1.
Miraba fijamente el diario que sostenía entre las manos, una sensación extraña en el corazón. El diario de su Remus... negó con la cabeza, con una sonrisa vacilante. Debía dejar de anteponer el posesivo al nombre del licántropo, no era suyo y debía tenerlo muy en mente de ahora en adelante, no podía permitirse un error debido a sus sentimientos. Las manos le temblaron ligeramente.
'-Debo evitar que Peter escape esa noche- murmuró Harry con firmeza y las lágrimas retenidas en los ojos, y sin quitar la vista del diario de Remus.
Abrió el diario, lentamente, como si esperase algo mientras lo hacía, pero como es lógico, nada sucedió, y él pudo apreciar la primera hoja del diario con tranquilidad. Una primera hoja fechada hacía siete años. Harry se mordió suavemente el labio inferior. Era demasiado tiempo, necesitaba uno más contemporáneo, más reciente.
Desvió la vista al montón de diarios dejado sobre la mesita que pertenecían al lupino y que Sirius había guardado celosamente. Meditó un momento, como considerando si sería o no correcto, con un irracional sentimiento de culpa al verse obligado a revisarlos, pero finalmente, luego de una breve lucha interior los tomó todos que eran alrededor de los veinte, con cierta dificultad, antes de lanzarlos sobre la cama, y él sentarse sobre la misma, en posición indio. Y así, con ojos inquietos y manos desesperadas comenzó a buscar la fecha correcta, entre diarios que iban desde el cumpleaños número once de Remus hasta... hasta el día en que Bellatrix le había dado muerte, sin por ello llevar una cuenta consecutiva de los días o incluso de los años.
Le llamó poderosamente la atención un diario encuadernado en verde. Lo recordaba vagamente... quizás... quizás... una que otra vez sobre el escritorio de Remus, cuando aún le hacía clases en Hogwarts, en tercer año. Y con rapidez, los dedos torpes por la inquietud y la emoción de haber encontrado lo buscado, lo tomó, para hojear las páginas y corroborar su propia memoria.
Leyó unas líneas, sólo para saber en que día estaba...
'No puedo creer que todo lo que por tanto tiempo creí cierto, es mentira... y sin embargo, es tal la felicidad que eso me provoca que creo que incluso el hecho de que me haya visto en la necesidad de renunciar a Hogwarts por la intromisión de Snape, vale la pena.
Siento como si me hubiesen sacado de encima un enorme peso...
Sirius... Sirius... mi Sirius... tantos años recriminándome por amar a un traidor... Dios, ahora sé que jamás lo fue. Pero... igual siento tristeza, dolor... ¿me querrá él? ¿Aún después de todo? ¿Después de que creí en lo que todos decían? Mi Sirius... mi Paddy...'
Se detuvo de pronto, extrañado y sonrojado por la evidencia. ¿Paddy? ¿Era ese un apelativo cariñoso? Una leve molestia le subió por el estómago, obviando los inevitables celos, concluyó que sonaba lindo... y dulce. No había que ser un genio para pensar que Remus mismo se lo había puesto.
Con creciente nostalgia y emoción, sonrió levemente, sin por ello, dejar de sentir esa desagradable sensación en la oca del estómago. Esperaba que fuese pasando lentamente y que un día se diese cuenta que ya no lo sentiría nunca más... pero por ahora debía dejar de pensar en ello...
Retrocedió una o dos páginas del diario.
'Fui tan estúpido... ¡¿cómo pude olvidar que era luna llena! Siempre he sido sumamente cuidadoso con las fechas, pero cuando más necesitaba haber hecho las cosas bien... metí la pata. No sé siquiera si Sirius pueda perdonarme... por mi culpa Peter a escapado, su posibilidad de reestablecer su imagen, de que se sepa la verdad...
Como siempre no pude controlarme... en cuanto vi la luna y pese a que mis propios pensamientos apuntaban a que no me dejase dominar por el lobo, en una chispa de lucidez en medio del estado, fue inútil...
Debí recordarlo antes de abandona la Casa de los Gritos, o quizás en el momento mismo en el que Ron y yo nos esposábamos a Peter para evitar así que escapase...
Detuvo la lectura, mientras el corazón se le aceleraba. Era el momento que necesitaba. Lo tenía. Pero... pero...
Se sentó, incómodo, en la cama e intentó pensar en que sería lo que haría en cuanto estuviese en la Casa de los Gritos... parecía en realidad muy fácil planear cosas, pero lo cierto es que no debía olvidar tener cuidado en cambiar sólo lo estrictamente necesario. Su mente trajo del olvido el recuerdo del giratiempo que había utilizado en tercer año junto con Mione.
Flash Back'-Hermione —dijo Harry de repente—, ¿y si entráramos en la cabaña y nos apoderásemos de Pettigrew?
'-¡No! —exclamó Hermione con temor—. ¿No lo entiendes? ¡Estamos rompiendo una de las leyes más importantes de la brujería! ¡Nadie puede cambiar lo ocurrido, nadie! Ya has oído a Dumbledore... Si nos ven...
Fin del Flash BackPero… él lo estaba haciendo. Hasta en eso no podía ser 'normal', pensó con hastío, aunque... aunque tenía sus ventajas. Él estaba cambiando lo sucedido y tratando de acomodarlo a su antojo. Era un poder en realidad terrible. Se estremeció visiblemente pensando en lo que Voldemort pudiera hacer de poseer ese poder.
Suspiró antes de volver a releer las últimas frases escritas por el licántropo y luego tomó aire. Más le valía ponerse con el hechizo ahora mismo. Así que con una leve sonrisa volvió a sujetar con fuerza el diario al tiempo que repetía mentalmente el hechizo, los ojos fijos en las palabras que por la emoción leía apresuradamente, sin dejar de pensar en el hechizo... las palabras... el hechizo, las palabras... palabras que de repente comenzaron a bailar antes sus ojos, reuniéndose, mezclándose y reordenándose y temblando, y todo comenzó a dar vueltas, como si todo girase a una velocidad impresionante alrededor de él y él fuese lo único que no se movía... volvía a suceder, pero como si fuese la primera vez que sufría el efecto, sintió los mareos y volvió a perder conciencia de tiempo y espacio. Se repitió, infaltable, la sensación de vacío y de velocidad que invadió su cuerpo. La sensación de vértigo, intensa y violenta, la de estar volando en la nada... sus piernas, sus brazos, todo... dando vueltas y vueltas en la nada...
Cuando abrió los ojos lo primero que vio fue como el cuerpo inconsciente de Snape se incorporaba como si tiraran de él unas cuerdas invisibles atadas a las muñecas, el cuello y las rodillas. La cabeza le colgaba como a una marioneta grotesca y el cuerpo se levantaba unos centímetros sobre el suelo.
Recorrió el lugar rápidamente y reconoció...
Estaban en la Casa de los Gritos...
Cuando vio a Remus cogiendo la capa invisible, el sonido de su propio corazón le retumbó en la cabeza... Remus... Remus... se veía más joven y, lo más importante, estaba vivo. Sirius... Sirius estaba con él y también parecía tener unos cuantos años menos... claro, así debe ser... pensó con tristeza y al mismo tiempo extraña mezcla de alegría, ellos siempre debieron estar juntos...
'-Dos de nosotros deberían encadenarse a esto- dijo Sirius, dándole a Pettigrew un puntapié- sólo para estar seguros.
'-Yo lo haré- se ofreció Remus
'-Y yo- dijo Ron, con furia y cojeando
Sirius hizo aparecer unas esposas macizas ante los ojos de Harry. La alegría que lo invadía evitó que actuase antes, de modo que cuando vio que Pettigrew volvía a encontrarse de pie, con el brazo izquierdo encadenado al derecho de Remus y Sirius se disponía a esposarle el derecho al izquierdo de Ron, saltó, como si hubiese despertado de un profundo sueño:
'-¡Espera!
'-¿Qué sucede, Harry?- aunque la pregunta fue dirigida con amabilidad, Remus se había volteado a verlo con el ceño fruncido, confundido. Y en un acto que Harry no supo como catalogar, inconsciente o no, dio un paso hacia Sirius, como protegiéndolo. Al notarlo, el muchacho pensó que quizás había creído que se había arrepentido a último momento y no confiaba en la inocencia de Sirius. El rostro serio y demacrado de su padrino parecía pensar lo mismo que el licántropo.
'-Hoy es luna llena- murmuró, mirándolos, apresurado a corregirlos si así fuese el caso- En... y no debe tardar en aparecer, profesor Lupin, de modo que su trasformación está pronta. Creo que yo debería esposarme en el lugar de usted.
Notó sobre él la mirada dorada, fija y brillante, quizás algo asombrada, sólo para que posteriormente el lupino la desviara y la cruzara con la de Sirius. Asimismo el animago lo miró, un segundo antes de virar la vista a las esposas.
'-Harry tiene razón- murmuró finalmente, algo taciturno.
Remus hizo una pequeña, casi imperceptible mueca antes de sonreír, levemente:
'-Sí... claro...- y permitió que Sirius le quitase las esposas al tiempo que observaba como en cambio era Harry quien tomaba su lugar- Será mejor que se marchen...
Y Harry se dispuso a salir de la cueva, no sin antes voltear a ver a los dos adultos que intercambiaban unas últimas palabras. Remus estaba de pie, en el medio de la habitación y Sirius estaba encadenándolo a la cama firmemente sujetada al suelo, en la que anteriormente Ron se había desplomado. Se notaba lo bien que conocían esa casa, y que no era la primera vez que Sirius presenciaba los momentos anteriores a la trasformación de Remus. Negó con la cabeza, tratando de apartar pensamientos egoístas. Siguió caminando... deseando volver al nuevo presente, esperando que Sirius se les uniera para ir al castillo de una vez.
Mientras que en la habitación...
'-Nos veremos, Remus- murmuró Sirius chequeando que estuviese bien sujeto, aferrando sus muñecas entre sus grandes manos, sin apartar la mirada de ellas-... la próxima luna llena Moony no estará solo... lo juro- y se volteó, dispuesto a marcharse
'-¿Sirius?- la voz de Remus detuvo a Sirius cuando estaba marchándose
Sus miradas se cruzaron por espacio de unos segundos. Algo renació en los dorados ojos apagados, así como en el gesto del animago.
'-Suerte- sonrió el licántropo, dulcemente, al final.
2.
La sensación de pesadez que acompañó al lento despertar lo mantuvo algo aturdido por algunos minutos. La cama era tan cómoda y estaba tan cálida... la pereza lo invadió por completo, incapaz de negarse a mover un solo músculo y arrimándose las sábanas al cuerpo con más fuerza... estaba en ese momento en el que aún dormimos pero comenzamos a despertar, y escuchamos los sonidos y todo lo que sucede a nuestro alrededor, aunque con dificultad. Abrió lentamente un ojo para mirar a su alrededor, pero sólo vio lo usual, así que cerró de nuevo el ojo, preguntándose si sería bueno cambiar los afiches de equipos de Quidditch que tenía pegados a la pared por unos más recientes...
...¿Afiches de equipos de Quidditch?...
Se sentó de golpe en la cama, con tanta rapidez que le dio un tirón en la espalda, el cual le arrancó un gemido, pero calló de inmediato y estudió la habitación en la que se haya. Paredes azules, afiches de Quidditch, muchas fotografías sobre la repisa... dudó un momento si levantarse o no, algo reticente ya fuese por la extraña situación que le provocaba algo de confusión como por la duda de no saber si las cosas habían salido bien o no.
'-¡¿Remus!- la voz le llegó desde el otro lado de la puerta, y lo hizo abrir los ojos, incrédulo pero al mismo tiempo no. ¿No era eso lo que esperaba después de todo? Lo cierto es que era tan magnífico que le costó un momento asimilarlo. Pero quedó mucho más asombrado, y con ello, feliz cuando reconoció a quien llamaba al licántropo como su padrino- ¡¿Remus! ¡¿Sabes donde están mis pantalones!- la voz de Sirius le arrancó un profundo suspiro de satisfacción.
'-¿Colgados en el armario?- le llegó la voz del licántropo desde el otro lado de la puerta de la habitación en la que estaba. Había ironía y gracia en la voz.
De momentos lo único que pudo pensar fue que ellos estaban vivos. ¡AMBOS! ¡Esta vez todo había salido perfectamente! ¡TODO! Ellos estaban vivos y ahí mismo, detrás de esa puerta... sólo tenía que abrirla y los volvería a ver. Era irreal... y maravilloso. Una sonrisa le bailaba en los labios sin que pudiera, ni quisiera evitarlo.
'-AH!...- vio girar la manilla de la puerta y cuando se preparaba a verlo entrar, la voz de Sirius volvió a sonar, deteniéndolo - ¿Y mi túnica favorita? ¡¿La azul!
'-¿Junto con las demás?
'-Verdad... verdad...
'-Y la cabeza la tienes sobre los hombros- la acotación lo hizo sonreír, abiertamente.
'-Ah, grac---... ¡¡¡¡¡¡¡¡¡REMUS LUPIN!- aunque su padrino se oía ofendido, supo que en realidad tenía una sonrisa en los labios.
