siempre le hace la comida que el quiere y el tío Goten cuando puede se lo lleva a pasear a la ciudad. ¡Hasta el tío Vegeta lo deja entrenar con él!; ¡¿Qué tiene él?!, Es tonto, es bobo, infantil, parece que se quemo y ¡esta feo!
- ¡Tonto, tonto, tonto! - y entierro mi cara en la almohada, el abuelo ya no entrena conmigo, ni juega, ni me hace caso como antes, y lo extraño mucho, el dice que me sigue queriendo como siempre pero ¡no es verdad!. Ahora ese niño ocupa mi lugar.
Estrujo la almohada con fuerza y varias plumas se salen, de seguro mamá se enojará. Pero ese niño, ese niño es una molestia y ¡lo odio, lo odio!. Mi padre dice que es malo odiar, que odiar solo hace triste a los demás y uno se lastima solo y comete tonterías. Pero, el me esta quitando algo que yo quiero, y yo no puedo permitir que me lo quiten.
- No, no quiero que me quiten a nadie, como en mis sueños donde todos mueren, no donde el abuelo y la abuela están tendidos en el pasto, donde Bra tiene el vestido roto, donde Trunks tiene los ojos abiertos y nublados, donde mi tío no ríe, donde mis papas flotan...
Me abrazo mas a mi almohada, no me gusta recordar eso, me da miedo y siento mariposas en el estomago, ese sueño no me gusta, nunca me ha gustado, siempre es el mismo, con ese hombre de ojos raros y esa mujer que siempre esta ahí. Y no puedo decirles, mi corazón dice que si lo hago pasará algo malo.
Eso me dijo ella, habla en un idioma que no conozco, pero que entiendo, se que es lo que dice: "El ya esta aquí"
Y cada vez que dice esas cosas el se aparece, siempre se aparece, se burla de mi, me habla en ese raro idioma y mata. Mi corazón late fuerte, muy fuerte. ¿Qué significa?. Siempre sueño eso, odio ese sueño, y tío Goten se burla, dice que veo muchas películas de monstruos. Pero esa pesadilla me da mas miedo que cualquiera, una guerrera como yo no debe tener miedo, pero ese sueño esta ahí, pronto va ha anochecer, tengo miedo de soñar eso.
"Ele ja esta aqui"
¡No, no el no esta aquí ni en ningún lado!. ¡Nada pasará esta noche, ni mañana, ni nunca!.
"Ele ja esta aqui"
Me levanto de un brinco, esa voz, la oí, acabo de oír su voz; volteó a todos lados, nada, solo mi escritorio y mi lampara naranja, mis muñecos de peluche y la ventana semiabierta. Me levantó y voy a ella, las cortinas ondean y afuera empieza a obscurecer. Hace frío, el aire es frío. Me asomo a la ventana, nada, el patio de la casa esta iluminado, no hay nadie afuera, papá quizás esta escribiendo, mamá fue a casa de la abuela.
Entonces lo veo, es Uub haciendo katas en el patio, tan tranquilo, el no tiene miedo. Y voltea a verme, al principio sorprendido... y luego ¿preocupado?.
Y entonces me enojo, y siento como mis mejillas se calientan, ¡me ha visto asustada!, y cierro la ventana con enojo.
- Niño baboso...
------------------------------------------------------------------------------------------------
Monologos de la Calaca: Al fin, primer capítulo terminado. Y siguen las dedicatorias, para 4 personas muy especiales:
A BANDA= mi Guru Sama, que ha aguantado con paciencia (o eso supongo) todas mis largas paranoias con respecto a este fic, sin llegar a nada ^^U... hasta ahora. Y por estar ahí cuando mas lo he necesitado.
A Shiaya, mi hermana online, por el simple y significativo hecho de creer en mi como escritora y en este proyecto de fic. Por sus ánimos para seguir adelante y la fortuna de habernos conocido. ¡Gracias hermana! ^___^
A Wagnar, querido amigo donde estés, solo te digo que te deseo lo mejor, que NUNCA te olvidaré; y como dice la frase de arriba "Nada es para siempre", hasta la despedida mas eterna, puede ser efímera.
A Raquel San, por darle una oportunidad a esta mi segunda historia por capítulos. Por ser amiga, gracias. Dedicado a ti, como un ¡felicidades por el primer año de "Only Z"!.
