Disclaimer: Harry Potter y su mundo de colorines y fantasía no me pertenece a mí. Pero tampoco le pertenece a JK Rowling ni a la Warner Bross, no os engañéis. Los derechos de HP son propiedad exclusiva del único… del maravilloso… del inimitable… Pato Diabólico Anacleto! Eres mi héroe! (gracias por hacerme conocer a esta maravilla de la ciencia, Malu xDDDDDDDDD)
Este capitulo esta dedicado especialmente para Patty (oh! En serio? o.O), para TercySSCloe, porque se juega su integridad física (y diría que hasta mental) para leer mi fic y por supuesto a Malu y a su pato Anacleto, que como puedes ver, se ha convertido en el dios de este, nuestro fic xD
PÉRDONAME
12. ALMAS CORRUPTAS
- Tú… - masculló Voldemort, observando con rabia la figura masculina apoyada en el marco de la puerta de entrada,
- Yo también me alegro de volver a verte – sonrió el hombre, dando un paso al frente.
Todos los mortífagos sacaron su varita, apuntando en su dirección, mientras él sólo avanzaba con lentitud, agradado por las miradas de sorpresa y temor.
Sólo cuatro personas no habían intentado sacar su varita para apuntarle, a parte de Draco, que aún permanecía en el suelo sin poder apenas moverse.
Harry y Snape, aún camuflados por la capa de invisibilidad, miraban atónitos la escena que se desarrollaba ante sus ojos.
El Señor Tenebroso, por su parte, veía caminar al individuo transmitiendo odio por cada poro de su cuerpo, mientras que a su lado, Hermione veía avanzar a Alexander Parrell, Ministro de Magia, sintiéndose a la vez confusa, enferma y perpleja.
- Qué recibimiento… - murmuró Parrell, aparentemente divertido – Se nota que me apreciáis… ¡Entrad!
Al instante, un círculo de encapuchados rodeó a los mortífagos, apuntándoles con su varia, distrayendo la atención del ministro, que se acercó al centro del círculo, donde Voldemort, Hermione y Draco (que aún no se había puesto en pie) fijaban sus ojos en los del hombre.
- No nos has detectado, simplemente, porque no usamos ese tipo de magia – explicó, leyendo los pensamientos del Lord.
- ¿Qué haces aquí? Jamás, te prohibí que jamás te presentases…
- No eres quien para prohibirme nada, Voldemort.
El hombre, con una mueca crispada de rabia, cogió con fuerza su varita, apuntando al cuello de Parrell, que ni siquiera se inmutó, manteniendo su tranquilidad y su mirada de hielo.
- ¡Muestra respeto, sangre sucia! – gritó, fuera de sí - ¡O te mataré aquí mismo!
- Ya, ya, de acuerdo, lo siento… - se disculpó con voz cansada, apartando la varita de su garganta – Pero yo estoy aquí para ayudarte, así que relájate, por favor.
Tras unos momentos de tensa espera en el que todos parecieron contener el aliento, Voldemort bajó la mano.
- Habla – exigió.
- Yo que tú, no me preocuparía por ese traidor – explicó al fin, señalando a Draco con el mentón – alguien más te ha traído un par de invitados. ¡Harrison!
La capa desapareció de sus vistas, y de repente, Harry y Severus, que estaban demasiado atentos a la conversación entre el ministro y Voldemort, se vieron al descubierto.
Todos los mortífagos abrieron los ojos de par en par al ver frente a sí a Potter y al traidor, que hacían cálculos todo lo rápido que podían, para lograr salir de allí con vida.
De nada les sirvió; un hombre de los que había llegado con Parrell les cogió de la túnica y, con una fuerza impresionante para una sola persona, los arrastró hasta el centro del círculo formado por unos y otros, arrojándolos a los pies del Señor Tenebroso.
- ¿Qué te parece? Alguien ha traído aquí a Harry Potter y a Severus Snape y los ha ocultado, quien sabe con qué intención. Y no solamente eso…
Draco hizo esfuerzos por no desmayarse allí mismo. ¿Qué demonios hacía Harry allí? Joder, le iban a matar a él también. ¿Cómo había podido llegar hasta allí?
