E G I P T O

Autora: Lian_dana

Tipo: Serie. Universo Alterno.

Disclaimer: Harry Potter y Cía. es propiedad exclusiva de J.K. Rowling y otras empresas con fines de lucro U_U... Nada de nada. No intento infringir ninguna ley. Y ni quiero, ni me interesa infringirlas. No tengo ni un céntimo y esto lo hago con fines de diversión. Espero les agrade.

Dedicatoria: para una persona especial en mi vida: Iván. Sé que jamás leerás esto, aún así te lo dedico.

E-mail: umi_ale@hotmail.com- cambio de mail por problemas técnicos o_O  x_X

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EGIPTO

CAPÍTULO IV         EL MILITAR

*

Caminaba con las manos cruzadas en la espalda, su mirada estaba fija en el sendero que estaba delante de él. Abrió la pequeña puertecilla que separa el jardín de su casa de la calle, se introdujo silenciosamente a la propiedad para después cruzar la puerta de la casa de barro, esperando no despertar a nadie.

Entro en una pequeña pieza, separada de la cocina y habitación de sus padres, se dejo caer en la cama y se llevo una mano a la cara, con un movimiento rápido se quito las sandalias, arrojándolas a un rincón de la habitación. La camisa de lino se deslizo por su cuerpo, la deposito en una silla cercana.

- Camisa de lino- murmur

Había gastado gran parte de sus ahorros comprando aquella prenda, sólo para presentarse adecuadamente en palacio. No podía llegar con su ropa habitual a ver a la princesa de Egipto.

Sonrió al recordar lo que paso en el transcurso de la tarde y parte de la noche. Una sonrisa agradable iluminaba su rostro blanquecino.

- Hacia tiempo que no veía esa sonrisa- escucho una voz que provenía de la puerta.

- Madre… - dijo Remus bajito- pensé que dormía…

- Eso hacia, pero estaba preocupada por ti, mi niño- dijo la señora con ternura- ¿qué ha pasado?- preguntó.

- Nada- Remus negó con la cabeza- nada.

La madre de Remus alzo una ceja sin tragarse una palabra de su hijo que sin darse cuenta, aún seguía con esa sonrisa en su rostro.

*

Se encamino con paso silencioso a la habitación en la que había dejado a la mujercita que había comprado. Su cabello lacio ligeramente desordenado bailaba al compás de sus pasos. Sus pies blancos se deslizaban con sigilo por los pasillos del palacio. Si bien, las habitaciones de los príncipes quedaban en una misma ala, eso no quería decir que salieras de la habitación y caminarás dos pasos y encontrarás la siguiente habitación.

Entreabrió la puerta silenciosamente, su mirada se poso en la cama, en la cual descansaba una figura menuda, ajena a su presencia. Se introdujo finalmente en la habitación, después de unos minutos de indecisión, sus pasos se detuvieron al borde de la cama.

La chica durmiendo se movió tratándose de acomodar, Sirius no se inmuto, la joven quedo boca arriba envuelta en las mantas, parecía dormir con ropa ligera. Era de constitución delgada, fina, proporcionada, a pesar de haber estado bajo el yugo de un tratante, la desnutrición no había hecho estragos en ella. La piel blanca parecía ser suave al tacto y su aroma lavanda inundaba los sentidos. Sirius meneo la cabeza ligeramente exasperado, al abrir los ojos se quedo inmóvil ante la belleza tan sublime de la joven dormida ante él. Sin poder evitarlo bajo la mirada recorriendo el cuerpo de la chica, un rubor rosa invadió las mejillas del Príncipe.

Permaneció de pie durante un momento, sin mover un músculo, sólo contemplando a la muchacha, bajo el suave velo de la luna.

- Esto no esta bien- pensó Sirius.

Nadie que conociera a Sirius tendría el más mínimo atisbo de que era lo que pasaba por su cabeza en aquellos momentos.

