CAPITULO V

PRELUDIO: KARA NI SURU


Deep dark is His Majesty's kingdom, A portent of tomorrow's world

El interior del domo ya bullía de actividad y excitación para esos momentos y no había ni una sola persona en ese lugar que no estuviese emocionada. Para los muchos científicos que se paseaban, ese era un día importante, y ameritaba que todo se estuviera convirtiendo en un carnaval.

Asistir al nacimiento de una solución a sus mayores problemas; y tener como prospecto del día de mañana un misterioso eclipse, los hacia sentirse afortunados de estar vivos. Muchos eran provenientes de los cuatro rincones del orbe, vestidos en impecables batas blancas, paseando de un lado a otro, o revisando los sistemas que garantizaran éxito y seguridad para la gente más importante de la tierra.

Los flashazos de algunos reporteros del West News obligaron a Bulma a darse la vuelta y lanzar una maldición por lo bajo mientras se alejaba de la plataforma en busca de un lugar más tranquilo.

-¿Pasa algo Bulma? -pregunto la voz del otro lado de la línea.

-Pasa todo Chichi¡esos reporteros me tienen fastidiada! -gruñó dejándose caer en una de las butacas donde unos cuantos científicos ya se encontraban instalados con sus terminales.

-Vaya, por lo que veo esa dichosa prueba es mas importante de lo que creía. Goten apenas a desayunado algo, me ha dado un beso rápido y lo último que he oído de él ha sido un "nos vemos" para su padre y para mí antes de desaparecer con esa dichosa teletransportación. ¡Y Goku no cabe de felicidad! -dijo gruñendo la última parte.

-Me imagino, ha de estar feliz- Bulma rió divertida por el comentario, dando un sorbo al café que un empleado le había ofrecido.

-Y que lo digas -replicó la pelinegra dejando escapar un suspiro cansado -Gohan se fue desde muy temprano también, y tuvo un disgusto grande con Videl¡no puedo creerlo¡igual que su padre, siempre están pensando en sus propios asuntos sin ver más allá de sus narices!

La peliazul se vió obligada a alejar el teléfono o perder los oídos en medio de uno de los arranques propios de la esposa de Goku.

-Anda, anda Chichi, no te alarmes tanto, las peleas son comunes en un matrimonio. -trató de argumentar Bulma en un intento por calmarla.

-¡Pero el debió arreglar las cosas y no irse así nada mas! -rebatió vehemente. Bulma volvió a alejar el auricular lo mas lejos que pudo para no quedar sorda con los gritos de su mejor amiga. Chichi siempre se ponía nerviosa con todo lo que amenazara la integridad de su creciente familia. Y cuando ella se ponía nerviosa había que poner tierra de por medio sino se quería salir gravemente herido. Por lo que se limitó a oir las quejas lo mas lejos que pudo hasta que el volumen de su voz descendió a limites aceptables para sus propios tímpanos.

-¿Bulma...?

-Aqui estoy Chichi¿más relajada? -gruñó en una ligera queja.

-Si, ya me siento mejor, lo lamento mucho. -murmuró avergonzada.

-Esta bien, entiendo tu preocupación, -suspiró con una casi sonrisa en los labios- pero recuerda que te hiciste la promesa de tomarte las cosas con más calma, si no lo haces podrías enfermar y eso no sería bueno para ti ni mucho menos para Goku, los dos tienen muchos años que recuperar. Un largo suspiro se dejo oír del otro lado de la línea.

-Lo se...

Bulma supo que incluso una sonrisa podía escucharse.

-Entonces, cuéntame con más calma que es lo que paso.

-Bien, espero no quitarte mucho tiempo.

-¡Ah, no te preocupes por eso, aun faltan ciertos detalles y necesito olvidarme un poco de toda esta locura o me saturaré, y mi genio científico no trabajará al 200 sino está despejado. Muy bien, entonces...

-Videl se enfureció con él. Y no la culpo, es la primera vez que ella tiene un día completamente libre en tanto tiempo y él sale con que tiene que ir a ayudar a esa chica en vez de quedarse en casa con su esposa y su hija. No conozco a la jovencita a la que tiene que ayudar¡pero no me agrada! -puntualizó categóricamente.

-¡Jajaja¿Celosa?

-¡Por supuesto¡No quiero que ninguna arpía se meta entre mi hijo y Videl¡Si lo intenta, la mandaré a volar a la estratosfera de una...!

-¡Chichi! -chilló la científica con los oídos zumbándole.

-¡Lo siento!.

-No tienes remedio. -murmuró resignada -No te lo tomes tan a la tremenda; Gohan siempre ha sido encantador, por no decir un muchacho muy educado, ahora que es un adulto, las virtudes se le acentúan. Y he de admitir que los años le han hecho bastante bien -señaló lanzándole una mirada evaluadora al primogénito de Goku que libreta en mano hacia anotaciones sobre "Kara Ni Suru" -Una virtud que todos los sayajin parecen poseer -rió pícaramente, encontrando eco a sus risas del otro lado de la línea.

-Y que lo digas

-¡Si, jajaja! Nunca se aburre una en la cama.

-¡Bulma!

-¡Queeee! -rió la científica, -¡No me digas que aun tienes que proveer a Goku con instrucciones detalladas!

- ¡Por supuesto que no! -contestó entre risas.

-¿No es gratificante?

-Lo es, aunque hecho de menos las lecciones -suspiró Chichi nostálgica.

-Practica el Kamasutra, nadie se aburre con eso.

-¡Eres una enferma!

-Vegeta no piensa lo mismo -canturreó Bulma Y con ese último comentario las dos mujeres estallaron en risas.

-Como te decía... no me parece raro si Gohan tiene jovencitas tras de él. Trunks dice que es un profesor bastante popular en la facultad porque es bien parecido. -rió entre dientes.

-Bulma...

-¡Hey, no lo tomes a mal! -rió.

-Lo se, lo se¡es tan guapo como su padre!

-Pareces una adolescente enamorada¿te lo han dicho?

-Solo tú¡Pero eso no significa que apruebe que tenga chicas detrás de él¡Que jovencitas tan desvergonzadas, no deberían fijarse en hombres casados!

Bulma volvió a alejar el auricular, Chichi lo había hecho de nuevo, pero quedó pensativa unos momentos al mirar a la joven parada justo al lado de Gohan, demasiado cerca de él. Era eso, o Chichi la estaba contagiando con su actitud de mamá posesiva. Akeru. Dieciocho años, hija de un eminente científico fallecido en trágicas circunstancias, un genio solo comparable al suyo y bastante guapa, no tanto como ella, pero lo era. De repente no se sintió segura sobre lo que había dicho hacia unos momentos; hasta que la voz de Chichi la sacó de sus pensamientos.

-Oh, lo siento, solo que, no he dormido muy bien a últimos días.

-¿Sigues teniendo pesadillas?

-Si, y Vegeta no ha podido dormir bien por mi culpa. No me lo reprocha, más bien diría que empieza a preocuparse -rió recordando la orden tajante que le había dado el príncipe de los sayajin de mandar al demonio todo apenas terminara lo del eclipse y pensar en tomarse un descanso lejos de toda esa "horda de enfermos mentales"

-¿Algun pensamiento divertido, amiga?

-Si, algo así. Creo que le voy a pedir a Gohan que me recete algo cuando esto termine. Y tomaré unas laaaargas vacaciones.

-Eso me parece una gran idea. Lo que me recuerda pedirle a este sayajin que tengo por esposo que deje a Uub por la paz un rato y decida acompañarme una temporada a casa de mi padre. Hace tiempo que no vamos a vacacionar a Fly Pan Yama.

-Entonces, te deseo suerte, conociendo a Goku...

-Pero tú me conoces a mi -cantó la pelinegra con la decisión impregnada en la voz.

-Ooooh, si -volvió a reír la científica divertida al imaginarse las maneras en las que Chichi convencería a Goku, agradeciendo internamente el haber hablado a la esposa de su mejor amigo para calmar su ansiedad. -Muy bien Chichi, los chicos acaban de subir al area de observación y al parecer todo está casi listo para empezar -espetó observando el reporte que le habían dado hacia unos segundos- Te llamaré más tarde.

