Hola! nuevo cap! xDD Se q tarde un poko bastante... weno espero q se compense cn ls RR... ejem q tng muxisimos hits, como unos 100 i pico... i RR unos 6... :'( En fin... este cap me gusta muxo x lo que pasa al final... q creo q es importante xa el fic... nuse... todo depende de Krystel (mi inspiracion...)
Por ciertoooooo! Dedico mi fic a Sergio Rivero, que gano ayer Operacion Triunfo 2005! Es el mejor y mi favorito desde que empezo el programa! Y como es de lo mejorcito xs pa el el fic! xDD Tambien se lo dedico a todas mis amigas q me ayudaron en el proceso del cap... Gema... SaraMeliss... Carmele... y muxas mas! En fin... ya q estamos, os lo dedico a todsss vosotrs! Vosotros sois los que animais a los escritores a que escribamos i escribams... GRACIAS!
Weno... dejo de enrollarme... espero que os guste el cap...
4º cap:Noche de enmascarados
-¿Qué haces levanta…? –preguntó Zabini mientras con la mano despejaba un poco los ojos hasta que su mirada se posó en lo que llevaba entre sus manos- ¿Qué es eso que llevas en las manos?
-Nada… -dijo Draco mientras tiraba la hermosa carta que pensaba enviar al fuego que al rato lo consumó ávidamente.
-¿Nada? –preguntó Blaise Zabini con cara escéptica.
-¡Que nada! –gritó el rubio Slytherin casi enfadado levantándose del sofá en el que estaba sentado; pasó al lado de su amigo mirándole con furia y se dirigió a su habitación.
Ginny abrió pesadamente los ojos al sentir que los rayos de sol intentaban alcanzar sus pupilas; se dio la vuelta en un intento de volver a conciliar el sueño y al ver que no podía hacerlo se levantó lentamente de la cama con los ojos semicerrados del sueño.
Entró en el baño mientras arrastraba los pies y se acercó al lavabo y se miró al espejo que reposaba encima. El reflejo le devolvió una imagen de una niña pálida, con enormes ojeras y los ojos hinchados de tanto llorar. Se miró con los labios apretados de la rabia que sentía e, inesperadamente, golpeó con el puño derecho el cristal del espejo, mientras éste se rompía en mil pedazos esparciéndose por todos lados, alcanzándole uno de ellos en la blanca mejilla.
Chloe Hart se levantó rápidamente sobresaltada; creía haber oído un ruido de cristales rotos y cuando se encontró la cama vacía de su mejor amiga se temió lo peor. Saltó de su cama y se puso las zapatillas de andar por casa lo más rápido que podía. Llegó a la puerta del baño y respiró hondo preparándose para lo peor.
Abrió la puerta y ahogó un grito. Se encontró con pedazos de cristal esparcidos por el suelo alrededor de un gran charco de sangre; desvió la mirada hacia el hueco que había al lado del lavabo y descubrió a una pelirroja sentada en el suelo, que sollozaba mientras cubría con sus brazos su cara. El dorso de su mano derecha estaba empañado de sangre con un corte profundo, que iba desde un poco arriba de la muñeca hasta la mitad del antebrazo (unos 10 cm), que pedía a gritos una cura rápida.
Chloe se acercó con cuidado intentando no cortarse con los cristales y, cuando llegó a donde estaba la pelirroja, se agachó para estar a su altura. Apoyó su mano temblando en la cabeza de Ginny y ejerció presión sobre ella para que la pelirroja levantara la mirada. Se encontró a su amiga con los ojos surcados por las lágrimas y con la mejilla derecha manchada de abundante sangre que emergía de un corte algo menos profundo que el corte de la mano.
-Ginny… -dijo Chloe con voz queda- ¿Qué te ha pasado?
