XXI

Asunción

Una inesperada lluvia otoñal mojaba la ropa recién tendida e interrumpía el juego de los niños en la calle, volviéndose copiosa y haciendo a la gente correr para llegar a sus destinos. Una de esas personas se dirigía a la Corporación Cápsula sin participar del barullo de la gente bajo los goterones.

-Trunks ¿puedes abrir la puerta, ¿Trunks?-

Bulma dejó sus herramientas y se arrastró con el carrito que le permitía meterse bajo los coches para repararlos, extrañada que su hijo no estuviera en el laboratorio como lo estuvo hace un minuto atrás y que no abriera la puerta con el timbre aún sonando. Al atender creyó reconocer a la persona empapada al frente.

Después de esa providencial visita de sus amigos Trunks había sido capaz de contarle a su madre todo lo que había sucedido; tratando a Dana de la basura más despreciable que había conocido y que no quería verla jamás en su vida. Sin embargo, el sexto sentido de una madre sabía que Trunks estaba 50 equivocado en su versión, y lo pudo corroborar al verla justo al frente.

-Buenas tardes señora, mi nombre es Dana, y quería entregarle esto que creo le pertenece.-

Le alcanzó un alto de papeles en un plástico mojado, Bulma recibiéndolo en silencio.

-Antes de irme, ¿puede darle un recado a su hijo?-

Bulma asintió, y por un momento sintió verse reflejada en esa chica muchos años atrás; cuando supo que Vegeta había muerto. El rostro sumergido en un eterno funeral anímico y la proyección de su irreversible angustia la hicieron retroceder a ese doloroso momento, cuando vio el cuerpo del hombre que amó a su manera tirado sin vida en el frío pavimento.

-Dígale, dígale que ojalá un día me perdone… y que jamás voy a olvidarlo.-

Su voz terminó temblorosa, queriendo hacer un gesto de taparse la boca para detener los siguientes acezos. Tragó duro y fuerte para no llorar y pronunciar un adiós, perdiéndose luego en lo gris del paisaje.

Bulma cerró suave y lentamente la puerta aún conmovida, abriendo el plástico y dispersando los papeles sobre el escritorio del laboratorio. Los miró concienzudamente uno a uno, los mismos que Trunks vio esa vez en su departamento dos semanas atrás. No obstante, Bulma supo notar la diferencia.

Miró luego al frente, la espalda de su hijo contaba de su concentración en uno de los mesones de trabajo.

-Trunks, ¿por qué no abriste la puerta?-

- Por favor, no me preguntes lo que ya sabes.- Contestó molesto, a un paso de caer en el atrevimiento.

-Trajo de vuelta los planos que vendí a Nagura, además de los borradores de miniaturización que ella sola cre...-

-Corrección, ¡ella no creo nada, ¡no puedo creer que seas tan ciega!-

-¿Ciega?; Trunks, ¿dónde está el plano que te di tiempo atrás?- Su madre preguntó seria como nunca.

-Allí está copiado ¿no lo ves?

Bulma permaneció la mirada en el borrador nuevamente, su tono aún más severo.

-Este no es.-

-¿Qué, Imposible-

-Este último borrador no es copia del nuestro, lo sé porque no usamos condensadores de una entrada como los que ella esquematizó aquí; tu abuelo se dio cuenta que no servían y usó de doble entrada…. ¿Cuándo dijiste que se quedó acá?-

-Cuando te fuiste en ese viaje de negocios, el 13 de Octubre, además la fecha del último borrador es el 11 de Noviembre…-

-Entonces si lo vio… ¿cómo pudo esbozar un modelo que no era el nuestro y que no funciona? ¿Dónde lo guardaste? ¿Acaso te aseguraste si realmente revisó tus cosas?-

-¡Claro que sí, saco mi ropa y revisó el estante, por supuesto que revisó el velador donde guardé el plano.-

-Pero no te cercioraste.-

-¡Mamá, no puedo creer que estés defendiéndola, sólo mira entre esos papeles, están todas mis datos y la orden de sacarme cuánta información se pueda; trabajó para esos malditos todo el tiempo. Si no hubiera encontrado esos documentos me hubiera seguido engañando esa miserable perr…-

Bulma no escuchó más y fue al cuarto de su hijo dirigiéndose al velador. Allí encontró lo que buscaba y comparó los dos papeles; el último borrador y el original. El chip tenía increíblemente el mismo diseño, excepto por la pequeña diferencia.

-Tu abuelo se tardó un año en hacer esto, mientras que ella lo hizo en un mes… incluso puede ser más inteligente que cualquiera de la familia.- Exclamó bajando los papeles como quien conoce la respuesta al gran misterio de la vida.

- Nadie es más inteligente que tú.- Corrigió Trunks en rabia. -Quizás no nos entregó la copia del modelo nuestro y se la dejó a Nagura.-

-Hijo, creo que has cometido un grave error. Ella renunció el 12 de Noviembre, un día después del último borrador. Imposible que haya dado con el original el mismo día de su renuncia.-

Trunks no quiso escuchar, todavía estaba el hecho que ella siguió adelante con su plan de 'averiguar todo lo que pudiera acerca de él a cualquier precio'. El que ella haya entregado todo, incluso renunciado un día después de sacar lo más próximo al chip y el mismo día de su pasado cumpleaños no la eximía de culpa. Tampoco la redimía de su pecado los hechos que fuera él la persona que le ofreció enseñar artes marciales, que fuera él el que la invitara a su casa y que fuera él el que se acercó para contestar aquella pregunta en su juego de la verdad…

No soportó más las objetivas observaciones de su madre y los detalles del pasado, estaba segurísimo que era ella la equivocada y que él debía seguir jugando el cómodo papel de la pobre marioneta herida. Salió de la habitación furioso, tomando algún rumbo sin rumbo tratando de escapar de todo y de todos.

No supo por qué, pero entre los acusadores pensamientos venidos de su arbitraria pasión y los autocompasivos mantras, pudo ver claramente la décima y última palabra que el Trunks de siete años escribió esa vez en el árido desierto…