CAPITULO II

D E . . . M A Ñ A N A




- ¡Nos vemos en la tarde!

El joven sayajin salió con paso apresurado, seguido de cerca por aquel chiquillo de piel obscura que mantenía una lucha sin cuartel con su pequeño saco.

- ¡Se cuidadoso y no conduzcas muy rapido! - argumentó Chichi saliendo detras de ellos.

El muchacho sonrió, moviendo la cabeza, no importaba si volaban a velocidades inauditas, superaban a dioses o salvaban universos, para su madre siempre seguirian siendo chicos normales. Y eso no podía ser mejor.

- Claro mamá, no te preocupes.

- Que tengan buen dia chicos - habló Goku acompañando a su esposa a la puerta - ¿estas listo Uub?

- Si Goku sensei - replicó el chiquillo con una sonrisa, mientras continuaba su lucha.

- Ay Uub.... - murmuró la mujer

Goten no pudo reprimir una sonrisa divertida por el pequeño espectáculo, sonrisa compartida por su padre que miraba entretenido las multiples maniobras del niño por acomodarse el saco y no soltar su pequeña mochila. Hasta que Chichi, al ver que nadie haría nada y que esa lucha no acabaría, se acercó al niño e hincandose le ayudó con el problematico saco.

- Deja la mochila en el suelo... muy bien, haber deja alisarlo de aqui... mmmh así... bien - murmuraba mientras terminaba de arreglar el cuello de su camisa - ¡listo!

- ¡Gracias Chichi san!

- No hay de que cariño - contestó con una sonrisa mientras le revolvía la extraña melena. - ¿recuerdas lo que platicamos anoche?

- ¡Si! - replicó pegando los brazos a los costados en posición de firmes como un soldado ante su capitan.

- Calma mamá ya se lo has dicho cientos de veces - reconvino el joven sintiendo un poco mas de impaciencia - Uub es un niño muy inteligente y sabrá controlarse.

- Lo se, lo se, pero nunca está de mas una recomendación - comentó la mujer - además recuerdo que tu tuviste que recibir cientos para comportarte en una escuela.

- ¡Mamá! - el joven se sonrojó provocando las carcajadas de su padre. - No es gracioso.

- Lo siento hijo, pero en serio que eso me parecía divertido. - argumentó el Saiya, defendiendose

- Si, como tú no tenias que presentarte ante el director para explicar las pequeñas "travesuras" de tu hijo - reclamó la mujer con su mejor mirada asesina, Goku tan solo tragó saliva.

- Je je je je.

- Bueno, bueno, tenemos que irnos, acto seguido lanzó una pequeña capsula y una nave compacta de color azul marino se materializó frente a ellos. - ¿Por qué no saldrán Videl y Pan?, se nos hace tarde. - y miró a su reloj, marcaba las 7:05 de la mañana.

El trio miró hacia la segunda casa, las luces estaban encendidas pero la puerta continuaba cerrada, el jardin lucia implecable con sus montones de flores ya abiertas y llenas de rocio, la pequeña puerta donde acababa el patio era la única que se encontraba abierta. Pero no había señales de vida.

- Gohan... - espetó el saiya mayor con un cierto dejo de tristeza, mirando la pequeña puerta abierta, cosa que no pasó desapercibido para el resto.

- Trabaja demasiado - secundó su mujer cruzandose de brazos y endureciendo levemente la mirada.

Los otros dos tan solo se miraron en silencio.




En la Casa Son - Satan...

- ¡Ya estoy lista mamá!

La joven mujer se volvió a ver a la pequeña que bajaba rapidamente por las escaleras, mientras cerraba su Laptop y echaba un ultimo vistazo a su atuendo.

- "Impecable" - se dijo a sí misma observando su traje de color verde obscuro que delineaba a la perfección la esbeltez de su figura, haciendo mas notables sus ojos de azul intenso.

- ¿Nos vamos?

- Eeeh, hija yo...

- ¿Papá ya se fue verdad? - comentó dandose la vuelta, sin ver a su madre y la expresión sombria de su mirada.

- Si, cielo, tenía que acabar unos asuntos en el 'Complejo' asi que salió muy temprano.

- Ah, no lo vi - contestó indiferente, escudriñando la casa, como asegurandose de que en verdad el no estaba. - Bueno, no importa, tio Goten espera - terminó, cogiendo su mochila y saliendo fuera. Dejando en el interior a una mujer rumiando la frase.

"...No, importa..."

Bajó la mirada, preguntandose si acaso no estaban sacrificando mas de lo debido en aras de sus sueños. Suspiró con cierto pesar y se dispuso a seguir a su niña.




- Ahí vienen.

- Ya era hora - suspiró Goten - tengo clase a las 8:20 y Gohan es bastante puntual, demasiado para mi gusto. A veces creo que no soportaré mas, aquella tipa me tiene harto.

- ¿Qué tipa? -inquirió el Saiya al ver el gesto de asco y desprecio pintado en el rostro moreno.

- Olvidalo papá, hablar de ella es demasiado para mis fuerzas. Lo unico que te diré, es que, seria preferible encarar a ese demonio asqueroso de Majin B... - el joven calló repentinamente llevandose las manos a la boca.

