La inocencia de Egipto

Capítulo 12: Una nueva vida

-Estás listo Yugi?- preguntó Marik mientras miraba al pequeño. El aludido asintió. -Tienes que estar preparado para todo. No sabemos el estado de Yami- advirtió el moreno.

-Ya estoy preparado- afirmó el chico.

-Bien entonces no perdamos el tiempo- habló Bakura mientras se dirigía hacia el palacio, pero un guardia lo detuvo.

-No pueden pasar! Identifíquense!- exclamó el hombre.

-No hay tiempo... no ven que esto es una emergencia! El faraón...-

-Mi nombre es Marik. Él es Bakura y este es Yugi- dijo el moreno interrumpiéndolo. El hombre sonrió al escuchar mencionar el nombre del pequeño.

-Yugi? Lo hubieran dicho antes. Pueden pasar... el faraón los espera- comentó el guardia mientras se hacía a un lado, dejándoles el paso libre. -"Los espera? Seguro Atem ya sabe que vendríamos con Yugi. Nunca se sabe que se puede esperar de un espíritu maligno. Pero ahora lo único que me preocupa es Yugi... solo espero que ese bebé se quede donde está. Es obvio que Yugi no podrá tener a ese niño como todas las madres... y sería muy peligroso si naciera antes"- pensó Marik con preocupación.

-Bueno genio ahora cual es tu plan?- preguntó Bakura mientras miraba al moreno. -Ya tienes uno, o me equivoco cerebrito?- agregó.

-Primero que nada deja de molestarme. No es mi culpa ser más inteligente que tú. Y segundo, sí ya tengo un plan- comentó.

-Y cual es?- preguntó Yugi.

-Es un poco arriesgado pero esto seguro que resultará. Verás, Bakura y yo usaremos nuestros artículos para llevarte a donde está Yami y tienes que hacerlo entrar en razón lo más rápido posible...-

-A qué te refieres?- preguntó Yugi confundido.

-Ya te lo había dicho Yugi... Yami no es el mismo de antes. Quien sabe que cosas le ha dicho ese espíritu. Ahora debe estar muy confundido- afirmó el moreno.

-Entiendo- susurró el pequeño. -Eso es todo lo que debo hacer?-

-Basicamente sí. Nosotros distraeremos al espíritu. Pero debes darte prisa... si se da cuenta de que estás con Yami podría lastimarte severamente- explicó Marik. Yugi asintió con decisión.

-Haré cualquier cosa para ayudar a Yami- afirmó el chico.

-Bien, entonces te llevaremos con él ahora. Estás listo Bakura?- El aludido asintió. Lo último que Yugi vio fue un brillo cegador que lo obligó a cerrar sus ojos. Al abrirlos se dio cuenta de que ya no estaba en el palacio, estaba en un lugar oscuro... apenas podía ver sus propias manos.

-Yami?-preguntó con temor. Odiaba la oscuridad, sobretodo cuando estaba solo. -Yami, estás aqui?- preguntó nuevamente. Al no recibir respuesta decidió empezar a caminar. -"Marik me dijo que debía darme prisa"- se dijo. -Yami, donde estás?-

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-Por fin te encontramos- comentó Bakura captando la atención del joven.

-Esta vez nos aseguraremos de que no puedas volver jamás- dijo Marik.

-En verdad, y cómo piensan hacerlo? Con sus artículos del milenio... no lo cree. Recuerden que yo tengo el más poderoso- habló Atem mientras se volteaba y quedaba frente a los dos jóvenes. Marik abrió sus ojos en impresión al ver lo que colgaba del cuello del otro... el rompecabezas del milenio.

-Atem, sabes que eso es peligroso, sobretodo para ti- afirmó el egipcio.

