¡Weno después de mi estado de vagancía vuelvo a estar aquí! Y contestaciones a los reviews:
stephy-potter: Muchas gracias por tu review! Aix a ver si es verdad y se me pasa el estado vago que llevo ultimamente jeje. Te juro que me paso por tus fics en cuando termine de leer uno, k ya me falta poquito. Espero que este cap. tmbien te guste, nos vemos!
Blusth: Ei gracias por pasarte por el fic! Siento decirtelo, pero James y Lily no van a volver, porque no encajaría con la historia. Espero k aunque no vuelvan sigas leyendo, bsos.
Albixiña: Ya estoy aquí! Gracias por el review, espero k sigas leyendo!
Lizzy Malfoy Weasley: Wole princeseseta! Aixaix, k te puk contestar del review si mel vas dixar kuan enkara no t'avies llegit el fic¿ aixaix amoret si esk ets unika, i menos mal xk am una altra TeTe tan boja com tu no podriam! Weno reina, a ver si te llegeixes el cap. 2 eee. Au reina ens veiem moltissims xitusss!
Armelle Potter: Reinaaaaaaaaa! Eis k ja actualitzo, k a k te va agradar la peli eee¿ xo a mi aixo de tindret al costat toto lo rato dient el DAni s mes mono, o vull al dani no u vai pasar tan be, enkara k ja tik acostumada XD weno k a partir dara nire mes rapideta. Ale reinissima del meu cor, k algun capi nira x tu, el ultim si vos, k mestaves tot lo rato am el cuixinet, aixxx k mosna k arrives a ser. Un xitas enorme wapa!
Lladruc: Antonio José!( ma al cap) aix rei k ja ai actualitzat, no kuan meu vas dir xo weno jejeje. Ai amoret meu k te dik¿ weno primer k gracies x tot, i segon k facis mes publi! Si cal fikes en negreta y mejuscules el meu apartat, el de la Evix el redueixes, k ella ja te molts reviews, jejeje s coña s coña k me mates i me diras pobreta i no se k mes ajjaja. Weno wapixim llegeix un ratet!
Sweet Home: Godric's Hollow
Divorcio
La Ministra de Magia de América estaba sentada en su despacho, con el New York Stile entre sus manos.
Nataly Catterfeld es sin duda alguna la revelación del año en la moda. Y es que Catterfeld de 36 años, ha conseguido crear los diseños mas aclamados de toda América. La mayoría de diseñadores de grandes pasarelas hacen asequibles sus vestidos solo para la gente adinerada, pero la moda de Catterfeld es asequible para la mayoría de gente.
Criada en la zona rica del Valle de Godric (Inglaterra), Catterfeld paso su infancia rodeada de cariño, y al llegar a la prestigiosa escuela de Magia y Hechicería Hogwarts fue una de las mejores estudiantes de su curso.
A los 19 años supo que la moda era su pasión, así que decidió irse para Nueva York, a triunfar. Allí conoció al diseñador Fran Rabenn, el que inmediatamente le cogió cariño. Ahora a sus 36 años ha conseguido la fama y llegar al primer puesto de la moda. Aunque no hace falta decir, que también se ha dado a conoce internacionalmente por ser la prometida de Andrew Hurley, hijo de Martha Hurley, Ministra de América, con el que celebrara su enlace a principios de Julio.
-Maldita barbie inglesa.- murmuro Martha.- ¿Qué hay de ella?
-Bueno, hablé con Albus Dumbledore, y el me habló muy bien de ella, aunque he revisado las listas de estudiantes de su promoción, y hay varias Natalys, pero ninguna Catterfeld.
-Vaya, vaya.- dijo para si misma la mujer.- O sea que Dumbledore la conoce, pero no esta en ninguna lista. Que extraño.
-¿Quiere que investiguemos más?- preguntó el hombre.
-Claro que si. En todo esto hay gato encerrado.
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-Vaya, vaya cariño. ¿Qué tal en la cárcel? Hacia tiempo que no estabas.
-jajaja que gracioso papá.- dijo Nataly con ironía.
-¿Has visto a Sirius?- pregunto Erl. Era el padre de Nataly, que la había ido a buscar a la cárcel con su camioneta.
-Si, si lo he visto.- contesto de mala gana su hija mirando por la ventanilla las casas del pueblo.
-Es un buen chico.- dijo su padre con voz triste.- Es una lastima que se tuviera que pasar todos esos años encerrado. Nos visita de vez en cuando.
-¿Podemos dejar de hablar de él? Ya lo he visto bastante.- dijo Nataly bruscamente.- Si, ya se que es como el hijo que nunca tuviste, pero yo soy tu única hija.
Erl hizo como que no oyó nada y siguió hablando.
