LLEVARTE CONMIGO

Por GabYxA

Parte 10

He vuelto ˆˆ Lamento haberme tardado tanto en actualizar, la verdad este capítulo se me complicó porque debía decidir de una vez por todas qué hacer con esta historia e irla encaminando a lo que será el final… Ahora sí que tendrán que empezar a intuir en serio -les he puesto demasiadas pistas u.u- Originalmente este décimo capítulo incluiría también el que ahora es el capítulo 11; estas dos partes, en conjunto, llevarían el título de "Nuevas posibilidades", pero finalmente, por cuestión de extensión y seguimiento de la historia, los separé. El cap 10 lleva el nombre de "Decisiones" y el cap 11 "Un vuelco del destino"… Me llevó mucho tiempo decidir hacer esto, pues con esto, al final me resultarán 13 capítulos en total… ¡Nooo! un número impar! u.u… La buena noticia es que subí los dos capítulos de una vez ˆˆ … En fin, espero que les guste el resultado.

Un beso.GabYxA

Nota: …Y considerando mi esfuerzo y tiempo implicado en el trabajo de este capítulo, quiero dedicarlo especialmente a Jenny Anderson… Jenny, sabes que admiro tu creatividad y por lo tanto, me encantan tus historias; además, me has enseñado muchísimo. Para ti este capítulo… Te deseo muchisima suerte ;)

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Decisiones

No concilió un sueño profundo, la noche la había pasado contemplando su anillo de brillantes, recordando las palabras, sintiendo dentro de su habitación la guerra que amenazaba con volverse real… Después, un sueño parecido al del día anterior… la misma voz, el mismo destino. Pero al abrir los ojos aquella mañana lo olvidó todo, aunque un sentimiento de culpabilidad persistía dentro de si. No habían pasado muchas horas y ya lo extrañaba como nunca.

-Tu dolor es como si fuera el mío… Te prometo que salvaré a nuestro planeta-

Y a pesar de todo, recibió el día aparentemente feliz; tenía la suficiente razón por tener la intención de sonreír: recordar las promesas que la noche anterior le había dejado.

Dio una vuelta en su cama hacia la ventana, llovía con fuerza. Dejó la cama desde temprano, apartó las sábanas y apoyó sus pies sobre sus zapatos de conejito "Debería dejar de ser tan infantil" reprendiéndose a sí misma y poco a poco recuperando la tensión.

Caminó hasta el espejo de su recámara, su cabello había crecido notablemente por la noche. Se apresuró a buscar el teléfono y conciente de que no sabía en dónde buscar a Darien en ese momento y a esa hora, se resignó. -Es normal que esté preocupada por él, aún no debe estar ocurriendo- Se tranquilizó a sí misma.Pensó que se extralimitaba y se sentó en el banquillo frente a su espejo.

Fijó su mirada en los ojos azules del reflejo, después escuchó dentro de su cabeza un susurro apenas audible -Habría sido diferente, pudimos ser felices y en esta vida no estaríamos tan distantes- reconoció la voz.Giró hacia todas las esquinas de su habitación, sintiendo su estómago un tanto revuelto. Habían pasado muchos días desde la última vez que la había escuchado… –Serenity- alguien más la llamaba.

"¡SERENA¡Cabeza hueca¿Has visto mi chaqueta roja?" preguntó Sammy, entrando ruidosamente a la habitación, pero no llamó mucho la atención de la chica. "¿Serena?" arqueó las cejas.

Ella seguía aturdida, pero pronto cambió sus facciones y el malestar cesó "No la he visto por aquí, Sammy" dijo cariñosamente a su hermano menor.

Le preocupó su voz. Se acercó, ella seguía frente al espejo, comenzando a peinar nuevamente su cabello. "Te comportas de forma muy extraña últimamente" dijo Sammy con miedo "Pareciera que finalmente estás madurando, cabeza hu—" había olvidado el sobrenombre e interrumpió su frase tajantemente pues había descubierto el anillo de brillantes en la mano izquierda de Serena. "No te habrás robado ese anillo¿verdad?" preguntó vacilantemente "¿De dónde lo sacaste, Serena?" sospechando la verdad, se acercó y tomó bruscamente de su mano.

Serena detuvo su respiración, recordó que su familia aún no sabía de su compromiso con su Darien. No encontró palabras, se puso en pie y con cierto temor le dio la espalda a su espejo e intentó hablar con su hermano sin saber cómo explicarle.

Sammy se convenció, la actitud extraña de su hermana los últimos días, las palabras amables y esta vez, el anillo de brillantes; aquello debía significar sin duda alguna lo que se había imaginado. "¿Mamá lo sabe?" preguntó inmediatamente.

Serena suspiró y reconoció el agudo sentido de intuición en su hermano "No" contestó cuidadosamente.

Él retrocedió unos pasos, su hermana definitivamente ya no era una niña, pero lo había olvidado por mucho tiempo. "¿Cuándo--?" preguntó con un nudo en la garganta "Te irás de casa¿verdad?" preguntó con temor.

