"¿Qué tan difícil es vivir sin ti?"

Basado en Yu Gi Oh

Seto x Joey

By Reiko

Capítulo 2. ¿Quien eres?

Miró por tercera vez en un minuto el plateado reloj en su muñeca, y bufaba fastidiado ya que cada vez que lo hacía solo habían pasado 15 segundos.

Su cabello negro se balanceaba de un lado a otro esperando que el condenado timbre de su puerta sonara, o por lo menos una llamada telefónica le avisara el estado de la situación en la que se había envuelto días atrás.

Sus hermosos ojos verdes delineados a la perfección con un delineador negro( válgame la redundancia), se mostraban ansiosos y con un extraño brillo en ellos, estaba tan deseoso por saber la evolución del 'plan' en el que accidentalmente se había metido junto con sus ahora, amigos.

Bueno, en realidad no tan accidentalmente. Y un pequeño pinchazo en su pecho se lo recordó como la primera vez que lo sintió.

Miró a su pecho con reprobación " No te pedí tu opinión" susurró molesto.

Caminaba de un lado a otro sin tener ni la más mínima idea de que hacer. Su mano enrulaba, como de costumbre, su largo cabello maltratándolo por la fuerza ejercida en él. Ya después se arrepentiría, pero luego pensaría en eso.

Sus ojos se posaron en el teléfono por enésima vez y, sin pensarlo dos veces lo tomó en un acto desesperado y empezó a marcar.

Espero impaciente a que apareciera el tono, que en ese momento lo fastidió aún más.

Después de dos veces que sonara, alguien contesto del otro lado del teléfono.

"Diga?" se oyó apenas el murmullo que salía del auricular que el moreno sostenía en su mano, con más fuerza de lo normal.

" ¿Como que diga? Sabías muy bien que iba a llamar, ya que no se te a ocurrido que yo estoy todavía esperando algún tipo de explicación de dejarme aquí, esperando. Sabes que necesito la información..."

" Deblin, cálmate primero. No vas a sacar nada si te la pones de histérico como siempre... Algo malo pasó..." Las palabras de la otra persona lo dejó perplejo y con muchas dudas en su cabeza, ¿Qué algo malo pasó? Pero que se lo dijera ya, su corazón iba a estallar si no sabía.

No eran muchas la veces en que escuchaba la voz del egipcio peliblanco preocupada, así que inmediatamente quería una respuesta. Al ver que no se la iba a dar, decidió preguntar rápido.

" ¿Qué sucedió?" Trató que su voz no se quebrara, no podía mostrar una debilidad así de fácil, pero se podía notar que estaba muy preocupado.

"Hubo un accidente, fue a pocas cuadras de su departamento, hace una hora más o menos. Al parecer iba corriendo, y como puedes ver, esta lloviendo, un auto venía del otro lado y..." Se ahorró el resto de la historia ya que cualquiera podría sacar sus conclusiones con lo dicho. Además, no era un desalmado como parecía, era conciente de lo delicado de la situación.

" qu..que? ¿dónde está ahora?"

"no lo sé"

" ¿cómo que no lo sabes..." su voz iba desapareciendo mientras hablaba, no podía creerlo. Él no podía estar mal, no él. ¿Dónde estaba? ¿Por qué todo se complicó? No lo entendía. Y no quería pensar que algo le había sucedido.

" Por Ra! No lo sé, y eso es todo. Quizás si te pones a buscar en cada uno de los hospitales, pero creo que te tardarías much..."

Duke, quién no quería seguir escuchando la palabrería del oscuro espíritu solo colgó. Con sus ojos perdidos en la nada, dejándose caer lentamente en el suelo.

"Joey" fue el susurro que escapó de sus labios y resonó por unos segundos en la oscura habitación.

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En otro lado de la ciudad, más exactamente en una enorme mansión de exageradas dimensiones, Seto Kaiba, luciendo su mirada de 'arregla el problema o lo arreglaré yo' ponía nervioso al pobre doctor que solo trataba de hacer lo mejor que podía con el muchacho que estaba acostado, inconsciente en la cama.

El rubio estaba recostado en la enorme cama, con solo sus pantalones, ya que su camisa había sido retirada para examinar mejor su estado. Vendas habían sido colocados alrededor de su torso y una de sus piernas.