Se dio un golpe mental, ¿en qué estaba pensando?, ¡Uub estaba con ellos! Miro a su padre con un gesto culpable. Y vio al Saiya mayor apretar los labios y ver de soslayo a Uub, quien al parecer no se habia dado cuenta de nada, perdido en sus propias preocupaciones. Y una pequeña sensación de alivio invadió sus cuerpos.

- ¿Qué te pasa Uub? - cuestionó el Sayajin distrayendo al niño.

- Eeh, bueno... es que estoy algo nervioso Goku sensei, nunca he ido a una escuela tan grande como la de la capital del Este y bueno... ¿creen que me acepten?... usted sabe yo... - terminó el chico mirandolo intensamente.

Para Gokú no fue dificil leer lo ultimo que no se había atrevido a decir, "...no soy normal...", y como siempre hacía cuando sus amigos y su familia perdían la esperanza, coloco la mano en el hombro del chiquillo, dandole un ligero apreton para que sintiera su apoyo.

- Te aceptaran, lo sé, porque eres un niño muy bueno que quiere a los demás y estoy orgulloso de tí. - le contestó con esa firmeza tan propia del sayajin y esa sonrisa que solo sabía dar esperanza.

- Asi es, además nos tienes a nosotros - dijo Chichi uniéndose a su esposo y sonriendo de la misma manera.

Uub no pudo mas que sonreir, sintiendo como su corazón se llenaba de un calorcito que le empezaba a inundar, era como si una llamita de esperanza se hubiera encendido dentro de su cuerpo, una llamita que solo Goku y Chichi podían prender con sus palabras y sus sonrisas.

- ¡Gracias! - e inclinó la cabeza.

Mientras, un par de ojos obscuros lo observaban con rabia.




- Buenos dias, lamentamos llegar tan tarde, pero tenia cosas que acabar. - saludó Videl.

- ¡Hola abuelito! - Pan corrió hacia el hombre y se abrazó a el.

- Hola pequeña, buenos dias Videl chan. - contestó Goku pasando el brazo por el hombro de su pequeña y atrayendola hacia si.

- Esta bien Videl, no es la gran cosa y estamos a tiempo para que dejes a los chicos en la escuela. - sonrió el muchacho.

Mal punto, pensó ella al ver el rostro sonriente de Goten y bajó la cabeza, apenada. Aspiró profundamente encarando a todos los presentes, le dolía en el alma hacer eso pero desafortunadamente era una mujer en extremo ocupada; y no podía faltar a sus deberes.

- Lo siento, pero no podré. - respondió laconicamente

- ¡¿Qué?! - exclamaron Goten y Chichi al unísono.

Videl alzó los ojos al cielo, resignada. Era pelea segura. Y volteó en busca de un ligero apoyo, Uub miraba al suelo, su suegro tan solo la miraba entre triste y algo ¿molesto?, hasta que sus ojos se toparon con los de su hija, estos mostraban la mas honda de las decepciones y la vio repegarse a su abuelo. No pudo resistir esa visión por mucho tiempo y desvió la mirada.

- Miren... yo... lo siento, fue de ultima hora y...

- ¡¿Y crees que con eso lo remediaras todo?! - estalló la esposa de Goku, haciendo que todos retrocedieran al mismo tiempo.

- Calma Chichi, no esta...

- ¡Ya se que dirás Goku! - respondió acremente enfrentandose a su esposo y encarando a Videl de nuevo - ¡pero eso No es justo para ella!

- Lo se, lo siento y en serio me duele.

- Si te duele, no lo demuestras ¿sabes? - escupió atrayendo a la niña hacia si y protegiendola en sus brazos - Creí que ustedes no caerían en el mismo error, no puedo creer que Gohan lo este haciendo también ... pensé, creí que lo entendía.

Todos sabían aque se estaba refiriendo y Goku solo pudo bajar la vista oyendo aquella voz tan llena de dolor y sintiendo el suave tacto de su pequeña que aun le sostenía la mano. Las heridas apenas estaban cerrando, no podía esperar mas que eso, apenas llevaba 10 años en casa, años que esperaba fueran muchos para reponer todas sus ausencias. Aunque lo peor parecía haber pasado, las heridas de ella eran las mas profundas.

- No te sientas mal abuelito - susurró la niña observando el semblante triste de aquel hombre que tanto adoraba.

Sonrió una sonrisa triste a aquel rostro de marfil. Era dificil no sentirse mal, y sabía que Chichi no intentaba lastimarle, simplemente le era dificil controlarse si de defender a su familia se trataba.

- ¡Un hijo, es lo más importante!, ¡aquello por quien darlo todo, un hijo merece de nosotros todo el amor y la atención y no un maldito segundo lugar!!. - exclamó recalcando con fuerza sus últimas palabras. Rabia era lo que había en su voz.

Videl tan solo apretó el maletin que llevaba en la mano, esas palabras le habían llegado con tal fuerza que sintió como si alguien le hubiese echado un balde de agua fria para despertarla por completo

¿"El segundo lugar"?, ¿En serio eso le estaban dando a ella?

- ¡No es cierto!, ¡todo esto lo hacemos por ella, queremos lo mejor para nuestra hija! - se defendió desesperadamente, aun cuando sabía que llevaba todas las de perder, internamente sabía que eso no era cierto.

