E G I P T O

Autora: Liandana

Tipo: Serie

Disclaimer: Harry Potter y Cía. es propiedad exclusiva de J.K. Rowling y otras empresas con fines de lucro UU... Nada de nada. No intento infringir ninguna ley. Y ni quiero, ni me interesa infringirlas. No tengo ni un céntimo y esto lo hago con fines de diversión. Espero les agrade.

Dedicatoria: para todo el que lea esto. Para ti

EGIPTO

Capítulo V Problemas

Se encontraba sentado a la orilla del río, prestando atención a los insectos que volaban cerca del agua, el agua presentaba un color entremezclado entre el café de la arena y tierra y el zafiro del agua. El musgo en algunos segmentos de aquel pedazo en donde estaba sentado, plantas y vegetación, los juncos meciéndose al compás que dictaba el viento y no muy lejos de él una garza que trataba de emprender el vuelo.

Unas manos delicadas se posaron en sus hombros haciendo ligera presión en ellos, después se deslizaron por los hombros y brazos recorriendo una y otra vez el mismo camino. La suave tela de seda azul celeste se contraía, él poso una de sus manos en una delicada mano de ella.

- Entonces, ese es tu sueño

- Así es, ¿Cuál es el tuyo?- preguntó gentilmente Lily antes de sentarse junto a James.

- El mío es... – el joven dudó por unos instantes, nunca en su corta vida lo había hecho, tenía bien definido su sueño y no sería diferente- es ser Ministro de Egipto.

- Un puesto elevado- murmuró Lily perdiendo su verde mirada en las aguas del Nilo

- Es todo lo que sueño- dijo James volteando ligeramente la cabeza para observar a la chica- Imagina lo que puedo hacer por nuestro pueblo...

- Nada cambiará- dijo sin meditar, cortando las palabras del hombre- aunque fueras ministro, Egipto seguirá siendo el mismo, mientras los faraones sigan construyendo pirámides para su inmortalidad

- Sirius es diferente, y ambos lograremos un mejor Egipto- James terminó la conversación bruscamente, poniéndose de pie y extendiendo la mano- Es hora de regresar.

La pelirroja tomo la mano de James, ayudándose a levantar, tratando de evitar una confrontación visual, sabía que le había molestado a James lo que ella opinaba del sistema político de Egipto. Sin decir palabra James recogió la manta sobre la que estaban sentados, empezó a caminar a paso lento asegurándose de que la muchacha lo seguía.

Lily con la cabeza baja meditaba sus palabras y las del chico. Se sentía profundamente avergonzada, estaba acostumbrada a decir lo que pensaba y muchas veces Lucius y Narcisa la habían corregido con sutileza y paciencia, acerca de los comentarios que podía hacer, siempre el joven matrimonio había velado por ella y Lucius a diferencia de tantos hombres no le molestaba en lo más mínimo conversar con ella y que ella difiriera en opiniones, claro que después de cada platica Lucius le hacia algunas correcciones o llamadas de atención, diciéndole que no todos lo hombres e incluso mujeres se sentirían tan cómodos con las ideas de Lily.

- A veces, los egipcios suelen ser los más cerrados- había advertido Lucius cuando llegaron a las tierras faraónicas.

Levantó la cabeza para mirar al hombre que iba un par de pasos delante de ella, sorprendiéndose de la belleza y seguridad que irradiaba aquel sacerdote, sintiéndose a punto de entrar en un remolino de sensaciones cuando el chico giro la cabeza y encontró la mirada esmeralda con la chocolate.

El sacerdote detuvo sus pasos, hasta que Lily se encontró a su altura, la chica tímidamente comenzó a caminar al ritmo que James imponía.

- Lo siento- dijo Lily falsamente, quería estar bien con él, sentía la extraña necesidad de disculpar sus acciones aunque no se arrepentía de sus ideas.

- ¿Sobre qué?- dijo James, ya estaban entrando a palacio, Lily parpadeo un par de veces confundida por la respuesta a su disculpa- Platícame sobre ti- James la conducía al palacio de los sacerdotes

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De nuevo se sorprendió así mismo pesando en aquellos ojos amatista. Giro el rostro para ver al joven delgado de ojos dorados que parecía enfrascado en una ridícula pelea con la caña de pescar, de pronto la risa nítida y clara del príncipe inundo el silencio que se había instalado en la barcaza, Sirius como buen anfitrión se acerco a Remus explicándole de manera sencilla y rápida el como solucionar su problema, el guardia que estaba en la otra punta miró sorprendido aquella muestra de simpatía por el joven de ojos dorados.

