Notas Iniciales:
Mi perro es mi musa. Se está paseando alrededor de mis pies mientras escribo...
Disclaimer: Igual que en el capítulo uno. Aún estoy intentando chantajear a Takei-sama pero creo que pronto voy a tener que recurrir al soborno fuerte...
Sombra:
Capítulo 3: Una Segunda Oportunidad
"Siéntate
aquí, por favor," la mujer le señaló el piso en la gran
extensión de blancura que Yoh todavía no estaba seguro de qué tan lejos llegaba.
Por todo lo que él sabía, era tan larga como la eternidad. Pero esto tenía que
ser una clase de sueño extraño.
Yoh se sentó donde le dijeron y la mujer caminó lejos del lugar para así el se
quedase solo. ¿Ahora qué se suponía que debía hacer? Unos minutos más tarde ya
se estaba sintiendo ridículo y aburrido... así que cerró sus ojos y se
reclinó la barbilla en su palma.
"Todos se ponen de pies para el caso... bla, bla, bla... tres-dos-ocho-cuatro-uno...
creo que todos sabemos cual es."
La cabeza de Yoh se dirigió hacia arriba y se encontró mirando fijamente
lo que parecida un panel de jueces en lo que habría podido pasar
por una sala de tribunales verdadera salvo porque todo seguía siendo blanco y la
gente que estaba sentada en el panel tenía el pelo blanco y ropa blanca.
Mirando alrededor suyo vio que estaba rodeado por gente que parecía aburrida
o bastante irritada. ¿Dónde diablos estaba?
El individuo que acababa de hablar era el hombre que estaba sentado en el podio más
alto donde un juez se sentaría normalmente. Yoh repentinamente tuvo el impulso
de pararse y ni bien lo hizo el juez lo miró. "Por favor, sólo siéntate... esto va a tomar
un rato."
"¿Dónde estoy?"
"En el limbo y... nosotros vamos a determinar oficialmente
adónde vas a ir."
Yoh permaneció callado mientras los hombres mezclaban los papeles. "¿Estoy
muerto de verdad?"
"¿No eres la persona más inteligente, no?" El hombre dijo
en tono de burla. "Ahora donde está tu archivo... ¡rápido! ¡Tengo que salir
de aquí antes del fin de semana!"
Una mujer apareció de la nada cargando un apilado de papeles... seguida por dos mujeres
más que llevaban aún más papeles. Yoh sólo las miraba con incredulidad. Nada aquí tenía sentido.
"Bueno... comencemos..." El juez dijo cuando recibió
los papeles en su escritorio. "A la edad de seis años robaste un caramelo
color verde de la oficina de correos... pero eso se puede cancelar cuando accidentalmente
pagaste de más por una lata de Coca-Cola en la escuela......"
"¡Espere! ¿Está hablando en serio?" Yoh miró a su alrededor.
"¿Va a analizar cada pequeña cosa que he hecho?"
"¡Siguiente artículo!" El hombre lo interrumpió en voz alta. "Una
vez hundiste la cabeza de tu primo en un charco de agua... pero puede ser
cancelado cuando impulsivamente le hiciste una taza de café."
"Esto va a tomar años..." Yoh se volvió a sentar y se reclinó sobre sus manos.
Y si, de hecho, tomó algo de tiempo.
***
"¡Anna!" Pilika gritó a través de los pasillos de la escuela. "¿Anna?
¿Donde estás?"
Anna no estaba haciendo su equipaje como todos los demás, no estaba en el
comedor, ni en ninguna pieza de toda la escuela. Pilika ya no sabía donde buscar. "¡¿Anna?!"
"¿Pilika?" La cabeza de Anna apareció saliendo de la puerta más lejos
del pasillo. "¿Me estás buscando?"
"No - buscaba a otra Anna." Pilika bromeó mientras corría hasta Anna y miraba en el cuarto
para ver que estaba haciendo. "Oh no, Anna... ¡No! ¡No otro año más!"
"Sólo estoy lavando mi ropa." Anna dijo ligeramente mientras
que tiraba una mezcla de suavizantes dentro de una de las lavadoras.