-No para mí... para ustedes-

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Yugi estaba paralizado, sus ojos estaban inundados de lágrimas. Podía ver a Yami... cubierto de sangre y heridas que al parecer fueron provocadas por un látigo. Sus ojos estaban cerrados y dos cadenas ataban sus muñecas a la pared. -Yami?- preguntó Yugi con temor. El faraón abrió sus ojos de inmediato. Yugi se sorprendió al ver sus ojos... estaban vacíos, como si no hubiera vida en ellos. -Yami?- preguntó el pequeño nuevamente. El aludido no respondió. -Yami, responde por favor. No me hagas esto- dijo el chico mientras empezaba a llorar. Al no recibir respuesta, se acercó al joven y lo abrazó con cuidado de no lastimar más las heridas. Yami no se movió. -Te amo... te amo tanto. Perdóname, no debí abandonarte. Solo... solo intentaba ayudarte. Pero te prometo que jamás volveré a dejarte solo... jamás- susurró.

-Yugi...- habló Yami captando la atención del pequeño. -Aun me amas?- preguntó. Yugi asintió.

-Por supuesto que te sigo amando... yo jamás dejaré de amarte. No puedo vivir sin ti Yami- le dijo el chico mientras tomaba la mano del otro y la ponía sobre su vientre. -Y nuestro hijo también te necesita. A crecido mucho, no crees? Muy pronto va a nacer y tú estarás ahí... conmigo. Veremos a nuestro hijo o hija crecer y siempre estaremos orgullosos- agregó Yugi con una pequeña sonrisa. Yami también sonrió.

-Y yo estaré ahí- afirmó. El pequeño asintió.

-Sí Yami, tú estarás ahí... y todos seremos muy felices- comentó. -Pero ahora tenemos que salir de aquí... quieres que no vayamos de este lugar?- preguntó Yugi. El faraón asintió.

-Sí, quiero irme de aquí- En ese momento, las cadenas que lo ataban se rompieron y la oscuridad empezó a desvanecerse.

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-No sabes como usarlo... te destruirías a ti mismo- afirmó Bakura.

-De que hablan?- preguntó el faraón confundido. Hace unos momentos estaba con Yugi y de pronto apareció aquí.

-Yami, eres tú?- preguntó Marik.

-Por supuesto que soy yo... quien creían que era, mi abuela?- Marik sonrió al oír esto. Al parecer Yami se encontraba bien. Pero... y Yugi?

-Por si quieren saber... aquí estoy- habló Yugi como si hubiera leído sus pensamientos. Marik suspiró aliviado. -"Ahora solo falta enviar a Atem adonde pertenece"- pensó.

-Me alegra que estés bien Yugi... ahora nosotros tres tenemos algo pendiente- dijo el moreno mientras miraba a Yami y a Bakura.

-Tienes razón... es hora de acabar con él- habló Bakura. Yami asintió.

-Y yo?- preguntó Yugi de repente.

-Tú te quedarás aquí Yugi. Le diré a Ishizu que venga a cuidarte- El pequeño estaba a punto de protestar pero se detuvo. Tenía que pensar en su hijo primero.

-Está bien... buena suerte- susurró.

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-Ishizu- habló Yami captando la atención de la sacerotisa.

-Mi faraón, me alegra que esté de regreso- comentó la joven con una sonrisa.

-A mí también... Pero no hay tiempo para charlar, necesito que cuides a Yugi. Ya ha tenido suficientes emociones fuertes por un día- Ishizu asintió.

-Como digas- le dijo antes de retirarse.

-Yami- habló Marik. -Antes de continuar... necesito saber que te dijo Atem- Yami suspiró.

-Me dijo que... yo era un esclavo. Es eso cierto Marik?- preguntó. El aludido asintió.

-Sí Yami... lo que te dijo es cierto. Eres hijo de esclavos- afirmó el joven. -Pero eso ya no importa, ahora tienes a Yugi. Y muy pronto tendrás un hijo. El pasado ya no es importante... no puedes dejar que el pasado domine tu vida. Lo único que debe importarte ahora es el futuro. Ahora eres libre Yami... eres el dueño de tu destino, tú eliges como será. Nadie puede hacer tu futuro, solo tú- le dijo

-Marik tiene razón. Ahora tú eres el capitán de tu barco- afirmó Bakura. Yami los miró sorprendido.

-Jamás creí oirlos hablar así... han cambiado- comentó.

-Bueno... ya sabes lo que dicen, el tiempo cambia a las persona. Pero bueno ahora tengo ganas de patear el trasero de cierto espíritu que cometió el error de meterse con mi amigo- habló de nuevo Bakura con una sádica sonrisa.