Ginny se quedó en silencio mientras observaba del mismo modo a su amiga con una mirada mezclada entre rabia y tristeza. Le tembló el mentón y volvió a llorar mientras bajaba la mirada hacia el suelo y observó los cristales que tenía alrededor. Chloe se acercó a ella y la abrazó sin importarle que su pijama se manchara de sangre. Lentamente la levantó del suelo y la condució hasta el dormitorio para vestirla y, así, llevarla a la enfermería a que le curaran los cortes. Por el momento, Chloe improvisó unas vendas con unos trapos que encontró por la habitación y, gracias a ello, Ginny pudo aguantar hasta llegar a la enfermería.
Draco caminaba por las mazmorras dirigiéndose hacia el Comedor con cara de pocos amigos. Se había levantado con el pie izquierdo y, para colmo, cuando bajó a la sala común Blaise empezó proclamar a voz de grito cursiladas sobre Draco Malfoy, tales como que si había escrito poesia, aunque no supiera que fuera cierto.
Llegó al vestíbulo y divisó a una rubia que bajaba la escalinata que unía el vestíbulo con el primer piso del castillo y a una niña menuda que iba a su lado mirando con cierto interés a los cordones de sus zapatillas. Enfocó bien la vista hacía ésta última y lo que vio no le gustó para nada.
La pelirroja que tantas noches le dejaba sin conciliar el sueño estaba más pálida de lo normal, con todo un brazo vendado y la mejilla derecha con puntos y unas tiritas que los cubrían. Aunque en el fondo lo preocupó que de la noche a la mañana apareciera con un brazo vendado y una mejilla con puntos se acercó a ambas chicas sonriendo con arrogancia.
-Vaya, vaya comadreja –dijo el rubio con una media sonrisa arrogante- ¿Has tenido una mala mañana? No te veo con buena cara que digamos…
Ginny levantó la mirada lentamente con la cara roja de la rabia y, con el corazón a la altura de la garganta, clavó sus ojos en los de él como si quiera transmitirle todo el dolor que sentía para darle una especie de escarmiento.
-Para tu información Malfoy, tan solo son unos rasguños sin importancia que no amargan mi mañana –contestó la pelirroja con altanería- Pero ya veo que tú estas dispuesto a hacerlo.
-Huumm… Nada me gustaría más… -dijo Draco haciéndose el pensativo sin dejar de sonreir.
-Pues ahorrate el trabajo, porque no pienso permitirtelo –dijo Ginny caminando en dirección del Comedor- Vamos Chloe.
Draco las miró pasar a su lado y cuando las perdió de vista suspiró sonoramente. Negó con la cabeza como en señal de que no podía seguir la "relación" que llevaban y entró en el Comedor. Nada más sentarse se oyó un tintineo por todo el Comedor y todas las miradas se dirigieron al director de Hogwarts, Albus Dumbledore.
-Queridos alumnos, como ya saben el día de Halloween está a la vuelta de la esquina –el viejo director hizo una pausa mientras la mayoría de los alumnos asentían con efusividad ante la llegada de Halloween- Bueno, entre todos los profesores hemos decidido realizar un baile de disfraces el día 31 de octubre que cae el viernes de dentro de dos semanas.
Todo el Comedor revolucionó y tan solo se oía el murmullo exagerado de la mayoría de las chicas que ya empezaban a preocuparse de lo que llevarían ese día. De nuevo se oyó un tintineo y el murmullo general cesó.
-He de decir que dicho baile tiene unas condiciones que son las siguientes –carraspeó despacio ante las miradas impacientes de los alumnos- La temática de los disfraces es de la época shakesperiana, es decir, al estilo Romeo y Julieta; por lo que cada uno deberá venir vestido debidamente como vestían en aquella época. Como hacían en los siglos XVI y XVII en los bailes de disfraces, deberán llevar antifaces obligatoriamente y… ahorrense el buscar pareja, cada uno vendrá por libre. Cuando estemos todos los alumnos reunidos aquí se realizaran unos bailes que se deben de hacer en conjunto.