'-Voy a despertar a Harry- en cuanto oyó esas palabras vio a Remus, sonreírle divertido desde la puerta- Buenos días, Harry
'-Buenos días- sonrió, automáticamente en cuanto lo vio poner un pie en la habitación- ¿Sirius ha perdido sus pantalones otra vez?
Había algo de hogareño en la escena, un olor a hogar y un ambiente de cariño que jamás había experimentado, y le gustó. Le gustó mucho. Se sentía cómodo, relajado y hasta el lugar tenía la temperatura ideal como para sentirse realmente fenomenal. Si bien había vivido algo semejante con los Weasley nunca había dejado de sentirse tampoco como un intruso en la familia de pelirrojos... pero el sentimiento que en ese momento sentía era incomparable. Era su hogar... SU hogar. Nunca más sería un intruso.
'-Claro que no- bufó el lupino, rascándose la nuca antes de volver a sonreír, sólo para dirigirse a la ventana de la habitación y abrir las cortinas- Ya lo conoces: Es un flojo, sólo quiere que yo le vaya a buscar la ropa y se la tenga lista sobre la cama para cuando salga de la ducha. Es un perrito muy consentido- y le cerró un ojo mientras le sonreía. Una sonrisa preciosa... se sonrojó irremediablemente.
Aquello debía ser un sueño. Demasiado hermoso para ser real. El hogar prefecto... Remus, Sirius... y él. Remus era especial para él, pero... pero... sabía que con el tiempo olvidaría, debía olvidar. Por Sirius, por Remus y por él mismo. No quería destruir esa hermosa familia que se había formado.
'-Hoy te has despertado muy tarde, Harry. ¿Te sientes bien?- no pudo evitar notar que las ropas de Remus no eran de las habituales túnicas parchadas que solía usar. Eran túnicas nuevas. Y vaya que bien se veía con ellas. Se veía que su situación había mejorado.
'-Es que me sentía especialmente cansado, eso es todo- hizo un gesto con la mano, para darle mayor fuerza a sus palabras
'-El desayuno está listo- le acarició la mejilla, con cariño. Harry cerró los ojos, disfrutando la caricia y frunció el ceño cuando la mano se retiró de su piel. Abrió los ojos para ver que Remus se dirigía a la puerta- ¡Ah! Y Ron, Hermione y Ginny pasarán por ti como en diez minutos más.
'-¿QUÉ? O.O
'-Era broma, quedaron de venir en una hora más XP
'-¡REMUS!
El licántropo se rió divertido y le guiñó un ojo antes de cerrar la puerta, evitando así un almohadazazo.
Harry se quedó un momento quieto, sentado en la cama, mirando la puerta por donde Remus había salido. Se llevó la mano, en un acto automático, a la mejilla que el adulto acariciase. Había sido un gesto de cariño, no de amor, se dijo, pero igualmente suspiró, alegre.
Se puso de pie, mirando divertido la pequeña alfombra a sus pies en la que revoloteaba el dibujo de un dragón. Cuando fue a poner el pie encima de él, el animal se apresuró a arrimarse a la esquina contraria y mirarlo levemente molesto. El muchacho solo pudo soltar una risa, animado. Miró a su alrededor y se asomó luego por la ventana. Era un jardín precioso que más parecía un parque entero.
Entonces se preguntó que habría sucedido a partir del momento en el que Sirius hubiese recobrado la libertad y Peter puesto al cargo de los Dementores de Azkaban... pero los recuerdos no venían con mucha claridad. Eran, a de ser posible, más confusos y extraños que la vez anterior.
Harry se metió en la ducha, pensando que quizás eso ayudase a que los recuerdos le llegaran más claros y más rápidos. Y en cuanto cayeron las primeras gotas sobre su cuerpo una serie colores le llenó la cabeza, sólo para organizarse, reunirse y formar formas y figuras, transformándose lentamente en situaciones, personajes y así, recuerdos.
Lo primero de lo que tomó conciencia fue de la propia importancia en el mundo mágico. Ellos eran importantes, tenía una situación privilegiada, gozando de mucho dinero y status, éstos principalmente dados por Sirius. Por un lado estaba toda la herencia de la respetable y honorable familia Black, a la cual se le había sumado una cuantiosa indemnización por los doce años en Azkaban.
Y luego comenzó a recordar episodios, primero una gran fiesta, la imagen de Sirius en todos los diarios... entrevistas, sesiones de fotografía... Sirius renovado, su rostro casi tan hermoso como cuando era un adolescente, vestido con costosas túnicas... y recordó a Remus también... su situación económica había mejorado bastante desde que Sirius lo tomara como su protegido. Remus, siempre al lado de Sirius, en silencio, siempre discreto el precioso lobito, por eso último Harry se obligó a abofetearse mentalmente. Pero así como vio la sonrisa tímida del licántropo vio también el dolor y el miedo en los ojos de su padrino y en los de Remus... y una multitud de caras femeninas, sin nombre ni más, solo caras... hasta que todas se difuminaron y sólo quedó una. Una que se transformó en el rostro de Remus llorando y luego en un Sirius esquivo.
Harry dejó que le agua le cayera sobre el cuerpo, mirando perdido las baldosas blancas de la ducha... tratando de entender porque recordaba esas lágrimas... ¿a dónde iban a ir a parar los recuerdos?
Flash Back'-¿Remus? ¿Remus, porque lloras?- le preguntó al licántropo que sollozaba, sentado en el comedor, con la cabeza oculta entre los brazos, apoyados en la mesa.
'-Por nada, Harry- la sonrisa dulce, los ojos dorados llenos de lágrimas, mirándolo con ternura y bondad- ¿sabes que soy un tonto, verdad?
'-Remus... no digas eso... -había sentido la mano pálida del lupino acariciándole la mejilla- dime que te pasa- y había tomado la mano del adulto, queriendo aliviar su dolor.
'-Sirius y yo tuvimos un desacuerdo... es todo.
'-¿Estás seguro?
'-S-sí, Harry- pero lo había abrazado fuerte al segundo y había seguido llorando en su hombro
'-¿R-remus?- el asombro había llenado su propia voz
'-No importa lo que venga, Harry.
'-¿De que hablas?
'-Aún cuando Sirius y yo dejáramos de vernos, nosotros nos seguiremos viendo, Harry
'-¿Qué pasó, Remus? ¿Acaso te vas a ir? ¿Tan terrible fue esa discusión?
Recordó la risa cristalina en medio de las lágrimas y como Remus había negado con la cabeza, mirándolo, dulcemente
Fin del Flash BackY vio la cara de aquella mujer y al concentrarse un poco más en sus facciones el nombre escapó, maquinal de sus labios, como si la conociera más de lo que él mismo podía pensar, lo cual era muy probable
'-Daphne...
Volvió a ver la risa en los ojos de Remus, una risa teñida por el dolor, la sonrisa dulce sólo para él... Sirius jamás recibía esas sonrisas por parte de Remus. Y las bromas... habían dejado de ser los Merodeadores, sólo eran son amables y corteses desconocidos... y recordó un anillo de oro, un matrimonio... y Sirius vestido de gala... y la sonrisa de Remus...
'-¡¿Harry! ¡¿Te ahogaste o ya estás listo!- el grito de Sirius casi hace que resbale del sobresalto. Se apresuró a envolverse en una toalla y salió al encuentro de su padrino.
'-¡Estoy listo, Sirius! ¡En un minuto salgo!- se puso apresuradamente una polera y se vistió para abajo, tropezando con dos o tres cosas mientras tiraba la toalla para abrir la puerta- ¡Ya estoy!
Sirius estaba parado ahí, con una sonrisa y diversión en los ojos. Estaba muy atractivo y se veía más joven de lo que realmente era. La libertad le había sentado bien... la libertad y cierto licántropo.
'-Apúrate, dormilón. Hoy es nuestro último día de farra- sonrió, mientras le revolvía cariñosamente el pelo
'-¡Para, Sirius!- rió- me vas a despeinar.
'-Jajaja, ¿estabas peinado? No lo noté- lo revolvió con más ganas el cabello
'-Sirius!- intentó mirarlo enojado, pero fracasó estrepitosamente o
'-Jejeje, bueno, apresura que Remus tiene listo el desayuno.
Y lo miró, mientras se dirigía a las escaleras y entonces, la curiosidad y una multitud de recuerdos y dudas se agolparon en su mente. ¿Por qué si ellos se habían casado... la sonrisa de Remus durante la boda era tan forzada? ¿Por qué la relación de los dos había empeorado luego de la boda? ¿Por qué... había algo obligado entre los dos?
'-¿Sirius?
'-Dime
'-¿Por qué es nuestro último día de juerga?
'-¡Ah!...- su sonrisa amenazó con desmoronarse, pero al momento volvía a sonreír, como el Sirius de cuando eran unos niños. Se acercó a su oído y murmuró, como en secreto- Hoy vuelve la bruja... ya sabes... - y luego rió, aunque había un tono de amargura en su risa que hizo que Harry quisiera gritar por recordar
Sobrevino el silencio entre los dos. Harry tembló, de rabia, de decepción... de frustración... pero sobre todo, de pena, por ellos. Sirius sonrió, con una sonrisa fácil, no la auténtica.
'-¿Sirius?- no pudo evitar mirarlo con reprochen sus ojos. ¿Por qué? ¿Para qué? Había renunciado a él... ¿Para qué Sirius lo dejase solo?
'-¿Otra pregunta? –aunque el tono fue alegre, notó el reproche en la mirada verde- ¿Por qué tan curioso hoy, Harry?- sabía perfectamente porque Harry lo miraba así, no era la primera vez, pero intentó creer que no sabía, que no comprendía... aún cuando comprendiese demasiado bien.
'-¿Y por qué, si no la quieres... te casaste con ella?
3.
En cuanto bajaron a desayunar y se sentaron en el comedor en completo silencio, sin las risas o bromas acostumbradas, Remus supo que algo había pasado sin siquiera verlos... no obstante al ver sus rostros sombríos ni aunque se lo hubiesen explicado con manzanitas le hubiese quedado más claro. Sin embargo, como siempre y haciendo gala de su eterna discreción, sonrió y se apresuró a poner un plato con panqueques con manjar frente Harry y otro con tostadas y café para Sirius, antes de sentarse el mismo, con su té negro.
Como el silencio era algo tenso, intentó entablar conversación, así que sacó una libreta de notas del bolsillo antes de mirar a Harry, que comía sin ganas su desayuno.
'-¿Estás seguro que te sientes bien?- preguntó, alzando una ceja
'-Sí- pero nunca había oído una respuesta más desganada.
'-Muy bien. ¿Harry?- volvía a mirar su libreta- Está muy bien que salgas con Ron, Hermione y Ginny, pero recuerda tus labores en la casa.
'-Sí, Remus- lo miró de reojo. ¿Por qué, pensó, ¿por qué Sirius tenía que casarse? Claro... por eso la mirada de Remus... ellos se amaban pero no decían nada. Ninguno decía nada... ¿por qué nunca se dijeron que se amaban? Todo era perfecto, todo a excepción de la intromisión de esa mujer.
'-Remus, no es necesario que...- Sirius intentó decir algo a favor de su ahijado
'-¿Quién está a cargo de la educación de Harry?- la mirada dorada se tornó algo más dura al mirar al animago, pero a su pregunta sólo hubo silencio, por lo que el licántropo volvió a tomar la palabra- Bien, Harry... sabes que no quiero agobiarte, pero me parece necesario que tengas algunas obligaciones. Sé que no eres un flojo como tu padrino- Harry intentó corresponder la sonrisa de Remus, pero algo no funcionó, quizás porque Sirius no pareció oír siquiera la broma, y porque el mismo tono de Remus era algo denso.- ¿puedes pasar por la pastelería y comprar el pastel que habíamos acordado?
'-¿Eh?- pero eso último lo hizo levantar la vista de golpe y soltó el tenedor, haciendo que sonara al chocar contra la valiosa vajilla. Pero los ojos verdes de Harry no podían evitar mirarlo, confundido- ¿Y por qué vas a comprar un pastel si a ti que quedan tan deliciosos los pasteles de chocolate?
Cayó un silencio pesado sobre ellos. Sirius revolvió pesadamente su tasa de café antes de toser, negándose a mirar a cualquiera de los otros dos y Remus miró un punto fijo en la mesa, como perdido, pero al momento se obligó a volver a sonreír para responderle
'-Sabes que a la señora Black no le gusta como cocino- aunque sonreía, creyó notar la molestia que le producía decir 'Señora Black'.
'-¡PERO SI COCINAS MUY BIEN!- lo miró, con fervor. No podía creer lo lejos que habían llegado las cosas- ¡A mi me gusta mucho el pastel que tú haces! Es el mejor que he probado en toda mi vida.
Remus sonrió con cariño antes de tomarle la mano, suavemente por sobre la mesa y darle un apretón. Un gesto suave, amable, que unidos a la dulce mirada dorada lograron acelerarle el corazón.