*

El sacerdote de Ra y futuro ministro de Egipto, paseaba ansioso en el palacio, sus manos pasaban una y otra vez por su rebelde cabellera, alborotándolo más a cada momento.

- ¿Por qué tan nervioso?- preguntaron a sus espaldas.

- ¿Eh?- atino a dejar salir. Dumbledore se encontraba detrás de él con una sonrisa misteriosa- por nada- se apresuro a contestar.

- Supongo que por nada estas en ese estado- el viejo agrando la sonrisa- Kat se encuentra indispuesta, así que tienes el día libre, joven sacerdote.

- Gracias- dijo. Salió del salón atropelladamente, bajo la atenta mirada de su tutor.

Momentos antes el sacerdote había mandado una nota con un esclavo de palacio, dirigida a cierta bailarina de cabello como el fuego. Jamás había hecho aquel acto antes y jamás había pedido una entrevista o bien una cita con alguna joven que acabará de conocer en menos de 24 horas, en pocas palabras el sacerdote de Ra no había tenido contactos tan atrevidos* con jóvenes cortesanas o doncellas, no así su mejor amigo.

Salió a una terraza, desde la cual se podía ver el pequeño lago en donde Kat acostumbraba pasar cuando estaba melancólica. A lo lejos distinguió una esbelta figura envuelta en una tela vaporosa. James no pudo reprimir una sonrisa de satisfacción. Acaso esa joven había logrado lo que muchas en años no habían podido, acaso esa joven sería la afortunada de escuchar las dos palabras más importantes que un hombre podía decirle a una mujer.

Dio media vuelta, su túnica azul celeste ondeo con el movimiento. Apresuro su paso, para salir del palacio y llegar al lago. ¿Qué diría Sirius si lo viera en aquella situación?. Lo más seguro es que se burlaría de él, y si la situación fuera al revés, James se burlaría de Sirius.

*

Adriel se estiro perezosamente en la cama rellena de plumas de ganso. Miro a un costado encontrándose con una pequeña ventana- la ventana no era tan grande como el ventanal de las habitaciones reales. Dejo esbozar una media sonrisa.

Se levanto con movimientos lentos, sus ojos se ensancharon cuando encontró en una silla, junto a un armario pequeño, un vestido de lino con un hombro descubierto, unas pequeñas alhajas, y unas sandalias, sobre el juego se encontraba una nota escrita en jeroglíficos suaves y bien trazados:

"Espero te guste, es un regalo para que lo luzcas hoy. Mi hermana Kat, te espera en sus habitaciones.

Atte. Sirius"

Adriel cogió entre sus manos el vestido, recorrió melancólicamente los pliegues de él, sus ojos mostraron un brillo, evidencia de las lágrimas que luchaban por salir. Sentía que aquel joven, fuera de ser el príncipe de Egipto, era una persona especial. Ella no creía en las coincidencias, nada en la vida era casualidad. Quizás los dioses ya habían escritos sus destinos…

La joven, se dio un baño rápido con una esponja, se vistió adecuadamente y no pudo evitar una sonrisa, al asomarse por la ventana y encontrar a un joven de cabellera negra caminar rápidamente hacia el palacio del sacerdote. Sus mejillas se tiñeron de un suave rosa, el joven ante ella era apuesto, bastante apuesto. Cerró los ojos y con actitud derrotada miro por donde se perdía Sirius.

- Sólo eres una esclava- murmuró- y le debes la vida.

Puso un par de horquillas a los lados, de esta forma despejaba su cara. Salió de su pequeña habitación con paso decidido a buscar a la princesa.

*

Sin poder evitarlo, Kat caminaba con una sonrisa boba en el rostro. Era ajena a los cumplidos y saludos que le daban a su paso, sólo recordaba que ayer había sido una maravillosa noche. Sin embargo, su sonrisa se apago cuando recordó que no sabía nada de él o por lo menos no sabía cuando lo volvería a ver.

