La inocencia de Egipto

Capítulo 5: Nuevos amigos

La salida de Ra en el horizonte anunció el comienzo de un nuevo día. Los primeros rayos de luz aparecieron en el cielo despertando a todos los habitantes de la ciudad del Nilo.

Un par de ojos se abrieron lentamente, revelando dos hermosas joyas amatista.

-Buenos días Yugi. Dormiste bien?- interrogó Ishizu

-Sí señorita- contestó el más pequeño. Fue entonces cuando recordó el pequeño suceso ocurrido la noche anterior provocando que se sonrojara profundamente. Ishizu, al ver esto, sonrió. Su plan había resultado mejor de lo que esperaba, ahora Yugi tardaría mucho en olvidar lo sucedido al igual que Yami y eso significaba que ambos tendrían la imagen del otro en sus mentes. –"Es un buen comienzo"- pensó la sacerdotisa.

-Bueno, necesito que te alistes. Recuerda que tenemos que ir a la corte.- Yugi asintió un poco inseguro. No estaba seguro de si quería ver al faraón después del pequeño incidente del día anterior. Pero no estaba en condiciones de negarse. –Te espero afuera, apresúrate.-

-Sí- fue lo único que contestó el chico.

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-Um… señorita Ishizu?- llamó Yugi mientras asomaba la cabeza por la puerta.

-Sí? Qué pasa?- interrogó la aludida. Aunque ya sabía muy bien que era lo que estaba incomodando al pequeño. Después de todo, esto también era parte de su pequeño plan.

-No hay algo… algo menos revelador?- preguntó el chico abriendo la puerta por completo. Y tenía razón… el traje o mejor dicho el faldellín que tenía era muy revelador, en otras palabras era extremadamente corto. Sus piernas quedaban totalmente descubiertas.

-Tonterías Yugi, el faldellín te queda perfecto. Creo que debes acostumbrarte porque aquí en Egipto tenemos costumbres muy diferentes a las de Nubia.- le dijo. Claro que obviamente ella había planeado todo y había elegido el faldellín más corto que pudo encontrar.

-Pero, no hay trajes completos?-

-Sí los hay pero eso solo lo pueden usar los sacerdotes y el faraón- le respondió ella

-Pero yo he visto que…-

-No te preocupes Yugi. Ahora vamos que se nos está haciendo tarde.- comentó la sacerdotisa interrumpiéndolo. El chico no pudo hacer otra cosa más que asentir. –"Este día va a ser muy largo"- fue lo último que pensó.

En todo el camino ninguno se dirigió la palabra. En verdad no había nada de que hablar además de que Ishizu estaba muy ocupada pensando en su nuevo plan. Claro que Yugi no tenía ni idea de que siquiera existiera un plan.

-Bien, hemos llegado- Habló Ishizu. Yugi suspiró, en verdad se sentía incómodo pero después de todo no había nada que pudiera hacer.

Al entrar pudo notar que todos vestían trajes largos, mejor conocidos como túnicas, y faldellines que llegaban a las rodillas, además de que pudo ver muchas miradas lujuriosas dirigidas hacia él. –Ishizu, creo que…-

-Tranquilízate Yugi, solo tienes que adaptarte, no te preocupes.- interrumpió ella, quien también había notado las miradas poco adecuadas pero había decidido ignorarlas. –"Después de todo nadie le puede hacer daño a Yugi mientras esté conmigo"- pensó.

-Ven Yugi, siéntate aquí- le dijo indicándole que se sentara a sus pies, como los demás esclavos.

-No creo que sea muy conveniente que…- pero no terminó al ver el rostro severo de la mujer. Así que decidió obedecer, claro que al sentarse el faldellín se volvió más revelador aun pero intentó ignorar esto.

Al levantar la mirada pudo ver al faraón, quien estaba sentado en su trono. Continuó mirándolo hasta que sus miradas se encontraron. Inmediatamente, Yugi volvió a ver hacia abajo con un sonrojo cubriendo sus mejillas.