'-Eres muy amable, Harry, pero ya sabes... aquí quien manda es...
'-Soy yo- lo interrumpió Sirius e intentó sonreír, aunque su sonrisa pareció muy forzada- Yo también tengo muchos deseos de probar tu pastel, Remus. Hace mucho que no cocinas para nosotros- lo miró, fijamente y con cuidado deslizó su mano en dirección a la de Remus.
'-Sirius- Remus suspiró y retiró la mano sobre la mesa para, en cambio, sujetar su taza de té- No quiero tener problemas con tu esposa, bien? A ella no le gusta y...
'-No los tendrás. Yo asumo...- pero fue bruscamente interrumpido
'-¡He dicho que no, Sirius!- el lobo se puso de pie y tomó su propia taza, sin tocar- Haré pastel para ti, Harry, en cuanto reciba mi sueldo.
Harry lo miró incrédulo. Remus se bebió de un sorbo todo el contenido de la taza y partió a la cocina. El comedor quedó sumido en un incómodo silencio. Sirius había comenzado a revolver su café nuevamente, incapaz de mirar a su ahijado y Harry... Harry no podía creer la actual situación, la que parecía tan sencilla de arreglar y que sin embargo... sin embargo estaba deteriorando la relación entre los dos merodeadores.
'-Esto no está bien- murmuró más para sí que para Sirius, pero su padrino lo oyó.
'-Mira Harry... sé que si insistimos un poco más él terminará haciéndolo...- comenzó a decir, con falso ánimo, refiriéndose al pastel.
'-¡No es eso!- lo miró, incrédulo- ¡¿No lo ves!
'-Harry...
'-¡¿POR QUÉ TE CASATE!- le reclamó al fin, con amargura, poniéndose de pie
'-Daphne es una gran mujer- pero lo dijo de un modo tan automático que Harry no pudo evitar pensar que más que pensarlo, aquella frase era producto de la fuerza de la costumbre. Sus ojos no tenía ni siquiera brillo cuando hablaba de ella.
'-Ella... ella... no puedo creerlo- se dejó caer en la silla- No puedo creer que lo dejaras ir por ella.
Si pensó que Sirius no entendería se equivocó. En los ojos del animago había entendimiento y en un gesto rápido miró hacia la cocina antes de bajar la mirada. Apartó la taza de café y cerró los ojos un momento, para luego mirar a Harry
'-Harry... no es la primera vez que aludes el tema, pero lo cierto es que ella...
'-Me voy- dijo el muchacho entonces, poniéndose de pie, apresuradamente- No quiero oírte hablar de ella. No puedo creer que tú... Dios! Es absurdo! – lo miró, con franco enojo en la mirada verde
'-Harry, espera, creo que debemos hablar- el animago suplicaba con los ojos.
'-Tengo que verme con Mione y Ron... y Ginny- suspiró, algo extrañado aún. ¿Ginny? No es que le cayera mal la hermana de Ron, es más, le agradaba bastante, pero no entendía porque de pronto parecía formar parte de su pequeño grupo.
'-Harry... tú no entiendes. Yo necesito decirte la... verdad.
'-Creo que está más que claro, Sirius- se puso de pie y sin voltearse una sola vez, entró rápidamente a la cocina.
Remus estaba hablando con tres elfos domésticos y dándoles una serie de indicaciones, y él no pudo más que detenerse y mirarlo... ¿acaso era el destino que ellos nunca encontraran la felicidad? ¿Por qué? ¿Es que acaso esos ojos dorados, esa sonrisa que todo lo podía, no merecían la felicidad? ¿Es que acaso su propio padrino no merecía felicidad? Los recuerdos aún hacían una nube dentro de él, pero poco a poco se iban haciendo suyos y aclarando, y todo comenzaba a cobrar sentido.
Mientras miraba la sonrisa amable del licántropo, pensó que quizás era injusto con la mujer, con Daphne... quizás ella nunca había sabido que ellos se amaban, quizás había sido culpa de ellos, quizás ella vivía una mentira y pensaba que su matrimonio iba perfectamente...
Necesitaba saber...
'-¿Harry?- Remus se apresuró hacia él cuando lo vio y los elfos rápidamente se deshicieron en reverencias- ¿qué pasa?
'-Nada... – lo miró, sin estar muy seguro si debía preguntar, si debía hablar de lo que necesitaba hablar o debía ignorar la situación, al menos hasta saber todos los detalles de esa vida- em... ¿sabes donde quedé de juntarme con Mione y Ron?- se decidió por lo segundo, y debía pedirle ayuda a sus amigos.
'-¿Y Ginny?- le sonrió, con ternura
'-Síp, ¿y ella?
'-Deben de estar por llegar- dijo consultando su reloj- ¿Necesitas algo más?
'-No, creo que no... emmm... ¿Remus? ¿A que hora llega la br---, Daphne?
'-Ah!... –creyó ver una mueca, pero si existió fue tan leve y tan rápida que podría haber pasado como una ilusión- a las cinco avisó que llegaría. Me gustaría que estuvieses ya aquí a esa hora, a la señora Black le gustaría que estés presente.
Bufó, molesto. No le gustaba en absoluto esa realidad hipócrita en la que estaba viviendo. Remus sonriendo, fingiendo que era feliz, viviendo con su amigo y su esposa, y con Harry. No le gustaba tanto esa sonrisa de Remus... tan forzada... porque guardaba tanto dolor dentro... no era esa que tenía cuando estaba en tercer año, cuando a pesar del dolor de pensar que la persona amada era un traidor, sonreía, porque era la sonrisa de una persona que ha sacado fuerzas del dolor y a aprendido más de lo que cualquier otra experiencia puede enseñar, porque a pesar de todo, esa sonrisa era sincera... pero la sonrisa de ahora, esa que fingía, a toda hora... que hacía pensar que realmente estaba feliz, que realmente apreciaba a ese matrimonio, que... que se alegraba del matrimonio de Sirius.
Todo eso era una mentira. Vivía en una mentira... y sentía que de tanto mentir Sirius y Remus se estaban perdiendo.
¿Porque soportar todo eso? ¿Por qué fingir? ¿Por qué hacer creer que todo estaba bien? ¿Por las apariencias? ¿Por el estatus? ¿Por el que dirán? No, no podía ser eso... Remus estaba acostumbrado a la discriminación por ser un licántropo y Sirius... Sirius nunca se había dejado llevar por lo que los otros dijeran de él. Su padrino hacía y decía lo que quería, era libre y estaba medio loco, pero aún así era la persona más maravillosa del mundo. No podía aceptar que la felicidad se les hubiese vuelto a negar... ni a Remus, ni a Sirius... ni a él, porque ¿cómo podía ser feliz viendo el dolor de ambos oculto tras sonrisas hipócritas?
'-¿Por qué soportas todo esto, Remus?- preguntó, mirándolo a los ojos- ¿por qué soportas este matrimonio?
'-No sé a lo que te refieres, Harry- le sonrió, aunque Harry supo que no era sincero
'-¿Por qué permitiste que se casaran?
Remus lo miró, fijamente, ya sin sonreír. Parecía que había recibido un golpe en la cabeza. ¿Acaso Harry sabía? ¿Sospechaba siquiera? Y si era así... ¿qué debía hacer?... No, no podía referirse a ello, él siempre había sido discreto.
'-Yo no soy nadie para impedir la felicidad de Sirius... además no había ninguna razón para impedir que ellos...
'-¡Sirius no la ama!
'-Tonterías, Harry. Ellos son muy felices y se amaban... y verás que tendrán muchos hijos, y tú serás como el hermano mayor y...- pero cuando decía esas palabras, con ojos ausentes, más parecía describir su propio sueño de familia feliz junto a Sirius.
'-Yo no quiero hermanos de esa mujer- negó
'-Harry...
'-Esa es la familia que tú quieres proyectar para mi, para Sirius... para ti- insinuó, sin quitar los ojos de Remus. Y era verdad.
'-Harry, por favor...- Remus lo miró de pronto, con dureza, asustado que todo lo que sentía pudiera reflejarse tan bien en su modo de actuar- Te prohíbo que vuelvas a insinuar tal atrocidad...
'-Tú lo amas...
Las palabras que tantas veces se había dicho a si mismo, cobraron un sonido diferente en los labios de Harry. A sus oídos sonaron tan fuerte que creyó que todos en la mansión podrían escucharlo... su propio corazón latió con demasiada fuerza. Aquello que se había negado aceptar luego de que Sirius lo rechazara abiertamente, poco después de salir de Azkaban. Aquello que no quería aceptar ni siquiera recordar... el amor de Sirius sólo había sido un juego, intentó recordarse, pero para él no había nada más que los ojos y la mirada penetrante del animago y sus brazos fuertes. Quería recordar el dolor y la negativa de Sirius, quería recordar las vanas promesas que el animago le hiciera cuando eran unos jóvenes, quería recordar sus propias palabras cuando le había dado todo a Sirius... y luego quería recordar como al final, todo había ido a la basura... como él. Pero era una pelea perdida. Sabía que a pesar de los años aún lo amaba, pero... pero oírlo de los labios de Harry lo asustó.
Si él lo sabía... ¿se habría dado cuenta también Dafne? ¿y Sirius mismo? ¿Lo despreciaría por seguir amándolo pese a su vieja negativa?
Sabía que debía haberse ido hacía mucho tiempo... como alguna vez lo había intentado, justo luego de saber que Sirius se casaría, pero... pero ahora todo parecía tan lejano y absurdo... aunque... la loca idea de escapar rugía con fuerza en su mente.
'-¡Harry, no digas tonterías!- dijo Remus, horrorizado- Nunca, nunca vuelvas a decir algo así. ¿Cómo puedes decir que yo...?
'-Lo amas...- murmuró esta vez, bajando la vista y frunciendo el ceño, sin poder creer que el lupino intentara negarlo tan fervientemente- No puedo creerlo.
Se volteó, sin querer oír lo que el licántropo le decía, odiando todas esas palabras que Remus murmuraba, tratando que olvidar todo lo que, según las propias palabras del lupino eran, malos entendidos, sólo amistad, cariño de muchos años, gratitud, jamás amor.
'-Mentirosos... -quiso gritarles, pero en vez de eso corrió a su habitación, decidido a esperar ahí que sus amigos pasaran por él. No quería ver el rostro de mentira de Remus ni de Sirius... necesitaba pensar en lo que haría. No había renunciado a Remus para que Sirius lo dejase ir, y tampoco podía vivir viendo la infelicidad en los ojos de Remus, escondido tras una falsa sonrisa de bienestar.
4.
La mujer sonrió y dio un profundo suspiro antes de mirar alrededor. Otra vez en casa. Dejó las maletas a un lado y miró a su esposo con ojos llenos de cariño... pero su sonrisa flaqueó al ver como Sirius miraba de reojo al licántropo, presente también en la bienvenida.
'-He vuelto, Sirius –abrió los brazos y sonrió más firmemente- ¿No vas a darme la bienvenida?
Daphne Black era una mujer alta, esbelta y preciosa. El cabello miel hasta la cintura, los ojos verdes, de ademanes suaves y finos, heredera de una importante familia de magos de sangre pura.
'-Claro, Daph, cariño- el animago avanzó sonriendo hasta ella y le dio un caluroso abrazo. Daphne lo rodeó por el cuello y lo besó intensamente, lo cual fue correspondido con energía por parte de Sirius.
Cualquier que los viera pensaría que estaban profundamente enamorados el uno del otro, y Remus que permanecía en silencio, la mirada gacha, pegada al piso, el cuerpo ligeramente inclinado hacia delante en una pequeña reverencia, estaba convencido de ello. Ellos se amaban, y se lo repetía cada vez que miraba al animago, ansiando sus brazos, sus labios, su amor.
'-¿Y Harry?- la voz de la mujer le hizo levantar la vista y vio, que aún abrazada de Sirius miraba a su alrededor, buscando al muchacho.
'-No ha vuelto aún... ya sabes- Sirius sonrió, pero inconsciente buscó la mirada que Remus, quien en ese preciso momento consultaba su reloj, algo contrariado, tratando de disimular el dolor que le producía ver a la feliz pareja -Creo que salió con su novia, Ron y Mione. ¿No es cierto, Remus?
'-Sí- Remus sonrió, levemente antes de volver a inclinar la cabeza al ver que Daphne lo miraba, fijamente.
'-Claro, claro... –se separó de su esposo y miró pensativa a su alrededor, como esperando de un momento a otro que Harry apareciera- pero pensé que estaría esperando para recibirme también. Sé que no me tiene mucho aprecio, pero...
'-Claro que no, linda. Harry te quiere mucho- Sirius la besó suavemente en la mejilla antes de tomarle la mano, sin siquiera sospechar el dolor que la acción le provocaba al lupino.
'-Por supuesto- aunque hubo un acento irónico en su voz que no pasó desapercibida para ninguno de los dos amigos. La mujer aferró con más fuerza la mano de Sirius y le susurró al oído- Eso es lo que pasa por tener a Harry bajo la tutoría de un... una persona así- pero a pesar del tono sumamente suave, Remus escuchó perfectamente la obvia y nueva crítica que le era dirigida, pero como siempre, no dijo nada.