-Suerte entonces amiga.

-Gracias.

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Guardó su pequeño celular en el bolsillo volviéndose a tallar las sienes para alejar el dolor que aún la aquejaba. Todos empezaban a tomar su lugar y decidió hacer lo mismo, encaminándose al panel donde ella junto con los mejores especialistas en cibernética, bioquímica y física encabezarían la evaluación. El sitio regalaba una gran vista hacia el centro del domo, la parte mas importante en esos momentos llamada "el pabellón". Y ahí, conectado a varios cables que se extendían por todos lados, estaba Kara Ni Suru. Una maquina con el aspecto ominoso de una enorme araña de color plateado con un caparazón de líquido negro que a ciencia cierta no sabía que tipo de sustancia contenía. Solo sabía que le causaba una cierta repulsión y también bastante miedo. Cuando quiso saber que era aquello, Akeru tan solo había reído de una forma que no le había gustado.

"Ese es mi secreto"

¿Donde había oido el nombre de Kara Ni Suru? Era un nombre raro para una muy rara persona, pensó mirando analíticamente a la chica de cabello castaño cercana a Gohan. Le recordaba un poco a ella cuando joven, segura de si misma, de su belleza y su genio, lo que la hacía un tanto arrogante en su trato. Su hijo y en especial Goten no la soportaban. Y ella también empezaba a sentir lo mismo.

Pero no era momento de hacer evaluaciones misteriosas, se recordó; la joven con tan solo 18 años había logrado algo que ni ella había sido capaz de hacer a su edad. Y eso era para merecer toda su atención.

-¿Esa es Kara Ni Suru mamá?

La voz de Trunks interrumpió la corriente de sus pensamientos.

-Ah, hola hijo, si, esa es Kara Ni Suru.

Vio al muchacho dedicarle una mirada grave a la máquina, sus ojos azules tornándose repentinamente duros mientras parecía analizar a Kara Ni Suru que yacía inmóvil debajo de ellos.

-¿Estarás segura aquí mamá? -preguntó el chico de cabellos lilas mirando a Bulma con el ceño fruncido, haciéndolo más parecido a su padre.

-Claro que sí, este es un buen lugar y podré evaluar mejor el desempeño de la máquina de Akeru. Además, esta aleación es la misma que utilizo para la Cámara de tu padre. Todo estará bien. -le dijo sonriéndole tranquilizadora.

-Muy bien, estaré en la primera fila con los chicos, por si acaso.

-Entonces estoy más segura que nunca.

Trunks no pudo más que sonreír antes de volverse hacia donde Goten y Maron ya esperaban sentados.

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-¿Por qué decidieron trasladar "El Complejo" a Corporación Cápsula? La Facultad de Ciencias esta totalmente equipada para cualquier imprevisto. -Cuestionó Shapner subiendo a la pequeña plataforma donde la maquina descansaba.

-Buenos días Shapner -saludó el semisaiya con una sonrisa recibiendo el vaso de café que el rubio le ofrecía. -Bulma lo creyó mas prudente, al fin y al cabo, el corazón tecnológico del mundo está aquí, y es su inversión.

-Una mujer astuta, sin duda -sonrió el rubio con cierta malicia lanzando una mirada escrutadora a cierta chica de pelo castaño que revisaba sus anotaciones con un par de científicos unos pasos lejos de ellos.

-Bastante- replicó Gohan sin darse cuenta del gesto, acariciando la superficie pulida de Kara Ni Suru -parecerá una tontería, pero siento como si esta cosa estuviera viva, de alguna manera.

-A mi me pone nervioso. Y con ese líquido arriba, que quien sabe que demonios será. Nadie del departamento de química ha podido determinar su composición. ¿En serio no te ha dicho nada?

-En absoluto, dice que es su "fórmula secreta" -replicó Gohan sonriendo, -pero confío en Akeru y se que no será algo peligroso.

Shapner arqueo una ceja, escéptico mientras daba un sorbo a su café.

-Le tienes mucha fe a esa chica... o ¿acaso ella te...? -insinuó acercándose a él con una mirada de maliciosa complicidad. -Mmmhh, amigo tienes buen gusto aunque el carácter no la ayude.

Gohan tardo 10 segundos en captar la implicación de aquellas palabras, cuando su cebrebro logro procesarlo, el café le salió por la nariz antes de poder llevarse las manos para evitarlo, mientras se daba la vuelta rápidamente para no mojar la maquina de Akeru, completamente colorado y con los ojos totalmente abiertos de sorpresa.

-¿QUE¿Pe...pe...pero que estas insinuando Shapner¡Yo jamás... por supuesto que no! -barbotó en el tono más bajo que pudo para no llamar más la atención de Akeru que miraba hacia ellos.

Shapner anoto mentalmente un tiempo record, Gohan no reaccionaba así de rápido, normalmente.

-Vaaayaaa, te estas incendiando amigo -rió Shapner -nunca cambiarás- se burló desviando la vista hacia la chica de cabello castaño que al verse descubierta volvió la atención de nuevo a sus propios asuntos.

-¡Eso no fue divertido! -farfulló molesto el semisayajin aun con las mejillas coloradas.

-¿Cómo puedes insinuar algo como eso¡Yo jamás¡Si Videl te hubiese oído, yo sería hombre muerto! -se quejó lastimosamente recordando el incidente de la mañana -Si cuando le comenté sobre esto, casi me golpea.

-No se que pensarás amigo, pero en verdad te estás comportando de una manera preocupante con ella -observó Shapner con el semblante repentinamente serio -Entiendo que tenga talento y que te guste apoyarlo, sin embargo, e incluso Ireza comparte la misma inquietud, parece mas que el interés de un profesor hacia un buen alumno. Gohan quedo en silencio observando a su antiguo compañero de colegio. Shapner podía ser la persona menos seria e incorregible a pesar de su edad, y sabía que le gustaba mucho bromear con el asunto de Akeru. Sin embargo, cuando se ponía serio, nada de lo que dijera podía ser tomado a la ligera.

-Somos amigos desde preparatoria, y eres sin duda una de las personas mas extrañas que me haya topado en mi vida. Y sabes, nunca has sabido mentir, ni fingir; la verdad se te nota a leguas -le dijo sonriéndole con un cierto aire de pesar.

Gohan permaneció en silencio.

-¿Has oído del dicho, "no hagas cosas buenas que parezcan malas, ni malas que parezcan buenas"?

Silencio.

-Haces tantas cosas por los demás Gohan, cosas que no cualquiera haría por temor a lo que puedan decir de ellos. De buena fe, con todo tu corazón, pero... a veces me pregunto si te das cuenta de tus verdaderos sentimientos, de los que el resto parece saber más.

-Shapner...

-Dime¿por qué la cuidas tanto, por qué le tienes tanta fe, desde que llegó aquí, has sido tu quien mas ha cuidado de ella, por no decir el único que se ha preocupado de verdad por su persona, confías totalmente en ella y no pones en duda su palabra a pesar de todo lo que se opina de ella, y sabes que es cierto.

-No es lo que crees. Eso te lo juro. -replicó el Semisaiya sinceramente -Amo a mi esposa, Videl es todo para mí. -pausó- Pero Akeru, ella no tiene a nadie en este mundo y...

En ese momento la voz de Bulma resonó por el altavoz.

-Muy bien, Akeru, puedes comenzar.

-Será mejor que nos vayamos de aquí. -espetó Shapner,- pero nuestra charla queda pendiente.

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Nada, nada de nada.

Era increíble que no hubiese ni un solo documento que pudiese explicar esa extraña aura que Dende sentía en el planeta. Documentos que databan de miles de años no tenían ni una sola palabra que les diera una pista.

-Entonces... ¿no sabe nada supremo Kaio sama¿ni siquiera los Kaio shin? -preguntó el namek más joven mentalmente mirando hacia el cielo en busca de una respuesta.

-Lamentamos decirlo, pero parece que así es. Hasta ahora, la búsqueda de los Kaiosama del Este, Oeste y el Sur ha sido estéril. Solo nos queda esperar la información del Kaio del Norte. Sobre los Kaio Shin, aun no he sabido nada.

-Entiendo supremo Kaio sama. -contestó Dende desanimado. Toda búsqueda estaba acabando en lo mismo.

