Horo's Diary
By Kaoru Tao
XIV. Oportunity
Kaoru-chan: Holas! n.n k tal? En verdad siento la demora
Ren: ¬¬ es lo que siempre dices
Kaoru-chan: uú pero ahora la culpa fue tuya y de Horo que no quisieron hablar..
Ren: ¬¬ no tenemos pensado decirte cada detalle de lo que hacemos
Kaoru-chan: u.ú ya no te enojes que te me pones viejo y luego ya no te voy a querer
Ren: o.o eh?
Ahora el fic 3
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El día se veía claro y sin nube alguna que pudiera empeorar el clima, aquella habitación desordenada era iluminada por los leves rayos que pasaban la cortina que estaba a punto de caerse, un bulto en la cama comenzó a moverse, una mano salió en busca de un reloj, al tenerlo se dio cuenta de que ya era algo tarde y debía empezar su día. Retiró la sábana quedando su torso descubierto, miró el techo unos instantes y se levantó para dirigirse al baño, mientras mojaba su cara recordaba los problemas que tuvo con sus papeles antes de que finalizara el ciclo escolar, había faltado casi un mes… pero ahora ya tenía dichos papeles y eran vacaciones, no había nada de que preocuparse o al menos esa era la idea que quería hacerse. Un rostro se creó en su mente.
- Horo… -
Suspiraba pesadamente. Regresó a su habitación, se vistió y observó el diario de aquella persona con la cual no podía estar, cerrando los ojos recordaba los momentos en los cuales podía estar cerca suyo sin que nadie y nada se interpusieran, tomo el diario y salió, al fin ya había terminado de escribir todo lo que tenía dentro, al fin tenía un soporte para decir todo lo que sentía.
Las calles estaban muy transitadas, no sabía exactamente a donde ir así que optó por el centro comercial, necesitaba el consejo de alguien y sabía que en ese lugar podría obtenerlo, como pudo se abrió paso entre tanta gente teniendo el cuidado de que el diario no fuera a extraviarse, tardó unos momento en llegar al destino, estaba parado en la entrada, analizando con cuidado el lugar y de que no estuviera ahí la persona que menos deseaba ver.
- ¡Ren! ¿Qué haces ahí parado? ¡Entra! – Ren se sorprendió al ver el recibimiento de la chica, asintió y entró – Miu, ¿él… no ha venido? – La chica lo miró extrañada unos segundos – No, no lo he visto en días, es un milagro y espero que siga así – Ren río un poco - ¿A qué has venido? – Miraba de reojo el diario que Ren tenía en manos – A pedirte un consejo – la chica sonrió arrebatándole el libro al chino, este por su parte trataba de recuperarlo pero era demasiado tarde Miu había leído todo – Vaya, con la boca eres malo pero con la mano si que sorprendes – Ren se sonrojó un poco.
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- Bien, creo que ya hemos estado muchos días aquí encerrados, ¿no? – decía con una gran energía el ainu – Yo no porque tengo que salir para visitarlos, jeje – comentaba Yoh – lo mismo digo, pero no tengo que caminar tanto como Yoh- explicaba Rei, Horo puso una cara de niño pequeño haciendo berrinche provocando risas entre sus amigos – Por mi no hay problema, yo puedo estar así más tiempo – sonreía Liserg – Pero eso es lo malo en ti, has venido aquí por una razón, ¡si estamos encerrados por miedo no lograremos nada!- Liserg miraba confundido a Horo - ¿Lograremos? – El ainu se sonrojó – Él se refiere a Ren – reía Yoh – Bien, ¿Qué esperamos? -
Los 4 chicos salían del departamento, caminando sin un rumbo fijo, riendo, conversando, disfrutando ese hermoso día, sin saber que era lo que les esperaba al caer la noche…
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- ¿En verdad es esto lo que sientes? – Miu miraba fijamente los ojos de Ren
- Sí – respondía con firmeza
- ¿Hablas en serio? -
- Sí -
- Estoy orgullosa de ti – ahora la chica le sonreía
- ¿eh? – preguntaba un tanto confundido
- Como le envidio – al decir esto Miu dio un gran suspiro
- ¿Por qué dices eso? -
- ¿Nunca te diste cuenta, verdad? Yo siempre he estado enamorada de ti – Miu sonreía tiernamente