Y miró a la mujer que tenía enfrente. En esa mirada había coraje, su cuerpo menudo se erguía con una gran presencia y los brazos firmes y separados con la manos cerradas en puños, mostraban la imagen misma de la desición, aunque en su rostro las lagrimas quisieran escapar.

- ¡¿Sabes qué se siente ser la segunda en todo... Videl?, ¿sabes qué es vivir sabiendo que para esa persona que te importa tanto, tú, NO eres lo primero en su vida?... ¡No lo sabes!, ¡Gohan y tu padre te dieron siempre el primer lugar!... Y yo... creí que serias buena madre, pensé que a Gohan le había dado un buen ejemplo, ¡que él no lo haría! pero veo... que esa herencia que lleva en la sangre, es mas fuerte que yo. Siempre... siempre quieren superar sus límites.

Ya no pudo seguir mas, solo bajó la mirada y buscó la mano de su nieta. La niña, se aferró con fuerza a ella, mirando las lagrimas bajar por sus mejillas, todo su dolor concentrado en su rostro, ella era la única que la entendía.

- Abuelita... no llores - susurró con pena.

- Lo siento, pequeña, yo...

- No... perdon.. yo soy la que debe pedirlo.... - su voz era un susurro ahogado, Videl se frotaba el otro brazo, con la vista gacha, y los ojos llorosos - es verdad... solo que la idea de no ser una buena mamá, es... es tan... lo siento.

Goten se acercó a ella y dejó que se apoyara en él para llorar. Odiaba que esto se interpusiera en la felicidad de su familia, que su hermano y su cuñada estuviesen tan enfrascados en su propia lucha, que olvidaran a su propia hija, como su padre, pensó y frunció el ceño. Sabía de lo que hablaba su madre, el también conocía ese sentimiento, por eso era tan unido a ella, como Gohan y su padre entre ellos.

- Lo siento... Goten, en verdad.

- Yosh, Videl, lo entiendo, pero hagan algo, por favor, quiero a Pan, se que siente. - le murmuró al oido - quiero a mi familia feliz.

- Yo también.

Goku observó todo el cuadro, no le gustaba que Uub y Pan tuvieran que ver esas cosas tan tristes, los niños debían ser tan felices como él lo había sido, sin esas preocupaciones. Le dio un leve empujoncito a Pan y la niña entendió, corriendo hacia su madre.

- Mamá... -Goten le cedió el lugar a la niña - no llores, se que eres una buena mamá y que tu y papá me quieren mucho. - la consoló sonriendo suavemente, mientras la rodeaba con sus bracitos.

La mujer la rodeó con sus brazos, agradeciendole el gesto, sabía que era una niña de corazon puro como sus abuelos, y capaz de perdonarlo todo, miró la maletita a su lado y luego a su hija. La desición era demasiado sencilla. Y limpiando sus lágrimas.

- Bien, lo decidí, llevaré a los chicos a la escuela, no creo que unos cuantos minutos de atraso vayan a ser un gran problema - comentó sonriente, a la vez que los ojos de Pan se iluminaban.

- ¡¿De veras mamá?!

- ¡Claro que si cielo!

- ¡¡Yupiii!!

- Y si nos vamos ahorita, y esta belleza da todo lo que tiene, podremos ver a Gohan, ¿qué dices Pan?

La chiquilla parpadeó y de nuevo su expresión se volvió algo seria.

- No... no se.

- ¿Eh?

- Papá ha de estar ocupado, y a mamá se le hará muy tarde.

- No es problema, estaremos a tiempo, ¿o es que no quieres verlo?

- Yo... no quiero molestarlo - dijo desviando la vista.

- Pan, hija, tu jamás molestarías a tu padre. - dijo apretando su hombro.

La niña asintió con una timida sonrisa

- Esta bien tio Goten, vamos.

- ¡Esa voz me gusta!




La nave se elevó con suavidad dejando en tierra al matrimonio Son, que agitaba sus brazos despidiendose alegremente de sus ocupantes. Chichi sonreía radiante por su pequeña victoria, mientras pensaba en su determinación para ganar esa guerra. La nave salió disparada con un rugido y poco a poco el silencio cubrió el lugar dejando tan solo los murmullos tipicos del campo.

Chichi volteó a ver a su esposo, que aun mantenía la vista al cielo, sin embargo no pudiendo ocultar su semblante triste; e intentando reparar el daño, caminó con sigilo hasta situarse detrás de él y apoyarse en su espada, mientras con sus brazos rodeaba su torso.

- Perdon... no quería lastimarte - murmuró apoyando su cabeza en su espalda.

- Lo sé, las heridas del corazón no son como las heridas físicas.

-Si... pero Te quiero.... muchisimo. - Yo también...



--- 0oo0 o 0oo0 ---




En la Facultad de Ciencia y Tecnologia del Este (FCTE), la actividad empezaba a hacerse mas notoria. Entre los estudiantes que arribaban ya para sus clases de las 8:00 de la mañana, se distinguía una joven de lentes obscuros y traje deportivo, que caminaba con paso resuelto por enmedio del camino que conducía al complejo de modernos edificios.