-Supongo que no nos queda más que esperar -espetó Piccoro con cierto fastidio.

-Lamentablemente buen amigo. -resonó con pesar la voz del anciano y moderno Kaio sama -

Pero estaremos al tanto del planeta. Lo que sepamos, trataremos de comunicárselo lo más pronto posible.

Mentira"

Piccoro tan solo asintió, no quedaba de otra mas que la terrible y monótona espera. Eso lo ponía de mal humor.

-Muchas gracias Supremo Kaio sama, apreciamos su ayuda. -se despidió Dende haciendo una profunda reverencia.

Y con ello, finalizó la comunicación entre los dos mundos.

La opresión en su espíritu no lo abandonaba por ningún motivo, y la preocupación crecía y pesaba cada vez mas en su corazón. Y aun cuando hubiese querido confesarle sus temores a Piccoro, se sintió incapaz de hacerlo. Él ya era el Kami Sama de la tierra, y un namek adulto que no debía correr a esconderse tras la capa de nadie. La tierra era parte de él, y su misión era cuidarla aunque en eso se le fuera la vida. Debía demostrar ante Piccoro, que merecía el título de Kami Sama.

-¿Dende?

-¿Ah¡Oh, lo siento Piccoro san!. Es que estaba un poco distraído -sonrió avergonzado.

Piccoro tan solo se le quedó mirando fijamente. La paz de la tierra parecía estar amenazada de nuevo por un enemigo desconocido y que estaba probando ser algo desconocido a todo lo que habían enfrentado antes. Era aún demasiada carga para alguien tan joven como Dende.

-No tienes que disculparte. -espetó secamente.

Dende captó el sentido de aquellas palabras sin ningun problema.

-Pero... -el joven Namek se pregunto si tenía los pensamientos tan enfocados como para que los leyera tan fácilmente. Sintió sus mejillas arder de vergüenza -yo soy el Kami Sama -musitó.

El antaño rey demonio suspiró exasperado. Lo estaba haciendo de nuevo, siempre creyendo que todo era responsabilidad de él, se dijo a si mismo.

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-Desconcertante, sin duda muy desconcertante. -masculló la Kaio del Este mesandose su regordeta barbilla.

-Lo se, pero es mejor no adelantar conclusiones, los Kaio Shin lo han ordenado así.

-¿Pero está bien que les estemos mintiendo a ellos, han salvado tantas veces a la tierra, creo que merecen saber lo poco que...

-No -espetó tajantemente el supremo Kaio Sama. -eso poco que sabemos, es inseguro y decirlo solo puede acarrearnos confusión y problemas innecesarios. Incluso no es mentirles, tan solo no revelar información de la que todavía no estamos seguros.

-Entiendo, pero... ¿qué es, algún demonio, deidad o extraterrestre, ya sabe las cosas tan raras que se pueden encontrar en el universo -habló el Kaio del Sur con su voz chillona paseándose de un lado a otro. -Quizás deberíamos enviar a Pai Ku han u Olimpus, una ayuda extra no estaría mal.

-Oh, por favor¡Estas hablando de enviarlos a un planeta con Sayajines! -lo cortó el Kaio del Oeste -¿Quienes son mas poderosos que ellos y ese Goku, esta no es solo una cuestión de fuerza, sino algo más profundo¿no lo cree asi Supremo Kaio Sama?. -interrogó dirigiéndose hacia donde el anciano Kaio se encontraba sentado, con una expresión grave detrás de sus lentes oscuros.

-Totalmente de acuerdo muchacho. -irrumpió una voz.

Los Kaio se pararon de golpe al ver aparecer por el gran portal las siluetas del viejo Ro Kaio shin y al Kaio shin en persona.

-Los Kaio Shin... -murmuró el Supremo Kaio Sama alzando la vista, y dándoles la bienvenida con una reverencia seguida prontamente por todos los demás dioses presentes.

-Bien, bien dejémonos de formalidades -aplaudió el Ro Kaio Shin ocupando un lugar en la mesa, mientras se acariciaba el raro bigotillo. -Esta es una situación grave. Mucho más grave de lo que todos creemos. -dijo mirándolos a todos.

-¿Qué quiere decir con eso!

- ¿Ya sabe lo que está pasando,

-¿El por qué ni siquiera nosotros hemos podido saber nada?

-¡Tenemos que informar al Kami Sama!

Exclamaron todos los dioses a la vez, con repentino alivio.

-Todo será a su debido tiempo -intervino Kaio Shin con expresión grave. -Por ahora hemos considerado prudente no decirle nada al Kami Sama de la tierra. Y aunque esto parezca un alivio, temo decir que es cuando debemos preocuparnos más.

-Así es -secundó el viejo Kaio Shin -es nuestra responsabilidad no saltar a conclusiones precipitadas. La seguridad del universo es ante todo trabajo nuestro, y no de ellos. Sería muy audaz decir que lo se todo. Son apenas conclusiones a las que he llegado después de muchas evocaciones.

El Kaio más joven tomó la palabra.

-¿Dicen que el joven Kami Sama es el único que siente esa extraña opresión invisible que incluso parece haber alcanzado a la esposa de Goku?

-Así es. Lo último es aún un dato inseguro, no sabemos si en efecto, eso está relacionado con el ataque a la esposa de él.

-Ya veo. Una extraña opresión... -repitió.

-Dice que es una especie de oscuridad que lo envuelve todo. -explicó el Supremo Kaio Sama

-Muy extraño -reflexionó Kaio Shin bajando la mirada con preocupación. -Oscuridad que lo envuelve todo, incluso en palabras suena como un muy mal presagio.

-Temo que lo sea. -agregó el anciano.

-¿Señor?

-No estoy seguro -suspiró cansadamente, recargándose en el asiento. -Puedo decir que soy el mas viejo de todos ustedes, tuve conciencia cuando este universo aun no llegaba a la mitad de lo que ha existido hasta ahora. Los Kaio Samas aun dormían en la inmensidad y solo yo y los otros dioses que antecedieron a la generación de Kaio Shin andábamos por aquí y por allá conociendo el universo, creando sus mapas y dividiéndolo en los sectores que ustedes ya conocen. La mayoría de los planetas estaban habitados, otros apenas empezaban y tuvimos que enseñar a sus habitantes a sobrevivir mediante el conocimiento de su mundo y la creación de leyes.

El silencio era absoluto en la blanca sala, fuera tan solo se escuchaban los sonidos de una brisa extraña y las voces quedas de los espíritus que rondaban en esos momentos de descanso. Las peleas estaban en pausa.

-Ya por ese tiempo esa historia era una leyenda, en boca de habitantes de planetas poblados desde la temprana infancia del universo. Una tradición oral que decían les había llegado por voz de una criatura vagabunda que nadie volvió a ver, la historia de algo ocurrido en esa infancia del universo... Algo que lo dejó... sin millones de estrellas...

-¿Qué...!

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-Es mi responsabilidad cuidar este mundo...

Mocoso testarudo, pensó Piccoro dándose la media vuelta. No había caso de decirle que no importara que revisara la tierra millones de veces, si no había encontrado nada hasta ese momento no lo encontraría.

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-Hermana... hermana... mmmmh, extraño aroma, extrañas fuerzas...

-¿Eh?

-Esa niña rubia... -dijo frunciendo el ceño en gran concentración.

El hombre de cabello oscuro miró dubitativo a su compañero, un anciano andrajoso que sentado de piernas cruzadas miraba hacia aquella lejana estructura blanca que se alzaba junto al edificio de Corporación Cápsula.

-Me ha percibido -musitó con la voz temblándole de emoción -No solo nuestra hermana... ella, esa niña rubia me ha visto pasar a su lado. En cambio, esos otros... tan poderosos, tan grandes, no se han dado cuenta... es... maravilloso... que linda es...

-No es a ella a quien necesitamos, busca a Akeru chan...

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Al norte no había nada. No supo porque pero sintió deseos de ir hacia el Este. Era una sensación extraña, como si algo lo atrajese hacia ese punto. ¿Como estarían Bulma y Vegeta, y sus hijos¿Estaría bien todo? Había algo que lo llamaba.