Por otra parte, el faraón no podía quitar su vista del pequeño. Lo miraba de arriba abajo, desde sus piernas, las cuales estaban totalmente descubiertas, hasta su rostro el cual estaba cubierto por un gran sonrojo. –"No lo había notado antes pero ese niño… es muy hermoso… Un momento, hermoso? De donde diablos salió eso?"- fue en ese momento cuando se dio cuenta de que Ishizu lo miraba con una sonrisa juguetona. –"Ishizu, esa bruja… estoy seguro de que ella tiene algo que ver en todo esto"- se dijo.

-Majestad?- preguntó uno de los hombre del consejo. Yami solo lo vio con un gesto interrogativo. –Queremos saber que opina usted sobre esto mi señor-

-Sobre que?-

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-Bueno Yugi, eso fue todo por hoy. No fue tan malo después de todo cierto?- le interrogó la sacerdotisa.

-No… no fue tan malo- respondió el chico suavemente. –"Por Ra, el faraón sí que es guapo"- pensó mientras se sonrojaba un poco. Ishizu lo notó pero decidió ignorarlo.

-Qué te parece si te presento a algunos chicos; son de tu edad. Tal vez ellos puedan ser tus nuevos amigos.- ofreció. Yugi asintió, la idea de tener amigos le gustaba. –Primero déjame ver si los veo… a sí ahí están. Ryou, Malik vengan acá!- exclamó la joven llamando la atención de los dos jóvenes quienes se acercaron para ver por que los llamaban.

-Mira Yugi, te presento a Ryou y Malik.- dijo mientras señalaba a los jóvenes, los cuales saludaron a Yugi con una amigable sonrisa.

-Mucho gusto- habló el chico respetuosamente.

-Bueno yo los dejo para que platiquen un rato. Yugi no te entretengas mucho, quiero que estés en tu habitación antes de que Ra se oculte.- el aludido solo asintió.

-Oye Yugi, por qué el faldellín tan corto?- preguntó Malik provocando que el joven se sonrojara. –"Ya son más de 10 veces que me sonrojo en este día"- pensó.

-Bueno, es que Ishizu me dijo...-

-Oh, ya entiendo. Aunque eso significa que no eres egipcio, cierto?- interrogó el chico interrumpiendo a Yugi.

-Pues no, soy de Nubia- respondió

-Un momento, de Nubia? Eso quiere decir que eres ese esclavo que le regaló el rey de Nubia al faraón?- preguntó Ryou sorprendido. Si era verdad lo que él decía entonces este era el esclavo del que le había hablado Jono.

-Pues sí, aunque ya no soy esclavo del faraón- ambos chicos lo miraron con gestos interrogativos –no sé como pasó pero solo sé que ahora soy el esclavo de Ishizu… aunque en verdad ella no me trata como uno.- explicó el pequeño.

-Extraño- dijeron los otros dos chicos al mismo tiempo.

-Oye espera, tú eres Ryou, el cocinero?- preguntó Yugi mientras miraba al albino.

-Sí, ese soy yo- contestó el aludido con una sonrisa.

-Pues entoncesquiero agradecerte, por la comida. Supongo que Jono te contó…- Ryou asintió –Bueno quería darte las gracias, en verdad eres un excelente cocinero-

-Un excelente cocinero? Por Ra casi me mata cuando me hizo comer uno de sus "platillos especiales"! Esa cosa ni forma tenía!- exclamó el moreno cruzándose de brazos.

-Ya te dije que en ese tiempo aun no sabía cocinar muy bien…-

-Pero aun así me obligaste a comerme esa cosa!- exclamó Malik interrumpiéndolo.

-Y que me dices tú? Casi me matas con esa espada!- Yugi solo miraba la escena confundido. De qué estaban hablando?

-Eso fue cuando apenas estaba aprendiendo a manejarla, no fue mi culpa que te cruzaras en su camino!- se defendió el otro.

-Eh, chicos?-

-Qué me cruzara en su camino? Por Ra, más bien ella fue la que siguió mi camino por todo el palacio!-

-Chicos?-

-Pero por lo menos YO no intenté asesinar a mi mejor amigo con una comida completamente TOXICA!- remató el moreno.

-Chicos!-

-Que!- exclamaron los dos jóvenes.