Varios estudiantes volteaban a verla a su paso, algunos haciendose a un lado para no estorbarle el camino otros mirandola embobados. Pero ella parecía ajena a la admiración que pudiera causar su persona. O la profunda aversión que también provocaba. Chicas que la miraban con odio o envidia. Muchachos de la desnudaban con la mirada.

Miradas que morian cuando ella clavaba sus ojos en ellos. Ojos helados que los hacian sentir empequeñecidos y de poco valor ante ella.

- Inferiores - pensó para si misma, ¿cuántos de ellos no le habían pedido, casi rogado una cita? y un gesto de profundo asco se formó en su rostro bonito.

Nunca seria para ninguno de ellos. Era demasiado. Servirian quizas para lamer el suelo que pisara, para nada más que eso. Se sabia hermosa, tan semejante a un elfo, etérea y fragil. Parecia como si el mismo viento que agitase su cabello castaño claro la llevase a su destino. Y una mueca cinica se adueño de su rostro. Olvidandose de ellos checó su reloj, estaba a tiempo como siempre, la clase empezaría en 20 minutos y miró el libro de texto que acunaba en sus brazos.

"BIOETICA"

Por un breve instante el gesto de frio cinismo se volvió ligeramente calido, completamente distinto, dejando ver una sonrisa suave y casi dulce. Le gustaba esa clase, era interesante aun para alguien con un C. I. tan alto como el suyo y tenia ese 'algo' que la agradaba mucho. Lo único quizas agradable en esa escuela, donde su condición de genio la colocaba en una clase avanzada con la consecuencia de soportar el menosprecio de los mayores y las burlas de los de su edad, sin embargo, su brillantez los había hecho respetarla. No, no era la palabra, "odiarla", "aborrecerla", eso sonaba mas adecuado.

Pero no importaba, a donde fuera siempre sería lo mismo. La detestaban, eso lo sabía como todos en ese lugar .

- Adios.... perra....

Aquella voz tan cargada de odio la sacó de su ensimismamiento. Frente a ella un muchacho de ojos casi blancos la miraba ceñudo y con los brazos cruzados, apoyado en un poste. Ella tan solo ladeo la cabeza. Sonriendo con todo el cinismo del que era capaz.

- Vaya, ¿ahora que hice? - respondio enarcando una ceja.

- Respirar... solo eso - susurró en tono amenazante.

- Me das lastima - espetó arrastrando las palabras. Dispuesta a seguir su camino.

- Ojala te murieras.

- Y tu me hicieras un favor. Ojala fueras tan inteligente como el señor Faridy y dejaras de ocupar oxigeno inutilmente. Al fin y al cabo otro asqueroso humano menos, no nos vendría mal.

- ¡Eres una madita puta!, ¿¡no te importó verdad!? -saltó dispuesto a destrozarla, siendo detenido por un par de estudiantes que pasaban.

- ¡Calma amigo!

- Francamente no. Vivir y morir es decisión de cada uno. Si el decidió no seguir aqui. No es mi problema. - Y sin mas se alejo de ellos.

- ¡Sueltenme!, ¡Por tu culpa esta muerto! - lo oyó gritar mientras se alejaba.

Patetico, eso era patetico ¿y que si habia muerto?, no era su culpa, ni su asunto y ni siquiera le importaba.

"Amor - Cariño - Compasión - Amistad"

¿Qué era eso para ella?. Nada.

No podían pedirle algo que jamás habia conocido. Ella tan solo conocía el lado contrario. La soledad opresiva, la indiferencia, la frialdad y la Muerte. Los amaba, amaba todo lo que implicara su amor mas grande....

El Vacío.

Su unico y mas grande amor.

Agitó la cabeza, no era momento de ponerse filosofica y del bolsillo de su pantalón sacó una diminuta botellita que destapó con sus dedos. Había tenido una noche dura y apenas había pegado ojo, tan solo para obtener una misera hora de sueño. Y dormirse a mitad de clase, sería sin duda una gran mancha a su impecable reputación y sus adversarios tendrían mil motivos para hacerle la vida imposible por lo que durara el curso, un tiempo demasiado largo, aún para su avance de genio. Así que, con esos pensamientos, hechó una pastilla al aire, para atraparla en su boca.

Pero ante sus sorprendidos ojos la vió desaparecer en el aire.

- ¡Que demo...!

- No deberías estar tomando tantas de estas - replicó una voz masculina.

La joven lanzó su mejor mirada de muerete al atrevido, nadie osaba dirigirse a ella de esa manera y salir bien parado, pensó, dispuesta a hacerlo arrepentirse por metiche; intenciones que se quedaron a medias al identificar para su sorpresa al dueño de la voz, un hombre alto y moreno, de lentes que la observaba serio y ligeramente preocupado.

Quedó muda. Era Él.... la única persona en todo el campus con la que no podía ser hostil.

- ¿Qué pasa Akeru? - se acercó el hombre, acomodando una mano sobre su hombro - ¿No has dormido bien?

- yo... - no pudo sostenerle la mirada y volteó hacia otro lado, mientras algo en su cara comenzaba a cambiar - no he podido ... la presentación será en dos días y debo estar preparada, es mi vida y mi reputación - replicó tratando de controlar aquel espasmo de emoción que la incomodaba sobremanera.