'-Daphne...- Sirius miró a su esposa con el ceño fruncido.
'-Pero bueno... ¿por qué no vamos a la sala y conversamos? –le acarició la mejilla y le sonrió- Tengo tanto que contarte, amor. ¿Lupin?
'-¿Sí, señora?
'-Lleva mis maletas mi habitación
'-Daphne, eso pueden hacerlo los elfos---comenzó Sirius. Le hartaba el trato siempre despectivo de su esposa con su lobito... con Remus.
'-Los elfos son muy descuidados con eso... aunque no es que un licántropo pueda serlo mucho más... tienes razón, Sirius– sonrió amablemente antes de volver a mirar a Remus, como si de una alimaña se tratara- Lupin, dile a los elfos que suban mis maletas.
¿Por qué permitía que lo humillaran? ¿Qué lo pisotearan? Remus apretó los dientes. Aún siendo un licántropo jamás había permitido que nadie lo humillara como lo hacía Daphne, y aunque siempre que esa escena se repetía, volvía sobre los mismo pensamientos, seguía ahí, sin decir nunca nada. Guardando todo, sin quejarse nunca, tratando de contener su propio dolor... aguantando las lágrimas que el dolor, la humillación y el amor no correspondido creaban. ¿Por qué lo hacía, se preguntó como otras tantas veces, ¿por qué aguantaba?. Y también, como tantas veces, se recordó: Harry... por Harry... por Sirius, sólo para verlo, para saber que es feliz, para sentir esa pequeña mota de felicidad al ver a Sirius feliz... pero más que nada por Harry. Harry, la única persona que lo apreciaba lo suficiente, la única por lo que soportaba todo esto... porque Sirius vivía en su propio paraíso. Y él era un simple y estúpido licántropo que mendigaba y vivía de la felicidad de los otros.
'-Sí, señora- murmuró al fin
Daphne arrastró a Sirius a la sala, mientras hablaba sin parar. Los ojos del animago se desviaron a la figura del lupino que en ese momento estaba ordenándole a unos elfos las instrucciones indicadas por su esposa.
Un sentimiento de culpa, de amargas ganas de gritar le envenenaban el corazón. Quizás nunca debió haberlo obligado a quedarse, porque después de todo, había sido él quien lo obligara a permanecer a su lado, aún cuando el licántropo le había pedido irse... quizás se había equivocado y tendría que haberlo dejado marchar... aunque nunca lo hubiese vuelvo a ver. No lo obligaría al menos a sufrir esas humillaciones. Pero había sido un egoísta... y con el solo pensar en que no lo vería había sobrepuesto su interés al bienestar de Remus, y así, lo había obligado a permanecer junto a él.
En cuanto cerró la puerta de la sala y su esposa enumeraba un montón de cosas que, como siempre, no tenía idea de que trataban, la tomó con rudeza del brazo y la miró, con ojos asesinos.
'-¿Porque lo tratas así? Pensé que quizás el viaje te bajaría los aires de grandeza que se te han subido a la cabeza
Daphne lo miró, con el ceño fruncido, pero al momento sonrió y le acarició el rostro al animago. Trató de revestirse nuevamente del papel de esposa perfecta y comprensible, de amorosa dueña de casa. Trató de borrar al licántropo de sus pensamientos, pero como siempre... como siempre todo iba a él tarde o temprano.
'-Sirius, por Dios, no vamos a pelear por un híbrido
'-¡Te he dicho que jamás lo llames así!- y apretó con más fuerza el delicado brazo. La mujer lo miró, enojada antes de zafarse de un tirón.
'-¡Suéltame!... – se arregló la ropa y lo miró, con burla- Había olvidado que hablamos de tu adorado lobito
'-No lo llames así. Nunca
'-¿Cómo? ¿Lobito? ¿Adorado? ¿O acaso me vas a decir que sólo tú puedes llamarlo así?
Era obvio, lo sabía. Era demasiado obvio, no sería la primera vez que él y Daphne discutían por lo mismo. No sería la primera vez que la mujer le recriminaba lo mismo o lo pillaba echándole miradas al licántropo. Sabía que si quería una vida tranquila debía evitar dejar al descubierto sus sentimientos y de paso ahorrarle problemas a Remus, pero no podía... ¿cómo obviar su presencia si estaba tan cerca, tan al alcance de su mano? Quizás si lo dejaba marcharse... no sería la primera vez que Remus le decía que quería irse, que lo dejara irse de una maldita vez... pero la necesidad de tenerlo a su lado, de poder verlo...
Era un cerdo, pensó. Lo chantajeaba para que no se fuera con Harry... y sintió amargos deseos de llorar de su propio patetismo... Él, que podía tenerlo todo, era lo único que quería y lo único que no podía tener. Remus.
Si Harry supiera que él mismo era la razón por la que Remus permanecía en esa casa
Racconto'-¿Sirius?- Remus se asomó lentamente por la puerta del despacho donde Sirius generalmente solía descansar o meditar. Estaba vestido con una de sus antiguas túnicas, café, con dos o tres parches, una capa de viaje verde y una maleta en la mano izquierda.
'-¿Qué haces con esas maletas? ¿Piensas marcharte?- había preguntado con vaso de firewhiskey en la mano y una botella medio vacía sobre la mesa. El tono era de burla, éste dado mayormente porque tenía demasiado alcohol en la sangre y por ese sentimiento de estúpida seguridad al pensar que Remus jamás se alejaría de él.
'-Exactamente- La respuesta del licántropo lo dejó helado. Le congeló hasta la médula de los huesos y apartó algo el efecto del alcohol.
Remus lo miró serio y en respuesta el animago lo miró de similar modo. En la cabeza de Sirius rugiendo una sola palabra: MÍO. Remus era suyo, ¿es que acaso el lupino lo había olvidado? ¿o había otro? ¿OTRO? La sangre le ardió en las venas. Pero... pero... no lo había rechazado el mismo hacía poco más de un año? ¿Por qué entonces ahora se negaba a aceptar que Remus pudiera querer a otro? ¿Orgullo, amor propio o... o amor?
'-¿Estás de broma, no?- la voz seria y, en cierto modo, despectiva no hicieron que el lupino bajase la dorada mirada.
'-Por supuesto que no. –Remus negó con la cabeza y se adelantó, dejando su maleta en el umbral del despacho.- Ahora estás casado y necesitas mayor espacio, además... –titubeó un momento antes de retomar su hablar firme pero suave- a tu esposa le molesta mi presencia y no quiero que tengas problemas con ella por mi condición.
'-Ella jamás podría...- sonrió, divertido por los necios pensamientos de su 'amigo'.
'-Ella aceptó casarse contigo, Padfoot... –dijo con voz cansina, como tratándole de explicar a un niño pequeño un problema de suma y resta como por centésima vez-y que yo sepa en los papeles no salía en ninguna parte que tendría que cargar con un licántropo también.
Remus entendía a Daphne, no podía ser cínico. Era lógico que ella lo despreciara, él mismo no aceptaría que permaneciera en la mansión Black de estar en el lugar de la mujer. Había que ser tonto para permitir al antiguo amante vivir bajo el mismo techo de la pareja, peor Sirius no parecía entender es, mas... mas por otro lado... ¿qué más daba? ¿Acaso Daphne no confiaba en el amor de su esposo? Y él no iba a ser el segundo plato de nadie, y menos de un hombre casado.
'-Pero tú eres mi amigo... yo... yo no puedo permitir que te marches... yo te necesito... – la última frase le salió del fondo del corazón, en su incredulidad ante la seriedad de las palabras del lupino y en su propia desesperación por hacerlo recapacitar, pero al darse cuenta de lo que había dicho, se apresuró a agregar- Harry te necesita!
'-Tú no me necesitas- la voz de Remus fue firme y en cierta forma tratando de auto-convencerse al tiempo que lo ratificaba a Sirius- tienes a Daphne, en cuanto a Harry... te tendrá a ti y a tu esposa para que lo cuiden y críen, de modo que creo que llegó el momento en el que el viejo lobo tiene que desaparecer- lo dijo con una sonrisa que trató de ser amigable.
La verdad es que su relación de amistad se había visto seriamente dañada, esto principalmente a que su amor por el animago no había desaparecido. Él era un licántropo y jamás podría dejar de amar a su pareja, la que había elegido para compartir el resto de su vida, pero... pero lo cierto es que su pareja lo había botado... la amistad se había roto, igual que su corazón. Era consiente de que había pasado su tiempo. Ya no había cabida para él en la vida de Sirius y debía optar por comenzar nuevamente, pero lejos de él, aunque sabía que jamás podría olvidarlo...
'-No puedes irte. Te lo prohíbo- la voz demandante del animago lo devolvió a la realidad
'-¿Me lo prohíbes?- lo miró, con la ceja alzada
'-SÍ!- golpeó la mesa con el vaso que seguía sujetando, ahora vacío.
'-¿No crees que ya estamos lo suficientemente grandes como para que caigamos en este juego absurdo, Padfoot?
Absurdo. Todo era absurdo. Había sido absurdo que él se enamorase del animago conociéndolo como lo conocía. Había sido absurda la relación que sostuvieran, porque absurdo había sido creer que las palabras de Sirius eran sinceras. ¿Quién, en su sano juicio, iba a querer compartir el resto de su vida con un licántropo? Sabía que había sido su propia estupidez la que lo condenara a estar solo el resto de su vida, porque había querido creer palabras de amor, que nunca fueron más que una amistad disfrazada de un juego placentero, en el que ambos disfrutaron, pero que cuando llegó el fin, solo él perdió... y solo él se destruyó, porque él realmente había llegado a amar a Sirius. Amarlo más allá de cualquier otra persona en este mundo... pero la verdad dolía, porque lo que para él fueron los años más dulces y hermosos de su vida, para el animago simplemente fueron meses de un juego cómodo que se alargó demasiado hasta convertirse en una rutina de búsqueda de sensaciones en el cuerpo de uno de sus mejores amigos.
'-No es un juego. No puedes irte y esa es mi última palabra
¿Vivir sin la mirada dorada? Sólo hasta ese entonces se dio cuenta que lo que había querido olvidar era inolvidable, porque tenía escrito con sangre en el corazón el nombre del licántropo... había querido creer que era amistad disfrazada con pinceladas de placer lo que lo había llevado a decir 'te amo' en el pasado, pero no... él realmente NECESITABA los ojos dorados, los necesitaba para sentir que algo en esa estúpida y vacía vida de apariencias valía la pena. Él NECESITABA la sonrisa dulce para existir, para abrazar la vida, para sentirse vivo, para abrir los ojos cada mañana, para... Dios! Necesitaba con desesperación su presencia confortante, necesitaba estrecharlo violentamente contra él y sentir que nunca se iría, necesitaba creer que aún él era lo más importante para el licántropo. Una dolorosa necesidad porque ese juego de placer no era más que un dulce amor que él se había negado a aceptar en su propia inseguridad, en su propio temor...
'-Pues muy bonito, pero yo ya me voy. Tengo todo listo, así que con tu permiso...- se volteó, molesto e irritado.
¿Acaso no lo había rechazado? ¿No había tirado su amor al suelo para pisotearlo? ¿Por qué ahora se negaba a dejarlo partir? ¿No lo había herido ya suficiente? ¿Acaso había olvidado que lo había condenado para siempre a la soledad?
'-¿A dónde irás?- Sirius le detuvo con firmeza.
'-Estoy viendo unas cabañas al norte de Liverpool. Si alguna vez me necesitas puedes buscarme ahí.- y cogió su maleta, dispuesto a olvidar el día que se enamoró de su mejor amigo
'-No dejaré que te marches-y lo sujetó de la muñeca con varonil arranque y celosa posesión.
Porque TE AMO, pensó Sirius. Los ojos azules clavados a los dorados, la mano del animago enterrándose en la piel pálida del licántropo. Se estaba yendo, se estaba yendo porque él mismo lo había alejado para siempre, y quiso gritarle que permaneciera a su lado, que jamás fue un juego, que quería estrecharlo, que daría la vida por él... y gritar que no lo dejase nunca, que lo dejase amarlo, besarlo... pero nunca irse. Te amo... pero calló, porque había sido su propia estupidez la que lo apartase, y le dio vergüenza y miedo.
'-¿Y como vas a impedirlo?
'-Si te vas... si te vas...
'-Me sacarás de la lista de regalos de Navidad?-ironía, ironía cargada de dolor. ¿Por qué seguía dañándolo, escarbando la herida hasta hacerla sangrar?
'-Vetaré tus visitas a Harry- declaró con fuerza dispuesto a todo. Todo... Todo, excepto perderlo.
'-¿Qué?- lo hubieses esperado todo, excepto que Sirius lo chantajeara con algo tan bajo. Y dudó, porque no podía ni quería dejar a Harry... y Sirius lo notó en ese momento y se sujetó con más fuerza a ese argumento.
