DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece, excepto la historia, y el fic lo escribo sin animo de lucro.
Ya que no se pueden contestar los reviews en el fic los contestare mediante el email, asi que xfavor no olvideis apuntarlo. Muchas gracias
Gelu, mi niña, muxas gracias x todo. Gracias Aykasha-peke, como siempre, por corregírmelo. Besos
CAPITULO 2
.-¡Qué te crees que haces Voldemort! -gritó un Harry Potter muy airado zafándose del brazo que lo agarraba. Estaba tan furioso que ni siquiera se dio cuenta de que se encontraban en una lujosa habitación con vistas a un mar negro y tempestuoso.
Pero Voldemort no escuchaba. La joven que había aparecido yacía inconsciente en sus brazos y lo único que hacía el gran Dark Lord era observarla embobado. Con pasos rápidos pero cuidadosos se acercó a la cama y la depositó con delicadeza sobre ella, y luego, para sorpresa de Harry empezó a desabrocharle la túnica con frenéticos movimientos, murmurando algo entre dientes que el ojiverdi no pudo escuchar.
.-¿¡Qué se supone que estás haciendo maldito pervertido?
Pero su Némesis seguía sin escuchar y ya había desabotonado tres botones de la camisa de la joven. Dejó su vientre plano al descubierto y el Lord ahogó un grito.
.-No puede ser... yo lo vi...
Voldemort se alejó con pasos temblorosos, nunca sin perder de vista a la desconocida. Finalmente, cuando se hubo convencido de que la muchacha estaba en perfectas condiciones chascó los dedos y su uniforme de prefecta se convirtió en un cómodo pijama.
.-Vamos -susurró.
.-Pero... ¿Quién es ella? ¿Por qué Dumbledore y tú reaccionasteis así cuando la visteis? ¿Por qué casi la despelotas? ¿Dónde estamos? ¿Por qué me has traído aquí? ¿Por qué... -pero el-niño-que-vivió no pudo continuar porqué el hombre que tenía enfrente lo había vuelto a agarrar para poder desaparecerse juntos de la habitación.
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Aparecieron en un oscuro pasillo desde el que se podían escuchar voces apresuradas viniendo de todas direcciones.
.-¡Para de desaparecerte sin consultarme!
Voldemort bufó.
.-Si no fuera por la tregua ahora mismo te lanzaba la peor cruciatus que hayas podido conocer, Potter.
La mirada de Harry se volvió confusa, ¿Voldemort no lo atacaba por la tregua? ¿Voldemort esta manteniendo su palabra?
"Ver para creer" -se dijo a sí mismo.
El lord, comprendiendo la mirada del Griffindor volvió a bufar.
.-Un pacto de magos no se puede romper tan fácilmente. Aún me pregunto porque Dumbledore te llevó con tus tíos, sabes poco más que un muggle del mundo Mágico
Para su frustración Harry se encontró de acuerdo con Voldemort.
.-Pues ya sabes, la próxima vez que lo veas, haces una pausa entre el Crucio y el Avada, y se lo preguntas.
El heredero de Slytherin rodó los ojos y siguió caminando en dirección a una puerta de madera negra.
.-Estamos en la Isla Negra, una de las últimas propiedades de Salazar -informó.
.-¿Ésta es la Fortaleza Oscura? -preguntó el Golden Boy, por primera vez sintiendo el miedo en su interior. Nadie, absolutamente nadie había escapado nunca de la fortaleza e incluso se decía que era mil veces más segura que Azkaban. Tragó saliva y agarró la varita guardada en el bolsillo interior de la túnica. Al sentir su tacto se tranquilizó.
.-Ajá -contestó Voldemort sin prestar demasiada atención.
Pasaron a un pequeño pero acogedor salón, iluminado débilmente por antorchas colocadas en puntos estratégicos. La chimenea situada enfrente de dos cómodos sofás, aportaba un aspecto hogareño a la estancia. Los colores de la habitación eran oscuros pero elegantes, los verdes predominaban, combinando perfectamente con la mesa de madera de cerezo. Las estanterías, del mismo material que la mesa estaban repletas de libros y más libros, dándole un punto aún más acogedor. Voldemort o quien quiera que lo había decorado tenía buen gusto.