- Veamos, Remus- Sirius se había sentado en una posición que imitaba a una flor de loto- así es como te llamas, ¿no?- preguntó con una expresión confundida en el rostro- o por lo menos eso me dijo mi hermana

- Sí, sí, si- se apresuró a decir Remus, un tanto temeroso de la preguntas que el príncipe le dirigiría con motivo de la relación con su hermana.

- Tranquilo- dijo Sirius divertido con el manojo de nervios que era Remus.

El sol comenzaba a ponerse en el horizonte, la hora de la comida había pasado ya hacia un buen rato y las garzas comenzaban a volar para llegar a sus nidos.

- Egipto es una tierra rica, ¿no te parece?- preguntó Sirius para distraer la mente del joven ante él.

- Sí, una tierra muy hermosa- Remus observaba las ondas que se formaban con el paso de la barcaza- una tierra rica y próspera, lamentablemente sólo unos cuantos gozan de estas riquezas.

- ¿Qué quieres decir?- preguntó Sirius interesado

- Nada, alteza, sólo estaba divagando

- A veces las divagaciones encierran verdades que otros no vemos- contestó sabiamente Sirius, sorprendiéndose el mismo con aquellos comentarios, bueno, Dumbledore debía sentirse orgulloso de que algo se le estaba pegando- Dime, ¿qué pretendes de Kat?

- Yo... – Remus había perdido el aplomo de un militar delante de Sirius, no sé quería imaginar lo que sería delante del Faraón- ¡ah!... seré lo que Kat quiere que sea- dijo suspirando

- Respuesta correcta para una pregunta incorrecta... El amor los pone idiotas.

¿Amor?. Gran problema, ese sentimiento aún no lo tenía contemplado, o ya estaba hay, palpitando dentro del corazón desconfiado del militar. Pero él solamente representaba una aventura para la princesa, ella jamás se fijaría en un simple y pobre militar para casarse, seguramente Kat se casaría con un noble que tuviera todas las arcas llenas de oro, varias posesiones y un ciento de esclavos, no con él; un insignificante militar que vivía en un barrio bajo y que su única posesión seria una casa de barro, sin mucho más valor que el pedazo de tierra en donde estaba ubicada. Quizás todo sería diferente si Nefernefer no se hubiera interpuesto en su camino, quizás si Remus hubiera correspondido las frivolidades de la noble, montando una farsa, pero eso haría diferente el destino de Remus, quizás conociendo a Kat sin poner la mínima atención en ella o ella en él, por el simple hecho de una relación ficticia con Nefernefer.

- Bueno, mi querido Remus- dijo Sirius sonriente- si queremos que sigas visitando a mi hermanita, tenemos que hacer algo con tu vestuario

- ¿Por que?- Remus se sintió propiamente enfadado y avergonzado, ante el comentario del príncipe

- No te enojes... digamos que si entras diario a palacio con esa camisa de lino, probablemente los guardias no te dejarán pasar, el idiota de Snivellus pondrá "peros" y el asunto llegará a oídos de mi padre, y si somos sinceros: me caes bien y Kat no pudo hacer mejor elección- Sirius le guiño un ojo en actitud cómplice.

Remus no encontró palabras para agradecer al sonriente joven que se encontraba ante él, se puso nervioso ante la mirada escrutadora del Príncipe que parecía evaluarlo detenidamente de pies a cabeza, como si estuviera vistiéndolo y desvistiéndolo; algo similar a un muñeco de trapo que servía de distracción a alguna niña.

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La esclava salía de la cocina comiendo un pan de trigo, degustaba el pedazo con singular alegría y placer: realmente había aprendido a apreciar los pequeños placeres de la vida, puesto que sabía que nunca dejaría de ser una simple esclava, jamás recuperaría su libertad. Sería sincera consigo misma: estaba agradecida de haber sido comprada por el Príncipe pero uno de sus varios temores estaba haciendo mella en ella: enamorarse de Sirius, heredero al trono Egipcio.