Ella alcanzó a su hermano y lo abrazó "Todo estará bien, Sammy" se apartó de él con un beso en la frente. "Necesito que guardes mi secreto por un tiempo más¿puedes hacerlo por mí?" pidió.

Él asintió con la cabeza, viendo a su hermana más bonita que en todos aquellos años y le devolvió la sonrisa "No te preocupes, cabeza hueca. Lo haré por ti" la abrazó con fuerza "Sabía que, tarde o temprano, esto sucedería…" dijo mientras salía de la habitación. "Darien siempre me ha agradado" murmuró para sí mismo estando ya en el corredor

x-x-x-x

1)
Después de muchos días
de no poder decirte nada;
de muchos días que alargaron
lentamente los minutos, las horas;
de muchos lentos días de no verte,
hoy te digo: "Aquí estoy; he regresado"

Era extraño que allí no hubiera señales de la tormenta que había dejado atrás. Había salido muy temprano de la ciudad, era mediodía y finalmente llegaba a la recámara de un hotel silencioso. Dejó su maleta y sus llaves sobre la cama, se dio cuenta que no tenía a quien hablarle de todo lo que sentía, de tanta emoción acumulada, tanta felicidad para él solo.

Quisiera imaginarme
que no nos separamos un momento;
que fuimos juntos, o que nos quedamos
juntos. Pero es mentira; me lo prueban
el dolor que me queda, la tristeza
que cierra en mí la mano todavía.

Se recostó y abrió su maleta; contempló la fotografía de su prometida, sin pensar en nada más que regresar.

Hoy, cuando vengas, naceré de nuevo.
Aquí, al lugar donde te escribo,
llegarás respirando fuerte,
el corazón precipitado
de haber subido aprisa la escalera,
y toda tú dispuesta
como para un primer encuentro:
toda de abrazos nuevos y miradas.

Buscó en su bolsillo y apretó la mano izquierda en la que sujetó un anillo con un corazón rosado en el centro. No entendía cómo podía estar repleto de aquél sentimiento de esperanza y agradecimiento. Sonrió al recordar los ojos claros de su prometida "No eres mito o sueño, eres tan real como el amor que siento" colocó el portarretratos y el anillo sobre la mesa de noche. "Mi Princesa, no quiero perderte nunca" suspiró.

Cuando pensaba en ti, que te movías
en otro mundo, a más de mil kilómetros,
y era mi corazón como una fuente
salobre, enferma, oscura, que asolaba
mis ojos y mi lengua,
con qué terror pensaba en no encontrarte
al volver; porque hubieras
conocido a otras gentes, o dejado
que tu amor se dañara,
o porque me tuvieras olvidado.

Pero vendrás ahora,
y sentiré que eres la misma
cuando me digas que te retrasaste
sin querer; cuando llegues
unos minutos tardes, sin quererlo;
sin darte cuenta, como de costumbre

Había sido un viaje corto, pero entre el cansancio, las pesadillas y la emoción, no había podido concebir el sueño la noche anterior. Todavía era temprano y decidió descansar. Cerró los ojos…

Miedo, silencio y oscuridad. La lluvia. Quienes lo habían traicionado y esa mujer… Sus amigas y aliados… Serenity murmurando… -Habría sido diferente, pudimos ser felices y en esta vida no estaríamos tan distantes-… La misma premonición… Ella sufría… Dio una vuelta en la cama… -Regresa por mí-… Un mal sueño.

-Todavía no olvidas todo; aunque la quieras mucho no puedes ser feliz con ella; la princesa no puede estar contigo aunque la ames- recordó.

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Finalmente lo escucharon llegar. Seiya abrió la puerta de la recámara de Taiki, donde sus hermanos lo esperaban con los brazos cruzados; y comenzó la conversación "¿Qué han decidido?" preguntó.

Uno de ellos estaba acostado en la cama, pero al escuchar la voz de Seiya, se incorporó "¿Nosotros?" preguntó Yaten incrédulo, después cambió su tono a uno sarcástico "Por si no te has dado cuenta, aquí el que tiene la última palabra eres tú... por eso de que involucraste cuestiones sentimentales en todo esto" a modo de reproche.

Seiya buscó respaldo en Taiki, pero no lo recibió. "Él tiene razón" dijo el castaño señalando a su hermano y librándose de toda responsabilidad.

Suspiró profundamente y permaneció en silencio; al ver que sus hermanos no retomaban la palabra "¿Entonces no van a preguntarme sobre mi decisión?" preguntó Seiya molesto e impaciente.

Los otros dos parecieron reaccionar "¿De qué se trata?" preguntó Taiki finalmente, con aire despreocupado. Yaten arqueó las cejas.

Seiya se recargó en la puerta para informarlos "Vamos a esperar unos días más" contestó rápidamente.

Yaten se relajó "¡Qué sorpresa! Nunca pensé que lo dirías" se puso de pie decidido a caminar hacia su recámara, pero la voz de su otro hermano lo detuvo.

Taiki pareció tomarlo de una forma diferente. "¿Unos días hasta que…?" inquirió pensativamente.