"¡Pero el autobús está viniendo para recogernos en diez
minutos! ¡El resto de las muchachas ya está afuera esperándolo - ¡pero vos estás
limpiando tu ropa! ¿Acaso quieres quedarte acá a pasar la
Navidad?" Pilika preguntó.
"¿Creerías que estoy loca si dijese que si?" Anna preguntó, presionando el botón rojo
de la máquina para encenderla.
"Yo ya creo que estés loca. Ya esquivaste dos oportunidades para regresar a
tu casa en Navidad... y ¡en verano decidiste quedarte aquí y me hiciste quedarme
a mi también!" Pilika agarró a su amiga de los
hombros. "Anna - tu familia te extraña."
"Claro que no." Anna dijo con una sonrisa. "Se tienen los unos a
los otros - no me
necesitan."
Pilika frunció el ceño. "¿Por qué piensas eso? ¡Eres la única hija de la señora
Kyouyama - ¡y no te ha visto en tres años! Si fuera tu
madre vendría aquí y te arrastraría por tu pelo hasta la casa."
"Bueno, pero no eres mi madre y mi madre jamás soñaría con hacer
eso." Anna se sacó las manos de Pilika de encima. "Puedo permanecer aquí,
en los pasillos de la residencia en Navidad y te veré el próximo año."
"Anna..." Pilika suspiró. "Eres afortunada e que mi papá decidió
mudarse aquí o sino de ninguna otra manera estaría en este colegio pupilo
contigo... y en verdad apreció estar contigo las veinticuatro horas del día -
pero creo que ya es hora de que regreses a tu hogar. ¡Es Navidad por Dios santo! ¡Tiempo de
estar con la familia! ¡Intercambio de
regalos! ¿No quieres recibir regalos?"
La sonrisa de Anna desapareció antes de reafirmar. "No puedo regresar."
Dijo tan tristemente que
Pilika terminó confundida.
"¡Dices eso todos los años! ¿Por qué no puedes regresar? ¿Por qué
quisiste venir aquí en primer lugar?" Pilika le preguntó mientras Anna se
daba vuelta y comenzaba a doblar su ropa seca.
"Yo pienso que es mejor estar lejos de los padres que me sofocan."
Anna dijo de forma ocasional.
"¿No te sofocan, verdad Anna? Ni siquiera intentaron detenerte cuando
viniste para acá... y no han escrito ni una sola carta a excepción de esa sobre
el asunto con Hao,
que en mi opinión, el cartero debería de haberla quemado antes de ponerla en el
buzón
y -"
"Pilika - por favor..." Anna se dio vuelta, su sonrisa había
desaparecido y una
expresión con mirada dudosa había aparecido en su lugar. "Eres mi mejor
amiga... no preguntes por qué no puedo regresar."
"¿Por qué no puedes regresar?" Pilika preguntó embobada.
"Acabo de decirte que no-"
"¡Una buen amiga no hace caso de los deseos de su amiga!" Pilika la
interrumpió. "¡Dime!"
"¡No!
"¡Sí!"
"¡No!"
"¡Sí!"
"¡Sí!"
"¡No!"
"Bueno - ¡tu ganas!" Anna se cruzó de brazos.
Pilika tuvo que pensar lo que acababa de decir y rodó sus ojos.
"Este no es momento de hacer juegos infantiles, Anna." Pilika tiró de
su amiga para sentarla en uno de los bancos del lugar. "Tengo cinco minutos antes de
irme... tienes mucho tiempo para decirme cuál es tu problema."
"No hay problema." Anna contestó firmemente.
Pilika la miró fijamente.
"Ningún problema en serio..." Anna se sintió intimidada por la mirada
fija de Pilika. "Ninguno... de verdad... a
excepción de la pieza donde yo... no quiero ir a casa..."
Algo chascó en la cabeza de Pilika y se incorporó precipitadamente. "¡Oh!
¿Esto es sobre tu hermana, no?"
"Medio..."
"E Yoh..."
"Quizás..."
"Oh... tienes miedo de regresar... porque aún no pudiste superar la muerte
de ellos hace
tres años, y piensas que llorarás como antes."
"Nada que ver." Anna contestó indignadamente.
Pilika rodó sus ojos. "¿Eres cobarde?"
"Nunca..." Anna se había puesto incómoda. "Es sólo que... el
asesino nunca fue atrapado."
"Oh..."
