E G I P T O

Autora: Liandana

Tipo: Serie

Disclaimer: Harry Potter y Cía. es propiedad exclusiva de J.K. Rowling y otras empresas con fines de lucro UU... Nada de nada. No intento infringir ninguna ley. Y ni quiero, ni me interesa infringirlas. No tengo ni un céntimo y esto lo hago con fines de diversión. Espero les agrade.

Dedicatoria: para todo el que lea esto. Para ti

EGIPTO

Capítulo VFuga

Se escuchaban débiles sollozos, en alguna parte de aquella celda debía estar la persona que intentaba controlar sus emociones. La celda era oscura y húmeda, algunas ratas pasaron rozando sus pies, se encogió sobre si misma si se podía un poco más. El cabello lo tenía completamente sucio y lleno de nudos, las vestimentas antes blancas se encontraban impregnadas de suciedad, su cuerpo temblaba ligeramente, se frotó los brazos para poder darse un poco de calor.

Escuchó el suave chirriar de la puerta que la mantenía encerrada, levantó el rostro, parpadeó un par de veces para encontrarse finalmente con la cara de una joven de cabellos negros y ojos amatista. La chica venía vestida de lino totalmente, pensó que quizás aquella chica formaba parte de la nobleza egipcia, cual fue su sorpresa al verla acercarse e inclinarse hasta quedar a su altura tendiéndole gentilmente una mano.

Minutos después, caminaba por los pasillos del palacio, siendo guiada por la joven de cabellos negros.

Siéntate- pidió amablemente la joven- Debes tener hambre... después de darte un baño te traerán de comer- la chica comenzó a llenar una tina con agua ante los ojos estupefactos de la otra joven

Soy Lily- murmuró la pelirroja- ¿Por qué me haz traído aquí?

Ha sido una orden... del Faraón.

Después de pronunciar aquellas palabras, Adriel ladeo la cabeza de tal forma que la chica no viera los cristales salinos que estaban formándose en sus ojos. Comenzó a enjuagar el cuerpo de la pelirroja con delicadeza...

Estas lista, Lily- dijo Adriel con alegría- en cualquier momento vendrán por ti los guardias, debo retirarme- la pelinegra comenzó a caminar hacia la puerta.

Lily estaba delante de un espejo, admirando la capacidad de la chica para reestablecerla lo más humanamente posible, si Lucius o Narcisa la vieran así: vestida como toda una egipcia después de ser prisionera de los mismos, sus ojos esmeralda brillaron con melancolía. Por el espejo pudo ver como la joven se retiraba.

¡Espera, ¿Quién eres?. Aún no me haz dicho tu nombre

Mi nombre es Adriel- las amatistas se fijaron en las esmeraldas- dama de la Princesa- añadió adelantándose a los pensamientos de la bailarina.

OoOOoo

Estaba siendo escoltada por dos soldados a los aposentos del Faraón, carraspeo incómoda al entrar en aquella habitación ataviada de adornos y telas lujosas. Se sintió de nuevo atrapada, en esos momentos hubiera deseado volver a la celda en la que horas antes estaba, pudo ver perfectamente al Faraón sentado en su trono, junto a él; su esposa y los Príncipes, al igual que la chica pelinegra, pero los ojos avellana taladraron su corazón.

Se encogió suavemente cuando el Faraón comenzó a hablar, por el rabillo del ojo, pudo ver como el Príncipe de Egipto lanzaba disimuladas miradas a la doncella que la había atendido y como el sacerdote bajaba la mirada a cada palabra que decía el Faraón.

Salió de la habitación como había entrado totalmente confundida y asustada, sin saber a ciencia cierta que era lo que le esperaría en Egipto... No podía correr y aunque pudiera se sentía incapaz de hacerlo. Estaba nuevamente en aquella habitación de paredes con colores cafés y suaves dibujos en rojo, se dirigió a la mullida cama de paja, se sentó en ella y hundió la cara entre sus manos, ahogando sollozos.

OoOOoo

Adriel caminaba por los pasillos lentamente, observando con singular interés el suelo delante de ella, deteniéndose por momentos para ver las paredes con adornos y pinturas. Su vista se detuvo algunos segundos en una ventana que dejaba ver el paisaje nocturno de una palmera siendo suavemente mecida por la brisa, bajo el amparo de un cielo negro, como su cabello, cubierto de estrellas titilantes, ese era Egipto.