Un solo vistazo al rostro de Hermione le bastó pata que un fogonazo de comprensión le iluminase los ojos. Observaba a los dos hombres con aspecto inexpresivo, pero Malfoy sabía que se estaba concentrando en como sacarle de ese sitio.
El chico deseó con todas sus fuerzas que lo lograse.
- ¿Qué más sabes? – interrogó Voldemort con una voz que provocó escalofríos en casi todos sus súbditos.
- Una de tus mejores mortífagas ha sido asesinada; aquí, ante tus propias narices. Bellatrix Lestrange… - susurró, saboreando el nombre – No sé si esto te sugiere algo…
- Parrell… - gruñó el otro hombre a la vez que una idea se formaba en su cabeza.
- Granger – reveló por fin con una sonrisa, girándose hacia ella – Esta mosquita muerta, la señorita Hermione Granger, es quien ha estado jugando contigo todo este tiempo.
Antes los ojos azules del hombre, la mujer se olvidó de todo.
Ya no le importaban Draco, Harry o Severus, ni los mortífagos que la observaban a mitad de camino entre el asombro y el pánico, ni lord Voldemort, que también había clavado en ella sus ojos, rojos como la sangre, cuyas emociones recorrían su mente tan vividamente que Severus tuvo el privilegio de introducirse en ella durante unos instantes, tiempo suficiente para hacerle estremecer al sentir él también la traición, el dolor y la decepción que esa revelación despertaba.
Pero nada de eso importaba.
Ahora sólo estaban Hermione, Parrell y la gente de Idhulia, a la cual, sintió la mujer, les había llegado el momento de la venganza.
- ¿Qué pruebas tienes de eso? – dijo Hermione, con su voz más tenue y afilada, encarando al ministro.
- Mis hombres te han seguido día y noche durante semanas – contó Parrell, agradablemente sorprendido por la actitud de la chica – Eres inteligente e influyente, no era conveniente dejarte demasiada libertad y decidí investigarte. Te hemos visto pasar mucho rato en la casa del señor Snape. Incluso noches enteras… - añadió, con mala intención.
Hermione se estaba poniendo mala; mala de ira, de furia exacerbada, de asco y repulsión contra aquel ministro sin escrúpulos.
- ¿Y por qué me seguías? – preguntó con tranquilidad, sin afirmar ni negar nada.
- Porque tu señor no lo hacía. Creímos que le interesaría la información.
- Pensaba que el Ministerio luchaba contra Voldemort, no que estaba de su parte.
- ¡Querida niña! – rió Parrell – El Ministerio apoya a quien le beneficia, nada más y nada menos. El caos y la guerra favorecen mi gobierno y mis negocios, no puedo permitir que acabe.
- Todo esto… Estos cinco años de guerra… Sólo han sido su particular partida de ajedrez – escupió Hermione, asqueada ante la sonrisa imperturbable del ministro.
- Señorita Granger, por favor, pensé que era usted más inteligente… - dijo, negando con la cabeza - ¿Quién informó a los mortífagos de que su guarida había sido descubierta¿Quién animó a la multitud para asaltar Azkaban? Las guerras existen porque las personas son estúpidas. Así de simple. Ellos luchan; yo gano.
Todos los presentes miraban a Alexander Parrell con regocijo y cierta admiración, por el hecho de que una persona pudiese haber gobernado el destino de tantos millones de personas.
Sólo uno se incorporaba, reaccionando por fin ante las palabras del ministro.
- Tú… Tú fuiste el cabrón que incitó la matanza de Azkaban – dijo Draco, respirando con dificultad, haciendo que Parrell centrase su atención en él – El culpable de la muerte de mi padre… El culpable de todo… ¡TE MATARÉ! – rugió.
Nadie se movió ni intentó detenerle, pillados por sorpresa ante el ataque a la desesperada del chico; nadie intentó tampoco proteger al ministro, que simplemente observó sonriente como Malfoy se abalanzaba contra él.