- Lo sé, pero no es bueno presionarte tanto, o te acabarás haciendo daño.

La chica suspiró, nunca dejaba de preocuparse por ella, y la sensación de saber eso, no le era nada desagradable, al contrario, podría decir que lo disfrutaba, quizas un poco mas que una nota final, que humillar y pisar o .... ganar.

- Se que lo harás bien - sonrió levantando el pulgar en señal de animo. -

Jalo aire, tenia que controlarse, pensó.

- ¿Prometes que te cuidarás, Akeru? - se inclinó el hombre hacia ella.

Cerró los ojos y le dedico una media sonrisa, con un cierto aire cinico como era su costumbre, pero sin agresividad hacia él.

- Vale, vale, me cuidaré..... Gohan san, prometo que no lo decepcionaré.

- Esa voz me gusta Akeru - respondió mientras extendía la mano - ahora, por favor dame ese frasco.

- Yo por mi parte se lo dejaria para que se atragantara con él. - se oyo una voz amarga a sus espaldas.

- ¡Mierda! - pensó la joven al oirlo.

- Hola Klaive... no esta bien que hables así. - le reprendio amablemente el semisaiya.

El muchacho, resultó el mismo con el que se habia topado. Se veia mas tranquilo, pero el rencor era patente en sus palabras.

- Y si usted la hubiese oido hace unos instantes dudo que le hablara como lo hace ahora. Aunque conociendole, creo que en nada cambiaria con ella.

- ¿A que te refieres?

Akeru sintió una punzada al verlo fruncir el ceño y mirar a ambos.

- ¿Sabia que no le importó la muerte de Faridy?, lo único que hizo fue burlarse y alegrarse por ello.. podria decir que sus palabras exactas fueron ... mmmh... "otro asqueroso humano menos". - contestó, rabia en sus palabras.

Gohan parpadeó varias veces, habia conocido a Faridy y su trágica muerte. Y el chico que tenia enfrente habia resultado ser su mejor y mas querido amigo. Saber que Akeru se habia vuelto a meter con él empeoraba el panorama. Y peor que ella hubiese dicho eso, desgraciadamente sabia que era cierto.

Otra punzada. Akeru apretó los labios cuando lo vió mirarla con esa mirada entre triste y decepcionada. Preguntandole porque lo habia hecho, cuando sabia que a el no le gustaba que fuera cruel con la gente.

- Hablaremos mas tarde Akeru - dijo Gohan serio. Y la chica sintió que el pecho le dolía más.

- Dudo que sirva maestro, no entiendo como una persona tan buena como usted se lleva con semejante engendro - escupió el muchacho.

- Klaive, no juzgo a la gente y creo que todos tienen algo bueno, Akeru lo tiene también. - dijo y se acercó a él, poniendo una mano sobre su hombro. - que tal si hablamos a la hora del almuerzo, se que lo necesitas y ya sabes que cuentas conmigo - espetó el hombre con una sonrisa.

El muchacho respondió con una leve sonrisa también. Gohan era conocido por esa extraña amabilidad para con todos, fuera quien fuera. Y sabia que podía confiar en él, lo conocía desde su llegada a ese lugar y siempre le había tendido la mano.

- Si, gracias.... - y dandose la vuelta se alejó.

- Akeru, respeta la memoria de los muertos - lo oyó decir mientras se volvia hacia ella, no juzgues, todo mundo merece de nosotros nuestro respeto, no importa cuanto sepamos - respondió con seriedad

No dijo nada, tan solo sabia que no se sentia bien cuando él la miraba así. Era demasiado incomodo, como si él supiera como hacerle sentir pena y piedad por esas cosas que a ella no le importaban.

- Entonces.... ¿me das el frasco... por favor? - volvió a pedir recuperando la sonrisa.

La joven no pudo negarse ante a esa forma tan particular de pedirle las cosas, siempre se salía con la suya y acababa haciendole caso, ¿cómo lo hacía?, no lo sabía, pero preferia verle sonreir para ella, solo a ella.

- No te presiones, ¿entendido?, no es bueno, te lo digo por experiencia - le recalcó dandose la vuelta mientras una mirada de tristeza se dibujaba en su rostro, y la imagen de su pequeña hija acudía a su mente.

- Lo he entendido Gohan san...

- Me alegra, nos vemos en 20 minutos - se despidió y se alejó de ella. Mientras el pensaba en lo que le había dicho.

- No, no es nada bueno - murmuró.




--- 0oo0 o 0oo0 ---





- ¡Waaaaaah! ¡Es tarde! - el grito hizo retumbar Kame House, haciendo saltar de sus futones al maestro Roshi y Uulong.

La puerta se abrió de golpe, apareciendo por ella, una chica rubia que sostenía un pan tostado en la boca mientras intentaba balancear en un brazo la mochila y en el otro su chaqueta, a la vez que trataba de introducir los pies en los zapatos, sin caerse con todo.

En un acto malabar lanzó el pan al aire y lo engulló con una técnica digna de sayajin.

- ¡Diablos, diablos!, si Goten me ve, no dejará de burlarse de mi durante todo el día - se quejó dando un salto hacia afuera..