-Hace dos meses que hacéis 18 años de casados.
-No guardo buenos recuerdos de esa noche.- dijo Nataly volviendo a adoptar su posición de antes.
-¿Por qué?- pregunto su padre, aunque ya sabía la respuesta.
-Se paso toda la noche anterior bebiendo con James, Remus y Peter.- contesto la chica como si la pregunta fuera innecesaria.- Y yo me presente al convite sin el novio y con el vestido lleno de vómitos. Pero esta vez será diferente.
-¿Esta vez?- pregunto Erl apartando la vista de la carretera para fijarla en su hija.- ¿Haréis otro convite?
Nataly suspiro.
-He conocido a alguien nuevo.- dijo mirando directamente a su padre.- Es muy diferente a Sirius.
-Vaya.- suspiro Erl sin apartar la vista de la carretera.- Es una lastima.
-¿Qué?- preguntó extrañada Nataly. Al ver que su padre no contestaba volvió a preguntar.- ¿Por qué?¿Qué es una lastima?
-Que si es diferente a Sirius no va a saber hacerte feliz.
-He venido para que me firme el divorcio.- contestó Nataly ignorando el comentario de su padre. Aunque por algún motivo creía que tenía razón. Si, Andrew era guapo, con buena posición social, tranquilo y lo quería. Y lo que ella necesitaba era una relación tranquila, sin preocupaciones. Aunque Sirius era…diferente. Sonrío nostálgica al recordar todas las veces que había tenido que salir por la ventana de casa del chico para que la madre de este no los pillara.
Esta vez su padre no dijo nada. Sabía que Sirius era como un hijo para él, y mas ahora después de haberse pasado 12 años en Azkaban injustamente. Eso a ella le dolió. Saber que tu marido ha pasado 12 años en un infierno duele, aunque ella se marchara antes de que supuestamente traicionara a James y a Lily, no tuvo el suficiente tiempo para olvidarle.
Casi sin darse cuenta llegaron a su casa. Una sencilla casa de una sola planta, muy diferente de la que normalmente describía en las revistas. Su madre estaba esperándoles en la puerta y cuando les vio se le ilumino la cara. Nataly suspiro resignada "otra vez en casa" pensó amargamente. Al bajarse de la camioneta puso una de sus mejores sonrisas.
-¡Mamá!
-¡Nataly cariño!- gritó su madre.- Vaya, estas en los huesos.- dijo mirando el cuerpo de su hija.- Anda pasa para dentro.
Nataly cogió su maleta e hizo lo que su madre le decía.
-Ha pasado a ver a Sirius.- le dijo Erl a Alexiel, la madre de Nataly.
-Vaya.- dijo Alexiel girándose para ver a su hija.- Ya veo tus prioridades: Sirius, la cárcel y tu padres.
Nataly solo le lanzó una mirada significativa. Erl, en un intento de tranquilizar a las mujeres de la casa, se llevó a su hija para enseñarle su nueva butaca.
-Me la compro tu madre hace dos inviernos.- dijo su padre orgulloso.
-¿Te refieres a cuando tenías que ir a visitarme?- dijo Nataly dolida. Hacía dos Navidades les envió a sus padres un billete para cada uno, para que la visitaran en Nueva York, y sus padres no fueron alegando que tenían que asistir a la cena familiar de la tía Renné.
-Vamos cariño, pruébala, es muy cómoda.- dijo su padre sentándola.
-Voy a por los billetes.-dijo Alexiel.
-Muy bien Nat, ahora atenta.- dijo Erl. En uno de los lados de la butaca había una palanca, que la hizo girar hacia atrás bruscamente. Miro para ver la cara de su hija y vio que no era muy buena que se diga.
-¿te ha dicho Sirius que quiere comprarse una así?
-No, no me lo ha dicho.- dijo Nataly respirando entrecortadamente.- ¿Y ahora como salgo de aquí?
-Así.- dijo su padre, haciendo el mismo movimiento a la inversa.
Nataly salió disparada para delante. Erl estaba más feliz que una perdiz, le encantaba esa butaca.
-Toma Nat.- dijo Alexiel, dándole unos billetes. Eran los billetes que hacían falta para coger un trasladador para Nueva York.
-Era para que los usarais.- dijo Nataly con mala cara.
-Nuca debiste irte.- susurro su madre con la mirada baja.
- ¿Y no era eso lo que querías?-gritó Nataly escandalizada.- ¿Por qué me apuntabas a todos esos concursos de belleza ¡Para que fuera alguien!- siguió. Se estaba poniendo cada vez más nerviosa, y cuando se ponían a discutir con su madre se podía esperara de todo.-Y ahora tengo una carrera, a un montón de gente que quiere imitarme y…-cogió su bolso furiosa y sacó el anillo poniéndoselo en su mano derecha enfrente de su cara.- y tengo a alguien que me quiere.