- …-
- Pero estoy muy feliz que al fin hayas encontrado alguien que te haga feliz, por eso le envidio, porque te hace más feliz de lo que yo te hago en estos momentos, es por eso… ¡Qué no debes rendirte! Ya te lo he dicho muchas veces ¡LUCHA! ¡Enfréntalo! No dejes que te intimide, dale un alto para que así puedas reunirte con el dueño del osito, … sabía que ese oso… nunca me lo ibas a dar -
- ¿De que hablas? -
- ¿Ya no recuerdas, el primer día que viste ese oso? Yoh te habló sobre un amigo suyo, un chico de cabellos celestes… tu mirada lo decía todo, decía que al fin tenías una pista sobre aquella persona que amarías por siempre, pero no era una chica… era…-
- Era Horo… si lo recuerdo… perdón, pero ya sabía que nunca podía estar contigo… pero sé que puedo contar con tu amistad y eso vale mucho -
- Para mi también, bien, ahora ve a buscarlo que quiero conocerle -
- Hasta luego -
- ¡Adiós! – Miu sonreía al ver a Ren y cuando este salió una lágrima rodó por su mejilla – Sé que al fin serás feliz -
Ren salió corriendo de la tienda, ahora estaba más animado, en verdad le fue de ayuda la plática con Miu. Su mente al fin estaba despejada, los remordimientos se habían ido, ahora iría en busca de aquel chico para al fin soltarlo todo, para poder establecer una relación al fin, porque ya era justo, ya era necesario tanto para sí mismo como para el pobre de Horo.
Al mismo tiempo, un grupo de cuatro amigos se encontraba en el mismo lugar, divertidos, gozando de la tarde. El más hiperactivo de todos comenzó a correr por los pasillos sin fijarse en la gente que pasaba y de un momento a otro derribó a una persona, cayéndole encima; sus amigos decidieron mantenerse al margen cuando vieron de quien se trataba, se alejaron un poco para no ser vistos por esa persona. Horo con una mueca de dolor pasó su mano por su cabeza para después ver de quién se trataba.
- ¡Ren! – su corazón comenzó a latir fuertemente, tenía esos ojos dorados frente suyo, aquel cuerpo delgado pero marcado por el ejercicio bajo suyo, al notar eso se movió para que el joven chino pudiera levantarse – Hasta parece que un intento de ángel cayo encima de mi, jaja – los ojos oscuros del ainu mostraron leve seña de vergüenza – Perdón, no veía por donde iba – Ren se incorporo un poco, la gente no hacía caso de ellos y poco a poco ese pasillo quedo vació – Tranquilo, yo tampoco puse mucha atención – al terminar esta frase, busco algo exaltado el objeto que llevaba en manos, el cual vio que estaba cerca de Horo, ambos aún en el suelo y el diario entre ellos - ¿Qué pasa? – Preguntaba Horo al ver la expresión nerviosa de Ren – Nada – el chino se acercó un poco al ainu donde pudo tomar el diario, quedando nuevamente frente a frente. Horo observó el diario y momentos después a Ren.
- Horo, hay algo que tengo que decirte – decía muy decidido el joven chino
- ¿Qué es? – su mirada reflejaba esperanza
A lo lejos estaban los demás acompañantes de Horo – Esperemos que Ren se anime – decía tranquilamente Yoh - ¿En verdad no se han confesado nada? – preguntaba sorprendido Liserg, Rei comenzó a reír levemente – No, Horo ya le dijo… sólo esta esperando una respuesta… hay que tomar un café aquí para no perderles de vista – dicho esto los tres chicos entraron y buscaron una mesa donde pudieran verles tranquilamente.
- Bueno, es que yo…- Ren comenzaba a tartamudear
- Es que tú… -
- Yo… - sostenía con fuerza el diario
Horo miraba a Ren fijamente, el chino extendió sus brazos instintivamente para terminar abrazando al peliazul, estremeciéndose al quedar entre los brazos del chino, una sonrisa se dibujo en su rostro, terminando por corresponder el abrazo y hacerlo más profundo; en verdad no quería soltarlo ni que él lo soltara, ambos se sentían bien y no querían que ese momento se terminara – Horo, lo que yo quiero decirte es que… yo…- los ojos de ambos se miraban fijamente, Ren iba a terminar la frase pero una voz le interrumpió.