Había pasado casi todo el día con la Princesa, haciendo cosas que desde hacia un buen tiempo había dejado olvidadas, resigandose a nunca volver a hacerlo: caminaron por el palacio platicando de todo y de nada; después Kat había decidido cambiarse de ropas y la joven le ayudo de buena gana, Kat se había divertido obligando literalmente a Adriel a vestirse con algunas de sus ropas e incluso le había regalado algunas prendas; llego la hora de la comida y la chica dejo a la Princesa en el comedor; el resto de la tarde se la pasaron en el estanque con los pies sumergidos en el agua simplemente observando el atardecer.

Ahora Adriel caminaba por los corredores con lentitud, sin apresurar el paso y admirando las pinturas que recubrían las paredes. Se sacudió las manos, y algunas migajas de la parte superior del vestido. Abrió una puerta sin mucho cuidado quedándose estática y con los ojos muy abiertos, confundida giro la cabeza a la izquierda y después a la derecha, parpadeo un par de veces para después girar los talones y disponerse a salir, pero un voz masculina la detuvo.

- No te vayas- dijo

- Lo siento- Adriel se giro rápidamente para después inclinar la cabeza- me confundí de habitación.

- ¡Bah!. ¿A quién le importa eso?- dijo Sirius desenfadado acercándose a la chica- ¿cuántas veces te tengo que decir que conmigo no es necesario la reverencia?- Sirius cruzó los brazos en señal de enfado

- Lo siento- contestó Adriel evitando mirar al joven semidesnudo frente a ella- me retiro...

- Pedí que te quedarás- Sirius avanzó unos cuantos pasos- la noche es fría...

¡Bien hecho!. Había dicho lo que pensaba desde que la compró, bueno, no con esas palabras pero en esencia era lo mismo, aunque después de ver la expresión de la esclava empezó a creer que eso no había sido una buena idea. Sólo faltaba para cerrar el cuadro que James entrará arruinándole el momento y par colmo después burlarse de él o lo peor que la joven lo creyera un pervertido.

El rostro de Sirius se desencajo cuando vio a Adriel pasar a un lado de él, con pasos lentos y seguros, casi podía decir que eran seductores. Una niña seduciendo a un hombre o un niño siendo seducido por una mujer... Dependía del punto de vista.

- Quédate, por favor- pidió suavemente

Adriel se giro al llegar al borde de la cama, enfrentó a Sirius buscando el índigo de sus ojos.

- ¿Desea dormir ahora o conversar?- pregunta llana y sin mayor emoción

- Dormir- contestó rápidamente Sirius, no quería que la amatista se clavará más tiempo en su persona.

El cabello negro se mecía al compás de los pasos de Sirius, al llegar a la cama, él miraba entre divertido y arrepentido el suave colchón de plumas y a la hermosa joven de cabellera azabache que aguardaba del otro lado de pié. Un escalofrío le recordó que la noche era fría y un estornudo confirmó el frío del cual era presa su cuerpo. Sin dudarlo, de un brinco se metió a la cama y se tapo con las sábanas; tratando de recuperar el calor habitual de su cuerpo.

Los ojos índigo se abrieron de par en par cuando se posaron el la figura femenina. Adriel con movimientos rápidos y torpes se despojaba de las vestimentas que el Príncipe le había regalado: la fina figura quedó desnuda ante la sorprendida mirada índigo.

Adriel con un movimiento similar al de Sirius se metió en la cama completamente sonrojada y llena de vergüenza pero era eso o la horca, prefería lo primero. Indecisa giro el rostro a su izquierda para encontrarse con el rostro sonrojado del Príncipe.

Sirius estaba sonrojado y si era honesto esta no era la primera vez que compartía un lecho con alguna mujer, pero si era la primera vez que compartía SU lecho con una mujer y no sólo el tiempo suficiente para saciar algún instinto o deseo sino el tiempo requerido para dormir y como coronando el momento era una esclava, no una cualquiera sino una que le despertaba deseos, emociones y sentimientos que jamás había experimentado.

