XIV

Exploración

Grandes cambios habían ocurrido en su vida; aprendiendo y avanzando en sus relaciones interpersonales, descubierto nuevas fuerzas e inteligencia y la sanidad de su pasado. Ahora quedaba un área importante e interesante que no había reparado en descubrir y explotar. Era allí donde ese desconocido Trunks humano y Saiyajin podían ser aliados o encontrar molestos roces.

Se sentó a los pies de la cama; en frente un estante escalaba gran porción de la muralla. Allí estaba el televisor, libros, papeles, algunos marcos con fotografías y un apartado lleno de películas de la época pasada contenidas en una cápsula que tomó erróneamente en su último viaje. Necesitaba ver en la TV las noticias y el estado financiero; era una de las asignaturas en la cual le pedían estar al día con la bolsa de valores, la economía y cosas no muy entretenidas para el lego; asuntos importantes si es que algún día iba a manejar una compañía.

Jugaba con un lápiz en la boca mientras hacía zapping con el control remoto. Su otra mano la mantenía estirada sobre la cama buscando una posición más cómoda, fallando en conservar el equilibrio de su regazo y botando todos los papeles que estaban sobre él. Suspendió su búsqueda televisiva con algunas maldiciones mentales comenzando a recogerlos flojamente. En el último canal elegido volvían de comerciales.

- Pues sí Eva, ahora que el mundo ha vuelto a la normalidad las cifras de divorcio se han disparado.- Se escuchó en el cuarto.

- Dígame doctora, ¿le atribuirías parte de esa cifra a un 'desencanto del matrimonio' porque los esposos no saben tratar a sus esposas?-

-En efecto, el hombre en este último tiempo se ha concentrado tanto en el trabajo que ha olvidado que tiene a una mujer en su casa que necesita de sus caricias…-

Trunks hizo una mueca en desinterés, lo que menos necesitaba ahora era que le hablaran de matrimonio. Sin embargo, algo lo mantuvo de apretar el botón 'channel' en su control remoto a la próxima pregunta. Su curiosidad fue más fuerte que su indiferencia.

-¿Y qué es lo que una mujer espera de un hombre en cuanto a caricias?- preguntó la panelista en un tono muy profesional y serio, lo que la sexóloga respondió de la misma forma.

-Para la mujer es imprescindible sentirse hermosa y deseada en los brazos de un hombre. Esto no significa que deba hacer uso de movimientos bruscos y audaces o caricias en partes íntimas; eso viene en otra etapa del encuentro sexual. Gran parte de los comentarios hechas por las mujeres que vienen a mi consulta y que se separan de sus parejas, es que, a pesar de tener un buen sexo, sus compañeros no se preocupan de la etapa de exploración, donde la mujer debe ser atendida en sus necesidades.-

El chico estuvo atento como nunca y casi asentía a cada término de una frase.

-Una cosa que varias de mis pacientes me han dicho es que en la etapa de caricias, el hombre debería concentrarse más en la espalda, ya que es la zona del cuerpo con más terminales nerviosas. Es después de esas caricias que pueden venir esas más arrojadas, ya que tienen el atributo especial de hacer sentir a la mujer deseada, punto importantísimo en la excitación sex…-

Un golpe en su puerta lo hizo llegar al techo. Bulma no tardó en abrirla al segundo golpe, lo que apenas le dio tiempo para cambiar el canal.

-¿Interrumpo?-

La expresión de Bulma cambió al ver la cara de su hijo. Estaba roja, como si tuviera fiebre, estando a un paso de tocarle la frente.

-…Eh…no mamá, sólo estaba haciendo una tarea de economía, y estaba sintonizando el canal financiero…- Le contestó vacilante al tiempo que bajaba el volumen y cambiaba el canal sin mirar.

-Pues vaya, no sabía que la economía fuera tan…apasionante-

A Trunks casi le dio un ataque al mirar nuevamente el transistor. Una película erótica no era precisamente un estudio de libre mercado, tomando el control rápidamente para apagarla. Jadeó en secreto entretanto mantenía sus brazos tiesos hacia el aparato.

La sabiduría de una madre no permitió que siguiera sintiéndose incómodo frente ella y fue rápida en sus palabras.

-Trunks, yo ahora me voy de viaje por un asunto de contratos de maquinaria, sólo serán tres días, por tanto te quedarás a cargo de todo ¿OK?.. Y cruza los dedos para que nos vaya bien.-

El muchacho asintió ausente mientras trataba de bajar los niveles de bochorno para despedirse de su madre mirándola a la cara. Por suerte sonó el teléfono. Finalmente agitó su mano en despido y Trunks contestó de la misma forma, salvándolo de fingir templanza.

-¿Cómo vas con la parte de tu proyecto? ¿Has adelantado algo?- Se escuchó al otro lado del auricular.