.-¿Quieres tomar algo? -ofreció el anfitrión.
.-¿Es una broma? -replicó Harry sin podérselo creer.
El heredero de los Riddle suspiró, haciendo uso de su poca paciencia.
.-A ver Potter, que te quedo claro: No te puedo tocar. Hemos hecho un pacto y no se puede romper a menos que lo hagamos los dos, así que tranquilízate, no pienso envenenar las bebidas.
.-Pues... una cerveza de mantequilla -respondió sentándose en el extremo de uno de los sofás. La botella no tardó en aparecer entre sus manos, la destapó y bebió con avidez.
Voldemort, que lo observaba desde una esquina, sonrió.
.-Ven, te mostraré tu habitación -lo llamó.
Harry lo siguió con cautela, esperándose encontrar una mazmorra o un cuarto tipo el que le habían dado los Dursley, cual fue su sorpresa al encontrar una sencilla pero agradable habitación, con una gran cama con dosel en el centro.
.-Como has podido ver, tu habitación comunica con el salón. La mía también lo hace, si necesitas algo es la segunda puerta a la derecha comenzando por la tuya. En la primera no entres. -ordenó.
.-¿Qué hay? -preguntó el joven moreno sin poderse resistir.
.-No sé por qué debería responderte, pero la respuesta es Ella.
.-¿Ella? ¿Te refieres a la tía que apareció y que no me has querido decir quién es?- Tentó Harry. Con un poco de suerte Voldemort caería.
.-Exacto. Buenas noches Potter, que duermas bien.- Murmuró el Lord antes de salir del cuarto y cerrar la puerta tras de si.
Pero Harry no podía dormir. Y no eran por las emociones ocurridas durante la noche, si no por el insomnio que sufría desde la muerte de Sirius. Antes tenía a Remus para hablar y entretenerse en la largas horas nocturnas, ¿A quien tenía ahora? A nadie. Por un momento se le ocurrió la absurda idea de ir a buscar a Voldemort, pero la desechó al instante. Era por culpa de una de sus sirvientes por lo que no podía dormir, jamás le daría esa satisfacción.
Empezó a dar vueltas por la habitación, sintiéndose como un león enjaulado. Se acercó a la puerta y agarró el picaporte, este giró con suavidad y le dejó el camino libre hacia la libertad.
En silencio se dirigió al sofá donde un rato antes y durante unos minutos se entretuvo observando las danzantes llamas.
¿Estarían Ron y Hermione preocupados por él? Bah, tonterías, cuando salió del castillo eran las doce de la noche, ya todo el mundo dormía, probablemente no se enterarían hasta la mañana siguiente, cuando el hipócrita de Dumbledore se lo comunicara a toda la escuela.
Decidió no pensar más en eso y concentrarse en el misterio que descansaba ahí al lado. ¿Quién demonios era esa chica? Echó una rápida mirada a la habitación del Lord y luego otra vez a la de la chica. Era demasiado tentador...
Sin poderlo resistir un momento más se acercó a la puerta de la desconocida y sin pensárselo dos veces la abrió. La estancia seguía igual que una hora antes, cuando la habían abandonado, pero antes no tuvo tiempo en fijarse en ella. La joven, pues no tendría más de diecisiete años dormía sin producir ningún tipo de ruido, y si no fuera porque en el bosque la había oído respirar pensaría que estaba muerta.
Se acercó más a la cama, para poder apreciar con mayor precisión sus hermosos rasgos, claramente árabes o egipcios. Los ojos almendrados, coronados por pobladas pestañas, al estar cerrados, escondían el brillo de su mirada, y Harry se preguntó de qué color serían. Tenía la nariz pequeñita y los labios carnosos y de un color rojizo que te invitaban a probarlos al instante. La piel, de un color tostado claro, desprendía pequeños brillos dorados, algo curioso teniendo en cuenta que tan solo los alumbraban un par de antorchas. El cabello castaño caía elegantemente sobre las sábanas y la almohada, decorándolas. Al mirar bien, Harry se dio cuenta de que tenía unas cuantas mechas negras como el carbón, dándole aspecto de guerrera o similar.