- Bonita situación- pensó Sirius

Cualquier pensamiento que cruzará por la cabeza de Sirius fue olvidado rápidamente al sentir el calor del cuerpo desnudo de la chica, quien tímidamente abrazaba al esbelto hombre, tratando de no hacer mucho contacto con la piel masculina. Ambos rostros de por sí sonrojados, se tornaron de un bonito color rojizo alcanzando varios segmentos de piel. Sirius armándose de valor paso el brazo derecho por los hombros de la joven acercándola un poco más a él. Adriel podía respirar el aroma de Sirius: limón y vainilla y Sirius podía embriagarse de la suave esencia de jazmines.

El joven hombre cerró los ojos aspirando el perfume, suspiro un par de veces sin poder evitarlo, pronto se sumió en un apacible sueño consciente del calor y la presencia de Adriel, sintiéndose por primera vez completo, seguro y ¿por qué no? Feliz.

Los cálidos brazos que la cubrían hacían olvidarse del frío que imperaba aquella noche en Egipto, de todos sus temores pero principalmente de que era una persona querida, que alguien en ese extenso universo la quería; no sólo por lo que representaba sino por lo que era: un ser humano.

Con aquellos pensamientos se dejo dominar por el Dios del sueño cerrando los ojos y haciendo más firme el abrazo con la esperanza de que despertaría y se encontraría en su casa en las afueras de Menfis, con el sereno y siempre alegre de su hermano, con la callada y refinada figura de su madre, y aunque no quisiera con el semblante adusto del que alguna vez llamo "padre". Añoraba su vida, no tanto por los lujos, sino por la presencia de las personas que conformaban el círculo afectivo.

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La joven Princesa permanecí sumida en aquel abrazo, con la cabeza hundida en el pecho masculino, aspirando ese suave aroma de campo. Agradeciendo las dulces caricias que su cabello castaño recibía. Levantó la cabeza para observar el rostro tranquilo de su acompañante, el cual fijaba su vista en el infinito cielo estrellado, los ojos dorados con una chispa de melancolía.

- ¿Qué sucede?- escuchó preguntar

- Nada, no sucede nada, Princesa- Remus bajo la cara para encontrarse con un rostro haciendo un puchero.

- No soy una Princesa- dijo Kat fingiendo molestia

- ¿No lo es?- preguntó Remus con una sonrisa disimulada.

- No quiero serlo para ti- murmuró Kat hundiendo de nuevo el rostro en el pecho masculino.

A lo lejos se escucharon pisadas firmes, poco después la voz de un hombre.

- ¡Princesa!- el hombre se acerco a pasos agigantados, la joven pareja se separo rápidamente, Kat se irguió imponente y Remus dio unos cuantos pasos, amparándose en las sombras.

- ¿Se te ofrece algo Severus?- preguntó cortésmente Kat

- ¿Quién es ese hombre?- el joven de cabellos negros señalo con la cabeza al hombre amparado en las sombras.

- Nadie- fue la fría respuesta.

El severo sacerdote tomó por un brazo a la Princesa, empezando a guiarla por el pasillo sin darle tiempo a replicar. Unos pasos adelante Severus giro la cabeza y le dirigió una mirada punzante a la sombra.

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- Una amenaza- susurró Remus recordando a Severus, se quitó las sandalias.

De nueva cuenta estaba en la humilde casa de barro, ajeno a los gritos que provenían de la estancia; había llegado un poco tarde a casa, encontrándose con un hombre desgarbado aullando de dolor, mientras se sostenía la pierna que daba una imagen crítica y asquerosa; su padre a un costado buscando algunos ungüentos y su madre tratando de tranquilizar al hombre. Frunció el ceño al reconocer al hombre: hacia unos días cuando volvía del Palacio se encontró con él, éste salía de una taberna, buscando a alguien a quien golpear y para suerte del hombre se encontró con el joven de cabellos semi- dorados. Sobraba decir que el hombre había salido perdedor de la pelea, incluso algunos otros hombres habían salido de la taberna por el escándalo, algunas mujeres habían asomado la cabeza curiosas y todo aquello le molesto en sobremanera al militar: él no era parte de un espectáculo; con un golpe limpio mando al suelo al hombre, dio media vuelta y con paso seguro se alejo de aquel pequeño coro de gente, sin prestar atención a las blasfemias que lanzaba el caído.

Se dejo caer en la cama clavando los ojos en el techo, pensaba en aquella mirada punzante que le había mandado el sacerdote, cerró los ojos en señal de tristeza al recordar la respuesta de Kat: "Nadie".

