heme de nuevo aquí, la verdad este fic se ha convertido en mi favorito, (por encima de el de la Tustsi)...
pasando a lo importante ¡Gracias por sus Revs!
Willer Halliwell: Cheri! que bueno que me dejes rev, (solo faltaba que no lo hiceses¬.¬) XD no me hagas caso. ¿Tyson y Max? XD en cuanto a takao me está costando trabajito el pensarle ya que es algo.... mejor no adelanto y no, no saldrá el niño genio, (al menos no como parte importante) mmm ya veras!
Roquel: que bueno que te gustó, espero este cap también, ¡Si viva el Yaoi! sobre todo Kai/Rei la pareja más linda del anime (sub: si te escuchara kade....) ¬.¬# subconciente bueno para nada... ¡en fin! espero que te guste como se desenvuelve Kai con respecto a Rei y en cuanto a Aleksei, esa chica ya va sola.... a veces pienso que yo no la cree XD ni yo se bien que quiere.... blagodarit! (gracias en ruso)
Kiei Kon: oye tu nombre se parece al mío, que bien... ¿el mejor que has leído? -- me halagas, en serio blagodarit!!! y sí sobre todo los Kai/Takao (blak!) son unas telenovelas jijiji sin agraviar a nadie ¿eh?
BLAGODARNOST!!!
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Capítulo 3
Los Kon
La oscuridad de la noche, Aleksei no tenía problemas para ver en las sombras, una vida de salir huyendo en la oscuridad le habían dado un sexto sentido, por otro lado Rei tenía una visión excelente en la oscuridad y mal que bien, ya estaban muy cerca de terreno conocido; Kai por el contrario, tropezaba y caía con cuanta rama u hojarasca se le ponía enfrente.
El grupo viajaba por China a la mitad de la noche, habían pasado muchos problemas para intentar pasar desapercibidos, ahora era Kai el que llamaba mucho la atención, y no solo la atención, también el desprecio, era extranjero sin una sola gota de fisonomía Rusa-asiática, más bien Rusa-europea, así que no habían podido quedarse en ningún lugar; habían dormido a la intemperie varias semanas, habían cazado animales para poder comer y mejor ni hablar de la serie de incomodidades que estaban comenzando a exasperar al ruso. Aleksei y Rei estaban más aclimatados.
Habían llegado a lo que parecía un claro. Rei estaba seguro que ese era el camino a Chengdu, aún no sabía por qué iban a ése lugar, Aleksei solo le había dicho que los llevara a su pueblo y una vez ahí buscarían su verdadero camino. Así que otro día de trayecto y llegarían.- a Kai le agradaba la idea de llegar al pueblo de Rei, tal vez una vez ahí podrían tener una comida decente, tal vez una cama un poco más cómoda, él en definitiva necesitaba un descanso mejor.
Pronto la fogata comenzaba a apagarse para dejar a los tres viajeros dormir en paz. Parecía media noche, uno de ellos no dormía le preocupaba regresar... se levantó y subió a un árbol.
Kai se despertó súbitamente, aparentaba haber tenido un perturbador sueño, este no era como en los que se encontraba envuelto por llamas, esta vez estaba Rei, y un enorme tigre blanco parecía estar a punto de atacarlo.- cuando sintió el aliento caliente de la bestia despertó.- giró, y al no encontrar a Rei se alarmó mucho, su vista viajó por el ligeramente iluminado paraje, pero no vio nada.- se levantó para buscarle, caminó unos metros buscando algún rastro cuando se percató de una extraña silueta bañada por la poca luz de luna, estaba sobre un árbol; al acercarse más, un alivio le recorrió, ahí estaba el chino, pero su mirada parecía triste, ensimismada y vaga.
- ¿Qué haces ahí?
- ¡Kai! ¿Qué haces despierto?
- ¿Y lo pregunta alguien arriba de un árbol a la mitad de la noche?
- Cierto –sonrió- que tonto.
- ¡Vaya que es difícil subir aquí!... ¿Qué haces?
- Nada, solo pensaba.
- Ah... –Kai quería preguntarle qué le pasaba pero no sabía cómo-.
- ¿Kai, cómo es la vida con tu familia? –dijo el joven de repente-
- ¿Qué?
- Digo... ¿Cómo es la vida en Rusia? ¿Qué haces allá?
- No hago mucho en realidad, a veces paso días con mi padre, él me enseña cómo se dirige un ejército, algunas tácticas y cosas así.- a veces viaja a Moscú para dar adiestramientos a los soldados del zar. No le gusta mucho quedarse en el castillo...
- ¿Vives en un castillo?
- Sí –enrojeció ligeramente- no es la gran cosa, yo también prefiero salir a caminar por el pueblo que estar ahí, a veces no regreso en todo el día...
