E G I P T O
Autora: Lian_dana
Tipo: Serie. Universo Alterno.
Disclaimer: Harry Potter y Cía. es propiedad exclusiva de J.K. Rowling y otras empresas con fines de lucro U_U... Nada de nada. No intento infringir ninguna ley. Y ni quiero, ni me interesa infringirlas. No tengo ni un céntimo y esto lo hago con fines de diversión. Espero les agrade.
Dedicatoria: para todo el que lea esto. Para ti
E-mail: umi_dana@hotmail.com
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EGIPTO
Capítulo III La bailarina
El olor a pescado frito inundaba las pequeñas calles del barrio pobre de Menfis, Remus caminaba con la cabeza gacha, reflexionando sobre su aventura de hoy, nadie le creería ni una sola palabra de su encuentro con la Princesa Kat y el Príncipe Sirius, los dos herederos al trono de Egipto. Inútilmente meneó la cabeza tratando de que los pensamientos acerca de la princesa abandonarán su espíritu.
Sonrió cansadamente al llegar a una casucha de barro, en la terraza un hombre de cabellos dorados mezclados con plata, veía hacia el Nilo sumido en sus pensamientos, de la pequeña casa por las ventanas y la puerta salía el olor de una oca siendo cocinada, de nuevo meneó la cabeza cuando se percato de un corillo de mendigos y pordioseros que esperaban un pedazo de pan sumergido en la grasa de la oca. Sonrió tristemente…
- Buenas tardes, padre- saludó cuando hubo ingresado a la terraza.
El hombre de cabellos rubios- plateados le sonrió tiernamente a su retoño.
- De nuevo vagando- el hombre miró con preocupación a su hijo- Remus, me gustaría conocer la tristeza que inunda tu corazón.
- No es nada- Remus hizo un ademán de indiferencia- madre prepara oca, algo especial, ¿A qué se debe?
- Nefernefer vendrá a comer- ante aquella declaración Remus frunció el ceño.
Recordaba a aquella mujer, aquella mujer que tenía el seno ardiente y abrasador, aquella mujer que le había arruinado por completo su vida, una mujer que jamás olvidaría, no por un amor imposible o un amor pasional. Aquella mujer era la culpable de que sus padres y él siguieran en ese barrio tan pobre. La mujer sólo podía recibir de Remus desprecio e incluso un dejo de odio.
- Pierde su tiempo- farfulló molesto Remus
- Hijo, deberías darle una oportunidad- su padre le imploraba con la mirada
- ¡No sé cómo pueden soportar a esa… mujer!- alzó la voz visiblemente molesto- Sopórtenla ustedes, yo no lo haré.
Echó un vendaval cruzó la pequeña puerta que separaba la casa de la calle, su padre había gritado, él no había escuchado ni una sola palabra. La madre de Remus asomó sus cabeza al oír los gritos, miró con melancolía por donde su hijo desaparecía. Ella comprendía su renuencia hacia aquella mujer, después de todo ella se encargó de la destrucción de la prometedora carrera de militar de su único hijo. Todo porque él no le correspondía y no quería vivir una mentira. Sólo oraba para que los dioses no los castigarán.
*
James veía con paciencia el techo de la habitación, su tío Dumbledore la deba la ya conocida regañina por su falta de obediencia y compromiso. Sabía perfectamente que al final, el viejo le daría una palmadita en la espalda y le preguntaría que hicieron esa vez.
- ¿Y qué hicieron está vez?- los ojos de James brillaron, se acomodo dispuesto a platicarle lo sucedido ese día en el pueblo, desde el extraño rescate de la princesa hasta la compra de la esclava.
El viejo Dumbledore sonrió ante la chispa de vida de su sobrino, le molestaba grandemente que Sirius y él se escaparán cada vez que se les daba la gana, pero no podía negar que sus aventuras deleitaban su corazón. Además comprendía que sólo se era joven una vez, y que cuando el Faraón decidiera irse al Mundo de los Muertos, acabarían los días de bromas y risas desenfadadas para los jóvenes. Sirius tendría un gran peso sobre los hombros, portar la doble corona, mientras que James se enfrentaría al verdadero mundo de Egipto como Ministro del Faraón.