-Sólo un poco, por mientras estaba haciendo la tarea de economía. En todo caso creo que necesito tu opinión, no estoy avanzando mucho.-

-¿Por qué no vienes a mi departamento? Tengo un laptop de última generación, y es perfecto para hacer las simulaciones.-

- No lo sé, no puedo dejar la Corporación sola, mi madre acaba de irse a una reunión de negocios y no llegará hasta tres días después, pero…- Un pensamiento vino al joven, adecuándola a idea. -… ¿por qué no vienes tú? Si se nos hace tarde aquí hay miles de cuartos donde puedes quedarte a dormir; incluso puedes traer tu laptop para que podamos trabajar.-

Le pareció una idea fantástica y en poco tiempo ya estaba allí. Comenzaron a trabajar de inmediato, estirando sendos planos en una de las mesas del comedor.

-Ese circuito creo que debería ir conectado a las menores resistencias- Dana le acotaba en un tono de consejo mientras posaba el índice en una región del papel.

-Tú sabes más de conexiones, yo me concentraré en los circuitos si quieres.- Contestó el chico.

-Entonces te haré un esquema de cómo creo que deberían ir.- Agregó la perita en el tema.

Trunks en un ataque de infantil orgullo hizo una mueca que mostraba que ella no confiaba lo suficiente en él. - Bien, haz lo que quieras, yo no la miraré.- Contestó imitando a un niño malcriado; volviendo a la silla cruzándose de piernas y fijando la vista a algún punto a su derecha.

Dana fingiendo no haber escuchado ni visto esa actitud comenzó a trazar líneas en un papel blanco. No faltó mucho tiempo para que Trunks empezara a empinar el mentón con tal de ver qué estaba haciendo. Al darse cuenta comenzó a tapar su esquema con el brazo, él dando manotazos para hacerse de la hoja. Entraron a un tira y afloja de mocosos que quieren el mismo juguete.

Pronto el incidente se transformó en una persecución por todo el primer piso, dejándose llevar por ese niño interno. Llegó un momento que Dana se detuvo jadeando en contra la pared de la escalera que llevaba al segundo piso, aún reacia a pasarle el objeto de la discordia que escondió tras su espalda. Trunks impidió su escape con un brazo mientras el otro trataba de quitarle el papel. Unos extraños ruidos escucharon a lo lejos en una de las pausas de sus flojos forcejeos y risillas.

-Trunks, ¿escuchas eso, ¿estás seguro que estás solo?-

Ambos pusieron atención y gracias a los sentidos más agudizados del Saiyan notó que eran quejidos de una pareja. Subió hecha una bala a su cuarto y esta vez SÍ apagó el televisor; con los nervios anteriores lo dejó programado en el mismo canal para ser encendido dos horas después.

-Así que era eso.- Exclamó la chica apoyada en uno de los extremos de puerta.

A pesar que nunca supo la naturaleza de esos sonidos no evitó que Trunks luciera agitado, realmente no era su día con la cajita idiota. Ubicó el control remoto encima de la TV al paso que Dana entraba prudentemente al cuarto para quedarse a su lado.

-¡Oh, ¡tienes una gran colección de películas, ¿cómo pudiste conseguirlas?- Preguntó emocionada al observar su repisa más de cerca, ensimismada en la lectura de los títulos y los diseños de las carátulas.-

-Bueno… yo…-

Parecía tartamudear mientras pensaba una respuesta coherente, arrugando el ceño y apoyándose en el mueble. ¿Cómo explicar algo que no existía en su época?

Fue allí que volvió su vista y la miró por segunda vez en su vida, una segunda vez que le desvelaba a una increíble mujer ante los ojos de un hombre ya adulto. Su nueva perspectiva mostró un femenino perfil, largos cabellos rubios y voluminosos, cintura estrecha y piernas contorneadas que se ocultaban bajo la falda. Quitó su vista y agitó la cabeza, no podía ser que viera a su amiga de esa forma e hizo una segunda prueba para ver si todo había vuelto a su 'normalidad'.

Se equivocó, ahora debía batallar contra el arrojado impulso de sentirla en sus brazos. Sin decir nada y dando un firme paso hacia adelante se le acercó girándola de esa pequeña cintura, interrumpiendo su monólogo que ya se había vuelto inaudible a la atención de su belleza. La besó apenas sintió el momento de hacerlo, ella derritiéndose en los límites de su posesivo abrazo. La guió lentamente a la cama hasta hacerla caer sobre ella.

-No te imaginas cómo ansiaba que esto pasara- Le respondió entre placenteros susurros, cerrando los ojos para sentir al máximo los besos en el cuello y las caricias de sus grandes manos subiendo por los contornos de su espalda…

-¿Qué te parece que veamos esta Trunks?… ¿Trunks?- Preguntó acercándose más a él como quien se acerca a un sordo que no escucha El chico reaccionó como si lo sacaran de un trance.

-Dime, ¿en qué estabas pensando?- Preguntó con una sonrisa.