Un escudo protector que parecía manar de su propio cuerpo se expandió con rapidez, golpeando al chico y lanzándolo con violencia contra la pared de mortífagos, que se apartaron con el tiempo justo, de forma que Draco chocó con dureza contra las paredes de piedra, cayendo al suelo dolorido.
Harry intentó acercarse a él, ver cómo se encontraba, pero estaba paralizado; y no era el único. Aquel cúmulo de revelaciones había dejado a los mortífagos con la boca abierta. Tan sólo Voldemort y Hermione miraban a Parrell desafiantes.
- Ha muerto mucha gente con tu jueguecito – le recordó la mujer, hablándole con desprecio - ¿No te importa eso?
- Yo no puedo salvarles a todos – respondió el ministro, encogiéndose de hombros con indiferencia – Cada uno tiene que buscarse su propia vida.
- No sólo no los salváis, sino que tú y tu pandilla de… mercenarios matáis a los que os estorban. Como en Idhulia.
Parrell la miró con cara de no comprender, pero su subordinado (al que él había llamado Harrison) se revolvió inquieto.
- ¿Cómo sabes eso? – le preguntó autoritariamente.
- Estaba allí. Lo vi todo.
- ¿Daniel, de qué habla? – reclamó saber Parrell, inquieto por primera vez desde su llegada.
- La mina de karthisa en Irlanda, señor. Aplicamos el Protocolo 7.
- Lo vi todo. Estaba de excursión, hospedada en el pueblo. Salí a dar un paseo por los alrededores. Cuando regresé, todo estaba destruido. Los matasteis a todos¿verdad? – relataba Hermione con odio, centrada en sus propios recuerdos. Tanto, que no pudo notar como el anillo de su mano izquierda comenzaba a brillar con fuerza.
- En ocasiones son necesarios los sacrificios – repuso Parrell con seriedad.
- ¿Sacrificios¡Tú y tu equipo matasteis a una ciudad entera, a todos sus habitantes, sólo porque querían que la karthisa no fuese a parar a malas manos¡Y después tú, hijo de puta, lo borraste todo del mapa, como si nunca hubiese existido¡Ni siquiera les dejaste el recuerdo como consuelo! – gritó la mujer, fuera de sí, mientras que, esta vez sí, todos se percataron de la luz escarlata que brotaba del Ojo de la Serpiente - ¡Vosotros, que erais los únicos en los que la gente depositó su confianza¡Ellos matan por seguir sus ideas, pero no son peores que tú!
Ahora, todos concentraban su atención en Hermione. La luz que salía del anillo teñía también ahora sus ojos, rojos y luminosos, mientras que la cólera, el odio enfermizo, deformaban su rostro en una mueca cruel, casi inhumana.
Con furia, se lanzó contra Parrell, al que esta vez no protegió su escudo de fuerza. Sus hombres intentaron detenerla, pero se dieron cuenta demasiado tarde de que estaban paralizados; de que todos lo estaban, excepto los situados en mitad de la habitación.
Violentamente, Hermione tomó a Alexander por el cuello, levantándolo unos centímetros del suelo, observando con una expresión casi demoníaca como Parrell luchaba por respirar.
- ¿Tú por qué matas¿Dinero, poder, odio? Me da igual. Es la hora de cobrarme mi venganza.
Harrison se lanzó contra la mujer, varita en mano, en un intento de ayudar al ministro. Sin mirarle siquiera, Hermione movió su mano libre, lanzando la varita de su enemigo por los aires, pero el hombre siguió corriendo. Antes de que pudiese reaccionar, la mano de la mujer también estaba en su cuello.
Pero no lo sostenía. Lo atravesaba.
- ¡DANIEL! – gritó Parrell, medio asfixiado.
Harrison notó como la sangre resbalaba por sus labios, pero no sintió nada más.
Hermione sonrió, aún más pronunciadamente.
Sacando con fuerza su mano teñida de rojo de la herida, el hombre cayó al suelo con un golpe seco.