Alexiel abrió la boca en un intento de decir algo, pero vio que la voz no le salía, y lo único que izo fue mirar impresionada la mano de su hija, donde posaba un enorme diamante. Erl al ver que la situación no estaba bien se acercó en un intento de tranquilizarlas.
-Cariño ¿Por qué no vas tirando para la cama?- dijo dirigiéndose a su mujer. Esta solo dirigió una última mirada fulminante a su hija y se fue para su habitación.- Tu madre es una mujer difícil, ya se le pasara.
-Me voy a dormir.- contestó Nataly cogiendo su maleta.
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-Andrew, no te conviene- insistía Martha.
Los dos estaban desayunando, y Martha intentaba convencer a su hijo de la locura que iba a hacer.
-Mama, la quiero.- dijo Andrew.- Es lo que siempre he deseado.
-¿Estas seguro de que la conoces?- siguió intentando su madre. Aunque al ver la cara de su hijo desistió.- Os he reservado plaza en Julio, espero que os vaya bien.
-Bueno.- empezó Andrew. Sabía perfectamente que a su madre no le iba a gustar para nada lo que le iba a decir.- Habíamos pensado celebrar la boda en Irlanda.
-¿QUE?- gritó Martha levantándose bruscamente de la mesa.- No puedo creer que en tan poco tiempo ya te pueda manipular de esta manera.
-¿No crees que estas exagerando mamá?- dijo Andrew tranquilamente limpiándose con la servilleta.- Como se nota que no la conoces
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-¿Cuándo dice que se tarda en impugnarse un divorcio?-pregunto Nat. Estaba hablando por el móvil con su abogado.- ¿dieciocho meses? Pero señor Astin, yo no tengo…
-Uoou no se ven chicas como tu muy a menudo por aquí- gritó una voz de hombre detrás suyo.
-No, no tengo dieciocho meses, no tengo ni dieciocho días…
-Madre mía y con ese conjunto negro, eres el sexo personificado.- continuó el hombre.
-Señor Astin, le llamo más tarde.- dijo Nat. Luego se giro para ver quien era el que le estaba gritando todo eso.- ¿PERO QUE COÑO TE HAS…¿REMUS?
-Vaya, así que me has reconocido.- dijo Remus. Ante ella estaba un hombre de su misma edad, con el pelo castaño claro y ojos miel.-Vamos, sabes que yo no voy gritando cosas así, era solo un saludo.
-¿Un saludo?-preguntó Nataly divertida mientras se quitaba las gafas de sol.- ¿Qué ha pasado con el Remus tímido que conocía?
-Aún está aquí tranquila.- contestó el hombre dándole dos besos y un abrazó.- ¿te quedaras mucho por aquí?
-Espero que no.- contestó Nat.- He venido para que Sirius me conceda el divorcio. Espero terminar rápido.
-¿para casarte con Andrew Hurley?- preguntó el hombre. Ante la mirada sorprendida de Nat añadió.- Me entero de toda tu vida amorosa gracias a Corazón de Bruja, ya que casi no escribes.- dijo divertido.
-Jajaja- ironizó Nat.- Maruja.
-¿Hacia donde vas?- dijo Remus pasando de contestar al "insulto".
-Para el banco.- contestó Nat. Como el pueblo era pequeño, y a los habitantes les gustaban las cosas tradicionales, no tenían su dinero en Gringotts, sino que lo tenían en un pequeño banco en el centro del pueblo.
-Sálvese quien pueda, Nataly Smotter va para el banco.- bromeo Remus.
-Oh cállate.- dijo Nataly, estaba harta que le recordaran un "pequeño" incidente que tuvo con el banco.- y no me llames Smotter.
-Vamos Nat, es tu apellido, y no Catterfeld.- le recordó remus.-Sí, a diferencia de la Fran parte del pueblo yo si me entero de todo relacionado contigo.
-Remus, me tengo que ir.- dijo dándole dos besos. La verdad es que tan solo era para evitar esa situación, mas que por tener prisa.- Nos vemos.
Ando unas dos manzanas más hasta llegar al pequeño banco. Al entrar a un hombre negro, que era el segurata, se le cortó la respiración.
-Do…Dorotea me… me voy a comer.- tartamudeo.- A…adiós señorita Nataly.
-A…Adiós Fred.- dijo Nataly viendo como el viejo hombre se marchaba tan rápido como podía.
Se dirigió hasta el mostrador donde estaba una mujer de su misma edad. Era castaña e iba un poco pintada.
Nataly apenas se habría fijado en ella, si no hubiera sido porque le recordaba mucho a alguien.
