III
Nebulosas
- Mi nombre es Kanno Tobbi y seré su profesor por el resto del semestre. Antes de comenzar quiero que sepan que les exigiré el 101 de todos los proyectos y exámenes rendidos en la asignatura, y si a alguien no les gusta o cree que es demasiado ahí está la puerta y es bastante ancha… ¿Me he dado a entender bien?-
Los veinte muchachos sentados en el salón se miraron espantados, realmente ese profesor con lentes gruesos, trajes a la antigua y corbatín era cosa seria; un hombre con sobrada energía a pesar de su avanzada edad. Tenía fama de hacer reprobar todo un curso si no respondía a sus exigencias, por tanto supieron desde el primer momento que la asignatura no sería fácil
- Para dos meses más quiero el anteproyecto de algún tema relacionado con el ramo, el que no lo trae a la fecha y hora indicada, aunque llegue atrasado tendrá la nota mínima.-
La investigación comenzó de inmediato. Trunks tenía la suerte de que su madre tenía varios proyectos sin terminar, por tanto tomaría el menos desarrollado para tener una idea. Después de revisar lo que tenía en casa y de pensar qué necesitaría una sociedad en crecimiento optó por uno. Para buscar más datos se dirigió a la biblioteca de la Universidad.
El lugar parecía una feria; si no fuera por los estantes de libros cualquiera lo hubiera confundido con una apuesta de caballos; no había otra forma entrar sino abriéndose paso. Trató de ir a los computadores cuando, por esquivar a dos personas que fugazmente aparecieron enfrente, lo hicieron tropezar con alguien y botar todos sus libros. Había veces que sus habilidades como guerrero no le servían de mucho…
-¡Perdón!- Trunks exclamó con la voz derretida en contrición mientras juntaba nervioso los papeles tirados en el suelo, no tardando en alzar la vista para una disculpa más completa. A pesar que nunca había visto esos ojos en su vida le fueron extrañamente familiares, muy parecidos al tinte de los suyos cuando se volvía Super Saiyajin.
-No hay problema, ya estaba perdiendo el equilibrio cuando topaste conmigo- Contestó ella; ahora su turno de levantar la vista. La reacción de la chica no pudo ser más abierta: un amago de protocolar sonrisa se torció en una expresión de temor inexplicable, dejando en él un sabor de desconcierto.
La incómoda realización fue distraída a la visión del rabillo del ojo; específicamente un documento que contenía el logotipo "Nagura Enterprises" al lado del muslo de la muchacha. Su sorpresa fue más grande cuando ella tomó del papel arrugándolo en apuro y escondiéndolo del resto del mundo en una de sus carpetas.
- Muchas gracias.- Respondió volteándose enseguida tomando su camino. El Saiyan arrugó el entrecejo a medida que se levantaba, buscando una volátil explicación al extraño incidente. La olvidó rápidamente; había cosas más importantes que hacer.
El ascensor silencioso se abrió en el último piso. Una tupida alfombra sintió a los pies al momento de entrar y unas naturales tinieblas indicaban el fin de la jornada. Una mano impelió su avance…