Bien, debía decírselos; pudo dar muchísimas otras excusas, pero quería ser honesto con ellos "Hasta que él regrese" continuó Seiya sin miramientos, como si se tratara de lo más natural en el mundo.

Esta vez sí los tomó por sorpresa. Taiki se puso rápidamente en pie y abrió la boca varias veces sin poder decir nada.

Yaten se involucró nuevamente, reprendiéndolo "¿Porqué¿Vas a cuidar de su novia una vez más?" se llevó las manos a la frente "Seiya, no es que piense que te estás equivocando otra vez, pero--"

Él sabía que debía darles detalles "No pretendo buscarla para estar con ella a su espalda todo el tiempo—"

"Eso sí sería muy extraño" murmuró Yaten inaudiblemente.

Seiya siguió sin prestarle atención a el comentario "Le prometí que me iría después de—después" dijo entrecortadamente.

Hasta ese momento pareció digerir lo que Seiya les decía "Yo no creo que seas capaz de regresar a Kinmoku sabiendo que tu Bombón se queda aquí" opinó Taiki duramente.

Seiya lo reflexionó, después de todo tenía razón. "Tendré que luchar conmigo mismo… Habría preferido morir de celos cada día al encontrarla con él, a dejar de verla para siempre" dijo haciendo fuerza en la mandíbula "Aunque sus ojos no me vean como yo quisiera, me siento incapaz de renunciar" abrió los puños "Quisiera seguir viendo su sonrisa, aunque no sonría para mí" hizo una pausa, los otros no intervinieron en la inspiración de Seiya. "Quisiera quedarme, pero debo ser fuerte" suspiró profundamente y acomodó su cabello presuntuosamente, después adoptó una vez más su voz resuelta "Nos quedaremos por un tiempo, después podremos irnos" su intención fue terminar con la reunión y salir.

Pero Taiki no pudo quedarse callado "Pero nadie te lo pidió" contestó a su espalda "Olvida la solidaridad y recuerda que los dos te lo agradecieron, te diste la mano con ese tipo, tu trabajo terminó. ¿Porqué no lo puedes aceptar?" el otro fingió no escuchar "Me sorprende de ti, Seiya" levantó la voz con exasperación.

Seiya se detuvo "Entonces no me conoces bien" contestó firmemente, antes de hacerlo de otro modo. Se dio la vuelta, suspiró "No la voy a cuidar en estos días, sus amigas la tienen suficientemente asfixiada; yo me voy a limitar a permanecer aquí, le dije que pelearía… Quizás en estos días pueda coincidir con ella un par de veces, para irme haciendo a la idea de que nunca más la volveré a ver" dijo casi para sí mismo.

Tanta palabra lo fastidió "¿Porqué eres tan dramático? De verdad esa niña te afectó, estás irreconocible" dijo Yaten nerviosamente, caminando de un lado para otro.

Seiya sonrió nostálgicamente "Esa niña es lo mejor que me ha pasado" contestó.

Arqueó aún más las cejas, y se alejó discretamente de su hermano menor "Y tú eres el tipo más extraño que he conocido" replicó Yaten irónicamente. Seiya sonrió.

Se hizo un silencio perpetuo, cada quien con sus ideas y contradicciones.

Taiki se había detenido en una cuestión -Hasta que él regrese- Aquello y todo lo que Seiya insinuaba tenía muchos significados y ninguno tenía sentido para él, aún así reconoció el punto más relevante para su hermano menor. "¿Qué pasará si él no regresa?" irrumpió repentinamente el silencio.

Sabía lo que pasaría, pero no respondió esa pregunta "Lo prometió" dijo Seiya convencido de lo que decía.

Pero eso no significaba mucho para ellos "Pero las demás parecían muy inseguras en cuanto a él" dijo Yaten, esta vez con voz seria.

Taiki también intentó hacer comprender a Seiya, inquieriendo en la cuestión "¿Qué pasaría si--?"

Comprendió lo que insinuaban, pero él no quiso si quiera imaginarlo "Eso resultaría lo peor... La tristeza la mataría" contestó Seiya con un dejo de temor.

Pero ellos no lo vieron del mismo modo "Pero a ti te resultaría muy conveniente" opinó Yaten retomando el tono divertido.

Y Seiya se involucró en el cruel juego sus hermanos. "Entiendo lo que quieren decirme; si él no regresara, Serena y yo podríamos ser la pareja más adorable en el universo—"

Taiki interrumpió "…Resultando un peligro para todos, con sus amigas buscándote para terminar tu vida" sonrió por un momento.

"Pero valdría la pena tomar el riesgo¿no crees?" siguió Yaten con mirada sugerente.

Seiya no contestó, quería dejar la broma a un lado. Ellos parecieron no percatarse de la delicadeza del asunto. Continuaron "Piénsalo Seiya, después de salvarla tendrías la oportunidad de conquistarla" insistió Yaten tercamente, forzando una voz heroica.

Para los dos parecía algo lógico. "Si tan solo él no regresara tú tendrías un mundo de oportunidades" siguió Taiki.