Lo que no se distinguía a primera vista era una pequeña herida en la sien de Joey que, para alguien de poco conocimiento hubiera pasado desapercibido. Pero el golpe había sido curado igualmente.

El doctor se levantó de donde estaba sentado y se dirigió al alto moreno que imitó la acción manteniendo aún su fría expresión mirando al médico.

"Señor Kaiba, dos de las costillas del muchacho están fracturadas, pero son de menor gravedad, con unos días en cama sin hacer movimientos bruscos se repondrán, de no ser así no dude en consultarme. Confío en que usted no dejará que realice actividades que provoquen esto" ante esto, el moreno solo le dirigió una fría mirada que le hizo comprender al hombre de avanzada edad que lo dicho no sucedería.

Después de una larga e incomoda pausa prosiguió "Pero esa herida es lo de menor importancia. Al parecer el impacto que recibió del auto no es tanta como la que recibió del piso. Me preocupa la herida de su frente, pudo haber golpeado alguna zona sensible de la cabeza. Si hay algún problema le recomiendo que se lo deje a un especialista en ese campo. Por ahora solo está inconsciente, pero está bien"

El Ceo, lejos de escucharle toda la palabrería de aquel anciano, solo se limitaba a asentir y mirar a cada momento al rubio.

"bien, si eso es todo" dijo fríamente "aquí tiene" masculló dándole un sobre blanco.

El hombre, solo sonrió y lo tomó, dándole una última mirada al muchacho recostado en la cama se dirigió a la salida de la habitación y de la casa.

Cuando se encontró solo en la habitación, se acercó a la cama y con un gran suspiro reprimido , que ni él sabía tenía, se sentó.

Sus mirada azul se clavó en el chico que descansaba a su lado. Recorrió su hermoso rostro que ahora se veía tan pacífico y sereno, sonrió al recordar que ese mismo rostro no podía mantenerse con la misma expresión por mucho tiempo, ya que siempre tenía muchos cambios de humor, hasta el punto de ser un poco temperamental.

La expresión de sus ojos se suavizaron dando paso a una cálida mirada, la cual solo se había visto dedicársela a su pequeño hermano Mokuba y que ahora le dirigía al cachorro.

Seto alzó su mano hasta la altura de la cabellera rubia y la acarició suavemente, sintiendo la delicadeza de esas hebras doradas en su mano. Bajó su mano y rozó el pequeño moretón en su frente, llegando hasta su mejilla donde descansó su mano.

"¿qué me has hecho?" susurró suavemente al oído del otro.

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Habían pasado tres horas desde que llegó a su casa, estaba recostado en su cama tratando de descansar un poco del agotador día. Después de todo mañana sería sábado y no tendría nada que hacer.

Cerró sus ojos violetas en un intento de dormir, pero había algo que se lo impedía. Un mal presentimiento que le oprimía el pecho de a momentos.

"¿Qué será?" dijo levantándose hasta quedar sentado en la cama.

En eso, el teléfono sonó.

Yami, que se encontraba más cerca del aparato contesto mientras su mirada se posaba en el pequeño sentado en la cama.

"¿Bueno?" dijo el mayor.

No se podía escuchar lo que la otra persona decía, pero se escuchaban gritos incoherentes del otro lado de la línea.

La expresión del antiguo faraón cambio de repente a una de preocupación total, él también tenía ese mal presentimiento pero no se esperaba que fuera tan grave.

"Cálmate por favor, Duke. Dime despacio que sucedió"

Los ojos del pequeño Yugi mostraban curiosidad y preocupación al escuchar las palabras de su Yami. ¿Qué había pasado?

" Está bien. Iré para allá ahora mismo, no te alteres más"

Sin más colgó.

"¿Qué sucedió?" preguntó Yugi.

"Es Joey"

"¿Joey? ¿Pasó algo malo?"

"Pues..."

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Sentado en la misma silla donde antes había estado se encontraba, con la mirada perdida y una expresión vacía en el rostro. En realidad, no estaba pensando en nada en especial, algo muy raro en él.

No había tenido la intención de levantarse a trabajar en su computadora, simplemente porque sabía que no iba a adelantar nada, y solo iba a desperdiciar tiempo.

"De todos modos no me importa" dijo para sí mismo.

