V
Prejuicios
La sala de laboratorio estaba dividida en diez grandes mesones, los que eran ocupados por dos alumnos según afinidad. El Saiyan se ubicó solitario en el antepenúltimo mesón y delante de Dan, alguien que conoció hace una semana cuando se le acercó preguntándole si el salón de clases era el correcto. Era del tipo con una personalidad interesante, caballeroso e inteligentemente discreto, pero no así su mejor amigo que pronto se sentó a su lado. Sí, Sergi era su complemento; alegre, rápido y despierto para el sentido del humor. Ambos eran amigos y vecinos de la infancia hasta que el holocausto provocado por los androides los hizo separarse, encontrándose finalmente en la Universidad.
No pudieron contener su alegría en el momento del reencuentro, Sergi agitando rabiosamente los brazos mientras Dan silenciosamente lo correspondía con un caluroso abrazo. Ahora los dos conversaban animadamente con un Trunks siempre más austero. Ambos amigos nunca dejaban de hacerlo participar en sus charlas y Trunks se sentía muy bien estando con ellos.
El bullicio descendió al momento de entrar el profesor. Su discurso no se hizo esperar.
-Si creen que van a desarrollar el resto de su laboratorio práctico con su mejor amigo están muy equivocados, los ubicaré según mi criterio y yo les asignaré su compañero hasta el fin de semestre.-
Frases como '¿y si me toca un tonto o un flojo?' y 'yo trabajo mejor con fulano o fulana' adquirieron acento.
La discordancia de Dan duró poco, al momento de escuchar su apellido y el de una chica en especial una efímera sonrisa voló por su boca. Sergi en tanto, recibió lo suyo con una mueca al saber que debía trabajar con alguien que le caía mal, y para rematarla, tenía que sentarse en el primer mesón al lado del maestro.
-¡Espero que tengas mucho más suerte que yo!- Exclamó Sergi sin perder el sentido del humor mientras se dirigía a su nuevo lugar, ampliando la sonrisa de Trunks. Rápidamente mutó a un gesto de alerta cuando escuchó su apellido.
-Briefs con Sterling.- Indicó el profesor, pero nadie se sentó a su lado, y así hasta que todos los puestos estuvieron asignados. En un gesto de desamparo Trunks miró a sus cuatro puntos cardinales, pero la persona apellidada Sterling no hizo gala de aparición.
-Al momento que trabajen para una compañía Uds. no elegirán a su equipo de trabajo, así que consideren esto como un adelanto de sus futuros empleos. Tienen que desenvolverse con excelencia, sea con un genio al lado o un completo fracaso amigote del jefe, así que vayan acostumbrándose.- El profesor sentenció secamente al ver que los murmullos no cesaban. Terminó de callarlos con las explicaciones del laboratorio.
- Si se fijan en sus mesones hay una bolsa con diferentes materiales y un sensor de temperatura. Ustedes deben modificarlo para medir la temperatura de la palma de la mano y acoplarlo a un dispositivo numérico; el que debe estandarizarse a grados centígrados de mínimo dos caracteres. ¿Cómo lo harán? problema suyo, espero que hayan tenido clases de programación. ¿Alguna pregunta?-
Silencio absoluto.
A Trunks sólo le quedó dar un largo respiro y bajar los hombros en señal de resignación, tendría que trabajar solo. Sacó los elementos de la bolsa y los esparció por el mesón, haciendo coincidir piezas y cortar alambres. Los demás no tardaron en darse cuenta que sin antes haber leído las lecciones dadas para el laboratorio era casi imposible hacerse con el aparato.
La sala pronto quedó con un tercio menos de los alumnos iniciales, optaron por agarrarse la cabeza y salir en busca de los libros. Cerrada ya la puerta el profesor sonrió con satisfacción, primera lección cumplida. Su sonrisa se aplanó al ver a Trunks trabajando en solitario hasta que unos golpes de puerta lo sacaron de sus cavilaciones. Una joven agitada quizás por alguna carrera apareció con carpetas apretadas a su pecho.
-¿Qué he dicho yo acerca de llegar atrasada señorita, sabe que no tiene derecho a entrar.-
Los allí presentes levantaron la vista para ver quién era la desafortunada del tiempo, el oído de Trunks se agudizó a la pregunta de Tobbi.
-¿Apellido?-
-Sterling.- Contestó casi en un resuello.
-Allá, con el joven en el antepenúltimo puesto. Y que sea la última vez, ¿entendido?-
La muchacha asintió sometida.
La misma chica y la misma respuesta de miedo. Quizás le caía mal de presencia… ¿cómo explicar esa reacción si siquiera se conocían? Se sintió incómodo, hasta culpable de lo que la hacía sentir para que respondiera de esa manera, pero se refugió en la esperanza que al conocerlo mejor cambiaría su disposición. Y además para qué engañarse, la mirada fulminante heredada de su padre le hacía difícil tener buena entrada con la gente a primeras.
Puso sus carpetas en la esquina de la mesa y procedió a disculparse, obligada a pedirle que le explicara lo que debían hacer. Supuso que incluso le molestaba mirarlo a la cara porque hacía todo lo posible por evitarlo. Aunque cabía interpretarlo como un acto rayando en vanidad lo consideró su salvavidas, el profesor no tardó en presentarse e interrumpir la explicación del muchacho como si no aceptara escuchar otra voz que la propia en sus clases. Apenas terminó, la muchacha revisó el trabajo que llevaba Trunks y movió la cabeza casi en una negación.
-Hay una forma mejor de hacerlo- Respondió ella.
'Creo que Sergi tuvo más suerte que yo' pensó el Saiyan.
El chico se sintió un poco herido en su naciente orgullo en electrónica a lo que limitó a responder 'sólo seguía lo que estudié en el apunte'. La chica asintió comprendiendo. 'Siempre hay una manera más rápida y mejor para hacer estas cosas'.
Fue extraño, parecía que era otra persona la que comenzó a soldar alambres, ajustar resistencias y chequear los amperímetros; realmente sabía lo que hacía tomando el dominio de la tarea. Trunks prácticamente se limitó a observar y hacer el mínimo, sorprendido por su dominio del tema. Dentro de poco el sensor estaba terminado.
-Por favor, ¿puedes poner tu mano en la superficie de mica?-
Trunks atendió al instante, posando su extremidad en un plano blanco. Cuatro caracteres formaron 39º C en el tablero de pins. Había funcionado.
Lo miró extrañada por un momento. El chico presintiendo su duda fue rápido en responderle, lamentando después su incorruptible honestidad.
-No, no tengo fiebre, esa es mi temperatura normal.-
Fue para peor. Parecía aún más asustada, como si estuviera frente a un fenómeno. No podía decirle 'La temperatura corporal de los Saiyajins es mayor debido a nuestro acelerado metabolismo para equiparar nuestra hiperactividad en la lucha.' para salir del aprieto, cambiando su discurso a 'Quizás el aparato resultó fallado' en un tono ameno para no sonar tan criticón. Incluso pensó fingir que realmente estaba enfermo con algún virus raro, pero con la ya ausente afinidad quizás la alejaría aún más, como si tuviera la peste.
La chica estuvo a punto de probar su creación cuando el sonido de su teléfono celular interrumpió la incómoda situación, ahora su expresión cambiando a una seria.
-Lo lamento, tengo que irme.- Fue su escueta despedida al paso que recogía sus carpetas y se acercaba al profesor. Después de un no correspondido adiós miró el trabajo terminado en un inquisidor silencio, y luego a una agenda de cuero café que no era suya. La buscó con la mirada pero ya se había ido.