Un cortesano joven que pasaba por ahí, la vio y sin meditarlo un momento corto su paso, hizo una reverencia y después le extendió una violeta**, Kat la tomo e hizo una ligera inclinación, agradeciendo el obsequio, el cortesano sonreía complacido, quería quedar bien con la joven y que mejor manera que esa. Kat se alejo sin más del cortesano, caminando lentamente y de nuevo con la sonrisa boba en su rostro.

- Remus, es un joven lindo- balbuceo Kat, al recordar la noche anterior- ¿Amor a primera vista?

- ¿Amor a primera vista?- escucho decir- esas son tonterías, hermana- dijo Sirius apareciendo a su costado.

Kat volteó alarmada a ver a su hermano, no se había percatado de haber llegado al jardín principal, lo miró con el ceño fruncido tratando de encontrar algún gesto de burla en el semblante del ojiazul, pronunció el ceño al descubrir que Sirius no se burlaba de ella, ni siquiera lo intentaba.

- Algo te pasa- dijo Kat- y quiero saber qué es

- Jajajaja- la sonrisa de Sirius se escuchó- a mí no me pasa nada y ¿A ti?

- ¿Eh?

- Katy, yo sé algo que nadie sabe- dijo Sirius maliciosamente- Remus, hijo de Lupin, ¿vendrá hoy?

Kat se sobresalto, balbuceo unas palabras sin sentido y posteriormente bajo la cabeza visiblemente sonrojada.

- Hamonheteb*** - dijo Sirius- no te preocupes, el chico es bueno y estaba preocupado por ti…

- Lo voy a apalear- balbuceo Kat.

- He dado órdenes- Kat miro alarmada a su hermano- el joven puede pasar a palacio cuando quiera y con respecto a Hamonheteb, ya sabes, él nos quiere mucho…

La joven asintió, tratando de comprender las palabras de Sirius respecto a su joven amante. ¿Amante?. Pues, sí, eso eran…

Sirius detuvo sus pasos, al ver a una joven delante de él inclinándose. Kat miro al frente, encontrándose con la adquisición de su hermano cuando escaparon del palacio y se hallaron en el bazar. Esbozo una sonrisa suave y afable hacia la joven de cabellos negros ondulados.

Su hermano, permanecía de pie sin moverse, observando a la joven de pies a cabeza, totalmente ensimismado en sus pensamientos. Se asombro así mismo al descubrir que la joven le parecía bella con una saco de patatas o con un vestido de lino, después de asombrarse se reprocho aquellos pensamientos.

Sin decir nada, Sirius caminó hacia la muchacha, sin embargo no se detuvo en el trayecto, paso de largo a la joven, unos pasos después se volteó y se dirigió a su hermana.

- ¿Has visto a James?- Kat negó con la cabeza- ¿dónde se habrá metido?

*

Lily despertó temprano, se movió en la cama y quedo frente a la cama de Alexandría. Sonrió al ver como la joven se acomodaba y dejaba escapar un pequeño hilillo de saliva.

Sus mejillas se tornaron de un suave rosa al recordar su breve conversación con el sacerdote. En verdad era apuesto, sin embargo no entendía el por qué de su atracción hacia aquel hombre, que ella recordará jamás había sentido algo tan fuerte por cualquiera, jamás había dicho un "te quiero", como jamás había sentido la necesidad imperiosa de volver a hablar con alguien. Con aquel sacerdote todo era distinto, le hipnotizaba su semblante, le gustaba la combinación de misterio, travesura y seriedad.

Se levantó y envolvió en una manta, camino hasta la ventana y observó por unos minutos, distinguió una figura que caminaba apresurada hacia la vivienda. Lily llegó a la puerta en menos de tres segundos, sin hacer el más mínimo ruido, evitando despertar a sus compañeros.

- El joven James, le manda esto- dijo el esclavo, entregándole a Lily un pedazo de pergamino doblado a la mitad.

-  Gracias- Lily tomo el pergamino y se fue a su cama

Una sonrisa apareció en su rostro. Estrujo el pedazo de pergamino contra su cuerpo. Se levanto deprisa, yendo hacia donde guardaron los vestidos. Al final se decidió por un vestido verde claro.