-Estoy confundido. De que están hablando?- preguntó Yugi mientras miraba a sus dos nuevos amigos.

-Oh, no te preocupes Yugi, son solo problemas del pasado, verdad Malik?- le preguntó Ryou al moreno con un tono de voz muy amenazante.

-Qué? Digo sí, son solo problemas del pasado- respondió nervioso mientras miraba al albino de reojo. Yugi aun estaba confundido pero decidió que lo mejor era no hacer preguntas. Los otros dos chicos vieron la confusión de Yugi y decidieron hablar.

-Verás, yo soy el capitán del ejército del faraón. A eso se refería Ryou cuando habló de la espada y pues creo que ya sabes a lo que me refería con la comida.- explicó Malik. Yugi aun seguía un poco confundido pero aun así asintió.

-Hey chicos!- exclamó una voz detrás de ellos. Al volverse se encontraron con Jono, quien les estaba sonriendo amigablemente. –Hola Yugi, sabes Seth me contó que ya no eres el esclavo del faraón. Tienes suerte.- El chico lo miró, en verdad no pensaba que eso era suerte pero asintió de todas formas.

-Y bueno que me cuentan ustedes dos?- preguntó el rubio dirigiéndose a Ryou y Malik.

-Nada nuevo- respondió Malik.

-Todo igual- fue la respuesta de Ryou.

-Yugi, espero que no hayas estado con estos dos por mucho tiempo. Te pueden contaminar con su estupidez- le susurró Jono a Yugi.

-Escuché eso Jono!- Exclamó el moreno, mirando al rubio con ira.

-Enserio? Que Ra me proteja! No me hagas daño por favor!- bromeó causando que Yugi riera. Si no hubiera estado desde un principio juraría que Jono estaba hablando enserio. –"Es un buen actor"- pensó el pequeño –"Y un buen amigo"- agregó en su mente.

-Por supuesto que te voy hacer daño. Te cortaré la cabeza con mi espada y me comeré cada una de tus vísceras disfrutando cada una como si fuera la primera.- Yugi dejó de reír –"Esto ya no es gracioso, es asqueroso. Malik es muy sádico."- pensó.

-Y puedo saber con el permiso de quien harás eso?- interrogó una voz la cual pertenecía a un joven de unos 19 años, con ojos azules ycabello castaño. Yugi no lo conocía, aunque por sus vestiduras se notaba que era uno de los sumos sacerdotes.

-Seth, tienes que ayudarme, Malik quiere matarme!- exclamó el rubio mientras se refugiaba en los brazos del joven.

-No te preocupes cachorro. Nadie te hará daño mientras yo esté aquí.- Los ojos de Jono brillaron de felicidad.

-Gracias Seti, por eso te amo- susurró mientras besaba los labios del otro. Yugi abrió sus ojos en impresión al ver esto. No sabía que Jono y Seth fueran pareja… pero bueno, después de todo ni siquiera conocía a Seth.

-Que tal si nos vamos de aquí… antes de que mate a Malik.- Jono asintió, sus ojos seguían brillando de felicidad.

-Seth… como lo odio- habló Malik cuando los dos ya no estaban a la vista.

-Estaba hablando enserio?- preguntó Yugi un poco preocupado, si era así era mejor no meterse con el.

-Por supuesto que no Yugi, estaba bromeando, igual que nosotros. Es solo que él es mucho mejor actor que nosotros- el pequeño suspiró aliviado. Por lo menos ahora podría estar más tranquilo. –"En verdad es un excelente actor… aun mejor que Jono"- pensó.

-Oye Yugi, que no te dijo Ishizu que tenías que estar en tu habitación antes de que Ra se ocultara?- preguntó Malik mientras miraba al chico.

-Sí, por qué?- preguntó el aludido.

-Bueno, porque sino te has dado cuenta… Ra se ocultó hace algunos minutos- Yugi abrió sus ojos en impresión. Era cierto, al ver por una ventana se dio cuenta de que Ra ya no estaba en el cielo.

-Es cierto! Tengo que irme. Fue un gusto conocerlos.- dijo Yugi con una pequeña sonrisa antes de desaparecer por los pasillos.