-¿Dorotea?- preguntó sorprendida. Ella solo asintió sonriente.- Has…
-Adelgazado 50 quilos.- termino la frase por ella.
-Vaya, estas guapísima.- dijo Nat. Dorotea solo sonrió.- Veo que aún no utilizáis Goblins.
-Oh, Fred dice que pierden el contacto con el cliente.
-Ah, si claro una pena.- dijo Nataly distraídamente.- Venia a…
-A retirar dinero de tu cuenta conjunta.- volvió a terminar la frase Dorotea.
-¿Mi que?-preguntó Nat extrañada. Había sacado todo su dinero del banco para meterlo en Gringgots, y en teoría no le quedaba ninguna cuenta.
-Por lo que se tu y Sirius aún estáis casados.- dijo ella. Ante la cara interrogante de la rubia dijo.- Me lo dijo Boby ayer, mientras hacíamos el amor.
-Ah ah.- consiguió decir Nat ante tanta información.- ¿Tu y Boby estáis…?
Dorotea solo estiro su mano derecha mostrándole un anillo de oro con un minúsculo diamante.
-Desde hace tres años.- dijo orgullosa.- ¿Así cuanto retiro de tu cuenta?
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Sirius Black llegaba a su casa después de una dura jornada de trabajo. El negocio le iba genial. Esta noche quedaría con su última conquista y vería a Harry, que hacía un año que había salido de Hogwarts. Tan solo tenía un problema: Nataly. Desde que había llegado no hacía más que pensar en la rubia y en lo impresionante que estaba. Tan distraído estaba que tardó un rato en darse cuenta de que en su casa había luz. Extrañado corrió a abrir la puerta. Su casa estaba totalmente reformada, con una decoración mucho mas femenina, miró su mesa i vio que había platos para dos y velas.
-Hola cariño.- dijo una voz femenina.-¿Qué tal la familia?
Sirius abrió desmesuradamente los ojos. Ante él estaba Nataly, con un delantal y cara de no haber roto nunca un plato.
-¿Do…donde están mis cosas?- pregunto asustado el hombre. No se fiaba un pelo de lo que pudiera hacer la loca que tenía como mujer.
-¿Qué clase de esposa sería si no ordenara las cosas de mi maridito?- dijo Nat acogiéndole un moflete en plan abuelita.
-De las que ya no quedan.- dijo Sirius con amabilidad fingida.
Nataly prefirió ignorarle e ir para la cocina para terminar la cena. Sirius la siguió i vio que la cocina también estaba renovada.
-He hablado con la madre de Boby, ya hemos solucionado lo de su tractor.- dijo casualmente Nat.- Y me he encontrado con Remus.
-Ah que bien- dijo falsamente Sirius.- ¿Qué es esto?
Dijo cogiendo algo que parecía una cerveza de mantequilla.
-Cerveza con un cincuenta por ciento menos de mantequilla.- dijo felizmente Nat.- Menos calorías.- concluyo dándole unos golpecitos en el vientre, que pretendían ser cariñosos.
-¿De donde has sacado esto?- pregunto el moreno refiriéndose a los muebles nuevos, mientras abría la cerveza.
-Los he comprado.
-¿Con tu dinero?
-Bueno he ido al banco del pueblo.- dijo lentamente Nataly, saboreando cada una de sus palabras, viendo como causaban efecto en su marido, que ahora se había quedado como petrificado con la cerveza en la boca. Se le acercó lentamente y le susurro muy cerca de la oreja.- Seguro que en tu cabeza esta resonando "Cuenta conjunta".
-¿Cuánto has sacado?- preguntó lentamente Sirius utilizando el mismo tono.
-Todo.- contestó alegremente la rubia.- Concédeme el divorció y te lo devolveré ¿No querías una mujer?¡Pues aquí la tienes!
Sirius ardía de la rabia, hasta que al final explotó.
-¿PERO TU ESTAS LOCA?
-No, y dime ¿que hacías con cinco mil galeones en el banco?- gritó Nat poniéndose delante de él y levantando un poco la cabeza para quedar a la misma altura- ¿No estarás haciendo nada ilegal no?
-¿Y a ti que mas te da?- gritó Sirius.- Métete en tus cosas, yo no te pregunto nada sobre tu prometido.
Nataly se quedo petrificada. No entraba en sus planes que Sirius se enterara de que estaba prometida. Viendo lo que pasaba por la mente de la rubia, Sirius sonrió amargamente.
-¿Crees que no lo sabía?- preguntó dolido.- Dame esos papeles.
Nataly se los acercó lentamente junto con una pluma. Sirius los miro unos segundos.
-Nadie encuentra su media naranja a los diez años.- dijo él tristemente.- No tendría gracia.