Todos pudieron ver, con terror, que la mano de la mujer, la cual parecía hechizada y poseída por un poder descontrolado, no estaba vacía. Dentro del ensangrentado puño de Hermione había un amuleto. Una estrella de siete puntas.
La noche se tiñó de color escarlata. Llegaba el final de las almas corruptas; Idhulia obtendría su venganza…
CONTINUARÁ…
Hola!
Bueno, espero que no os quejeis. He actualizado este capítulo bastante rápido, y aunque es algo cortito es bastante intenso, jejeje. La verdad pensé que todos adivinaríais que el hombre que aparecía de repente era Parrell (hace un par de capítulos puse una escena con el y Harrison, donde decían algo de una investigación, un traidor y un millón de cosas mas, jeje). Pero que raro, no habéis acertado! O yo me explico fatal o soy más imprevisible de lo que pensaba xDDDDDD
Por otra parte, Hermione ahora si que da verdadero miedo. Está realmente poseída por el poder del anillo, que ha detectado el odio que siente contra el ministro, su deseo de vengarse de él… y aquí esta la Dark Hermione, que da más miedo… Que por cierto, con tanto poder de los anillos que poseen a las personas, estoy esperando que de un momento a otro salga Gollum por aquí, xDDDDDDDD ("Mi tesssssssssoroooo", jajaja).
De todas formas, si tenéis dudas sobre lo que sea de la historia (aunque sea del principio), dejadmelo un review, y en el epílogo responderé a todas las dudas que pueda (alguna no tendrá respuesta, seguro, soy una aficionada a esto de la escritura, y los argumentos no siempre me quedan al milímetro, que es lo que siempre pretendo xDDD).
Por otra parte, Hermione es la única causante de que haya subido el rating de la historia. La escena de la muerte de Harrison me pareció un poco gore (y lo que viene, espero que lo se aun mas, jejeje), así que aunque me parece una tontería, más vale prevenir que curar, no sea que me baneen por una tontería así.
Un millón de gracias a todos los reviews, porque me alegráis la vida. Me emociona mucho que después de tantos capítulos, meses y tonterías xD, la gente aun siga esta historia. Por lo tanto, muchísimas gracias a: Malu Snape Rickman (uff.. por lo pronto, las ramas Clooney, Malfoy y Lupin son comunes. Y creo que la Grissom tambien, ñañaña xD. Y Hermione de los Dolores la ha liado pero que bien, jajaja. Saludos a Anacleto xDD), Harry R.G. (Si, menos mal, que murio, no la aguanto… y Hermione… Bueno, como puedes ver no había matado a nadie; aunque si te consuela, no es ella solamente, es el anillo, jeje), Miss Andreina Snape (uff, creo que ahora de lo que menos se acuerda es de Draco, jeje. Lo volvi a dejar interesante? –carita inocente—xDD), TercySSCloe ( pues que no te maten ni te suicides, no quiero a una de mis más antiguas y favoritas lectoras xDDD Soy cruel con Sev? Ya verás que puedo llegar a serlo mucho más – sonrisa diabólica--), MarisolBlack (bueno, ya se resolvió el misterio de la voz desconocida, jaja, y seeee, muerte a Bella!) y amsp14 (lamentablemente, a Snape le falta un poquito para hacer su gran aparición, hasta ahora es poco más que un espectador; de hecho, no puede creer que esa sea su Hermione, el pobre. Y tu pregunta… la explicaré en el epílogo xD Yo también me lo planteaba, jaja).
Bueno, esto se nos acaba, niños y niñas xD. El próximo capitulo es el último (ya saben, el epílogo a parte) y para compensarles por mis retrasos, poca longitud en los capítulos y, en resumen, mi irresponsabilidad general… ¡Será un capitulo doble! No dejen de leerlo: Ceremonia de despedida, la semana que viene en sus PCs xD.
Muchos besitos a todos, y un millón de gracias por leer. Nos vemos en el próximo chap. Byeeeeeeeeee!
Ela :)
Miembro Orden Siriusana
