XIII

Realización

-Sé que no es de mi incumbencia pero pareces muy pensativo ¿sucede algo?- Inquirió su amiga, ambos sentados en silencio a la orilla de un desfiladero observando el cielo que ya pronosticaba un pronto ocaso.

-¿Qué piensas de usar la rabia, el odio y la desesperación como energía?- Volteó su mirada hacia ella, acompañando la pregunta con honestos gestos en su rostro. La chica bajó la vista jugando con el balanceo de sus pies mientras pensaba la respuesta, su semblante trazado en concentración.

No hace mucho consideró seriamente que la regla de oro de los Saiyajins, de experimentar cosas de grueso calibre como el enfado llevado a arrebato y la irritación al odio, estaba fuera de contexto para incrementar sus poderes. Debía existir otra estrategia, otra forma que aún no conocía y que no sabía cuánto tiempo tardaría en descubrir.

-En efecto, son sentimientos poderosos, pero que al final de cuentas causan daño. Si te fijas, muchas veces esas sensaciones vienen después de cuando dañan a un ser querido o alguien a quien amas, es decir, en una especie de prueba de amor, pero donde tus sentimientos se tergiversan y se convierten en fuerzas negativas que pueden llevar a destruirte.-

Finalmente se levantó en actitud decidida, dirigiéndose varios metros adelante donde el risco se angostaba, muriendo en una punta de dos por dos metros. Volteó hacia ella con sus últimas palabras de advertencia.

-Por favor, pase lo que pase no te acerques, por ningún motivo.-

Un urgente '¿por qué?' hizo eco en el lugar, pero Trunks ya le había dado la espalda. Se posicionó en la punta y cerró sus ojos. Pronto su cabello se erizó y pasó a rubio, en seguida el estado intermedio que no lograba superar, invitado por un grito desgarrador con los músculos hinchándose increíblemente. Todo a su alrededor vibraba y la tierra bajo sus pies comenzó de a poco a desmoronarse, manteniéndose en el aire. Dana contemplaba atónita, alejándose, incluso llegando a temer por su vida.

Un pasillo largo y oscuro se extendía en frente. Caminó un poco temeroso pero resoluto; al pasar de los años ese corredor se hacia cada vez más largo y lúgubre. Llegando casi al final, una voz de un niño, más parecido a un llanto escuchó a su ala izquierda. Se detuvo contemplando el hórrido cuarto; un lugar sumergido en tinieblas donde varias imágenes, sin un orden lógico, se proyectaban en el fondo.

Mirando con más atención se dio cuenta que esas imágenes no eran más que episodios de su vida, de esos momentos que no le traían nada más que aflicción y tormento. El niño yacía con la cabeza escondida entre sus rodillas, parecía que su mirada estuviera antes atendida a esas terribles imágenes que no cesaban y que no quería ver más.

Inexplicablemente una oleada de amor, perdón y misericordia vino al Trunks adulto, acercándose silenciosamente a esa figura. Se agachó y tomó de su hombro; el niño se sobresaltó asustado y movió su cabeza para descubrir su rostro. Era la imagen de desamparo hecha carne, el mismo visitante muchos años menor que en todas sus visiones y sueños. Trunks abrió sus brazos rodeándolo en un abrazo cálido.

- Ya no las necesito.-

Le dijo al oído, y muy pronto las imágenes proyectadas en el fondo de la sucia muralla cesaron, estrechándolo más fuerte aún. Al parecer el niño dejó de llorar porque todo se volvió silencio, y unos infinitos destellos como el agua salpicada bajo el prisma del sol, emergían de la superficie. El proceso de sanación se completaba, el pasado se reconciliaba con el presente.

Diminutas centellas de luces emergían del cabello del Saiyan, separándolo ahora en finas fibras. Su aura cambiaba en intensidad donde pequeñas descargas de corriente rodeaban su cuerpo ya de regreso a su contextura normal. Los temblores y los gritos habían cesado, todo estaba ahora calmo.

Aunque le dijo que no se acercara presintió que ya no había peligro. Los separaban pocos metros cuando lo vio voltearse y decir con satisfacción:

'Lo logré'

Aunque Dana no entendió de qué hablaba se unió a su regocijo y cortó los últimos metros. Desvió su vista a una de sus luminosas manos mientras Trunks la llevaba al frente; sintiendo unas ganas devoradoras de poner su palma paralela a la suya.

-¡Hazlo!-

La chica miró intrigada, ¡cómo rayos lo supo! Al no salir de su embobamiento él mismo tomó su muñeca y la puso en contra su pecho, sintiendo cómo una maravillosa fuerza pasaba a su cuerpo.

-¿No querías hacer esto la primera vez que me viste transformado? ¿Todo por la ciencia?-

La chica bajó la vista un poco avergonzada, quitando su mano con premura y alejándose un paso. Súbitamente algo resplandeciente intervino con la natural oscuridad; una pequeña bola de energía azulada flotaba sobre su palma y se la extendió a ella como un regalo.

-Vamos tómala, te la ganaste.-

Lo miró si acaso estaba bromeando, pero se dio cuenta que no. Puso sus manos junto con los dedos en forma de bóveda y la acercó a sí como quien equilibra una bandeja llena de huevos que están por caerse. Trunks por gestos le indicó que la llevara a su pecho para volverla una con ella. Después de unos vacilantes movimientos hizo lo que le dijo y cerró los ojos. Su cabello comenzó a levantarse en suaves ondas y su cuerpo a refulgir; estaba tan absorta en sus sensaciones que ignoró el hecho que comenzaba a flotar.

Para cuando volvió a abrir los ojos ya no estaba el extraño guerrero sino una sábana oscura salpicada de estrellas. Abrió su boca para gritar pero nada salió, y luego se sintió estrechada en dos fuertes brazos. Nunca había sido abrazada por un hombre de esa manera ni nunca se había sentido tan protegida.

'Algún día te contaré todo.'

No existía el tiempo ni el frío ni la oscuridad ni el cansancio; la entrega en ese abrazo constituyó sus universos con reglas propias.

Dana, por primera vez, sintió que no estaba sola.

Trunks, por primera vez, sintió paz en su corazón.

Finalmente alcanzó el escritorio. La traicionera última luz del ocaso apenas le permitía ver el rostro de su superior. Sin mediar palabras un papel fue depositado en el extremo del fino mueble. Levantó la hoja observando con detenimiento. No necesitaba instrucciones, estaba todo allí.