Continuo caminando sin muchas ganas y mucho menos prisa, se detuvo nuevamente unos pasos antes de llegar a la puerta de las habitaciones del príncipe, sacudió la cabeza con fuerza, cerró los puños para proseguir caminando con la cabeza gacha, cuando una mano fuerte se cerró entorno a su brazo, jalándola hacia la habitación con fuerza, la chica dejo escapar un gemido de dolor, cuando la puerta se cerró detrás de ella. Instintivamente se llevó la otra mano a la parte afectada del brazo, viendo con recelo a la persona frente a ella.

¿Se le ofrece algo, Alteza?- dijo firmemente, sin mirarlo a la cara.

Sirius frunció el ceño molesto al notar el tono de voz de aquella joven, una sonrisa irónica apareció en su rostro, para después dar la media vuelta, avanzar algunos pasos y dejarse caer pesadamente en la cama.

A decir verdad... sí- dijo Sirius pasando una mano por sus negros cabellos- Hace frío

Después de escuchar esas dos palabras las mejillas de Adriel se tiñeron de un suave rojo, retrocedió unos cuantos pasos, hasta que su espalda tocó la pared. Bajo la cabeza humillada viendo con interés la punta de sus sandalias.

No es de mi interés seguir las ordenes de mi padre- dijo Sirius caminando lentamente hacia ella- de hecho nunca he sido afecto a las órdenes- finalmente el cuerpo de Sirius hizo contacto con el de la mujer- mañana... a las 12... en el establo- y los labios suaves depositaron una ardiente caricia.

Sirius se aparto de la joven, camino hacia el ventanal sabiendo que cuando diera media vuelta se encontraría con el tenue y reconfortante calor de Adriel en su cama.

OoOOoo

La oscuridad era silencioso testigo de las sombras que se escabullían con sigilo por el patio faraónico, el suave matiz deslizándose cautelosas contra las paredes, los murmullos temerosos rompiendo el cántico nocturno.

Remus sostenía fuertemente la mano de Kat, la princesa sujetaba con su mano derecha contra su pecho un bulto de considerable tamaño, en la oscuridad Kat trataba de divisar algún signo que pudiera truncar sus planes.

Con pasos rápidos entraron al establo, Remus cerró las puertas de madera para después volverse a una Kat que caminaba apresurada hacia el final del establo, hincándose y dejando el bulto junto a ella, para después remover la paja y sacar otro bulto de considerable tamaño. Se sitúo junto a Remus extendiéndole el segundo bulto.

¿Estas segura?- preguntó Remus sujetándola delicadamente del mentón- aún estas a tiempo

No- fue la firme respuesta, para después pararse de puntillas y besarlo- prefiero la condena eterna antes de encontrarme separada de ti.

Remus esbozo una ligera sonrisa, aún así no estaba completamente convencido de llevársela con él. Cuando abandonaran el palacio y el Faraón se enterará del escape de su hija, ya no podrían volver atrás, Kat sería deshonrada y jamás podría acudir de nuevo a la realeza egipcia, una cazaría daría comienzo y si los atrapaban; probablemente, Remus moriría y Kat sería tratada como una paria. El fuerte apretón en su mano derecha disipo cualquier duda y con un gesto decidió estuvo a punto de abrir la puerta, cuando alguien más se le adelantó.

Frente a ellos se encontraba un Sirius que fruncía el ceño, sus ojos azul oscuro pedían una respuesta a aquella escena, por un momento los amantes cruzaron miradas culpables y Sirius entendió todo, crispó los puños y segundos después tenía sujeto al de cabellos claros por la camisa, más nada pudo hacer cuando detrás de ellos se escucho la acogedora voz de la muchacha de cabellos negros, dama de la Princesa, y el murmullo de una segunda voz.

De pronto, en el establo se encontraban tres parejas que se veían nerviosas y con ojos acusadores. Todos ellos con ropas sencillas de lino, algunas mantas que portaban las mujeres sobre los hombros, bultos de considerable tamaño y capas que cubrían sus cabezas con un solo movimiento.

La pelirroja hizo un movimiento nervioso y carente de fuerza, el sacerdote egipcio la tomo por el brazo suavemente e intento decir algo, para cuando escucho la voz fuerte y decidida del futuro Faraón. Se reprendió mentalmente, Sirius ya no sería Faraón... todo por él.

Parece que todos vosotros tienen los mismo planes- comentó sarcástico, le resultaba bastante graciosa y fuera de lugar la escena- y dime hermanita, a dónde pensabas ir- preguntó taladrando con la mirada a la chica que escondía el rostro, después de un silencio corto, volvió a hablar- Adriel y yo íbamos hacia el Nilo, será mejor que permanezcamos juntos, ¿James?... ¿Remus?