Nataly no supo que responder. De repente le venían a la cabeza un millón de imágenes de ellos dos.
-Oh Nat.- exclamó falsamente Sirius.- Lo siento pero tengo una maravillosa cita excitante y tengo que dejarte.- dijo mientras se levantaba y se quitaba su camiseta dejando ver su perfecta musculatura.- le enviare estos papeles a mi abogado.- dijo mientras se ponía una camisa negra.- Nos vemos cariño. No me esperes despierta.
-¡SIRIUS!- gritó Nat.- No me hagas esto.
Sirius como contesta solo le lanzó un beso.
Muy bien, si él quería guerra, la tendría. Se fue directa a casa de sus padres, se puso una blusa de seda roja que dejaba al descubierto sus hombros, unos pantalones tejanos ajustados y unos zapatos negros con tacón. Volvió a salir de la casa y cogió su coche. Se dirigió hacía un bar que había en el pueblo. De seguro que Sirius iría allí, ya que su prima Andrómeda era la propietaria. Aparcó su coche e inmediatamente antes de bajar le sonó el móvil.
-¿Sí?¡Andrew cariño!- gritó Nat emocionada.- ¿Cómo estas?
Estuvo unos diez minutos aproximadamente hablando con Andrew. Le echaba en falta. Decidió entrar en el bar. Al entrar la mayoría de gente se la quedó mirando. Ella pasó de todos, e intento buscar a su marido. Aunque una mujer de unos 40 años se le puso en medio.
-¿Nataly?- preguntó.
-¿Andrómeda? –preguntó sorprendida.
La mujer la cogió en un gran abrazo.
-Oh pequeña como te he echado de menos.- dijo Andrómeda. Luego se dirigió hacía el camarero.- Sírvele a esta señorita lo que quiera gratis.- luego se dio la vuelta para ver a la chica.- Nos vemos luego Nat, y así nos ponemos al día de todo.
Nataly asintió con una sonrisa. Andrómeda siempre le había caído muy bien. Continúo su camino, hasta que vio a una mujer morena y con un bebé en brazos.
-¿Nataly?
-¿Lucy?- exclamó Nataly al ver a la mujer con el niño en brazos.
-Vaya, mírate pareces salida de una revista.-exclamó Lucy mirando de arriba a bajo a Nataly.- Estas guapísima.
-Y tu estas con un bebé.- Dijo Nataly sin saber muy bien como continuar la frase.- En un bar.
-Oh tengo tres más en casa. Suerte que este aún es pequeño y me lo puedo llevar a donde sea.- dijo Lucy con una sonrisa, aunque al ver la cara de Nataly se le borro enseguida. Pasaron unos segundos en un incomodo silencio, hasta que Lucy volvió a hablar.- El otro día estuve a punto de comprarme esta misma blusa, aunque Roger me mataría si me gastara 30 galeones en un…suéter.- añadió resiguiéndose con los dedos lo que sería la blusa.-Esa Kristin Kathaway ha sabido montárselo bien.- dijo con un asentimiento de cabeza.
-En realidad es una creación mía.- dijo Nataly, pero al ver la cara de Lucy que al parecer no entendía nada añadió- Ahora diseño ropa.
-Ahh. Seguro que ya lo sabía y si no casi seguro que lo había oído.
Después de estar hablando un poco más con Lucy, Nataly se fue adentrando en el bar. Allí al fondo estaba un hombre de pelo moreno con una camisa negra.
-¿Puedo sentarme con vosotros?- dijo Nataly alegremente.
Sirius se dio la vuelta maldiciendo su suerte. A su lado estaba una chica rubia, con un peinado al estilo Marilyn Monroe.
-Hola tu debes de ser la cita excitante de Sirius– dijo Nataly. Y mostrándole su anillo de compromiso dijo.- Yo soy Nataly, la mujer de Sirius, de la que se niega a divorciar a pesar de que se va a casar con otro.
Si Nataly pensaba que eso molestaría a la chica iba muy equivocada. Ella cogió su mano y exclamó.
-¡Por las Barbas de Merlín ¿Sirius, has visto que garbanzo?
-Mel ¿Por qué no traes unas copas?- sugirió Sirius sin apartar la vista de Nataly.
La chica solo asintió y se fue, pero se paró a medio camino para hablar con Nataly.
-¿Lo tuyo era un Martini con aceitunas?- preguntó.
-Cariño.- empezó Sirius.- Me refería a ti y a mí.
-Ohh.- dijo Mel con una sonrisa pícara y cogiendo los galeones que él le ofrecía se marcho moviendo pomposamente las caderas.
Nataly iba a hablar con Sirius, pero se detuvo al ver quien estaba con Remus Lupin. Eran impresionantemente parecidos, aunque tenía los ojos de ella.
