.-Anda, ¿y tu quien eres?

CAPITULO 4

.-¿Qué te importa quien sea? Seguramente sea un asqueroso sangre sucia –interrumpió Malfoy antes de que yo pudiera responder, hablando de mi como si no estuviera delante o no lo pudiera comprender.

.-Cuida esa lengua, rubio de bote y no hables de lo que no sabes –en las dos semanas había estado investigando acerca de mi posible familia y había llegado a la conclusión de que tenía que ser mestizo con la parte mágica procedente del lado materno (podía hablar parsel, cualidad que tenía que haber heredado de un mago), ya que mi apellido: Riddle no aparecía en los listados de la Sociedad.

Malfoy abrió los ojos sorprendido pero esta vez fue él interrumpido por las risas de Neith.

.-Tienes que reconocer, Belcebius, que tiene estilo

.-¡Que no me llames Belcebius! –le gritó el rubio muy alterado.

.-¡Es tu nombre, Belcebius! –replicó la otra sin parar de reír. La discusión entre los dos amigos había hecho que yo quedara desplazado a un segundo plano, lo que me permitía observar a mis futuros compañeros sin riesgo de ser visto.

.-¡Vete al Infierno, Collins!

Un fuerte golpe desvió mi atención a la puerta, que había vuelto a ser abierta, esta vez estrepitosamente. Un joven de más o menos nuestra edad se encontraba apoyado con elegancia en el marco de la puerta, dejando que los mechones rebeldes de pelo negro azulado le cayeran sobre los ojos, de un color azul tormentoso.

Collins y Malfoy dejaron de pelearse a la vista del recién llegado.

.-¡Pero si es el otro desaparecido! –exclamó la chica con una enorme sonrisa– ¡Pasa de una vez, Black!

El llamado Black alzó la cabeza con arrogancia y esbozó una media sonrisa.

.-¡No me lo puedo creer! ¿Collins?

Malfoy suspiró cansinamente.

.-¿Quien va a ser si no? Por cierto, ¿qué quieres?

Black se pasó una mano por el pelo antes de volver a hablar.

.-Albert está en uno de los primeros vagones, te estaba buscando Dorian, aunque por supuesto ahora que he encontrado a la bella Neith también ella se viene con nosotros.

.-¿Por qué tu lo digas, no? Ala, yo me largo

Solté una risilla imperceptible al ver como la muchacha los dejaba plantados.

.-No ha cambiado ¿eh? –soltó el moreno sin despegar la vista del ojigris. Ni se había enterado de que yo también estaba en el vagón.

.-Eso parece –Malfoy sonrió y acto seguido atravesó la puerta que segundos había atravesado su amiga. Black lo siguió y al momento volví a quedar solo, sin más compañía que mis pensamientos.

& & &

.-¡Bienvenidos jóvenes aprendices al castillo Hogwarts, escuela de magia y hechicería!

El subdirector Dumbledore, un hombre bastante anciano, que ya entonces portaba su larga barba por esa época aún de color castaño rojizo, nos dio la bienvenida en el Gran Hall de entrada.

.-Cuando crucéis esas puertas seréis el centro de atención de todo el colegio y delante de vuestros compañeros seréis seleccionados para una de las cuatro casas. Seréis Gryffindor si sois valientes, a Slytherin irán los astutos y ambiciosos, a Ravenclaw los inteligentes y a Hufflepuff las sobras, digo los leales compañeros.

Pocos llegaron a entender el desliz de Dumbledore, pero los que lo hicieron esbozaron sendas sonrisas maliciosas. El viejo se había sonrojado hasta la punta de la nariz y cuando volvió a hablar, solo se escuchó una especie de balbuceo antes de que las pesadas puertas se abrieran silenciosamente, revelando la magnifica bóveda del Gran Comedor.

Muchos de mis compañeros murmuraron asombrados, pero yo pude escuchar como Malfoy le decía a alguno de sus amigos que el salón de fiestas de su mansión de Suecia era mil veces mejor. Sonreí ante la fanfarronada y me apresuré a entrar en el Comedor.

La mesa de los profesores estaba presidida por un hombre de aspecto delicado, calvo excepto por algunos mechones de pelo blanco y con el rostro marcado por las arrugas de la edad. A su lado se sentaban el resto de los profesores, a excepción de una silla vacía a su derecha, la que supuse ocuparía Dumbledore.

El subdirector regresaba ahora con un viejo sombrero deshilachado, que colocó cuidadosamente sobre un taburete.