-Genial… Lo que me faltaba para completar el mal día… Un estúpido baile… -murmuró Draco Malfoy apoyando la cabeza sobre un puño mientras ponía cara de mala leche.- Dentro de unos segundos ya vendrá Pansy a molestar… Uno… Dos… Tr...
-Draco¿Has oido? Un baile!
-Si Pansy, ando bien de oído, gracias –dijo Draco con la misma cara de antes.
-Bailarás conmigo, no? –dijo Pansy colgandose del brazo del rubio- Con la chica más guapa de Hogwarts, o sea, "moi".
-Pansy… -dijo Draco zafándose de la morena- No pienso bailar contigo… Y… no te creas el ombligo del mundo que hay chicas muchísimo más guapas que tú.
Se levantó del banco, dejando a Pansy Parkinson estática y con los ojos aguados ante el comentario de Draco. Éste salió del Comedor pensando en el asqueroso baile; realmente no pensaba ir, pero tampoco perdía nada. Recordó que su padre tenía por ahí un disfraz de Romeo que se compró para tratar de conquistar a su, ahora, esposa; decidió escribir a su madre para que le enviara el disfraz cuando faltara unos cuantos días para el baile.
Los días pasaron sin ninguna novedad; profesores poniendo cada vez más deberes, cada vez poniendo más castigos a los más inconsiderados alumnos, etc. Hubo un permiso especial el sábado anterior a Halloween para acudir a Hogsmeade para los que quisieran comprarse el disfraz y complementos con los que ir al baile.
Ginny fue una de esas personas que acudió al pueblo cercano al castillo para adquirir el disfraz que se pondría. Días antes pidió prestado un poco de dinero, sólo lo que ellos pudieran, a sus padres para poder comprar el disfraz que tenía pensado. Cuando lo tuvo ya en sus manos lo colgó de la puerta de su armario para que luciera con todo su esplendor; era un vestido de dos piezas, falda y corsé, azul noche con unos preciosos bordados dorados que cubrían parte de las dos piezas. La falda era con un gran vuelo y le llegaba hasta tocar el suelo; en cambio, el corsé era ajustado al cuerpo, realzando la fina cintura de la pelirroja, con escote cuadrado atado por la parte delantera con cordones dorados. Para finalizar los zapatos, que tenían un leve tacón y la punta alargada terminada en pico, y el antifaz eran dorados, del mismo tono que el bordado del vestido.
Draco, por su parte, recibió a falta de unos escasos días del día del baile un enorme paquete a nombre de su madre que contenía el disfraz que, tiempos atrás, se puso su padre Lucius Malfoy. El disfraz se componía de unos pantalones lo suficientemente ajustados azules oscuro, una chaqueta con cuello cerrado levemente abierta, y las mangas y el bajo levemente inclinado hacía fuera, de color negro y, debajo de la chaqueta, una camisa blanca; finalmente las botas y el antifaz eran del mismo color que la chaqueta.
A medida que el baile de Halloween se acercaba los alumnos, especialmente las chicas, iban poniéndose más nerviosos con respecto a que todavía no habían conseguido lo que querían. Era normal ver a una chica reírse por lo bajo cada vez que un chico "suficientemente" bueno pasara a su lado; algo que ponía los nervios a flor de piel a los de sexo masculino.
Cuando llegó el día tan esperado, las chicas no podían evitar lanzar chillidos de emoción y solían comentar detalles de sus disfraces; mientras los chicos rodaban los ojos cada vez que oían un comentario de esos sin comprender como les daba tanta importancia a un baile como cualquier otro. Por la mañana, a la hora del desayuno, Albus Dumbledore anunció que dejarían la tarde libre para que todos pudieran arreglarse para el baile con tranquilidad, por lo que muchas chicas, por no decir la mayoría, suspiraron de alivio.