'-Eso. Recurriré a tribunales para que no lo veas nunca más- fue cruel, pero con obstinación se dispuso a defenderse, a mantenerlo a su lado aunque no fuese el mejor modo. En su propia desesperación no midió las consecuencias
'-Tú no puedes...- los ojos dorados incrédulos, teñidos por el dolor y la rabia.
'-Puedo. Sólo debo abogar a tu condición de licántropo
Humillación. ¿No había trapeado el piso lo suficiente con su amor como para ahora sacarle en cara su condición medio animal? ¿O... o era eso? Sí... quizás Sirius nunca había terminado de perdonarse haberse metido con un medio humano... un mago de sangre pura con un ser que ni siquiera era totalmente humano. Pero no había elegido ser así... ¿no había amado lo suficientemente a Sirius como para que le perdonase su falta? ¿Su amor no había sido lo suficientemente puro, ni fuerte... ni valioso?...
Porque me haces esto... ¿por qué me hieres? No te he amado lo suficiente? ¿No ves que aún ahora te amo tanto? ¿Por qué me humillas? ¿Me degradas? ¿Me rompes?... ¿tanto amor... y sólo me das tu odio? ¿Por qué me odias? ¿Acaso no ves que yo solo puedo amarte? ¿Acaso no te das cuenta que te daría el alma si me la pidieras? Por favor... ámame... ámame y no me destruyas más.
'-No puedes estar hablando en serio- murmuró al fin, sintiendo como algo dentro de él se rompía para siempre
'-Créeme que sí... no voy a permitir que te marches de mi lado
'-¿Por qué me haces esto, mierda!- la pregunta surgió amargamente de los labios que habían comenzado a temblar.
'-Eres mío.
'-Eso fue hace mucho tiempo. Tú mismo te encargaste de recordármelo.- y lo miró con un 'déjame vivir' impreso en los ojos dorados.
'-No voy a dejar que seas de nadie más, entiendes? Quiero estar seguro que estarás siempre para mi- y lo que solo fue dicho por amor, se malinterpretó por egoísmo.
'-No puedes ser tan cínico, Sirius Black. Eres tú el que se ha casado!- trató de apartarse, de golpearlo, de odiarlo... pero solo fue capaz de sentir el vacío.
Estaba casado, eso era cierto, porque tuvo miedo de aceptar que seguía enamorado de su amigo, porque quiso comenzar de nuevo y fue incapaz de creer que lo que había brotado entre ellos dos pudiera soportar doce años de Azkaban, soledad y discriminación. Pero por sobre todo... no creyó en su propio amor hacia el lupino... quizás... quizás entonces... aún quedaba una posibilidad...
'-Pero... pero... pero puedes ser mi amante...- declaró al fin, en un susurró, sujetando las pálidas muñecas
PLAF! Las mejillas del licántropo estaban rojas, ya fuese por la humillación, por la vergüenza, por la rabiar. Él amaba a Sirius, pero no iba a permitir que él se burlara así de él. ¡¡AMANTE! Ni siquiera podía creer que ese hombre tuviese el descaro de proponerle tamaña aberración. Él nunca le había mendigado amor a nadie y no sería que comenzara ahora.
Sirius sintió arder su mejilla, producto de su propia estupidez. Y se reprendió a sí mismo por haber tenido la desfachatez de pensarlo siquiera. Remus no se merecía ser amante de nadie. ¿Pero había otro modo de tenerlo?
'-Tú me quieres- murmuró aún sintiendo el golpe proporcionado
'-¿Crees que eso importa ya?
'-Dime como podemos estar juntos entonces
'-No hay forma. Tú te casaste, tú elegiste...
'-No sabes sobre la presión en la que me vi envuelto en ese momento y...
'-No es mi culpa. Asume tu responsabilidad, Sirius Black, madura de una vez. SI te casaste entonces olvídate de mi y de lo que alguna vez tuvimos
'-Tú no entiendes. Aún tenemos una oportunidad
'-Toda mi vida he sido consecuente. No voy a cambiar ahora, no voy a denigrarme por tu propia satisfacción ni voy a arruinarle la vida a una mujer que no tiene culpa de que tú seas un cobarde de mierda.
Sirius lo sujetó con violencia para besarlo salvajemente, empujándolo sobre el escritorio de caoba, tocándolo con manos afiebradas que se deslizaban debajo de la ropa. Los besos apasionados bajaron por el pálido cuello al tiempo que el lupino gemía levemente, tratando de librarse de la dulce tortura.
'-P-para!... PARA!- le dio un rodillazo en la boca del estómago -No voy a caer en tu maldito juego. Yo ya no te amo, Sirius, y aún cuando así fuese... si quieres a otro metido en tu cama cuando no esté tu esposa, no seré yo esa persona. Me ofende incluso que hayas tenido el descaro de proponérmelo. ¿para que quieres seguir manteniéndome aquí si no me amas? ¿No fuiste tú quien me rechazó?
Pero Sirius no pudo decir nada, porque al verlo ahí, frente a él, enrojecido, pequeño, dulce... pero firme, tan plantado ante la vida, se dio cuenta que había cometido el peor error de su vida al casarse.
'-... es mi última palabra. Si te vas, olvídate de Harry- murmuró, incapaz de decir otra cosa
Fin del Racconto'-Es mi mejor amigo, no voy a permitir que lo humilles, me oyes?- dijo al fin, molesto
'-¿Es quién calienta mi cama mientras yo viajo, no? No te conviene que él se enoje... ¿con quien lo vas a hacer cuando...? – pero el animago la miró con violencia inusitada y de pronto estaba estampada en la pared y tuvo que dejar escapar un pequeño gemido de dolor. Sirius la sujetaba fuertemente y sus rostros estaban a menos de un centímetro.
'-No te vuelvas a referir a él así...- fue un murmullo, pero tan frío y lleno de odio que le recorrió la espalda- nunca le he tocado desde que me casé contigo.
'-¿Crees que estoy ciega, Sirius? –lo miró con enojo también. Hacía mucho que había decidido enfrentar al animago, pese a su estado alterado cuando se referían mal a su 'amigo'- ¡Por Dios! He visto como lo miras... te lo comes con la mirada! Permití que trabajara en nuestra casa pese a que no lo soporto, sólo porque...
'-Porque si lo corres de esta casa, te dejo de patitas en la calle- una mirada enloquecida
'-Porque te quiero, no quiero que nos divorciemos- corrigió Daphne, sujeta aún por Sirius- pero sólo tienes ojos para él...
La soltó para dejarse caer en el sillón, masajeándose las sienes.
'-Eres una loca- murmuró al fin
'-¿Loca, yo? ¡Tú eres el depravado que mira a un hombre lobo!
'-¡TE HE DICHO QUE TE CALLES!- la mirada de un loco en las bellas orbes azules. Una mirada que entremezclaba perfecta desesperanza, dolor y rabia.
'-No voy a permitir que me pases a llevar- exclamó la mujer, digna.
'-No, es cierto... – se relajó, descansando la cabeza en el respaldo del sillón así como todo el cuerpo- debemos seguir fingiendo que somos el matrimonio perfecto
'-Lo somos, Sirius... –dijo Daphne mirándolo seriamente, solo para al momento sentarse junto a él- o podríamos serlo... sólo olvídate de él.
'-No tienes idea de lo que me estás pidiendo- murmuró mirando como las finas manos de su esposa tomaban las suyas.
'-Ya, ya... porque comenzamos a pelear?- preguntó entonces la mujer, obviando las palabras de él, como si nunca hubiesen existido
'-Porque insultaste a Moony
'-A... claro... él, siempre él...- y había tristeza en la mirada verde, la tristeza de quien ama a quien no la amaba- Sirius... lo siento, bien? Es sólo que imagina... – sonrió levemente, obligándolo a mirarla, sujetando fuerte las grandes y bronceadas manos del animago entre las suyas, delicadas y finas- estoy tres semanas fuera de casa y lo primero que veo cuando llego es tu mirada de perro en celo, pegada a él... ¿cómo quieres que me sienta?
'-Demonios...- el hombre se apartó levemente. Entendía que Daphne lo odiara, incluso podía permitirlo... pero no que se descargara con Moony, mucho menos por su culpa.
'-Tienes una imagen que mantener... pero sobretodo está Harry- volvió a sacar lo único que podía hacer que Sirius se mantuviera tranquilo y no le diera más vueltas al tema
'-Sí, Harry...-murmuró mirando los ojos verdes de su esposa con intensidad, verdes que le recordaban a los de su ahijado y una de sus mejores amigas, ahora muerta: Lily. Y acarició lentamente el cabello largo de Daphne, pensando en Moony...- ¿Daph?
'-Dime-la mujer le puso la mano sobre el hombro con cuidado sin soltar con su otra mano la mano de Sirius, e intentó escrutar la expresión del animago con una sonrisa, sin buenos resultados.
'-¿Cómo puedes soportarme?- la mujer meditó un segundo la respuesta, porque ella misma se había hecho esa pregunta muchas veces, pero la respuesta murió amargamente en sus labios cuando Sirius declaró -Todo esto fue un error
'-¿Qué lo fue, Sirius?
'-Nunca debimos casarnos... si no nos hubiésemos casado yo podría estar con él.
5.
'-¿Estás bien?- la mirada extrañada de Mione no lo dejaba tranquilo, y lo inquietaba de sobremanera, pero ¿qué podía hacer? Era normal que Mione lo hubiese notado
'-¿Harry?- Ginny lo miró, con el ceño fruncido, pero actitud preocupada- Ey! Te sientes bien
'-Sí, sí... perdona es que...
'-Problemas con Sirius y Remus otra vez, no?- Ginny torció el gesto y apretó un poco más fuerte la mano de Harry- Tienes que ser fuerte, Harry.
'-Sí...- y le sonrió a la pelirroja que lo sujetaba con firmeza de la mano- gracias...
'-Te amo- lo besó breve, pero dulcemente en los labios, para indignación de Ron
'-Oigan! No se pasen! Estoy yo presente- saltó de inmediato el pelirrojo
'-Ja, para lo que me importa- la pelirroja le sacó la lengua a su hermano, con obstinación y Harry, levemente sonrojado, se rió, igual que Mione
Miró a ambos pelirrojos molestar y correr un rato, mirando especialmente la figura femenina y graciosa de la pelirroja. Vaya sorpresa se había llevado cuando la chica lo besó impulsivamente en los labios y lo tomó de la mano. Algo de su asombro debió, y estaba seguro, reconocerse en su rostro, porque al momento sus dos amigos y la pelirroja se apresuraron a que se sentara y les dijera que había sucedido. Intentó excusarse como pudo al tiempo que le bombardeaban la mente con imágenes de él y la pelirroja saliendo juntos y luego él mismo declarándosele a la chica.
Había sido raro. No había pensado así de Ginny hasta ese momento... después de todo, era la hermana de Ron... la hermana pequeña... la niña que siempre lo había mirado con admiración, ahora convertida en su novia... tan dueña de sí misma, tan segura, tan plantada frente a la vida, tan fuerte... era hermosa, hermosa y sumamente interesante, pero nunca había pensado en ella así.
'-Harry Potter, defiéndeme- la pelirroja corrió hacia él y le sacó la lengua antes de esconderse tras él de su hermano, riendo graciosamente- dile a ese bestia que no trate así a las damas
'-Jajaja, Ron, no me pongas en esta situación, por favor- levantó las manos como mostrando que estaba indefenso, pero notó como la chica sacaba la varita y se apresuró a ponerse delante de ella para que su amigo no lo notara
'-¡Con ustedes no se puede! No la defiendas, Harry- lo regañó el pelirrojo
'-Tarantallegra!- exclamó su hermana, haciendo de inmediato que Ron cayera al suelo, riéndose a no más poder, risa que terminó contagiándose a los otros tres.
Terminaron en el Callejón Diagonal, en Flourish y Blotts, tomando un helado, riendo y hablando de cosas sin importancia. Ya al final de la jornada Harry había terminado de adquirir gran parte de sus recuerdos, así que se había sumido en ellos con aire pensativo mientras sus amigos y Ginny hablaban de lo bien que le sentaría a Snape una lavada de pelo.
'-¿Harry?- Mione lo miraba, seriamente
'-¿Y Ron y Ginny?- miró a su alrededor para ver que estaban solos
'-Ginny fue al tocador y Ron por más helado- la muchacha sonrió antes de volver ha hablar- ¿Qué pasa, Harry?
'-¿De que hablas?
'-Estás extraño. ¿Hay algo que te inquieta, no es así?
Su primera reacción fue negarlo, pero luego de pensarlo por unos segundos concluyó que no valía la pena y quizás Mione pudiera complementar sus propios recuerdos. Ella siempre había sido una buena amiga y ahora necesitaba confiarle lo que pensaba alguien para ver si había solución posible. Y aunque no sabía si sería un buen lugar ni un buen momento, habló:
'-En realidad sí
'-Puedes contármelo, o si prefieres que Ginny...
'-No, no- negó lentamente con la cabeza- En realidad es contigo con quien necesito hablar. Es sobre Sirius y Remus
'-Lo imaginé- asintió la chica con suavidad- ¿Han tenido otra discusión?