- ¡Qué sensacional! –sonrió-
Kai no quería preguntarle lo mismo ya que recordaba lo que Rei le había dicho "... mi familia me echó hace mucho tiempo..." pensó un rato qué podría decir, una idea le vino a la mente, no la pensó muy bien, solo la expresó.
- ¿Te gustaría venir?
- ¿Qué?
- Sí, ¿Te gustaría estar un tiempo en mi casa? –Kai razonó lo que estaba diciendo y un rubor muy tenue invadió sus mejillas-
- Yo... en realidad... Se-sería –Rei bajó la mirada- sería fantástico... pero... no quiero causarte molestias, o a tus padres...
- No habrá tal.
- Wow, gracias Kai, -y le hizo una reverencia- iré con mucho gusto. –Kai se alegró ante la respuesta- Fang-Mei se enfurecerá cuando sepa que estoy invitado a la casa de una familia noble.
- ¿Fang-Mei?
- Sí, ella suele decir que no sé comportarme frente a las demás personas.- no lo dice en serio, lo hace para molestarme, -sonríe ampliamente- lo dice para que no haga amistad con nadie, quiere tenerme siempre en casa... pero sabe que eso es imposible –al decir esto último su sonrisa se borró- pero, no importa, mientras esté ella, sé que todo está bien en casa.
- Oh... –un sentimiento extraño invadió a Kai, solo que no supo que era- ¿la extrañas?
- Sí, a todos en mi familia en realidad, pero ella siempre ha cuidado de mí. Es unos años mayor que yo; ella lleva en sus manos el honor de la familia.
- ¿Ella es tú...?
- Es mi prima. Le agradará conocerte. Ya verás, es muy amable.
- ¿Conocerme?
- Cuando lleguemos a Chengdu hablaré con ella –bostezó, un ligero ronroneo se le escapó. "extraño" pensó Kai-... lo siento, ya es tarde... será mejor que durmamos, si queremos levantarnos al alba.
- Sí claro –luego miró al suelo- pero, aún no sé como voy a bajar de aquí.
Rei se rió y comenzó a bajar hábilmente mientras Kai no se soltaba hasta estar bien seguro que la rama que tenía bajo sus pies era segura...
Se recostaron sobre sus respectivas pieles de oso.- Kai se quedó un rato admirando a Rei, pensando en lo que le había dicho, pensando en la invitación que le había hecho, pronto ya solo veía esas facciones que aún no dejaban de impresionarle, aún no se daba cuenta de la profundidad con la que veía al chino... una brisa helada los golpeó y Rei escondió su nariz bajo la manta encogiéndose de manera graciosa, Kai sonrió al ver esto, como él estaba más acostumbrado al frío quitó una de las pieles que le cubría y se la puso al chino, miró a la chica para ver si estaba bien, pero también dormía tranquilamente, no tenía frío tampoco. Sin saber Kai se había quedado dormido sintiendo alegría de estar ahí...
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El sol atizó los rostros de dos chicos que dormían profundamente. Kai abrió lentamente sus ojos y saltó al encontrarse con Aleksei muy cerca ofreciéndole una taza con algo caliente.
- ¡Con cuidado pushkin! Casi haces que te derrame esto encima. –clamó la chica-
- ¡Tú tienes la culpa!
- Lo siento, pero no despertabas, ¡Ya es tarde! Despierta a Rei en lo que preparo los caballos.
Kai tomó un sorbo de la taza y se acercó a Rei.- generalmente cada uno despertaba por su cuenta, pero el haberse quedado despiertos hasta tarde había alterado los relojes internos de ambos. Kai se agachó junto a Rei y dejó a un lado la taza, agitó al chico ligeramente.
- Rei.. despierta... –y Rei reaccionó de inmediato... -
...Sin saber cómo, Kai se encontraba contra el suelo, con Rei encima sujetándole los brazos. Pasaron unos segundos y Rei inhaló gritando, dándose cuenta de su error.
- ¡Perdón! ¡Perdóname Kai! –se levantó- ¡Fue involuntario! Te desconocí por un segundo, lo siento.. –Kai se había quedado en el suelo ligeramente confundido y ruborizado- ¿estás bien?
- Eh... –Kai solo movió la cabeza afirmativamente mientras se ponía en pie-
- Lo siento, soy un poco paranoico
- No hay problema. Toma esto –y le dio la taza- lo preparó Aleksei
- Gracias... ¡cielos! ¡Ya es tarde!
- ¡Chicos! ¡No tengo todo su tiempo! –gritó la chica-
Cerca del atardecer se encontraron en las cercanías de la aldea, Rei miraba intranquilo para todos lados...
- ¿Sucede algo? –preguntó Kai-
- En realidad... sí... yo...
- No te preocupes Rei, ya he visto todos los imprevistos –dijo la chica sacando tres capas de una de sus mochilas - vístanse esto.