El joven delante de él comenzó a relatar con vivacidad las aventuras de aquel día…
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Kat sumergía los pies en el pequeño estanque que su padre, el Faraón había mandado a construir para ella como un capricho. Si bien era cierto no podía olvidar al joven que rescato de las manos de aquella tendera, tenía unos hermosos ojos dorados, algo fuera de lo común.. Desde su llegada a Palacio no sabía nada acerca de su hermano o del sacerdote, incluso cual fue su sorpresa al darse cuenta que al Palacio entraban no sólo ellos tres sino una joven vestida con un saco de patatas. Le preguntaría a su hermano por aquella joven y su suerte, la dama de compañía que tenía le empezaba a fastidiar, aparte de que era mayor que ella por unos cuantos años, también le fastidiaba que en más de una ocasión se tomo atribuciones que no le correspondían en absoluto. La esclava aparentaba la edad e igual que Sirius había descubierto en sus ojos la altivez de una persona caída en desgracia…
- Pobre chica- murmuró, realmente apenada por la joven.
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Se dejo caer pesadamente en la cama, cerró los ojos. Severus había hecho su aparición y para su mala fortuna le regaño y le indico que un grupo de artistas estaban en Palacio y que ni su padre o él habían ido a recibirlos. ¿Acaso no podía alguien más atender a aquellos artistas?. Quizás su único mérito era tocar algún instrumento o tener alguna cortesana medianamente hermosa. Ahogó un suspiro, realmente eso de ser noble traía dolores de cabeza, la realeza era sujetada a una serie de condiciones, maneras, normas, reglas y demás protocolos, hasta el punto de dejar de ser ellos mismos y de ver su libertad volando cada mañana por el cielo sin poder alcanzarla. Después de eso se encaminó a la cocina real, tenía bastante hambre y lo único que quería era comer, iba por los pasillos cuando se percato que la joven de ojos amatista le seguía, esbozó una suave sonrisa.
Llamó a un par de sirvientas y les indico que debían hacer con la joven, él daría instrucciones después.
- ¡Ja!, debo preguntarle a Kat por el tipo que la acompaño en el bazar- Sirius esbozo una sonrisa maliciosa- ¡Ah!, mañana clases… - Se llevó una mano al cabello- ¿Qué dijo Sevy de los artistas?
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La joven de ojos amatista vagaba por los pasillos del Palacio, cuando el príncipe dio instrucciones acerca de ella, ella temió ser llevada a alguna mazmorra, pero cual fue su sorpresa que los dos sirvientas le conducieron a una habitación, se encargaron de darle un buen baño y de cepillarle el cabello, le dieron ropas de lino, realmente sencillas pero al fin y al cabo de lino, cosa que la extraño grandemente puesto que las sirvientes no portaban vestiduras de lino, sólo los nobles. Posteriormente, una de ellas le indicó que era libre de andar por los terrenos del Palacio siempre y cuando no osará tratar de escapar, le indicaron en donde dormiría: una habitación en el palacio del sacerdote.
Estaba en los jardines del Palacio, llegó a un sendero que la llevo hasta una casa, que era en donde estaban hospedados los virtuosos. Miro la casa por unos segundos para después dar la media vuelta, buscaría las cocinas.
- Quizás me den un pedazo de pan- pensó, sus sentidos se regocijaron ante la idea de comer un pedazo de pan blando.
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La pelirroja miraba por una ventana de la casa, observo a la joven que se conducía por el sendero, como también la vio dar la media vuelta. Frunció el ceño extrañada, quizás la muchacha estaba perdida o los mandaron a llamar. Decidida tomó una pequeña capa se envolvió en ella y salió disparada de la casa, trato de encontrar a la joven de cabello negro sin resultado alguno.
- ¿Y si era una esclava?- sus ojos verdes se entristecieron- pensar que los ricos tienen todo y los pobres nada.
- Ese es el destino escrito por los dioses- se volteó un tanto asustada a ver a su interlocutor- ya deja de renegar Lily.
- Lucius…
- Nosotros tenemos mejor suerte que los mendigos.
- Supongo que es el destino- dijo Lily un tanto convencida.
