Capitulo III.- Recuerdos de un Weasley.
Hacia una noche fría, camino hacia la taberna y entró.
Se sentó en una mesa cerca de la ventana, de la taberna: Runas del Roble, sintió la fresca brisa del clima búlgaro. En un instante, ya tenía frente así a una señora gorda vestida con un delantal de elfos domésticos trabajando, pidiendo su orden.
Un whisky de fuego, por favor- pidió de bebida el pelirrojo.
Enseguida- contestó la rolliza señora, anotando la orden en una libreta.
Cuando se hubo retirado la camarera, Ron comenzó a pensar:
"Creo que fui algo duro con Harry... no debí decirle que el era el culpable de todas las desdichas de mi vida, llegando al departamento le pediré disculpas a Harry por decirle eso"
Su orden- escucho Ron, esas palabras provenía de un muchacha de pelo negro y de ojos cafés, vestida con un traje negro, que le tendía un jarro de whisky ardiendo.
Ron arrebato el jarro de la mano de la muchacha, la cual hizo un gesto de desagrado y se marchó. Ron comenzó a tomarse la bebida, jamás había probado whisky de fuego, de tal manera que el no tenía control en tal bebida, apenas el liquido había tocado sus labios, el sintió la necesidad de beber más, cuando hubo terminado el primer jarro de la noche, pidió otro a la misma joven.
La noche fue lenta y pesada, bueno de esa manera la sintió Ron. Que a las doce el pelirrojo ya había tomado más de cinco jarrones de whisky de fuego. Alas doce y treinta minutos, Ron comenzó con los pensamientos libertinos:
Tengo razón Harry es el culpable de todas mis desdichas- pensaba el muchacho, hasta que escucho una voz, era tan difícil saber si esa persona le hablaba oralmente o platicaba con el de manera mental. Esa persona vestía con una caperuza negra, la cual le tapaba la cara.
No tienes porque guardarte esos secretos o reprochártelos a ti mismo, cuando puedes contárselo a una persona de carne y hueso...
¿Cómo sabré que eres de confianza?
Conoces una persona que diga que yo soy mala.
No...
Entonces como puedes saber que no soy de confianza.
Tienes razón...
No hablemos de mí, hablemos de ti mi estimado amigo.
¿Qué quieres que te diga?
No es que yo quiera escuchar, si no que me quieres contar tú, para eso vine para escucharte.
Bueno... espera, ¿Cómo se que no eres una mortífaga?
Si quieres puedes investigar, pero no encontraras NADA malo de mí.
¿Cómo te llamas?
Isabel de Fériennes...
Yo soy Ron Weasley...
Ya lo se...
¿Cómo lo sabes?
Mmmmmmmmmmmmmm, yo se más que tú.
¡Muéstrame tu cara!- Ron tubo dos grandes sorpresas; una ahora lograba controlar el alcohol, pero aún tenía sus sentimientos a flote, y la segunda la muchacha no se hizo esperar se quito la capucha de la caperuza, dejando ver una cara bien formada y color crema, sus cabellos eran ondulados y plateados, sus ojos negros tirandole a azul, nariz redonda y labios finos.
Muy bien, ya eh cumplido tus peticiones, ahora amigo mío cuéntame tus pesares.
Por primera vez la muchacha se sentó, y saco un maletín gordo, Ron se asusto ¿Qué podría llevar Isabel de Fériennes en ese grueso maletín? la chica abrió el valija, y fue entonces cuando Ron tuvo su tercera sorpresa, Isabel de Fériennes cargaba un hermoso violín, y al instante comenzó a tocarlo, al parecer nadie les ponía atención.
Cuéntame tus pesares amigo mio- repitió Isabel, con una bella voz melodiosa.
¿De donde quieres que empiece?- preguntó Ron, más relajado por la música que emanaba el instrumento.
No lo se querido amigo, este es un viaje y tu eres el guía- contesto la chica también muy relajada por la sinfonía que sus manos tocaban. Ron sonreía al ver a Isabel de Fériennes tan tranquila, y con el reflejo de la luna en su cara, haciendo la ver más hermosa a la muchacha, lo que más le gustaba de la chica era que hablaba como un poeta.
Bueno veamos... Harry es malo, sabias.
Mmmmmmmmmmmmmm, creo que no.
El es el culpable de todas las calamidades mi vida. Sabias que por su culpa mataron a mi padre... Todo comenzó un día de verano, llegaron los mortífagos a mi casa y mataron a mi padre, por que el era una pieza importante del Ministerio de Magia y porque el sabía algo y que por culpa de los mortífagos y de Harry el se llevó el secreto a la tumba. También siempre me hizo sentir mal, siempre me opaco, casi me muero en primer año por él en segundo año se me rompió la varita, el coche se escapo, me enfrente por su culpa a una arañota, me enfrente a unos dementores, me mordió un perro-hombre, me traicionaron ese par de... hermanos que tengo, el entró ilegalmente al torneo y yo no, se separo mi familia y que tuve que ir al departamento de misterios...
Dulce amigo, mejor en otra ocasión me cuentas el resto, pero es que la bella luna desaparece- dijo Isabel sin dejar de tocar el violín. Ron sonrió más, esa chica comenzaba a gustarle, tenía lo que le faltaba a Hermione; sensibilidad, se inclino un poco, Isabel sonrió.
Nos veremos en otra ocasión...
¿Cómo lo sabes? es que tienes mucha confianza.
No lo se... y diciendo esto salio del bar.
Ron la siguió a la puerta, pero en ese instante llego un viento, que hizo que ella desapareciera sin dejar rastro al parecer. Camino hacía el departamento, ya era tarde, (no pagó las botellas en el bar) hasta que sintió algo bajo el pie, se agacho y lo tomo entre sus manos temblorosas; era un búho, bañado en oro y con piedras preciosas.
Camino hasta que el también se perdió de vista.
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¿Cree que allá funcionado?- pregunto la joven.
Estoy segura- respondió la mayor.
¿Por qué lo dice?
Yo lo vi algo acaramelado contigo...
No lo creo, vio su estado...
Si estaba ebrio, ya lo se
Siento que nos aprovechamos
No joven amiga, no será que te haz enamorado de el...
Usted no puede saber del amor de jóvenes, usted jamás amo...
¿Quién lo dice?
Yo lo se.
Crees que sabes todos los conocimientos amiga, pero no, no sabes nada.
Sabe ya no necesito ser uno de ustedes...
Oh no, tú no vas a ninguna parte...
¿Quién me detendrá, usted?
Si no lo crees posible, defiéndete.
¡Flipendo!- grito la más chica.
¡Expelliarmo!
Ahhhhhhhhhhhhhhhh- la varita de la joven había salido volando, y la mujer más chica por no soltarla había caído al suelo.
¡Mobilicorpus!- grito la vieja, haciendo volar a su menor.
¡AVADA KEDRAVA!- grito la más pequeña. Pero su tutora lo escapo, ella no supo como, pero en un instante cayó al suelo.
No debiste enfrentarme, pequeña.- dijo la mayor.- Ahora pagaras las consecuencias- y tomando su varita pronuncio- ¡IMPERIO!- la vieja río como nunca. Tenía bajo su poder a esa chica, le serviría de mucho ya lo verían.