-A él siempre lo he amado, esperaría toda una vida si tuviera la oportunidad de verlo una vez más y si tan solo esa posibilidad se desvaneciera, arrancaría mi propia vida sin importarme que los demás pensaran que fui débil, como lo han pensado tantas veces…- aquellas palabras se habían repetido durante toda la noche, haciendo un perpetuo eco por toda su recámara.

Y no pudo soportarlo más "Ya basta. Ustedes no comprenden…" dijo Seiya exaltado, golpeando la puerta. Intentó respirar y recuperarse, cuando lo consiguió, se dirigió nuevamente a sus hermanos, quienes lo veían atentamente. Seiya se dio cuenta desde el primer momento que la actitud de sus hermanos era sumamente egoísta... Intentó explicarles "Él va a encontrar la forma de volver… La situación ha cambiado… Están comprometidos…" y recuperó su preocupación "No es que piense que Darien sabe amarla de verdad, pero al menos ella es feliz a su lado" dijo tristemente.

Los desconcertó su reacción, aún así siguieron sutilmente con el juego "Solo te sugerimos una alternativa, Seiya" dijo Yaten.

Y Seiya no pudo negar que él había pensado también en todo aquello alguna vez… Mantuvo un semblante pensativo.

Los otros dos dejaron la actitud seria que habían mantenido y estallaron en risas modestas y por lo bajo.

Pero a Seiya no le causó gracia alguna, se dio la vuelta para regresar a su habitación. "Idiotas" murmuró.

Taiki lo alcanzó y lo detuvo una vez que logró retomar la postura "Espera, no hemos terminado. Quisiera que me explicaras—"

"No lo tomes en serio, estamos bromeando" dijo Yaten con una amplia sonrisa en su rostro sin comprender que la broma ya había terminado.

Taiki le dirigió una mirada asesina, Yaten calló enfadosamente.

"Creí entender que querrías pelear con ellas" dijo Taiki intentando recuperar el hilo de la conversación.

Esta vez Seiya asintió como única respuesta, caminó un par de pasos y después agregó "Nos iremos cuando él regrese" repitió decididamente.

Rápidamente recuperó el interés y la seriedad. "Pero--" Yaten dejó su aportación a la mitad. Se irían cuando él regresara, pero antes pelearían con ellas. Comprendió.

Pero Taiki seguía confundido. "Eso significa que él no regresará a—Pero solo son un par de—" reflexionó "¿Cómo puedes estar seguro de que no hay más tiempo?" preguntó con temor.

Seiya suspiró y se sintió tenso nuevamente "Ellas también lo saben, pero pretenden fingir que no ocurre nada importante... Siempre buscan, antes que nada, la tranquilidad de Serena… pero es inútil, ella sabe mucho más que nosotros" se retiró con paso firme hacia la puerta principal.

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"Tenemos tanto qué buscar y tan poco tiempo. Las flores, tus zapatos, el pastel…" contaba Mina con sus dedos y frunció el ceño intentando recordar qué más se necesitaba. "¡Son tantas cosas!" entrando en estado de crisis.

Rei la tomó de los hombros, deteniéndola y haciéndola reaccionar "Pero si ni siquiera tenemos fecha, Minako. ¿Cómo puedes saber que tenemos tan poco tiempo?" replicó enfadada.

Se hizo una pausa de silencio, no querían detenerse en esa cuestión.

"Lo más importante es el vestido--" intervino Ami con prisa.

"¡Es verdad!" dirigiéndose a Serena "Debes verte más preciosa, nosotras te ayudaremos--" comenzó a decir nuevamente Mina cuando alguien más la interrumpió.

"¡Observa aquél, Serena!" gritó Lita del otro del centro comercial.

Todas corrieron hasta aquél aparador, acercándose al vidrio lo más posible. Serena abrió sus brillantes ojos tratando de encerrar la belleza de aquel vestido en su memoria.

Lo observaron de todos los ángulos. "¡Es hermoso!" exclamó Ami.

Rei giró hacia Serena lentamente "Debes probarlo" propuso.

Serena rió, consideró demasiada precipitada la actitud de sus amigas, pero no se negó; era obvio que se sentía mucho más entusiasmada que ellas.

"¡Si, qué buena idea Rei!" dijo Mina apremiantemente "Vamos Serena, pruébalo" insistió.

No tenían que pedírselo, desde el primer segundo decidió que ese debía ser su vestido. "Nunca había visto un vestido tan—" interrumpió su frase tajantemente. Imágenes borrosas llegaron a su cabeza: su vestido blanco tiñéndose de rojo. Súbitamente Serena se negó dando dos pasos hacia atrás.

"¡Por favor, es perfecto!" insistió Ami con voz amable, sin comprender la actitud de su amiga.

Pero no esperaron más su respuesta, Serena comenzó a sentir leves empujoncitos hacia la entrada de la tienda. Fue Lita quien intentó abrir la puerta de vidrio a la entrada, pero esta no se abrió; intentó de nuevo con más fuerza. Nada.

CERRADO- se leía en letras muy grandes.

"Ahh" murmuraron las chicas bajando la cabeza, visiblemente decepcionadas.