-¿AH, NO, ¡NADA!- Contestó agitando las manos usando una risilla cínica que no convencía a nadie. Viendo que su actuación no ayudaba en nada bajó la vista hacia la caja y la abrió para sacar el disco.

- Recuéstate y ponte cómoda, con toda confianza- Le dijo mirándola fugazmente a ella y a la cama con un poco de pudor con la última fantasía...

¿Qué me está pasando?

Fue en lo único que pensó; en cómo su mente sin premeditarlo comenzó a imaginar semejante situación. A pesar de todo no pudo negar que lo disfrutó, riéndose de él mismo en una parte de la película que no tenía nada de gracioso. Recién estaba en los créditos del inicio.

-Me da la impresión que algo ocultas.-

-Ahh, ¡NO, no me hagas caso Dana, en serio.-

Otra de las cosas que se dio cuenta que no era bueno: mentir. Para salir del paso le dijo que sentía sed y que iría por un refresco, preguntándole si ella quería algo. Para cuando volvió pensó que estaba ante una de las visiones más hermosas. La chica yacía recostada con los ojos cerrados, durmiendo como un ángel.

Muy suavemente levantó de los pies de la cama una abrigadora colcha y la cubrió con cuidado. Al terminar de tapar su espalda la quedó mirando en silencio, ignorando una nueva sensación que reptaba por el llamado corazón.

4AM…

Hizo un recorrido mental, recordando que se había quedado dormida viendo una película interesante pero que no evitó ser interrumpida por un cansancio que la sobrepasó. La pieza estaba oscura, y algunos rayos de una luna inusualmente brillante pasaban por las aberturas de las cortinas. Estiró el brazo y encendió la luz del velador.

En una panorámica un cuarto pulcro y sencillo yacía ante sus ojos, hasta que llegó al otro extremo donde la radio reloj marcaba las 4:10 AM. Imposible ir a su casa a esa hora ni tampoco era buen momento para molestar a su amigo y preguntar si acaso debía dormir en otro lugar. Para bien o para mal ya estaba allí.

Sintió que estaba abusando de su hospitalidad, pero la fuerza de la costumbre era mayor. Tomó una ducha caliente en el baño de la misma habitación. Mientras entraba al cuarto espero no topar con algo muy personal.

Otra puntada de aprovechamiento cuando quiso tomar ropa limpia del enorme closet que estaba justo enfrente, pero no podía acostarse totalmente desnuda. Palpó en una torre de lo que parecían camisas blancas y sacó la primera de la fila. Inclinó su cabeza mientras pulgar e índice pellizcaban la prenda para oler de su perfume. Estaba por cerrar los ojos para asimilar mejor el aroma cuando, en un juego con la luz, algo brilló en las tinieblas del rincón izquierdo.

Dana no era particularmente entrometida, pero se dio al pecado de la curiosidad y acercó su mano. En una primera exploración el objeto se sentía frío y pesado, dudando por un momento sacarlo. Sin embargo, no quedaba remedio, de todos modos cayó gradualmente fuera del closet.

Era el estuche de una espada que no tenía diseño o adorno en especial, pero que no la hacían carecer de cierta elegancia. Desenvainó admirando el brillante metal reflejando su cara, dejando correr la yema de su dedo muy suavemente por el extremo astillado. ¿Qué habrá hecho esas pequeñas fracturas? ¿Habrán tenido los androides algo que ver en esto? Se asustó como nunca al guardarla hasta el fondo y un ruido seco y metálico llenó la habitación.

Continuó su exploración por el lugar, esta vez en la enorme repisa. Se concentró especialmente en una foto de Trunks siendo de unos ocho años y el joven llamado Gohan. Le hubiera encantado saber más de su salvador, mas se aferró de la promesa que le hizo su nuevo amigo de algún día contarle todo.

Tomó el marco para admirarla más de cerca cuando notó un montoncito detrás. Pensó dos veces si era correcto verlas, pero rechazó el débil recato con la justificación de una posible exploración por parte de Trunks en su agenda en algo más que su nombre y teléfono. Sabía que no era un truco limpio pero era lo único que tenía a mano para acallar ese martilleo de la conciencia.

Se sentó en la cama para un mejor estudio de las imágenes, haciéndolas correr lentamente. En un punto sintió sus mejillas calentarse y el corazón latir más rápido, el fuego con que esos ojos la miraban a través de la fotografía la hicieron sentirse exaltada de mil maneras. No podía negar que movía cosas en ella, cosas fundamentales y profundas.

En el allí y el ahora un irresistible impulso le exigía que fuera donde estuviera él, pero un flash de una imperativa frase frenó todos sus ánimos.

-¡No, no puedo,… no debo.- Murmuró para sí mientras caía suavemente en la cama; su expresión la imagen de la tristeza hecha carne.

'No puedo dejar que ellos ganen…'