XX
Apoyo
-Tiempo, dejen el lápiz a un lado.-
Dan miró pupitres más atrás esperando la señal de Sergi. El pulgar levantado indicaba que había valido la pena las noches de estudio para el examen más importante del ramo. Ahora faltaba ver al tercer integrante del grupo, pero el puesto estaba vacío.
-Sergi, ¿has sabido algo de Trunks, qué raro que no haya aparecido para el examen, incluso puede reprobar.- Preguntó Dan apenas salieron del salón.
-Pensaba que tú sabías algo, tú eres más cercano a él.-
Dan cruzó los brazos bajando la cabeza, Sergi siguiéndolo en la preocupación.
-Lo llamé pero no contesta. Temo que algo haya pasado.-
-¿Qué cosa, si la última vez que lo vimos se veía feliz como nunca.-
-Sí, pero eso fue hace dos semanas atrás Sergi.-
-Mira, mejor salgamos de la duda y vayamos a su casa a visitarlo.-
Por fin conocieron al único familiar que su amigo tenía y del que había hablado muy reservadamente. Bulma apenas abrió la puerta miró al joven alto y agraciado apostado en el campo de su visión inmediata; sus ojos se abrieron como si estuviera frente a la aparición de un fallecido, pronunciando su nombre sin pensarlo.
Dan quedó petrificado sin saber que decir; Sergi hizo a un lado a ese que siempre lo empequeñecía e interrumpió el asombro de Bulma.
-Mucho gusto Sra. Briefs, nosotros somos amigos de Trunks y nos preguntábamos si estaba bien, ha faltado más de una semana a clases.-
-Sí, estamos preocupados por él.- Agregó Dan.
Bulma entró a otro asombro; no tenía idea que su hijo había hecho amigos y los hizo pasar rápidamente, esbozando una fugaz sonrisa.
-Sí, el está pero no quiere ver a nadie. Ni siquiera atiende el teléfono y apenas me habla. Quizás a Uds. les va mejor, está en un estado depresivo muy fuerte que apenas come… estoy muy preocupada por él.- Terminó Bulma bajando sus hombros en cansancio y sumida en tristeza, haciendo lucir su rostro aún más arrugado. Los chicos entendieron rápidamente, y le prometió que harían todo lo posible.
El aire del cuarto se sentía enrarecido y pesado, negado a los rayos del sol. Ambos se acercaron lentamente a la figura cabizbaja sentada en el piso y apoyada a la cama, cual acusado cumpliendo un castigo en aislamiento. Sergi espontáneamente se acercó para arrodillarse en frente de Trunks, Dan reaccionando tardíamente para detenerlo.
-Trunks, amigo somos nosotros, ¿qué pasa…?- Le decía agitándolo de las rodillas.
-… ¿Acaso se te declaró un cáncer, pareces enfermo termin…-
-¡Sergi!- Dan lo reprendió. Ignoró su regaño parándose y abriendo las extensas cortinas. Trunks reaccionó a la luz pestañeando largo pero continuando en el mortuorio silencio.
Dan se sentó en la cama a su lado sin pronunciar palabra, por un lado deseando que Sergi no dijera comentarios más destinados, y por otro pensando la forma de sacar a su amigo de ese perjudicial letargo. Sergi palmeó suavemente sus costados en rendición, no le quedó mas que imitar a Dan y los tres se mantuvieron en silencio mirando al piso, hasta que el enfermo se levantó. Trunks permaneció con la mirada perdida en algún punto del paisaje, sus amigos tiesos de la sorpresa al atestiguar además cuánto había adelgazado.
-Gracias por venir.- Fue lo único que dijo en tono obligado y flemático. Le salió a costumbre, ya habituado a agradecer y pedir disculpas.
Sergi no era de momentos tristes, se levantó de la cama y se paró a su lado para mirar sin observar el paisaje junto con él.
-Siempre estaremos para ti, excepto domingos y festivos- Rió en pequeño; la broma inocente, punzante, buena o mala a flor de labios. Trunks volvió su vista en sorpresa y esperó un poco para asentir en honesto agradecimiento. Sergi se distrajo rápido, tampoco era bueno para momentos emotivos.
-¡OH rayos, vean esta vista, ¡de aquí se puede ver hasta mi casa!- Exclamó abriendo la pared de vidrios por un extremo para ir al balcón. El escaso público aún más sorprendido.
Trunks pronto sintió un segundo apoyo, la mano de Dan en su hombro era gesto suficiente.
- Sea lo que sea que estés pasando no dudes jamás en pedirnos ayuda.- Su voz llena de calidez y sinceridad, el Saiyan estremeciéndose al voltear y verlo a la cara. Por un momento sus ojos y percepción lo llenaron de una familiar sensación, deteniéndose segundos antes de pronunciar 'Gohan-San' en voz alta.
-Ehhhh… juro que no diré nada a sus novias que ustedes tienen otras inclinaciones.- Exclamó Sergi al verlos tan adentrados en el otro. Miradas sorprendidas, un pequeño silencio y risas al ruido de tripas de Sergi.
-¿Tienes hambre Sergi, mi mamá hace unas pastas increíbles…-
-¡¿De veras! Cool, ¡Me muero de hambre!-
Sergi tomaba la delantera para salir del cuarto cuando clavó sus ojos en el gran estante y en el marco de fotografía.
-Por Kamisama, no es por ofender a la persona que está aquí en la foto pero se parece bastante a Dan.-
-No es ofensa en lo absoluto- Trunks dijo mientras se dirigía al dueño del parecido cuando éste se volvía con una sonrisa irónica a Sergi. -Él era uno de mis mejores amigos, se llamaba…-
-Gohan.- Interrumpió Dan. A Trunks se le pasó por la cabeza si acaso era una reencarnación tardía, su amigo de vuelta en el mundo de los mortales. -Así me llamó tu madre apenas me vio.- Contestó
-Rayos Trunks, no me digas que ya no está… ¿se han fijado muchachos? tener un amigo o familiar ido es como la peste, a todos les tiene que pa…-
-¡SERGI, YA CÁLLATE!- se escuchó en la última región del cuarto junto con la suave risa de Trunks. Dan era el último en salir cerrando la puerta de ese cuarto donde anteriormente reinaba la melancolía.