Rei se quejó malhumoradamente "¡Qué mala suerte! Debimos estar aquí más temprano" dirigiendo una mirada de reproche a Serena.

Ella no apartó la vista del delicado vestido blanco "Volveremos mañana" dijo intentando reanimar a sus amigas.

Ellas intercambiaron miradas de incertidumbre "Seguro" afirmó Ami.

Dieron la vuelta. Frente a una joyería cercana vieron a un muchacho muy atractivo, lo reconocieron rápidamente por su porte y su largo cabello oscuro; Seiya contemplaba el aparador con suma atención.

Serena sintió un escalofrío, no sabía si caminar hacia él y saludarlo o salir con cuidado para no ser vista.

Alguien se apresuró a decidir por ella "Tengo hambre¿ustedes no?" intervino Rei rápidamente llamando la atención de sus amigas.

Lita se adelantó con ella "Muchísima, vamos a comer algo" propuso nerviosamente.

Ami se acercó a la rubia "Vamos, Serena" dijo Ami tomando a su amiga de un hombro, Serena asintió.

Muy cerca de ellas, Seiya sonrió al reflejo del aparador que le permitía ver la silueta de la rubia caminar en compañía de sus amigas; una vez que perdió de vista a Serena, entró a la joyería.

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Ellas se dirigieron a una cafetería y, aunque elegir comer postres no era lo más nutritivo, siempre terminaban comiéndolos.

Tenían tiempo para hablar "Debes sentirte la mujer más feliz del universo. Todo se solucionó para ti y ahora vas rumbo al altar" comentó Ami entusiastamente, agitando su malteada.

Todas asintieron, no debían estropear el momento de calma pero finalmente Mina terminó saboteándolo. "Incluso Darien y Seiya solucionaron sus diferencias. Se me ocurre que, quizás hasta Seiya y tú vuelvan a ser mejores amigos, como antes" dijo como si se tratara de lo más natural.

Dejaron sus postres todas al mismo tiempo y la vieron incrédulamente.

Rei la golpeó con su bolso "Nunca entendiste¿verdad, Mina?" espetó la muchacha sin delicadeza "A Serena le tomó tiempo, pero de ti me sorprende" la reprendió.

Serena sonrió.

"¡Qué te pasa, Rei!" reclamó Mina por el golpe.

Era increíble, siempre había que explicarle "Lo de Seiya hacia Serena no era un juego, él de verdad se enamoró" dijo Rei con voz molesta.

"¿Y tú crees que no me di cuenta de eso?" dijo Mina aún más ofendida "Es solo que, siempre fueron buenos amigos y esa amistad no se pudo haber perdido definitivamente" intentó explicarse.

Ami lo desaprobó "No tiene sentido esperar que él la busque de nuevo solo para ser su amigo… Además, tú no sabes lo que realmente haya pasado…" explicó comprensivamente.

Desesperante. "Pero no importa mucho, estoy segura de que ellos se irán" dijo Lita inconcientemente, y al darse cuenta de que su comentario no había sido lo mejor, fingió concentrarse en su pastel.

Era lo que todas pensaban y nadie quería aceptar, pero como Ami había comentado, no sabían nada de cierto.

"¿Él… te habló de eso?" preguntó Mina tímidamente, olvidando cualquier otra cosa.

Serena se sintió incómoda, sabía la respuesta "No" mintió. Ami torció los labios.

Todas se miraron una a la otra, recordando: aquél era el tema previsto, no podían más con la curiosidad.

Y como si se tratara de algo casual… "¡Es cierto¿De qué hablaron por tanto tiempo?" preguntó Lita atropelladamente.

Era de esperarse, ellas siempre la tenían bien vigilada, más cuando se trataba de Seiya Kou. Pero no estaba convencida de decirles, era algo tan personal que incluso seguía doliendo. "Eran muchos los asuntos que necesitábamos cerrar" pero sabía que sus amigas no se conformarían "Al inicio, él estaba muy alterado, apenas pude reconocerlo—"

"¿Te hizo algo?" se apresuró a preguntar Rei de modo molesto "¿Te lastimó?" insistió.

Nos lastimamos como nunca- pensó Serena. "No, nada de eso. Sólo habló para desahogarse y que yo lo comprendiera. Le pedí disculpas, que no aceptó, y me sentí culpable porque sabía cómo debía estar sintiendo. No pude contenerme, comencé a llorar y estoy segura de que algo se rompía en su interior con cada palabra… " recordó el rostro y argumentos de su amigo. Serena hablaba rápidamente, no sabía cómo explicarles. "…Sé que en realidad no quería decirlo, lo conozco bien… Y yo tampoco quería que sucediera de esa forma… " tomó aire para seguir hablando "Pero ya nada se podía reparar de la forma que él me pedía…" se contuvo a llevarse las manos a la frente, pues solo demostraría más su desesperación. "Después cambió su trato hacia mí, llegó el momento en que pudo comprenderme y entonces me di cuenta de que…" hizo una pausa "…realmente me ama; por dejarme ir y desear mi felicidad" habían quedado muchas cosas en el aire, pero no les daría más detalles; no podía arriesgarse a que ellas se dieran cuenta de que, recordar a Seiya, la destrozaba.