-Ahora que lo pienso... no has cambiado tanto- afirmó Yami mientras se alejaba junto con Marik.

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-Yugi me alegra tanto verte. Estaba muy preocupada- le dijo Ishizu al pequeño.

-También me alegra verla- contestó el chico con una sonrisa. -Puedo preguntarle algo?-

-Por supuesto, lo que quieras-

-Yami, Bakura y Marik ya se conocían?- preguntó Yugi. Ishizu asintió.

-Sí Yugi, se conocieron hace mucho tiempo. Yami aun era el príncipe. Ellos eran muy buenos amigos- afirmó la sacerdotisa.

-Entonces por qué se fueron?- interrógó el pequeño.

-El faraón no estaba muy complacido con esa amistad. No quería que Yami se acercara a alguien y mucho menos que fuera su amigo. Así que un día, sacó a los padres de Marik y Bakura de Egipto...-

-Exilio?- preguntó Yugi. Ishizu asintió.

-Así es. Marik y Bakura no podían volver a Egipto... durante el reinado del padre de Yami- explicó la joven.

-Entiendo- dijo Yugi. -Eran buenos amigos, cierto?-

-No Yugi... son buenos amigos-

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-De todos los lugares del mundo, por qué el reino de las sombras?- preguntó Bakura

-Donde más podríamos encontrar a un espíritu que murió hace más de 15 años?- contestó Marik.

-Pues no sé, tal vez a las orillas del Nilo bronceándose- respondió

-Te crees muy gracioso, cierto?- interrogó el moreno.

-Por qué lo dices?- preguntó Bakura como si no hubiera entendido lo que Marik quiso decir. -Si es por lo del espíritu bronceándose a las orillas del Nilo lo dije enserio- afirmó. El otro suspiró.

-Como digas- susurró. -Oye Yami, has estado muy callado. Pasa algo?- le preguntó.

-No... no pasa nada- susurró el faraón.

-Sabes, con ese tono no engañarías ni a la pared- comentó Bakura. -Y eso que la pared es sorda... y también muda... y también ciega, y...-

-Bakura cállate! No ves que esto es algo serio!- exclamó Marik.

-Serio mi...- Pero no terminó la frase al ver la cara que le hacía el moreno. -Olvídenlo- susurró.

-Qué pasa Yami? No me digas que nada porque sé que no es cierto- le dijo Marik.

-Es solo que...-

-Pero miren que tenemos aquí. Por fin llegaron- comentó Atem mientras se acercaba.

-Hablando del diablo- susurró Bakura.

-Cuida tu lengua robatumbas- advirtió el joven. Yami lo miró confundido. Por qué le había dicho eso? Bakura no era un ladrón, cierto?

-Qué pasa Yami? No me digas que estos dos no te han dicho lo que hacían para sobrevivir. Entonces te lo diré yo... ellos robaban... tumbas sobretodo- Yami abrió sus ojos en impresión.

-Es eso cierto?- preguntó Yami.

-Sí Yami... es verdad. Era lo único que nos daba de comer- le dijo Marik sinceramente. -No te lo dijimos porque eso ya está en el pasado- explicó. Yami asintió.

-Está bien, pero la próxima vez mejor díganme; no vaya a ser que me entere por malas lenguas- comentó el faraón mientras miraba de reojo a Atem.

-Gracias Yami- susurró Marik. Yami solo le sonrió.

-Bueno si ya terminaron de jugar, me gustaría que empezáramos- habló Atem.

-Solo déjame recordarte que nosotros tenemos una gran ventaja... tenemos nuestros artículos del milenio, en cambio tú no tienes nada- comentó Bakura

-Pero tengo a las sombras de mi lado- afirmó.

-Atem... solo quiero saber por qué- habló Yami de repente.

-Porque te odio- respondió.

-Pero por qué me odias a mi, yo no te hice nada. Por qué tenías que arruinar mi vida? Acaso no has pensado que hasta podríamos haber sido amigos- Atem no dijo nada. -"Es lo mismo que me dijo Ishizu"- pensó.

-Yami tiene razón. No tenías por que arruinar su vida- susurró Marik con furia. Atem solo mostró una mueca de desinterés ante el comentario.