Y eso había sido todo, para que las parejas restantes soltaran un suspiro de alivio, los hombres asintieron y recogieron los bultos que faltaban para el viaje. Sirius se ajusto la capa y tomo de una mano decididamente a Adriel comenzando así la aventura.

Antes de salir del palacio, Sirius siseó:

Ambos, tienen mucho que explicar- dijo, poniendo de punta los cabellos del sacerdote y soldado.

OoOOoo

El calor abrasador golpeaba el techo de paja de la embarcación, los torsos sudorosos, las músculos adoloridos y las mejillas ardiendo, las palas de madera entrando y saliendo del agua cristalina del Nilo, el canto de las aves y del viento acompañándolas. Una mano delicada se poso en el hombro desnudo de Sirius, llamando su atención.

¿Pasa algo?- preguntó jadeante

Pasa que no han parado en toda la noche y parte del día- dijo Adriel, mirándolo seriamente- estamos preocupadas.

No lo hagan- se escucho la voz de Remus- debemos avanzar lo más posible, antes de que todo Egipto nos busque, si seguimos hacia el Este, aguas arriba de la Montaña de la Dama Roja, llegaremos al anochecer a Petni.

Si tenemos suerte en tres días estaremos en Siria- dijo Sirius bastante contento por contar con por lo menos una persona en la tripulación que supiera hacia donde guiar al grupo; una cosa era estudiar cartografía y otra era ponerla en práctica

Y si tenemos más suerte aún, ustedes estarán vivos- la voz de Kat reflejaba cierta angustia.

El viaje a Siria será largo- esta vez fue Lily quien vio con ojos suplicantes al sacerdote- por favor.

El trío de jóvenes contemplaron a las mujeres que los observaban con ojos acusadores, se vieron entre ellos y finalmente hicieron un pacto tácito.

Pasaremos la noche en Petni- habló Sirius- pero no pidan más... y será momento de hablar.

OoOOoo

Al anochecer la embarcación, llegó al puerto de Petni, los viajeros estaban cansados y hambrientos. El grupo caminaba con sigilo por el puerto, el trío de hombres vigilantes y alertas a cualquier cambio brusco o acercamiento a las chicas que permanecían en medio del grupo con la capucha echada sobre la cabeza. Sirius reparo en una cantina, donde podrían descansar, comer y beber. Al entrar un nudo se hizo en la garganta de 3 jóvenes. Lily y Remus al ver la expresión de cada uno decidieron tomar el asunto en sus manos, Remus se acerco a la barra pidiendo alimento y bebida, preguntando por un hostal en donde pasar la noche, la pelirroja conducía al grupo hacia una parte alejada del bullicio y miradas curiosas.

Al cabo de unos minutos, Remus se sentaba en la mesa, esperando en cualquier momento recriminaciones y la exigencia de una explicación. Miró a Lily que veía con interés todo a su alrededor, al sacerdote que fruncía el ceño ante la escena de una mujer ebria lloriqueando en un rincón, la mirada fascinada de Sirius, la expresión neutra de la joven doncella y la mirada azul en él.

El tabernero, me indico que cerca de aquí se encuentra una posada- dijo Remus, tratando de romper el silencio.

Bien... – contestó Sirius- he huido no sólo por ti, James, sino por ella... Adriel es mi más preciado bien y no iba a renunciar a ella- Sirius miró desafiante a la mesa- ¿Y ustedes?

Eso es ir al punto- pensó Remus.

Sabes bien lo que ocurrió... – comenzó James- no iba a permitir que Lily se casará contigo o fuera colgada de la muralla, por mi culpa- se hizo el silencio de nueva cuenta- le debo mucho...

Nos amamos- Remus miró con decisión al Príncipe- eso ya la discutimos.

De acuerdo- Sirius miro a la joven que llevaba una charola con cuencos de sopa para ellos- hemos dejado a Egipto sin herederos, sólo espero que nadie se arrepienta, seguiremos juntos hasta que alguien decida separarse

Y como si aquella fuese una orden y no una sugerencia, los presentes ahí asintieron, sintiéndose vagamente protegidos por el liderazgo que ejercía Sirius,

Comieron lo suficiente, al igual que la bebida, las mujeres compraron ciertas alimentos al tabernero, mientras los hombres trataban de reunir información que viniera de Menphis, hasta el momento, nadie sabía nada acerca de una huida, o de la fragmentación de la familia real.