Después de unos segundos comenzó a cantar algo sobre los fundadores y las cualidades que tan acertadamente había descrito antes Dumbledore. No presté demasiada atención ya que un niño, claramente hijo de muggles, había empezado a hiperventilar al ver a un sombrero hablar.

.-Ahí tenemos al primer Hufflepuff del año –susurró Black. Malfoy y otro chico más rieron, mientras Collins le pegaba un codazo en las costillas al que había dicho el comentario.

Cuando el asustado niño se calmó, la ceremonia comenzó.

.-Avery, Albert

El joven de tez negra que antes había reído con Malfoy y Black se separó de la fila y se sentó en la banqueta, colocándose el sombrero.

.-¡Slytherin!

La mesa de la izquierda estalló en aplausos y vítores.

.-Lástima –oí que alguien murmuraba por detrás de mi- Albergaba la esperanza de no ir sola a la casa que me tocase.

.-Oh venga Collins, haz un esfuerzo, vente con nosotros a Slyth... –pero el joven no pudo terminar, ya que fue llamado en ese mismo momento.

.-Black, Odín –el moreno avanzó hasta el taburete con seguridad y aplomo, como si fuese el rey del castillo.

.-Slytherin –se quitó el picudo sombrero con una sonrisa de superioridad y se dispuso a ocupar su sitio en la mesa de las serpientes, al lado de Avery.

Bibian Bottle fue a Hufflepuff y Ethan Carter a Ravenclaw. Luego le tocó el turno a la que había sido mi compañera de vagón por unos instantes.

.-Collins, Neith –llamó Dumbledore.

.-Es tu última oportunidad, Neith, estarás con los que en verdad te aprecian y respetan... –la intentó persuadir de nuevo.

.-No pienso pedirle que me ponga en ningún sitio, Belcebius, que me ponga donde debo estar y punto –dijo apresuradamente antes de sentarse en el taburete. Cuando ya tenía el sombrero seleccionador puesto aún se pudo oír con claridad el murmullo enfadado del rubio.

.-¡Que no me llames Belcebius! Maldita sea, haz lo que te de la gana.

Los labios de Neith se movieron silenciosamente hasta formar la frase de "eso es lo que pienso hacer". La contestación fue un furioso bufido.

.-¡Gryffindor! –la mesa más alejada de la puerta, la de la derecha, dio una calurosa bienvenida a su nuevo miembro. Con una sonrisa satisfecha, Neith miró una última vez a Malfoy y se fue a su sitio.

Los niños siguieron siendo llamados; tres fueron a Hufflepuff, incluido el niño que se había quedado shockeado antes, cuatro a Ravenclaw y uno a Gryffindor.

.-Malfoy, Belcebius Dorian

El rubio se dirigió hacia la banqueta no sin antes haberle dado un fuerte golpe con el hombro a un pelirrojo que se interponía en su camino. El chico hizo un gesto de dolor pero no dijo nada, dejándolo pasar tranquilamente.

.-¡Slytherin!

Dos chicos más, que fueron a Hufflepuff, y mi turno.

.-Riddle, Tom Marvolo

Notando las miradas de todo el gran comedor sobre mí, fui con paso seguro hasta la banqueta y me puse el sombrero con elegancia. Me tapaba los ojos así que perdí contacto con el resto del mundo, pero ni me importó ya que de repente una voz procedente del sombrero acaparó toda mi atención.

.-Valla, valla, aquí tenemos a alguien que yo tenía muchas ganas de ver... tu casa es segura, ¿deseas alguna en especial antes de que diga mi decisión y sea demasiado tarde?

.-Slytherin si es posible

.-Nuestras opiniones concuerdan Riddle, y Slytherin serás. ¡SLYTHERIN!

Me saqué el sombrero sonriente y me fui a mi mesa. Black y Avery se presentaron rápidamente, felicitándome.

.-Esto... perdona el insulto del tren, no sabía quien eras. Mi nombre es Dorian, Dorian Malfoy.

Lo miré fijamente, pero acepté sus disculpas, había caído en la casa adecuada y mi futuro iba por buen camino.

.-No pasa nada, pero que no vuelva a repetirse -contesté con una sonrisa- Yo soy Tom.

Pero aun quedaban dos chicos por seleccionar. El muchacho pelirrojo al que Malfoy había golpeado antes y otra joven, pelirroja también.

.-Weasley, Amadeus

El chico se probó el sombrero, que al instante gritó:

.-¡Gryffindor!

.-Weasley, Elektra

.-¡Gryffindor!

El director se levantó de su asiento y pidió silenció con las manos alzadas. Los alumnos tardaron un momento en darse cuenta del gesto y muchos de los antiguos miembros, en especial de Slytherin le mandaron miradas socarronas.