Vio el domo blanquísimo que se alzaba junto a la casa de Bulma, al parecer había gran actividad dentro del lugar. Pudo sentir las auras de todos, y supo que Gohan, Trunks, Goten y Maron también estaban ahí.

Blanco y redondo. Liso y luminoso a causa del sol. Era una media esfera perfecta, pensó evocándola con fuerza en su mente.

La fuerza venía de ahí.

Lo llamaba, lo atraía y el se sintió incapaz de negarse a su voluntad aunque un mal presentimiento lo empezara a llenar.

¿Qué había dentro de la esfera blanca?

Gente, máquinas, sus amigos...

¿Qué era esa máquina y ese extraño líquido?

¿Maron?

Sintió los latidos de su corazón estallar repentinamente en sus oídos, como tambores, cada vez más y más rápidos. Maron se había parado, sentía que podía tocarla, y se dio cuenta, sorprendido de que ya no estaba en el Tenka, sino dentro del Domo que estaba junto a Corporación Cápsula. Miro alrededor y contempló la fila de científicos que pegados a sus Lap Tops tecleaban frenéticamente, hablaban entre ellos y se dio cuenta que estaba detrás de Bulma que parecía absorta a las palabras de una joven de cabello castaño que hablaba con vehemencia mientras manipulaba a esa ominosa máquina de repulsivo líquido negro, cuyos tentáculos parecían amenazar con devorarlo todo.

Un escalofrío lo había recorrido, obligándolo a voltear a su lado.

-¿Qué está pasando? -murmuró Dende al ver a Maron paralizada a su lado. Sin embargo, si había estado aterrado por ese súbito cambio de paisaje, el horror que sintió después al ver la extraña figura que parada detrás de la chica rubia había extendido sus huesudos brazos para rodearla, no tuvo comparación.

¿Era esto una visión?

-¡Ma... maron!- llamó aterrado, extendiendo la mano, y descubriendo que era la única parte del cuerpo que podía mover. La chica lo había volteado a ver de reojo, con una expresión de absoluto terror mientras aquellas manos largas abrazaban su talle...

-¡Den... de... Ayu... daaaaaaaa!"

Ele ja esta aqui!
Ele ja esta aqui!
Ele ja esta aqui!
Ele ja esta aqui!

Todo estalló a su alrededor junto con el ki de Maron. Sintió como todo se volvía oscuro mientras sentía ese espantoso dolor, el indecible miedo de la hija de Krilin colándose en cada poro del cuerpo, incapaz de hacer nada mas que sentirlo. Se convulsionó victima de un dolor jamás experimentado, sentía que se ahogaba en aquella marea oscura. Había sido tan repentino, como si algo o alguien lo estuviese atacando junto con la hija de Krilin. Lo había rodeado, se estaba asfixiando. No podía pararlo.

¡Ayúdame!

¡Ele ja esta aqui!

¿Qué era esa frase? No podía pensar correctamente, el dolor era insoportable. Esa cosa lo estaba matando pensó el joven Namek.

¡Dende!

La voz de Piccoro fue lo último que oyó antes de hundirse en aquel abismo.

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Detestaba sentirse nerviosa. Nunca le había gustado sentirse vulnerable ni tener tantas cosas fuera de control. Pero no había manera de evitarlo. No podía dejar de sentirse así desde aquel encuentro. Sus pies se balancearon de nuevo.

Ese hombre de facciones alargadas y rostro tan pálido. Parecía una de esas estrellas de cine, sin embargo, había algo en él que le recordaba sus pesadillas. En la oscuridad de su cabello recordaba a aquella mujer, en ese bosque sombrío y brillante. Y todo había empeorado con la discusión de sus padres en la mañana. Como odiaba que ese tipo de cosas pasara, habría querido estar en casa de sus abuelos y no en la suya, mirando un libro tonto que no entendía, ni oyendo a un niño idiota tararear una melodía boba mientras sacaba agua del pozo.

La fastidiaba demasiado, refunfuño mentalmente mientras dejaba su libro caer y apoyaba la barbilla en una de sus manos mirando el paisaje boscoso a través de su ventana. Todo estaba demasiado tranquilo y demasiado silencioso a excepción de los rápidos tecleos de su madre en la parte superior de la casa. Después de la discusión se había encerrado en el estudio, molesta con su padre. Y como siempre, ella quedaba al margen. Empezaba a creer que ellos la veían como parte del mobiliario de casa. Recordar que hacia unos días había pensado que su familia volvería a unirse, le parecía doloroso en ese momento.

Suspiró y volvió a pasar las hojas.

Uub aun tarareaba. ¿Que habría preparado su abuelita para guisar?

Su mamá hacia tiempo que no guisaba para ella. La verdad es que hacia tiempo que la casa parecía tan silenciosa.

Habría querido ir a casa de sus abuelos y subirse al regazo de su abuelo para que la abrazara y confortara como cuando era mas pequeña. Sin embargo, su madre le había dicho que no podría salir de casa a menos que terminara sus deberes.

A estas horas debían estar llevando a cabo la prueba aquella de la que Goten había hablado la noche anterior. Su papá también iba a ir. Por culpa de eso, todo en su casa estaba tan silencioso.

¿Por qué de repente empezaba sentirse tan mal? Le dolía el estómago.

El aire se había enrarecido repentinamente.

BUM BUM

El corazón le había empezado a latir rapidamente, sintiendo como el miedo empezaba a corroerle.

Alzo la cabeza y volvió a mirar a través de la ventana. Sus enormes ojos oscuros buscando algo ansiosamente, de izquierda a derecha y de derecha a izquierda. Había algo en Paozu Yama. ¿Lo habrían sentido sus abuelos, y su mamá?

Algo estaba en Paozu Yama.

Oyó que las teclas seguían oyéndose, dentro de su silenciosa casa todo seguía normal.

Pero afuera Uub había dejado de tararear y supo que algo malo había ocurrido. Sus ojos se detuvieron en el niño, Uub parecía mirar algo en la profundidad del bosque que se alzaba frente a las dos casas.

Era como una película, Uub alzó los ojos al cielo a algún punto del infinito. El aire repentinamente se había tensado de una manera que la hizo sentirse estrujada por dentro, como si una mano invisible la sujetara con todas sus fuerzas.

Uub había quedado inmóvil, la cubeta de agua aun en sus manos se deslizó por entre sus dedos hasta precipitarse al suelo, seguido de él.

Se alzó de golpe, iba a llamarlo; sin embargo las palabras quedaron atoradas en su garganta al descubrir la silueta que Uub había ocultado segundos antes de caer.

Era "él"...

Silueta alta, de largo cabello que sabia era blanco, ojos ambarinos y gatunos que la miraban entre la espesura del bosque, y cuyo rostro afilado estaba cubierto por sombras, como en su sueño.

Su familia muerta. Bra muerta. Sus padres. Igual que en su sueño. ¿Estaría soñando?

Creyó verlo sonreír.

Já estou aqui , teu me estranhaste?

-¡AAAAAAAAAAAAAH!

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Fly Pan Yama

Urara abrió los ojos repentinamente. Un dolor aquejándole el pecho mientras colocaba una mano y en su rostro se dibujaba un gesto dolorido.

No podía haber sido un sueño.

-... ¡Dama!

Recordaba aquel primer sueño, compartido con una persona en la lejanía. Y luego los demás, compartidos con otros seres.

Todas mujeres.

Se tocó el pecho.

-Fueron ellos... por los dioses... ¡por los demonios de todos los infiernos¡han empezado a moverse! -exclamó corriendo hacia las habitaciones de Gyuumaioh.

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-Bien, ha sido suficiente. Creo.

La voz gastada del viejo cortó aquel silencio, el hombre mas joven le dedicó una mirada dura.

-¿Por qué me desobedeciste, Fearu nii?

El viejo se encogió de hombros mientras se levantaba, sacudiendo su gastada y raída túnica. La voz de su acompañante había sonado dura y casi molesta.

-Tenía tantas ganas -suspiró mirándolo con sus ojos nublados entre la tela que tapaba su cabeza. -Eran tan dulce y frágil... y me había visto. -susurró pesarosamente.

Igual que aquella otra mujer.