La pequeña capsula salió disparada de su mano y explotó materializando en el acto una flamante aeromoto color rojo. Mientras tanto Juuhachigou (#18) y Krilin observaban en la puerta el espectáculo de su hija, con una mezcla de pena y diversión.

- ¡Mamá, papá no vemos en la tarde, despídanme del abuelo Roshi y el tío Uulong! - gritó trepandose al rugiente vehículo, dando tal acelerón que en milésimas de segundo la mandó al cielo en medio de una estela de humo y arena.

- ¡Creo que con el grito fue suficiente cariño! - exclamó el hombre mirando al cielo.

- ¡No vayas tan rápido, puedes tener un accidente! - secundó Juuhachi - esta niña no debiera abusar de sus fuerzas - comentó la cyborg cruzandose de brazos.

- Pero ya la conoces, cuando quiere algo no se detiene hasta conseguirlo - replicó el hombre sonriendo al cielo.

- Como tú - dijo ella mirándolo con una sonrisa.

Quedaron en silencio, era cierto pensó, observandola con el mismo cariño con el que ella lo veía a él.

- Y valió la pena - respondió con una amplia sonrisa.




El viento agitaba su cabello, con fuerza, calculando quizás llegaría en 30 minutos a la Capital del Oeste, eso... con suerte pensó tragando saliva. Y 10 minutos de retraso a la escuela, calculó mientras la aeromoto comenzaba a descender y empezaba a correr a ras del agua, abriendo un surco a través del mar. Esperando que el agua la despertase. Se golpeó la frente, solo a ella tenía que olvidarsele que hoy era el día del exámen.

- Llamaré a Trunks - se dijo a si misma, cogiendo el celular que llevaba a la cintura.....



~ En la capital del Oeste ~

- ¡biiic - biiic!

Trunks levantó la cabeza y metió la mano al compartimento sacando el teléfono del panel. De un vistazo miró a Bra que tranquila, se miraba entretenida en el espejo que le regalara su madre.

- Si, diga.

- ¿Trunks?

- ¡Ah, hola Maron! ¿Qué pasa?,

- ¡Hola!, ¿ Ya vas para la escuela?

- No, aun no salgo, estoy revisando mi nave, al parecer tiene algunos problemas, pero tengo todavia una hora, tan solo iré a dejar a Bra y luego me voy a la Facu, ¿pasa algo?, te oigo agitada.

- Entonces... no has visto aún a Goten.

- Eeeem... claro que no, ¿qué pasa Maron? , no me digas que te volviste a pelear con él.

- Todavia no, pero si se entera de lo que me ha pasado, es seguro - respondió en un tono quejumbroso.

- ¿Uh, pues, dónde estas?

- Te vas ha reir.

- Oh, vamos.

- En medio del océano.

- ¡¡¡QUEEE!!!!

- ¡AGH! ¡No me grites asi tarado!

- ¡Uups!, lo siento, pero ... hoy tienes examen si mal no recuerdo - respondió frunciendo el ceño - no llegaras a tiempo a clases, y seguro que para cuando arrives acá, el trafico estara hecho un infierno.

- Si, lo se, por eso... ¿podrías hacerme dos *cof* 'pequeños' favores Trunks kun?

- Uuuuy, ese Trunks 'kun' me sonó como a dos "enoooormes" favores - se burló el semisaiya

- Mmmfftts, gracioso. Entonces.

- ¡Claro amiga! dime.

- ¡Oyyy, gracias, muacs!

- Jeje, espero que Goten no oiga eso.

- Soy la mas interesada en ello chico.

- Bueno, dime.

- Primero, trata de ganar la mayor cantidad de tiempo posible, si no llego, la profesora Durma se encargará de cavar mi tumba personalmente; inventale algo, que se yo, lo que se te ocurra pero detenla.

- Ok, dejamelo a mí, ¿Y el segundo?

- El segundo es que .... - (pausa dramática), Trunks paró la oreja y entonces se dejó oir la voz mas lastimera escuchada hasta ese día - por tu madre, no le digas nada a Goten, ¡por faaaaa!, se que es tu mejor amigo, pero por esta vez guardale un secreto, o sino estará haciendome la vida cachitos durante lo que me dure.

Trunks rió con ganas ante las pateticas súplicas de Maron.

- ¡No te rias!

- Hey, lo siento, no tengo la culpa que te oigas asi, por Kami.

- Malvado - contesto la chica con un pucherito. - Entonces...

- Bueeeeno.

- Si no lo haces, date por muerto.

- Ok, ok, si es con tanta amabildiad, no me puedo negar señorita.Te doy mi palabra que no se lo diré.

- ¡Yay!

- Por cierto, ¿por qué no te vienes volando lo que te resta, que yo sepa eres mucho mas veloz que la aeromoto.

- Descartado Trunks, si vuelo, no tendré energías suficientes para el exámen, no he dormido bien a ultimos dias y estoy al límite, hago eso y todo se me iría por el caño. Bien, tengo que cortar. Gracias amigo. ¡Adios!

- Ni lo menciones Maron, ¡Ciao!

La comunicación se cortó, mientras el joven movia la cabeza divertido y volvía la vista hacia la tarjeta electrónica de su nave.

Minutos después...

- ¡Listo!

- ¿Ya nos vamos Nii? - se asomo la pequeña Bra por un lado.