-¿Harry?- dijo casi inconscientemente.
Un chico de dieciocho años levantó la cabeza extrañado. Tenía el pelo azabache, que escondía una cicatriz en forma de rayo, usaba lentes, donde detrás de estas se apreciaban unos preciosos ojos verdes.
-¿Si?- preguntó Harry. No le sonaba de nada esa mujer. Entonces se giro hacia Sirius.- ¿os conocéis?
Sirius vaciló unos instantes antes de responder. Nataly suspiro tristemente, se veía que nadie le había hablado de ella a Harry.
-Ella…ella es Nataly.- dijo Sirius cautelosamente.
-Ah.- dijo Harry acercándose y dándole dos besos.- Encantado.
-Mi mujer.
Si alguien le hubiera lanzado un Petrificus Totalus a Harry, no se habría notado la diferencia de cómo estaba ahora.
-¿Tu… tu que?- tartamudeo.- ¿Estas casado?
-Se ve que si.- contestó amargamente Sirius.
-Para empezar ¿Cómo es que yo no sabía que estabas casado?- dijo Harry después de unos instantes.- Y… y la pobre lleva unos cuernos que no puede pasar por la puerta.
-¡Harry!- exclamó Sirius sorprendido de las palabras de su ahijado. Desde que había vencido a Voldemort, Harry se había vuelto más suelto- Eso es lo de menos. Mírala, si es la versión humana de la Barbie, imagínate los cuernos que llevo yo.
-¡Oye!.- gritó Nataly. Desde pequeña se lo decían y la verdad es que en Hogwarts había terminado unas cuantas veces en el despacho de Dumbledore por pelearse con los que le decían algo de eso.
-Vale, vale.- intervino Remus.- tranquilos los tres. Tu.- dijo dirigiéndose a Sirius.- No le digas eso a Nat que sabes que le molesta mucho. Tu- ahora señalo a Nataly- No seas cría y no tomes en cuenta lo que te dice y tu- dijo ahora a Harry.- bueno, tu te esperas que tu padrino ya te lo contara todo .
-Eso se lo contare más tarde.- dijo Sirius. Y ante la mirada que le izo Harry añadió.- De momento solo tienes que saber que Nataly y yo nos casamos unos meses antes de que nacieras y ahora ella ha venido para pedirme el divorcio.- concluyó. Después se fue hasta la mesa de billar y se dispuso a tirar.
-Divorcio que no me quiere conceder.- añadió Nataly poniendo su copa delante del palo de Sirius.- ¿Por qué me obligas a ser cruel i dejarte en ridículo delante de tus amigos?
-Oye Nat.- empezó Boby.- También somos tus amigos.
Nataly solo le dirigió una mirada de odio, y por eso no vio como Sirius se tomaba su Martini. En el fondo del bar dos hombres fijaron la vista en la rubia. Uno era un poco gordo, con el pelo rubio largo, en plan rockero, y el otro era mas delgado, pero casi con el mismo look.
-Vaya, vaya.- dijo el gordo acercándose a Nataly.- mira quien tenemos aquí.
-Me apetece bocadillo de Nataly- dijo el otro.- ¿A ti no?
-Oh no los padrinos del Apocalipsis.- fue todo lo que Nataly pudo decir antes de ser aplastada por los dos. Anthony y Marshall Mothers la estaban aplastando en medio de los dos.- No, no, no soltadme. No me toquéis- cuando consiguió soltarse dijo.- Se acabaron los bocadillos de Nataly, los tacos de Nataly y los perritos calientes de Nataly ¿Entendido?
-Si, vale tranquila.- dijeron los hermanos a la vez.
-Vamos chicos.- dijo Sirius.- Coged un palo.- Harry y Remus se sintieron orgullosos de que por fin él intentara poner orden, aunque no por mucho tiempo.- Y si no encontráis ninguno coged el que lleva en el culo.
Algunos del bar estallaron en carcajadas.
-Vamos nena.- dijo Boby.- sienta tu culito huesudo aquí, que vas a ver como se juega.
-Boby, Boby.- dijo Nataly alegremente.- Yo no soy de las que se sientan a ver como otros hacen, a mi me encanta hacer, y si no pregúntale a Sirius.
El aludido solo sonrío con una sonrisa sarcástica mientras el bar aplaudía a Nataly. Los que más estaban alucinando eran Harry y Remus, pero sobre todo el primero.
-No quiero saber como terminara esto.- le dijo Remus a Harry.- los dos tienen unas personalidades muy fuertes.
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-Vamos Boby.- dijo Nataly. Todos los jugadores habían bebido muchísimas copas, algunos aguantaban bien, pero ese no era el caso de Nataly, que iba peor que una cuba.- No le sabrás dar a las pelotas.