El hombre se llevó la mano a la cara, en su rostro una mezcla de exasperación y divertimento ante aquella debilidad de su hermano. Casi infantil a pesar de su aspecto anciano.

-Tu sobreexcitación casi enloquece a Akeru chan... debías dedicarte a ella, y ser cuidadoso al llamarla. No es un ser estable. En este momento se ha desatado una hecatombe en ese lugar, con un ser que no interesaba y me temo que nos hemos ganado una atención indeseada, Fearu nii. Si esto afecta a los planes, temo que tendré que actuar con dureza contigo- advirtió con firmeza.

-Me encargaré de resarcirme. Lo prometo O nii-sama.

-Eso espero, pero... si se te ocurre volver a desobedecerme...

-Entiendo... pido disculpas por mi debilidad.

-Marchemonos.

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-Sistema nervioso

-Inestable, va un 20

-Sistema muscular

-Aun contraído.

-Sistema cardiovascular.

-En estado critico.

-¡Akeru!

-Sistema digestivo

-Estado grave. Bajo porcentaje del S.S.

-Estructura ósea.

-Sin daño aparente.

-Aparato Circulatorio

-Estado crítico.

-¡Reporte del caso!

-¡La piel tiene severas heridas, la mayoría concentradas en sus brazos y a los lados del abdomen!. ¡Tenemos una docena de venas con perforaciones graves. Un 40 de las arterias están destrozadas.!

-¡Kami Sama, es un milagro que este viva¡Apenas hemos podido detener la hemorragia!.

¡Necesitamos parar la hemorragia!

-¡La sangre muestra un alto grado de contaminación debido a la sustancia que se hallaba en la parte superior de Kara Ni Suru. Sin embargo, no hay indicios de intoxicación en el organismo aunque eso es todavía impreciso!

-¿Ya saben que es!

-¡El reporte viene en camino Doctor Gohan!

-¿Su vida, corre peligro!

-¡Milagrosamente no!

Gohan...

-¿Y Maron, cómo está !

-La señorita Maron se encuentra fuera de peligro, al parecer solo sufrió una crisis nerviosa bastante grave así que tuvimos que administrarle dosis altas de calmante. Aun sigue bajo observación.

-¿Y la doctora Bulma!

-¡La señora Briefs se encuentra bien. Heridas menores, al parecer su esposo logro sacarla a tiempo!

-¿El Doctor Shapner?

-Durmiendo, y fuera de peligro.

-Gracias Kami... -susurró

¿Qué paso...?

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Despertó de repente con un jadeo y lo primero que vio fue la luz mortecina de la lámpara en el techo.

¿Habría sido una pesadilla?

Intento moverse pero el dolor lo hizo desistir. Miró su brazo vendado, y con la otra mano palpó su cabeza, más vendas. Volteó la cabeza y sus ojos encontraron su bata colgada en una silla, sucia y con rastros de sangre. Un escalofrío lo recorrió, aquello no había sido una pesadilla.

Había sido una horrenda realidad.

-Akeru... -gruñó y se levantó trabajosamente, aferrandose a ese nombre para soportar el dolor.

Nunca le había dado buena espina y había tenido razón, aunque Iresa y Gohan siempre lo habían tachado de paranoico, él había estado en lo correcto al desconfiar de ella. Él y los muchachos.

Las costillas le dolían mientras trataba de jalar aire. El esfuerzo le había supuesto bastante pero una idea nueva había prendido dentro de su mente. Y cuando algo así pasaba, no se detenía hasta probar su teoría.

Lo mismo había hecho con Saiyaman, pensó torciendo una sonrisa mientras su rubio pelo le caía desordenadamente a los lados. Esta vez, llegaría al fondo y sabía con quienes podía contar.

Cogió la bata y sin que nadie lo notara en medio del alboroto, salió de la habitación.

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Bulma recorría el lugar bajo la vigilante mirada de Vegeta y la pequeña Bra, tenía un brazo vendado y un pequeño parche en una mejilla. Era increíble pensó al ver la destrucción de todo el complejo. Sus ojos recorrieron lentamente el lugar, observando palmo a palmo lo que había quedado de este.

-¿Cómo...?

Le parecían todo tan irreal. Había sucedido tan rápido, tan repentinamente. Solo pudo recordar a Maron parada a su lado, hipnotizada, sus enormes ojos azules llenos de horror reflejando la superficie liquida de Kara ni Suru y la explosión violenta de su ki. Eso había desatado el infierno.

Caminó por entre los pocos hierros retorcidos que habían quedado, mientras los rayos del sol caían sobre ella, el techo de "El Complejo" había desaparecido en un santiamén al tacto de ese misterioso líquido. Computadoras, equipo, maquinaria habían desaparecido ante esa sustancia ominosa. Y seres humanos también, recordó con horror, mirando una bata blanca, "vacía" entre los escombros.

¿Qué clase de monstruo había despertado esa chiquilla?

Detrás de ella, Vegeta se preguntaba exactamente lo mismo.

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Sus dedos se deslizaban a velocidades increíbles sobre el teclado de la casi única Laptop que había sobrevivido a la destrucción. Necesitaba saber, debía saber que estaba pasando. Era terrible ver pasar tantas cosas sin saber como detenerlas. Sin saber que hacer. ¿Quién demonios era Akeru, más importante aún¿Qué demonios era Kara Ni Suru? Cada vez que un enemigo poderoso llegaba a la tierra, podían percibirlo, o alguien lograba avisarles de su presencia y podían prepararse de alguna manera. Pero esta vez ni Kami Sama, ni los Kaio Shin, ni nadie del otro mundo parecía saber nada. Ni un aviso, ni una advertencia¿se habrían dado cuenta de lo que había pasado?

Estaban ante un enemigo incomprensible. Su padre lo había dicho, eso era lo que andaban buscando. La hija de Krilin había tenido razón, la clave estaba ahí en "Kara ni Suru", en la mismísima Akeru.

Detuvo sus pensamientos ante la imagen de la pantalla. Ni un dato de información clasificada. ¿Quien demonios era esa chica y de donde había venido, que era lo que quería con ellos?. ¿Conquistar el mundo, destruirlo, hacerlo desaparecer¿Sería humana, extraterrestre, algún dios poderoso?

-O simplemente una maldita científica loca. ¡Lo único que nos faltaba! -masculló furioso.

-Dudo que encuentres lo que buscas ahí -espetó una voz cansada.

La voz interrumpió las reflexiones de Trunks haciéndolo voltear para topar con un par de CD's extendidos ni más ni menos que por el amigo de Gohan.

Shapner, parado a un lado de él, lo miraba serio, preocupado y al parecer muy decidido a entender mas de ese misterio en el que se había visto involucrado sin querer.

El hijo de Vegeta agradeció con una mirada el gesto del hombre, tomándolos y dedicándole una mirada evaluadora.

-¿Como te sientes Shapner kun? -preguntó, aunque la respuesta saltaba a la vista. Su aspecto era lamentable, lucía como a punto de desmayarse, pálido, algo sudoroso; su brazo izquierdo estaba enyesado y las vendas en su cabeza lo hacían ver como un soldado venido de una guerra librada hacia segundos. Incluso su bata tenía aun rastros de sangre.

-No me quejo, supongo que algun día me tenía que pasar esto. Ser amigo de Gohan me hace propenso a este tipo de accidentes¿no crees?- bromeó.

-Si, me imagino. Aunque, no creo que a él le agrade verlo de pie. -le espetó con una media sonrisa.

-Nah, tenía que hacerlo. -replicó- aunque Ireza no se pondrá contenta- agregó en tono culpable mientras se rascaba una de sus cejas.

-¿Por cierto, información clasificada? -repitió Trunks con una casi sonrisa alzando los CDs

- Nope, una investigación llevada a cuenta propia -contestó repentinamente serio- esa chica Akeru nunca me dio buena espina, menos cuando en el archivo de clasificados apenas hay mas que tres hojas con lo estrictamente necesario y un dato que me intrigó bastante.

-¿Cuál? -preguntó Trunks repentinamente ansioso.

-Bueno, el hecho de este experimento de ella tiene un precedente, conectado con su padre... y cuyo segundo punto en común es ese liquido negro. En ambos casos nunca se detectó su composición.

Trunks sintió como un escalofrío le recorría la espina.