.-Es preciosa -dijo sin poder evitarlo.
.-Ya lo creo que lo es -contestó una voz a sus espaldas. El moreno dio un respingo y miró hacia atrás con la varita en alto. Lord Voldemort se encontraba en el marco de la puerta, con los rojizos ojos fijos sobre la muchacha y la boca crispada en una clara mueca de enfado-. Creí haberte dicho que no entraras aquí -añadió, volviendo su mirada su "invitado".
Harry, utilizando el poco valor Gryffindor que le quedaba replicó:
.-Nunca se me ha dado bien obedecer las normas, y como comprenderás no voy a cambiar mis costumbres por ti.
.-Te odio -contestó simplemente el Lord. Potter sonrió.
.-Me encanta tu sinceridad -dijo Harry mostrando un aplomo que no sentía en absoluto.
.-Andando –gruñó Voldemort cogiendo a su "invitado" por la túnica y arrastrándolo fuera del dormitorio-. Ahí, quieto- El hombre lo sentó en un sofá y luego se acomodó a su lado. Su rostro era una mezcla de emociones, odio: supuso que por él; sorpresa: definitivamente por la chica; alegría: dudaba mucho que fuera porque lo tenía de inquilino en su casa.
Sin poder evitarlo soltó una carcajada. ¿Por qué demonios entre todas las personas de este planeta tenía que ser Tom Marvolo Riddle el que le devolviera las ganas de vivir? Voldemort era una constante en su vida, siempre había estado ahí, haciendo emocionante su miserable existencia, permitiéndole disfrutarla al máximo, aunque también sufrirla de una manera desmedida. Se preguntó si había hecho bien en hacer la tregua, si solo podían discutir no era divertido, el quería acción, necesitaba sentir la adrenalina recorrer su cuerpo, ansiaba oler la muerte de nuevo.
.-Quiero romper la tregua -susurró en voz apenas audible después de un silencio en el que Voldemort no había despegado su vista de las llamas, que seguían bailando la interminable danza del fuego.
.-No.
.-¿Qué has dicho? ¿Acaso no quieres matarme? -preguntó estupefacto.
.-Sí.
.-¿Entonces que coño te pasa? Estás muy raro, me estás asustando –dijo sin pensar.
La sonrisa canina de su acompañante fue muestra suficiente para el joven de que no debía haber dicho eso.
Los ojos rojos se clavaron en los verdes brillando furiosamente.
.-En un duelo, siempre hay una posibilidad de que sea yo el perdedor, por muy remota que sea.
Las pupilas de Harry se volvieron a dilatar por la sorpresa.
.-Eso nunca te ha importado. Siempre que has intentado matarme no te han importado las consecuencias.
El rostro del mago adulto volvió a observar las llamas.
.-Eso era antes... esta noche... no me arriesgaré... no de nuevo.
Y Harry comprendió. Todo estaba clarísimo.
.-Es por ella.
Al no obtener respuesta, el moreno decidió que estaba en lo cierto.
.-¿Quién es?
.-Ella es todo lo que ha sido, todo lo que es, y todo lo que será –contestó misteriosamente. El Innombrable tenía una sonrisa en los labios, no una cínica o escalofriante, una sonrisa sincera, como si lo que acababa de decir le trajese buenos recuerdos.
.-¿Y eso en el idioma del resto de los mortales se traduce en…? –replicó el ojiverdi con impaciencia, esa frase le resonaba en los oídos una y otra vez, causándole una sensación de vértigo. Miró una vez más hacia la puerta de la habitación de la desconocida, que al estar abierta permitía ver a la mujer dormida.
.-Su vida y la mía se entrecruzaron hace mucho tiempo, para contarte quién es, debería contarte mi historia, y es demasiado larga.
El moreno ladeó la cabeza, para mirar, junto con Voldemort, el brillante fuego.
.-Tengo tiempo.
El Lord asintió levemente, con la vista fija en los ardientes carbones.
.-¿Cómo se llama? –preguntó de nuevo.
.-Neith. Su nombre es Neith, y la conocí cuando solo contaba once años.