Salió del baño y comenzó el arreglo del cabello. Se dirigió a la puerta sin disimular en absoluto su alegría, hecho una última mirada a la habitación. Parecía que Alexandría y los esposos seguían durmiendo.

*

Entro a la escuela militar con mucho ánimo y ahínco, no sé dejo amedrentar por el tipo de muchachos que entraban también, la mayoría de ellos; hijos de militares reconocidos, personajes de la nobleza, en fin, la crema y nata de la sociedad egipcia. No obstante él obtuvo un puesto en la escuela militar, dado que su padre era médico, a pesar de que era un médico consagrado a los pobres- y por lo tanto ellos sufrían la misma pobreza- aún mantenía contactos con viejos amigos que habían estudiado con él en la Casa de la Vida, por lo tanto Remus con facilidad y en base a sus estudios había sido aceptado.

Si bien, la escuela militar traía consigo una responsabilidad muy fuerte y sacrificios grandes, Remus los acepto gustoso. Algún día el fruto de sus esfuerzos se vería hecho realidad, sacaría a sus padres de aquel barrio y vivirían como se les diera la gana, no obstante, Remus se encontró con una piedra en el camino cuando estaba a punto de cristalizar sus sueños, la cual no pudo saltar, su nombre: Nefernefer.

Joven egipcia, proveniente de una acaudalada familia egipcia. Nefernefer tenía un hermano estudiando en el colegio militar y para mala fortuna o buena, dependiendo del punto de vista, la joven posó sus ojos en el adolescente Remus.

- Disculpa, buscó a un joven, su nombre es Sinuhé- dijo la joven de ojos negros.

- Supongo que debe estar en los dormitorios- contestó un aturdido Remus.

Por lo que sabía se le tenía prohibido a las personas ajenas al colegio visitar a los estudiantes o que los estudiantes tuvieran contactos con el mundo exterior, pero lo que más le sorprendió es que la visita fuera de una mujer. Y aquella mujer no se veía como cualquiera, era hermosa y vestía como un noble, dejaba ver sus piernas torneadas y al descubierto su pecho.

Agrando los ojos con sorpresa marcada, la joven se había echado hacia delante, y vislumbro en sus ojos a un cazador, parecía que lo acechaba.  Remus retrocedió un paso, dos, tres y topo con la pared de aquel pasillo.

- Gracias por la información- dijo seductoramente.

Tomó la mano del estudiante y la llevo hacia su pecho, sin el menor atisbo de timidez o vergüenza. Remus cerró los ojos y apretó los dientes…

- Yo… - comenzó Remus pero la joven lo calló.

- Soy Nefernefer- dijo, paso sus dedos por el cuello de Remus- y tú me gustas.

Remus frunció el ceño ante aquella declaración, acaso pensaba aquella mujer que él era un objeto. Su madre y padre le habían advertido de las mujeres con seno abrasador y labios de fuego, él jamás comprendió bien a que se referían, pensaba que hacían alusión a las mujeres que vagaban por los muelles y se iban con los marineros o cualquier persona que les ofreciera dinero, sin embargo ahora, al conocer a Nefernefer comprendía las palabras.

*

Salió de la casa, sólo con un "Nos vemos luego", ante la mirada preocupada de sus progenitores.

- Es mi imaginación o Remus esta contento- dijo su padre.

La madre de Remus, se encogió de hombros, sabía que algo pasaba en la vida de Remus pero ¿Qué?.

Llegó al Palacio y sin esfuerzo alguno, paso a las inmediaciones del palacio. En su camino se encontro con una cortesana, se dirigió hacia ella y con tacto preguntó por la joven princesa. La cortesana de mala forma le contestó.

Detuvo sus pasos al ver a Kat junto con una joven desconocida para él. Kat parecía entretenida con la que la desconocida le platicaba.

