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Apariencias
-¡Por qué tengo que correr tanto!-
Protestó la muchacha con la frente lustrada en sudor, marcando la veinteava vuelta al llegar al punto donde Trunks permanecía sentado sobre la hierba estudiando un par de apuntes, cronómetro en mano.
-No es solo correr, estás alongando tus músculos.- Dijo sin levantar la vista. Parecía contrariado con algo escrito y se paró para trotar suavemente y alcanzarla.
-Dana, ¿por qué no puedo usar una fuente de 3Volts si acá se usaron dos de 1,5Volts?-
- Porque a veces el instrumento puede sobrecargarse de energía, además que es una medida de ahorro…Trunks ¿cuánto durará toda esta elongación, cuándo comenzaremos con los golpes?- Apenas pudo pronunciar las jadeantes palabras, el aire entrando y saliendo de los pulmones arrítmicamente.
-En una semana más.-
-¡Una semana más! ¡No puede ser!-
Detuvo su trote y arqueó la columna para tocar sus rodillas en pesado descanso. Luego se irguió con la cara roja y lo enfrentó seriamente, sus facciones mostraban signos de enojo.
-¡Creo que te estás aprovechando, creo que no sabes nada de artes marciales y para rellenar me haces correr y hacer flexiones mientras tú te sientas muy tranquilo estudiando en la paz de la tarde y preguntándome como si fuera una computadora… ¡demuéstrame que sabes lo que haces!- Le increpó.
'Claro, acaso golpeé a esos violadores con un chipote chillón' y 'con tu estado físico no podrías subir ni diez escalones y ya quieres pelear como Jackie Chang' vino a su mente enseguida, sintiendo rabia y cayéndole mal al momento. Era hasta antinatural, Trunks podía ser hiriente en miles de formas pero era lo que menos haría. La miró al principio con asombro a esa repentina actitud y luego con suave displicencia, además que nunca lo habían tratado de mentiroso. No dejaría la situación sin venganza, estaba dispuesto a jugar un poco con esta humana…
-¿Quieres apostar?-
-Muy bien, pero lo haremos a mi manera.-
Trunks quería tumbarse en el suelo apretándose el vientre de la risa, le pareció de lo más pintoresco.
-Muy bien, ¿cuál es tu idea?- Trató de mantener parsimonia.
- Sé que esos sujetos pueden romper por la mitad una roca de 100 kilos con un golpe vertical de la palma… pero como no eres experto te desafío que rompas una de 50. Si gano no creeré nada de lo que me digas en adelante, si pierdo juro pagar 100 abdominales aquí mismo.-
Lucho contra viento y marea para no desfallecer al suelo de la risa, pero increíblemente respetó con seleccionada solemnidad su decisión. Quiso hacerle ver que acataba las serias condiciones; perder credibilidad era un asunto importante para jugar en una apuesta. Pobre chica, no podría ni respirar del intenso dolor del estómago que tendría luego.
Indicó mudamente con el índice una cama de rocas no muy lejos de allí. Dana corrió al lado de la piedra y se mantuvo allí cruzada de brazos. Trunks también las cruzó con la misma suficiencia, descifrando ella su gesto como el de un adolescente inmaduro y presumido.
-Todavía hay tiempo de arrepentirse.-
Continuó mirándolo fríamente, la oportunidad desechada en una señal muda. Pensó que habría una antesala teatral en la muestra de sus habilidades, pero fue increíblemente sencillo en la tarea. Lo único que hizo fue patear la piedra con un suave puntapié y romperla en mil pedazos.
Permaneció en silencio por algunos segundos, mirando las bolitas de piedra y luego a él, y así tres veces. Tomó una muestra y la examinó con cuidado.
-Quizás esto no sea granito, ya debió estar fracturada.-
-No me digas nada, tú la elegiste.-
Se sintió herida en su orgullo y eligió otra más grande, segura de que era roca madre. Trunks intuyó que su anterior obra no fue creíble y decidió probárselo otra vez. Le preguntó si juraría por Kamisama si esa roca estaba bien y procedió a hacer lo mismo; esta vez el resultado más espectacular por el abochornante sonido de los trozos al caer y chocar pesadamente unas contra otras.
Tuvo que tragarse cien veces su rostro de satisfacción cada vez que volvía a la posición horizontal del abdominal; él ubicado muy relajado opuesto a su cabeza y llevando la cuenta en voz alta, su tono hundido en un venenoso gozo. A pesar de la rabia de perder, el cansancio, el adormecimiento y el sudor, su mente no dejó de pensar que estaba ante el prospecto de un hombre fuera de lo común: sencillo, atractivísimo, muy fuerte y quizás hasta sobrehumano… sabía que algo escondían esos pequeños detalles.
Para la siguiente sesión tuvo que hacer recuerdos mentales de cómo Gohan comenzó a enseñarle cuando apenas era un niño y ajustar esa rutina a una humana que por lo demás se veía bastante frágil. 'Ahora que estás entrenando deberías alimentarte más' fue uno de sus consejos cuando la vio casi desmayarse.
-¿Soy delgada para ti?- Su tono inocente y sus gestos preguntando inconscientemente si era de su gusto o no una chica de esas características.De pronto se dio cuenta que estaba disponiendo de su apariencia y que debió haber sonado de lo más patético.
-Olvídalo, no escuchaste eso.-
-No te preocupes, la masa muscular y la altura no es parámetro para indicar si vas a hacer más fuerte o no, créeme que lo he visto en carne propia. Incluso mujeres iguales o más pequeñas que tú me han dado una paliza…- Dejó su opinión en una posición neutra.
Nunca ninguno de los dos pensó que lo que comenzó como un frío negocio comenzaría a cavar cada más profundamente dentro de ellos, amenazando llegar al corazón. A pesar que las actitudes que molestaba a Trunks no habían desaparecido, cada vez se iban suavizando más y más, seguro en que llegarían a un punto de convergencia.
Comenzaba a sentir cosas que nunca había experimentado antes y temió que se volvieran esenciales para su vida.