- Si hermanita.




--- 0oo0 o 0oo0 ---





La nave compacta se posó suavemente en la pista de aterrizaje de la universidad, donde la cantidad de estudiantes empezaba a crecer como la claridad del nuevo día. Goten descendió con calma observando los alrededores en busca de su niña, sin éxito y miró su reloj, faltaban 20 minutos para 'Bioética' y la prueba de ella.

" Examenes y Maron"

Pensó divertido, quizás anduviera por los alrededores haciendo esos ejercicios de respiración que hacía antes de cada prueba, o metida en la biblioteca del campus dando un ultimo repaso. Siempre tan responsable.

- Bueno, henos aquí, ¿crees que lo encontremos rápido? - comentó Videl interrumpiendo sus pensamientos y bajando de la nave - tengo conferencia en una hora y al menos quiero darme mas tiempo para dejar a los chicos en la escuela sin tantas prisas.

- ¡Claro que si!, tengo mi primera clase con él, y se donde está, ¡Vamos chicos! -apuró mientras echaba a andar.

- ¡Woow! ¡tu escuela es enorme, Goten! - exclamó Uub maravillado, mientras alzaba la vista y observaba los enormes edicifios que flanqueaban aquella calzada, era un lugar increible sin duda, mas que su propio colegio.

Recordó aquella ocasión en que acompañado de todo el Clan Son al completo, había recorrido aquellas modernas instalaciones que jamas en su vida habia visto, tocando las ventanas de cristal pulido, observando las cientos de computadoras, los flamantes pupitres, los pizarrones de cristal liquido, los pasillos impecables y los enormes campos de juego; habia quedado prendado del lugar. Y todo habria acabado bien de no haber sido por el incidente del elevador.

¿Qué iba saber que esa cosa servia para transportarlos a los pisos de arriba y abajo?, por suerte Goten y Pan pudieron detener con facilidad el potente disparo que lanzo al aparato cuando vio "tragarse" a Goku sensei y Chichi san. Lo dificil fue explicar como habia hecho eso. ¡Vaya aprieto!, afortunadamente, y después de mil explicaciones y demases, creyeron la historia y lo admitieron en la escuela.

Aunque Pan, por supuesto no había dejado de burlarse de su "enorme y monumental" ignorancia.

- ¡Hey, Uub mira hacia allá!

El chiquillo alzó la mirada y su vista topó con un enorme lago artificial que se situaba en el centro del campus, varias plantas y árboles de diversos tamaños lo rodeaban, mostrando la infinita cantidad de tonos verdes que podia haber en la naturaleza. A lo lejos una cascada artificial parecía alimentarla. Sus aguas azules se agitaban levemente y destellaban con la luz del sol.

- ¡Es bellisima! ¿Y que es el domo que se ve allá? - preguntó señalando con el dedo una enorme cupula blanca de armazon metálico.

- Yup, ese es "El Complejo", pero vamos sigamos tenemos poco tiempo.

Pan resopló en seña de fastidio, al fin podian ir mas rapido, no entendia como ese niño podia ser tan ignorante. - Hija, él nunca habia salido de su aldea en toda la vida - susurró Videl, adivinando el gesto enfurruñado de su hija.

La niña desvió el rostro apenada, y sabía que después de esa primera frase, le seguía un enorme sermon sobre su conducta, lo decepcionados que estaban ellos, lo maravilloso que era "ese niño" y el secreto del abuelo. Estaba harta, pero se resignó y esperó, pero no sucedió nada. En su lugar sintió la mano cálidad de su madre apretando la suya con mas fuerza, como hacía dias no la había sentido.
Videl aun miraba al frente.

- Perdon - murmuró mirandola - se que no hemos estado mucho contigo y que te entristece oír solo regaños, pero eres lo mejor que nos ha pasado a tu padre y a mí. - le dijo con dulzura.

La niña sonrió ampliamente ante esas palabras y contagió al Videl.

- Eres una niña, muy inteligente y no hay mayor orgullo que ese para tu padre y para mí. Es por eso, porque te pido tan solo un poquito de tu comprensión cielo. Uub es un niño que ha tenido una vida dificil y ha sufrido bastante, solo queremos ayudar. Se que te molesta que tu abuelo tenga secretos que no te quiera decir, pero tiene razones, unas que debes respetar hasta que el sienta que es hora de que lo sepas.

- Pero mamá... el abuelito sabe que yo Nunca, nunca diria nada de sus secretos, no entiendo ¿por qué ya no confia en mí?.

- No es cosa de confianza, cielo, es algo más.

- Qué

- No puedo decirtelo, solo te pido que creas en él y nada más.

- No lo entiendo... - murmuró y clavó la vista en el suelo, mientras su carita se contraía en un intento por no llorar. - "te odio" - pensó mirando a Uub de reojo.

- ¡Hey Gohan!

El grito sacó a Videl y Pan de su conversación y miraron hacia donde Goten agitaba la mano, llamando la atención de un hombre alto y moreno que miraba al cielo. Vestido de manera informal, se distinguía un poco de la mayoría de los maestros, de traje y corbata. Traia una camisa de mezclilla y mangas cortas que llevaba por fuera y unos pantalones negros, acentuando la esbeltez de su figura.