'-Sí, y creo que cada vez son más frecuentes. Pensaba si no hay una manera de...
'-¿Unirlos?
'-Eran buenos amigos antes de que Sirius se casara, pero...
'-No es necesario que finjas conmigo, Harry. Se ve que entre ellos dos hubo más que una amistad- la chica lo miró, con entendimiento y Harry sintió, lentamente, asombrado de la percepción de la chica.
'-Sé que Sirius se comportó mal. Toda esa cantidad de mujeres que pasaron por su vida luego de que fue declarado inocente... era lógico que produjeran inseguridad en Remus y que no se atreviera a hablarle de lo que sentía. Comprendo a Remus, pero ¿Sirius? Me siento tan decepcionado de él
'-¿Has hablado con él?
'-Muchas veces a querido hablarme de ello... él sospecha que yo sé... pero...- bajó la vista- nunca he tenido el valor para poder conversar sobre ello.
'-Deberías. Quizás puedas ayudar
'-Pero es que sé que él tratará de excusarse, excusas tontas y absurdas... y no hay excusa para lo que hizo
'-¿No has pensado que quizás... el error lo cometió Remus? Creo que no te vendría mal esa conversación con Sirius... y quizás tampoco una con Remus ¿Él nunca te ha contado nada?
'-Nunca. Hoy... tuve un impulso que no pude controlar y le dije...
'-¿Qué?
'-Pues, fue algo tonto, quizás no debí decirlo. Le dije que yo sabía que él amaba a Sirius
'-¿Cómo reaccionó?
'-Se agitó un poco, pero no perdió la calma. Me dijo que me equivocaba, que era un malentendido...
'-Háblalo Harry... si no los ayudas tú creo que ellos jamás hablarán. En cuanto a Daphne...
'-No quiero saber nada de esa mujer
'-No seas injusto con ella. Ella no es la culpable de lo que haya sucedido entre ellos dos
'-¿Realmente lo crees? Ella se interpuso
'-Sirius le pidió matrimonio
'-No puedo aceptarla
'-Está bien. Es tu decisión, pero ten en cuenta que ella es solo una víctima más de esta gran tragedia.
6.
Amaba esa mecedora, porque era lo mejor de la jornada: Dejarse caer sobre ella, con un buen libro en una mano y una barra de chocolate en la otra, y mirar por la ventana que daba el precioso jardín de la Mansión Black. Eso sí valía la pena.
Miró el leve reflejo que le devolvía la ventana. Su reflejo se veía más joven que él, quizás porque era tan leve que no podía marcar las pequeñas arrugas que se habían formado algo prematuramente en los costados de sus ojos, ni los hilos plateados que se mezclaban con su cabello miel ni mucho menos la tristeza y la decepción que solo el tiempo puede dejar en la mirada... y en cambio, podía observar su cabello algo desordenado, sus ojos dorados brillantes y la tersa piel de sus mejillas. Aún conservaba algo de su antiguo atractivo, pensó con nostalgia, y la vida cómoda que había estado viviendo ayudaba al caso.
Desde que Sirius lo tomase como su protegido su situación económica había mejorado increíblemente. Tenía túnicas impecables, una habitación hermosa y de vez en cuando podía permitirse uno que otro lujo. Claro está, había tenido que regatear su sueldo hacia abajo, porque Sirius casi quería darle la mitad de su fortuna y eso no era correcto, mucho menos ahora que estaba casado.
Suspiró otra vez y colocó las tomas manos sobre la tapa del libro que iba a comenzar a leer antes de mirar fijamente por la ventana como el verde del jardín se fundía con el dorado-rojizo del atardecer.
Sirius... como siempre todo partía y terminaba en él. Siempre había sido así para él. Había pensado mucho lo que haría, pero ya lo tenía decidido: No soportaba un día más en esa casa. La estadía ya era una pesadilla y él quería una vida tranquila.
En menos de un año Harry ya habría alcanzado la mayoría de edad y con ello, aún cuando Sirius quisiera vetar sus encuentros con el muchacho, no podría si Harry lo quería... de modo que dentro de un mes sería libre... totalmente libre. Dejaría una nota para Harry con su dirección diciéndole que lo buscara cuando cumpliera la mayoría de edad. Sabía que Sirius jamás le perdonaría lo que tenía pensado hacer, pero era por el bien de Sirius y Daphne, y por su propio bien. Ellos necesitaban paz, y él más que nadie.
Remus tenía la completa certeza de que Sirius y Daphne se amaban y que él lo único que hacía era poner trabas en el feliz matrimonio, confundiendo a su amigo por lo que una vez había sido. Estaba dispuesto a renunciar a él, a irse para siempre, con la certeza de saber que Sirius sería feliz... y él sería libre, libre para volver a comenzar.
Regresó su vista al libro para abrirlo. Las letras no adquirían sentido mientras trataba de pensar, nueva y estúpidamente, en lo que podría haber sido si Sirius no se hubiese casado y ellos estuvieran juntos.
'-Pero no existe el 'Si hubiese...'- murmuró lentamente- y yo debería dejar de atormentarme con ello.
Era costumbre caer en el juego tonto de imaginar, soñar... y vivir de esos sueños e ilusiones que se sembraban dulcemente en su corazón, porque sólo sueños era lo que Sirius le había dejado, sueños y un enorme vacío en el corazón.
'-Quizás si me estoy haciendo demasiado viejo- murmuró con una sonrisa- estoy viviendo del pasado.
Su vida de estudiantes había sido la época más maravillosa de su vida. Primero había conocido la felicidad al lado de sus amigos, y luego junto a aquel que llegó a ser más, como habían forjado sueños, proyectos en común, como habían visualizado envejecer juntos, amarse siempre... ¿cómo pensar que todo terminaría tan abruptamente cuando en los brazos de Sirius solo había conocido el amor y la seguridad? Falsa seguridad, porque de un momento a otro todo se había desmoronado. Y había descubierto que todos los sueños al final se destruyen, que todas las promesas se rompen... y que todo el amor se acaba, excepto el que había despertado en él.
Había deseado tanto odiar a Sirius, odiarlo por abandonarlo, por dejarlo solo, por sumirlo en la tristeza y en la soledad, pero como siempre no pudo hacerlo, solo pudo amarlo en silencio, odiándose a sí mismo por amarlo como lo estaba amando, por haberle creído y por haber permitido que él se llevase su libertad. Un lobo solitario. Y se había limitado a vagar y errar sin un rumbo fijo por doce años, despertándose todas las mañanas con una opresión en el corazón, con el dolor de saberse burlado, engañado... y aún así enamorado, y entonces abrir los ojos y en su propia desesperación preguntarse ¿y ahora qué?.
La inocencia de Sirius le trajo un alivio al alma, como que le permitió volver a respirar en paz, y volver a creer en ilusiones y en que ese amor que sentía no estaba mal, porque jamás había sido un traidor, ni él ni Sirius, porque nunca había amado a un traidor.
Pero había vuelto a fallar, porque él siempre fallaba, él no era nadie aunque no demostrara jamás la angustia que llevaba dentro. El amor no dura toda la vida... y doce años son mucho tiempo... Sirius se había encargado de recordárselo. ¿Qué quedaba ahora?
Flash Back'-Aún... aún te amo
Se lo había dicho, pero el animago había permanecido en silencio frente a él, mirándolo con una expresión indescifrable mientras él sentía que le suelo se hundía a sus pies y el mundo se le venía sobre la cabeza anticipando la respuesta que vendría. De pronto el vacío en la boca de su estómago se había hecho mayor... de pronto se dio cuenta que estaba solo, que ya no le quedaba nada, Sirius iba a romper su última ilusión
'-Doce años son mucho tiempo- los ojos azules que en otro tiempo lo miraran cariñosos ahora lo hacían con miedo e inseguridad-Los sentimientos cambian...
'-¿Es un no?- no bajó la vista, porque no le haría ver que acababa de matarlo por dentro
'-Lo siento, Remus
No, yo lo siento más, había pensado, mientras sentía que los ojos le picaban y se le había un nudo en la garganta
'-Está bien...- había sonreído, aguantando las lágrimas. Quería ser fuerte... no quería romperse, no quería que él viese como su mundo acababa de terminar- Es... normal, supongo. Sólo pensé en lo que alguna vez me dijiste y...
'-Éramos muy jóvenes, Moony- atrapó el animago-Todos cometemos errores...
No quiso escuchar más. Dio la espalda y salió caminando con toda la tranquilidad y suavidad que trasmite alguien que está a punto de estallar en llanto y gritar. No quiso escuchar decir a Sirius que lo que él sentía era un error, que lo que habían tenido era un error, que los mejores momentos de su vida habían sido producto de un error... porque eso lo llevaba lógicamente a que él había sido un error en la vida de Sirius... y hasta ese momento... ese 'error', como lo había llamado Sirius, lo había hecho vivir.
El hombre vive de sueños... pero los suyos habían terminado de hacerse pedazos. Pero no lo demostraría. Jamás lo haría, aunque sintiera que el dolor era más fuerte de lo que podía soportar.
Fin del Flash Back'-Sirius… -el nombre escapó de sus labios con dulce añoranza, con doloroso amor contenido- mi vida... mi amor...- los dedos se aferraron al libro como si se tratase del animago.
Desde ese momento había rehuido su mirada, ambos se evitaban. Y vino el dolor, la estupidez que traen los amargos recuerdos en un mal momento, la más absoluta desesperación, la angustia, el vacío, siempre oculto todo tras la amable sonrisa que solía mostrar, pero lo cierto es que se desgarraba.
Su vida había sido una mentira, se sentía usado...
Pero lo amaba tanto...
Y al mes... Sirius se casó y él sintió que su pequeño mundo terminaba por destruirse.
A su propio dolor de no ser correspondido, de haber sido burlado se sumó el remordimiento de sentirse un maldito bastardo egoísta por no alegrarse por la felicidad de Sirius, pero como hacerlo si aún lo sentía suyo?.
El suave golpeteo en la puerta de su habitación lo hizo ponerse lentamente de pie, como si saliera de un sueño, y con paso lento y cansino abrió la puerta, forzando una sonrisa que murió tan abruptamente como su deseo de seguir viviendo. Y quiso cerrar la puerta, pero un pie rápido lo impidió, deteniendo así una puerta que iba directamente a estrellarse contra la nariz del intruso.
'-Moony...- los ojos azules lo miraron con ternura.
'-Por favor, déjame en paz- murmuró casi sin voz y sin mirarlo, tratando de cerrar la puerta, de escapar de aquellos ojos de los que no podía huir.
'-No, no- sujetó la puerta sin quitar el pie de modo que Remus no pudiera cerrar por más que lo intentara- por favor, no me cierres. Mi Moony, mi hermosa luna...- y colocó su mano sobre la de Remus que empujaba la puerta
'-Cállate- retiró la mano como si hubiese recibido una descarga eléctrica, permitiendo así el paso del animago por su descuido- cállate... no tienes derecho.. eres u-un...- y trató de aguantar las lágrimas que como siempre intentaban escapar y que él, así también, lograba evitar.
Sirius Black cerró la puerta tras él, contemplando amorosamente la figura del licántropo, deseándolo como hacía años que no lo deseaba, pero no solo su cuerpo sino todo... necesitaba saberlo suyo, necesitaba tenerlo porque lo amaba.
'-¿Un bastardo? ¿Un malnacido? ¿Un cretino?- sonrió torpemente el animago, sin saber muy bien como abordar al licántropo.
'-Eso y mucho más.- y quiso gritarle que lo odiaba, que lo detestaba más que a nadie, pero no pudo, solo sintió como el dolor en su pecho aumentaba- Vete! No quiero tener que verte en mi habitación- le dio la espalda, dispuesto a ignorarlo.
'-Recuerdas que esta mansión es mía?- no fue duro ni tosco, solo hacía ver un hecho.
'-Así que ahora también me sacarás eso en cara- se volteó a verlo. La mirada dorada teñida de tristeza, de la más profunda y desoladora de las tristezas.
'-Yo no quise...- bajó la vista, avergonzado. No quería hacerlo sufrir más y sin embargo parecía que el solo hecho de amarlo ya lo hacía sufrir
'-¿Por qué me odias, maldición?- la pregunta escapó de sus labios con desesperación, con impresa angustia, desolación, y rabia- ¿Por qué me humillas?- sus labios destilaban dolor y soledad
El animago lo miró, dulcemente pero con la mirada más cansada que había tenido en su vida. Si tan sólo pudiera abrazarlo, amarlo lentamente... sentirlo suyo... por siempre...Y pensar que una estupidez lo había alejado de su lado. Había tenido miedo.
Miedo.