- Mamá, ¿Por qué esos dos chicos se están abrazando? – La pequeña preguntaba mientras jalaba la falda de su madre
Ambos chicos se quedaron helados ante la pregunta que, instintivamente se pusieron de pie para quedar lejos de la vista de la pequeña, pasado aquel momento un tanto vergonzoso comenzaron a reírse – Por poco y su madre nos veía – decía un tanto nervioso Horo – Si, lo bueno es que eres rápido sino vaya numerito que habríamos hecho – rieron nuevamente – Esa niña, me cortó la inspiración con lo que me cuesta ponerme romántico – decía con un tono serio el chino – Jajajaja, si a eso se le puede decir "romántico" – Ren miró de reojo a Horo – No te burles – ambos se quedaron en silencio una vez más, recargados en un barandal de aquella plaza.
- ¿Y bien? – preguntaba Horo
- ¿hmm? -
- ¿Qué es lo que ibas a decirme? -
- Que… - Ren se quedó en silencio un momento – Hao está aquí -
- ¿Hao? ¿Él que tiene que ver? – preguntaba un tanto confuso
- No, ¡Mira! – el chino señalaba un punto alejado de ellos
- ¡Oh, Mier…! – Horo se alteró - ¿Qué es lo que pasa? – preguntaba el chino – Lo que pasa es que Liserg está aquí, aún no es tiempo de que se encuentren, debo irme, tengo que avisarles – la miraba de Ren se entristeció un poco, Horo comenzaba a alejarse pero la mano del chino lo detuvo – Toma – Horo vio en sus manos su diario – Espero que lo leas, cuídate – al terminar esta frase Ren le dio un pequeño beso a Horo y éste se fue segundos después.
- ¡Vaya! No pensé que fuera a encontrarte por aquí – decía mientras colocaba su mano en el hombro de Ren haciendo que este se llevara un pequeño susto.
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Los pasos apresurados se escuchaban desde lo lejos, su respiración era agitada y su mirada estaba llena de desesperación porque no sabía en que lugar se habían metido sus acompañantes y lo que más temía era que se encontraran casualmente con Hao, decidió dirigirse hacia el lugar donde la pequeña niña lo vio junto con Ren y fue cuando vio a sus amigos salir de un pequeño café cerca de ese lugar, sus pasos fueron disminuyendo la velocidad hasta que se detuvieron por completo a unos cuantos metros de ellos, tratando de recuperar aire formulo una frase apenas audible para los tres chicos – Tenemos… que… ir… nos… - por suerte el menor de los Asakura se dio cuenta de la presencia de su amigo, dirigiéndose a él, al igual que los otros dos.
- ¡Horo! ¿Dónde te habías metido? De un momento a otro ya no estabas – decía con la tranquilidad de siempre
- No… no es momento… para tus bromas… Yoh – Horo terminó hincándose en el suelo
- ¿Qué es lo que pasa? – preguntaba con un poco de temor la chica
- Hao… hace nada… lo vi, él está aquí -
- ¡Hao! – decía un tanto sorprendido Liserg
El ainu miro la cara del inglés, esperando a que alguien dijera que deberían irse pero todos estaban en silencio, todos estaban esperando a que Liserg dijera algo, a que tomara una decisión – Si quieres podemos hacer que se topen – comentaba con su interminable calma, el peliverde tenía la duda, el temor, la ansiedad, la confusión reflejada en su rostro, una oportunidad perfecta había aparecido, desde hace días ya habían practicado un posible encuentro pero esto parecía que había caído del cielo, Horo seguía recuperando el aliento para poder sacarlos de ahí lo más pronto posible - ¿Qué tienes pensado hacer? – La voz de la chica sacó de sus pensamientos a Liserg - ¿Y Ren? – el peliazul se quedo helado ante la pregunta del inglés – él… se quedó pero dudo mucho que Hao le haya visto – las manos de Liserg se cerraron hasta quedar unos puños temblorosos, Horo mordía su labio inferior como muestra de arrepentimiento de lo que había dicho, a pesar de haber hablado eso muchas veces los celos del inglés no se habían esfumado del todo.