Al principio Gohan solo vió a su hermano y le devolvió el saludo, debía estar bastante nervioso por tener la prueba de fuego el primer día. Y entonces las vió, detrás de él. Videl y Pan le miraban con sonrisas idénticas. Pero no supo que preguntarse, asi que se acercó a ellas, dejandose llevar por el sentimiento de felicidad que le embargaba. Verlas ahí empezaba a quitarle el sabor amargo de la culpa.

- Videl... - susurró tomandole el rostro y besandola suavemente en los labios. - Me alegra verte por aquí. - dijo separandose y dedicandole una tierna sonrisa.

- A mi también Gohan - sonrió la mujer, comprobando que su desición habia sido la mejor que habia tomado en mucho tiempo.

- Hola Papá - saludo timidamente la pequeña de ojos obscuros.

- ¡Pan! - Gohan no pudo evitar el impulso de alzarla en sus brazos y dedicarle la mas radiante de sus sonrisas. Era a ella a quien mas añoraba ver. Y la pequeña al notar la sincera alegria de su padre, supo que tampoco habia dejado de ser importante para él. Y sonrió, una sonrisa de oreja a oreja.

- Te he echado de menos papá.

- Yo también, lamento no haberme despedido de ti en la mañana.

- No importa, se que estas ocupado.

- Claro que importa, eres mi hija y un padre debe estar cerca de sus hijos - replicó entre molesto consigo mismo y orgulloso por la inusitada madurez de su pequeña.

- Pero tengo a los abuelos. - replicó la niña aun sonriente, sin darse cuenta de que el semblante de su padre y su madre, se volvia un poco serio.

- Bueno, creo que será mejor que aprovechen estos minutos -intervino Goten - llevaré a Uub a dar una vuelta por el lugar.

- ¿Uub? - Gohan parpadeó y por primera vez noto a la pequeña reencarnación de Majin Boo junto a su hermano. - ¡oops!, lo siento Uub, no me di cuenta que estabas aqui - se disculpó llevandose la mano tras la cabeza, en un tipico ademán Son.

- No importa Gohan san, esto, será mejor que disfrute los momentos con su familia, ¡nos vemos!

-Nos vemos en la clase hermano - dijo Goten alejandose con el pequeño Uub.

Y ahí quedaron, ellos tres, solos, sintiendose familia como hace mucho no se sentían. Felices de tener un momento para ellos mismos en aquel torrente de tiempo que parecía separarlos. Hablaron, rieron y contaron sus planes del día. Al final las cosas resultaron mejor, acordaron ir a cenar solo ellos tres y Pan se sintió feliz como hacia semanas no se sentía. Sus padres la amaban, tanto como ella a ellos, y el Pic Nic sería pronto, todos estarian juntos y serían felices.




--- 0oo0 o 0oo0 ---





Vegeta tomaba un café tranquilamente, un poco mas animado que de costumbre, y pensó que no era para menos, Kakarotto y su esposa los iban a visitar y eso era razón suficiente para estar alegre, un poco de entrenamiento con su mejor oponente le vendría de maravillas antes de volverse a ver las caras en el dichoso pic nic de sus esposas.

Habia sido un dia mas que largo y aun era bastante de mañana, sus hijos habian partido hacia un buen rato a sus respectivos colegios y solo quedaban sus suegros, su esposa y él en la enorme casa, alzó la vista hacia su mujer que aun continuaba pegada al dichoso aparato ese que llamaban celular.

- A ese paso se le va ha quedar pegado en la oreja - murmuró para sí, mientras sonreía con malicia.

- Si, aja.... muy bien, lo espero ... ¿para mas tarde?.... ¿en serio?.... ¿ya ha empezado a trabajar? ... vaya señor Ecleiken, es usted increible. - exclamó la mujer entusiasmada.

El principe de los Saiyas resopló fastidiado, detestaba cuando su mujer se portaba así con otros hombres, que ganas de mandar a volar al tal 'Ecleiken'....

- "Vaya nombrecito" - pensó.

Y continuo tomando su café, cuando sintió que el suelo comenzaba a vibrar.

- ¡Que rayos!

- ¡Oh, por Kami, un temblor!! - exclamó Bulma soltando el celular.

- ¡Bah mujer, dime algo que no sepa!

- ¡Vegeta!

Hubiesen seguido la discusión, de no ser porque varias cosas salieron volando de los estantes, y Vegeta se interpuso para cubrir a su esposa. Pasaron otros segundos que a Bulma se le hicieron eternos, y al fin el temblor se detuvo, y alzó la vista encontrandose con el rostro de su esposo que miraba hacia la ventana bastante concentrado, mientras la abrazaba firmemente.

- Al fin se detuvo, que extraño la Capital no esta cerca de una falla.

No respondió, dicen que 'mas sabe el diablo por viejo que por diablo', y ese temblor como su esposa lo había dicho, no tenía nada de natural, alguien debía haberlo provocado y por el ligero Ki que había despedido, creía saber quien. Ya hablaríamas tarde con esa personita.




Lejos de ahí, un joven de cabellos lilas sonreía satisfecho mientras se incorporaba.

- Servido Maron, el resto depende de tí - y se encaminó a la escuela.