-Gracias... será de gran ayuda...

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-¿Que paso qué!

-¡Videl!

-¡Y como esta, sabes algo? esta bien, calma, calma, toma un taxi, no nada de conducir, en tu estado de ninguna manera!

Goku había desaparecido hacia unos minutos de la habitación y Chichi no había dejado de mirar hacia donde debía estar la Capital del Este.

-¿Qué paso Videl! -interrumpió Chichi con la preocupación a flor de piel.

La mujer evitó su mirada y Chichi tuvo que contenerse para no zarandearla por los hombros y sacarle la verdad. Debía controlarse, tenía que hacerlo, se dijo a si misma aunque se llevara todas sus fuerzas.

-Videl... por favor -musitó la mujer tocando su brazo lo más suave que pudo.

-Venga, sentémonos. -ordenó la ojiazul acomodándose al borde de la cama donde Pan yacía.

¿Que ha pasado?

-Hubo un accidente en el "Complejo", aun no se muy bien que fue, pero casi todo el lugar desapareció. -replicó Videl cuidadosamente.

Sintió como las manos de Chichi se tensaban y comenzaba a temblar. En la mente de la mujer, imágenes de ataques, explosiones devastadoras y el posible destino de su familia se sucedían una tras otra.

-Ireza es quien me acaba de llamar. Dice que escuchó un breve reporte en las noticias de la Capital del Este. Acaba de ir hacia allá, esta preocupada por Shapner, el iba a estar ahi junto con Gohan, me dijo que apenas supiera algo nos diría. Quiero ir, pero no puedo dejarla sola, ni a Pan tampoco. Yo...

-Lo se, yo también tengo miedo. Pero Goku ya fue hacia allá, ellos van a estar bien... ya lo verás, Goku... él siempre, siempre ha ganado -musitó aferrándose con fuerza a ese pensamiento.

Videl no tuvo el valor de expresarle sus temores.

¿Accidente¿Desaparición¿Cuándo?

Las mujeres miraron hacia las dos camas que se hallaban casi pegadas la una a la otra. Ni Pan ni Uub mostraban señales de despertar. Habían sido tomados por sorpresa al oír el grito y el estallido del Ki de Pan de esa forma tan repentina.

Y sin embargo, Goku no había percibido nada al inspeccionar los alrededores. Nada que pudiera determinar el súbito desmayo de Uub, o ese repentino ataque de histeria en su nieta. Solo sus ki cuyo nivel subía y bajaba de forma tan errática, incapaces de controlarlo por si solos, como si algo hubiera alterado su flujo.

Antes de poder pensar en algo más, la televisión había dejado oír la espantosa noticia de un accidente, calificado como "catastrófico" en las instalaciones de Corporación Cápsula, y con eso Goku había desaparecido pidiendo a su esposa y nuera que no abandonaran la casa por ningún motivo.

Las dos mujeres se miraron en silencio por unos instantes antes de volver su atención a los dos niños.

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-Ya despertó, puede pasar a verla Doctor Son Gohan.

Aspiró fuertemente, ese se había convertido en un día terriblemente largo y parecía no tener fin. Una nube de reporteros se había acuartelado a las afueras de Corporación Cápsula, hambrientos de explicaciones y cualquier mendrugo de información, a pesar de que la rueda de prensa había sido larga, estresante y agotadora.

Solo esperaba que llegara el día de mañana para que sus miradas se voltearan hacia el eclipse y a ellos los dejaran tranquilos por un momento.

Volvió a tallarse las sienes por enésima vez mientras trasponía el umbral. Aun tenía fresca la discusión con Goten, la imagen de una Maron completamente destrozada mentalmente, incapaz de saber donde se hallaba o quien era. Sus ojos en blanco, enmarcados por su desordenado pelo rubio le daban escalofríos. Peor aún había sido confrontar a Krilin y Juuhachigou que habían decido contra toda orden médica a permanecer a su lado, tratando de traerla de donde quiera que estuviera.

Y para agregar, Ireza totalmente histérica cuando descubrió la cama de Shapner vacía, gracias a Kami Sama Trunks había hecho acto de presencia en el momento justo con cierto rubio cabezota e imprudente en hombros, tan fresco como si no hubiese pasado nada; de haber podido lo habría golpeado, lo cual daba cuenta de su muy pésimo humor.

¿Qué demonios estaba pasando?

Cada vez entendía menos, pero tenía que ver con Maron y al parecer con su madre, de eso ya no cabía duda. Y a él le había tocado verlo con sus propios ojos. Había sido espantoso. Tan espantoso como Akeru traspasada por lo que fuera aquella cosa, invadiendo su cuerpo y sus venas y con esa mirada que aun en ese momento le daba escalofríos.

-¿Akeru...?

La chica volteó lentamente hacia donde había oído su voz. Gohan estaba en la puerta, su semblante cansado y triste. La ropa algo desordenada y un manchón de sangre en la bata. Y por primera vez desde que lo recordara, los ojos de la chica se llenaron de lágrimas.

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No había entendido la urgencia del gato de la torre por subir hasta el Tenka, la verdad es que era bastante fastidioso. Como le jodía que le hicieran eso. No creía que hubiera ser vivo alguno que disfrutase siendo un puto pararrayos cada que tenían que subir al dichoso templo de Kami Sama. Malditas fueran esas putas nubes, gruñó para si. Sin embargo, el maestro Karin se había puesto bastante raro y lo había urgido a buscar semillas, su báculo, algunos jarrones de agua y demás cachivaches porque iban a tener mucho trabajo. ¿De qué? Ya pronto iba a ser la hora de la cena y el tenía hambre, no había comido en todo el día por estar buscando todo lo que le pedía y no entendía tantas prisas, porque al susodicho maestro no se le había dado la real gana decirle ni media palabra.

Pero en ese momento, solo bastó ver aquel cuerpo tirado a la otra orilla del Tenka, con la capa blanca hondeando como una vela contra el azul del cielo, para comprender el porque.

El Maestro Karin había llegado en dos saltos hacia el joven Namek, que yacía exánime en los brazos de Piccoro, en cuyo rostro se dibujaba una expresión de franca preocupación que nunca habían visto; y Mr. Popo estaba hecho un manojo de nervios.

Las cosas se estaban poniendo feas si ese tal Piccoro tenía semejante cara, reflexionó Yajirobe.

-Él¿ha estado así desde la mañana? -interrogó el Maestro Karin.

Piccoro solo asintió antes de agregar.

-Moverlo es casi imposible, el dolor es tan insoportable que aun yo puedo percibirlo- respondió echando una ojeada al rostro contraído de dolor de Dende- Lo sintió incluso antes que yo, tan solo pude oirlo gritar -rememoró mirando hacia algun punto en el Este-

Lo que sea que haya sido, acaba de despertar...

Karin miró hacia ese mismo punto preocupado.

-Es una pena que no pueda ser de ninguna ayuda. Sin embargo, es la primera vez que lo siento manifestarse tan claramente.

-Si...

-¿Has avisado a Goku y los demás?

-Mr. Popo Lo hará. Ahora estamos pensando en el siguiente paso.

-Ya veo, -musitó el maestro Karin mientras pasaba su pequeña garra por la frente del joven Kami Sama- pobre muchacho, dura ha sido la carga que le ha tocado.

-¿Y no creen que sería mejor llevarlo dentro, la temperatura pronto empezará a bajar y se puede enfermar -sugirió Yajirobe interviniendo en la conversación.

-¡Eso intentabos pero es imbosible, Kami Samas no puede sobortar el dolor, quisibos hacerlo esta bañana bero solo tocarlos lo hacía sufrir¡Lo mataría!

-Oh...

-Muy extraño. El suelo del Tenka es sagrado. -puntualizó el Maestro Karin, golpeando el pulido piso con su bastón. -ser capaz de romper sus defensas espirituales. Y dañar al Kami Sama de esa manera... a esa distancia... no son buenas noticias. -sentenció el gato.

-Lo sé... es lo peor de todo. La energía se percibe incluso debajo de mis pies, es un residuo que no conozco. Sin embargo, Dende es quien recibió el ataque -musitó Piccoro mirando el rostro dolorido del muchacho. -Parece tenerlo agarrado. Alzarlo de aquí es imposible, es como si lo absorbiera, y cada intento le provoca ese terrible dolor.