- ¿Y bien? ¿Te has decidido? – ahora la voz de Yoh se escuchaba seria
- Lo más probable es que este con Ren – respondía cortante
- Pero, ya habíamos hablado esto muchas veces – decía Rei con fin de animarlo un poco
- Estoy seguro que Hao esta con Ren -
- ¡Basta! – Horo se puso de pie, en su mano sostenía el diario – ¡Tus celos estúpidos me tienen hasta las narices! ¡Si ellos en verdad tuvieran algo que ver nosotros seríamos los afectados! Pero… yo he comprobado que Ren no siente nada por Hao, si eso no fuera cierto, no habría pasado lo que pasó, no me habría abrazado, no me habría besado. Yo no sé o más bien, no comprendo como pudo ser tu relación con Hao, no sé si él trato de demostrarte lo que sentía con un abrazo, no sé si tu habrás entendido la forma en la que él expresa sus sentimientos, lo que si sé es como Ren me ha demostrado lo que siente, me he dado cuenta que él no se expresa al hablar sino que en acciones, yo llevo mucho tiempo esperando a que me diga lo que siente pero el día de hoy pude comprobar sus sentimientos con ese abrazo que me ha dado, así que ¡Decídete de una buena vez! Si quieres averiguar cuales son los sentimientos de Hao vamos a buscarle y si no quieres, nos iremos – Todos se quedaron en silencio, era una de las pocas veces en la cuales se asombraban por las palabras de su amigo, Liserg no podía contener las lágrimas – Pero tú, aún quieres escucharlas – Horo asintió.
- Bien, hablare con Hao -
- De acuerdo, entonces iré en busca de Ren, ya saben que hacer -
- ¡Sí! -
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- ¿Por qué estas ignorándome? – un tono de enfado salía de la boca de Hao
- Porque solamente así te alejarás – respondía secamente
- Pues te equivocas, con ese comportamiento haces que me den ganas de estar más cerca de ti – tomó la barbilla de Ren mirándolo de una manera pervertida, el chino trato de zafarse al ver a Horo acercándose pero decidió hacer otra cosa – No pensé que fueras tan estúpido – Ren comenzó reírse ocasionando que el mayor de los Asakura se enfadara - ¿Qué quieres decir? – Horo quedo en las espaldas de Hao y una mirada de Ren le hizo entender que no debía irse – Pues, si quieres estar cerca de mi, significa que debes comenzar a acostumbrarte a Horo – el moreno hizo una muesca de asco ante tal comentario – Horo… ¿Qué tiene que ver en esto? – Ren miró los ojos de Hao – Mucho, porque es mi amante, porque ya no permitiré que te metas con él y porque yo estoy enamorado de Horo, lo amo demasiado, ahora comprendo este sentimiento – Hao alejó la mano del rostro de Ren, su rostro mostraba un gran enfado el cual aumentó al ver como de la nada salía Horo y abrazaba a Ren.
- ¡Maldito! ¡Me tienes hasta las narices! – gritaba sin importarle la gente que pasaba
- Tu igual me tienes hasta las narices – Horo miraba fríamente a Hao
El moreno terminó alejándose de ambos chicos, estaba realmente enfadado que no sabía como desquitarse hasta que por su mente pasó una persona que pudo darle tales ánimos a Ren, así que comenzó a caminar en dirección de aquella tienda a la que siempre entraba.
- Va hacia la tienda de Miu, vamos me preocupa lo que pueda hacer -
- Tranquilo, Liserg esta ahí -
- ¿Eh? – una expresión de sorpresa se dibujo en su mirada para después formar una sonrisa – Con que ahí esta -
La gente que pasaba cerca suyo terminaba tropezando por los empujones que daba para que no le estorbaran y le dejaran llegar a su camino, pasaron unos momentos hasta que se encontraba cerca de la tienda donde vio a su hermano, cosa que le sorprendió porque le había dicho que saldría con unos amigos y después de analizarlo un poco supuso que eran Ren y Horo, pero su objetivo principal era la chica que atendía en esa tienda, pasando de largo a un Yoh sonriente entro a dicha tienda para quedarse helado al ver a un chico de cabellos verdes hablando con Miu.
- ¡Hao! Hasta que vienes a dar una vuelta por aquí -
- Necesito preguntarte algo – su mirada era fría
- Vale, Liserg ¿me esperas un momento? -
- ¿Liserg? …- un escalofrío recorrió el cuerpo de Hao, le asustaba la idea de que fuera el mismo chico, su piernas le temblaban, sus manos comenzaron a sudar cuando vio como el chico volteaba para verle, sus ojos estaban realmente sorprendidos al percatarse de que era ese mismo chico, el inglés del que se enamoró.
- He regresado – dedicaba una gran sonrisa a Hao.
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Kaoru: ¿Qué tal? Les ha gustado? En verdad siento mucho la demora, no he olvidado este fic ni los otros pero no he tenido tiempo para actualizarles, una disculpa por favor!