Esperaron un poco más en silencio, ansiosas de más información. Y al no obtenerla, fue Rei quien retomó la palabra "Lo hizo con la seguridad de que Darien también te ama, que tu tranquilidad está a su lado. Todas lo sabemos, por eso también hemos confiado en él" dijo regresando a su postre. Serena asintió.

"Pues si me piden opinión, creo que Seiya demostró, además, madurez y mucha sensatez" dijo Ami concentrada en sus palabras.

"Se puso en tu lugar para comprender…" parecía que nadie más se atrevería a hablar, pero alguien debía alegrar a Serena de algún modo. "Aunque yo en tu lugar, Serena, me quedaría con los dos; guapos y encantadores" dijo Mina apremiantemente.

Comenzaron a reír escandalosamente.

"Pareciera que no escuchaste una sola palabra" dijo Lita sin dejar de sonreír.

"Claro que lo hice, y sé que yo necesitaría sentir lo que ella siente para comprender lo que significa la fidelidad" siguió Mina con tono inocente y divertido, guiñando un ojo a Serena quien se limitó a sonreír ampliamente.

Se escuchó un fuerte suspiro "Finalmente, sea como sea, ya podemos estar tranquilas por ti" dijo Rei sin preocupación perceptible.

Pero alguien debía, una vez más, desarreglar el momento "No del todo… Solo queda que Haruka entre en razón con respecto a los muchachos… antes de que nos traiga problemas con ellos" señaló Ami nerviosamente.

Todas asintieron, excepto Rei "¡Pero si ya los ha traído! Por ella fue que casi nos enfrentamos¿no te diste cuenta? Después de que los provocara, en especial a Seiya…" la otra arqueó las cejas, Rei siguió "¡Incluso tú preparaste la pluma de transformación!" exclamó llamando la atención del resto de la cafetería.

"¿Quieres bajar la—" comenzó a decir Lita.

Pero Mina la interrumpió con el mismo tono de voz "Es verdad, debemos hablar con ella seriamente. A Haruka no le importa porque no son amigos suyos—"

"No. Serena es quien debe hablar con ella" intervino Ami oportunamente "Después de todo Haruka lo hace por ti" dirigiéndose a la rubia "Solo tú podrás hacer que comprenda" sugirió acertadamente.

Serena suspiró con cansancio. Era innegable que aquellas diferencias y malentendidos no las llevarían a nada bueno. "Debe entender que somos un equipo, no podemos arriesgar alianzas que necesitaremos después" dijo con voz firme y después con un tono más bajo, las demás asintieron. "Aunque ellos ya no me consideren su amiga, yo sé que son muy importantes para ustedes" su frase las sorprendió a todas, pero tenía razón y nadie pudo contradecirla.

Permanecieron en silencio y terminaron sus postres; después se dispusieron a visitar florerías, zapaterías y pastelerías, incluso agencias de banquetes. Era fuera de lo común lo entusiastas que ellas se comportaban, y eso era mucho decir.

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Su felicidad lo reconcilió con los días y no quiso pensar más en sus errores, después de todo ella lo había perdonado, sin que lo mereciera.

2)
Yo solo tengo
el poder de sufrir lo que te duele.
Tengo mi gozo para construirte
y mi dolor para purificarte.

Pero algo lo aturdía en ese momento en que no podía verla. –Perdóname por no estar contigo en un momento tan importante- lo había hecho una vez más y se arrepentía… Pero no era momento de lamentarse, debía convencerse de que todo iría bien…

…Y aunque lo intentara, se sentía inquieto pues la noche anterior la había escuchado murmurar en sus sueños. -Habría sido diferente, pudimos ser felices…- pero no entendía lo que significaba.

Y el amor te lo debo. De tus manos
me llegó como el pan o como el aire.
De allí he tomado fuerzas
para alegrar tu corazón, dulzura
para aliviar tu vida,
y dolor para hacer que no lo sientas.

Le dolía terriblemente la cabeza y no dejaba de recordar las imágenes difusas y ambiguas de la noche anterior. Necesitaba confiar en que ellas la cuidarían; él l tomaría los riesgos y Serena estaría bien.

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Realmente se sentía cansada, había sido un día muy agitado en compañía de sus amigas, ellas siempre encontraban la forma de distraerla.

Después de tomar un baño y vestirse con su ropa de dormir, se dirigió recelosamente al espejo para arreglar una vez más su cabello: parecían hilos de oro con destellos plateados que llegaban más allá de su cintura y de sus rodillas. Comenzó a peinarlo, pues a pesar de sentirse cansada, hacer eso siempre le ayudaba, pero nuevamente no fue así.

-El cristal y nuestro pasado, involuntariamente inseparables y relacionados eternamente- Escuchó una voz conocida haciendo eco en su cabeza, esta vez provocándole un fuerte dolor por todo el cuerpo. Estaba segura de que no era su voz, ella nunca había pronunciado aquella frase…

"¿Te sientes más tranquila?" preguntó Luna desde la ventana, Serena se sobresaltó. "Parece que hoy te divertiste mucho con las chicas… A todas les encantó la noticia" dijo entusiastamente.