-Yo... yo...

Aquel hilito de voz que se dejó oir apenas, ante las miradas sorprendidas de los presentes.

-¡Dende!

-Lo...lo...mmmggh!... siento... Piccoro san... yo mi...re no de...bí ser...

-Calma, no es el momento -lo amonestó Piccoro suavemente.

-Pero...

-¡Escuchelos Kami Samas, usted no está bien! -chilló Mr. Popo aterrado por el joven Namek.

-Namek... el patriarca, ellos deben... busquen ahí... -susurró por último antes de quedar inconsciente.

-¡Kami Samas!

Piccoro y Karin se miraron a la vez. El mensaje había sido claro y el primero se maldijo mentalmente por no haber pensado en ello. Los Namekusei se distinguían por ser un pueblo celoso de preservar la historia, y según lo que le contaba Dende, tenían gran cantidad de leyendas, algunas pertenecientes a otros mundos, gracias a algunos viajeros errantes que habían tenido la suerte de caer en su planeta natal.

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Se había negado a pasar la noche en el hospital. Y después de mucho insistir había acabado donde había deseado.

-Quien lo diría, yo aquí y oyendo todo esto, sabía que Akeru tenía algo raro, pero nada como esto, una posible amenaza al planeta¿no es genial Ireza¡AUCH¡Oye! -chilló cuando sintió a la mujer darle un zape.

-Si, que genial, casi te matan y dices que es genial -murmuró ella desviando la vista a punto de echarse a llorar.

El rubio suavizó el gesto, entendiendo lo difícil y angustioso que había sido todo para una persona como ella. Solo le bastaba recordar como se le había echado encima a Trunks para sacarlo de encima de él y llenarlo con esa avalancha de preguntas y regaños sobre su estado.

-Lo siento... no quería preocuparte. -murmuró acariciando su mejilla.

-Eres un tonto

-Lo cual no me extraña de este cabezadura.

La voz de Videl interrumpió la escena mientras ofrecía una taza de te al par de inesperados invitados.

-Creo que lo necesitas más que yo Ireza. Igual que este, para que pase su sobre excitación por adrenalina -espetó la mujer con una mueca sarcástica.

-Vaya, que simpáticas estamos esta noche señora Son. -se mofó Shapner.

-Gracias Videl¿cómo está Pan? -preguntó Ireza.

-Ya mejor¿y tú Shapner?

-No me puedo quejar, si no es por Gohan, yo habría... salido herido. -terminó, bajando la vista hacia su humeante taza de te y pensando que la palabra correcta era, "desaparecido", lo que le provocó un súbito escalofrío.

Había bastante movimiento en la casa de los padres de Gohan, aunque con un sabor a sigilo en el ambiente. Un misterioso cerdito que podía cambiar de forma y un gatito volador hicieron apto de presencia antes de escapar a la habitación contigua, chachareando sin percatarse mucho de su presencia. Divertido, se dijo a si mismo.

Podía oir pasos en el piso superior de la casa, donde hacia un rato, había visto subir a la hija de Bulma, quizás a ver a la pequeña Pan y al otro pequeño niño. ¿Qué seguiría ahora?. Quizás muchas, muchísimas cosas que le cambiarían más la vida de lo que ya lo habían hecho.

Aunque se echaba de menos la presencia de los padres de la novia de Goten. Tampoco podía olvidar el horrible espectáculo de haberla visto en el puente de mando, con esa cara. ¿Y Dónde estarían Gohan, y su padre¿Y el esposo de la doctora Briefs? los tres habían desaparecido.

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-Así que... también ese Kami Sama fue atacado.

-Si, eso fue lo que me dijo Mr. Popo -Goku alejó la mirada del cielo ya estrellado.

Los tres sayajines se hallaban sentados en el techo de la casa de Goku, cada uno mirando alguna parte del cielo. Preocupados y pensativos. Era una noche muy hermosa y casi tranquila de no ser por esa tensión que se respiraba en el aire. Maron, Pan, Uub y Dende habían sido atacados bajo sus narices. Sin rastros del enemigo. Eso se les estaba yendo de control y aun no tenían manera de saber que o quien lo estaba haciendo.

-No sentí nada... solo oímos los gritos de Pan y el estallido de las puertas y las ventanas cuando su ki explotó, lo sorprendente es que no haya volado la casa. Creo que fue gracias a la intervención de Videl..-narró Goku rememorando los sucesos de la tarde.

-Sin embargo... lo extraño eran sus ki, subían y bajaban sin control, como si alguien hubiese alterado su flujo, algo así como...

-¿Un ataque espiritual?

-Si, algo así. Piccoro es bueno en eso¿no?

-Me imagino- murmuró Vegeta, mirando a la oscuridad - Cuando entré a ese lugar, eso parecía más el maldito infierno. Esa chica, la hija de Krilin, no cesaba de decir esa frase, y aquella otra mocosa tampoco.

-¿Qué frase? -preguntó Goku, desconcertado.

-Pensé que tu hijo ya te lo había dicho.

-No, en absoluto. -contestó Goku volviéndose hacia Gohan, desconcertado.

-Algo en una lengua desconocida... "Ele ja sta aqui". -contestó en un susurro, el primogénito Son.

Gohan se había mantenido en silencio desde que habían partido de la Capital del Este y aun en ese momento su semblante era triste y preocupado.

-¿Que quiere decir eso Gohan?

-No se, pero Akeru lo repitió tanto... y también Pan... es la misma forma. Una vez logré oirla murmurarlo entre sueños, no lo entendía hasta hoy. Akeru hoy lo repetía y no cesaba de hacerlo, pero a diferencia de Maron, parecía contenta. -culminó mirando hacia otro lado, aparentemente muy afectado por todo.

-¿Esa mocosa lo sabe! -gritó Vegeta parándose de un salto. -¿Por qué no dijiste nada!

-Porque hasta hoy, supe a que se refería -espetó indiferente al enojo del mayor de los sayajines.

Lo sayajines callaron, cada vez mas sorprendidos ante esa revelación. Que Pan también lo supiera empezaba a darle un cariz cada vez mas terrible a las cosas. Fuera lo que fuera, ya se había metido en casa de la familia de Goku.

-No tengo valor de preguntárselo a mi hija. Parece un fantasma... -continuó, mirando hacia la oscuridad mientras se llevaba las manos a los labios ausentemente.

Goku miró a Vegeta y luego al cielo. Las cosas se estaban poniendo cada vez peor.

Sin embargo, Vegeta no había apartado la mirada del hijo mayor de Kakarotto. Sus ojos entrecerrándose mientras lo analizaba.

Al parecer era el único que se había dado cuenta de ese pequeño e ínfimo "detalle", supuso. Mientras su hijo y Goten se enfrascaban en una batalla por salvar a todos los que estaban dentro, él había entrado dispuesto a acabar con esa cosa, guiado por un extraño presentimiento a falta de un Ki que localizar, lo que era aun más extraño.

Pero lo discordante era saber ¿QUé le significaba a esa mocosa llamada Akeru, el hijo mayor de Kakarotto?

Aquella chica se había fusionado con su máquina; había destrozado y hecho desaparecer todo lo que se le pusiera enfrente, él incluido de no haber logrado escapar. Suerte que no habían corrido otros pobres desgraciados. Entre todo ese infierno, había quedado el amigo de Gohan, aquel rubito presumido que por alguna razón le alteraba los nervios. Había visto su cuerpo salir disparado hasta chocar contra una de las paredes metálicas de esa trampa mortal en que se había convertido el domo. Y ahí quedó, listo para ser borrado cuando maquina y mujer se dieron la vuelta y saborearon a la indefensa presa. Pero ese hijo de Kakarotto había aparecido repentinamente frente al rubio y extendido los brazos en un afán bastante inútil de salvarlo, mientras le gritaba a ella que parara. Pero la compasión y la angustia nunca habían servido. Y el razonar menos. Sin embargo, ella se había detenido, y detenido aquellos extraños hilos líquidos a solo centímetros del pecho del semisayajin, la mocosa o lo que fuera en ese momento, no había tenido intención de hacerle ningún daño a él.