Pilika se dio cuenta que Anna seguía pensando que Yoh era inocente. ¿Después de todos
estos años y de no haber más muertes Anna todavía no
creía que eso era imposible? Pilika sabía que Anna podía ser un poco ingenua a veces
pero esto ya era demasiado. "Mira... puedes
permanecer aquí si así lo quieres... no voy a obligarte a volver a tu casa... "
"Te lo agradezco..." Anna sonrió mientras su amiga suspiraba y comenzaba a irse.
"¡Nos vemos el año que viene!"
"Sí... adiós."
Pilika se fue un poco decepcionada y Anna frunció el ceño con su partida.
No había ido a su casa por un rato... lo cual era verdad... de hecho, no sabía
siquiera si podía recordar el rostro de su madre, a pesar de lo mal que sonaba
eso.
Tal vez tendría que volver...
Anna fue a la ventana en hora para ver al autobús arrancar el motor e irse... bueno, si
ahora quería ir a su casa debería recurrir a su amigo Chocolove para que le
alquilará un auto. Por lo menos él no le pediría su
licencia, ya que él fue quien le había enseñado a conducir en
primer lugar...
***
Yoh bostezó y comenzó a dibujar patrones en el piso con sus dedos
mientras que el juez seguía analizando su vida.
"... el levantamiento de la falda de Tamao se cancela por la vez que le
diste una flor..."
Yoh rodó sus ojos. El hecho que estos tipos estuviesen analizando todos sus
puntos buenos y malos por horas lo habían puesto muy aburrido. Nunca
cansado, sediento, o hambriento... sólo increíblemente aburrido.
Se encendió como ése por horas.
"Bueno..." Los jueces dijeron cambiando su tono de voz repentinamente, "pienso que es seguro decir que
tu equilibrio del bien y
del mal es bastante uniforme."
"Genial." Yoh dijo embobado. "¿Y el punto de todo esto es...?"
"Que puedes ir al cielo..."
Yoh ni siquiera había aceptado absolutamente el hecho de que estuviera
muerto. "Oh..."
"PERO, tenemos que considerar el asesinato que cometiste contra tu esposa y
contra vos mismo."
"¿Qué?" Eso llamó la atención de Yoh y se levantó inmediatamente.
"Son dos de los pecados más atroces que se pueden realizar. No tienes
ningún derecho de decidir quién vive o quién muere ni tampoco decidir si te
debes morir o vivir. Lo siento - pero este
caso va al infierno."
"¡Aguarde un minuto!" Yoh comenzó a caminar hacia el estrado, cosa
difícil ya que mitad de sus piernas estaban dormidas. "¡Yo no maté a Tamao!
¡Y tampoco cometí
suicidio!"
"Si lo hiciste." El juez suspiró y se reclinó su barbilla en su mano, él
probablemente había tenido esta discusión muchas otras veces antes.
"¡Claro que no! ¡No sé quién lo hizo, pero no fui yo!"
El juez gimió. "¿Así que un asaltante misterioso mató a tu esposa después
de que la dejaste sola y luego te mató a vos antes de decir tu testimonio?"
"Um... sí..." Yoh tenía la sensación de que acababa de tener esta
conversación con Anna ayer.
"Seguro, ¿y por qué te creeríamos?"
"Bueno... no he sido muy bueno en la vida... después que todo ustedes han
recitado detalladamente todas las cosas que he hecho, gracias... ¿pero acaso no
es obvio que jamás lastimaría a una mosca?"
El juez buscó entre su archivo e Yoh suspiró. "Edad dieciséis años, golpeaste a un muchacho que intentaba
acercarse a tu hermana política... que era tres años menor que vos..." El
juez lo miró con una ceja levantada acentuando su desconfianza hacia Yoh.
"Es verdad, pero la estaba molestando..." Yoh murmuró. "¡Sólo lo
hice por eso!"
Más mezcla de papeles. "Diecisiete años; en una pelea con tu hermano
trataste de estrangularlo... hasta que él te noqueó y terminaste en el
hospital. Y cuando fue a visitarte, intentaste sacarle un dedo a las mordidas."
"Bueno..." Yoh no sabía qué decir a eso. Esos dos días bajo la morfina
en el hospital le habían hecho olvidar eso. "Eso era diferente, él es mi hermano."