James pago la cuenta y se dispuso a cargar los bultos que les pertenecían, caminaron en silencio cuando llegaron a la posada; está era de dos pisos, puertas de madera y parecía ser un lugar agradable para pasar la noche.

Tres habitaciones- pidió Sirius al hotelero, las parejas se miraron entre sí sorprendidas, el hotelero mando a llamar a un esclavo manco que los condujo a las habitaciones- Kat y Lily dormirán aquí- dijo Sirius abriendo una puerta- James y Remus... ahí- señaló otra puerta- que descansen.

Y el pasillo se lleno de un suspiro de desilusión, aquello que se habían imaginado era demasiado bueno para ser verdad, demasiado para provenier de los labios de Sirius.

OoOOoo

Faltaban algunas horas para el alba, los pajarillos a orillas del río parecían anunciar un nuevo día cargado de aventura. Adriel se mantenía encogida en un rincón del barco, observando sin observar realmente, sintió el suave toque de una cremosa mano y levantó la vista.

¿Qué piensas?- habló bajito, evitando de esta forma que los 4 chicos se despertarán.

Estamos cometiendo una locura- murmuró ella, bajando la vista- debes regresar... Egipto te espera

Nadie me espera en Egipto- dijo él.

¿Qué ha pasado con lo sueños de cambio, de bienestar?

Son sólo eso... sueños- desvió la mirada con un dejo de tristeza.

Eres dueño del destino de millones, eres el Señor de todo esto... el Faraón del Alto y Bajo Egipto- ella reprimió un suspiro- no puedes dejar todo por mí... regresa... eres el heredero... a ti no te harán nada... por favor... regresa...- se hizo un silencio tenso y ella considero quizás un golpe, quizás un grito... nada

Regresaré- escuchó salir de los labios del Príncipe y a su corazón quebrarse- regresaré después de dejarte en Atenas... cuando sea Faraón mandaré por ti- la tomó del mentón para después unirse en un suave y delicado beso.

OoOOoo

Lo siento- murmuró la pelirroja

¿Qué cosa?- preguntó James manteniendo cierta distancia con las dos parejas delante de ellos

Todo... debí obedecer a Lucius- Lily agacho la mirada.

Caminaban por un sendero, la vegetación a los lados crecía esplendorosa, los llevaría a uno de los tantos pueblos de Siria que tenía un puerto, quizás en ese lugar los viajeros se separarían.

Si yo no hubiera acudido esa noche al jardín... nada de esto sucedería- Lily se llevo una mano a los ojos- tú seguirías siendo el futuro ministro de Egipto... Sirius... Sirius sería Faraón... lo eche a perder

Prometí llevarte a Creta- dijo con resolución- bailarás ante tu dios y serás mi esposa, te guste o no, tendremos dos hijos y cada noche de regreso a casa, tú me recibirás con una hermosa sonrisa y después cenaremos carne y pan caliente- sonrió sinceramente y miró a la pelirroja- ¿Te gusta?

Mucho- ella le devolvió la sonrisa y siguió caminando, se detuvo tres pasos después volteando a ver al sacerdote- ¿Qué sucede?

Me... sonreíste- en ese instante James corrió hacia ella abrazándola- ¡Me sonreíste!

¡Hey!- la voz de Remus- ¿quieren dejar eso para después?

La bailarina y el sacerdote se separaron rápidamente, percatándose de que Sirius, Adriel, y Kat junto con él que los había llamado abandonaban el sendero caminando por entre la hierba, dispuestos a adentrarse en el bosquecillo. Ambos corrieron quedando a la par del grupo.

¿Qué sucede?- preguntó James.

Cambio de planes- dijo Sirius mientras seguía caminando- un pastor vio anoche a un grupo de militares egipcios con dirección al puerto.

¡Rayos!- James se paso los dedos por el cabello- ¿Qué haremos?

Iremos a Latakia, compraremos algo de ropa griega o babilónica... Lily, ¿Damos el tipo de griegos?

La joven parpadeo un par de veces, enfocando a cada uno con las esmeraldas. ¿Quién lo iba a decir?. Egipcios queriendo ser griegos y griegos queriendo pasar por egipcios. La mata roja se desplazo un par de veces.

Sí- respondió la bailarina

Bien, andando- Remus acelero el paso.

OoOOoo

Notas de la autora:

No me quedan palabras para disculparme... Sin duda he leído cada review que me mandan dando mil ánimos y alegrías cuando el barco está a punto de hundirse. Muxas gracias por seguir leyendo.