La inocencia de Egipto

Capítulo 3: El pasado de Yami

Disclaimer: Yugioh no me pertenece, tampoco sus personajes

Yugi abrió sus ojos lentamente, un gemido de dolor escapó de su boca al sentir un insoportable dolor en todo su cuerpo. Aunque era natural, después de todo no estaba acostumbrado a los azotes. –"Pues tendré que acostumbrarme porque viviré así por mucho tiempo"- se dijo. De pronto, recordó un detalle que había olvidado por completo. Antes de caer inconsciente, pudo notar cicatrices en el rostro del faraón y también en sus brazos aunque los brazaletes que usaba en ese momento tapaban la mayoría de ellas. –"Cicatrices? Por qué el faraón tendría cicatrices?"- se preguntó.

Un sonido metálico sacó a Yugi de sus pensamientos. Al levantar su mirada se dio cuenta de que el sonido lo había producido la puerta de su celda al abrirse. Pero, quien la había abierto?

-Buenos días joven- saludó una voz femenina. La voz pertenecía a una joven de unos 25 años de edad con cabello negro como el carbón y ojos azules, su piel era morena como la de todos los egipcios y estaba cubierta en su mayoría por un vestido de color blanco mientras que un cinturón de oro adornaba su cintura. De su cuello colgaba un collar dorado, también de oro, que tenía grabado el ojo de Horus que era el símbolo de la realeza egipcia.

-Quien es usted?- preguntó Yugi

-Mi nombre es Ishizu… vengo a curar tus heridas- respondió mientras se acercaba al chico y sacaba vendas y ungüentos de su bolso. -Esto te va a doler un poco- advirtió antes de aplicar el ungüento en las heridas de Yugi. Y efectivamente, un pequeño gemido de dolor salió de la boca del chico. Ahora sus heridas no solo le dolían, también le ardían. Sentía como si alguien estuviera quemándolo con un fuego ardiente. Pero poco a poco, el doler fue pasando.

-Ya está, ahora estarás mejor- comentó la mujer con una sonrisa.

-Muchas gracias señorita- agradeció Yugi respetuosamente. –Antes de que se vaya, podría preguntarle algo?-

-Por supuesto, lo que quieras- respondió mientrasmiraba expectante a Yugi.

-Por qué el faraón se comporta así?- preguntó. Ishizu suspiró, en verdad no quería hablar de eso pero después de todo Yugi tenía derecho a saberlo.

-Pues, verás, Yami tuvo una infancia muy difícil. Su madre murió dos meses después de su nacimiento y su padre… su padre no era el mejor ejemplo que alguien pudiera tener. Supongo que ya habrás oído hablar de él, verdad?- Yugi solo asintió. –Bueno, Yami inició su educación como faraón desde los 4 años… era apenas un bebé. Pero su padre era muy estricto con él y su forma de castigarlo era muy violenta. Yami no era el que tú conoces ahora. Él era tierno, cariñoso, inocente…- En este punto, los ojos de Ishizu ya estaban llenos de lágrimas.-Pero su padre lo castigaba de una manera tan… tan cruel. Ese hombre no tenía corazón…-

-Qué hacía? Cómo lo castigaba?- preguntó Yugi interrumpiéndola.

-De muchas formas Yugi. Algunas veces solo le pegaba o lo encerraba en su habitación. Pero otras veces… lo encerraba en los calabozos, o le pasaba… fuego ardiente por todo su cuerpecito. Aun recuerdo sus gritos… los oigo en mis sueños, esos gritos desgarradores y lo peor de todo era que yo no podía hacer nada… era mi palabra contra la del faraón.- Yugi estaba completamente trastornado. Cómo un padre podría hacerle algo como eso a su propio hijo? –Y cuando ese hombre lo azotaba, oía sus súplicas desde mi habitación…-

-Por eso tienes esas cicatrices, cierto?- Ishizu asintió.

-Sí Yugi, por eso las tiene… Pero un día, un día todo cambió. El odio y el rencor se adueñaron del corazón del príncipe, desde ese entonces nunca lo he visto sonreír. Recuerdo ese día perfectamente, yo tenía 13 años, él apenas 6. Lo encontramos en uno de los calabozos. Todo su cuerpo estaba cubierto de sangre. Cuando lo vi… cuando lo vi pensé que estaba muerto…- Ishizu no pudo continuar, era muy doloroso para ella recordar todo eso.

-Señorita yo… perdone por haberle hecho recordar. Es solo que… necesitaba saber la verdad.- se disculpó Yugi. Él también tenía lágrimas en sus ojos. –"Yo sí tuve una familia que me amara… fue tan doloroso tener que separarme de ellos. Pero que hubiera hecho si ellos me hubieran odiado? No hubiera podido vivir. El amor de la familia es algo tan importante."- pensó mientras que las lágrimas que le habían amenazado caían libremente por su rostro.

-Lo sé Yugi y tenías derecho a saberlo. Lo único que te puedo decir es que desde ese día Yami no ha vuelto a ser el mismo. No sabes lo que daría por verlo sonreír una vez más. Él fue como mi hermano y me duele, me duele verlo así, consumido por la oscuridad; una oscuridad creada por los maltratos de un hombre, un hombre que se hacía llamar padre.-

-Tal vez aun quede tiempo. Nunca es tarde cuando la dicha es buena. Tal vez alguien pueda hacer que el faraón cambie- dijo Yugi intentando animar a Ishizu, y a si mismo.

-Tal vez… Bueno, ya tengo que irme. El deber llama.- le dijo a Yugi secándose sus lágrimas. Este solo asintió mientras veía como Ishizu cerraba la puerta y le dedicaba una última sonrisa, antes de desaparecer por completo.

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Esa noche, Yami estaba de nuevo en los calabozos. Tenía ganas de torturar a su esclavo un poco más; solo eso le daba paz.

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Yugi oyó la puerta de su celda abrirse. Poco a poco se fue incorporando. Cuando ya estaba estable sobre sus dos piernas, dirigió su mirada hacia el faraón, quien ya estaba en frente de él.

Sin pensarlo dos veces, Yugi corrió hacia Yami… y lo abrazó.

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Magi: Bueno aquí termina este capítulo. Espero que les haya gustado.

Primero que todo quiero agradecer a Estrella de Kaleido Star, Neferyami y Yami hikari 01 por sus reviews. En verdad no pensaba continuar con esta historia pero bueno, gracias a sus reviews… aquí estoy.

Y pues no estoy muy segura si voy a utilizar a todos los personajes, pero es muy posible que sí aparezcan Ryou y Bakura, claro que eso sería más adelante. Primero necesito resolver la situación entre Yami y Yugi…

Bueno eso es todo por ahora.

Nos vemos

Matta ne