- Dime… si te dieran a escoger entre el palacio y ese pequeño palacio, es decir, entre príncipe y el sacerdote. ¿A cuál elegirías?- su compañero la miro de soslayo.
- Creo… creo que depende de la persona que habite el palacio- su mirada era inocente y sus palabras sinceras- no me importan las riquezas, sólo deseo un corazón noble al que amar y que el me ame, y si lo encuentro en el palacio pequeño me sería igual encontrarlo en una choza.
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Se estiro perezosamente, se colocó el brazalete de nueva cuenta en el brazo, miro por la ventana el jardín y sonrió extrañamente.
- ¡Es hora de ir por James!- dijo con júbilo
- Hoy no, hijo- su júbilo se disipó en una fracción de segundo
- Madre, buenos días- corrió a donde se encontraba la mujer. Le beso la mano y después la abrazo
- ¿Por qué?
- Tú padre quiere que supervises el banquete…
- ¿Banquete?- preguntó un poco extrañado, Sevy le comentó algo anoche, pero no puso el más mínimo interés
- ¿No te dijo Severus?- su madre lo miro con expresión de estarlo sondeando- y no digas que no, sólo para que se le regañe
- Jajajaja- se rió Sirius, la idea le paso por la mente- de acuerdo, supervisare el dichoso banquete y… ¿Qué le gusta a esos artistas?
Su madre, una mujer de treinta y tantos años, piel blanca bronceada por el sol de Egipto, ojos grises, y con porte y distinción, se encogió de hombros de una manera bastante cómica, como cuando su hijo hacia lo mismo, cuando se le preguntaba acerca de cierta situación.
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- ¡Excelente!- exclamó Narcisa viendo a una Lily parada enfrente de ella- creo que morirán al verte.
- No queremos que nadie muera Narcisa- dijo Lucius, trayendo con él un collar de oro- te quedará bien- se lo dio a Lily.
- Entonces… hoy te lucirás Lily- dijo Alexandría sonriente- Lucius tocará para ti y yo bailaré para ti…
- Je, trabajo en equipo- dijo la pelirroja sonrojada.
- ¡Trabajo en equipo!- dijo el grupo.
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Sirius iba de un lado a otro, un poco desesperado. En el salón se encontraban sirvientes trayendo bandejas de comida, otros adornando el lugar, algunos otros ocupados de la limpieza y otros tantos haciendo diversas labores. El salón destinado para aquella empresa estaba ubicado a manera de dar al Nilo, el trono real interponiéndose en el paisaje. Maravillosa vista: pronto atardecería y los colores rojos, dorados y oscuros se fusionarían, las palmeras en el fondo enmarcando al maravilloso e imponente Nilo, las garzas reconstruyendo sus nidos o volando sobre los campos.
- ¡Agh!... voy a llorar- dijo aturdido, sentándose en un cojín. Una suave risa le llego a los oídos- Kat deja de auto compadecerte de mí y ven aquí.
- Hermanito, veo que esto a acabado con tus energías
- ¿Bromeas?- hizo una pausa- si James llegará en este momento y me propusiera una broma hacia Sevy, correría de inmediato…
- Si te dejará todo esto, ¿No piensas arreglarte?
- Sí, por cierto ¿y tu amigo?- Sirius sonrió maliciosamente- no creas que deje pasar por alto ese: "ven mañana al palacio"- Kat se tiño de rojo inmediatamente
- No sé- la joven se encogió de hombros- ¡Ve a arreglarte!
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El atardecer empezaba a deslumbrar algunos rayos de su majestuosidad. Sirius ataviado con un traje de seda totalmente blanco estaba parado junto al trono, a su lado Kat se encontraba con una túnica de lino real que transparentaba sus hombros, la madre de ellos se encontraba sentada en una silla de oro junto al trono, en el público se encontraba James, Dumbledore, Severus y demás nobles y cortesanos, en una esquina del salón una joven de cabello negro veía el salón con ojos soñadores, los artistas esperaban hacer su aparición en un cuarto anexo al salón, del otro lado del salón se encontraba Remus, ocupado en mirar a la princesa que no lo había visto. En ese momento el Faraón hacia su entrada triunfal. Los príncipes se sentaron en unas sillas al costado del trono cuando su padre lo hizo.