Boby intento no ponerse nervioso con la rubia detrás diciéndole que no les daría, pero falló estrepitosamente.
-¿Y bien Sirius?- dijo Anthony de repente- ¿Qué vas a hacer con la pequeña Nat ¿Le vas a dar el divorcio?
Sirius, que estaba muy cariñoso con Melani levantó la cabeza y dirigió una mirada a Nataly, que estaba intentando beber y que no se le cayera la bebida en el intento.
-Ha esperado 18 años, unos días más no la mataran.- después de unos segundos añadió.- Por desgracia.
-Bien Sirius, solo quedáis Nataly y tú.- dijo Anthony.
-Ohh.- dijo Nataly.- Siri cariño ríndete.- dijo poniéndose delante de él.- Nunca supiste meter tus bolas en el agujero correcto.- dijo dándole un empujoncito con su cadera.- Algunas de las presente sabrán a que me refiero.
El bar volvió a aplaudir a la rubia por cuarta vez. Harry cada vez pensaba que se estaba poniendo peor, pero peor de lo que vino después no pudo ser.
-Oh vamos.- dijo Marshall.- solo quedáis Sirius y tu, Nat. Mundial de Quidditch del 77 Inglaterra contra Irlanda, Rush contra Blanchett, los dos a por la snitch, igualados en puntos ¿recuerdas esa noche Nat?
-¿Cómo iba a olvidarla?- contestó alegremente. Luego centró su atención en él último de los Black.- Fue la noche en que mi maridito me dejó preñada.
Sirius se quedó sin habla por unos instantes, al igual que Harry y Remus.
-¿De que coño vas?- consiguió decir Sirius con voz ronca.-¿Por qué no filtras esa mierda a la prensa?
-¿Qué le pasa?- susurro Lucy a su marido Roger.- Me gustaba más cuando estaba loca.
-Solo digo la verdad.- dijo escuetamente Nataly. Acto seguido se dio la vuelta para encarar a Andrómeda.- ¡Andrómeda!- dijo felizmente.- ¡Otra copa para todos mis amigos!
-Cariño, es suficiente.- dijo ella fríamente.
Nataly vaciló por unos instantes.
-Tienes razón. Nos vemos.- le dijo Nataly.- Me voy. Harry encantada de conocerte. Eres igualito a James
-ehh…gracias.- consiguió decir el aludido.
Nataly se fue del bar tambaleándose de forma precipitada. Sirius puso los ojos en blanco y la siguió.
-Ah- dijo Nataly como acordándose de algo. Se dio la vuelta y se puso a hablar a todos los del bar.- ¿Sabéis que hay una vida diferente ahí fuera? Si una vida dónde no sólo existen la cerveza y los niños una vida…- pero no pudo continuar ya que Sirius la arrastró hacía fuera del bar.
-¿Qué te has creído llegando aquí y creyéndote mejor que todos ellos?- le dijo al salir a fuera y soltarla bruscamente.
-¡Soy mejor que ellos!- exclamó Nat. No sabía porque las condenadas llaves no salían de su bolsa.
-¿Piensas conducir ahora?- gritó Sirius.- ¿Quieres matarte?- y como la rubia no le hacía caso decidió cogerla en brazos y ponerla en el asiento del copiloto.
-¡No me toques!- chilló Nataly removiéndose.
Sirius ignoro totalmente lo que le dijo y se fue dentro del bar para buscar a Harry y Remus. Los encontró en la entrada, y Harry le puso una cara que no podía ser nada buena.
-Harry, ya…ya se que te lo tenía que haber contado.- dijo su padrino. Sabía que Harry tenía todo el derecho a saberlo.- ve con Remus hasta mi casa, allí te lo contare todo.
-¿Y tu donde vas?- preguntó Harry extrañado.
-A llevar a la loca que tengo como mujer a su casa.- explicó el hombre.- Es capaz de matarse si va sola.
Harry solo asintió. Su padrino iba a oírle. Cuando Sirius ya se iba se acordó de algo.
-Remus, síguenos con su coche.- dijo Sirius entregándole las llaves del coche a Nataly
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Sirius llamó en la puerta de Erl y Alexiel Smotter como pudo, ya que llevaba a Nataly en brazos, porque esta se había quedado dormida.
Fue Erl quien abrió la puerta encontrándose a su hija dormida en los brazos de su marido.
-Sirius ¿Qué ha hecho esta vez?- pregunto el hombre dejándole entrar dentro de la casa.
-Ha bebido hasta hartarse.- dijo Sirius cansado.- si la dejaba conducir sola se habría matado.
Alexiel corrió hasta el moreno.