Junto a Remus había vivido en plenitud, amando y siendo amado. Sólo a su lado había conocido una felicidad que rozaba la perfección. Pero Azkaban se lo arrebató como otras tantas cosas... le robó su seguridad, su fuerza, su voluntad y cuando Remus le dijo que lo amaba, que AÚN lo amaba... tuvo miedo. Un miedo no sólo por él, sino también por el propio licántropo
¿Y si esto no funcionaba? Doce años eran mucho tiempo... ¿y si había sido un sentimiento pasajero? ¿Y si el amor que sentían no era verdadero? ¿Quién aseguraba que esto resultaría? ¿No era ya suficiente discriminación un licántropo en la pareja como para ahora sumarle un fugitivo? ¿No había sufrido ya suficiente Remus? ¿No se merecía algo mejor que un animago prófugo? ¿Acaso... habían esperanzas para ese amor que parecía marchito? ¿Por qué no había pensado casi en Remus en Azkaban si supuestamente lo amaba tanto? ¿Amaba realmente al licántropo?
Las respuestas llegaron luego, con el tiempo, cuando su espíritu recuperó algo de vida, cuando las sombras de Azkaban se habían desvanecido un poco, cuando ya había rechazado a quien le había ofrecido el más incondicional y puro de los amores. Se recriminó pensar que no funcionaría: había funcionado antes y Remus había estado dispuesto a volver a tratar, ¿por qué no se arriesgó? ¿por qué pecó de cobarde?. No había nada de pasajero en el cálido sentimiento que se había anidado en su corazón, que le pedía a gritos la sonrisa dulce, los ojos dorados y el cuerpo delicado del licántropo ¿por qué creyó que era pasajero? ¿cómo pudo creer que no era amor verdadero? Nadie aseguraba que resultaría, pero ¿no había sido el mismo quien le había prometido hacía años a Remus luchar por una relación que todos condenaban inmediatamente al fracaso? ¿Y no había recibido a cambio de su promesa el más dulce amor?. Estaban acostumbrados a la discriminación, porque temió por una estupidez. Él había sido rechazado desde joven por su familia por ser distinto y Remus lo había sido por ser un licántropo... más que antes podían entender lo que el otro sentía. Cuando más se necesitaban, se sentían o podían haberse sentido unidos, él los separó ¿por qué no vio eso antes?. Remus podía merecerse al mejor de los hombres, pero no lo quería, sino que lo quería a él, a Sirius Black, con sus virtudes y defectos... ¿por qué creyó que no era suficiente para el licántropo? Y por último, si no había pensado en Remus en todos los años que estuvo encerrado fue porque los dementores robaban sus más felices recuerdos y después de todo, con Remus, pese a las dificultades, solo había conocido felicidad... ¿por qué creyó que era falta de amor?
Y reunió toda la fuerza que en otro tiempo no le hubiese costado lo más mínimo reunir antes de decir, con suavidad pero firmeza:
'-Yo te amo...-confesó al fin
Pero el dolor, la humillación, la amarga soledad llenaron los ojos de lágrimas del licántropo que no pudo evitar que dos tristes lágrimas recorrieran sus mejillas. Amor... tanto tiempo esperando aquellas palabras, pero ahora era demasiado tarde, además...
La palabra 'errores' aún retumbaba en la mente del lupino. Aún recordaba cuando el animago había llamado error a la relación que mantuviesen
Error.
No quería volver a ser un error en la vida de nadie, mucho menos en la de Sirius.
'-Mentiroso... eres un maldito mentiroso. He escuchado esas palabras, Sirius...
'-Pero nunca con la claridad con la que las digo ahora
'-Creí hacerlo otras veces y tu creíste decirlas con toda la claridad del mundo
'-Me equivoqué
'-Pero ya es tarde
'-Moon... lobito...
'-Cállate...
'-Te amo
'-Cállate por Dios...- se llevó las manos a los oídos y cerró los ojos
'-Te amo, te amo tanto- pero sus palabras fueron violentamente cortadas.
'-'Moony, te prometo que nunca te arrepentirás. Sé que en el momento en el que te unas a mi será de por vida, y estoy seguro de lo que estoy haciendo. Yo realmente quiero estar contigo el resto de mis días' –lo mantuvo contra la pared, sujetando con fuerza la solapa de la túnica del animago. Los ojos cargados de ira y dolor- No fue eso lo que me dijiste? –amarga desesperación- PORQUE MIERDA ME TUVISTE QUE DESTRUIR LA VIDA ASÍ? NO TE BASTA SABER QUE ME ENAMORÉ DE TI, MALDICIÓN! NO TE BASTA SABER QUE TE VOY A AMAR TODA MI ESTÚPIDA VIDA! ¿POR QUÉ QUIERES SEGUIR DESTRUYÉNDOME? ¿PARA QUE?- Y las lágrimas haciendo brillar sus dorados ojos enceguecían al animago. Tan hermoso...
'-Moony...
'-¿Qué hice para que me odiaras tanto? Maldición, lo único que hice fue amarte, Sirius Black... y te odio por eso...
No pudo soportar más. No pudo soportar que él creyera que lo odiaba, porque no lo hacía, sólo lo amaba, profunda y apasionadamente. No pudo soportar sus ojitos dorados cargados de dolor, mucho menos sabiéndose causante de ese dolor, no podía soportar las lágrimas de su lobito ni su cuerpo tembloroso por le llanto. ¿por qué? ¿por qué si durante toda su vida lo único que deseara había sido amarlo y hacerlo feliz? ¿En que había fallado?
Lo abrazó, pese a que el lobo se resistió en un principio. Un abrazo fuerte y desesperado, con la impresa necesidad de no dejarlo ir, de mantenerlo a su lado y poco a poco la voluntad del lupino flaqueó y el llanto acudió mientras escondía el rostro lleno de lágrimas en el pecho del animago, golpeándolo suavemente.
'-Y-yo te amo... –le levantó el mentón para mirarlo a los ojos- créeme como me creíste esa vez
'-Pero p-porque? Porque entonces...- la eterna pregunta fue formulada. Necesitaba saber porque más que antes quería creerle.
'-Por miedo... por inseguridad...
El licántropo rió, amargamente
'-Sirius Black... inseguro... es lo más ridículo que he escuchado
'-Solo por ti. –Sirius sonrió, sin soltarlo completamente del abrazo- Siempre por ti
'-No quiero mas mentiras- negó con la cabeza, mientras bajaba la mirada
'-Perdóname...
'-Ya es tarde
'-No... –sonrió con una mezcla de tristeza y ternura- podemos comenzar de nuevo...
'-Sirius...- ¿era esperanza la que brillaba en los ojos dorados?
'-Le daré el divorcio a Daphne... le daré tres cuartas partes de mi fortuna. No necesito nada más que a ti y a Harry. Podemos comenzar desde cero...
Pero pese a las palabras llenas de seguridad y amor de Sirius la sombra de la duda no desaparecía de la expresión ansiosa del lupino
'-Ya dudaste una vez. ¿Por qué habría de ser diferente ahora?
'-Porque me di cuenta que todo este tiempo siempre quise creer que no era amor, tenía miedo de que fuese amor... tenía miedo por ambos, y no creí que luego de doce años lo que hubo entre nosotros fuese tan fuerte, que...
'-Te dije que me uniría a ti por vida, ¿por qué?- lo interrumpió nuevamente. Necesitaba que el animago entendiera lo que significaría volver a empezar, quería dejar claro lo que sentía, sus propias limitaciones y su amor que no estaba dispuesto a ser pisoteado
Sirius bajó la vista, pero tomó las manos del licántropo con devoción.
Devoción.
'Sabes? Cualquier podría pensar que estás loco al confiar en Padfoot, pero lo cierto es que cuando los veo juntos y él te mira se nota que te ama, Moony... creo incluso que su amor trae la más profunda de las devociones- y se rió- Te has convertido en la religión de Padfoot' las palabras alguna vez mencionadas en el pasado por James le llegaron a la mente en cuanto se perdió en los ojos del otro.
'-Fue un montón de ideas estúpidas... cuando dijiste que aún me amabas pensé que era lástima, no me sentía seguro de lo que sentíamos... no sé que me llevó a eso, pero...- sinceridad... y devoción.
'-Azkaban...- murmuró Remus de pronto cayendo en la cuenta de lo muy profundo que había afectado ese terrible lugar a Sirius
'-Pero te amo Moony... más de lo que jamás te he amado- y Remus le creyó.
7.
'-Nunca debimos casarnos... si no nos hubiésemos casado yo podría estar con él.
Las palabras aún le rondaban la mente, pinchándole el corazón y llenándolo de odio, torturándola, matándola lentamente. El corazón le dolía mientras sentía que se le encogía de amargura y de una rabia sin precedentes.
¿Por qué? ¿POR QUÉ, la pregunta le corroía el alma. ¿Por qué? ¿Qué tenía el maldito híbrido que no tuviese ella? ¿QUÉ? ¿Por qué Sirius no la amaba? Ella si lo amaba... ella siempre lo había amado, desde el momento que lo conoció adoró el suelo que el pisase... tan gallardo, apuesto, inteligente, alegre, perfecto y el día en que repentinamente le ofreció matrimonio fue el día más feliz para ella.
Pero todo se derrumbó con la presencia de Lupin.
¿Por qué no notó antes la devoción con la que Sirius miraba a su 'amigo'? ¿Por qué no vio las miradas ansiosas, los toques casuales? ¿Por qué no vio el deseo y el amor en los ojos de su esposo? ¿Por qué no vio el dolor del amor no correspondido en los del licántropo? Había sido una estúpida enceguecida por un amor no que nunca fue más que una mera atracción por parte de Sirius que para ella había sido mucho más. Y cuando lo notó pensó que podía cambiarlo, que podía reformar a Sirius... pero que equivocada había estado... nadie podía quitarle la mirada de amor a Sirius cuando miraba al lupino. Y por eso odiaba a Remus.
Lo odiaba por sobre toda las cosas, porque aún habiéndose resignado a perder a Sirius, por creer sinceramente que no era correspondido, inevitablemente era tan dulce, tan amable, tan perfecto, que podía entender a Sirius, y al mismo tiempo no... y lo odiaba porque algunas veces sentía que no podía odiarlo, pero aún así lo detestaba. Detestaba que aún habiéndose casado ella con él, Remus nunca la hubiese culpado ni la mirase con envidia o con odio. Lo odiaba por ser tan condenadamente perfecto y amable, y por no poder odiarlo tranquilamente. Su único consuelo era que ellos jamás estarían juntos.
Ella había aguantado su disimulado desprecio, había callado muchas veces su reprobación hacia Lupin, había soportado las miradas de su esposo hacia el licántropo, había soportado incluso que no fuese su nombre el que escapaba de los labios de Sirius cuando alcanzaba el orgasmo... había aceptado al licántropo en su hogar. ¿QUÉ ERA LO QUE HABÍA HECHO MAL? ¿No lo había amado lo suficiente?
'-Pero te amo Moony... más de lo que jamás te he amado- la voz de Sirius al otro lado de la puerta la hizo detener de golpe y notó que estaba frente a la habitación del híbrido.
¿Había escuchado bien?
La sangre se le agolpó en la cabeza y en la garganta... un golpeteo incesante en el pecho la había echo perder el color de pronto. Mientras se repetía mentalmente, como una letanía un: No, no, no, no...
No podía ser cierto. Tenía que haber un error en lo que acababa de escuchar... Se asomó a la habitación abriendo la puerta con suavidad... y los vio... besándose.
Un beso... Sirius jamás la había besado así de dulce y amoroso, así de apasionado y cuidadoso... nunca había depositado tanto amor en un beso hacia ella. ¿POR QUÉ TENÍA QUE BESAR ASÍ ENTONCES EL LUPINO? ¡¿NO SE MERECÍA ELLA ALGO MEJOR! ¡¡¿NO LO HABÍA AMADO LO SUFICIENTE!
'-S-sirius...- murmuró Lupin, sonrojado
'-No digas nada más...- le sonrió con una sonrisa que nunca le hubiese dirigido a ella- mañana mismo le daré el divorcio.
Y entonces Daphne decidió destruirlos. Si Sirius no la quería a ella, no tendría al lupino. Y esa era su última palabra
8.
'-Es definitivo. Voy a divorciarme de ella- Harry nunca había visto a Sirius tan feliz como cuando dijo eso- Mira, Harry, sé que... sé que te puede parecer extraño que él y yo...- parecía ansioso por saber que pensaba su ahijado de ello y por lo tanto el muchacho se apresuró a decir:
'-No es algo que realmente me preocupe, Sirius- Harry sonrió mirando los ojos llenos de felicidad del animago- Y-yo... ya lo había supuesto hacía tiempo
'-Sé que casar me fue el mayor error que cometí en mi vida... creo que Azkaban tuvo que ver en el hecho de que me negase a aceptar a Remus, pero eso ya pasó... ahora...
'-Ahora solo deben concentrarse en la felicidad que van a gozar de ahora en adelante- sonrió aún con sentimientos encontrados en el corazón.
'-¿Puedes entender lo que estoy significa para mi?
'-Sí- inevitablemente sus pensamientos se volvieron hacia el licántropo. Su eterno amor prohibido...- sí, sé lo que es lograr finalmente que él esté a tu lado...