-Bueno, si ya terminaron de hablar... me gustaría acabar con ustedes!- exclamó mientras formaba una esfera de energía y se las lanzaba. Marik y Bakura pudieron esquivarla, pero Yami no.

-Yami!- exclamaron ambos mientras veían como Yami caía al suelo casi inconsciente.

-Pero miren nada más- habló Atem acercándose a Yami.

-No te acerques a él!- exclamó Bakura mientras corría hacia el joven. Este se dio la vuelta, mirando al ladrón.

-Lo siento, pero no puedo dejar que interfieran- comentó Atem con sarcasmo, levantando su mano.

-Maldición!- exclamó Bakura al encontrarse con una barrera hecha de magia. -Marik, tenemos que ayudar a Yami- le dijo.

-Mientras esté esta barrera aquí no podemos hacer nada- afirmó el moreno.

-Acaso estás diciendo que nos quedemos de brazos cruzados mientras vemos como Atem mata a Yami?- preguntó Bakura con furia.

-Entiende, este asunto es entre Yami y Atem, no debemos interferir- dijo el egipcio. Bakura lo miró por unos momentos. Suspiró luego.

-Está bien... solo espero que nada le pase a Yami- susurró mientras miraba con preocupación como Atem se acercaba al faraón.

-Y te haces llamar Faraón. Eres patético... igual que nuestro padre- le dijo. Yami lo miró débilmente.

-Él no era mi padre- afirmó. Esto enfureció a Atem.

-Por supuesto que sí!- exclamó mientras le daba una patada en el estómago, sacándole el aire. -Mírate... eres igual a él, débil. Tal vez él no era tú padre biológico, pero es igual a ti. Estoy seguro que lo primero que harás cuando ese niño nazca es buscar una manera de deshacerte de él!- exclamó. Yami abrió sus ojos en impresión.

-Jamás! Nunca haría eso- dijo Yami. Su miraba le recordó algo a Atem... le recordó la mirada de un niño de cinco años a punto de morir...

Flashback

Los soldados se acercaron al pequeño. Uno de ellos sacó su espada. El niño los miró con tristeza y dolor.

-"Por qué papá?"- pensó antes de que su mundo se volviera negro.

Fin del flashback

-Nunca le haría eso a mi hijo, aunque mi vida dependiera de ello- afirmó Yami. Atem lo miró seriamente. -"No parece estar mintiendo"- se dijo.

-Tienes que entenderlo, sé que lo que te pasó no fue justo, pero yo no tuve nada que ver. Te juro que si hubiera podido evitarlo lo hubiera hecho. Pero yo ni siquiera había nacido- habló el faraón.

-Mientes- susurró Atem. –No voy a caer en tus trampas… mereces morir… de por sí tu vida no vale nada… eres un simple esclavo-

-Siempre quise tener un hermano mayor- habló Yami ignorando lo que había dicho el otro. -Alguien que me defendiera, que estuviera conmigo. Alguien que sufriera conmigo. No sabes como me hubiera gustado que tú estuvieras conmigo- dijo Yami mientras sentía como las lágrimas caían de sus ojos. Atem lo miró sorprendido, podía sentir como sus propias lágrimas lo amenazaban. Pero no podía, no podía caer.

-Yo fui el que destruyó tu vida- recordó.

-Lo sé... pero aun así eres mi hermano- afirmó Yami.

-No… no soy tu hermano… deja de mentir y de decir cosas que no sientes… solo estás retrasando tu muerte!- exclamó. Cansado ya, sacó una daga de sus ropas. Yami lo miró, sin preocuparse por esconder sus lágrimas.

-No lo hagas…- susurró. –No puedo… no puedo dejar a mi hijo- le dijo. En realidad, la decisión no estaba en sus manos. Estaba indefenso.

-Jaja por qué te importa tanto el mocoso? En un par de años ya te habrás olvidado de él…-

-JAMAS! Él y Yugi son mis tesoros más grandes… daría cualquier cosa por ellos, lo que fuera… incluso mi vida. Jamás me olvidaría de ellos… nunca…- Miró luego a Atem. –Quiero darle a mi hijo el amor que mi 'padre' nunca me dio… No pienso cometer los mismos errores que él-

El mayor lo miró, con algo que parecía ser confusión.