A unos cuantos cuartos de hora del comienzo del baile, Ginny Weasley ya estaba arreglada y reposaba en su cama viendo como su mejor amiga correteaba de aquí para allá cogiendo complementos que faltaban para completar su disfraz. La pelirroja llevaba el vestido perfectamente colocado, con una ligera capa de maquillaje casi natural y el pelo con mechas rubias y con tirabuzones que caían con gracia por la espalda de la pequeña de los Weasley. De las heridas de los cortes que se hizo días atrás ya no quedaban rastros, gracias a las pociones que le proporcionaba Madame Pomfrey.
De repente oyó un grito desesperado que provenía del baño y acudía a averiguar lo que pasaba.
-¿Qué pasa, Chloe? –dijo Ginny asomándose por la puerta del baño.
-¡No encuentro mi gloss! –gritó Chloe llevándose las manos a la cabeza.
-¿Te dejo el mío? –dijo Ginny mientras entraba en el baño y sacaba de su neceser su brillo de labios para dárselo a Chloe.
Salió del baño y al cabo de unos minutos salió Chloe dando vueltas sobre sí misma para que Ginny pudiera admirar su disfraz.
-Vaya Chloe, estás guapísima.
Chloe sonrió abiertamente y se miró. Llevaba un vestido parecido al de la pelirroja de color verde mar con algún que otro detalle de color negro, como botones, bordes de las mangas y el bajo de la falda, etc. El pelo rubio dorado lo llevaba recogido en un elegante moño con algunos tirabuzones que le caían alrededor de la cara.
Ambas fueron a sus respectivas camas y cogieron los antifaces (Ginny dorado y Chloe negro) y unos chales del mismo color que los antifaces por si en algún momento pasaban frío. Se miraron con nerviosismo, se pusieron los antifaces y salieron de la habitación cogidas del brazo.
Llegaron al Comedor, ahora decorado con motivos de la fiesta de Halloween, tales como calabazas iluminadas, murciélagos que daban la impresión de que estaban vivos, brujas que reían cada vez que pasaba alguien debajo de ellas… etc. Entraron en el salón y se ubicaron en una mesa que estaba un poco apartado de la zona del baile y se pusieron a observar a todo el mundo intentado identificar a alguien.
Justo en ese momento hizo su aparición un moreno con un disfraz azul y negro con un antifaz del mismo color que el pelo. Se acercó a la mesa donde estaban las bebidas y se sirvió una cerveza de mantequilla. Se apoyó en una pared alejada de todos y, mientras bebía a sorbos su cerveza, observó a la gente con la esperanza de ver a cierta pelirroja. Deseaba verla, admirarla en silencio al mismo tiempo que su corazón latiera aún más fuerte.
-Hola… Nunca te he visto por aquí… ¿Cómo te llamas?
El chico se giró hacia la dueña de aquellas palabras y rodó los ojos de quién se trataba.
-Pansy… mira que a veces llegas a ser idota a más no poder –dijo quitándose el antifaz para que la chica pudiera ver quién era.
-Draco! –dijo Pansy abriendo los ojos y con expresión de querer salir de allí cuanto antes- No sabía que eras tú… En fin…
Sin terminar la frase se fue corriendo mientras se maldecía a sí misma por haber sido tan tonta. Lo que no entendía era por qué el rubio se había tintado el pelo de moreno. Se recuperó del "shock" y se acercó a otro chico.
Draco se colocó de nuevo el antifaz mientras negaba con la cabeza lo que acaba de hacer Pansy. Se terminó la cerveza que llevaba en la mano y deambuló por el salón por hacer algo, mientras veía los estúpidos intentos que la gente realizaba por bailar.
Ginny ya estaba aburrida casi al final del baile, sentada en la mesa y con la cabeza apoyada sobre la mano. Había bailado con Harry y con varios amigos, pero ahora parecía ser que todo el mundo estaba emparejado y ella, sin embargo, sentada más aburrida que una ostra, sin saber que hacer.
-¿Quieres bailar?