- ¿Camisa de lino, túnica amarilla y sandalias tejidas con oro?

Remus se incorporo pesadamente en la cama, dirigiendo la mirada hacia donde estaba la voz. Su madre se metió a la habitación, cerrando la puerta detrás de sí, para intentar amortiguar los gritos del hombre en la estancia.

- Buenas noches, madre

- Buenas noches, Remus- la mujer se sentó al borde de la cama- ¿Deseas cenar?, Hice carne con papas

- Gracias, pero no tengo hambre- contestó Remus hundiendo la melancólica mirada en la pared de barro

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Se sentía realmente estúpida llorando como lo hacia ahora, arrodillada a un costada del pequeño lago de la Princesa, avergonzada por los pensamientos y la discusión de la mañana.

- ¿Por qué tengo que sacrificar mi amor?- dijo entre sollozos- yo... yo amó a mi dios- se limpio las lágrimas con enojo.

Empezó a caminar hacia la casita que les habían asignado al grupo de artistas. El hombre rubio platinado la esperaba en el marco de la puerta con los brazos cruzados y los ojos cerrados.

- Pasado mañana partiremos, Liliane- dijo y se adentro en la casa sin mirar a la muchacha.

Bajo la cabeza, sabiendo que Lucius estaba enfadado y seguramente también la estaría Narcisa y Alexandría para esos momentos. Cambiando de opinión camino sin rumbo por los jardines del Palacio, recordando los acontecimientos de la mañana.

- Creo que tu dios, es un dios injusto- dijo James calmadamente.

- Mi dios sólo exige mi fidelidad- contestó Lily- no puedo dejarlo y puedes estar tranquilo, puesto que yo no intentare seducirte y si mi dios me ha prohibido entregarme a un hombre, así lo haré, si desobedezco; sólo mereceré la muerte.

- Las exigencias de tu dios son crueles e inútiles.

- Puede que así sea, pero si te sirve de consuelo esta confesión: estoy triste por no poder entregarme a ti como deseas, triste por ti y también por mí- la cabellera rojiza cubrió el rostro de la chica.

James indeciso se acercó a la pelirroja, con movimientos vacilantes tomó la cara de la chica y buscó las esmeraldas. Tímidamente acercó su rostro al de ella, hasta que pudo sentir el cálido aliento de ella en su cara.

- No quiero que sólo seas una mujer de abrasadores labios y cuerpo como el desierto, deseó que seas como un manantial que da vida a mi vida- susurró, finalmente los labios de James hicieron contacto con las labios rojos.

El contacto duró escasos segundos, Lily empujo bruscamente al sacerdote y mirándolo con reproche, habló:

- No eres capaz de entender, cuando te canses, ¿qué será de mí?- Lily sonrió vagamente- todos los hombres son iguales... si supiera que no me dejarías, me entregaría a ti... – terminó con cierta inseguridad.

- ¡Liliane!- escucharon a sus espaldas, Lucius la tomó por el brazo- debo hablar contigo

Y ahora se encontraba sin poder ir a su pequeña casa o bien a buscar al sacerdote. En dos días regresaría Creta, en donde realizaría el baile final, para después adentrarse al laberinto del Minotauro, ofrecer una ofrenda su dios con cabeza de toro, pasar unos cuantos días en aquel lugar en presencia de su dios y después salir al mundo de nuevo. Aunque ella sabía que eran tales las maravillas que presenciabas cuando estabas con el dios que todos los bailarines ya fueran hombres o mujeres, decidían quedarse al lado de la divinidad.

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Notas de la autora:

He aquí un capítulo más, todo mundo pide nudo dramático y Aquí esta!!!!. Jejejeje, quizás no hay malo ni bueno en la historia, puesto que creo que nosotros mismos somos malos y buenos en la vida por la sencilla razón de ser: humanos.

Espero que les haya gustado el capítulo y como ya es costumbre y para no variar mis disculpas sinceras por tardarme siempre siglos en actualizar. Jejeje, me he encontrado con varias personas que siguen paso a paso el fic, así que aquí tenemos la actualización.