Unos segundos después el grupo de artistas entró al salón, dirigiéndose al Faraón se postraron delante de él, en señal de profundo respeto. Lucius comenzó a tocar una suave melodía con la flauta, Narcisa lo acompaño con la arpa, Alexandría comenzó suaves movimientos alrededor de una estática Lily, la música empezó a cambiar de ritmo a uno más rápido pero melancólico, la joven paro de bailar y Lily hizo su aparición en escena con suaves y finos movimientos dignos de una diosa.
En su baile, Lily se encerró en una burbuja, dejando que su cuerpo bailará y su espíritu gozará. El atardecer estaba en su apogeo, dando como resultado una excelsa imagen, el grupo de artistas siendo bañados por los suaves rayos del sol moribundo.
Abrió los ojos unos segundos cuando se topo con unos ojos chocolate brillantes, cerró los ojos de golpe sintiendo un fuerte palpitar en el pecho. El poseedor de aquellos ojos no perdía detalle de la joven bailarina, desde que está había entrado al salón y ahora, al ver aquella mirada jade su corazón dejo de latir y se olvido de respirar. Jamás en su vida sintió atracción tan fuerte hacia alguna conocida o desconocida, como tampoco conocía el amor… ¿Qué era diferente con aquella joven de cabellera de fuego y ojos de jade?
Cesó la música, un silencio frío se apodero del salón, nadie movía ni un solo músculo, de pronto el Faraón aplaudió con entusiasmo, los demás le siguieron. Sirius se levantó y en honor y representación de su padre les dirigió algunas palabras al grupo y después a la gente, dando por hecho el comienzo de la cena.
*
Vagaba por los corredores del Palacio, alumbrados por antorchas, su sombra titilaba en las paredes talladas con dibujos del Faraón y sus ancestros, los colores rojo, dorado y verde danzaban de un lugar a otro.
Salió de la recepción, un tanto cansado del bullicio de la sala, sus padres se retiraron pasada una hora desde el inicio de la cena, él como buen anfitrión soporto otra hora. Agotado salió del salón en busca de un poco de tranquilidad y paz. Al salir se percato que su hermana era abordada por un joven de cabellos castaños- rubios. Se encogió de hombros sin prestarle atención.
En un momento vio una suave sombra deslizarse en un pasillo, con la curiosidad que lo caracterizaba se dejo llevar hacia donde la sombra. Al final del pasillo distinguió una silueta fina que estaba descansando en una terraza. Su terraza favorita.
- Es un lugar alejado para un invitado- dijo sin reparo
La figura exaltada volteó rápidamente a ver quien le hablaba, en el acto se inclinó profundamente ante el joven. Su cabello negro cayo sobre sus hombros como una cascada.
- No tienes que hacer eso- dijo Sirius, la joven se incorporo y fue en ese momento cuando Sirius recordó a aquella adolescente que compro en el bazar, sonaba extraño, él había comprado a una joven, si, en efecto sonaba extraño.- ¿Te han tratado bien?
La chica asintió con la cabeza.
- ¿Eres muda?- dijo Sirius un tanto hastiado, quería platicar de algo irrelevante con alguien
- No- contestó la chica con voz suave y melodiosa, Sirius dio un ligero respingo al escucharla- esperaba que su alteza me diera permiso para hablar…
- Jajaja, ¿permiso?- se sentó en una silla de junco cómodamente- en mi presencia puedes hablar lo que quieras sin esperar a que te de permiso o incluso hacer lo que se te de la gana.
- Si, mi Señor- dijo ella reverentemente
Sirius giro los ojos, para volver a posar su mirada azul en la joven, sin duda era hermosa, y sobraba decir que tenía cierto encanto enigmático. Una vaga idea cruzo por su mente, la joven frente a él, se consideraba suya y sólo suya a pesar de lo que él le dijera y la idea le resulto de pronto exquisita. Sacudió la cabeza tratando de alejar aquellos pensamientos que estaban tomando forma y color.
- ¿Cómo te llamas?- preguntó mientras se extendía completamente en la silla en actitud desenfadada.
- Mi nombres… es Adriel- dijo ella inclinando ligeramente la cabeza hacia la derecha.
- Bonito nombre- dijo- ¿De dónde eres?