'-Mira... sé que... sé que Daphne e una víctima más de mis errores, por eso quiero compensarla... le daré más de la mitad de mi fortuna por todo, no será como si pudiera darte todo lo que quieras Harry, vamos a tener que comenzar un poco más apretados con los gallones, pero...
'-Sirius, Sirius... por favor... está bien, sabes que yo no tengo ningún problema por ello. No quiero que pienses más en eso. Pero... ¿cuando se lo dirás?
'-Esta noche... no puedo esperar más...
'-Espero que se lo tome bien
'-Yo también... pero... temo que haga un escándalo o... quien sabe...
'-La crees capaz?
'-Temo que haga algo contra Moony... es lo único que me preocupa- la expresión preocupada de Sirius hizo que Harry reflexionara seriamente, pero finalmente sonrió.
Todo eso se podía arreglar. Sirius y Remus iban a estar juntos. Él estaba con Ginny quien aliviaba el amor que sentía por Remus, y sabía que tarde o temprano podría enamorarse de ella... todo era perfecto, no necesitaba más. No serían tan ricos como antes y quizás tuvieran que enfrentar algún escándalo pero todo valía la pena por ese pequeño nuevo mundo que habían construido.
'-Él nos tiene a los dos. Nada le pasará- le sonrió y la sonrisa le fue devuelta
9.
Era feliz, su corazón estaba tan lleno de dicha como hacía tiempo que no lo estaba. Sirius lo amaba después de todo, realmente lo quería... y ahora, ahora solo tenían que comenzar de nuevo, y por supuesto que él estaba dispuesto ha hacerlo gustoso. Formaría su propia familia...
Pero había una sombra de tristeza que no podía olvidar...
Daphne...
¿Estarían haciendo lo correcto? No quería renunciar, ni pensaba renunciar a Sirius, pero no podía olvidar a la mujer, preguntándose si realmente amaba a Sirius y como le sentaría la noticia.
De pronto se sintió como un maldito bastardo... ¿quién era él para irrumpir en la felicidad de Daphne? ¿Qué culpa tenía ella de su complicado amor por Sirius? ¿No habían hecho ya suficiente daño?
Los nuevos golpes en la puerta lo devolvieron a la realidad, apresurándose a abrir a quien fuese que hubiese recurrido a él... grande fue su sorpresa eso si al ver a Daphne Black frente a él con una sonrisa que distaba entre lo dulce y lo demencial.
'-Buenas tardes, Lupin... pensaba si podría hablar un momento contigo
'-S-sí... por supuesto- y la dejó entrar con desconfianza. Algo no andaba bien- Por favor, toma asiento
'-No es necesaria la cortesía, -ella negó con la cabeza y lo miró fijamente con sus bellos ojos mientras él cerraba la puerta y quedaban frente a frente- no sigamos fingiendo que sentimos respeto el uno por el otro o que nos llevamos levemente bien, porque no es cierto. –sonrió casi con ternura- Yo te odio, y lo sabes, no es cierto?
'-S-sí...- bajó a mirada sin estar seguro del porqué.
'-¿Y tú, Lupin? ¿Qué te provoco?
'-No te odio, Daphne, -confesó con nostalgia- en lo absoluto aunque he llegado a sentir mucha envidia por lo que tienes... aún así nunca te he deseado mal...
Finalmente ambos podían hablar de lo que hasta ahora, aún sabiendo, nunca se habían atrevido a tocar. Los sentimientos que cada uno sentía hacia el animago y con ello la evidente rivalidad que los separaba había sido siempre callada, como por un acuerdo silencio que ambos conocían y que no había sido necesario expresar hasta ese momento.
'-¿Sabes? Te detesto, -la mujer lo miró, con simpatía en sus labios, confundiendo al licántropo, confusión que solo provocó que la sonrisa de la mujer e ensanchara antes de asentir- sí, te detesto por ser tan perfecto, porque aún después de odiarte tú no me odias... porque lo amas tanto que no te importa renunciar a él por su felicidad... pero sabes? Yo no soy así... –y bajó la vista, sin perder su sonrisa, mirando sus manos largas y femeninas- yo lo amo, y por lo mismo no lo dejaré ir.
'-¿H-has hablado con él?- la idea de que Sirius le había hablado del divorcio le llegó como un destello.
'-No, pero escuche cierta conversación de hace unas horas
'-Daphne... –se sentía profundamente avergonzado de que la mujer hubiese descubierto así lo que pretendían- de verdad... lo siento, pero yo...
'-Nunca entendía que le atraía tanto de ti, digo... –lo interrumpió y siguió divagando con sus propios pensamientos- podría haber tenido a quien quisiera y te eligió a ti... no, no te confundas... no digo que seas una mala persona, nunca lo he pensado siquiera pese a la rivalidad que se levanta entre nosotros... sin embargo... eres un licántropo- hizo un gesto de desprecio- ni siquiera eres totalmente humano... eres un monstruo, y por muy buena persona que seas, nunca dejarás de ser un licántropo... ¿has pensado en eso? ¿Has pensado en lo que estás condenando a Sirius al estar contigo? Vamos, Lupin, ni siquiera eres capaz de darle un heredero...
Remus apretó los puños, pero no dijo nada
'-No soy como tú... sé que si Sirius se quiere divorciar de mi no habrá nada que se lo impida y en lo personal, no me limitaré a esperar que él sea feliz...
'-¿Q-que es lo que quieres decir?- dijo frunciendo el ceño de pronto
'-No voy a permitir que lo tengas
'-Daphne... tienes que entender que yo lo amo...
'-¿Y CREES QUE YO NO? ¡TE HE SOPORTADO POR DOS AÑOS SÓLO PORQUE ÉL TE QUERÍA!- parecía una bestia furiosa. Su hermoso rostro distorsionado y deformado por la rabia y el odio.
'-Daphne, por favor...- se acercó lentamente a ella, tratando de que se tranquilizarla, pero se detuvo en seco- D-daphne...- una pistola en su pecho y a mirada loca de dolor de la mujer- ¿qué haces?
'-Me pienso deshacer de ti- sonrió con satisfacción al ver los ojos dorados temblar levemente
'-No lo hagas... –la voz le salió algo raspada, pero se mantuvo firme- por favor entra en razón
'-¿Razón? Nunca había estado más lúcida que ahora... debí haber echo esto hace mucho tiempo- sonrió con un aire demencial- ¿no te alegre saber que no le haré daño a Sirius al menos?
'-Daphne... ¿te das cuenta de lo que estás haciendo? ¿estas dispuesta a cometer un asesinato por...?
'-Eres un licántropo, estúpido... ¿crees realmente que el Ministerio se atrevería a meterme en Azkaban por matarte? –y rió como loca- quizás hasta me den una medalla
'-No es la forma...
'-Eres lindo... y dulce... –susurró acercándose a él hasta que sus rostros quedaron a pocos centímetros, pero el arma se mantuvo firme a la altura del corazón de Remus- y mientras más te miro más te odio... No tienes derecho a robarte mi felicidad
'-No entiendes... –la miró seria, y desafiantemente- no puedes entender cuanto amo a Sirius si...
'-CÁLLATE! CÁLLATE... –el arma tembló levemente en las manos de la mujer-YO HE HECHO MÁS QUE NADIE POR ÉL... YO TE HE SOPORTADO, HE PERMITIDO QUE VIVAS EN MI CASA, QUE EDUQUES A HARRY... –le quitó el seguro al arma con lentitud- HE VISTO POR AÑOS COMO SIRIUS TE HA MIRADO... NO VOY A PERMITIR QUE VUELVAS A ARRUINARME LA VIDA!
'-YO LO AMO- y tomó el arma con rapidez, pero no lo suficiente pues la mujer había estado esperando la acción.
'-QUE TE CALEEEES!
Y el disparo retumbó por toda la mansión
10.
El disparo resonó por toda la casa. Fuerte, ensordecedor... letal...
Como impulsados por una fuerza superior ambos se echaron a correr al mismo tiempo en dirección hacia donde provenía el disparo sin siquiera suponer que era lo que podría haber sucedido.
Sirius se adelantó y abrió la puerta de golpe, mientras sus oídos se llenaban de la risa maniática de Daphne... y sus ojos se topaban con el cuerpo ensangrentado de Moony...
'-MOONY!- se lanzó al suelo y trató de remecerlo
'-¡¡DESMANIUS!- el hechizo de Harry, quien había permanecido inmóvil ante la imagen, golpeó de lleno a Daphne, que calló al suelo, indefensa al perder su varita, pero riendo aún.
'-Moony, reacciona, abre los ojos... dime algo...
La siguiente imagen que Harry vio fue la más horrible que había visto en su vida.
Sirius tratando de hacer reaccionar a Remus quien yacía con los ojos cerrados y los labios un poco abiertos... el pecho manchado en sangre al igual que las manos de Sirius. Tétrico y doloroso.
Con paso difícil se arrodilló junto a la pareja y le tomó el pulso a Remus
'-E-está muerto- murmuró con la voz quebrándose
'-NO! NO ESTÁ MUERTO, CLARO QUE NO!- y lo sacudió violentamente- dime que no, Moon, mi lobito, mi vida... por Dios, dime algo, dime...-rompió en amargo llanto abrazando el cuerpo aún cálido del licántropo- mi amor... yo... LA VOY A MATAR!- pero no había alcanzado a terminar la frase cuando un segundo disparo rompió el desesperado grito del animago
Daphne yacía con el rostro hacia abajo y sangrando copiosamente por la bala que se había dado en la cabeza. El revolver aún en sus manos.
CONTINUARÁ...
PERDON LA DEMORA! De verdad lo siento mucho, pero he tenido mucha cosas, poco tiempo y nada de inspiración uu. Espero que les guste este capítulo tanto como los otros y no me maten... a partir de ahora espero que el fic también se haga más rápido.
¿Qué les pareció Daphne? No la odien tanto, pobre mujer... ¿Qué les pareció Sirius? Azkaban deja más heridas de las que creíamos verdad, T.T ¿Y el pobre Remus? ¿Y Harry? ¿Y este nuevo universo alterno?
Respondo los review brevemente
GriM: Hola! Agradezco mucho tus palabras, de verdad, en realidad fue el último review que recibí antes de publicar así que diría que fue el que me ayudó a terminar el capi. Cariños y muchas gracias )
Idril Isil Gilgalad: Hi! Me alegro que te haya gustado y se te emocioné me siento más honrada aún. Ojalá que este capi te guste tanto como los anteriores. Besos.
Helen Black Potter: Hola! Te hice llorar? No, no llore, que ya arreglaré este terrible entuerto (espero). A mi también me gustó que aparecieran James, Lily y Remus con un Sirius loco... un Sirius loco con cierto encanto... XD. Lo de Remus, tranquila, amor platónico, todos lo sufrimos y lo de peligroso de viajar al pasado... no tienes idea de cuanto. XDDD un beso, cuídate.
Kizna Kazei: Mi niña! o Tus palabras siempre me animan. Ojalá que este capi te guste! Y creo que tu idea no está nada alejada del a realidad, un beso enoooooooorme. TKM
Kanna Asakura: Hola! Raro lo de Remus y Harry... jajaja, lo sé, tranquila, no era la idea, pero después de escribir el primer capítulo... pues simplemente salió así jajaja. Muchas gracias por tu tiempo. Chau y muchos cariños
MAR MALFOY: Hola! Que lo desenamore. Tú tranquila que eso sucederá pronto, peor no lo puedo hacer tan de repente, pero todo a su tiempo. Me alegro much oque te guste. Muchas gracias.
Ilenya: XDDDDDDDDDDDDDD, eres genial, chiquilla. Bueno, tomaré como un cumplido lo del cuasi-lloro que no fue por las lentillas. Y yo también escucho las mismas voces que tú, en especial cuando estoy tratando de estudiar XDDD. Muchos besos.
Mirels: Hola! Mucho tiempo. Un final no totalmente feliz... estoy barajando al menos tras, así que tranquila, incluso he pensado escribir los tres y subirlos... igual que con la película 'Efecto Mariposa' ya sabes, con los tres finales... jajajaja. Me honra que te gustase tanto, de verdad, es un gran elogio. Cariños
Roquel: HOLA! Me encantó tu review, de verdad! Es verdad, hay tanto finales posibles que me ha costado decidirme por uno, pero ya verás que este fic da para mucho aún y espero seguir contando con tu apoyo. También mi prioridad es el Sirius Xremus, lo de Harry fue algo que simplemente salió solo (es que mis manos tienen vida propia) Un beso, cuídate.
Kary Anabella Black: Hola, wapa! Muchas gracias por tu review. Espero que hablemos por msn pronto. Un beso.
Alyssa Black: HOLA CHIQUILLA LINDA! Jajaja, te hago pensar? XDDD eres adorable. Oye, tu review también me encantó, de verdad es un agrado leer cosas así... no tengo mucho tiempo para contestar todo pero de verdad te aseguro que me lo disfruté y que espero tu disfrutes el capi tanto como tus review. Un beso enooooooooorme.
Bien, terminé. Un beso a todas y gracias nuevamente
TOE.