- ¿Para qué? –preguntó de nuevo Kai-
- Pushkin... –dijo mientras ponía los ojos en blanco en señal de fastidio- ¿Qué no te has dado cuenta que no eres muy bien recibido en este país? Cúbrete lo más posible la cara... y en cuanto a Rei... es mejor que no lo vean con nosotros, no queremos causarle problemas ¿o sí?
- Gracias
- No me lo agradezcas kot, aún te debo lo de Kamchatski, -le guiñó un ojo-
Caminaron por entre los pueblerinos, llamaban la atención por estar cubiertos de la cara, eso solo podía significar una cosa para los habitantes: eran extranjeros o bandoleros, además el sol comenzaba a ponerse. Las ilusiones de Kai de poder tener un descanso se disipaban como la gente a su alrededor.
- Bien Rei ¿Dónde es tu casa?
- ¿M-Mi casa? –dijo con miedo ¿Para qué quieres ir a mi casa?
- No esperarás que durmamos otra noche a la intemperie ¿o sí? Además, no son horas de ir a ver a la persona que venimos a ver.
- Será mejor que no empieces con tus intrigas –amenazó Kai-
- Tú no hables, y cúbrete bien la cara.
- ¡Humf!
- ¿Y bien Rei?
- P-pero sabes que no...
- No te preocupes, ya tengo mi plan trazado, ¿acaso ya olvidaste que tengo mis recursos? No te preocupes por tu familia, ellos nos aceptarán... siempre y cuando no vean la cara de Kai.
- -suspiró- bien, tú sabrás... espero no se arme un alboroto. Sígueme, es más al fondo.
Llegaron a una casa bastante grande comparada con las demás de la aldea, sin embargo, en lo más profundo podía observase un gran muro seguramente un hermoso jardín Zen y la casa de la familia principal de la tribu.
Rei no se decidía aún si llamar o no, su cabeza estaba pensando en todos los reproches que le lloverían, pensaba cómo la última vez que quiso entrar tuvo que salir corriendo, su mente divagaba en tantas cosas que no se había detenido a razonar en nada, estaba tan absorto que había olvidado donde estaba. Levantó la vista y unos dorados ojos le miraban con extrañeza, esos ojos le recordaron a alguien, no dijo nada solo los miró intentando recordar... tal vez los suyos propios, pero estos eran más dorados que ámbar... ¿quién?
- ¿Te vas a quedar toda la vida solo mirándome Rei? –el chico parpadeó aún confundido alguien le hablaba en mandarín- ¿Hola? ¿Estás ahí? –y entonces la reconoció-
- ¡Fang-Mei! Que bueno verte –expresó Rei... en ruso- tal vez tú me puedas ayudar esta vez...
Rei hablaba y hablaba sin darse cuenta de en qué idioma lo hacía, había hablado por casi dos meses con Kai y Aleksei así que ya lo hacía inconscientemente. Estaba tan alterado, no sabía qué decir con exactitud, estaba casi balbuceando sin fijarse en la expresión de "no te entiendo una palabra" que su prima le dirigía. Aleksei se retiró la capucha y caminó hacia Fang-Mei con su típico gesto, poniendo los ojos en blanco. Hizo una formal reverencia a la chica y le habló...
- Disculpa a Rei, parece que le afectó el frío del norte –hablaba con delicadeza y propiedad, el tono suave hizo que Kai abriera mucho sus ojos- Mi nombre es Li y venimos de muy lejos en busca del jefe de la familia Kon.
- ¡Oh! –hablaba en el mismo tono y con la misma reverencia- no por favor, tú disculpa a mi primo, no sabe cómo comportarse –se incorpora de la reverencia- Mi nombre es Fang-Mei Kon. Mi abuelo ha salido el día de hoy, pero yo puedo atenderlos con gusto.
Después de otra reverencia entre ambas Fang-Mei posó su mirada en el encapuchado que quedaba.
- ¡Cierto! Disculpa mi descortesía, él es... mi lacayo –Fang-Mei le apartó la vista de inmediato-
Suerte que Kai no habla mandarín, ya que hubiera saltado colérico en ese mismo instante.
- Pasen por favor –dijo muy suavemente, solo Rei se quedó fuera-
- ¿Qué pasa Rei?
- Yo... mejor me quedo aquí.
- Mi primo se puede quedar, no hay problema, él...
- No tienes por qué explicar nada, solo hablaré con él un segundo ¿esta bien? Entraremos enseguida –y le dio otra reverencia contestada de inmediato por Fang-Mei-
Aleksei jaló a los dos confundidos chicos para "hablar a solas"
- ¡Qué fue todo ese teatro! ¡Tú no eres así! –objetó el ruso-
- ¿Así cómo pushkin? ¿No puedes creer que puedo ser delicada y dulce?
- Pues...