- De aquí, Señor, de Egipto, Menfis- la joven miro al príncipe
- Ahh, resultará extraño que pregunte esto pero ¿Y tú familia?- el semblante de Adriel se torno serio e incluso molesto.
- Mi familia ha sido vendida por aquel tratante por todo Egipto, tanto el Alto Egipto como el Bajo Egipto, si consideramos lo que quedo de familia y dijéramos que aún lo éramos cuando empezó nuestra travesía- la chica hizo una pausa- nuestro padre nos vendió a mi madre, hermano, y a mí para pagar sus deudas- las amatistas brillaron amenazantes, se adelantó a las preguntas del príncipe- pertenecíamos a la nobleza, mi Señor- finalizó con un dejo de amargura
El joven de cabello negro-azulado se quedo callado, lamentó haber preguntado por su familia y se sintió avergonzado al escuchar aquella historia, parecía increíble que un padre vendiera a su familia por sólo unas monedas, sin siquiera tener el mínimo atisbo de culpabilidad, la suerte de la madre, del hermano y de su única hija dejada al destino y a una persona desalmada y sin sentimientos. Bajo la mirada avergonzado de su comportamiento, sintió deseos de proteger a esa joven, deseos de que no se separa de él, deseos no sólo de tenerla sino de poseerla por completo, en todos y cada uno de los sentidos, que ella se dejará embriagar por él. Deseos de establecer una relación sólida…
- ¿Puedo preguntar algo?- dijo quedamente y con voz temblorosa.
Sirius salió de sus pensamientos y dirigió su mirada índigo con un tanto de sorpresa, con un leve movimiento de cabeza consintió la pregunta.
- ¿Qué era conmigo?- murmuró temblorosa
- ¡Ah!- Sirius se llevo una mano al mentón en actitud pensativa, realmente no se preocupo por ella, hasta ese momento- puedes vivir en palacio, no sé, déjame pensar en algo y yo mismo te lo comunicare… - se levantó de la silla- Kat me comento de su necesidad de una dama de compañía- finalmente salió de la terraza, esperando que ella lo siguiera.
¿Realmente quería eso?. Por supuesto que no, no quería que aquella chica se fuera de su lado para cumplir con su hermana, al contrario quería que ella estuviera a SU LADO. Meneo la cabeza desesperado, esos pensamientos no le gustaban en absoluto, igual que no el gustaba para nada la frecuencia de ellos.
- Dormirás en está habitación- dijo parándose a un lado de la habitación de Kat- mandare por unos sirvientes para que acondicionen la estancia.
- No es necesario, mi Señor
- Ahm, no pienso repetir lo de hace un momento- Sirius se giro- que pases buenas noches, Adriel.
*
Si bien era cierto, ella tenía que estar en ese momento recostada, se suponía que estaría cansada y con sueño, pero era todo lo contrario, se sentía viva y con energía, paseaba por los jardines del palacio, caminaba lentamente.
Por su cabeza pasaba una imagen frecuentemente: los ojos chocolate. Sonrió un poco triste, ya que durante la cena pudo ubicar claramente al joven de ojos chocolate y lo que vio fue una túnica de sacerdote del templo de Ra, lo más seguro era que ya estuviera casado o algo similar. Su corazón comenzó a latir fuertemente… de nuevo…
Se paro junto al pequeño estanque, viendo su reflejo en el agua que estaba tranquila como la noche con sus estrellas. Un reflejo totalmente distinto se sumo al suyo.
- Debería estar durmiendo- dijo una voz serena.
- No tenía sueño- contestó tímidamente al estar frente a frente con aquel joven de la cena.
- Extraño- dijo James, elevo su mirada al cielo estrellado.
- Mi nombre es Lily- dijo abruptamente con las mejillas ruborizadas- soy una de las bailarinas del grupo
- Eso lo sé- James clavo su mirada en el semblante de la pelirroja- soy James, hijo de Potter
- Gusto en conocerle- Lily hizo una pequeña reverencia.
Súbitamente el corazón de los dos latía fuertemente, sus cuerpos vibraban y se sacudían temblorosos, las mejillas de Lily ardían y por el rostro de James una fina telilla de sudor. Sonrieron tímidamente al hacer contacto sus miradas.