-Atem… hermano, sé que tu padre… nuestro padre no fue el mejor… pero… hay algo que Yugi y mi hijo me han logrado enseñar… y eso es que existe el perdón… y que el pasado sí se puede dejar atrás… y por eso, no puedo odiarte, ni a ti ni a mi padre… Lo que dijo antes es verdad… y créeme cuando te digo que estoy seguro que si hubieras estado conmigo todos esos años… habría pensado siempre que eres el mejor hermano del mundo- Alejó luego su mirada, llevando al suelo.

De pronto, la daga cayó al piso.

Atem cayó de rodillas. Su mirada estaba perdida. Y de nuevo, las ganas de derramar lágrimas volvieron.

Yami lo miró. Se acercó luego… quería… necesitaba abrazar a su hermano.

El mayor sintió una carga en su pecho. Miró sorprendido como Yami se aferraba con fuerza a él. Sus ojos se suavizaron. Con cierta inseguridad, rodeó al joven con sus brazos.

Se sentía extraño. Después de todo nunca había estado en una situación como esa.

De pronto, al ver a Yami moverse, sintió algo que jamás había sentido. Cariño.

Cerró sus ojos, dejándose llevar por el sentimiento. Ahora, solo tenía una sola cosa que decir.

-Perdóname Yami- susurró. El aludido apartó su rostro del pecho del mayor, y lo miró, sonriendo.

-Ya lo hice- contestó.

Mientras tanto, Marik y Bakura miraban la escena con una sonrisa.

-Pensaste que terminaría así?- preguntó Bakura. Marik negó con su cabeza.

-No, pensé que sería una pelea a muerte-contestó.

-Yo también. Pero debo admitir que prefiero este final- afirmó Bakura.

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-Yugi, estás bien?- preguntó Ishizu muy preocupada al ver la mueca de dolor en el rostro de Yugi.

-No... Ishizu creo que... creo que el bebé ya va a nacer!-

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-Tienes que irte?- preguntó Yami.

-Sí, yo ya no pertenezco aquí... pero volveremos a vernos, te lo aseguro- contestó Atem. Yami sonrió y asintió. Lo abrazó una última vez. Y se apartó luego.

-Adiós hermano- le dijo mientras lo veía desaparecer.

-Salgamos de aquí Yami. Ha sido un largo día- habló Marik de pronto. Yami asintió.

Las sombras empezaron a desvanecerse. En unos segundos ya se encontraban en el palacio.

-Será mejor que vea como está Yugi- comentó Yami.

-Claro- respondió Marik. En ese momento vieron a Ishizu acercarse, al parecer tenía mucha prisa.

-Qué te pasa Ishizu?- preguntó Yami preocupado.

-Mi faraón... Yugi... el bebé ya va a nacer- Yami abrió sus ojos en impresión.

-Ya? Pero aun no es tiempo...-

-Lo sé pero al parecer el bebé va a nacer antes. Yo voy a buscar a Shimon para que me ayude con la operación...-

-Operación? Lo van a operar?- preguntó el faraón con preocupación.

-Es la única manera de traer a ese bebé al mundo... bueno, ya no puedo charlar, tengo que encontrar a Shimon lo más rápido posible- Yami asintió.

-Yo voy a estar con Yugi- dijo el faraón mientras se retiraba.

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-Yugi, como estás? Como te sientes?- preguntó Yami mientras se acercaba al pequeño.

-Me duele mucho Yami!- exclamó.

-Tranquilízate, Ishizu llegará en cualquier momento- le dijo. En ese momento oyó voces. Al mirar de quien se trataba se encontró con Ishizu, quien venía acompañada de Shimon y algunos médicos más.

Pero justo cuando estaban a punto de cruzar la puerta, esta se cerró de golpe y una barrera mágica aparecía sobre ella. -"Pero que..."- pensó Yami, pero se detuvo al ver una figura formarse.

-Atem?- preguntó sorprendido. El joven solo le sonrió.

-Yami?- preguntó Yugi con temor. El faraón no dijo nada.