Pasando a otra cosa, debo decir que estoy ciertamente molesta con una chica española, no es mi intención ponerla en evidencia ante todo el mundo, pero esta joven a plagiado mi fic: Married, lo ha publicado y se ha auto nombrado la autora del fic. Sólo debo decir que las historias que tu creas y los comentarios que recibes por ellas; son dulces para el corazón, puesto que sabes que las mereces y en algunos casos con creces.

Agradeciendo reviews:

Adarha Black: debemos clonar a Sirius, para que todas tengamos uno en casita o. Lo de divertirte y hacer que olviden un poco todos los males que nos acosan es mi objetivo, espero te siga gustando el fic. Y si, Sirius vive!!! Diga lo que diga la odiosa de Jo

Padme Gilraen: debo seguir escribiendo definitivamente, gracias por tus comentarios!!!! No sabes cuanto me emociona leer cada review que ustedes me dejan. Seguimos trabajando!!!

Vanesariddle: me creerás que ni con música regresa la dichosa musa??, y jamás me ha gustado el incienso, me duele la cabeza con el olor seas cual seas, prefiero la tierra mojada después de una lluvia, pero como vivo en ciudad son muy pocas veces que voy al campo u.u Oye!!! No te atrevas a quitarme al hermoso Sirius- Lian pica a vane con una ramita que encuentra- por dejarme review te presto un ratito a Legolas- tiene "v" de vuelta U- pero si me dejas otro te prestare a Siri- kun, jaja. Cuántos chaps?, mmmh, no muchos yo creo que unos 10 o menos, quizás más, no pierdas las espereanzas!!!!

Maxie- chan: Hi!!! Gracias por leer el fic y seguir esta locura con estos 3 chicos taaan GUAPOS. Nos vemos en la siguiente actualización, vale???

Syringen: sorry, sorry, y mil sorry, no he leído nada de HP, xq me estoy traumando con Saint Seiya. Y debo decir que te pido mil perdones por lo del beta en Asesino Inglés, pero a veces estoy a punto de tirar la toalla con ese fic y otras a veces actualizo cada año el fic.

Fleur: Moshi- moshi!!! Un nuevo capítulo y veremos si en el otro saco a la dichosa Nefernefer para hacerles la vida de cuadritos a Remus y Kat. Gracias por leer T.T Lloró porque me haz aguantado por tanto tiempo!!!!

Adla Lanai: a qué eres una más que me quiere golpear? U.u. Mea culpa!!!. Married ya termino para la suerte de muchos y para tortura mía, pero ya empece una nueva historia aunque nada que ver con HP, pero si te gusta Saint Seiya y el yaoi, puede pasarte por allí jejejeje.- sino hago publicidad, quién la hará?

Mirlaure: pues he actualizado dos historias en una semana y eso es todo un reto par mí!! Pues mis musas van y vienen cuando les conviene, empiezo a pnsar que tener desconectado el teléfono es un aliciente para que regresen jejejejeje. Vamos por mas saludos mágicos, yo te mando saludos elficos jijiji

lauranamalfoyrin: Wajajajajajaj!!! Pues ya ves que la idolatría por los dioses interfiere en las relaciones en el antiguo Egipto. Muchas gracias por leer, y espero que esto no te este decepcionando del todo por como se están desarrollando las cosas.

Sakuratsukamori : ups !!. Bueno, ya sabes que mis líos mentales se reducen a los problemas emocionales, aunque por ahí ya empiezan a parecer antagónicos, ahm! Y con respecto a eso del slash, te diré que yo también ando por esos parajes, pero mi pareja favorita para el slash es CamusxMilo de Saint Seiya . Por cierto lo de "¡Porras para Sakuratsukamori!" es como Hurra, Viva, Sigua así!!!!, nada de golpes o insultos, jejeje. Sorry, a veces se me olvida que en fanfiction encontramos de todo un poco del mundo. Jijijiji

Deina- Black: gracias por dejar review en varias de mis historias!!! Wiiiiiihhh! Y créeme a mi no me enojan los comentarios largos y si ves por algún lado tu idea no me eches la culpa jajajaja. Tomaré en cuenta tus sugerencias. Nos leemos en el próximo cap.

Once reviews!!!!!!! Wiiiiiiiiihhh!!!. Que feliz soy!!!!!!!!!!!

Atte: Liandana miembro de la orden siriusana

Na no daaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!