- La acompaño a la casa- James hizo ademán de invitar a irse
- Gracias- Lily paso a su lado- y eres un sacerdote, ¿verdad?
- Sí, soy sacerdote de primer grado del templo de Ra- James bajo el ritmo de sus pasos- es el dios de esta casa faraónica… ¿Y tú eres bailarina desde hace mucho?
- Pues… sí y no- Lily esbozo una mueca- me gustaba bailar y un día mis primos me invitaron a formar parte del grupo y yo acepte
- ¿Tus primos?
- Sí, el joven que toca la flauta: Lucius y su esposa: Narcisa. Alexandría ya estaba con ellos antes que yo.
- Narcisa es la del arpa, ¿verdad?- Lily asintió- bueno, Lily… te dejo, espero que nos encontremos en otra ocasión…- dicho esto las mejillas de James se tornaron de un gracioso rojo, la muchacha bajo la cabeza
- Sí, James- vaya, ese nombre sonaba tan bien en sus labios.
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- Por favor, vete- suplicaba una mujer.
- ¿Cuándo te vete?- el hombre tenía el mismo tono de súplica.
- ¡No sé!- desesperación en su voz suave… - por favor, Remus, vete… es una orden.
- De acuerdo, princesa- dijo Remus con una pícara sonrisa.
- ¡Hamonheteb!- grito la princesa.
Un esclavo se acerco rápidamente a donde estaba la pareja, guió a Remus por las caballerizas y donde los perros, salieron del palacio por la puerta trasera sin que nadie se diera cuenta de la presencia de aquel individuo ajeno a la gente de palacio.
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Notas de la autora:
No estaba pérdida y tampoco estaba de parranda!!!. Sólo que es mi segunda semana en la Universidad y estoy vuelta un lío, por decir algo, me va a salir una ulcera, mi gastritis esta en un punto crítico, mis nervios están destrozados, mi maldito horario no queda!! Y mi profesor de Contabilidad es un bodrio!!!!!!. AGH!! VOY A MORIR!!!!!!! ;_; TwT
En fin, después de mi desahogo, voy con el fic, tercer capítulo y los sentimientos escondidos y no tanto empiezan a aflorar, cómo demonios va a hacer para liarlos?, ya se atisbo un poco de ese asunto en este cap, si voy muy rápido háganmelo saber, si notan que el capítulo pasa por diversos estados de ánimo échenle la culpa a la Universidad!! T.T
Nos vemos dentro de un buen rato TwT o_ó.
P.D: recen para que esta servidora tenga un poquito de tiempo en los próximos meses para subir ff.
Agradezco reviews y su apoyo:
Asil Black: moshi- moshi!
Am@nd@ Black: uh- uh, no tengo la página pero prometo darla en el sig, cap, por cierto gracias por tu review
Janadetroya: me gustaría mucho platicar contigo, y la verdad sigue una línea muy diferente a Married, por cierto ese ff tiene vida propia y yo avecino un super final tragico, tragico.
Vanesa Riddle: *_*. LEGOLAS!!!!!!!!- Lian salta a Legolas y lo abrazo, tipo muegano- gracias por el regalo, espero un Sirius para la proxima muajajaa
Fleur: y??, por qué no hacerlo?, yo más que contenta porque los leas!!, Mil gracias amiguis!!! Duda revelada n.n
Syringen: se agradece tu review, jijijiji. Si!!, su esclava, que hará Sirius con ella??? Muajajajajajaja. Nop, Voldy se fue de vacaciones en este ff. Nos leemos!!!
Herm25: he leído algo tuyo??, tengo la impresión de que lo he hecho. n.n! Tercer cap, arriba!!
Yo- ana: gracias por tu review.
Lamister: gracias por aclarar la duda @_@. YUPI!!, a qué soy genial??. Gracias x el review.
Adla Lanai: sigo viva!!!! Muajajaja, tito Voldy me mando a una misión con el tarupido de Malfoy y me doy problemas!, pero ya lo metí en cintura. Juajuajua. Por ahí anda un mini- fic: Bad Blood.
Atte: Lian_dana, miembro de la orden siriusana y a punto de un estado somático.