- Es obvio que conoces nuestras costumbres –reparó Rei, luego miró a Kai y una sonrisa burlona se dibujó en su rostro haciendo que Kai levantara una ceja- mira que decir que Kai es tu lacayo
- ¡¡¡¡¿Tu qué?!!!
- Tranquilo pushkin, era la única forma de que no te mirara, las mujeres de familia como ella, no dirigen su mirada a los sirvientes.
- ¡Humf! –cruzó sus brazos- Ya me está hartando esta xenofobia.
- Dejemos eso aparte, ¡rayos! No contaba con no encontrar a tu abuelo –se dirigió a Rei- eso restringe mis planes, te necesito dentro de la casa. –Un rostro de confusión apareció en ambos chicos- Mira Rei; aquí no le harán caso a una mujer, por eso necesito que tú hables por mí.
- Tampoco le hacen mucho caso a los deshonrados
- Ya tengo un plan para eso kot –dijo agitando un dedo en señal de complicidad- ¡te alegrará saber que regresarás con tu familia! –Rei estaba a punto de estallar en preguntas- ah, ah, ah, ya no hagamos esperar más a tu prima, yo te avisaré, mientras quédate en los alrededores ¿de acuerdo? –Rei asintió- ¡Vamos lacayo!
A Kai no le quedó más remedio que seguirle el juego a la chica, aún cuando ella se estuviera burlando de su desgracia.
Entraron en la casa y fueron llevados al salón de té.- ahí estaba Fang-Mei arrodillada frente a una mujer de distinguido aspecto, miró con desdeño a Aleksei, aunque la rusa tenía ciertos rasgos orientales no podía ocultar su obvia mezcla occidental. Esperaba que eso no le trajera problemas. Le había dicho a Kai que se quedara afuera de la sala hasta que le indicara otra cosa. No iba a arriesgarse que Kai comenzara a hablar ruso, o que quisiera sentarse junto a ella, Kai era todo un caballero en cuanto a modales occidentales se refería pero en cuanto a China, la verdad era que no sabía nada.
La cortesana sirvió ceremonialmente un poco de té en una taza dejándola frente a Aleksei, ahora todo dependía de lo que ella recordara que se debía de hacer; su abuelo había repetido un millón de veces la ceremonia, pero ella nunca le puso verdadera atención. Dio un inaudible suspiro y tomó la taza con ambas manos, luego hizo una reverencia ante ella, le dio un par de vueltas y finalmente tomó un sorbo, cerró los ojos en solemne expresión y finalmente dejó de nuevo la taza en la mesa para dar una reverencia nueva. "Estas costumbres" pensó. La dama también hizo una reverencia. Dijo unas palabras a Fang-Mei y se retiró de la sala. Fue cuando ambas, Aleksei y Fang-Mei, suspiraron de Alivio.
- Lo hiciste muy bien –comenzó la china- complaciste a mi madre
- Gracias, no lo hago muy seguido.
- Pues, para no ser totalmente china mi madre quedó satisfecha.
- Es lo único que importa ¿cierto? –dijo en un tono más familiar-
- Puedes sentir confianza conmigo, soy menos exigente, pero dime –le sirvió más té- ¿en qué puede ayudarte mi abuelo?
- Eso es... un asunto muy delicado ¿por qué te ha dejado tu madre conmigo, si ella es la matriarca?
- Pronto lo seré yo, así que pensó que sería bueno que practicara mis formas con alguien... diferente.
- O sea extranjero.
- Creo que sabes que no son muy bienvenidos por aquí –bajó la mirada- pero tú pareces saber mucho de esto.
- No te preocupes, no había vivido en china desde niña ¿sabes? Pero me gusta, es mi segundo hogar.
- Tu nombre me es familiar...
- Sí debe ser... –dio un nuevo sorbo al té en señal que no trataría eso con Fang-Mei-
- Y... ¿Cómo es que conociste a Rei?
- Bueno –Aleksei la miró profundamente- Yo le envié la carta para que me encontrara en Rusia.
- ¡Tú! –dijo algo enfadada- ¿cómo fuiste capaz?
- Dime ¿te gustaría que Rei fuera aceptado de nuevo?
- ¡Cómo te atreves!
- ¿Sí o No? y será mejor que no alces tanto la voz –dijo tranquilamente y levantó de nuevo su té-
- Lo siento –dio una forzada reverencia-
- No te fijes, ya te darás cuenta que yo solo quiero ayudar... –le sonrió-
- Rei es muy importante para mí. Siempre he cuidado de él y no me gusta ver que lo alejen de aquí. La mayoría lo extraña en realidad es muy especial
"También para mí lo es y no sabes cuánto" pensó Aleksei, luego le dirigió otro amistoso gesto intentando borrar las fricciones que habían surgido, y por suerte Fang-Mei pareció ser comprensible y amable, también le devolvió el gesto.
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