Serena se sobresaltó, giró hacia Luna e intentó sonreír "Sí, todo parece perfecto" aunque sabía que no era así. Volvió al espejo, dispuesta a escuchar algo más, pero no sucedió. Después de varios segundos de silencio, siguió "Aunque no tenía la intención de que Setsuna y las demás lo supieran" -Mucho menos Seiya- se mordió los labios "Tampoco se lo he dicho a mi madre" confesó bajando la voz.

Luna hizo un gesto de desaprobación. "¿Porqué no querías compartirlo con nadie más? Viste el gusto que les dio cuando—"

Siguió peinándose "Lo sé" interrumpió tajantemente y de mala forma.

"¿Entonces?" insistió Luna.

Todo este tiempo buscando una oportunidad de ser plenamente feliz, un solo momento sin recordar- escuchó, a modo de susurro, cerca de su oído. Dio un respingo, toda su piel sufrió un escalofrío. -¿Quién eres?- preguntó inconcientemente al aire. Se puso de pie y giró hacia todas partes. No había nadie, además Luna evidentemente no había escuchado nada pues seguía tan tranquila como antes.

La gata se acercó lentamente a Serena "¿Qué pasa?" sin tener idea de lo que sucedía "No me has contestado. ¿Porqué—"

No tenía idea pero había algo: los días, la incertidumbre, los sueños, la voz… "Porque tengo miedo…" contestó, recordando la única razón "...de que por alguna motivo, se termine este sueño" no quería explicarle más, pero no pudo detenerse, necesitaba desahogarse aunque no supiese de qué. Se puso de pie y recargó las manos en el cristal del espejo "No quiero decepcionarlas; me siento más feliz que nunca, pero…" intentó evadir la cuestión que ella misma había comenzado; en ese momento supo que había algo más, algo que había hecho mal.

"Estás nerviosa, no debes confundirlo con miedo. Debe ser normal Serena, no te preocupes" dijo Luna cariñosamente saltando hacia la cama de Serena. "Ahora, cuéntame todo lo que hicieron hoy" pidió alegremente.

Serena se incorporó y dirigió una última vez la vista hacia el espejo y a las esquinas de su habitación. Dejó su peine en el tocador, se dirigió a su cama y le contó a Luna lo ocupada que había estado en el día. Logró tranquilizarse un tanto.

Al terminar, Luna le aconsejó decirles a sus padres de su compromiso, y aunque era muy tarde logró convencerla.

Descalza salió de su habitación. Llamó a la puerta pero nadie contestó. Entró "¿Mamá?" dijo mientras trataba de despertarla "¡Papá!" llamó.

"¿Qué pasa Serena?" dijo su padre con los ojos cerrados "¿No puedes dormir?" arrastraba las palabras.

Su madre se recorrió a la orilla de la cama "Ven, recuéstate aquí" dijo con voz soñolienta.

Serena torció los labios. "Necesito hablar con ustedes, por favor" pidió en voz más alta pero ellos no hicieron caso.

"Mañana, hija" dijo su padre dando la media vuelta en su lugar "Ahora duerme" dijo con voz amortiguada por la almohada.

Serena se desesperó, había tomado fuerzas para decírselo y ellos permanecían en su tercer sueño. "¡Estoy comprometida con Darien!" exclamó.

Al instante una mano encendió la lámpara tirando las cosas de la mesa de noche. Los dos se incorporaron atónitos. "¿Qué has dicho?" preguntó su padre muy alarmado.

Finalmente lo había conseguido, de una forma nada sutil. "Me lo pidió ayer" dijo nerviosa "Y yo acepté. Estamos comprometidos" terminó mostrándoles el anillo de brillantes.

Su madre saltó de la cama y gritó de la emoción mientras abrazaba a su hija, algo así como todas sus amigas reunidas. Su padre permaneció sentado. "¿No vas a decirle nada a nuestra hija Kenji?" reclamó mamá Ikuko con rostro de organicemos una fiesta en este momento.

"Bu-bueno, yo--" intentó decir algo pero seguía paralizado, entornó los ojos; no, no estaba soñando, aquél era el anillo más fino que había visto antes. "Te felicito, hija" no sabía qué más decir, pero después pareció reaccionar "Pero aún no tienes edad, estudias la preparatoria y además¡él no ha venido a hablar conmigo¡Ni siquiera lo conozco bien!" buscaba toda clase de pretextos.

"Conoces a Darien desde hace muchos años" sonriendo dulcemente "Vendrá a hablar contigo, no te preocupes por eso…" dijo Serena enternecida por la actitud de su padre y siguió explicando "Salió de la ciudad por su nuevo empleo, pero pasado mañana estará aquí y prometió que hablaría con ustedes" se dio cuenta de que padre entrecortaba lo que intentaba decirle cada vez que despegaba los labios. "No será muy pronto. Además, yo siempre seré tu niña" dijo sonriendo. Él se levantó para abrazarla cariñosamente. Mamá Ikuko también comenzó a llorar, su hija había crecido rápidamente y se había enamorado de un buen muchacho. Cualquier podía pensar que Serena sería muy feliz.