-Creo que tengo algo más que hacer antes de irme- habló el joven mientras se acercaba a Yugi en ponía su mano sobre el vientre. Yugi se asustó por el contacto pero Yami lo tranquilizó al tomarlo de la mano. -" Si Yami confía en él, entonces yo también"- pensó el chico.

-Listo, ahora podrás tener a tu bebé como cualquier madre- le dijo. -Pero... tendrán que hacerlo solos- agregó.

-Qué? Yugi podrá tener a nuestro bebé sin operación?- preguntó Yami incrédulo.

-Así es- respondió Atem mientras desaparecía.

-Yami, me duele!- exclamó Yugi. Yami miró al chico con preocupación. -"Tenemos que hacerlo solos"- pensó. Cerró sus ojos un momento y sonrió. –"Gracias hermano"- Luego, volvió su atención nuevamente hacia Yugi.

-Cálmate Yugi. Has lo que yo te diga, está bien?- le preguntó mientras tomaba la mano del chico. Yugi asintió. -Bien, ahora respira hondo- Yugi hizo lo dicho. -Cuando cuente tres quiero que empiezas a pujar... Listo?... Uno, dos, ahora!-

-Yami, me duele mucho!- exclamó Yugi.

-Yo sé que duele Yugi, pero tienes que ser fuerte. Piensa en nuestro hijo- le dijo Yami. Yugi asintió. -Bien, respira de nuevo... ahora... puja!-

-AHHHH! YAMI NO PUEDO ME DUELE MUCHO!-

-Yugi, tienes que tranquilizarte. Con gritar no vas a conseguir nada- susurró Yami. Yugi asintió. -Respira... uno, dos, puja!- De nuevo, Yugi gritó. Nunca había sentido tanto dolor. -Eso es Yugi, lo estás haciendo muy bien- le dijo Yami con una sonrisa. -Listo para pujar?- El pequeño asintió. -Bien... ahora!-

-AHHHHH!- gritó Yugi. Estaba llorando, el dolor era demasiado grande.

-Está bien Yugi, respira... eso es... ahora puja!-

-AHHHHHHHHHH!-

-Sigue pujando Yugi, ya puedo ver su cabeza!- exclamó Yami.

-AHHHHHHHHHH! NO PUEDO! ME DUELE!-

-Por favor Yugi, solo aguanta un poco más... aquí viene... solo tienes que hacerlo una vez más, está claro?- Yugi asintió. -Ahora!-

-AHHHHHHHHHHHHHH!- gritó. Luego... silencio, solo el llanto de un bebé se escuchaba.

-Yugi... es un niño- le dijo Yami con lágrimas de felicidad en sus ojos mientras envolvía al pequeño en unas sábanas y se lo entregaba a Yugi, quien también estaba llorando.

-Yami... gracias, gracias por darme este regalo tan hermoso- le dijo Yugi. Yami sonrió y lo abrazó.

-Gracias a ti también Yugi... me has dado tanto...- En ese momento, la puerta se abrió.

-Yugi!- exclamó Ishizu mientras entraba, pero se detuvo en seco al mirar la escena frente a ella. Yami abrazaba a Yugi, quien tenía en sus brazos un bebé el cual los miraba curioso.

-No puedo creerlo- habló la joven captando la atención de ambos padres.

-Increible pero cierto- susurró Bakura.

-Estoy de acuerdo- le dijo Marik.

-Y ya tiene nombre?- preguntó Jono rompiendo el lindo momento.

-Por qué siempre tienes que arruinar todo?- le preguntó Seth.

-Eso dolió. Crees que arruino todo?- preguntó Jono fingiendo estar ofendido.

-Casi todo- se corrigió.

-Así está mejor. Y bueno, ya tiene nombre?- preguntó.

-No- dijo Yugi. -Qué dices Yami, cual nombre quieres?- le preguntó.

-Pues, que te parece... Atemu- le dijo. Yugi sonrió.

-Es perfecto-

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Magi: bueno, ya lo terminé. Aunque todavía falta el epílogo. Espero que a todos le haya gustado, en verdad hice mi mayor esfuerzo para que así fuera.

Gracias por todos sus reviews!

Nos vemos

Ja ne!