Ginny levantó la cabeza y vio a Neville que, caballerosamente, le tendía una mano. La pelirroja la aceptó y ambos fueron a la pista de baile. Bailaron durante varias canciones y, repentinamente, todos empezaron a cambiarse de pareja cada poco rato, al estilo de los bailes que realizaban los de la época shakesperiana.
Ginny colocó sus manos en las de uno y dirigió sus ojos a los de él. Se sorprendió encontrarse con unos ojos grises que brillaban con un brillo especial, sonrió y, al darse cuenta de lo que estaba haciendo, bajó la mirada instantáneamente sonrojándose.
Draco recibió en sus brazos a una hermosa chica con un bonito vestido azul oscuro con detalles de un color que parecía ser dorado; vio que la chica levantaba la mirada y observó la belleza cristalina de sus ojos azules, sonrió tontamente y giró la cabeza hacia un lado para evitar que su pareja no le sorprendiera. Agarró bien con una mano la fina cintura de la chica y con la otra se acomodó en el dorso de la mano de ella y vio como la que parecía ser rubia apoyaba su cabeza en su hombro.
Sintió un escalofrío en su estomago, como si fueran mariposas, y en su corazón quedaron marcados esos ojos azules que le habían llegado al alma. Cuando se quiso dar cuenta vio que ambos estaban en medio de un círculo formado por todos los alumnos, que se habían apartado admirando la bonita pareja que formaban aquellos dos. La canción que en ese momento estaban bailando estaba llegando a su fin y, en un impulso, Draco se acercó a los labios de su pareja y la besó dulcemente, a lo que correspondió la chica.
La canción dio su última nota y la gente empezó a aplaudir. Ginny se despertó del shock que había causado el beso de su pareja y se separó de él bruscamente. Murmuró un lo siento y salió del salón corriendo, dejando al "moreno", al igual que los alumnos que observaban la escena, sorprendidos.
Ginny no dejó de correr hasta que llegó a la sala común de Gryffindor. Subió las escaleras que conducían a su habitación y se apoyó en una pared de su dormitorio. Se quitó el antifaz y enterró su cabeza entre sus brazos.
Esos ojos… esos ojos grises… Al desviar su mirada a la de él, esos ojos grises tan profundos habían golpeado su corazón, provocando, también, un cosquilleo en el estomago. Y ahora estaba ahí, asustada por la sensación que había provocado esos ojos.
Draco se quedó parado en medio del círculo humano con la cabeza gacha mientras una baldosa que estaba a sus pies adquiría rápidamente todo su interés. Al momento anunciaron el fin de la fiesta y todos se amontonaron a la salida aminorando la marcha de alumnos que tenían prisa para irse a la cama.
Draco continuaba mirando el suelo, ahora mientras andando hacia las mazmorras. Pensaba en aquellos ojos que tan rápido habían causado una sensación que solo experimentaba con la Weasley; cuando recordó el beso que se dieron un escalofrío recorrió cada esquina de su cuerpo tal como le pasaba cada vez que veía a la pelirroja.
Y lo peor de todo es que no sabía a quién pertenecían esos ojos y esos labios que tanto le habían sorprendido.
Weeenoooo... os ha gustado? no? se lo q sea un RR, pleaseeee! xDD Weno... intentare no tardar en colgar el proximo cap... xo no prometooo nada... estas dos o tres semanas tngo muxisimas cosas q acer... no estoy libre asta el 31 de octubre...:S en fin... intentare sacar algun tiempo libre... Solo pido RR... Como dijo SaraMeliss... Escribo porque me gusta, publico por los RR...
Gracias a todos los q me escribieron RR, me alegrasteis el diaaa!
SaraMeliss (demasiado sadico, verdad...? xD), Maria Duff (espero no aber tardao demasiado...xD/ a ver cuando t conectas!), Vero potter (niña! a ver cuando te conectas!), Marisa (espero que te haya gustado el cap) y Carmele (wapaaa! gracias x ayudarme con el titulo del cap...xD)
Besos!
MoNi WeAsLeY