- ¡Vaya!. Así que tú eres Remus- escuchó decir a un lado de él. Remus giro el rostro, encontrándose con una mirada azul profundo.

- Ehhhh… sí, soy yo- contesto tímido.

- Me gustaría saber que ve en ti, mi hermana- dijo

- Que directo- pensó Remus

- No tengo nada mejor que hacer, ¿Por qué no me acompañas a pescar al Nilo?- preguntó Sirius esbozando una sonrisa misteriosa.

¿Cómo decirle que no al Príncipe?. Sólo atinó a asentir ligeramente con la cabeza. Después de todo, tendría que tratar algún día con los parientes de Kat, aunque él pensaba que ese día aún estaba lejos, o quizás jamás, ya que dependía del curso de la relación. Si bien, estaba ilusionado con Kat, estaba consciente que quizás ella sólo lo tomaba como una diversión, un capricho más que a los pocos días desaparecería…

Notas de la autora:

Algo lenta, si no es que me parezco a un caracol. ;_;

Ups!, en este momento la autora tiene esta carita @_@.  Me gusta el rumbo que toma la historia, pero creo que tendré pequeñisímos problemass para subir los chapters, puesto que últimamente mi musa ha estado de vacaciones.

En fin, ya veremos que pasa, parece que ha este paso voy a tener que cambiar la clasificación del dic jejejeje o_O. Los personajes se empiezan a entrelazar, vemos los rollos románticos y nada de nudo drámatico, aunque yo creo que el nudo se encuentra en las mismas relaciones.

Notitas del Fic:

* Contactos tan atrevidos: me refiero a que James no se dirigía a las jóvenes que le gustaban tan directamente o en tan poco tiempo, no que el niño fuera inocente y puro en su totalidad.

** Violeta: no tengo ni la más remota idea de si en Egipto se pueden encontrar las violetas, yo lo dudo mucho, pero con eso de que actualmente podemos encontrar en Egipto girasoles, algo impensable hasta hace unos años.

*** Hamonheteb: un hombre de aproximadamente 35 años, desde su nacimiento ha sido esclavo en palacio y considera a los jóvenes herederos su responsabilidad, aunque Hamonheteb no tiene responsabilidades para con los príncipes de esa índole, sólo lo necesario.

Finalmente agradeciendo reviews:

*Adla Lanai: merezco un jalón de orejas, pero reclamos, insultos, jitomazos, lechugazos y demás, favor de enviárselos a Siri- kun muajajajaja. Otro chap en línea, veremos cuanto me tardo para el próximo u_u

*Ivi black: gracias por tu review, veamos a donde nos lleva la historia. Al infinito y más allá!!!

*Sara fénix black: pues somos varias que adoramos al buen Sirius Black!!! *_* es que pedazo de hombre no se encuentra tan seguido *_*. Yo quiero ser Adriel!!!!

*Faraón Hally Black: me fascina imaginarme a Sirius con un poder increíble y más situado en el antiguo Egipto. Saludos y kisses

*Fleur: encontré un tiempecito para subir el capitulo!!!1, acabo de salir de exámenes. Saluditos!!! Non

*Syringen: parece que si soy una persona de personajes fijos, no sé, me agrada porque ya tengo a ciertos esquemas u psicológias que seguir. Nos veremos en el otro cap y x cierto, te dije qué eras beta de Asesino Inglés que esta en un hoyo? U_u

*Janadetroya: ups!, el nudo se fue de vacaciones jajaja. Debemos ponernos en contacto, creo que me ayudaría mucho algunos comentarios e ideas. Remus y Kat, jajaj, ellos son los que van deprisa muajajaja.

*oOKaOrU BlAcKOo: viva Sirius!!! Y Adriel!!!. Yo opino que es mi mejor creación- si no lo digo yo, quién lo dirá?- jajajajajaja. Veamos si actualizamos más seguido, lo prometo por el osito bimbo

Atte: Lian- dana Hiragizawa. Miembro de la orden Siriusana.