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Su trabajo había sido breve en aquella ciudad, terminó sus asuntos justo como los había planeado y regresaba a su hogar que siempre había sido al lado de Serena.

La carretera se pintaba de colores tenues por la madrugada. El paisaje era hermoso, aunque nubes oscuras comenzaron a cubrir el cielo.

Supuso que ella seguiría dormida siempre le había sido difícil despertar temprano. Sonrió y al instante -Déjala...- escuchó desde la parte trasera de su cabeza con una ligera punzada. Trató de despejar su mente pues se sentía muy cansado. El tiempo que había conseguido dormir había soñado con siluetas borrosas, teñidas de color gris. En ocasiones lograba recordar o escuchar, pero no quería ocuparse de aquello… Inconscientemente comenzaba a comprender el temor de Serena…

Darien siguió conduciendo hasta que algo llamó su atención: en el cielo un agujero en el cielo, con nubes negras a su alrededor, se acercaba a la ciudad. No debía ser nada bueno, pues llegaba acompañado también de descargas eléctricas y un clima sofocantemente frío. "El clima está empeorando" dijo simplemente, convencido que no se trataba de algo superficial. "Todo estará bien" volvió a decir para sí mismo pues se negaba a aceptar que se trataba de peligro.

De repente, de las nubes vio descender cuatro destellos de luz... Rayos oscuros que lo amenazaban con estrellarse en el parabrisas. Perdió el control en su automóvil y salió de la carretera. Unos momentos después, a duras penas, logró salir de él sacudiéndose algunos vidrios; después de todo, el accidente no había pasado a mayores consecuencias, solo unos cuantos golpes y rasgaduras.

-Nunca más esta incertidumbre….- la misma voz. -Vuelve…- el viento.

Al incorporarse dirigió la vista al cielo una vez más. No había nada diferente, pero cuando se encaminó hacia la carretera reconoció algunas siluetas. Habían pasado muchos años, pero logró reconocerlos. Sintió un escalofrío, aquello no era ni divertido ni emocionante, Nephrite, Jadeite, Zoisite y Kunzite lo habían traicionado ya un par de veces.

Le costó mucho esfuerzo sostenerse en pie. Pensó por un momento lo que eso podía implicar. Intentó buscar las palabras adecuadas pero aquél golpe de adrenalina se lo impidió. "¿Qué demonios están buscando esta vez?" preguntó irritado e inseguro. Ellos no contestaron, siguieron avanzando hacia él. "¿Qué es lo que pretenden?" preguntó, temiendo la respuesta que giraba en su mente desde el segundo en que los vio aparecer.

Estaban rodeados por un campo intensamente oscuro. "Sabes que tus preguntas son innecesarias, Endymion" dijo Kunzite de modo despectivo.

"...Recuperar lo que debió ser nuestro hace siglos, y terminar con lo que más hemos odiado desde el inicio..." contestó Jadeite con una risa hipócrita.

Una fuerte corriente de viento los rodeó. "... aquello que has aprendido a amar" terminó Zoisite con los brazos cruzados.

Los brazos y las piernas no le respondían, por nervios, emoción, miedo o ira. "Tendrán que matarme primero" desafió. No lo permitiría "¡Esta vez no tocarán a Serena!" consiguió correr hasta ellos e intentó atacarlos. El agujero de nubes cargadas de electricidad estaba justo encima de su cabeza; se sintió sin energía, inundado de recuerdos. Se detuvo aletargadamente y cayó sobre sus rodillas.

Apareció una quinta figura al tiempo que la atmósfera se volvió más oscura. También reconoció a aquella mujer vestida de negro y ojos destellantes de maldad; también se dio cuenta de que Beryl podía manipular el dolor en su cuerpo.

Lo miraba fija y penetrantemente "No tienes posibilidad, debes rendirte y aceptar mis condiciones" dijo la mujer, acercándose y contemplando a Darien, quien intentaba mantenerse conciente. Sintió placer, comenzaba a vencer "Juntos elegiremos la forma en que terminaré con tu Princesa" rió Beryl estridentemente. La temperatura descendió aún más; el asfalto comenzó a cubrirse de escarcha.

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… No sé… ¿ustedes qué opinan de este capítulo?... está incompleto¿verdad?... Es por eso que el capítulo 11 ya está arriba!... Aunque yo también les recomendaría pasear por los capítulos 5 y 6… aunque no es muy necesario ;)… Pero no las entretengo más, sigan leyendo!... Por cierto, las respuestas a los reviews que amablemente me dejaron para el capítulo 9 están en la siguiente parte… Muchas gracias por seguir conmigo! Un beso. GabYxA

Referencias:

Rubén Bonifaz Nuño, De otro modo lo mismo, Fragmento de la composición El Manto y la Corona, Parte 27. (1958)

Rubén Bonifaz Nuño, De otro modo lo mismo, Fragmento de la composición El Manto y la Corona, Parte 23. (1958)