-Madre mía, esta niña no hace más que cometer estupideces.- dijo mirándola.- Gracias por traerla Sirius. Vente a comer un día de estos, hace tiempo que no nos visitas.
Este asintió con una sonrisa y se fue para la habitación de Nataly, donde la depositó suavemente en su cama. Antes de irse dio una ojeada a los papeles del divorcio, preguntándose si debía firmar o no.
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Sirius se fue lentamente hasta su casa, sabiendo que allí se tendría que someter al largo interrogatorio de su ahijado. Y aunque no tenía ganas de hablar con nadie, sabía que le tenía que contar a Harry toda la verdad.
Abrió la puerta lentamente, y se fue directo hacía el salón, donde sabía que lo esperaban un enfadado Harry, y un paciente Remus.
-Has tardado.- dijo Harry escuetamente sin mirarle.
-la casa de los padres de Nataly cae lejos.- contestó Sirius.- Esta bien, te lo voy a contar todo.- continuo con un suspiro y dejándose caer en el sofá.- Todo empezó cuando tenía cinco años, y mis padres compraron una casa en el Valle de Godric para veranear, y conocí a Nataly. Durante los cinco años siguientes, cada verano vine al Valle, y sin darme cuenta le cogí a Nataly un cariño que pronto se convirtió en amor. – Sirius hizo una pausa, ante la mirada atenta de Harry.- al llegar a Hogwarts, ella también fue a Gryffindor, haciéndose muy amiga de tu madre. Los años fueron pasando, y en sexto, Nataly y yo empezamos a salir.- volvió a hacer una pausa.- Cuando tus padres se casaron, James me convenció de que Nataly y yo debíamos hacer lo mismo así que se lo pedí, y ella acepto.- Sirius sonrío melancólicamente.- al principio nos fue bien, pero ser feliz con un Voldemort con plenos poderes no era posible. Tú naciste y en el 14 de Septiembre de 1977, Nataly y yo nos casamos. Hasta que, como ha dicho en el bar, la noche del Mundial de Quiiditch, nos descuidamos y la deje embarazada.- Harry notó como a su padrino se le quebraba la voz.
-Sirius, es suficiente.- dijo el chico. Sabía que eso le dolía a su padrino, y aunque a él le doliera que no supiera que estaba casado, vio como a su padrino le hacía daño recordar todo eso.- No hace falta que me digas más.
-Un mes y medio más tarde hubo un ataque de Voldemort y sus mortífagos en Londres.- continuo el hombre, sin hacer caso a las palabras de Harry.- Nataly también pertenecía al Orden. Ella acudió al ataque, a luchar.- Harry vio como una silenciosa lagrima resbalaba por la mejilla de su padrino.- Perdió al niño.
Harry abrió los ojos. Miro a Remus que estaba con la cabeza gacha.
-Ella me pidió ayuda, pero…pero yo no pude acudir.- dijo tristemente.- Remus estaba en apuros y no pude llegar.- ahora las lagrimas resbalaban más deprisa por el pálido rostro de Sirius.- Y se fue, me pidió que no la buscara, que no la siguiera, que necesitaba una vida diferente a la que tenía. Y yo le hice caso. No la busque, y la perdí para siempre.
-¿Por…por que quiere el divorcio?- preguntó Harry tristemente.- ¿Por qué después de tantos años vuelve ahora?
-¿Por qué?- repitió Sirius con una sonrisa que intentaba aparentar alegría.- Va a casarse. Con el hijo de la Ministra de América. No puede hacerlo sin que yo le conceda el divorcio. Dudo que su prometido sepa que esta casada.
Harry se levantó de la silla donde estaba y le dio un fuerte abrazo a su padrino.
-¿Aún la quieres?
-Nunca he dejado de hacerlo.
-Voy a ayudarte.- dijo Harry convencido.
-¿Qué?- preguntó su padrino sin entender a que se refería.
-A recuperarla.- dijo su ahijado convencido.
Sirius sonrío.
-Es tarde, demasiado tarde.
Esta vez fue Remus el que se acercó hasta su amigo y le dio un abrazo.
-Nunca es tarde.- dijo.- Yo también voy a ayudarte Padfood. Fuiste el que ligaste más en Hogwarts, ese tal Andrew Hurley no te llega ni a la suela de los zapatos.
-Mañana iré a hacerle una visita a Nataly.- dijo Harry.- Y no me vas a detener.
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Aiaiai tomatazos y mas tomatazos es lo que veo que haréis!
Prometo que el siguiente estará mejor, pero reprimiros las ganas de matarme por un tiempo T.T
Weno ya sabéis, críticas sugerencias y lo que sea a los reviews, solo hace falta darle a GO!
Elizabeth Black Swann