"Y ella tu esposa. ¿Hay alguna diferencia?"
"¡Si, e importante!" Yoh pasó una mano a través de su pelo como lo
hacía
a menudo. "Mire, no puedo probarlo a menos que alguien atrape al asesino
verdadero - ¡y no hay quien lo busque porque todos creen que fui yo!"
"¿Y?"
"¡Y que manden a alguien allá abajo a buscar al verdadero asesino! ¡No
deseo ser enviado al infierno porque alguien me asesinó y terminar como un pollo
rostizado!" Yoh gritó. "Envié a alguien allí abajo ahora."
"No podemos tocar la tierra - es demasiado impura - NOSOTROS somos
demasiado puros." El juez suspiró. "La única persona que podría ir
eres tu... y tu cuerpo está allá abajo."
"¿No está mi cuerpo aquí?" Yoh se preguntó por las ropas que había
estado usando cuando lo mataron.
"No... tu alma está aquí... tu cuerpo está allá abajo en un cementerio tres
metros bajo tierra."
"Auch..."
"De hecho." El juez sacudió su cabeza. "Bueno... si no podemos
estar seguros de si eres culpable o no entonces tendrás que permanecer aquí en
el limbo."
"¡¿Qué?!" Yoh gritó. "¿Me dejas por horas acá sentado analizando
mi balance entre el bien y el mal sólo para decidir que fue todo una perdida de
tiempo?"
"Sí."
"¡No!" Yoh chasqueó. "¡Regrésenme allá abajo!
¡Quiero estar vivo de vuelta!"
"Yoh, no podemos enviarte nuevamente a tu cuerpo. Tu cuerpo está
muerto - no hay nada que podemos hacer para cambiar eso y -"
El juez paró de hablar precipitadamente cuando una mujer en un viejo vestido occidental
blanco apareció y le susurró algo al oído. El juez parecía sorprendido. "Nunca oí
eso..." Él murmuró mientras
que la muchacha asentía y desaparecía.
"¿Qué?" Yoh frunció el ceño.
El juez suspiró. "Parece que podemos regresarte a la vida...
pero por un corto plazo solamente." Se frotó su barbilla. "Puedes
regresar a tu cuerpo, pero el mismo ya nos pertenece."
"¡Pero es mío!" Yoh chasqueó.
"Ya no. Estás muerto y no tienes bienes materiales. El cuerpo nos pertenece
y sólo te lo estamos prestando." El juez aclaró. "Ah sí - si alguien
más muere SABREMOS que fuiste tu, ¿entiendes?"
"Sí." Yoh respondió rápidamente.
"¡Nada de alcohol, nada de dietas, ningún abuso hacia el cuerpo -
¡nos pertenece! Nada de tatuajes, no comer
excesivamente." El juez comenzo a numerar cada cosa con los dedos de su
mano. "nada
de
drogas, nada de cigarrillos, nada de cirugía plástica, nada -"
"Capto la idea."
El juez le dio una mirada dura. "Y si te vuelven a matar una segunda vez...
estás perdido... y como el cuerpo ese ahora es nuestro... ten cuidado con
cualquier clase de interferencias
que pueda tener."
"¿Qué clase de interferencias?" Yoh frunció el ceño,
"Bueno... ehh..." El juez tosió y murmuró algo en su pecho. "y - cualquier problema - ven
a nosotros que te ayudaremos. Y mientras estás allá abajo - intenta hacer un
poco de cosas lindas."
"¿Cosas lindas?"
"Cosas buenas."
"¿Por qué?"
"¿Quieres conseguir un buen asiento en el cielo, no?"
"¡Si!"
"Entonces haz cosas lindas." El juez cabeceó y comenzó a
embalar sus papeles. Cada uno alrededor de Yoh comenzó a levantarse
e irse, desapareciendo en el fino aire.
"Oiga, espere... ¿cuándo salgo de aquí?" Yoh apretó sus manos y
miró al juez. "¿Cómo regreso a mi cuerpo?"
"¡Oh, sí!" El juez aplaudió y el mundo de Yoh se tornó
negro.
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Notas de la Autora:
¿Ven? Estoy solucionando la diferencia de edad de manera satisfactoria ^^