¿Por qué?

Era una pregunta que se hacía ahora; en aquel momento había sido la ocasión propicia para dispararle un buen energy por la espalda, lo que había conseguido frenarla por completo.

¿Qué relación tenía esa mocosa con el hijo de Kakarotto? y¿qué tanto sabía él sobre ella?

Eso lo tenía que averiguar.

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-Estar juntos. -finalizó una vocecita. Pan bajaba las escaleras con la mano de Bra entrelazada con la suya, lucía pálida y seria pero en su rostro se dibujaba la misma decisión que en el rostro de su abuela y su madre. Detrás de ellas, Uub ya en pijama las seguía en silencio.

Habían estado discutiendo un cambio de planes, divididos algunos entre empezar a moverse o disfrutar el dia siguiente todos juntos y esperar a lo que pudiera venir.

-Yo también quiero ir mañana al día de campo, y divertirme con el abuelo y con todos. Se oía como un disparate, pero quizás fuera lo mejor pensó el maestro Roshi viendo a la pequeña Pan meterse en esa conversación de adultos.

-Deberías estar en la cama Pan -regañó Videl con suavidad.

-Lo siento mamá, pero... yo... tengo que decirles algo -espetó haciendo bajar su voz hasta hacerla inaudible. Un súbito escalofrío corriéndole por el cuerpo.

Todo mundo esta vez clavó los ojos en la hija de Gohan, esa forma de decirlo no presagiaba nada bueno. Pan se sintió incomoda con tantos ojos sobre ella, pero había decidido decirles la única cosa que solo revelaría. Aunque eso significara atraer mas a esa desgracia. Pero el resto de aquel sueño y de aquella persona jamás sería dicho, porque sabía que el día en que lo hiciera... sería más real.

Oh... te equivocas... esta a punto de ser real...

No quería creerlo, no iba a creerlo, murmuró para sí mientras escondía la cara entre sus manos y negaba con fuerza asustando a todos.

-¡Pan!

Las fuertes manos de su abuelo cogieron sus pequeños hombros. Y cuando se atrevió a alzar la vista, se encontró con sus ojos oscuros como los de ella. Preocupados y ansiosos.

-Abuelito... -susurró ocultándose entre sus brazos.

-Si no quieres, no lo digas mi cielo. No queremos que te hagas daño -le pidió Chichi acariciando su cabeza.

Negó de nuevo, podía hacerlo, pero no quería. Quizas tuviera miedo de que eso se hiciera realidad, pero sino lo decía, su familia sería dañada sin saber que era aquello y ella no quería que sucediera nada de eso. Nunca.

-Yo se... que... significa esa frase... -musitó lentamente. Sintiendo las palabras resonar en un recinto que se había quedado en total silencio. Podía oír incluso los latidos de su corazón y sentir esas ganas de llorar de miedo que trataba de contener.

-"Ele ja sta aqui" es...

Goku sintió el pequeño cuerpo temblar bajo sus brazos. Estaba sufriendo, sufriendo demasiado, no era dolor físico. Era simple y llano "Miedo". Olía a miedo, estaba llena de miedo. Su voz estaba salpicada de ese horrible sentimiento.

-¿Pan? -susurró Videl, preocupada por aquella voz temblorosa. Esa no era su pequeña Pan.

-Un... un anuncio, anuncia algo... -con eso ya no habría marcha atrás, pensó. Cuando dijera que significaba, no habría vuelta de hoja y lo que seguiría sería algo que ellos ya no podrían detener.

Iban a enfrentar una oscuridad enorme en una inmensidad mas grande que el universo. Era demasiado pequeña para pensar así. Sin embargo, supo que esa era la verdad, una que ellos dos que vivían en sus sueños le habían enseñado que ya existía.

-Quiere decir: Él... ya está aquí...

Todos tragaron aire a un tiempo.

-El ya está aquí... -oyó susurrar a sus espaldas. Su abuelo la apretaba con fuerza, mirando hacia algún lugar en el piso.

-¿Cómo lo sabes... quién te lo dijo? -cuestionó Goku con el frunciendo el ceño de preocupación.

-Más importante... quién es ÉL -puntualizó Vegeta.

-¿Pan?

-¡No se, no se, no quiero saber, no! -gimió ocultándose tras el pecho de su abuelo, aferrándose a la tela de su gi, sin atreverse a ver a Vegeta a la cara. Asustada como nunca antes.

-Necesitamos saber -imploró Gohan en el tono mas suave que pudo, acercándose a su hija, tratando de controlarse. Era terrible verla así de asustada.

Ella sabía quien era, ella de todos en verdad lo sabía y era demasiado cruel que alguien tan pequeña llevara semejante peso en la mente. Que le tuviera tanto miedo y no se lo dijera a nadie. No lo soportaba, necesitaba saber de quien tenía que protegerla. Y por segunda vez supo que había fallado. Y por primera vez se sintió el ser mas bajo del mundo rememorando algo que nunca debió haber ocurrido.

Había fallado a Pan y a Videl, y era algo que nunca se iba a perdonar.

-Pan, escucha -susurró enfocándose en ella.

-¡No, no¡basta¡no! -chilló aferrándose con mas fuerza a Goku,

-Es mejor que lo digas pequeña, -espetó Vegeta

-Déjenlo, -cortó el sayajin tranquila y firmemente.

Sin mas alzó a su nieta y dio por terminada aquella reunión. Habría mucho que pensar para el día de mañana. Pero por sobre todo, había una sola cosa que podían hacer.

-Mañana, estaremos todos juntos. -espetó Goku, dándole la espalda a todos. Antes de abandonar la habitación con su nieta en brazos.

Y nadie objetó esa decisión.

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Se despertó en medio de la noche y encontró su silueta dibujada contra la ventana de su habitación. En el cielo que se veía a través de los árboles la luna se hallaba estática y extrañamente enorme. Sin embargo, era su figura de espaldas a ella lo que llamaba su atención.

El día había sido terriblemente largo y doloroso en muchos sentidos. Había estado muerta de angustia pensando en él y lo que hubiese podido pasarle; habría querido preguntarle mil cosas, saber si de verdad estaba bien, cuestionarle del porque de su semblante tan triste, la razón por la que evitaba sus miradas y apenas había cruzado dos palabras con ella, del porque se tocaba los labios con esa mirada que la inquietaba.

Pero ero más que nada, habría deseado preguntarle si aún la amaba.

Sin embargo, todo mundo había jugado en su contra ese día, suspiró Videl aferrando la sabana de su lecho, mientras en silencio fingía dormir para observar a Gohan aún tocándose los labios ausentemente.


Anotaciones finales: No recuerdo haberlo dicho en el capítulo anterior. Pero el nombre de Urara lo saqué de un cuento corto de Banana Yoshimoto llamado "Moonlight Shadow", que cuenta la historia de una pareja de muchachos que ha sufrido la pérdida de sus respectivos novios en un accidente de coche. Urara, es una mujer misteriosa que aparece trayendo un poco de esperanza para Satsuki (la protagonista) en medio del dolor que le provoca la muerte de su amado Hitoshi.
BTW disculpen las pocas líneas para Vegeta, espero que no se me escape la próxima vez
Que más puedo decir, soy ultraFan de la familia Son. De hecho creo que voy ha ser muuy mala con mucha gente xD y ya empecé. Pero ¿qué es esto sin un poco de drama y dolor? Si no duele no se disfruta xDDDDDD La verdad ha costado su esfuerzo este capitulo, dada la cantidad de situaciones y personajes que empiezan a unirse alrededor de esta trama de proporciones mundiales y universales (típico dragonbalesco); pero que he decidido que vaya así porque me gustan este tipo de tramas. En realidad el capitulo ya estaba terminado desde hace un año (hoy se cumple! xD), pero cuestiones personales no me permitian ocuparme como era debido, más aún por unas cuantas inconsistencias que tuve que corregir y el replanteamiento de los "villanos", con todo e ideas retorcidas. No me gusta el acartonamiento. Espero que el siguiente capitulo se cocine mas pronto xD.

Gracias por seguir aqui.

Terminado: Septiembre 2004
Reeditado y finalizado: Octubre 2005 -nublado