.-Bienvenidos alumnos, yo soy Armando Dippet y seré vuestro director. Quería avisar a los alumnos que después del toque de queda no podréis salir de vuestras respectivas salas comunes pues, nuestro querido celador, Apollyon Pringle...

.-Querido sobretodo, no sabes bien como lo quiero yo... -dijo con voz agria un alumno unos años mayor. Se parecía sospechosamente a Odín, debían ser hermanos. La confirmación me llego segundos después.

.-¿Que pasa Corsarius? ¿Te pilló con alguna chica?- murmuró Odín en voz baja.

.-Cierra la boca enano, ya te tocará –replicó el otro masajeándose el hombro, como recordando algo.

Alguien los mandó callar y todas las miradas volvieron a estar puestas en el director.

.-... tiene plenos derechos de castigar como crea necesario a los alumnos que coja fuera de hora merodeando por los pasillos. Por otra parte recordaros que el bosque prohibido, esta vedado para todos los alumnos, y el viejo Ogg tiene estrictas órdenes de entregar a cualquiera que entre en el bosque. Sin más anuncios... ¡a comer!

Los estudiantes no se hicieron de rogar, y en cuanto la comida apareció ante nosotros se pusieron a devorar como si llevasen días sin comer. Yo me quedé unos minutos estático, incapaz de creer que hubiera tanta comida junta en un mismo sitio.

.-Ey Tom, reacciona. ¿Quieres tarta? –reí al ver como Avery cortaba un trozo pequeño de la mencionada tarta y se servía el resto en su plato, armando aún más escándalo alrededor nuestra.

.-Oye, que asco que no halla ninguna tia de nuestro curso en nuestra casa ¿no? –dijo entre bocado y bocado.

.-Bah, con Neith es más que suficiente...-desdeño Dorian, acompañando sus palabras con un movimiento de mano.

.-¿Neith? –pregunté yo- Pero esa es una Gryffindor...

Odín y Dorian rieron.

.-Esa es más Slytherin que nosotros cuatro juntos, compañero. Solo que es terca como un hipogrifo, dijo que no iba a venir a Slytherin y vaya si lo ha cumplido.

Me quedé pensativo unos instantes y luego me uní a mis nuevos amigos al festín

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.-Parece que los Weasley y los Malfoy ya se llevaban mal en tu época ¿no? Aunque supongo que con lo del asunto de la pureza de sangre... -reflexionó Harry, que aunque estaba muy interesado en el relato no pudo evitar interrumpir al otro mago.

Voldemort sacudió la cabeza, dejando escapar una sonora carcajada.

.-Te equivocas Potter. De aquella los Weasley aun no se habían convertido en traidores y como te dije antes, aun se encontraban entre las familias más poderosas y adineradas del país.

.-¿Los Weasley adinerados? –preguntó el ojiverde estupefacto.

.-Si... la bancarrota de los pelirrojos sucedió varios años más adelante. De aquella Dorian odiaba a Amadeus porque había convencido a su hermana, Elektra, para que rechazara su oferta de ir con él a una fiesta de presentación en sociedad que había tenido lugar unos meses antes. Nunca se lo perdonó.

.-Hablas de Malfoy como si te importara... –observó Harry astutamente, dispuesto a averiguar todo lo posible de su eterno Némesis.

Los rojizos ojos del Lord se entrecerraron, como evaluando que respuesta dar. Después de unos minutos volvió a hablar.

.-Dorian y Odín, al igual que Neith e incluso Albert fueron muy importantes para mi. Los chicos se convirtieron en mis lugartenientes, jamás les puse un crucio encima y velé por su seguridad hasta el día de su muerte. Neith en cambio... es otra historia –tomó una gran bocanada de aire y se volvió a sumir en los recuerdos, que llegaban en manadas hasta él.

Harry, silencioso por la información que no terminaba de digerir, dejó que prosiguiera.

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La sala de Slytherin era una sala alargada situada como supongo ya sabrás, en las mazmorras. El techo y las paredes eran de dura piedra desnuda y varias lámparas colgaban del techo dándole un aspecto aún más lúgubre. Pero todo cambió cuando la puerta secreta se cerró al dejar paso al último de los alumnos.

.-Solo los Slytherin pueden ver la verdadera naturaleza de la sala. Salazar era un hombre muy celoso de su privacidad –explicó el prefecto de quinto, Corsarius, ante nuestras miradas atónitas.