"¿ Que es lo que no importa, hermano?" dijo Mokuba a la par que terminaba de entrar a la habitación.

" Mokuba..."

" Buenas noches hermano, acabo de llegar" se acercó a su hermano para darle un beso en la mejilla. Luego posó su mirada en la cama, su expresión se torno triste "ya me enteré de lo que pasó..."

"Fue mi culpa" interrumpió el mayor fríamente.

"No lo fue hermano, los accidentes pasan. Además yo sé que tu no serías capaz de hacer esto a propósito, especialmente a Joey" expresó el pequeño con la mirada fija en el rubio acostado en la cama.

Hace ya mucho tiempo que Mokuba había descubierto los sentimientos de su hermano hacia su rubio amigo. Es decir, no era normal que solo se la pasaran peleando todo el tiempo, tenía que haber algo más dentro de todos aquellos pleitos. Y lo descubrió un día en que leyó un papel olvidado en el escritorio de su hermano. Era una de las cartas.

" ¿Quieres que te traiga algo de comer, Seto?" dijo Mokuba al ver que no obtendría respuesta de su hermano.

"No Mokuba, gracias. Ahora ve a hacer lo que tengas que hacer para que tengas el fin de semana libre."

"Pero..." entonces notó que Kaiba no tenía ganas de replicar por nada " Esta bien hermano, pero espero que comas algo y que duermas bien, no te desveles, por favor" pidió con cara suplicante. No quería que su hermano cayera en una enfermedad ni nada parecido. Ya era demasiado con tener a uno de sus mejores amigos en cama.

" Esta bien Mokuba, buenas noches"

Sin más el pelinegro se fue dejando de nuevo la habitación en silencio.

Al menos por un instante, ya que unos quejidos rompieron el silencio. Provenían de Joey, al parecer estaba despertando, pero el dolor en sus costillas no se lo permitía, tenía una molesta sensación en los costados que no lo dejaban moverse en la cama. Fue por eso que al tratar de moverse el dolor lo despertó.

Todavía no había abierto los ojos, pero ya estaba despierto.

Kaiba, quien estaba de nuevo mirando a Joey desde su asiento, percibió los constantes movimientos del rubio por despertarse.

Entonces se acercó y dio una suave caricia en la mejilla de Joey, pero en seguida retiro su mano, ya que éste había abierto sus ojos.

De repente, Joey se sintió como si no perteneciera a ese lugar. ¿Dónde estaba? No reconocía nada de lo que se proyectaba por sus ojos.

" Wheeler..." fue entonces cuando Joey se percató de la presencia de otra persona en esa extraña habitación.

Abrió sus ojos un poco, tratando de ver mejor a la persona frente a él. Refregó sus ojos con su mano derecha y trató de levantarse pero la punzada en su costado lo hizo desistir de aquello.

Acostado en la cama, de nuevo trató de divisar al individuo que había visto antes. Era un joven, de cabellera castaña, facciones perfectas y una mirada fría de un color azul cobalto, realmente hermoso.

"Wheeler" volvió a repetir con voz más segura y aclarándose un poco la garganta. Se levantó de su asiento y Joey pudo ver cuan alto era.

Joey solo lo miraba confuso mientras trataba de asimilar todo lo que había pasado. Trató de unir piezas y llegar a la conclusión del porqué estaba en ese lugar.

Primero trató de recordar los hechos.

Desvió la mirada del joven frente a él e hizo el intento de recordar.

Por más que pensó no pudo dar con las respuestas, era demasiado confuso. Aunque se empeñara en recordar algo, no le venía ninguna memoria de lo sucedido.

Estaba en blanco.

Posó su vista de nuevo en el muchacho de la habitación quien lo miraba esperando algún tipo de respuesta. Mas ésta nunca llegó.

Reflejando miedo en sus ojos solo pudo decir una pregunta.

"¿quién eres?"

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Notas de la autora:

Bien, he ahí el segundo capítulo. Lo corté en esa parte por dos razones. La primera para crear suspenso en ustedes sobre la reacción de Kaiba ante eso, y la segunda, pues porque aún tengo que pensar en esa parte de la 'reacción'. Será en el tercer capítulo: "Aprendiendo de ti", no se lo pierdan!

Capítulo dedicado especialmente a mi amiga Stefany, arriba ese ánimo!

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