XVIII

Conexión

Esta noche lo decidiría completamente, necesitaba la respuesta a ese infernal predicamento. Juntó sus manos en desasosiego, preguntándose por enésima vez si había hecho lo correcto.

-¡NO, ¡no lo es, ¡no lo es en lo absoluto!… ¡debo llamarlo de vuelta!-

Tembló. No por la fría corriente de aire que cruzó el cuarto ni porque él ya estuviera allí apenas cortó el teléfono. Tembló porque sabía que no resistiría el impulso de correr hacia él ni rodearlo con sus brazos, cual salvavidas en una catástrofe.

Tomó con devoción el fino límite de su rostro y se perdió en un inmenso torbellino de ojos turquesas que parecían tener vida propia. Primer beso, primera gota de agua a su aridez romántica, el alfa de lo que pronosticaba ser todo lo venidero.

Lo anhelante de su boca era el líquido que apagaba su sed después de esas extensas horas de intenso ejercicio; el roce de sus labios era la sedosa cama de pétalos que relajaban sus extenuadas y hormigueantes extremidades en la fresca hierba; la conexión emocional era su cuerpo sincronizado con su espíritu guerrero en el clímax de la contienda.

Ella misma retrocedió los pasos necesarios para sumergirse con él en el amplio sillón, necesitaba sentir ese cuerpo cubrir el suyo. Se escuchó música, al parecer la superficie dura con la que tocó su codo era el control remoto del estéreo que tiró a un lado.

Trunks la miró a los ojos; Dana adivinando sus facciones a través de la plateada luz de la luna llena que entraba a raudales por el ventanal. Dio cuenta que esa paradójica claridad despertaba en él lo más apuesto y arrebatador de su fisonomía, ahora agregando ingenuidad al rictus de ruego irresistible de contemplar. Un ruego por saber la respuesta a esas palabras en el aire.

'When you love someone

When you love someone

It feels so right, so warm and true,

I need to know if you feel it too.'

Cerraron los ojos a la oleada cálida que los envolvía, el ritmo del corazón acompasándose a la experimentación de nuevas sensaciones y la respiración bucal una muestra de su agitación interna. Necesitaban tocar y contornear sus límites, estudiar lo que imperiosamente los llevaba a rozar sus cuerpos con caricias.

Los sentidos comenzaban a embriagarse y los raciocinios a perderse entre las olas de placer que traía el descubrimiento de sus cuerpos, Dana palpando codiciosamente cada centímetro de su poderosa espalda y enredando los lisos y suaves cabellos entre sus dedos; Trunks sumergiendo la masculina quijada en la tersidad de sus pechos mientras alzaba su cadera por la espalda para seguir explorando su vientre plano.

Nada los limitaba a seguir sus instintos, los que exigían quitar esas fronteras de vestimenta y embeberse de la piel del otro, llenando el espacio de dulces quejidos que él no se saciaba de escuchar y los que se intensificaban al masajear la firmeza de sus muslos y la redondez de sus glúteos. Sus tacones que pendían en el límite del sillón cayeron a la flexión negativa de sus pies, permitiéndole enrollarse entre las robustas extremidades. Trunks dejó escapar un ahogado gemido al frotar con su intimidad cuando ella lo hubo rodeado y aferrado con las piernas.

El ardor bajo sus vientres que se transformaba en éxtasis les exigía balancearse juntos en acto amatorio a lo largo del sillón, muy lenta y suavemente hasta quedar completamente sincronizados, la chica marcando el ritmo de cuán frecuente e intenso el oscilar debía realizarse. Fue allí cuando la miró en lo entrecerrado de sus ojos, sólo para corroborar que ella lo disfrutaba tanto como él y lo realmente hermosa que era.

Terminaron mareados y embotados con la sola ambrosía de sus fogosos roces, esa ambrosia que se les había privado por mucho tiempo por la misma austeridad de sus vidas.