El salón, que antes ofrecía un aspecto tétrico y hortera se había convertido en una agradable sala donde el fuego crepitaba alegremente y las estanterías repletas de libros y juegos llenaban las paredes, acompañando a bellos cuadros mágicos y elegantes tapices. Los sillones frente al fuego lucían cómodos y acogedores, colocados encima de una gran alfombra persa tapaba la fría piedra del suelo.

.-Creo que me va a gustar estar aquí –dije tumbándome cuan largo era en uno de los sofás. Una niña de segundo lanzó un grito de protesta ante mi postura, pero la ignoré y seguí hablando con Dorian, que me contaba algo sobre la liga de Quidditch que se organizaba en la escuela.

La gente fue yéndose progresivamente a la cama, hasta que al final solo quedamos los de primero y una pareja de séptimo, que tampoco tardó en marcharse.

.-Chicos, yo os recomendaría que os acostarais ya. Mañana tendréis mucho que hacer, pero vosotros decidís, no os voy a dar órdenes –dijo ella antes de desaparecer por una puerta de madera oscura.

Tras mirarnos unos instantes comprendimos que también nosotros estábamos muertos de sueño así que nos levantamos y nos metimos en la habitación en la que se leía el cartel de: Primer año.

Era una habitación circular, que contaba con baño, chimenea propia y varios armarios y estantes para cada uno. Nuestros baúles y demás pertenencias ya se encontraban allí. De pronto, de la nada salió un enorme y peludo gato negro con la punta de la cola violeta y una ralla de pelo del mismo color cruzándole el ojo izquierdo, que bufaba furiosamente.

.-Tranquilo Scar, soy yo –llamó Albert mientras se agachaba y lo cogía en brazos.

.-Quita ese minino de mi vista, Avery –gruño Odín, dejándose caer con elegancia en la cama que había elegido para si, una de que estaban más cerca del lavabo.

.-No es un gato, estúpido, es un kneazle, y apuesto a que es más inteligente que tú, pedazo de imbécil

Incapaz de hacer otra cosa ante la ridícula escena me eché a reír, sorprendiéndome a mi mismo, pues era la primera vez en mucho tiempo que reía tantas veces seguidas en un mismo día.

Abert y Odín empezaron a echarse en cara todos los trapos sucios del pasado que se le iban ocurriendo, Malfoy de vez en cuando intervenía, ayudando primero a uno y luego a otro, riendo a carcajada limpia. Finalmente, el cansancio nos pudo, y sin cambiarnos siquiera de ropa nos metimos entre las suaves sábanas para rendirnos ante Morfeo.

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.-Bueno, ¿y que creéis que haremos hoy? –pregunte mordisqueando una tostada y mirando de reojo el horario que unos minutos antes nos había entregado la jefa de nuestra casa, la profesora Lizard, que impartía clase de Defensa Contra las Artes Oscuras.

.-¿Para que preocuparse? Lo descubriremos en unos minutos, relájate Riddle que es el primer día –dijo Black con indiferencia.

.-Por cierto... has venido a parar a Slytherin, lo que quiere decir que eres un sangre limpia, pero yo nunca había oído hablar antes de ti ni de tu apellido... –me provocó Dorian, con los ojos emitiéndole suaves destellos plateados.

Durante un tiempo me quedé callado, no sabiendo exactamente que contestar. El sombrero seleccionador había dejado muy claro que mi lugar era la casa de las serpientes, pero yo sabía que era imposible que mi padre fuera un brujo ya que no figuraba en ningún listado. Sopesando las opciones me acabé decidiendo por la verdad.

.-He vivido toda mi vida en un orfanato... muggle –Avery ahogó un grito y Black se atragantó con la comida- Mi madre murió al nacer yo, y nunca he sabido quien es mi padre...

.-¿Eso quiere decir que no sabías que eras un mago hasta recibir la carta? –instó Malfoy en voz baja. Asentí lentamente y desvié la viste en otra dirección. Los Ravenclaw comían en silencio, leyendo el periódico de la mañana los más jóvenes y repasando los apuntes del año anterior ,los de grados superiores.

.-Eso es... interesante –dijo el ojiazul. Miré a Odín fijamente, incapaz de creer que estuvieran reaccionando tan bien ante la información que les acababa de revelar. Al ver mi mirada escrutadora Black sonrió y se explicó:

.-Quiero decir, si lo que dices es cierto eso significa que Riddle era también un mago, aunque desconocido por la sociedad, o que tu sangre materna es tan poderosa que ha anulado a la muggle.

Me quedé pensativo un momento, lo que decía mi compañero tenía coherencia, pero eso me situaba en otro dilema, ¿Quién era mi madre?